Título: My Secret Lover

Fandom: Inuyasha :)

Pareja: Inuyasha/Kagome

Género: Romance/Humor.

Rating: T.

Capítulos y estatus: 4/27

Summary: -¿Quién dijo que la edad importa en el amor? Yo te amo, tú me amas, y los seis años que me llevas sólo hacen que te ame cada día más, Inuyasha- Porque a pesar de lo que diga tu alrededor, nadie elige de quien enamorarse.

Disclaimer: Inuyasha es propiedad de Rumiko Takahashi, yo solo los tome prestados para esta idea maravillosa.

Warnings: AU y posible OCC.

N/A: Primero que nada quiero agradecerles como siempre a todas por sus hermosos reviews, es una alegría inmensa saber que el fic tiene aceptación y que hay personas que lo siguen y les gusta, no las entetengo mas y las dejo leer, que disfruten :)


Capítulo 04: Roces.

Kagome´s POV

¡Dios mío! ¿Qué hacia él ahí? ¿Por qué yo no podía despegar mis ojos de los suyos? ¿Por qué tenía que lucir tan malditamente atractivo? ¿Por qué era tan… inalcanzable?

Un millón de preguntas bombardearon mi mente en el instante que mi mirada se chocó con la suya, al parecer él ya me había estado observando y eso causó que mis mejillas se sonrojaran furiosamente, yo moviéndome de esa forma sin saber que él podía estar mirándome.

Pero ¿Qué haría ahora? ¿Debía acercarme y saludarlo? ¿O fingir que no lo había visto? ¡Ayuda!

–¿Sango que hago? –le pregunté a mi amiga mientras mis movimientos se hacían más descoordinados y toscos.

–Primero que nada, tranquilízate –me ordenó mirándome fijamente a los ojos–. Kagome ¿sientes algo por Inuyasha? –preguntó con seriedad.

Gran dilema ¿sentía yo algo por él? ¿O sólo era un capricho adolescente de querer algo que no podía conseguir? Fuera cual fuera la respuesta, ésta no estaba disponible para mí todavía.

–Sólo sé que no lo amo –respondí, era lo único coherente que sabía que era verdad.

Ella asintió pensativa.

–Bueno eso es un comienzo, pero está claro que te atrae ¿Cierto?

–Cierto –no iba a negar que Inuyasha tenía algo que me hacía pensar en él todo el maldito tiempo como una obsesionada.

–Y está más que claro que él se siente atraído por ti –prosiguió ella atando cabos sueltos.

–Espera ahí –la detuve mirándola desconcertada–. ¿Qué fue lo último que dijiste? –de seguro yo estaba muy sorda.

–Qué él se siente atraído por ti tonta, es obvio, hasta un ciego se daría cuenta –me explicó como si fuera algo lógico.

–Déjate de bromas Sango –murmuré incapaz de creerme aquello.

–Sí piensas que es un broma –habló bajo en mi oído mientras ambas mirábamos a los dos recién llegados–. ¿Me explicas por qué te mira como si fuera a comerte con los ojos?

–Él no quiere… comerme con los ojos –balbuceé incapaz de alejar la mirada de eso apasionados ojos grises.

–Yo no estaría tan segura –susurró ella–. Vamos Kagome, si la oportunidad se presenta no la dejes pasar, no tiene nada de malo –me instó dándome un leve empujón en los hombros.

–¿Cómo que no tiene nada de malo? Nos llevamos seis años –gruñí girándome hacia ella para evitar la ardiente mirada del ser increíble que ocupaba toda mi mente en aquel momento.

–Kagome, la edad es lo de menos –dijo despreocupada–. Además, ni que fueras a casarte con él, sólo será pura y simple diversión –agregó sonriente.

Lo pensé por unos minutos.

–Está bien, si la oportunidad se da, intentaré no dejarla pasar, pero tú tampoco vas a negarme que no pasa nada con Miroku –acepté sin quedarme atrás con las suposiciones.

–Que va –respondió restándole importancia–. Miroku y yo ya nos hemos acostado un par de veces –dijo como si fuera lo más natural del mundo.

–¡¿Qué qué? –pregunté sobresaltada, más por la falta de real importancia en la voz de Sango que por el hecho en sí.

–Tranquila Kag, para mí es algo natural, desde el primer instante en que Miroku yo nos conocimos supe que en algún momento sería mío –habló con soltura sonriendo para darme ánimos.

