Y el capítulo de esta semana. Por fin comienza la acción y creo que está se quedara por algunos cuantos caps más. También doy más datos en relación al Eclipse, la enfermedad que afecta a los villanos y al prota de esta serie. Espero que disfruten el capítulo casi tanto como yo disfrute escribiéndolo, me gusta hacer esas escenas de acción. En fin aquí dejo el cap para quien lo lea.


IV – Eclipse

— ¿Qué esperas? Dame el Divisor y la Cruz de Plata que robaste, mocoso—dijo el hombre extendiendo la mano.

[Star Up]

El brazalete en la muñeca de Thoma resplandeció y el Divisor plateado apareció en su mano derecha. El hombre frunció el ceño y bajó la mano despacio. Thoma inspiró profundo y exhaló el aire despacio. Todo el lugar apestaba a fuego y sangre, el hombre con las marcas azules y el arma con la cuchilla… la historia se repetía delante de sus ojos. Apretó la culata del arma y le dedicó una breve mirada antes de volcar su atención en el hombre que seguía sentado en el altar.

—Así que fue por esto…—dijo Thoma agitando el Divisor— ¡¿Por esto fue que mataste a las hermanas?

— ¿Uh?—el hombre encarnó una ceja— ¿Cuál es tu problema chico? No me dirás que te importa ¿O sí? Solo fue un daño colateral. Tenía la sospecha de que podrías venir por aquí y no podía dejar que nadie interviniera.

—Con que solo eso…—murmuró Thoma sintiendo como su ira crecía. La mano que sostenía el Divisor estaba blanca—Hay una última cosa que quiero preguntarte. Hace 7 años ¿Fuiste tú quien atacó las minas de Vaizen?

—Ya me aburrió esta charla—el hombre estiró la mano y agarró su arma—si tanto quieres saber… ¡Pregúntale a esto!

[Birdshot Shell]

En menos de un segundo sacó el arma de la madera, la apuntó hacia Thoma y disparó. El disparo del arma se dividió como un disparo de escopeta destruyendo las bancas y dejando la mitad de la capilla envuelta en humo. El hombre sonrió de medio lado pero su alegría no le duro demasiado. Thoma apareció justo a su lado y le atacó con la cuchilla de su Divisor. El extraño saltó a un lado del altar medio segundo antes de que el joven lo partiera por la mitad. El desconocido levantó su arma y la dejó caer contra la cabeza de Thoma, que atinó a poner su propia arma en el camino. Los dos Divisores chocaron con gran fuerza, repeliendo a ambos contrincantes hacia atrás. Thoma levantó su arma y apretó el gatillo justo al tiempo que el hombre hacía exactamente lo mismo.

[Flechette Shell]

[Silver Barrett]

Del arma del hombre salieron numerosos proyectiles oscuros mientras que la de Thoma disparaba una ráfaga de balas plateadas. Ambos ataques colisionaron entre ellos anulándose con una explosión y segando a Thoma momentáneamente. El joven retrocedió un paso por puro reflejo justo cuando el hombre atacaba nuevamente, cubriendo la distancia que los separaba y haciendo un barrido con su arma. El Divisor de Thoma se activó y una barrera apareció frente a él, deteniendo el golpe de su atacante y alejándolo con un leve reflejo de energía antes de que la barrera se cancelara.

El joven Avenir respiraba agitadamente. Un ardor se extendió por su hombro derecho y al girar la cabeza vio que su chaqueta estaba rasgada y quemada por ese punto. "No pude evitar bien su último disparo" pensó Thoma ignorando la sensación y concentrándose en su oponente, que hasta donde podía apreciar no tenía un solo rasguño. El hombre tenía una sonrisa maniaca en el rostro y rompió a reír a carcajadas.

— ¡Esto será divertido!—exclamó calmado su risa pero sin dejar su sonrisa lobuna—No eres un mocoso cualquiera ¿Verdad?—Thoma no respondió y se limitó a levantar su arma nuevamente. El hombre por su parte apoyó su Divisor en su hombro con aire despreocupado—Vamos, antes parecías muy deseoso por hablar ¿Y ahora quieres darme el trato del silencio? Pero en fin, por más que disfrutaría arrancando ese Divisor de tu cadáver dime una cosa ¿Por qué lo robaste?

—… No fue a propósito—replicó Thoma—Esta cosa se unió a mi luego de que salve a una chica en problemas.

— ¿Una chica?—el desconocido frunció el ceño— ¿Te refieres a Strosek?

—Ese es su nombre.

El hombre parpadeó confundido.

—Pero si ese es el caso entonces tú…—murmuro hablando más consigo mismo que con Thoma. De repente recuperó su sonrisa y comenzó a reírse nuevamente— ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! Sí, sí, ahora entiendo ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

— ¿Qué es tan gracioso?—inquirió Thoma.

—Lo gracioso es que eres un ignorante, mocoso—dijo el desconocido—No tienes ni idea de la clase de objetos que tienes. Me dirás que salvaste a ese Reactor sin saberlo y te convertiste en el dueño del Divisor y la Cruz de Plata ¡Esto es asombroso! ¡Eres tan idiota que apenas puedo creerlo, mocoso!

Y estallo en una nueva andanada de carcajadas. Thoma apretó los dientes con fuerza. Aquel tipo lo estaba sacando de sus casillas, riéndose como un psicópata. Pero parecía saber algo sobre Lily y esa extraña arma que tenía en su mano. Lo que más preocupaba la mente del joven Avenir era lo que sospechaba que pudiera saber. "¿Qué es lo que le pasa? ¿Se ríe por qué salve a Lily? ¿Mató a las hermanas mientras reía de esa forma?" pensó apretando incluso más la culata del Divisor "¿También fue esto lo que hizo en Vaizen? ¿Lo que le hizo a… mi hogar?" Thoma nunca había estado tan enfadado antes, aquel hombre plantado delante de él había asesinado a un grupo de gente inocente, quizás incluso matado a su propia familia y se estaba riendo como si pasara el mejor tiempo de su vida.

—Yo también te hice una pregunta—dijo Thoma con voz neutra, interrumpiendo la risa del otro—Ahora es tu turno ¡Hace 7 años, en las minas de Vaizen…!

—Lo siento, no te escucho—le interrumpió el hombre levantando su arma y disparando contra Thoma, envolviéndole en una nube de fuego y plasma.

—… ¿Fuiste tú quien destruyo mi hogar?—la voz de Thoma se había convertido en un tono duro y frío, como si hablara a través de una maquina.

— ¿Pero qué demonios…?

