—Hey, belleza.
La voz del demonio lo hizo voltear y al verlo lanzó un suspiro de resignación, ¿acaso Osomatsu no se cansaba? Siempre visitaba su lago, el lago de un dios y se quedaba horas y horas intentando entablar una conversación con él.
Porque no iba a ceder.
No señor. Choromatsu era un dios importante entre los suyos, hacia diez años incluso le habían encargado a un ángel y cuidar a un padre de la iglesia más cercana, así que no era algo insignificante. Su trabajo valía y nada de lo que hiciera o dijera Osomatsu (así se había presentado ante él la primera vez) iba a echarlo todo a perder.
—Ya veo, sigues jugando "Ignora a Osomatsu", bien pero ¿y si te digo que yo no estoy jugando? Vamos, nunca me has dicho nada desde que te encontré y créeme que he dejado mis deberes de lado por ti.
"¿Qué deberes podría tener un demonio?" Pensó Choromatsu, después de todo esos seres no deberían ser muy importantes o relevantes como él, ¿verdad? Quizás asesinaba gente inocente... eso explicaría porque Jyushimatsu no lo visitaba tan seguido como antes. El cielo de seguro era un caos.
—Ahhh, ¡no es justo! Se supone que los de tu especie deberían ser buenos con el prójimo, ¿yo no soy el prójimo? ¿Qué rayos tengo que hacer para llamar tu atención?
Ninguna respuesta.
Como siempre.
Osomatsu soltó un bufido antes de ver como el dios se sumergía en su lago. Siempre hacia eso y no tardaba en salir momentos después. Se preguntaba si acaso el agua que yacía a su alrededor era necesaria para su vida. Podría tomarlo por sorpresa, hacerlo volar y probarlo por sí mismo... pero no estaba en sus planes matarlo.
Solo quería ser su amigo.
Y quizás algo más... no era mal partido. Era muy bonito. Provocativo, con ese hombro descubierto y esa boquita tan pequeña que...
El contrario salió del lago repentinamente, sacándolo de sus pensamientos (por suerte, porque estaba seguro de que si tenía una erección, jamás podría sacarle alguna palabra)
—¿Por qué siempre te zambulles? ¿Eres un sireno o algo así? ¿Escondes algo en el fondo del lago? ¿Por qué me estás ignorando de nuevo?
Preguntas, preguntas y más preguntas. Cualquiera podía considerarlo un pesado, de hecho hasta Choromatsu lo hacía, pero a la vez admiraba su perseverancia. O tal vez el pobre tipo no tenía nada más que hacer.
—Oh vamos, soy un demonio, sí, pero jamás atenté contra tu vida, ¿no? ¿No merece eso al menos un "hola"?
Silencio. Osomatsu bufó, dejando de volar y sentándose en una roca a la orilla del lago.
—Solo quiero oírte, creo que no pido mucho...
La tristeza que matizó esa oración hizo a Choromatsu voltear. Ugh. Odiaba hacer sentir mal a alguien, no soportaba el dolor en expresiones ajenas... pero tampoco quería meterse en problemas. Torció los labios.
Respiró profundo.
—H-Hola...
Osomatsu abrió los ojos como platos y levantó la cabeza.
—¿Qué...?
—Dije hola, tonto.
Nunca hubo sonrisa más bonita en el rostro de un demonio.
Drabble que le escribí a una pequeña que quiero mucho para Navidad~
¡Nos leemos!
Bel