–Ojala yo también tuviera esa determinación –suspiré dejando pasar el tema, lo único que conseguiría sería llevarme más sorpresas.

–No es tan difícil, sólo tienes que centrarte en lo que de verdad quieres y esforzarte al máximo –me aconsejó.

–Lo haré –dije con determinación en la voz mientras sudaba frío por cada poro de mi piel.

–Bien, ahora sigue bailando y espera a que él se acerque ¿de acuerdo?

–Claro –intentando dejar mis preocupaciones de lado, Sango y yo volvimos a bailar junto a Yuka y Eri que parecían totalmente absortas de todo lo que pasaba a su alrededor.

Inuyasha´s POV

–¿Has visto eso? Por Dios parecen gatas en celo –la voz de Miroku me sacó de mi profunda ensoñación, su comentario no me hizo mucha gracia pero si lo analizaba mejor sabía que él tenía razón, Kagome se movía de una forma que volvería loco hasta un cura.

–¿Qué hacemos? –le pregunté incapaz de pensar en una respuesta por mi mismo.

–No se tú, pero yo pienso ligarme a Sango esta noche –susurró en vos baja mientras sus ojos se perdían en el cuerpo de la muchacha y su mente vagaba en lo que podría pasar en cuestión de minutos, vaya pervertido tenía como amigo.

–No pienso acostarme con Kagome –negué sabiendo que eso era lo que Miroku había querido instarme a hacer.

–No tiene nada de malo –habló riendo–. Nadie tiene que enterarse y será solo para divertirse.

La idea no me gustaba mucho, pero el sólo hecho de imaginarme tocando aquella cremosa piel perdiéndome en el fulgor de sus ojos extasiados me hacía arder por dentro, la deseaba más que a nada en el mundo.

–Está mal –le dije todavía en la negativa–. Tiene quince años.

–Sango también, y no me importa. Además, ni que estuvieras enamorado –rió sin despegar la mirada de su loca amante–. ¿No lo estás cierto? –preguntó inseguro mirándome de repente.

–Claro que no. No digas estupideces –reproché, mi amigo tenía momentos en los que deliraba demasiado.

–Fue sólo una pregunta curiosa –se defendió alzando sus manos en señal de disculpa–. Ahora ¿quieres que vayamos a saludarlas y de paso bailar un rato?

–Bailar… ¿con ellas? –la imagen de su cuerpo pegado al mío en un sensual ritmo aceleró mi corazón de una forma impresionante.

Miroku puso los ojos en blanco.

–Todavía no puedo creer que en serio tengas a tantas mujeres atrás, cuando te conviene eres todo un capullo –se quejó cruzándose de brazos–. Es obvio que bailaríamos con ellas tonto, será lo más divertido de toda la fiesta.

–No lo sé –dudé volviendo la vista a la fogosa morocha que se movía como si nada le importara.

–Vamos –me palmeó el hombro con una gran sonrisa lujuriosa en el rostro–. Sólo será un baile, y si la cosa se sube de tono tranquilamente puedes usar tu departamento –su risa libidinosa llenó mis oídos mientras que todo mi cuerpo hervía de deseo, la quería, pero la quería ya…

Sin responder el comentario comencé a caminar en dirección a las chicas obviando que Miroku seguía mis pasos desde muy cerca, ya nada podría detenerme…

Kagome´s POV

–¡Oh por Dios! ¡Sango, están viniendo hacia aquí! –chillé alarmada al verlos acercarse.

–Disimula Kag, has como que no los has visto –cuchicheó en mi oído sin dejar de bailar–. Provócalo con tu cuerpo, siempre funciona –me aconsejó comenzando a moverse de una forma mucho más sensual que antes (si eso era posible), sin pensarlo dos veces la imite.

El tiempo pareció pasar demasiado lento, si bien no lo miraba directamente mi vista periférica observaba como todo su musculoso cuerpo se acercaba poco a poco entre el gentío y su ladeada sonrisa se dirigía hacia mí. Miré a Sango una vez más con los nervios anidados en mi estómago, sabía que él llegaría a mi lado en cuestión de segundos.

En el momento en que sentí sus manos en mi cintura creí que iba a desmayarme.

–Que coincidencia encontrarnos aquí –ronroneó contra mi oreja, inconscientemente mi espalda buscó el calor de su pecho pegándome a él con necesidad, toda su anatomía se amoldó a la mía de una manera asombrosa.

