Resident Evil no me pertenece, les pertenece a sus respectivos autores yo solo tomo prestado a sus personajes y el lugar donde se desarrolla la historia.Estos signos serán para: *pensamientos*, (aclaraciones), recuerdos, -Resident Evil- cambios de escena, (#) referencias que encontrarán al final del fic, "notas escritas por los personajes", llamadas/mensajes de texto.
Todos los fanfics que he escrito solo aparecen aquí si los ves publicados en otra página házmelo saber por favor (Heridas de la tentación hasta el capítulo 14 junto al fic de Resident Evil: Rescate en su primer capítulo sin editar y el fic de Ib: Un amor más allá de las clases sociales en su único capítulo se encuentra también en la página de Facebook: Yo adoro leer fics.)
Moira Burton
-Resident Evil-
Me movía entre las sombras lo más rápido que me permitían mis piernas, tenía que conseguir dar nuestra ubicación de manera rápida y eficaz o pronto seriamos parte del desagradable decorado apocalíptico que cada vez era más escabroso.
—Señor Oliveira está seguro que vamos por la dirección correcta o de nuevo vamos a pedir indicaciones a un zombi— mencione sarcástica al darme cuenta de la indecisión de mi nuevo compañero.
—Te digo que se llegar, lo anterior solo fue un pequeño atajo para matar el aburrimiento— me respondió Carlos haciendo referencia a nuestro encuentro con un grupo de zombis "busca pleitos".
—Sé que estás perdido, ya hemos pasado por esta calle dos veces— le señale fastidiada —te dije que era gira a la derecha antes de nuestro pequeño atajo— le pique para matar mi propio aburrimiento.
Él solo me miro molesto y se encamino a la esquina de la calle donde alcanzo a ver algo importante, debido a que empezó a hacerme señas para acercarme y observar lo que mismo que él para ponernos en sintonía.
—Mira, te dije que esta era la ruta— señaló Carlos con pose triunfante un edificio grande —eso nos servirá mejor que la estación de polis— miro el mapa que llevaba y lo hizo bolita para tirarlo al bote.
—Hey señor genialidad, ese mapa aun sirve— dije enojada levantando nuestro mapa para desarrugarlo y guardarlo nuevamente.
El día que encontré al descerebrado señor Olivera y a su compañera logramos salir vivos por los pelos, tuvimos que alejarnos un poco de su guarida principal para evitar que come-cerebros se amontonaran ahí y no hubiera una zona segura a la cual volver; pero días después volvimos al sitio con mucha información valiosa acerca de las zonas donde uno podría acabar siendo mierda y los lugares donde podíamos ir a reabastecernos de manera secundaria, siendo para nuestra suerte centros comerciales funcionales aun con alimento en buen estado y objetos útiles que nos ayudarían en esta travesía endemoniada.
—Moira deja eso y empieza a caminar parece que estamos en el territorio de las B.O.W.s— mencionó Carlos colocándose contra la pared —nuestro objetivo ahora, será llegar a esa torre de comunicaciones, si nos separamos nos veremos en la guarida ¿entendido? — su voz me daba a entender que esto sería peor de lo que fue la noche que nos vimos la primera vez.
—Claro señor, pero recuerde que, si no llega su novia me ahorcara— mencione a modo de broma para aligerar el ambiente.
Carlos se giró totalmente hacia mí con una expresión de lo más tonta, provocando que me diera un ataque de risa, ya sabía yo que Sheva y Carlos solo eran compañeros, pero no podía evitar burlarme de Carlos con sus tantos intentos fallidos con Sheva.
—Eso no es gracioso— indico Carlos antes de ponerse en marcha —iremos por los techos, así podremos ver de qué lado llega nuestro adversario— continuó para que dejara de molestarlo.
Trepamos por unas escaleras de emergencia un poco derrumbadas que nos llevaron a lo alto del edificio dándonos un magnifico panorama del lugar tan desértico y muerto como todo lo demás. Cuando llegamos a una cornisa para asomarnos y ver lo que había notamos que a unos metros más se encontraban unos J'avo acomodando unas cajas de manera un tanto extraña, como si quisieran acorralar o limitar algo.
