Naruto no me pertenece.

¿Hay un nosotros?

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-¡vamos Hinata responde! – Grita moviéndola - ¡Hinata! –

- N-Naruto-sensei – susurro por lo bajo-

- No te duermas Hinata, debes permanecer despierta, vamos sube a mi espalda – dijo dándole la espalda-

- s-si – susurro reincorporándose-

-¿Qué pasa? –

- n-no puedo moverme – confeso avergonzada-

En un movimiento rápido tomo su brazo y lo paso por su cuello, la chica quedo en la espalda del rubio, tomo sus piernas y se levantó, saco un cordel de su bolsillo, se lo pasó y comenzaron a seguirlo. Su espalda era cálida a pesar del frio de la tormenta, que tonta había sido estaba ocasionando todos estos problemas por capricho de ella y lo peor, lo más grave era que los problemas eran para Naruto, quien le cargaba en su espalda, no bastaba estar caminando en la tormenta también tenía que aguantar su peso. Se sentía de lo peor ¿Qué clase de persona era? Esto era demasiado, levemente comenzó a gimotear por su llanto. Por su parte, Naruto llevaba a la chica en su espalda pero no era problema ya que no pesaba demasiado, los brazos de ella alrededor de su cuello le brindaban algo de calor al igual que en su espalda suspiro mientras caminaba, vaya chica, salir aun sabiendo que hay una tormenta por un guante sin valor, el frio en su rostro le estaba ocasionando problemas, sus piernas estaban flaqueando, debía detenerse o si no ambos quedarían atrapados en ese lugar.

-l-lo siento mucho – dijo con la voz quebrada – lo siento mucho –

-descuida Hinata, saldremos de esta – dijo con dificultad –

- ya puedo caminar – susurro ella –

-está bien –

- ¿d-don estamos? – pregunto abrazándose a sí misma –

- no lo sé, la tormenta cada vez se pone peor debemos buscar algo para refugiarnos – toma la mano de la chica – sujétate o si no te perderás

- s-si –

Siguieron caminando, Naruto llevaba en una mano el cordel y en su otra mano la mano de la chica fuertemente, en un descuido por tratar de detener la nieve que caía en su rostro con su antebrazo el cordel se cayó y le perdió la vista por el viento

- Maldición – dijo - ¿Hinata está bien? –

- s-si – dijo ella –

Al mirar a la chica, vio que llevaba solo su chaqueta de esquí y unos pantalones, unas botas que se veían adecuadas para la nieve pero no llevaba gorro y fijándose mejor no traía guantes.

- ¡¿tus guantes?! – pregunto él-

- l-lo siento no encontré su guante – dijo ella apenada –

- es lo de menos, a ver… ya se pon tus manos en los bolsillos de tu chaqueta –

- s-si-

- debemos buscar un lugar donde quedarnos debería estar cerca la cabaña de enfermería del centro de esquí - dijo él tomando la cintura de la chica – vamos no me pierdas el paso-

La muchacha se sonrojo, le estaba tomando de la cintura como si fuesen novios pero ella sabía que era un caso extremo, debía cuidarla porque él era su maestro pero aun así, la emoción que sintió su corazón nadie se lo iba a quitar. Siguieron caminando de esa forma, a veces la atraía más a él con fuerza, de pronto a lo lejos Naruto logro vislumbrar la cabaña que había mencionado, apresuro el paso obligando a la ojiperla correr junto a él.

-estamos con suerte – dijo llegando a la puerta de la cabaña - ¡disculpen! ¿Hay alguien? – Grito-

Ambos esperaron un momento pero nadie respondía

- debieron irse – dijo intentando abrir la puerta – Hinata –

- ¿s-si?

- el vandalismo está mal, debo decirlo porque soy tu profesor pero – dijo pateando la puerta y abriéndola – es un caso extremo –

-e-está bien –

Al entrar la cabaña pudieron ver que estaba ordenada y en perfecto estado, al ser de primeros auxilios encontraron mantas, una pequeña cocinilla y un heridor de agua.

- sácate esa chaqueta y ponte una manta – dijo el poniendo agua en el hervidor de agua – creo que pasaremos la noche aquí –

- s-si… -

La muchacha se sacó su chaqueta, al sacársela quedo con su chaleco de color lila con blanco, tomo una manta y se envolvió, tenía frio sus manos estaban congeladas y sus labios aún estaban morados, tiritaba levemente lo que no desapercibido por el rubio pero ¿Qué más podía hacer? ¿Abrazarla? podría pero no sería correcto, era una menor de edad y él era mucho mayor que ella aparte de que era su alumna y el su maestro, simplemente no podía. Buscando algo encontró un teléfono de red fija, debería avisar que estaban bien, marco el número del hotel y pidió hablar con Shino, al ser uno de los representante de la clase y el más ordenado de todos, le informo que estaban bien pero que debido a la tormenta se quedarían en la cabaña, mintió diciendo que estaba el cuidador aquí pero no quería que nadie mal interpretara las cosas, al colgar vio nuevamente a la chica, se estaba quedando dormida, su cuerpo intentaba recuperar energías y calor. Se acercó a ella y toco su rostro ¡estaba helada! Removió la manta con la que ella se cubría y tomo sus manos ¡heladas también! en un lapsus de preocupación le quito las botas a la chica la cual solo se sonrojo y toco sus pies, estaban heladísimos además de tener sus medias mojadas, por un segundo miro a la muchacha con un poco de duda, respiro hondamente y nuevamente miro a la chica a los ojos directamente.

