"Si amas una flor, no la recojas. Porque si lo haces esta morirá y dejara de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión. El amor se trata de apreciación."
Silver Spoon
Nauseas, las náuseas que sentía eran en lo único que podía sentir Sophia en esos momentos. Habían logrado escapar de los policías, aun no estaba segura de cómo, pero se encontraban en un bosque o al menos eso es lo poco que pudo ver antes de soltar la mano de Nico y poner sus manos sobre sus rodillas, fijando su mirada en el suelo para que las náuseas se le pasaran.
_Donde… -Tomo un poco de aire y levanto la cabeza un poco para mirar a Nico – ¿Dónde estamos?
_Estamos en el campamento mestizo.
_ ¿Cómo llegamos aquí? –Su vista ya no era borrosa, por lo que considero seguro enderezarse del todo.
_Por uno de mis viajes sombra.
_Viajes… Mejor no pregunto.
Cuando su estómago ya había dejado de dar la danza de la lluvia, tomo un gran bocado de aire y se estiro un poco. Se sentía como si un mimo con sobrepeso hubiera pasado encima suyo.
En ese momento Sophia se dio cuenta que le faltaba algo. Desesperada miro por los alrededores.
Nico se dio cuenta que buscaba algo con la vista, le tomo un segundo averiguar que era. O en realidad quien era al que buscaba Sophia.
_Aquí esta –Sophia observo la chaqueta de Nico, en uno de sus bolsillos un pequeño animal le daba una mirada curiosa desde el.
_ ¿Porque estas tan preocupada por el Phoenicoperus?
_Ya te he dicho que es un Fénix –No quería volver a tener esa discusión sin sentido de nuevo.
Nico tampoco lo quería, estaba cansado, tanto física como mentalmente. Lo mejor era llevar a Sophia frente a Quirón y que él le explicara todo, así podría descansar en su cabaña.
_Ven.
Sophia le siguió, quería volver a su casa, pero… el aun tenia al Fénix en su poder. A ella ese animal la ponía nerviosa e inquieta, al mismo tiempo un poco feliz y curiosa. Como una amiga a la cual no veía desde hace mucho tiempo y al fin pudieron reunirse de nuevo.
_ ¿Eso es un dragón?
_Sí.
_ ¿Puedo tocarlo?
_No.
_ ¿Me lastimara?
_No.
_ ¿Puedes hablar sin monosílabos?
_Sí.
Aunque Nico se divertía un poco molestándola, Sophia no. Sorprendentemente se lo estaba tomando todo muy bien, aun no lograba entender por qué no la habían traído antes al campamento los sátiros, se supone que después del juramento de los Dioses, todos sus hijos debían ser reconocidos a la edad de trece años. Pero ella parecía tener unos pocos más. Nico se contradijo, para él, ella debía tener su misma edad, no era vieja, era mayor para el reconocimiento pero eso no la hacía vieja, lo que trataba de…
_ ¡Cuidado!
Demasiado tarde Nico se dio cuenta de la pelota que iba en su dirección, no creía que fuera capaz de detenerla a tiempo, así que espero el impacto. El cual nunca llego.
A Sophia le dolía un poco el golpe, pero no se dio cuenta que le sangraba la cabeza hasta que Nico se lo dice enojado.
_No podía dejar que te golpeara.
_Nadie te pido tu ayuda.
_Aun tienes al Fénix, idiota.
Nico se dio cuenta que no lo salvo a él, sino al estúpido pájaro que se apresuró a entregárselo.
_ ¿Estás bien? –Travis podía ser un hijo de Hermes, travieso y bromista, pero cuando las bromas llegaban a lastimar a alguien inocente, algo se removía dentro de él molestándolo. Cuando fue a revisarse con los hijos de Apolo, le habían dicho que no estaba enfermo, que eso que sentía era "culpa", él no estaba tan seguro.
_Si, no te preocupes… he…
_Travis Stoll.
_Travis.
Sophia acepto su mano. A su lado Nico desprendía un aura molesta.
_Stoll, casi me golpeas.
_Perdón. –Travis tenía una sonrisa traviesa en el rostro, lo que contradecía el pedido de disculpa de su parte. Sophia se fijó en sus cabellos dorados, en su piel un poco morena con un leve bronceado. La camiseta naranja que llevaba le quedaba dos talles más grande, para su complexión, pero podría jurar que debajo de ella tenía un poco de músculos. Travis se dio cuenta de la mirada de la chica sobre él.
_ ¿Eres nueva?
_Si, perdona no te dije mi nombre. Me llamo Sophia Helen Black.
_ ¿Helen Black? –Travis de inmediato reconoció el nombre, después de todo, su novia, Katie, no paraba de mencionarlo- Te vi en la televisión el lunes. Pero llevabas el cabello azul y negro.