—Parece ser que hoy harán un mercadillo, debes anotarlo por si necesitamos pasar por algo— acoto Carlos algo burlón señalando el montón de cajas.
—Claro, anotare que dos semanas después de volver un infierno la ciudad, se pone el mercadillo donde vende partes de miembros de la B.S.A.A y TerraSave— conteste sacando una libreta y pluma para anotar la calle donde nos encontrábamos puesto que podría servirnos de referencia por si ellos estaban instalando su base.
—Mira que graciosa, le diré a Sheva…— trato de decir Carlos girándose hacia mí.
Pero nuestra emocionante charla fue cortada de tajo por los gritos de los J'avo. En la calle vi correr a un monstro enorme con cara de lagarto que se dirigía hacia los puestos de los J'avo, quienes ni se inmutaron con su presencia, simplemente se hicieron a un lado dándole paso libre hasta que cara de lagarto se detuvo gritando confundido, ahí fue donde me di cuenta para que eran las estúpidas cajas.
—¡Mierda! Hay que salir de aquí pronto, también habrá que fijarnos bien en nuestro entorno— le dije a Carlos levantándome para revisar el lugar donde estábamos.
—Calmante y explícame con más tranquilidad— me respondió Carlos confundido.
Lo bueno fue que no tuve que explicarle nada debido a que la escena bajo nosotros le dio la respuesta. Él hunter fue atrapado por la espalda por el monstro invisible que había visto antes en la isla Sunstonstaive con Claire; el monstro secretaba un gas que alteraba la visión de cualquiera a su alrededor, aprovechando eso para acercarse sin ser visto y atacarte por sorpresa, contaba con patas robustas, era un insectoide bulboso y viscoso con alas, que si lo veías con detenimiento por encima notabas que tenía un rostro un poco macabro.
-Resident Evil-
Logramos llegar al edificio de comunicaciones en una pieza, gracias a la divinidad que nos esté cuidando desde arriba logramos llegar sanos y salvos a la torre. Al entrar notamos unos extraños capullos de color ámbar y textura viscosa que tenían una vaga forma humana. Subimos con cuidado debido a los gemidos distantes que se oían a través de las paredes; las escaleras por las que subimos eran angostas, sin luz y hacían eco de nuestros pasos al subir por ellas.
—Algo se mueve en ese sitio, ¿crees que sean los bichos de cara sonriente? — bromeo un poco Carlos señalando un escritorio pegado a una ventana abierta.
—Y dices que la paranoica soy yo— murmure prestando atención hasta en el mínimo detalle del lugar —no lo puedo creer, aún faltan bastantes pisos para llegar al objetivo— señale con sorpresa un mapa que estaba a unos pasos de nosotros.
—Será pan comido, solo habrá que apresurar el paso o ver si aún podemos ir en elevador— me respondió Carlos un tanto distraído.
Subimos por las escaleras hasta el quinto piso en el auditorio f de grabación en la puerta 43-C según lo indicado en el mapa evitando por completo la idea del elevador debido a que escuchamos demasiados lamentos tras la puerta y debido a nuestra tan contada munición sería mejor evitarnos esa pelea. Nos dimos cuenta al querer encender el dichoso cacharro de radio que no tenía corriente y según un manual de mantenimiento, tendríamos que bajar hasta el sótano para hacerlo trabajar con la batería de emergencia; rehicimos nuestro camino por las escaleras hasta el lugar indicado, pero no nos esperábamos que del techo nos cayera un bicho asqueroso que parecía tener apariencia de mosca junto a una muy vaga forma de humano, caminaba hacia nosotros con movimientos extraños pero rápidos.
—Y yo que creía ya haber repasado la lista de todos mis viejos conocidos— menciono Carlos sin gracia apuntándole a lo que posiblemente fuera un Tick.
