Kagayaite Mieru
Capítulo 4: Las hermanas Hoshiro
-¡Nee-sama! ¡He llegado! – gritó Rukia ni bien cruzó el umbral de la puerta con Ichigo pegado a sus talones.
Al instante un par de niños surgieron de una entrada a la derecha y sonrientes corrieron a los brazos de la morena.
-¡Nee-san! Hisana-nee ha preguntado mucho por ti. ¡Qué bueno que hayas regresado! – dijo uno de cabello azulado abrazando a la morena por la cintura. A su lado, un niño de cabello rojizo sólo saltaba de felicidad.
-Déjenme presentarles al teniente Kurosaki – dijo Rukia acariciando la cabeza del que la había abrazado – Kurosaki-fukutaicho, ellos son Dan y Fukuro.
Los dos pequeños hicieron sendas reverencias e Ichigo los imitó.
-Ahora, ¿qué tal si vamos a ver a nee-sama? – sugirió Rukia con una sonrisa a los pequeños, y volteándose hacia el teniente agregó – Sígueme.
Los niños se colgaron de las manos de la morena y la condujeron al cuarto contiguo. Ichigo los siguió en un estado de ensueño. Nunca había esperado encontrarse en aquella situación.
Entraron a una habitación más amplia e iluminada con respecto a la que habían dejado, pero también en peores condiciones. La pintura en las paredes estaba saltada y el revoque se había caído en varios sectores, dándole un aspecto triste y descuidado muy acorde con la figura que se encontraba en el centro del cuarto.
Era una mujer joven, sólo un poco mayor que él y los rasgos iguales a los de Rukia. Su cabello estaba despeinado y sus ropas desalineadas, pero lo que llamó la atención del shinigami fue su rostro. Podía ver como la enfermedad la había consumido por dentro: su piel era pálida pero adornada por un tinte verdoso, el sudor caía por su frente y el cansancio había acto de presencia en sus ojos. A su alrededor otros tres niños la ayudaban a incorporarse en su futón.
Ichigo tragó con dificultad. Allí, postrada, se encontraba la viva imagen de su peor pesadilla. Esa mujer era igual a su Rukia, con las salvedades de ser su hermana, y la misma enfermedad estaba acabando con su vida, podía notarlo. Pero aún así ella sonreía, tal como Rukia había hecho en sus últimos días, inflingiendo valor a todos aquellos que la amaban.
Una vez sentada, la enferma volteó su rostro y le dedicó una sonrisa al inmóvil shinigami en el umbral.
-Creo que Rukia no ha hecho los honores de presentarnos. Disculpe su falta de cortesía y nuestro recibimiento. No esperábamos visitas – dijo con voz cansina pero cortés – Pero, ¿qué les parece antes un poco de té?
Sin esperar respuesta se volteó a los niños que tenía a su alrededor y habló con suavidad.
-Aida, Theo, Yukki, ¿podrán hacer un poco de té y traer asientos para Rukia y nuestro invitado?
-¡Por supuesto, Hisana-nee-sama! – respondieron rápidamente y pusieron manos a la obra. En pocos minutos Ichigo, Rukia y Hisana se encontraban ante una pequeña mesa con tres vasijas repletas de té verde frente a ellos.
-Ahora sí – dijo la enferma tomando un poco de la infusión – Mi nombre es Hoshiro Hisana y ellos son mis niños. Dan y Yukki son los más pequeños, los siguen Aida y Futuro, y aquel hombrecito encantador es Theo.
Theo se sonrojó ante el comentario de la mujer, pero no dijo nada.
-Lamentamos sinceramente lo poco que puede ofrecerle nuestro hogar, teniente…
-Kurosaki Ichigo – se apresuró a completar el susodicho.
-Kurosaki Ichigo… he escuchado mucho sobre usted – agregó Hisana lanzándole una mirada cómplice a su hermana y logrando que esta frunciera el ceño – Seguramente estará acostumbrado a mayores comodidades.
-No se preocupe, mi familia aún vive en el Rukongai, por lo que estoy familiarizado con el lugar – repuso el pelinaranja evitando decir qué barrio estaba acostumbrado a circular. Era grande la diferencia entre el 3ro y el 62do.
-Interesante. Aún así, no se compara la vida aquí con la que deben estar acostumbrados a tener en el Sereitei. Por eso insistí tanto a Rukia para que se uniera a la Academia. Sus habilidades son extraordinarias por descontado, pero siempre supe que ella estaba destinada a salir de este lugar de mala muerte…
-¡Nee-sama! – protestó la morena apenas elevando la voz pero claramente irritada por las rudas palabras de su hermana.
-Es la realidad Rukia, y lo sabes tan bien como yo – dijo tranquilamente la enferma – Ahora dígame, ¿a qué se debe tan grata visita? No creo que mi pequeña hermanita haya venido a presentarme a su primer novio tan rápidamente.