- Hinata sabes que soy tu maestro ¿cierto? – pregunto –

- s-si –

- y sabes que no te haría nada malo ¿verdad? –

- ¿q-que sucede? –

- ¿lo sabes cierto? – pregunto nuevamente –

- s-si lo sé pero ¿Qué sucede? – pregunto nuevamente –

En un movimiento rápido Naruto levanto el chaleco de la chica para dejar su estómago al aire y con su mano lo toco, maldición también estaba helado ¡estaba muchacha era un cubo de hielo! Miro a la Oji perla a la cara y vio el rubor en toda esta.

- lo siento – dijo bajándole el chaleco – necesitaba comprobar si estabas completamente helada y por lo que me di cuenta así es. Veré si funciona el hervidor eléctrico para darte algo caliente que tomar y Hinata –

-¿¡s-si!? – exclamo nerviosa-

- lamento haber hecho eso – dijo sin mirarle-

-d-descuide –

Respiro aliviada porque no pudo ver su rostro sonrojado pero al mismo tiempo con un poco de desilusión, no entendía porque se sentía así, con ese sentimiento que no le gustaba, bajo su mirada y la fijo al suelo, hubiera querido un poco más de tacto si ya le había pedido disculpas, pensando en eso se tapó completamente con la manta de nuevo. Naruto no se daba vuelta a verla, estaba sonrojado por el mínimo contacto con la chica ¿Por qué pasaba? ¡Con un demonio! ¿Qué le pasaba? Hinata no era la primera chica que tocaba su piel directamente a otras las había tocado mucho más inclusive, rio con ese pensamiento, había algo en la Hyuga que lo desconcertaba hasta lo más profundo de su ser ¿talvez su inocencia? ¿Ingenuidad? ¡Pues claro, si era una estudiante! "estudiante de último año" pensó. Camino donde se encontraba el hervidor de agua y al comprobar que funcionaba coloco agua para beber, se sentó un poco alejado de la chica para darle su espacio personas, ella seguía tiritando por lo que podía ver. Al ver que el hervidor estaba listo puso una bolsa de té en una taza y se la ofreció. Ella tomo la taza con cuidado de no quemarse pero al sentir la calidez de esta se la llevó al rostro y sonrió con satisfacción, él se situó a su lado con otra taza de té y empezó a beberla, estaban sumergidos en un silencio, un silencio que no era cómodo pero al mismo tiempo tampoco era incomodo, era extraño la verdad.

-g-gracias – dijo ella dejando la taza a un lado-

- ¿aun tienes frio? – pregunto él haciendo lo mismo con su taza-

-n-no-

- Hinata, la verdad -dijo el serio –

-… - dudo un momento- s-si…

- ¿demasiado? – pregunto preocupado –

- s-si… - dijo cerrando los ojos –

- ¿recuerdas las preguntas que te hice recién? –

- ¿preguntas? – dijo ella mirándole –

- que soy tu maestro y que jamás te haría daño – respondió mirándole con una escasa sonrisa-

- ah… lo sé pero no porque sea mi maestro – dijo ella sonriendo mirando al frente – sino porque es una buena persona –

- ¿Cómo sabes eso? –

- porque cuando estaba enferma se preocupó por mí y se quedó a mi lado hasta entrada la noche – sonrió un poco sonrojada- eso no lo hace cualquier persona, nuevamente gracias por aquella ocasión-

- descuida – sonrió –

- y lamento mucho el haberlo metido en esta situación –dijo indecisa- ni siquiera pude encontrar su guante creo que solo soy una molestia desde que se enteró que vivo al lado de usted –

- no eres una molestia Hinata – respondió sin mirarla – debo decir que estoy un poco molesto por el hecho que hayas salido sin ningún sentido de responsabilidad ¿Qué hubiera pasado si llego más tarde? ¿O no te encuentro? Estas tormentas no son para tomarlas a la ligera –

- le comprare un nuevo par de guantes… - dijo apenada-

-no se trata de los guantes se trata de tu seguridad, aprecio que hayas querido devolver los guantes pero te arriesgaste y es algo que no se puede volver a repetir porque tu vida es más importante. Debes ser más consiente de las cosas que haces – la miro - ¿está bien?