Thoma salió de la nube de humo completamente indemne. Su ropa había sido reemplazada por el mismo traje de batalla negro que le cubriera la primera vez que usara el Divisor, las marcas rojas, similares a las del desconocido, ahora se extendían por sus hombros, torso y cara pero a él eso no le importaba. Todo lo que sabía ahora era que quería una respuesta de aquella persona frente él y pensaba conseguirla de una manera u otra. El hombre levantó su arma y se lo quedó mirando, esperando a que hiciera el primer movimiento.

— ¡Responde!—exigió Thoma. Sus ojos azules ahora resplandecían rojos— ¡¿Fuiste tú quien destruyó mi hogar con esa tormenta de fuego?

— ¿Quieres saberlo?—el hombre le apunto con su arma— ¡Creo que sí!


El sonido de una explosión sacudió toda la estructura de la iglesia y algunos de los cristales estallaron por las vibraciones. Desde su posición sobre la estructura Isis no podía apreciar lo que estaba pasando abajo pero estaba muy preocupada. A su lado, arrodillada en la hierba, Lily respiraba agitadamente y flotando junto a ella estaba aquel extraño libro negro que Isis había visto más temprano cuando Thoma usara su extraña arma. La única razón por la cual la peli-morada no había ido a buscar al joven era porque Lily parecía estar sujeta a mucha presión en ese momento. La joven de cabello largo respiraba agitadamente y su cara estaba roja y sudorosa, como si estuviera realizando un gran esfuerzo.

Al principio, cuando Thoma las dejara y saliera corriendo todo había parecido estar normal, pero no habían pasado ni 5 minutos cuando todo empeoró. Lo primero fue la aparición del libro y luego la primera explosión. Casi de inmediato Lily había colapsado en el suelo y en esos momentos, mientras se escuchaban más ruidos desde la Iglesia, se apoyaba contra ella intentando controlar su respiración.

Una explosión más ruidosa que las demás se dejo oír y un rayo de energía atravesó el techo de la iglesia destruyéndolo y desvaneciéndose en el cielo con un resplandor segador. Isis apretó los puños y decidió que aquello era más que suficiente, iría a buscar a Thoma y lo traería de regreso.

"Thoma…" Isis se detuvo al escuchar la voz de Lily en su mente "Esta en problemas… Tenemos que ayudarlo…"

La joven intentó ponerse de pie pero las piernas le fallaron y se hubiera dado contra el suelo si la otra no la hubiera agarrado.

—Steed, cuida a Lily—dijo Isis al pequeño dispositivo.

Espera ¿Qué es lo que piensas hacer?

—Voy a ver qué es lo que está pasando allí abajo—respondió Isis poniéndose de pie—No te preocupes Lily, voy a atraer a Thoma a rastras si es necesario.

La joven bajó corriendo hasta la Iglesia, de donde seguían llegando los inconfundibles sonidos de una pelea. "Pero ¿En qué clase de problemas te metiste, Thoma?" pensó Isis mientras corría hasta la estructura, recordó su propio dispositivo y le dedicó una breve mirada, solo esperaba no tener que usarlo.


Castle reprimió un bostezo. El viaje en carreta había sido de lo más aburrido a pesar de que su nuevo compañero de viaje, James, trató de aligerarlo con una charla. O mejor dicho con un monologo. Frank no recordaba haber dicho más que monosílabos durante la última media hora y el otro hombre seguía hablando. No se había molestado en interrumpirlo y lo dejó estar a sus anchas. Ya estaban cerca de la iglesia y en cuanto llegaran allí se separarían para nunca más volver a verse.

—Y a todo esto me he estado preguntando ¿Qué es lo que le trae a Ruwella?—dijo James de repente volviéndose hacia él—Por supuesto no tiene que decirme nada si no quiere, es solo que aunque es frecuente ver vacacionistas por este planeta no lo es tanto el ver viajeros solitarios.

—No es nada en particular. Solo estoy de paso—respondió Frank—pienso dejar el planeta en unos días.

—Una lástima. Ruwella es un buen lugar para vivir ¿Sabe?

Punisher tuvo que admitir que aquella era una afirmación complicada para él. Antes de que pudiera responder propiamente un leve flash de memoria le sacudió cuando sus ojos se toparon con un pequeño manzano que crecía junto a la carretera. Era nuevamente ella, sentada a la sombra del árbol. Los dos niños correteaban a su alrededor, dándole la espalda y llamándose mutuamente. Ella les llamaba la atención suavemente. Una brisa sacudía todo y se veía obligada a aferrar su sombrero para que no saliera volando y ahora se dirigía hacia él. Como siempre todo desapareció antes de que pudiera ver su rostro apropiadamente.

Castle se puso tenso en su asiento, pero su compañero de viaje parecía concentrado en sus propios asuntos y no había notado nada. Era la primera vez que el sueño lo asaltaba estando despierto. Le dolía la mano derecha y se sorprendió de ver que tenía los dedos casi enterrados en el borde de su asiento. Con un leve esfuerzo de su parte soltó su agarre y se obligó a calmarse. No podía permitirse esa clase de distracciones. Ese era un mundo que había perdido. Estaba muerto y enterrado, como ellos, como él. Y era mejor que se quedara de esa forma.

El viaje continuó en un relativo silencio por unos minutos mientras la carreta continuaba traqueteando por el camino. Finalmente doblaron un recodo de la ruta y la Iglesia quedó visible en la distancia, justo en medio del campo. Junto a ella estaba una pequeña elevación coronada por un bosquecillo y más allá se extendían unos pastizales que se perdían en la distancia hasta la cadena montañosa más al interior del continente. Casi de inmediato Frank presintió que algo no estaba bien. A simple vista no detecto nada fuera de lo normal en el paisaje pero la sensación de que algo no estaba bien era demasiado fuerte para ignorarla.

—Detente—dijo en voz alta.

— ¿Perdona amigo?

—Para, detén la carreta.

El tono de voz era tan firme que el tipo hizo lo que le pedían. Los caballos pararon en seco y el paisaje quedo sumido en el silencio.

— ¿Qué es lo que…?

— ¡Shsssss! Guarda silencio—interrumpió Castle.

El otro hombre pensó en abrir la boca para preguntar nuevamente pero no tuvo la ocasión. Frente a ellos el techo de la iglesia estalló en una ruidosa explosión y lo que parecía ser un rayo mágico salió de la estructura despareciendo en las alturas.

— ¡Por amor de Dios! ¡¿Qué fue eso?

Frank maldijo en voz alta y se giró para buscar sus cosas en la carreta, se apresuró a abrir su bulto y comenzó a sacar lo que necesitaba con rapidez. Había calculado mal y parecía que alguien se le había adelantado.

