Summary: Hinata Hyuuga y Naruto Uzumaki se casarán posteriormente una serie de sucesos ocurrirán en su, aparentemente, feliz matrimonio. Terminando en tragedia. —Dedicado para San Valentín—

Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. Solo la trama me pertenece.

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Beauty and the Beast.

Capítulo cuatro: No son más que palabras, primera parte. Promesas rotas.

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Transcurrieron unos minutos desde que Shion le inyectó la droga que asesinó a su retoño, estaba llorando a mares y no paraba de gemir con dolor e impotencia, ¿por qué Shion lo hizo? Dudaba que fuera sólo porque se convirtió en la esposa de Naruto, entonces ¿cuál era la causa de aquel comportamiento? Quería saberlo, debía conocerlo.

—Shion —mencionó débil por todos los sollozos que soltó, miró a la de ojos lavanda—, di-dime, ¿por qué?... ¿Por qué lo hiciste? —consultó temiendo la respuesta bajando la visión ¨Estoy volviendo a ser la misma chica de antes¨ se refería a su pasado, uno que no le gustaba contar.

—Ya te lo dije, bruja —contestó con maldad desafiándola a que la interrumpiera, al darse cuenta que no lo haría continuó—: Me quitaste a mi Naruto —se volvió a enojar por "aquello".

—¿Sólo por e-eso? —interpeló nuevamente sin levantar su mirada ¨¡No! ¡De nuevo, no!¨ se regañó mentalmente, si hubiera podido sacudir su cabeza lo habría hecho.

—¡Sí! —siseó enrabiándose— Cállate —exigió cruzándose de brazos al tiempo que pensaba ¨Me lo prometió¨ comenzó con un deje de tristeza— ¿Por qué lo rompería? ¿A caso hice algo mal? —eso tendría que conservarse como una meditación sin embargo lo murmuró muy bajo.

Hina' la vio confundida ¨¿Qué significa eso?¨

Shion se sumergió en sus recuerdos, dejando, inconscientemente, que la de ojos blancos se recuperará poco a poco.

"Se veía a una niña de nueve años con los ojos lavandas y pelo rubio claro cortado por debajo de los hombres, estaba llorando después de que la empujarán por las escaleras de la primaria, le tirarán borradores y le aventarán un balde lleno de pintura rojo, esa era la razón de que su vestido estuviese lleno de pequeñas manchas de ese tono. Anhelaba que dejarán que fastidiarla, desde que su madre llegó con su traje de sacerdotisa todos la agarraron de base(1) diciéndole palabras que la hirieron y rompieron su corazón.

=No eres más que la hija de una estúpida sacerdotisa=

Era una de las frases que ha escuchado por dos días enteros, por los estudiantes de entre once a trece años. Los pequeños sólo le hacían bromas de muy mal gusto.

=No te preocupes, querida. Todo se resolverá=

Le prometió su madre, se lo creyó por unos momentos pero, al llegar a la primaria, eso no fueron más que palabras dichas, sin verdad en ellas. De verdad quería que sus amigas volvieran pero, ¿por qué lo harían? ¿Por algo que fue? Ja, claro; eso no pasará, ya se convenció con eso.

—Quisiera tener amigos —susurró dejando de llorar, tenía que calmarse.

Lo que menos ansiaba era otra razón de burla y sobrenombre.

—Bas-basta —tartamudeó una voz masculina a lo lejos, sonaba bastante cansado.

—¿Qué pasa allá? —a su edad sólo era curiosidad, no las ganas de ayudar; avanzó unos escasos metros encontrándose con un niño de su edad con el pelo rubio, brillante y alborotado, sus ojos cerrados con fuerza y sus manos transformadas en puños, las que se presenciaban casi pegadas a su abdomen. Destellaba mucho pavor. En frente suyo dos chicos de doce años pegando-le con palos, lanzando piedras en su dirección— ¿Eh? —pronunció sin entender la situación del rubio.