Me gire de manera rápida para llegar a la batería de emergencia, mientras Carlos hacía de señuelo, para salir de ahí cual rayo y no regresar jamás. Una vez me puse en marcha Carlos se propuso a deshacerse del Tick de la manera más rápida y silenciosa que pudo tener a la mano: a cuchilladas; mientras tiraba una y otra vez del cable para hacer funcionar la luz soltaba pequeñas maldiciones bajas al recordar lo amarga de mis experiencias pasadas con ese tipo de mecanismos, esperando con fastidio que me saliera algo de la nada para frustrarnos el trabajo.
Después de sufrir un rato en el sótano logramos encender las luces y vencer al enemigo en turno sin tener más sorpresas inmediatas, subimos rápidamente para enviar el mensaje de auxilio sin ser cautelosos, cosa que sabía yo podría salirnos cara.
—Perfecto, esto ya enciende, es nuestra oportunidad para conseguir refuerzos y un transporte de salida— menciono Carlos encendiendo la consola —Prueba a enviar el mensaje Moira— Carlos se movió hacia la puerta para cubrirnos en lo que conseguía enviar nuestro mensaje.
De pronto cuando iba a comenzar a enviar el mensaje Carlos dijo una maldición baja y apunto con su arma hacia el pasillo, dándome a entender que las cosas se pondrían muy agitadas.
—¿Que sucede? — pregunte inquieta.
—Mira hacia allá— fue lo único que me dijo Carlos.
Vi la silueta de mi difunta pequeña hermana Natalia o lo que fuera ahora; estábamos por ser atacados y reducidos así que rápido regresé a la consola, de la cual desconocía su uso, picando todos los botones de manera desesperada rogando por que funcionara, dando milagrosamente con el botón de encendido y comencé con el mensaje, recite de manera seria y algo nostálgica las palabras que mi miedo me dejaba decir.
—Soy Moira Burton y estoy pidiendo ayuda a la B.S.A.A.…me encuentro en compañía de los agentes Alomar y Oliveira...si...si alguien escucha, por favor vengan por nosotros necesitamos ayuda— mi voz se oyó algo temblorosa sin que yo pudiera evitarlo —no podremos resistir por mucho tiempo en la guarida frente a la capilla... Por favor mi amiga está herida y no hemos conseguido mucho en el hospital, trataremos de llegar a la carretera— fui interrumpida por el sonido de disparos, Carlos se encontraba luchando con los bichos más horribles que recordaba de la isla —maldita Alex ha mandado a los Glasp, ¡Carlos tenemos que irnos! — grite cortando nuestro mensaje.
Teníamos que salir de ahí pronto, mire mi entorno y encontré lo que posiblemente podría ser nuestra única salida; tire de Carlos para después cerrar con fuerza la puerta, por su parte Carlos me miro confundido.
—Llámame loca, pero tenemos que saltar por aquí— señale la única ventana que había en la habitación.
La ventana era algo estrecha, pero nos daría paso a la seguridad que necesitábamos, Carlos me ayudo a abrir la ventana asomándose por un momento para ver qué tan alta seria la caída y sobre que caeríamos, por su expresión al mirarme de vuelta eso dolería mucho.
—Si tenemos suerte, conseguiremos llegar a la ventana de la parte de abajo, iré primero para ayudarte a bajar— contesto Carlos nervioso ante la complicada maniobra que había decidido hacer.
De pronto me di cuenta de que algo no iba bien, no se escuchaba ruido de forcejeo en la puerta o el zumbido de los Glasp esperando por nosotros tras la puerta logrando que los nervios se me crisparan y me dejan la desagradable sensación de que ya habíamos perdido y caído en alguna trampa comenzando a destrozar mis nervios.
—Listo Moira— me grito Carlos de unas ventanas más abajo —apresúrate a bajar— agito los brazos con nerviosismo.
—Algo no va bien— le mencioné mientras bajaba —no nos siguen— dije cuando casi llegaba hasta él.