El sonrojo invadió el rostro tanto de Rukia como de Ichigo ni bien las últimas palabras quedaron en el aire. Pero ninguno lo advirtió en el otro, sus miradas habían quedado fijas en sus infusiones, intentando ocultar el nuevo color que adornaba sus rostros. Hisana sonrió ampliamente.
-¡Nee-sama! ¿Cómo puedes decir esas cosas? – se quejó la morena intentando ignorar la presencia del teniente a su lado y frunciendo el ceño al ver la sonrisa en el rostro de su hermana y notar las risitas traviesas a su alrededor.
Ichigo alzó la vista y sonrió también, pero producto de la sorpresa. Era tan diferente la relación que la nueva Rukia mantenía con su hermana a la que su Rukia había mantenido con Byakuya. Por un lado se encontraba una mujer cálida y propensa a avergonzar a la gente, y por el otro un hombre frío y calculador que evitaba casi toda relación personal. ¿Cómo pudieron haberse casado alguna vez dos polos tan opuestos? Fijo la vista en la novata junto a él. No lo sabía, pero podía notar que el cariño que inspiraban en Rukia era el mismo.
-Si no es eso, entonces no imagino la razón de su visita teniente Kurosaki.
-No creo que sea un tema que debamos tocar delante de los niños – dijo Rukia seriamente y con cierto aire irritado aún rodeándola.
-Muy bien, si así lo quieres – aceptó Hisana y con un aplauso llamó la atención de los pequeños – ¡Hora de salir a jugar a la calle!
Ninguno emitió queja alguna, pero se podían oír sus resoplidos frustrados a medida que abandonaban la habitación. El golpe de una puerta al cerrarse indicó que ya se encontraban solos.
-Listo. Ahora, ¿cuál es el problema?
-Tu salud – dijo mordazmente Rukia – Olvidaste mencionar que había empeorado considerablemente.
-No quería preocuparte sin sentido. En un abrir y cerrar de ojos me verás de nuevo jugando con los niños.
-Pero…
-Ahora explícame que papel toca el teniente Kurosaki en todo este asunto. A menos que esté equivocada, ¿no es el Cuarto Escuadrón el encargado del área de salud? Y usted es del Sexto…
-Él… - comenzó Rukia, pero Ichigo la interrumpió.
-Me he ofrecido como ayuda. Tengo algunos conocidos en el Cuarto Escuadrón y he visto algunos casos como el suyo, Hoshiro-sama.
-¿Y qué diagnosticas? – preguntó la aludida con sarcasmo.
-Deberá acompañarnos de regreso al Sereitei e internarse al cuidado de Unohana-taicho. Es una gran sanadora y estoy seguro de que…
-¡Olvídelo! No me moveré de este lugar. Tengo niños que cuidar si no se ha dado cuenta…
-Pero…
-Un no es un no Kurosaki-fukutaicho, gracias por su preocupación. Ahora es mejor que se retire, necesito descansar.
Ichigo abrió la boca para protestar, pero un codazo de Rukia lo refrenó. Se pusieron de pie y tras una reverencia se encaminaron a la salida. La morena atravesó el umbral sin decir palabra, pero Ichigo de detuvo. Debía intentarlo.
-Ha comenzado con unos desmayos, ¿verdad? Luego se siente débil, sus piernas fallan, ya no puede levantarse sin ayuda y hasta el más mínimo esfuerzo la agota – dijo sin voltearse.
-¿Cómo lo sabe? – preguntó cautelosa la enferma.
-¿Comenzó hace tres semanas? – Ichigo dirigió la mirada a Hisana y vio que asentía – Una persona muy cercana a mí sufrió los mismos síntomas que usted. Murió una semana más tarde. Si no quiere abandonar a esos niños por siempre, será mejor que nos acompañe.
-¿Cómo sé que usted no miente?
-¿Por qué habría de hacerlo nee-sama? – interrumpió Rukia mirando ferozmente a su hermana.
-No me crea y esos niños tendrán algo más que lamentar que sólo vivir en el Rukongai.
El shinigami echó un vistazo a Rukia y advirtió que una ligera sonrisa asomaba en su rostro. Habían ganado.
-De acuerdo, iré con ustedes – murmuró rendida Hisana – pero ellos vendrán conmigo.
Ichigo puso los ojos en blanco. Esa mujer era casi tan testaruda como él.
Acá estoy con un nuevo cap :)
Perdonen que el anterior fuera tan corto, necesitaba de ese cap en el medio
Este no es muy largo tampoco, pero los proximos piensan serlo :)
Espero les haya gustado!
Gracias por sus reviews, me hacen muy feliz
Lulaa-chan