—Nunca había observado a un fenómeno con pánico —empezó el chico número uno—, y ¿tú? —ojeó a su amigo.

—Ahora, sí —contestó carcajeándose.

Parecía disfrutar la desdicha del niño.

Al calmarse lo dejaron sólo y Shion aprovechó para hablar con él.

—Hola, soy Shion. Y, ¿cuál es tú nombre? —preguntó la hija de la sacerdotisa, se agachó para estar a su altura... el chico se encontraba sentado, ojalá lo hubiera puesto antes.

—Na-Naruto Uzuma-maki —no abrió sus ojos.

—A ti también te agarran de base —al ser pequeña no midió sus palabras.

—¿También? —cuestionó despegando sus parpados, sus ojos eran azules como el cielo.

—Sí —despejó su duda—. Mi mamá es sacerdotisa y, ambas, somos nuevas en la ciudad; por eso es —añadió tratando de sonreír, pero simplemente no podía. No era algo en lo que se pudiera sentir orgullosa.

—Sé cómo te sientes —dijo por lo bajo, no confiaba en ella. De hecho en nadie más de esa pequeña de frente ancha, pelo rosa como el chicle cortado por encima de los hombros al estilo pulpo y de ojos verde jade; aún no comprendía por qué usó, de la noche a la mañana, esa cinta fucsia en su bello cabello. O por qué dejo de juntarse con aquella rubia de ojos azules claros, no es que ella le importará.

—Me lo imaginó —unos minutos de silencio incómodo reino en aquel parque, que se localizaba al Oeste de la ciudad de nombre Konoha."

Así fue la manera en la conoció al chico que, en un par de años, cautivaría su corazón.

¨Y luego me prometiste que, en unos meses, estarías conmigo y que nunca me abandonarías¨ esa era la promesa que rompió. Nunca entendió por qué.

Curiosamente en ese preciso instante todos dejaron de fastidiarla por circunstancia de su madre, pero no le tomó importancia.

Oteó por segundos a la de cabellera azulada oscura; verla tan quebrada y llorando sin consolación, lamentándose por su hijo que perdió sin conocer y que era su primogénito ocasionó que tuviera otro flash de su pasado.

"Shion ya detentaba unos bellos trece años, su pelo creció hasta su cintura y lo llevaba atado en una coleta de cabello del lado izquierdo y caminaba a la par de una chica de trece años de edad con el mismo tono de su piel, con una larga cabellera de color rojizo que un mechón le cae en medio de los ojos, las cuales son café; el dúo de féminas charlaban tranquilas... era una amistad muy interesante, a ojos de cualquiera.

—¿Cómo te fue en tu test de literatura? —interrogó la pelirroja.

—Oh, bien —le respondió a su amiga, que conoció a los cuatro meses de que llegará a Konoha—. Saque ochenta sobre cien, Tayuya —casi grita de la felicidad, era muy aplicada en sus estudios pero eso no la convertía en una "Come-Libros" como lo era Sakura Haruno, quien al no encontrarse con el chico, que en ese entonces, estaba enamorado de ella y con "Sasuke-kun" cogía un libro y no lo soltaba hasta terminarlo... o que sucediera "X" cosa que lo provocará.

También contaba Shikamaru Nara, chico Nerd pero encontrándolo tan problemático que era superado por Neji Hyuuga, no "Devora-Libros" pero que todo se lo atribuye al "Destino"; quien superaba a Sasuke Uchiha, chico genial, nulo "Traga-Libros" pero aire que contenía cierto toque de jactancia.

La escala quedaría así...

Primero está Neji Hyuuga, le sigue Sasuke Uchiha, luego se halla a Sakura Haruno y finalizando con Shikamaru Nara.

De todas formas, eso no le importaba.

—Tierra llamando a Shion —empezó Tayu' al momento que chasqueaba sus dedos enfrente de la antes mencionada—. ¡Shion! —chilló comenzando a enojarse.