— ¿Qué diablos está pasando allá?—James parecía seguir mirando a la iglesia, se volteó para atrás al notar que Frank ya no estaba a su lado— ¿Oye qué es lo que ha…?

Enmudeció cuando lo miró. Frank había sacado y armado su rifle, un arma larga y blindada de francotirador, de un color azul oscuro. En ese momento Castle montaba la mira en la parte superior y se giró para hablar con James. La gabardina, que ya estaba abierta se movió dejando ver el símbolo en su pecho. El otro hombre pensó en abrir la boca al ver el arma, pero cuando miró la calavera blanca y pudo analizar bien los rasgos de su pasajero la comprensión iluminó su rostro al mismo tiempo que el miedo.

—Tú eres… tú eres…—no pudo completar la frase.

—Eso no importa. Lo que necesito es que me escuches—interrumpió Punisher colgándose el bulto al hombro y bajando de un salto de la carreta con el rifle entre manos.

—Mira… no me mates ¡No he hecho nada malo! ¡Lo juro! Yo…

— ¡Silencio!—gruño Castle y James cerró la boca—escucha: algo muy malo está pasando en esa iglesia, regresa por el camino y ve a buscar alguna de las granjas que pasamos, seguro que tienen alguna forma de contactar con la policía en caso de que no lo hayan hecho ya. Regrésate y comunícate con la policía, diles lo que está pasando ¿Entendiste?

— ¡S-sí!

—En ese caso vete—replicó Punisher y comenzó a correr camino a la iglesia.

— ¡Espera! ¿Y qué les digo de ti?

Frank no atinó a responder mientras corría por el camino. Su primer instinto había sido correr hasta la iglesia pero su sentido de la oportunidad se había hecho cargo. En lugar de ir directo a la estructura decidió darle un rodeo y aproximarse por detrás, donde sabía que estaban los ventanales de la capilla y donde podría ver quienes estaban allí sin que lo vieran a él. Era una suerte que las Iglesias del Santo Rey solieran tener el mismo diseño sin importar el planeta. Otra explosión sacudió los muros de la estructura y Punisher apretó el paso, saltando entre los arbustos. Se detuvo cuando finalmente consiguió tener a la vista los ventanales de la capilla, algunos de los cuales estaban dañados. Dejó su equipaje en el suelo y levantó su rifle, ocultándose tras unos arbustos lo bastante densos como para taparle de cualquiera que mirara desde el edificio. La mira automática se ajustó, permitiéndole ver lo que tenía enfrente. Estaba a unos 400 metros de la iglesia.

—Activa el modo infrarrojo.

[Activate]

La mira cambio de modalidad y le permitió ver a pesar del humo y los muros que se interponían en su camino. Había numerosas señales de calor que parecían pequeños fuegos o lo que quedaba de las explosiones que acaba de escuchar y luego había tres figuras significativamente más grandes y que rápidamente el sistema identificó como seres vivos. Las tres señales estaban equidistantes y una de ellas era más cálida que las otras dos, frunció el ceño sin saber muy bien qué hacer.

No sabía qué era lo que estaba viendo, si bien no podía detectar ninguna magia proveniente de la iglesia y por consiguiente eso le hizo pensar que se trataba de Eclipse Drivers pero ¿Cómo saberlo con certeza? Tenía que tener un disparo preciso, ya que una vez que disparara perdería el elemento sorpresa.

—Deja infrarrojo y cambia al localizador de magia.

[Changing]

El visor se adaptó a su nueva modalidad y Punisher reprimió una exclamación de sorpresa. Aquello era algo que no se esperaba. Pero ya tenía un blanco. Con un ligero cambio de dirección apunto a una de las tres figuras "Ya te tengo" pensó mientras jalaba el gatillo.


Las explosiones y los choques entre ambos Divisores resonaron por toda la capilla, sacudiendo sus paredes con cada impacto. Thoma atacaba con furia y su oponente le respondía con saña, sin dejar de sonreír como un loco y pinchándolo a más no poder. El joven Avenir sentía que su sangre hervía con rabia. Lo único que deseaba era borrar esa arrogante expresión del rostro de aquel hombre.

— ¡RESPONDEMÉ!—rugió Thoma nuevamente. Movió su arma y la dejó ir con toda su fuerza, chocándola contra la de su oponente y empujándolo con todo lo que tenía.

El desconocido solo sonrió mientras sostenía el empuje de Thoma con su arma. Entonces soltó su mano izquierda y la guardó en su bolsillo.

—Estas olvidando una cosa—dijo él—cuando pides algo…—de repente sacó la mano izquierda que ahora tenía una especie de guantelete metálico. Con la rapidez de una serpiente aferro la mano derecha de Thoma directo por la muñeca—dices "por favor".

[Napalm Fang]

Un chorro de llamas azuladas surgieron de la garra del hombre y Thoma soltó un grito al sentir su piel quemándose al contacto. De alguna manera se las arregló para patear al otro en el pecho y alejarse mientras tomaba su dispositivo con la otra mano. El joven retrocedió arrastrándose hacia atrás y frenando su impulso con la ayuda de su arma.

— ¡Argh!—gruño. Se miró el brazo derecho. Estaba quemado y ennegrecido, como si lo hubiera metido en un horno. Si no se hubiera separado rápido de él hubiera ardido hasta ser cenizas.

— ¡¿Qué es lo que pasa, mocoso?—El hombre le apunto con su extraña garra— ¿Ya te cansaste? Hasta esas monjas me dieron algo más de pelea.

La provocación hizo su trabajo. Thoma levantó el Divisor y disparó antes de siquiera cuestionárselo.

[Silver Hammer]

El chorro de energía se dirigió hacia su objetivo pero el hombre lo esquivó por los pelos y el ataque destruyó el techo y parte de la pared. Sin perder tiempo ambos oponentes volvieron a apuntarse mutuamente y dispararon casi al mismo tiempo. Los ataques los envolvieron en una nube de humo y los separó enviándolos hacia atrás. Thoma se las arregló para aterrizar de pie, dándole la espalda a las puertas y el desconocido quedo de espaldas al altar. El lugar quedó iluminado por el nuevo agujero en la pared, que revelaba un día normal y tranquilo, indiferente al drama que se vivía en la capilla.

—Eso estuvo cerca ¿No crees mocoso?—dijo el desconocido con su sonrisa lobuna—Admito que eres más duro de lo que pensé, pero ya estás en tu límite ¿No es así?