- s-si… -

- dame tus manos – dijo él –

- ¿eh? –

- que me des tus manos – repitió divertido –

La muchacha lentamente le paso sus manos, viendo cada movimiento propio como si de desarmar una bomba se tratase, sintió el contacto tibio de las manos masculinas, sintió inmediatamente aquella calidez que él irradiaba, se sonrojo rápidamente así que bajo su rostro para que no viera la vergüenza que había en sus ojos. Sintió como un viento helado se coló por la frazada, tirito levemente y el rubio pudo verlo, se levantó rápidamente y tomo otra frazada con la cual se tapó por la espalda, situó a Hinata entre sus piernas, la abrazo por detrás y sobre sus hombros. La muchacha podía sentir la calidez que irradiaba el rubio, su rostro se puso de todos los tonos posibles ¿enserio estaba pasando esto? ¿A ella? ¿Hinata Hyuga? Sentía que en cualquier momento se iba a desmayar, quería salirse pero al mismo tiempo quería quedarse así todo el tiempo que se pudiera. No se movía, apenas respiraba y su miraba estaba hacia el frente ¿Qué podía decir? ¿Qué lindo el clima? Grave error había una tormenta enorme afuera que los había dejado encerrados, quiso mirar hacia atrás para ver el rostro del rubio pero desistió, el mirar significaba moverse más de la cuenta y no quería seguir siendo un problema.

-si estas incomoda me puedo quitar, lo siento mucho pensé que era la mejor forma de quitarte el frio – dijo él-

-n-no hay p-pro-problema – dijo nerviosa- gra-gracias por pre-preocuparse –

Él sonrió al oír el tartamudeo de la chica, la verdad es que lo encontró un poco tierno, intento disipar ese pensamiento pero al parecer estaba para quedarse ahí. Podía sentir la suavidad del cabello de la chica ¡le hacía hasta cosquillas en la barbilla! A pesar de esta un poco estropeado por la tormenta de afuera el aroma seguía siendo sutil y suave, batallaba contra sus impulsos para no tocas aquellas hebras de cabello que tenía enfrente. Sus brazos estaban apoyados en los hombros de ella, pequeños hombros para decir la verdad, vaya si alguien le viera le quitarían su licencia para enseñar y lo etiquetarían de pervertido, suspiro levemente y sintió un peso sobre él, la muchacha se había quedado dormida y estaba apoyada en su pecho.

La acomodo levemente pero sin despertarla y sin alejarla porque había encontrado el calor que necesitaba para sobrellevar la tormenta, el rostro de ella estaba tomando color nuevamente y sus labios, esos labios ni tan gruesos ni tan delgados, unos labios de tamaño y de forma perfecta tenían un color rosa sutil, sus ojos cerrados dejaban ver sus largas y negras pestañas, su pequeña nariz un tanto roja por el frio y su pecho subiendo bajando con su respiración; si era sincero Hinata era una muñeca de porcelana con todas las palabras. Sin darse cuenta se estaba acercando al rostro de la muchacha, no apartaba la mirada de sus labios "¡Detente!" le decía su mente pero no obedecía hasta que sintió la suavidad y tibieza de los labios de la muchacha tocando los de él de forma involuntaria, era una sensación rara pero placentera, creía que sus labios quemaban pero le gustaba sentir eso, se alejó lentamente recordando cada textura, cada sabor de los labios de la muchacha, al verla ella seguía durmiendo, sonrió tranquilamente, para su desgracia el sabor de los labios de la ojiperla había sido adictivo, como una droga que necesitas más, que no basta con solo probarla, necesitas sentirla, entenderla y comprenderla, quieres volver a sentir todo lo que esa droga te hizo sentir y para desgracia o dicha de Naruto, los labios de Hinata se habían transformado en su droga y con ese pensamiento cayo rendido a los brazos de Morfeo.

Al día siguiente él despertó primero que ella y se separó delicadamente y sin despertarla, miro por la ventana y vio como la nieve estaba más blanca que nunca, era un paisaje digno de ver. Las ropas no estaban secas pero tampoco mojadas por lo cual podían ponerse sus chaquetas nuevamente. Despertó a Hinata sutilmente, ambos caminaron hasta el hotel donde fueron recibidos por la clase, Hinata fue abrazada por Sakura e Ino que no dejaban de llorar diciendo que no debieron dejarla ir sola y que estaban felices de verla sana y salvo, los demás alumnos felicitaban a Naruto por su acto de valentía. El día paso rápidamente y sin darse cuenta estaban en el bus con rumbo a sus hogares, habían sido muchas emociones en un solo fin de semana que claramente quedaría en sus corazones, Hinata miraba por la ventana y sin saber porque tocos sus labios con la punta de sus dedos ¿Por qué sentía una calidez diferente en sus labios?


Lamento tanto la demora de este capitulo pero la verdad es que la universidad me esta consumiendo completamente, espero poder publicar el capitulo 5 lo antes posible ¡Gracias por leer!