—¿Qué pasa...? —indagó por inercia observando a todos los lados.

—¡Detente! Y respondiendo a tu pregunta: te desconectaste.

La hija de sacerdotisa sonrió con nerviosismo.

—Cambiando de tema: ¿A quién amas?

Esa pregunta descolocó a la flautista, es decir Tayuya, al cien por ciento, un ligero rubor cubrió sus mejillas.

—Nadie —parecía estar a la defensiva.

—El rubor no está de tu parte —enunció divertida. Era raro verla en ese estado de ánimo.

Nadie —enmarcó la palabra para que le creyera.

Cosa que Shion no hizo porque no lo sintió sincero.

—Sí, claro. Y soy castaña natural —dijo en sarcasmo la de ojos lavanda.

—En serio, no me gusta nadie —por más que lo decía parecía que trataba de creerse esas palabras.

—Sa-Sasuke Uchiha —el nombre salió camuflado en una falsa tos.

—Ese es un egocéntrico de lo peor —inauguró desapareciendo su sonrojo y sin notar la acción de su amiga—, con su aire de "soy mejor que tú". Ah, desespera —se quejaba, como de costumbre, del hermano de Itachi—; es un verdadero estúpido... uno muy tierno —terminó con un toque carmín en sus mejillas, proceso la información y se puso nerviosa—, ¡no quise hablar eso! —vociferó inmediatamente.

—Lo que digas —ella misma firmó su sentencia.

—No te salvarás de esta —susurró sombría, una idea cruzó por su mente y con tonalidad "casual" dijo— ¿Qué me dices de ese rubio que persigue a esa chica bipolar?

Shion se detuvo al instante y empezó a manifestar puras incoherencias y palabras sueltas.

—La venganza es dulce —pronunció Tayuya antes de exasperar a su amiga con su amor.

Aunque Shion parecía estar bien externamente, por dentro era todo lo contrario, se emociones estaban revueltas y era que, ese día, había visto al amor de su vida besando a un chica de cabello rosa en la mejilla, cabe aclarar que ella luego de reaccionar le dio un buen golpe en la cabeza por atrevido; pero eso no quitaba el hecho que le dolió, casi lloró sin embargo se hizo la fuerte y se aguantó el sufrimiento. Por mucho que halla sido en esa parte del cuerpo de la de ojos jade seguía siendo su Naruto y nadie, menos la "Frente de Marquesina" se lo quitaría... ella ya tenía a Sasuke."

La segunda vez que la de ojos lavanda daba la impresión de haber viajado en el tiempo, o al menos eso pensó Hinata al ver como las orbes de su secuestradora perdía el escaso brillo que tenía desde que mató a su bebé, presentía que era raro que pasará dos veces, dudaba que aconteciera una tercera... pero como es ella, ligeramente impredecible, no hallaba que pensar. ¿Cómo era consciente que la asesina era difícil de predecir? Porque después de que su amiga de la infancia fuera sancionada a para una semana en detención, que fue a los diecisiete años, ella ya era, por así decirlo, más que una compañera de salón para Shion... su amiga.

Rememoró una charla que tuvo con los integrantes del ex-Equipo Ocho, todo el tiempo los nombraban de esa manera cuando les tocaba en el mismo grupo.

"Cuatro años después de la última conversación, tanto Shion como Hinata y Tayuya se volvieron inseparables, cosa que a Neji le importaba lo más mínimo ya que de esa manera no pasaba "demasiado" tiempo con Shino y Kiba; cosa que los antes mencionados extrañaban un poco pero no podían hacer nada, Hina' eligió estar con la rubia clara y la pelirroja por lo que a Inuzuka y Aburame les tocó aguantarse... hasta que llegaron al límite de su paciencia al momento que la hermana de Hanabi les dijo que no iría a esa fiesta en la playa, para la que pidió a Neji que la acompañará y a Hiashi permiso para ir, por haber aceptado la invitación de la hija de sacerdotisa y la flautista.