Thoma no respondió mientras trataba de recuperar el aliento. Era verdad, estaba en su límite. Su traje estaba dañado en varias partes y su brazo derecho colgaba ennegrecido e inútil. Apenas tenía fuerzas para estar de pie allí y para colmo su visión se estaba volviendo borrosa. Le costaba enfocar al tipo delante de él. Intentó dar un paso pero sus piernas parecían de plomo. Apenas podía pensar bien y para colmo no podía convocar más su magia o hacer contacto con su Linker Core. Su visión se desestabilizó peligrosamente. "No… aun no" atinó a pensar antes de que el mundo se volviera completamente negro.


Estaba por completo noqueado. Se permitió suspirar. Había sido una pelea complicada, al principio había solo sospechado que esto pudiera pasar pero nunca considero seriamente el tener que enfrentarse a otro Eclipse Driver. Había sido una experiencia interesante, se prometió recordar eso para el futuro. El mocoso solo seguía parado allí, pero la mirada perdida y su inmovilidad anunciaban la inconsciencia. Estaba fuera de combate de una buena vez. El traje del mocoso brilló brevemente antes de desaparecer, dejándolo con la misma ropa que tenía al entrar. El hombre bajó su arma lentamente, solo lamentaba que las cosas nunca fueran tan simples.

—Oye chica ¿Te piensas quedar allí atrás o qué?—dijo en voz alta.

En menos de un parpadeo la chica que había percibido detrás de la puerta se movió y se colocó delante del mocoso, bloqueándole el camino y retándole a avanzar.

— ¿Quién diablos eres tú?—inquirió ella con voz firme.

—Veyron—respondió simplemente, pensando que ya daba igual—Veyron Hückebein.

— ¿Qué quieres con Thoma?

—Nada en particular—dijo él con aburrimiento—me imagino que vienes con el mocoso y entiendo que estés preocupada por él pero esto ya es ridículo. Hoy ya perdí suficiente tiempo así que seré generoso: apártate y te dejaré marcharte—Ella no le respondió pero tampoco se movió. Él solo frunció el ceño un poco más—como quieras. En ese caso voy a…

No pudo terminar la oración. Por puro reflejo fue que se giro en dirección a los ventanales ni bien lo sintió, pero no pudo hacer nada al respecto. De una de las ventanas le llegó un disparo que le dio de lleno en el pecho, arrojándolo al suelo en una explosión de energía. "¿Pero qué diablos…?" pensó mientras se ponía de pie de un salto. La herida en el pecho era grande pero su regeneración comenzó a trabajar en curarla de inmediato. Pensó en devolver el fuego pero antes de que pudiera empezar a preguntarse de donde vino el tiro otro disparo atravesó la pared y le falló por unos centímetros, pero el humo de la explosión lo segó.

Maldiciendo Veyron se movió para agarrar al chico y salir de allí para matar a quien fuera que estuviera disparando pero la chica de pelo purpura que había llegado fue mucho más rápida. Agarro al mocoso y lo levantó sobre su hombro y salió corriendo en dirección a la puerta. Veyron hizo el ademan de seguirlos pero más disparos atravesaron la iglesia y le obligaron a dar un salto para atrás. La herida en el pecho aun sangraba, aquellos ataques hacían mucho daño. Disparó con su propio Divisor, más con la esperanza de segar a sus atacantes que con la intención de hacer daño.

Otro tiro le dio en el hombro y lo arrojó al piso de nuevo. Dolía demasiado, aquellos no eran disparos mágicos así que no era el Buro, pero tampoco eran balas normales así que no era la policía ¿Quién le atacaba? De momento tenía pocas opciones. La pelea con el mocoso debía haber alertado a las autoridades así que estarían allí en poco tiempo, así mismo la chica y el mocoso se habían escapado con toda seguridad en medio del tiroteo. Aun podría atraparles, pero solo si conseguía eliminar al tirador y eso parecía improbable. Necesitaba despistarlo, retirarse y luego volver a empezar la búsqueda del mocoso y los aparatos robados, era la única opción.

[Flechette Shell]

Las esferas de energía salieron del extremo de su arma y terminaron de derrumbar la pared de la iglesia creando un enorme muro de humo y calor que Veyron aprovechó para cubrir su retirada por el otro lado de la estructura. Un par de disparos más se dejaron escuchar pero no pasaron ni siquiera cerca así que dedujo que solo eran tiros a ciegas. Corrió por el campo en dirección a su motocicleta y se prometió que encontraría a ese tirador y lo haría pagar.


¡Click! El arma estaba vacía. Punisher levantó el rifle y cambió el cargador lo más rápido posible. Volvió a apuntar hacia delante. En la iglesia no pudo detectar nada por lo que movió la mira para vigilar los extremos del edificio. De la puerta salió alguien. Le apuntó de inmediato pero se frenó al ver bien de quien se trataba. Era una joven que cargaba en su espalda el cuerpo inerte de un chico como de su misma edad y al que Castle reconoció de los carteles de la ciudad. Era el ladrón de la Cruz de Plata. Pensó en disparar para detenerlos pero se detuvo. Algo le decía que lo mejor era no disparar. Un sonido se dejó oír a lo lejos y terminó de convencer a Punisher de que lo mejor sería no hacer nada. Sirenas.

Siguió a los dos jóvenes con la mira mientras subían por la colina frente a la iglesia y los perdía de vista al tiempo que las primeras patrullas pasaban por su altura y se acercaban a la iglesia. Había unos 6 autos de policía que rápidamente llegaron hasta la altura de la edificación. Frank se quedó quieto en su escondite y sacó el dedo del gatillo mientras observaba con la mira.

Cuando los oficiales se bajaron de las patrullas Frank pudo apreciar que prácticamente todos eran solo eso: policías. Ninguno era mago. Varios de los oficiales entraron en el edificio pistola en mano, pero uno de ellos no lo hizo. Punisher concentró su atención en esa persona. Era una mujer alta con el cabello de un rosa chicle y que vestía un largo abrigo marrón. La mujer parecía estar dando órdenes cuando se giró de súbito en la dirección donde él estaba escondido. Castle frunció el ceño, pero no se movió y hasta se quedo sin respirar, como si ella pudiera escucharlo desde la distancia. De repente una pequeña figura apareció flotando a su lado e intercambiaron una breve conversación, luego de eso la mujer negó con la cabeza y centró su atención de nuevo en la iglesia.

Punisher soltó el aire despacio, había estado casi seguro de que ella empezaría a buscarlo o enviaría a los policías y entonces tendría problemas. En su pecho Soulbreaker soltó un pequeño destello para llamar su atención.