—Moira ¿Dónde estás? — escuche la voz de Natalia llamándome suavemente —si dejas de jugar a las escondidas prometo llevarte con Claire y así podremos ir las tres con mamá y papá— soltó una risa algo tétrica al finalizar su oración.
Rápidamente baje con Carlos y me aferre a él asustada, SÍ, asustada de lo que estaba por ocurrir, el lugar al que habíamos entrado tenía algunos escritorios amontonados en la única puerta visible, el lugar olía a sangre y podredumbre; antes me había enfrentado a seres mutantes, zombis entre otras variedades, pero en esta ocasión había algo diferente en el ambiente que me había hecho entrar en un estado de pánico incontrolable que si hubiera seguido en aquella isla mí brazalete comenzaría a alertarme sobre mis emociones.
—Moira, vamos a salir de esta— murmuro Carlos dándome un poco de consuelo —si seguimos aquí seremos presa fácil hay que movernos— continúo diciendo deshaciéndose de mi agarre.
—Carlos algo no marcha— insistí murmurando —han dejado de seguirnos y no creo que Alex nos deje pasar, así como si nada, la primera vez que la enfrentamos se dio un tiro en la cabeza para después salir como un mutante asqueroso— continúe mirando más paranoica mi entorno sintiendo que Alex saldría de cualquier rincón como un ser más tenebroso que el anterior.
—Cálmate o no saldremos de esta— respondió Carlos sujetándome de los costados —mírame, si sigues alterada meteremos la pata en grande, así que respira— Carlos me miro a los ojos y me soltó solo hasta que me calme.
Continuamos caminando en ese sito viendo más estatuas ámbar humanoides con posiciones muy macabras, nunca había visto algo así y mi curiosidad podía meternos en líos si me acercaba a investigar esas cosas, pero mi curiosidad fue saciada cuando a unos pasos de la salida una cosa de esas comenzó a quebrarse.
-Resident Evil-
Espere durante una noche y algunas horas el regreso de Carlos, pero este no venía, comencé a desesperarme cuando a lo lejos escuche los gritos de alguna bestia saliendo de cacería y de verdad sentí que moría cuando escuche murmullos aproximándose en donde estaba refugiada.
—Gracias, iré con cuidado— escuche decir a una chica —Hunnigan por favor si algo sale mal, puedes decirle a Claire y a León que los quiero mucho— la voz titubeante de la chica me dio a entender que se estaba preparando para morir, pero lo que más llamó mi atención fue el nombre de Claire.
Salí de mi escondite, detrás de unos botes de basura, y vi a la chica bastante asustada apuntándome con su arma, sintiendo esto como un viejo déjà vu irónico, alcé las manos para que viera que no era una amenaza.
—No soy un mutante— dije lo más calmada que conseguí.
—No hay tiempo de formalidades, sígueme hay que…— la chica fue interrumpida por la llegada de un monstro deforme de vagos rasgos femeninos de un tamaño considerable.
Yo tomé la mano de la chica y la hice entrar en una ventilación que yo había ocupado para pasar desapercibidas, mientras Carlos lograba salir del edificio de comunicaciones. El monstro no consiguió seguirnos el paso por lo que creí conveniente internarnos un poco más en la ventilación de este, evitando así que el monstro decidiera hacernos compañía y poder aguardar a que se olvidara de nosotras el monstro.
—Soy Moira ¿Cuál es tu nombre? — pregunte deteniéndome a unos metros de la salida.
Nos acomodamos lo mejor que pudimos en el ducto para quedar medio sentadas y continuar con nuestra platica de una manera más "cómoda".
—¿Moira Burton? — pregunto confundida —¿Dónde? ¿dónde está Claire? — me cuestiono con algo de pánico.
—Sí, soy Moira Burton y sobre Claire…— me detuve un momento para tomar aire —No estoy segura— respondí tajante.
Me pareció ver en su semblante una expresión de abatimiento, por un instante sentí que desfallecería, no podía permitírselo o me pondría a llorar con ella debido a lo sensible que aún me encontraba tras haber tenido que abandonar a Carlos.