—¿Qué encuentras de interesante en esas chicas? —preguntó el dueño de Akamaru un día después de aquella celebración, se localizaban en el salón de clases esperando que su profesor de matemáticas entrará en escena.

—Son simpáticas —respondió con simpleza.

—Explícate mejor —casi exigió Shino con su típico tono sombrío.

La Hyuuga les miro sin saber cómo expresarse.

—Este... que me agradan —medio se trabó al hablar, oteó el semblante de tristeza del castaño y, como conocía al primogénito Aburame, sabía que el amante de los insectos compartía el sentimiento.

—Siempre serán mis amigos, chicos, no se preocupen —inició la pelo azul obscuro—; ni Tayuya ni Shion ocuparán su lugar —se comprometió.


Tres meses pasaron desde ese momento, meses en los que Hinata pasaba menos y menos tiempo con el Inuzuka y el Aburame, estos con cada día de transcurría se sentían más vacíos; era como si una pieza de ellos se les fuera quitando poco a poco, y no querían que eso pasará.

La parte que se va es la que corresponde a la heredera Hyuuga: la dulce y tierna.

Porque la que tiene al segundo hijo de Tsume, la matriarca Inuzuka, es la extrovertida y divertida; porque la que posee el amante de los insectos es el segmento sereno e impasible.

Con esas características ellos siempre han salido adelante, siempre han estado juntos tanto en las buenas como en las malas y, ahora, por unas chicas que llegan y les arrebatan algo que todo el tiempo tuvieron... ¡no es justo! ¿Qué sentirían si ellos se presentan y les quitan a Shion o Tayuya? ¿Qué sentiría la otra al ser olvidada y abandonada por su amiga de la infancia? ¡Querían saberlo! ¡Ya que así tenían sus sentimientos!

Como detestaban a esas chicas, simplemente no se los perdonarían ¡jamás!

Por esa razón ahora se charlaban con su "amiga", dolía ponerlo entre comillas sin embargo no se encontraban seguro si todavía entraban en esa categoría, sobre la situación presente.

—¿Están celosos? —quiso asegurarse Hina'.

—¿Nosotros? —contestó con otra interrogante Kiba— No, como crees —sin poder evitarlo fue sarcástico.

—Sólo preguntaba, no tenías que hablarme de esa manera —refutó la azabache mientras lo ojeaba dudando de sus palabras.

—Acéptalo, Hinata, nos cambiaste —fue la segunda vez que intervino Shino.

—¡Por supuesto que no! —su estado era de indignación, ¿cómo podrían pensar semejante barbaridad? Sí, pasaba la mayor parte de su tiempo con las féminas pero eso no quiere decir que los cambie, ¿cierto? Ella jamás lo haría, sabía que eso no era correcto. Entonces, ¿por qué sentía esa opresión en el pecho con cada reclamo que le daban? ¿Era la consciencia diciéndole que hacía mal? No, no... ¡no! Se negaba a creer eso.

—¿Entonces? —inquirió Kiba cruzándose de brazos y observándola en busca de una buena explicación.

—Yo... —su voz se quedó en su garganta ¿y si tenían razón?

—Olvídalo —expresó inmediatamente el hijo de Tsume—, claramente has roto tu promesa —se dio media vuelta dispuesto a irse.

—¿Cuál? —no era consciente de qué hablaba... o no lo recordaba.

Ambos le vieron y se fueron dejándola con la duda, sólo que antes de eso el Aburame dijo.

—Dejaremos de ser el "Equipo Ocho", si tú no nos necesitas pues nosotros menos a ti —su tono fue sereno mas Hinata detectó algo de dolor.

Segundos pasaron y de pronto abrió sus ojos con horror...

Porque rememoró el ofrecimiento que incumplió."