_Si, lo uso de ese modo para que no me reconozcan en la calle. –Sophia sabía que el que Nico no la reconociera por su nombre era muy raro, pero pensó que era un golpe de suerte y no dudo de ello. Por desgracia al parecer el golpe de suerte no duro mucho tiempo- Por favor no le digas a nadie quien soy.
_No te preocupes, pero sería mejor que no digas tu nombre completo. Y menos cerca de las hijas de Afrodita o Ares.
Nico ya se estaba impacientando, la charla que ellos dos llevaban era a su parecer aburrida y ya quería irse a su cabaña, la cabeza empezaba a palpitarle.
_Travis, debo llevarla con Quirón.
_Claro, nos vemos después chicos.
Nico llevo a Sophia a hacia la casa grande antes de que pudiera protestar, sabía que por culpa de lo que había dicho Travis ella querría seguir hablando con él y cuestionarle sobre "las hijas de Afrodita y Ares". Maldijo a Travis en silencio por retrasarlos tanto.
Sophia observaba todo maravillada, los caballos alados, los miles de chicos y chicas con remeras naranjas que llevaban escrito "campamento mestizo" en la delantera, los animales mitológicos como sátiros y ninfas. Después de ser atacada por grifos, llevar en sus brazos a un pequeño pájaro fénix, extraños viajes sombras, dragones durmiendo en las ramas de un pino… La verdad su medidor de "extrañeza" estaba muy alto como para que algo pudiera sorprenderla.
_Esta es la casa grande –Nico le llamo la atención al verla observar a los sátiros que corrían detrás de las ninfas- Debes entrar y hablar con Quirón. Él te lo explicara todo.
_ ¿No entraras conmigo?
_No.
_ ¿Por qué?
_Estoy cansado.
_Quejica.
Nico soltó un bufido, la chica lo estaba molestando y su cabeza parecía que quería que su cerebro saliera disparado hacia delante, justo encima de su ceja izquierda. Era como un molesto pinchazo que aumentaba.
Cansado y sin ganas de discutir se dio la vuelta listo para irse a descansar. Después de cinco pasos se detuvo.
_No me sigas.
_Entra conmigo.
Nico se limitó a poner los ojos en blanco, cambiar de dirección y dirigirse a la casa grande. En cuanto tuviera oportunidad y Sophia estuviera distraída, escaparía.
Aun después de haber dicho que su medidor de extrañeza estaba alto, Sophia se sorprendió un poco al ver a un hombre mitad caballo mitad hombre, dentro de la casa. Quirón era muy amable y después de presentarse ante ella, se metió dentro de una silla de ruedas, no estaba segura de cómo lo hacía pero Sophia de lo que si podía estar segura era que eso era incómodo para él.
Alguien totalmente diferente a Quirón era el director de actividades, el señor D.
_Bueno pues bienvenida, Sandra Klab.
_Es Sophia Black.
_Como sea.
Detestable, era una palabra que no alcanzaba a describirlo por completo. Su rostro era parecido al de un gran bebe con sus mejillas sonrojadas, aunque Sophia estaba segura que no eran producidas por los mismos "biberones" que tomaban los bebes.
_Entonces ustedes dicen que soy una mestiza –Sophia veía divertida la situación, un hombre-caballo, un bebe gigante y un chico medio emo, le decían que uno de sus padres era un antiguo Dios Olímpico. Parecía un capítulo de Disney o quizás algo de Marvel. Justo ahí, sentada en unas de las sillas dentro de una oficina de un campamento para seres mitad dioses-mitad humanos. Sophia quiso reírse hasta no poder más.
_Así es.
_Y yo tendría que creer eso… ¿por qué?
_Ya has visto todos los monstros y seres mitológicos, no entiendo cómo, teniendo un Fénix en las manos, tienes alguna duda.
_Eso es completamente diferente, Nico. No niego la existencia de los seres mitológicos y quizás también existan los Dioses Olímpicos, pero, ¡yo sé quiénes son mis padres!
_Mira, esta charla ya la tuvimos con millones de niños y niñas recién llegados. Debes entender que si no fueras mestiza no podrías ver a los…
Quirón se interrumpió a mitad de su discurso, muy raras veces, los mestizos alcanzaban la edad adulta y lograban tener hijos, ellos necesariamente no eran mestizos pero podían ver a los monstruos, eso había quedado comprobado con Sally, la madre de Perseo Jackson y también, aún más raro, como Reachel, podría ser ella una sucesora a ser el nuevo Oráculo. Eso era una teoría que podría explicar por qué los sátiros no la han encontrado hasta el momento.
_La cosa es, Sandra –Dionisio ignoro el bufido de parte de Sophia- Que hueles a semidiós. Y lamentablemente tienes un olor muy conocido para mí, pero hasta que no te reconozca, no diré nada.
_ ¿Por qué? No sería más fácil decirme quien es y terminar con todo este circo.
