Amigos míos:

Con mucho placer les traigo el cuarto capítulo de este fiction, esperando sea de su agrado. (Inner: Este capítulo promete mucho en especial la parte de...ZZZZZ) Disculpen, la interrupción, voy a llevar a mi querido e indiscreto Inner a su habitación parace que se quedo dormido luego de tomar el tecito caliente que le prepare, quizá sea porque "accidentalmente confundí" el edulcorante con pastillas para el insomnio, quien sabe... XD.

-Kurama: Eso no fue un accidente.

-Kaliborn: Tu mejor te callas que aun no te toca salir a escena de nuevo así que si quieres más líneas en el próximo fiction será mejor que me ayudes a cargar a este sujeto que pesa...

-Kurama: Pesa lo mismo que tú así que mejor no hagas comentarios sobre eso.

-Kaliborn: Oyeme tu... Tu tienes razón T_T. Ya hablaremos depués coyote sobre alimentado, ahora sin más preambulo que empiece la función.

-Kurama: XD.

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.


Rescate

Algunas semanas más tarde el equipo de Ino se dirigía a Konoha, luego de una misión exitosa.

- Ya casi hemos llegado chicos. – dijo Ino mientras se sentaba frente a la fogata.

- ¿Ino sensei se encuentra bien? – preguntó de pronto Naoko mientras veía como la rubia ponía su mano sobre sus costillas.

- Sí Naoko, no te preocupes, no es la primera vez que me golpean. – dijo la rubia mientras sonreía.

- Lo siento sensei, si no hubiera sido tan impulsiva. – dijo Naoko apartando la mirada de la rubia.

- Tranquila todos cometemos errores, además es por eso que los shinobis siempre trabajamos en equipo para poder apoyarnos los unos a los otros. – dijo la rubia con calma.

- Ino sensei tiene razón hermana, lo importantes es que todo salió bien al final. – dijo Itachi.

- Sí Naoko-chan, lo haremos mejor la próxima vez. – dijo Natsuki mientras le entregaba un vaso de té a su compañera.

- Quizá no haya una próxima vez para ustedes. – dijo de pronto un sujeto vestido con un uniforme muy similar al de los jounin de la hoja, al tiempo que los tres jóvenes quedaban envueltos en gruesas cadenas.

- ¿Pero qué diablos? – dijo Ino mientras intentaba ponerse de pie.

- Si yo fuera tu no me movería preciosa. – dijo un segundo intruso mientras ponía un kunai en el cuello de Ino.

- Ahora shinobis de Konoha más les vale que me digan ¿Por qué su miserable villa pretende exterminar a todos los clanes de la zona sin provocación alguna? – dijo un tercer shinobi mientras salía de entre los matorrales.

- No sé de qué demonios hablas. - dijo Ino mientras buscaba como salvar a sus estudiantes.

- Roku, mira esta niña es una Hyuga, quizá nos sea de utilidad. - dijo de pronto un cuarto sujeto mientras los tres jóvenes quedaban colgados de cabeza justo sobre la fogata.

- Tienes razón Hiro, creo que sin importar si esa perra sabe o no algo, finalmente conseguimos un premio gordo. – dijo el aludido mientras posaba su mano sobre la cabeza de Ino e intentaba leer su mente.

- Roku ¿Qué descubriste? – dijo otro de los atacantes mientras Ino perdía la conciencia.

- Casi nada, malditos Yamanaka y sus barreras mentales. – dijo el aludido mientras los tres chicos empezaban a gritar.

- Ya cállense mocosos. – dijo el tercero de los recién llegados mientras hacía una secuencia de sellos. – luego de la cual los tres genin empezaron a caer en un profundo sueño.

- Será mejor que nos larguemos detecto una patrulla. – dijo un quinto shinobi que se encontraba oculto entre los árboles.

- Está bien pero la Hyuga viene con nosotros. – dijo Roku, mientras cortaba la cadena y se echaba al hombro a una somnolienta Natsuki.

- ¡Déjenla en paz malditos! – grito Itachi mientras caía en un profundo sueño al tiempo que su Sharingan despertaba junto con el de su hermana.

Al día siguiente en el hospital general de Konoha, Ino despertaba de un profundo sueño, encontrándose cara a cara con Sakura, Tsunade y Hinata.

- Ino-san ¿Qué sucedió anoche y en dónde está mi hija? – preguntó Hinata, bastante nerviosa.