El dúo estaba tan ensimismado que no notaron el momento en que las patrullas comenzaron a sonar, ya que la desaparición fue algo que sí percibió Hanabi y no quedándose con los brazos llamó a la policía, la encontraron con facilidad. El celular de la heredera Hyuuga poseía, escondido, un chip de rastreo vía satélite.

Con la seguridad de Hinata no se bromea y eso Shion aprendería por las malas, bueno la secuestro ¿qué más se le puede hacer?


En otra parte Naruto estaba recostado en las piernas de Kin al tiempo en que estaban sentados en el sofá, quien le hacía mimos en su torso desnudo, y Rin le miraba con un gesto de incredulidad. Vaya que su amiga no tenía límites.

—Casi eres una zorra, Kin —murmuró chica que se negó a participar en esa locura.

Para su suerte no fue oída.

—¡No! —gritó de pronto el blondo asustando a las mujeres.

—¿Qué protones te pasa? —se quejó la de cabellera negro— Casi me rompes el tímpano —se empezó a sobar su oído.

—Me matarán, si es que tengo suerte —se levantó de golpe—, pero ¡me descuartizarán si se enteran! —cogió su camiseta y se la colocó procurando que fuese del lado correcto—. Moriré si no me apresuró —y salió del recinto dejando confundidas tanto a Nohara como a Tsuchi.

—Fácil viene, fácil se va —quitó la importancia Kin levantándose del sillón marchándose para tomar una ducha.

La de pelo granate oscuro declaró— Eres imposible —negó con la cabeza mientras una gota le aparecía en la sien.

Cambiando de punto, el Uzumaki se refería a que se fue quién-sabe-qué-hora de la reunión donde debería estar sin embargo tuvo una aventura, tanto con Tsuchi como librarse de Hiashi y Neji... ¡y eso sí es de valientes! O de muy valientes o de muy estúpidos, para él sería ambas, ¿cierto? En fin, tenía que correr lo más rápido que le diesen sus piernas si quería llegar a tiempo, y para eso tenía treinta y nueve minutos exactos, ni más ni menos. ¡Qué tonto que fue! De eso no existía duda alguna.

—Ahora me importa poco haberle sido infiel a Hina' —cuando acabó la oración se detuvo en seco, casi estrellándose contra el suelo por frenar tan de repente, palideciendo paulatinamente y abriendo sus ojos en horror total—. ¡Ahora sí me doy por muerto! —fortuna suya que la calle estuviese despejada.

¿Cómo era posible? ¡¿Cómo?! ¡Le garantizó serle fiel al momento de casarse! ¡Y ahora sale con esto! ¡¿Cómo fue capaz de hacerle algo así a su inocente Hinata?! ¡Ella no se lo merecía! Se sentía el ser más ruin del mundo, rompiendo pacto...

Las últimas dos palabras le hizo acordarse de la obligación que olvidó.

"Naruto tenía diez años y ¡por fin! hizo una amiga, que se llamaba Shion, era muy alegre y gentil, no al grado de su Sakura-chan pero le simpatizaba; era la mejor compañera que pudo conseguir y, por esa causa, hace un día le aseguró que siempre estaría con ella, que nunca la abandonaría pasará lo que pasará. Con esa resolución se encaminaba al parque, donde la vería como la primera vez, no obstante antes de llegar unos chicos de trece años lo interceptaron y se lo llevaron en un punto alejado del sitio de encuentro.

—¿Qué harán? —preguntó muy bajo, casi trabándose con las palabras y, por instinto, optó por cubrirse su abdomen con sus brazos en posición de "X".

Los muchachos se vieron entre ellos y luego al rubio. Sonrieron con complicidad.

—Escucha —inició un chico de cabellera blonda con un mechón naranja del lado siniestro—, dejaremos de fastidiar a tu amiga —lo último lo escupió.

—En serio —por poco cuestiona entusiasmado.