My Lord…

—Sí, también me di cuenta. Su señal mágica es enorme—interrumpió Castle, miró hacia la iglesia—parece que es la única maga de la TSAB que vino con ellos. Ella y ese dispositivo unisosno. Al menos eso me da una idea de lo que está pasando.

Y no era como si tuviera muchas más pistas. Hasta donde sabía la unidad de magos de elite creada para lidiar con el caso del virus Eclipse había empezado funciones apenas hoy, eso era lo que Micro había averiguado. Pero parecía que ya alguien tenía un ojo puesto sobre el asunto ¿Qué fuera una de las miembros de la unidad especial la que estuviera en el campo era casualidad o habilidad? Decidió apostar a lo último. El Buro sabía de la Cruz de Plata y gracias al incidente en la montaña sabía que estaba allí, en Ruwella. Alguien había podido unir las piezas y enviar algunos elementos desde antes de que todo comenzara oficialmente. Punisher tuvo que darle puntos a la comandante eso era lo que él hubiera hecho de estar en su lugar.

This could be problematic, my Lord.

— ¿Eso crees?—replicó Castle. Se descolgó el rifle y comenzó a desmontarlo para guardarlo en su maleta—Si tengo razón creo que los Hückebein ya saben que la TSAB no tiene la Cruz de Plata y han decidido recuperarla.

Le estaba dando vueltas a lo que había visto en la iglesia. Al principio eran dos Eclipse Drivers peleando, luego aquel mago desconocido se había unido a la batalla y protegido a uno de los infectados del otro. Además estaba el hecho de que se retiraran cuando empezó a disparar. Se miró el torso donde aun le dolían las costillas de su pelea con el otro infectado. Si la enfermedad los devoraba se convertían en bestias salvajes sin uso de razón y alguien así hubiera buscado a su atacante hasta que algo lo matara, pero los infectados se había retirado o mejor dicho uno se retiró en tanto que el otro fue arrastrado por el mago y eso solo pudo hacerlo si el tipo estaba inconsciente o de acuerdo con ello.

Lo que sacaba en claro era lo mismo que sabía al principio. El ladrón no estaba con los Hückebein ni con la TSAB. Pero ahora también sabía algo más. La joven que se había llevado al chico era, sin lugar a dudas, la misma que lo había protegido en la iglesia del otro infectado, el cual debía ser un Hückebein. De hecho era eso lo que le había permitido elegir un blanco. Justo cuando pensaba disparar había podido detectar el súbito cambio en uno de los infectados gracias a los sensores del rifle y en ese momento ella se había movido delante de él por lo que Castle tomó su mejor apuesta y disparo a la figura que quedaba.

Ahora había vuelto a perder el rastro pero tenía información que la TSAB carecía. Castle se movió despacio mientras salía de su escondite y usando los árboles como cobertura se alejaba. La joven que había escapado cargando al ladrón no era la misma que según los carteles debería estar acompañándolo. Lo que había leído era que la joven que estaba con el ladrón de la Cruz de Plata tendría el cabello plateado, no purpura. Así que ella era nueva. Además estaba el asunto que le tenía un poco molesto ahora que lo pensaba bien mientras se alejaba despacio. No le había parecido una mala persona. A lo largo de los años Punisher había visto de todo tipo de gente y casi podía distinguir como era alguien solo por verlo en sus ojos y lo que había visto en esa joven no era nada de lo que había esperado ver. No había oscuridad en esa mirada. Resopló ante la idea. Se estaba volviendo viejo y supersticioso, solo porque no lo percibiera eso no quería decir que no estuviera allí.

Igual eso no dejaba de molestarlo. Quizás se había precipitado un poco al sacar conclusiones en todo aquel asunto y tenía que plantearse algunas cosas. Lo principal sería ver cómo encontrar esos dos y deprisa. Ahora más que nunca el tiempo corría en su contra. Sin duda la batalla en la iglesia traería refuerzos de la TSAB y eso obligaría a los Hückebein a enviar sus propios refuerzos y Ruwella se convertiría en un campo de batalla, con muchos inocentes que podrían quedar atrapados en el fuego cruzado a menos de que alguien resolviera toda esta situación. Y luego estaba el asunto de que el ladrón estuviera infectado. Parecía ser que el virus no lo había tragado por completo, pero era solo cuestión de tiempo antes de que eso pasara y cuando ocurriera él mataría todo lo que estuviera cerca. Necesitaba información. Se paró justo donde estaba, lo bastante lejos de miradas indiscretas y sacó su dispositivo de comunicación. "Es mejor apostar sobre seguro" pensó mientras iniciaba la comunicación. Una pantalla aprecio frente a sus ojos.

¿Y bien Frank?—dijo Microchip a modo de saludo— ¿En qué puedo ayudarte?


—Nos alertó una llamada que reportó algo similar a una explosión mágica en la iglesia y al ver que no podíamos contactarnos a través de los canales de emergencia nos movilizamos lo más rápidamente posible—dijo Signum con calma mirando a la otra persona en la pantalla—Sin embargo para cuando llegamos ya era demasiado tarde. Las tres hermanas murieron, los culpables se escaparon y no sabemos donde podrían estar. Lo lamento mucho, ama Hayate.

—No te preocupes por eso Signum, haces un excelente trabajo—replicó Hayate y cruzó los dedos frente a su rostro— ¿Algo más?

—A decir verdad encontramos numerosos proyectiles en la capilla—la guerrera de la espada miró a Agito que se apresuró a enviar la información—No son nuestros, son municiones de un arma de alto calibre pero muy modificada. La naturaleza del arma pareciera ser una mescla de arma de fuego y dispositivo armado, para justificar el daño que parecieran haber provocado, aunque es difícil de determinar teniendo en cuenta como quedo todo. El caso es que esto pareciera apuntar a…

Punisher—terminó la comandante por ella—Si lo que me dices es correcto deberíamos asumir que los culpables llegaron a la escena, asesinaron a las monjas y huyeron luego de una confrontación con él.

—No es posible decirlo con certeza, pero pareciera lo más probable.

Y al único que podríamos asumir como culpable del asesinato de las monjas es el mismo que robó la Cruz de Plata—Hayate suspiró—Esperaba poder evitar esto, pero creo que ya no tenemos alternativa. Signum, tenemos que tratarlo como si fuera culpable, hay demasiado en juego aquí. Ya hemos arreglado lo de tu nombramiento y estarás a cargo de la investigación. Enviaré a Teana y Fate para que te ayuden, pero estaremos listos por si ocurre algo más. La prioridad sigue siendo la misma; encontrar y recuperar la Cruz de Plata.