- Nos emboscaron y alguien intento leer mi mente, lo último que recuerdo fue que dijo algo sobre unos ataques a los clanes y que los chicos… ¡Los chicos! ¿Cómo están los chicos Tsunade-sama? – dijo Ino bastante nerviosa

- Naoko e Itachi están bien, Natsuki está desaparecida. – respondió la sanin.

- ¡Nooo!, ¡No puede ser! Yo lo siento mucho. – dijo la Yamanaka al borde de las lágrimas.

- Tranquila Ino la encontraremos. – dijo Sakura mientras cerraba su puño.

- Ellos la tienen, estoy seguro de eso. – dijo Ino con furia mientras intentaba ponerse de pie antes que un intenso dolor la hiciera caer de vuelta a la cama.

- Tranquila Ino, tiene tres costillas rotas. - dijo Sakura mientras ayudaba a su amiga a recostarse en la cama.

- Tsunade-sama voy a partir de inmediato a buscar a mi hija, no la puedo perder a ella también. – dijo Hinata mientras abandonaba la habitación.

- Hinata espera, voy a reunir a un equipo de búsqueda para que te acompañe. – dijo Tsunade mientras la Hyuga azotaba la puerta de la habitación de Ino.

- Ella me debe odiar ahora. – dijo Ino al borde de las lágrimas.

- Vamos Ino, sabes bien que Hinata no es así. – dijo Sakura tratando de consolarla.

- Tal vez ella no sea así, pero yo por otro lado te mataré si algo malo le sucede a esa pequeña. - dijo de pronto el sanin de las serpientes mientras salía a toda velocidad por la ventana de la habitación.

- ¡Orochimaru vuelve aquí en este instante! – grito Tsunade mientras una gran serpiente blanca se alejaba a toda velocidad del lugar.- ¡Maldición esto será un problema! – añadió Tsunade mientras veía como la gran serpiente blanca se dirigía a toda velocidad hacia las puertas de Konoha.

- ¿Desde cuándo Orochimaru es tan apegado a Natsuki? – preguntó Sakura mientras le ponía un calmante a Ino.

- La verdad es que no lo sé, sólo sé que protege mucho a esa niña. – dijo Tsunade tratando de entender la actitud del sanin.

Mientras tanto en las puertas de la villa los guardias de turno vieron como la gran serpiente abandonaba Konoha a toda velocidad.

- Resiste Natsuki, ya voy en camino. – pensó el sanin mientras se dirigía hacia el lugar en donde encontraron a Ino.

Una vez allí Orochimaru liberó a una gran cantidad de serpientes ermitañas para que rastrearan a Natsuki por todo el bosque, mientras que el trataba de seguir el olor de la pequeña Uzumaki.

- Lo tengo, esos malditos se fueron hacia el norte, ya verán cuando los atrape.

Algunos segundos más tarde tres miembros del clan Hyuga llegaron al lugar y empezaron a escudriñar la zona con su byakugan en busca de alguna pista.

- Tranquila one-san que la vamos a hallar. – dijo Hanabi mientras se ajustaba su protector en la frente.

- Eso espero Hanabi, no quiero perderla a ella también. – dijo Hinata bastante nerviosa.

- Descuida hija, muy pronto traeremos a Natsuki de vuelta y cuando la encontremos espero que kami-sama tenga piedad del alma de los secuestradores, porque yo no pienso perdonar sus vidas. – dijo el viejo Hiashi con una expresión de furia en su rostro.

Mientras Orochimaru avanzaba a través de los bosques del país del fuego paso por las ruinas de una pequeña aldea oculta la misma que se encontraba llena de cadáveres de varias decenas de shinobis.

- ¿Qué mierda pasó aquí? Parece que alguien se divirtió mucho en este lugar. – dijo el sanin antes de reemprender su marcha.

Luego de casi cuatro horas de viaje, el sanin finalmente llego a su destino una pequeña aldea ninja oculta en una caverna a unos veinte kilómetros de Konoha.

- Ya los tengo malditos. - dijo el sanin reasumiendo su forma humana y convocando a un gran número de serpientes venenosas. – Encuentren a Natsuki y eliminen a sus captores. – dijo el sanin mientras hacía su ingreso a la pequeña villa.

Las serpientes de Orochimaru probaron ser demasiado para los captores de Natsuki quienes empezaron a huir aterrados del lugar.

- Larguémonos de aquí. – grito uno de los captores mientras intentaba huir de las serpientes.

- Yo no me voy a ningún lado sin la mocosa. – dijo otro.

- Estás loco su jaula está llena de serpientes. – respondió el primero.

- Y ese es el menor de sus problemas. – dijo de pronto el sanin apareciendo en medio de las serpientes.