–Yo tampoco esperaba verte –susurré echando la cabeza hacia atrás descansándola sobre su brazo sin dejar de bailar a la par de la canción.

–¿Te molesta si bailo contigo un rato? –me preguntó algo dudoso comenzando a mover sus caderas en sintonía con las mías, sus manos recorrieron mi cintura en una sensual caricia mientras que sus labios rozaban mi cuello provocándome cosquillas.

–Si es lo que quieres –murmuré disfrutando de la sensación de roce entre su cuerpo y el mío, por el rabillo de mis entrecerrados ojos vislumbré a Sango pegada a Miroku mientras ambos se miraban lujuriosos en un erótico baile, esos dos ya eran caso perdido.

–Estás hermosa –gruño sobre mi cuello dejando un camino de besos por todo mi hombro–. Y hueles condenadamente bien –sus manos se movieron traviesas hasta el final de la falda ahuecando las palmas para acariciar mis muslos con lentitud, fue imposible contener el suspiro que aquello provocó.

Inuyasha´s POV

En el momento que la oí suspirar supe con certeza de que necesitaba hacerla mía, era consciente de que no la amaba, pero el deseo que sentía por ella era más fuerte que cualquier otra cosa.

La música comenzó a cambiar tornándose más sensual, todo el ambiente parecía cargado de embriagantes aromas y el pulso se me aceleraba de sólo escuchar lo que estaba sonando.

Mis manos vagaron por su cuerpo expertas de en dónde debían tocar, gracias a ello gané el mejor premio de todos: escucharla suspirar de aquella forma malditamente erótica que me ponía a cien. Ella sin duda tenía lo necesario para doblegarme de placer.

–Inu –susurró en el momento que nuestras caderas se chocaron, se aferró a mi cabello con ambas manos arqueándose hacia atrás haciéndome jadear de puro éxtasis.

Escuché como ese apodo salía de sus labios y por extraño que parezca no me molestó en absoluto, tal vez fue su forma de decirlo o el simple hecho de que era ella llamándome de esa forma, fuera lo que fuera moría de ganas de escucharlo nuevamente.

Sostuve su cintura con fuerza mientras la giraba para que quedara frente a mí, sus inocentes pero encendidos ojos me dejaron sin respiración y nublaron mi mente, por unos segundos ella fue en lo único que fui capaz de pensar; volví a pegarla a mi cuerpo esta vez disfrutando de la sensación de sus pechos aplastándose contra el mío y de tener sus suaves y entreabiertos labios a la espera de ser devorados tan cerca de mi boca.

La abracé fuertemente enlazando mis brazos por detrás de su espalda y descansando mi barbilla sobre su coronilla. Mi mirada paseó perezosa por todo el lugar sólo por pura costumbre y se detuvo alarmada en la expresión de cierta persona…

Koga me miraba desde el otro lado de la estancia con el ceño fruncido y los puños cerrados fuertemente, parecía querer matarme de un momento a otro, estaba totalmente invadido por los celos y eso no era buena señal.

–Kag –llamé sin perder de vista al enojado muchacho.

Ella pareció sorprendida al oírme llamarla de esa forma y subió la mirada con una sonrisa en el rostro.

–¿Qué ocurre Inu? –me preguntó con suavidad, mi corazón se detuvo al menos tres veces luego de escucharla hablar de esa forma, todo mi cuerpo se llenaba de una especie de paz cuando su suave voz invadía mis oídos.

–Escucha, no quiero sonar paranoico pero Koga nos está mirando de una forma nada agradable –le expliqué enojado por haber interrumpido nuestro fantástico momento.

–¿Koga? –Al principio pareció confundida pero luego miró furiosa en la misma dirección–. Lo sabía, sabía que se pondría así si me veía con otro chico –masculló cruzándose de brazos.

–¿Sales con él? –la pregunta sonó más cómo una réplica y sentí en mi interior como el instinto posesivo salía a flote.

–No, para nada –se apresuró en contestar–. Sólo que todos dicen que está enamorado de mí y por ende es normal que se ponga celoso –me explicó volviendo a sonreír.

–No creo que yo le caiga muy bien –comenté a la espera de que él comenzara a acercarse.

El miedo asomó en sus achocolatados ojos.