—Entendido, ama—Signum saludó militarmente y la comunicación se corto.

—No me gusta mucho esto—comento Agito flotando cerca que ella y aterrizando en su hombro— ¿De verdad crees que ese chico sea culpable?

—No lo sé—reconoció la guerrera—pero sea cual sea el caso debemos detenerlo ahora más que nunca.

Signum miró hacia la iglesia, que estaba repleta de agentes, y se la quedó mirando sin mirarla. Todo había escalado de nivel. La persecución de la Cruz de Plata en Ruwella podría fácilmente terminar convirtiéndose en una autentica batalla. Ella sabía muy bien el caos y la destrucción que eso podría traer a ese pacifico planeta y no estaba dispuesta a consentirlo. Miró brevemente el campo que se extendía más allá y recordó esa extraña sensación que la había estado molestando desde que llegara, como si alguien la estuviera observando.

Se sacudió esa idea y comenzó a caminar para hablar con los oficiales y terminar de coordinar todo allí. La Cruz de Plata, un posible asesino, Punisher, el virus Eclipse, las cosas parecían girar y girar como en una enorme rueda o como si se empujaran entre sí. "Todo esto me incomoda" pensó Signum "Hay una sensación ominosa en el aire… casi como si fuera el momento de una batalla"


El sol se estaba poniendo cuando Thoma abrió los ojos lentamente tratando de enfocar lo que tenía delante. Su visión borrosa le permitió apreciar dos formas oscuras pero sin definiciones, parpadeó varias veces tratando de encontrarle sentido a lo que tenía delante. Finalmente ambas formas asumieron color y contexto, junto con el resto del paisaje.

— ¡Thoma!

"¡Thoma!"

La súbita exclamación de sorpresa de Isis y Lily fue lo último que terminó de devolver al joven Avenir a sus 5 sentidos. Se encontraba apoyado contra un árbol, con su chaqueta sobre él como si fuera una manta. Su manga derecha estaba recogida hasta su hombro y el brazo estaba vendado, no había ni rastro de la extraña arma o el desconocido con el que había peleado. Thoma se relajó un poco y se llevó la mano izquierda a la cabeza que le dolía un poco. "¿Qué fue lo qué paso?" pensó.

¿Estás bien?—inquirió Steed que apareció flotando junto a Isis—Estábamos muy preocupados.

—Ugh. De alguna forma…—respondió entrecortadamente incorporándose un poco para sentarse mejor.

"Oh Thoma yo… lo lamento" Los ojos de Lily se llenaron de lágrimas y estiró la mano rosando la mejilla del joven con sus dedos. Se la veía tan extremadamente dolida que Thoma paso por alto que estuviera tan cerca, más aún no le incomodaba "Lo lamento tanto"

—No hay que lamentarse, está bien—el joven le acarició la cabeza con la mano izquierda mientras le sonreía.

—Lo importante es que estás de una pieza—intervino Isis. Se sentó en el suelo con evidente alivio—tuviste suerte de librarte de todo eso solo con unas heridas menores.

—Eso me recuerda ¿Qué fue lo que paso con…?—la imagen del hombre de la iglesia irrumpió en su memoria y Thoma apretó los dientes.

Estábamos esperando a que regresaras cuando de repente apareció ese extraño libro negro—respondió Steed—Lily quedó incapacitada e Isis fue a buscarte cuando los ruidos de la pelea se volvieron demasiado intensos. Luego regreso cargándote y nos fuimos de allí.

— ¿Tú me cargaste?—Thoma miró a Isis que solo se rascó la mejilla—Te metí en problemas, perdón por eso y gracias.

—No, no, no fue nada—la joven peli-morada agitó la mano—no pesas demasiado y soy mucho más fuerte de lo que parezco.

—Igual, gracias—replicó el joven. Su mirada se apagó por un momento al darse cuenta de algo. Con lentitud levantó el brazo derecho y miró las vendas que lo cubrían, notando que no cubrían el brazalete pero si su mano y casi toda la longitud del brazo. Levanto la mano izquierda y comenzó a deshacer el vendaje.

— ¡Espera! No lo hagas—intentó detenerlo Isis pero se detuvo al ver el brazo derecho de Thoma— ¿Qué…?

"Tus heridas…" Lily tomó su mano derecha y la examino "Tus heridas han desaparecido"

Thoma también estaba sorprendido "¿Cómo he podido curarme tan rápido?" pensó mirando su mano, entonces se dio cuenta de otra cosa al ver su muñeca "La marca roja, ahora está más extendida" En efecto la mancha roja que en su momento pensara que había sido un simple raspón ahora había triplicado su tamaño y estaba sobre su piel como un extraño tatuaje sin forma definida.

— ¿Qué es lo que me está pasando?—murmuró en voz baja mirándose el brazo.

Esto es de lo más extraño—comentó Steed acercándose.

—Isis—dijo Thoma ignorando a Steed— ¿Qué pasó en la iglesia? ¿Qué sucedió con el otro sujeto?

—Ah… bueno…—la joven se puso un poco nerviosa—ni yo misma entiendo que paso, entre a buscarte y ese tipo estaba allí, dijo algo acerca de que tenía que llevarte pero antes de que pudiera hacer nada alguien comenzó a dispararle desde fuera. Cuando se distrajo te tomé y corrí hacia donde estaba Lily, no sé qué habrá sido de él.

— ¿No te dijo nada? ¿Alguna idea de quién era?

—Dijo… dijo que se llamaba Veyron Hückebein o algo así pero no mucho más—Isis miró a Thoma con preocupación. Dudó solo un segundo antes de seguir— ¿Qué fue lo que pasó allí? Me dio la impresión de que tienes algo pendiente con él…

—No, te equivocas—replicó el joven Avenir apartando la mirada—no tengo idea de quién era.

La joven peli-morada intercambio una mirada con Lily pero ninguna dijo nada. Thoma tampoco pensó en añadir más. Había estado tan cerca, todos esos años, esos meses de viaje buscando algo, cualquier pista sobre lo que pasara en las minas de su planeta natal y justo cuando menos se lo esperaba encontraba eso que estaba buscando ¿Qué haría ahora? Apretó los puños. Una parte de él quería buscar a ese hombre y sacarle las respuestas a golpes de su arrogante persona. El joven miró brevemente a sus dos acompañantes y desecho la idea de inmediato. Por más que quisiera encontrar respuestas, por más que sintiera que debía perseguir a aquel hombre, no podía hacerlo. No podía solo dejar a Lily a su suerte o arrastrar a Isis en una confrontación que no sabía cómo terminaría.