—Sí —afirmó un muchacho de pelo marrón con un flequillo largo que cae sobre su frente—. Pero lo haremos porque... esa —retractándose de insultarla de modo fuerte— no merece juntarse con una rata callejera.

—Gracias —sus ojos brillaron con alegría.

—Vayámonos —le comentó a su amigo.

Segundos después cayó en la cuenta que, para realizar esa acción, tendría que romper su pacto.

No le importó, Shion no merecía ser molestada por Karai y Amai."

Suspiró, pese a que era consciente que fue un buen acto, aún se entristecía; fue una de las pocas amigas que hizo cuando niño y la dejó ir.

Se deprimía, sí. Se culpaba, sí. Se arrepentía, no; fue lo mejor para ella.

¨Si alguien hubiese hecho por mi eso...¨ detuvo su pensar, era mejor llegar donde su suegro y ¿cuñado? No se encuentra seguro si ese termino sea el apropiado.


Volviendo con Hinata, ella se localizaba en el hospital escuchando los reportes de su estado al tiempo que estaba recostada en la cama de su habitación... privada, exigencia de Hanabi; estado de enojo sumado a su mirada fija intimidante es igual a un sumiso médico, aunque fuera sólo para no tener problemas con la segunda hija de Hiashi.

—Señora Uzumaki —comenzó el doctor—, usted no ha sufrido mayores daños que lo ya debe saber —la Hyuuga mayor cambió su ánimo a tristeza— no obstante deberá permanecer aquí hasta que se recupere y sepamos que no habrá riesgos mayores —dictó terminando con su párrafo.

—De acuerdo —aceptó algo cohibida bajando la cabeza con ligereza.

Al termino de esa oración el diplomado en medicina se fue a revisar a otro paciente, al tiempo que su hermanita entraba en escena.

—Hola —susurró con los ojos cristalinos, voz medio ronca y unos leves rastros de lágrimas en sus ojos... ¿lágrimas? Lo que sucede es que había estado llorando desde que vio como su hermana mayor se quedó inconsciente al verla ingresar al lugar donde la tenían cautiva. Se asustó de sobremanera al sentir como su pulso disminuía rápidamente, fue envenenada era lo mínimo que pasaría; ella no quería perder a su única hermana y, aseguraba, que su padre estaba con el mismo pensamiento, por esa razón le llamó en cuanto se dio cuenta de que se perdió y, para este punto, ya debe estar de vuelta.

—Hanabi —dijo sorprendida, su gesto se suavizó y sonrió amablemente—, me alegra verte.

—A mi tan-también —parecía que copiaba a la de pelo azul oscuro acercándose hasta sentarse en la cama al lado derecho de la primogénita de su familia—. Creí que nunca te volvería a ver —pronunció por lo bajo, dando la sensación de que sollozaba al tiempo que las lágrimas aparecían de nuevo.

¨Está llorando¨ pensó casi en shock ¨, no pensé que le importará tanto¨

—Por favor, no me vuelvas a dar esos sustos, Hinata. Por favor... —suplicaba la menor entre lágrimas, si en ese momento hubiese entrado su padre se habría sorprendido de ver que su hija más joven mostraba emociones.

—Te lo prometo.

—¿En serio? —preguntó intentando confirmarlo la de joven edad.

—Por supuesto, Hanabi —comenzó la esposa de Naruto—. Mañana todo habrá cambiado y esto será sólo un horrible recuerdo.

Eso bastó para calmarla, se acercó y la abrazó...

Por última vez en lo que le queda de vida a Hina'.

El conteo comenzará, la historia se escribirá y una Hyuuga perecerá.


Tanto Hiashi como Naruto y Neji viajaban en el avión super inquietos y muy preocupados por la heredera del Clan de ojos blancos, independientemente si lo demuestran o no, se acaban de enterar que fue raptada y que se encuentra en el hospital; creían que estaba en peligro ya que Hana' lo informó entre sollozos ¡y eso no es normal! Tenten, Lee... ¡de cualquiera lo hubiesen entendido! Sin embargo fue Hanabi, ¡llorando! Y ella nunca muestra lo que siente, al menos no sobre ese tipo de emociones.