- O, o, Orochimaru. - dijo de pronto el primero de los guardias mientras se ponía pálido.

- Así que Konoha viene a terminar con nosotros, después de todo. – dijo un tercer shinobi mientras el primero de los guardias se daba a la fuga.

- Konoha no tiene nada que ver en esto, ustedes secuestraron a mi única amiga y por eso van a morir. – dijo el sanin antes de matar a los dos shinobis que intentaron hacerle frente.

- Vámonos de aquí Natsuki antes de que decida asesinar a todos en este lugar. – dijo el sanin mientras cargaba a la pequeña niña entres su brazos al tiempo que ella empezaba a recobrar la conciencia.

- Gran sierpe blanca.- murmuro la pequeña mientras se pegaba cada vez más al pecho del sanin para sentir su olor característico.

- Sí pequeña soy yo y ahora todo estará bien, te llevaré con tu madre para que puedas descansar en casa. – dijo el sanin mientras acariciaba la cabellera de Natsuki y empezaba a salir de la cueva, para encontrarse cara a cara con los tres Hyuga quienes habían llegado justo a tiempo para presenciar como el sanin salvaba a Natsuki.

- Gracias Orochimaru-sama. – dijo Hinata mientras tomaba a la pequeña Natsuki entre sus brazos.

- No tienes porque. - dijo el sanin mientras un estruendoso ruido anunciaba el colapso de la entrada de la caverna. – Así no podrán seguirnos ahora regresemos a la aldea.

- Espera Orochimaru, antes quiero saber ¿Por qué te comportas así con mi nieta?- dijo Hiashi bastante serio.

- Eso no es asunto tuyo Hiashi, ahora me largo de aquí antes de que decida masacrar a esos insectos, tengo asuntos importantes que tratar con Tsunade. – dijo el sanin antes de desaparecer en medio de un remolino de serpientes.

- Padre será mejor que volvamos a la villa. – dijo de pronto Hinata en tono conciliador mientras abrazaba fuertemente a su hija.

- Pero Orochimaru… - replico Hiashi.

- Lo único que necesito saber de Orochimaru es que salvo a mi hija y que ella confía en él. – dijo la Hyuga dando por zanjado el tema.

Algunas horas más tarde en la oficina de la Hokage, Orochimaru compartía con Tsunade la información obtenida durante el rescate de Natsuki.

- Así que alguien está atacando a los clanes ninjas independientes, pero ¿Quién podrá ser? – dijo la rubia.

- Por lo que vi mientras buscaba a Natsuki, es alguien poderoso y no me sorprendería que esa persona estuviera detrás de la villa. – respondió el sanin de las serpientes mientras alguien llamaba a la puerta.

- Pase. – dijo Tsunade por inercia.

- Hokage-sama tengo información importante de uno de nuestros espías. – dijo de pronto un anbu.

- ¡Habla pronto que no tengo todo el día! – Lo urgió la rubia.

- Es información confidencial. – dijo el anbu mientras observaba a Orochimaru.

- Sólo di lo que tengas que decir. – respondió la rubia.

- Correcto, uno de nuestros espías de los clanes no afiliados a la villa reporta que existe un poderoso enemigo que está eliminando sistemáticamente a todos los clanes que residen en las cercanías de Konoha, ese sujeto se hace llamar el Kitsune no yonkou y aunque nadie ha visto su rostro y vivido para contarlo, todos los clanes sospechan de la villa. – dijo el anbu antes de guardar silencio.

- Ya veo, puedes retirarte a menos que tengas algo más que decir. - dijo la sanin.

- Correcto godaime-sama. – dijo el anbu antes de abandonar la oficina de la voluptuosa mujer.

- Parece que las cosas están por tornarse interesantes de nuevo. – dijo Orochimaru mientras cogía un pequeño libro de un estante de la oficina de Tsunade.

Mientras tanto en un lugar no muy lejos de allí el Kitsune no yonkou le arrancaba el corazón a un shinobi quien intentaba huir del ruinoso lugar que hace algunos minutos consideraba su hogar.

- Bien hecho chico y esta vez tardaste sólo una hora, creo que ya estás listo para Konoha, aplastaremos ese lugar al anochecer. – dijo un anciano mientras ponía su mano sobre el hombro del despiadado asesino.

- No. Quiero que sufran, antes de atacar voy a darles una muestra de poder, luego un ultimátum y tras acabar con sus mejores guerreros, les daré una pequeña esperanza de salir con vida antes de matarlos a todos. – dijo el kitsune no yonkou sonriendo sádicamente.

- Me gusta como piensas hijo… - dijo el anciano mientras sonreía maliciosamente.