_Si, pero el campamento ha estado muy aburrido desde que Peter no tiene misiones y un Dios como yo necesita entretenimiento. Espero que hagas un buen papel, Sophia.
Y con esas reconfortantes palabras, los echaron a Nico y a ella en un parpadeo. Nico no sentía felicidad, pero si algo cercano, al fin podía recostarse tranquilamente en su cabaña, ya nada podía detenerlo.
_Mierda…
Nico se giró rápidamente para buscar a Sophia, pero ella ya llevaba caminando unos diez metros por delante de él. Maldijo la última frase pensada, sabía que eso sucedería. Tenía de ejemplo a Percy en esa área.
Se apresuró en alcanzarla.
_ ¿A dónde se supone que vas? –Le pregunta cuando fue capaz de caminar a su lado.- Aun estas lastimada, debes dejar que los hijos de Apolo te revisen y te ayuden con la sangre seca que tienes en la frente.
_A mi casa o ciudad, aun no sé dónde estamos exactamente. No te preocupes por el golpe, estoy bien.
Dionisio no había podido persuadirla, así que Nico desecho de inmediato usar un método violento, pero Quirón también había usado el comprensivo y amable. Se decidió por usar su propio método, y dejarse de niñerías.
_Mira, no me agradas, pero estoy casi seguro de que lo único que tienes es el campamento y lo mejor es…
_Que vuelva a mi casa –Sophia estaba cansada de discutir, pero se detuvo y lo miro de frente- Además, tengo a mis padres, AMBOS padres. No soy como tú.
No fue buena idea decir eso, Nico se molestó. Y ella se sintió inmediatamente mal por decir algo así. Antes de poder pedirle perdón. Nico comenzó a hablar.
_ ¿Y cómo crees que fue mi vida, princesa? –Nico se acercó un poco más a ella.- Estoy seguro que yo puedo adivinar TU vida más de lo que tu podrías con la mía.
_ ¿Me llamaste princesa? –Nico no lo supo en ese momento, pero ese pequeño sobrenombre era algo delicado para Sophia- Mira niño, sí, tengo padres bondadosos, si, fui a una escuela privada, como algunos chicos con dinero. También tuve cuchara de plata en mano, no puedo decir que esa vida no es fácil. ¿Por qué lo negaría? Así que ni siquiera lo intentes, porque mi vida no es nada perfecta pero ese no es motivo para no intentar estar en ella.
Nico se sorprendió, generalmente, la gente no se acercaba tanto a él, pero ella con cada palabra que decía se acercaba un poco más, y cuando ya no lo pudo hacer más lo observo furiosa. La energía que desprendía de ella le impresiono, se sentía pequeño junto a ella, aunque solo le llegaba a la altura de su nariz.
_Mantuve mi cabeza baja y los escuche atentamente. Pero, ¿Tenemos que seguir hablando de, de donde crees que soy? No molestes, porque voy hacerte ver que no me conoces. ¡Las cosas nunca cambian, no con algunas personas, y esas personas son MIS padres! No puedo creer que todavía esté aquí. Me estás haciendo perder el tiempo, haciéndote ver que estas equivocado. ¿No estabas cansado?
_Esto obviamente no está funcionando, solo la he hecho enojar. Maldita niña malcriada que no me deja descansar.
_Mira, no quise ofenderte pero, debes entender que este es ahora tu hogar. –Nico trataba de acordarse de lo que Percy le dijo una vez en el lago para que se quedara en el campamento y no en el inframundo como siempre, no funciono, pero quizás si cambiaba algunas cosas y agregaba algo más… con sentimiento, podría conseguirlo.
Le acaricio la mejilla suavemente.
_ ¿Que se supone que haces?
Nico ignoro su pregunta y con mucha fuerza de voluntad intento tomarla de las manos, pero el Fénix aún seguía en ellos, así que lo único que hizo fue ponerla sobre su hombro.
_Sé que es difícil. La verdad es que no me parezco en nada a ti, yo llegue al campamento con los que ahora son mis amigos, y no tenía a nadie, como tú tienes a tus padres pero… sé que si te marchas con ellos, los pondrás en peligro, los monstruos te seguirán y quizás les hagan daño. Si quieres protegerlos, debes quedarte.
_No es justo, esto no está bien. –Sophia no quería dejarse convencer.
_Lose.
Sophia tomo un largo bocado de aire, sujeto con un poco más de fuerza al fénix y fijo sus ojos decididos en Nico.
_Me voy.
¿Les gusto? Déjenme Rw plissss.
Las palabras que aparecen en negro son la traducción de la canción que me inspiro para este capítulo, se llama Silver Spoon (nombre del capítulo) de Lily Allen.
Si quieren aparecer o preguntarme sobre algo solo díganlo, bueno pues…
Bay-Bay