Era frustrante pero por el momento debía alejarse de su propia búsqueda egoísta. No podía simplemente dejar todo lo que estaba pasando de lado. Miró su muñeca derecha. Parecía que este nuevo problema guardaba relación con sus viejos dilemas. La mejor manera de encontrar algo era buscar otra cosa, le había dicho Su-chan un día, quien hubiera pensado que eso terminaría siendo tan literal.

¿Y ahora qué hacemos?—preguntó Steed de repente, rompiendo el silencio.

Thoma se sobresaltó. Había estado tan sumido en sus pensamientos que se había olvidado de eso por completo.

—Es cierto, al final no pudimos usar el comunicador de la iglesia y no creo que vaya a quedar libre pronto luego de todo esto—dijo Isis.

—No tenemos opción. Buscaremos otro lugar donde podamos enviar un mensaje inter-dimensional—respondió Thoma. Miró al cielo, teñido con los típicos colores del atardecer—aun quedan un par de horas de luz, deberíamos poder movernos un poco más antes de…—Conforme hablaba Thoma había comenzado a incorporarse pero al conseguir ponerse de pie el mundo se sacudió frente a sus ojos.

"¡Thoma!" con agilidad Lily lo atrapó antes de que callera al piso "¿Estás bien?"

—Lo lamento…—respondió él, sorprendiéndose por lo débil que sonaba su voz. Se sentía muy cansado y mareado de repente, como si estuviera enfermo—de alguna manera… mi cabeza…

— ¡Estas ardiendo en fiebre!—soltó Isis poniendo su mano en la frente del joven—Lily ayúdame a acostarlo en el suelo. Pongamos las mantas como una cubierta y usa la bolsa de dormir para apoyar su cabeza.

Entre ambas jóvenes consiguieron preparar una improvisada cama para Thoma quien no pudo siquiera protestar de lo mareado que estaba. Su visión se volvía borrosa y sentía la cabeza pesada, todo su cuerpo le dolía como si estuviera resfriado. Escuchó que Isis le decía algo pero no pudo entender las palabras. La súbita suavidad que percibió en su espalda le indico que lo había acostado. La voz de Lily resonó en su mente, pero no pudo darle mucho sentido ni siquiera a ese nivel de conversación no obstante captó su preocupación y, por alguna razón, su remordimiento. Quiso decirle que estaba bien pero el mundo se volvió completamente negro cuando el sueño trago finalmente su conciencia.


Veyron Hückebein se limitó a tomar una cerveza y abrirla sin mirar a su hermano. Fortis reprimió un suspiro cansado. Los dos hombres estaban sentados en el bloque residencial de su escondite y ninguno parecía contento con la situación. Veyron se limitó a beber de su lata con calma mientras dejaba que el silencio se extendiera entre ambos hasta que Fortis decidió hablar.

—Entonces ¿Perdiste la Cruz de Plata?

—Confirme el número de serie del Divisor y su dueño—replicó Veyron con un gruñido malhumorado—Está completamente infectado por el Eclipse. Si lo dejamos solo ya aparecerá.

—Claro, claro—dijo Fortis poniendo los ojos en blanco—Lo menos que podías hacer era capturarlo ¿Qué fue lo que pasó?

—…No lo sé—reconoció él al cabo de un rato—como te dije no pude ver al tirador.

—Sí, pero supongo que no hará mucha diferencia. Lo más probable es que fuera Punisher.

Veyron arqueó una ceja y bajó la lata que pensaba llevarse a los labios.

— ¿El loco asesino de la calavera? ¿Y qué hace él aquí?

—Larga historia, solo digamos que los culpables fueron apropiadamente castigados por eso—Fortis agitó una mano, como para restarle importancia—Ahora mismo tenemos mayores problemas. El Buro ha reunido una unidad especial para lidiar con este caso.

— ¿Una unidad especial?—Veyron levantó la vista finalmente.

—Una sección de magos de elite. El mismo equipo que detuvo la Cuna hace 6 años—especificó Fortis—No tenemos claro cuál es su objetivo pero diría que su primera prioridad seria la seguridad de la Cruz de Plata y el arrestarnos.

— ¡Jo! Ya veo. Están haciendo cosas inútiles como siempre—se puso de pie y arrugó la lata vacía antes de arrojársela a Fortis, que la atajó con agilidad—Deberían saber que el perseguirnos es inútil. Mientras tengamos nuestros Divisores, los magos no pueden poner un dedo sobre nosotros.

—Admito que tienes razón, después de todo—Fortis arrugó aun más la lata con sus dedos hasta que esta se redujo al tamaño de una moneda—ellos siempre están atados por esa jaula de limitaciones llamada "organización"—arrojó los restos de la lata hasta el basurero revelando la marca de alas azules oculta en su muñeca—no obstante deberías considerar que mientras el Buro sigue unas reglas, Punisher no sigue más que a sí mismo. Si cualquiera de ellos encontrara la Cruz de Plata antes que nosotros seria… problemático.

—Lo siento, pero sigo sin ver porque tanto alboroto—soltó Veyron apartando la mirada—Los humanos confían en los magos por su fuerza para el combate, pero nosotros somos los Asesinos de Magos. Todo debería estar bien si dejamos las cosas tal y como están. Si ellos se llevan la Cruz de Plata, solo tendremos que quitársela por la fuerza.

—Esa manera de pensar es tan simple que casi siento lástima por ti—replicó Fortis extendiendo los brazos como si hiciera un gesto de impotencia. Veyron solo le gruño.

— ¿Y dónde está Cypha?—preguntó aun de mal humor—Creía que le tocaba hacer el reaprovisionamiento.

—Ella ha tomado tú lugar y ha salido al campo.

— ¡¿Qué?—Veyron se giró para confrontar al otro hombre—Se suponía que yo debía recuperar la Cruz de Plata.

—En vista de tu reciente fracaso Karen habló conmigo y dio su aprobación—Fortis sonrió con calma—Pero si no estás de acuerdo puedes discutirlo con ella.

—… Para lo que me importa.

—Ya, no hay necesidad de enojarse—Fortis dio un paso al frente y le dio al otro un par de palmadas en el hombro que solo consiguieron hacerle enojar más—esto es demasiado importante como para dejarlo al azar, así que Cypha y su grupo se ocuparan.

— ¿Su grupo? ¿A quién enviaste con ella?

—Mientras estabas fuera nos llegaron unos cuantos "niños" nuevos desde Easter. Ya se han probado y si bien están lejos de alcanzar nuestros estándares deberán bastar para este trabajo. Cypha se llevo a los 4 con ella. Debería poder resolverse todo muy pronto.