- No me llames hijo, porque de lo contrario te mataré a ti también ¿Está claro? – dijo el kitsune no yonkou al borde de la furia.

- Como digas. – dijo el hombre mientras se alejaba un poco de su interlocutor.

Al día siguiente Tsunade convocó al concejo de la aldea para ponerlos al tanto de la presencia del nuevo enemigo quien amenazaba con desatar nuevamente el caos en el país del fuego, durante dicha sesión el concejo decidió enviar emisarios a los distintos clanes a fin de limpiar el buen nombre de la aldea y ofrecerles el apoyo de la villa.

Durante los siguientes días una veintena de emisarios partieron en todas las direcciones posibles a fin de contactar a los clanes disidentes como se les conocía hasta aquel entonces, sin embargo el noventa por ciento de los enviados regresaron con terribles noticias para la aldea, pues a su paso sólo encontraron pequeñas villas completamente devastadas y llenas de cadáveres.

Mientras tanto en Konoha el equipo de Ino se reincorporaba al servicio activo y se preparaban para el próximo conflicto, el mismo que fue catalogado como un asunto de política interna del país del fuego, por lo que la alianza shinobi debería mantenerse al margen y dejar que Konoha lo resolviera por sí misma.

Un par de días después del regreso del último emisario enviado por la aldea Hinata caminaba por las inmediaciones de la academia en compañía de su hija.

- ¿Madre quién crees que esté detrás del ataque a los clanes? – preguntó la joven kunoichi a su progenitora.

- La verdad es que no lo sé cariño, como quisiera que tu padre estuviera aquí, estoy segura que el encontraría a ese sujeto y lo pondría en su lugar de inmediato, de eso no me cabe la menro duda. – dijo Hinata intentando ocultar su preocupación.

- Madre ¿Por qué mi padre nos abandonó? – preguntó Natsuki.

- Hija mía, esa es una historia muy larga y complicada así que prefiero no hablar de ello por ahora. – dijo la morena cambiando de tema.

- Entiendo… - respondió la castaña mientras miraba al suelo.

- ¿Qué ocurre Natsuki? – preguntó Hinata mientras abrazaba fuertemente a su hija.

- Es sólo que estoy preocupada por mi padre ¿Crees que se encuentre bien? Es decir sé que es muy fuerte pero no es invencible. – dijo la joven genin mientras se pegaba más a su madre.

- Tranquila hija, estoy segura que sin importar donde se encuentre tu padre, él está bien y verás que algún día lo traeré de vuelta, aunque tenga que hacerlo a la fuerza, eso te lo prometo. – respondió la aludida con calma.

- Natsuki-chan, Hinata-san, me alegra encontrarlas. – dijo de pronto el sanin de las serpientes.

- Buenas tardes Orochimaru-sama. – saludo cortésmente la morena.

- Gran sierpe. – dijo de pronto la joven genin sonriendo ampliamente.

- Tengo algo para ti Natsuki, es un contrato de invocación, bueno en realidad son dos uno de ellos te permitirá invocar a los sapos del Myobokuzan y el otro a las serpientes del valle de los dragones, el primero perteneció a un viejo amigo mío y el otro me pertenece a mí, quiero que los tengas ahora y pienses bien cuál de los dos te gustaría firmar. – dijo el sanin al tiempo que entregaba dos pequeños pergaminos a la joven genin.

- Madre ¿Puedo? – dijo la niña expectante.

- Adelante hija. – dijo Hinata mientras Natsuki cogía ambos pergaminos.

- Espera pequeña, antes de decidir cuál firmar, debes saber que si escoges el pergamino de las serpientes sólo existen dos personas en esta villa que pueden darte el entrenamiento adecuado, una de ellas es Uchiha Sasuke y la otra soy yo, por otro lado si escoges el pergamino de los sapos ten la seguridad que sin importar a que sapo invoques, todos y cada uno de ellos gustosos darían su vida por ti debido a la gran amistad que existe entre ellos y tu padre. – dijo Orochimaru antes de entregarle los rollos a la joven Uzumaki.

- Gracias, pero creo que ya sé cuál voy a firmar. – dijo la joven con una sonrisa en sus labios.

- ¿Y se puede saber cuál es? – dijo Hinata algo nerviosa.

- Eso madre será un se-cre-to. – dijo la castaña mientras guardaba ambos rollos en su bolsillo.

- Jejeje, esta niña nunca deja de asombrarme, ahora debo irme, pues tengo asuntos importantes que tratar con Tsunade. – dijo el sanin antes de reiniciar su marcha.