—No te preocupes, ella es muy fuerte, no va a dejarse vencer, ella pateara los traseros de los monstros— mencione dándonos un poco de consuelo.
—Mi nombre es Sherry, trabajo en la D.S.O, vine a buscarlos— la chica me dio una vaga sonrisa.
—Creo que deberíamos movernos para buscar a los demás, aquí podemos ser presa fácil— le dije a Sherry mientras me asomaba por la ventilación.
Nos encontrábamos a unos metros del suelo, para nuestra buena suerte no había nadie a la vista por lo que creí conveniente salir y adentrarnos en la fábrica en la que nos encontrábamos.
—Antes nos…me he encontrado con tu compañero Carlos, pero nos hemos tenido que separar— escuche en sus palabras una sensación de amargura— se quedó con mi compañera, por lo que no habrá problema si continuamos sin ellos— acoto con un tono más calmado.
—Está bien— respondí inquieta —entonces sígueme, te llevare a nuestra guarida frente de la capilla— dije con algo de calma.
Gracias a las deidades que fueran nuestras guardianas, conseguimos dar con una salida libre de enemigos y nos encaminamos a la guarida donde Sheva nos esperaba seguramente ya muy preocupada por nuestra tardanza. El mapa que Sherry llevaba consigo y el mapa en el que yo había hecho mis anotaciones nos ayudaron lo suficiente para llegar sin percances o al menos eso era lo que creíamos. Justo a la entrada de la calle rumbo a la capilla el feroz monstro, que nos había perseguido antes, salió cortándonos el paso, derrumbando un par de edificios, consiguiendo que entrara en pánico.
—Sherry da la vuelta, no podemos permitir que se acerque a la armería— grite rehaciendo nuestros pasos.
—Está bien— menciono ella mientras disparaba a la criatura.
—Ahorra munición, si haces más tiros atraerás mierdas más fastidiosas— le dije antes de entrar a una casa cercana.
Entrando a la casa nos topamos con un pequeño nido de Likers β, que aún no se percataban de nuestra presencia, nos quedamos estáticas en la puerta rogando porque el monstro no pasara cerca y despertara el infierno en el que estábamos.
Le hice señas a Sherry para que pudiéramos salir de ese sitio; a unos pasos de nosotras se encontraban unas escaleras que tal vez conducirían al piso superior o al exterior, en el mejor de los casos, esa salida nos venía de perlas y más si esa salida nos llevaba al exterior seguras. Sherry fue por delante subiendo con velocidad las escaleras dejándome un poco atrás.
—Ya casi terminamos de subir ¿ves si hay alguna salida? — murmure detrás de Sherry.
Iba a responderme cuando se escuchó un fuerte estruendo seguido del rugido del monstruo, provocando que el sonido de los Licker despertando inundara el lugar logrando que nosotras nos pusiéramos en marcha para entrar en algún sitio que nos diera resguardo hasta que las cosas se calmaran.
Sherry consiguió alcanzar a cerrar la puerta de la habitación en la que entramos justo en el instante que uno de los Licker decidió investigar la parte superior de la casa; nos creímos seguras en esa habitación hasta que un pequeño sonido de algo arrastrándose llamo nuestra atención; al voltearnos nos topamos con algo muy extraño un humanoide rojizo al que se le estaban borrando sus rasgos faciales, con apenas unos mechones de pelo y partes del cuerpo a medio comer, el bicho paso del suelo al techo de manera rápida dándonos muy poco tiempo para esquivar su ataque.
Le agradezco enormemente a Miguel Arenas, Ronald B. Knox, Addie Redfield, Mario, Light of Moon 12 Mrintel01, EuleQ y Guest por creer en que esta historia podía dar para más.
Si te gusto házmelo saber, al igual si este merece una continuación. Se aceptan correcciones sobre datos, peticiones de personaje e incluso si alguien ve algún error en la ortografía pueden hacérmelo saber, mejorare mi redacción con su ayuda.