Con una sonrisa en exceso alegre para resultar convincente Fortis se fue, dejando a Veyron solo con sus pensamientos. El Hückebein resopló y decidió marcharse también. "Si es Cypha no tendrá problemas y con 4 de esas cosas a su lado esto debería resultar pan comido" pensó mientras caminaba "Gracioso… casi siento lastima por ese mocoso. Si el virus no le acaba, ellos lo harán" Veyron sonrió de medio lado. Aun estaba el asunto que el chico le había mencionado sobre unas minas en el planeta Vaizen. Según podía él recordar había estado en ese lugar hacía 7 años, pero no recordaba nada en particular de aquello. Se aseguraría de preguntarle a Karen cuando volviera, ella sabría darle una respuesta y entonces podría ajustar cuentas con el mocoso o con lo que Cypha y sus nuevas mascotas dejaran de él.


[Un anuncio con respecto al reciente incidente. Un grupo desconocido asalto la iglesia de Mihena está tarde. Las tres hermanas que atendían la iglesia fueron asesinadas en la escena. El número de culpables aun es desconocido. Les pedimos a las personas que transitan las calles de Mihena que tengan mucho cuidado. Se han establecido varios puntos de control, apreciamos su cooperación]

"Puestos a esto ¿Por qué no soltamos fuegos artificiales también?" pensó Castle al escuchar el aviso que resonaba, no por primera vez, a través de los altavoces distribuidos por toda la ciudad. Un grupo de policías apareció calle abajo y él se movió para evitar cruzarse en su camino. También había carteles por todas partes, similares a los que viera esa misma mañana y otros nuevos con el añadido de una foto de la iglesia atacada y el cargo de «sospechoso de asesinato» añadido a la lista de crímenes bajo la descripción del joven y su arma.

Infiltrarse en la ciudad no había sido mucho problema. Lo peor había sido casi darse de narices con la misma maga peli-rosada de la iglesia cuando llegó a la puerta de la ciudad. Aquella guerrera parecía demasiado capaz y poderosa como para querer una confrontación. Por suerte había podido evitar el encontronazo metiéndose en medio de un grupo más grande al que ya había registrado y escabullirse por la ciudad, pero se quedó con la sensación de que ella lo había observado demasiado bien para su gusto. Castle tenía el presentimiento de que su presencia en Ruwella no le era ajena a nadie, pero que no se tomaban medidas en su contra por alguna razón.

Punisher frunció el ceño, quien quiera que estuviera detrás de esa búsqueda era un idiota. De nada servía alterar a todo el mundo y andar gritando a los 4 vientos que estabas buscando a tal o cual persona. El despliegue de fuerzas policiales era impresionante pero solo un mago entrenado podría tener alguna posibilidad real de parar a un Eclipse Driver. O eran unos idiotas o sabían algo que él no, por el bien de todos esperaba que fuera esto último. Siguió caminando por la ciudad, evitando las patrullas por los callejones oscuros. Ya era de noche y la iluminación de las calles en Mihena era igual que cualquier ciudad, suficientes espacios negros como para ocultar un ejército a plena vista. Se ajusto su gabardina para protegerse del viento mientras su última conversación con Microchip aun resonaba en su cabeza.

—No hay ninguna duda al respecto—le había dicho—el virus tiene fases. Lo más probable es que se contagiara cuando robo la Cruz de Plata. En un principio solo seria portador del virus. Sí lo que me dijiste es correcto debe de haberse movido a la segunda fase.

— ¿Y eso sería?—le había urgido a terminar.

—El estado se llama "Driver". El cuerpo conduce y adapta el virus preparándose para cambiar la fisiología del mago a un alto nivel y convertirlo en un infectado al 100%. El proceso puede tomar algunas horas pero una vez iniciado es indetenible y lo peor viene al final. Es en esta fase cuando se activa la "sed de sangre" de los infectados. Es básicamente una compulsión para matar cualquier cosa que tengan cerca. Según los datos recuperados algunos individuos pueden sobreponerse a esta etapa pero otros caen rendidos a ella y si eso le pasa al ladrón de la Cruz de Plata se pondrá a matar cualquier cosa que tenga a la vista.

No habían dicho mucho más y tampoco lo necesitaba. El tiempo corría en su contra. Punisher tenía que darse prisa. La TSAB ignoraba los detalles de la infección y lo más probable era que incluso si capturaban al ladrón no tomaran las medidas necesarias. Por el otro lado si el chico activaba su infección estando solo… mataría a sus acompañantes y luego empezaría una campaña para destruirlo todo hasta que alguien lo parara. Era una mala perspectiva se mirara por donde se mirara.

Su única alternativa era que su corazonada diera resultado, e incluso así tenía muchos factores en contra. No solo podía equivocarse de lugar sino que incluso de estar en lo cierto cabía la posibilidad de que no la viera. Basado en lo que Micro le había dicho la infección debería tomar al ladrón de la Cruz de Plata enfermo e incapaz de moverse, por lo que debería estar en algún punto no demasiado lejos de la iglesia de Mihena. El asunto era que el bosque era lo bastante denso y grande como para pasar junto a alguien y no verlo a menos de que supieras que estaba allí. Lo único que Punisher tenía a su favor era que había una joven que acompañaba al ladrón y de la que nadie sabía.

Si la joven no conocía nada del Eclipse era de suponer que tomaría a su compañero o lo que fuera por enfermo y trataría de conseguirle ayuda. Llevarlo a un doctor estaba fuera de toda discusión así que necesitaría medicinas y solo podía ir la Ciudad Portuaria o a la ciudad de Mihena, las dos localidades más cercanas a la iglesia. Regresar al otro lado de la montaña sería demasiado trabajo por lo que Castle apostó por Mihena. Su única posibilidad era tener un golpe de exagerada buena suerte.

Tan sumido estaba en sus pensamientos que giró una esquina sin mirar bien y se dio de bruces contra una persona que daba la misma vuelta cerrada pero en dirección opuesta. Los ojos de Punisher brillaron con una breve chispa de reconocimiento mientras se llevaba una mano al bolsillo y apreciaba bien a la persona con la que había chocado. Aquel era un encuentro que no había planeado en lo absoluto.


Y un final abierto ¿Quién choco contra Punisher? Esperemos a ver qué pasa. El próximo capítulo estará lleno de acción incluso más que este ya que todos los que están en esa reserva cultural convergirán en un solo punto y las cosas podrían ponerse feas. Mil gracias a todos lo que han leído el fic hasta aquí y les ha gustado.