—Aunque esté preocupado por Hinata-sama, debo saber qué hacías en medio de la ciudad —inconscientemente consultó el hijo de Hizashi, frunciendo por segunda vez el ceño en este capítulo.

—Quería llevarle un regalo a Hina' pero al enterarme de su estado lo olvidé en la tienda —mintió con velocidad el interrogado por obvias razones.

Por las circunstancias se lo creyeron.

Dos horas después llegaron al hospital privado de Konoha y en la recamara número cuatrocientos veintinueve, que se encuentra en el tercer piso, entraron tratando de no hacer mucho ruido... o al menos eso harían hasta que se toparon con doctos e inmediatamente el padre de la internada inquirió.

—¿Qué le pasó a mi hija? —su voz era demandante.

Él aludido, que lo reconoció por esos característicos ojos de los Hyuugas, respondió—: Hace cinco horas fue envenenada y... —no continuó porque fue interrumpido.

—¿Qué mi hija qué? —por inercia repregunto.

—Fue envenenada —contestó—. No tuvo riesgos mayores salvo por el detalle de que perdió al feto.

—¿Feto? —repitió extrañado Neji mirando suspicaz al rubio.

—Estaba embarazada —aclaró.

Por el gesto de mega impresión del blondo no le hicieron/gritaron nada.

—Iba a ser... padre —sonó más a horror que a entusiasmo.

¿Horror? Oh, claro. Desde que tuvo "eso" con Kin ya no le encantaba serle fiel y menos tener hijos/as, cabe decir que se demoró más en llegar al aceptar una insinuación de una chica en estado de ebriedad y ni lento ni perezoso aceptó tener "aquello" otra vez. Por eso ese estado, que para suerte fue percatado a la inversa, de su Hinata le llenó de terror; ¿cómo volvería a tener esa, en su criterio, hermosa experiencia si tenía que cuidar a un/a infante? No existía oportunidad para escaparse.

¨¡Sí! ¡El bebé murió!¨ chilló feliz y aliviado ¨¡No tendré que hacerme cargo de él o ella! ¡Qué bien! ¡No más cargas para Naruto Namikaze Uzumaki! Ya suficiente tengo con mi esposa¨ era increíble lo que provocó esa acción, aunque de lo último se arrepintió al instante ¨. Mi esposa no es ninguna carga y, si llega a ser eso posible cosa que dudo, siempre será mía y no de nadie más¨ con decisión pensó.

—¿Estás bien, Naruto? —indagó el castaño menor sacando de sus cavilaciones al hijo de Kushina y Minato, quien fingiendo tristeza aseguró.

—Sí, pero es deprimente no haber conocido a mi futuro hijo o hija —fue tan buen actor que se lo tragaron al cien por ciento ¨Aunque no lo quiera, cosa que el hacerme ese favor se lo agradeceré eternamente a quién-quiera-fuera¨

El conteo iniciará, la historia se escribirá y una bestia nacerá.

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Continuará.

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Comentarios: Hola, mis queridos lectores. Este ha sido el penúltimo capítulo, por lo que en el próximo verán/leerán el desenlace de este fic; por otro lado ya descubrieron la verdad detrás del comportamiento de Shion, ya que nadie es malo porque sí, siempre hay una razón y la de heredera de la sacerdotisa ya llegó así como el comportamiento más "bestia" de Naruto y su ligera facilidad al mentir, también su reacción al enterarse de la muerte de su hijo (cosa que no fue la mejor que digamos) En fin, antes de despedirme aclararé el punto marcado:

(1) Agarrar de base significa que sólo a ella/él lo utilizan para sus bromas, por ejemplo Kushina pero ella al instante se dio a respetar al contrario de Shion.

Adiós y nos leemos pronto.