–¿No irá a hacerte daño no?

–Quién sabe –me encogí de hombros sin preocuparme–. Es sólo un crío y no le será muy fácil lastimarme –agregue guiñándole un ojo.

A pesar de mi argumento ella no pareció muy convencida.

–Sería mejor que me vaya –opiné sabiendo que no tenía ninguna intención de alejarme de ella.

–¡No! –Gritó casi desesperada–. Si te vas, llévame contigo –agregó sonrojándose por el atrevimiento.

Me lo pensé por unos segundos, no sonaba nada mal.

–¿Qué te parece si vamos a otro lado? Sango y Miroku podrían venir también –la invité esperando que no se sintiera demasiado incómoda por mi idea.

–Me encantaría –aceptó sonriente, su mirada se ensombreció al ver a Koga gruñendo completamente furioso–. Pero por favor vámonos ahora –rogó apoyando ambas manos sobre mi pecho, instintivamente mis brazos se cerraron en torno a ella y nuestras respiraciones se chocaron entremezclándose.

No pude reprimir el deseo y la besé en los labios, fue un beso fugaz y demasiado corto para mi gusto, pero en aquel contacto comprobé que sabía a cielo.

–Seguro –reí disfrutando de su expresión anonadada al ver que la había besado.

La tomé fuertemente de la mano mientras me acercaba al par de tórtolos que se comían entre sí con la mirada.

–Miroku, creo que debemos irnos y continuar la fiesta en otro lado –le susurré al oído señalando a Koga con la cabeza.

Por suerte, él lo entendió al vuelo.

–Vámonos de aquí –dijo a Sango aferrándose de su cintura.

Los cuatro juntos caminamos hacia la salida intentando pasar desapercibidos, gruñí al ver como Koga caminaba en paralelo a nosotros sin despegar la mirada de mí.

Kagome´s POV

Estaba asustada, demasiado para mi gusto, la mirada de Koga era escalofriante y temía que Inuyasha y él se enfrentaran.

Por otro lado todo mi ser cantaba alegre de saber que me iría con él a cualquier lugar más íntimo, mi corazón latía furioso de saber lo que podría avecinarse.

–Koga nos sigue –susurré apretando más el agarre de nuestras manos, tenía demasiado miedo como para separarme de él.

–Tranquila Kag, nos iremos y no pasará nada –intentó calmarme.

Observé a Sango en busca de una segunda opinión pero ella estaba tan absorta contemplando a Miroku que fue imposible lograr que me mirara. Cuando por fin llegamos a la puerta también lo hizo Koga, se plantó en frente de Inuyasha impidiéndonos el paso, si bien se llevaban bastantes años ambos estaban casi igualados en altura, eran dos masas enormes de músculos.

–¿Te crees muy listo Taisho? –Bufó Koga con los brazos temblando de pura rabia.

–Tranquilo –lo freno Inu hablándole con calma–. No quiero pelear, por favor déjanos ir.

La mirada iracunda del muchacho se paseó por nosotros cuatro pero se detuvo en mí.

–¿De todos los chicos que hay en este lugar justo tenía que ser él? –Escupió acercándose a mí peligrosamente, contuve el aliento al ver como Inuyasha se interponía en su camino protegiéndome con su ancha espalda–. No te merece –habló por sobre el hombro de mi protector mirándome furioso.

–Ya basta, nosotros nos vamos –finalizó Miroku agarrando a su amigo por los hombros para empujarlo a la salida–. Lo siento primo, pero hablaremos más tarde cuando te hayas calmado.

Me aferré al brazo de Inu sin despegarme de su lado, le dirigí una mirada de disculpa a Koga mientras salíamos hacia la calle.

–¿A dónde vamos? –preguntó Miroku abrazando a mi amiga y sonriendo, parecía como si el suceso de hacía segundos no hubiera ocurrido.

–A mi departamento –gruñó Inuyasha todavía de mal humor mientras me abría la puerta de un descapotable negro que al parecer era suyo, no agregó nada más pero al parecer tenía intención de que fuera con él.

Sango me miró con una gran sonrisa y se acercó a su coche.

–Nos vemos allá Kag.

Suspiré sabiendo que pasaría la vergüenza de mi vida, pero igual me adentré en el lujoso automóvil sin rechistar, sólo Dios e Inuyasha sabían que pasaría en el resto de la noche…


¿Reviews?