*Este fic entra dentro del reto 10 "F*ck the canon" del grupo de Facebook "Caldo Toothcup para el Alma"*


COMO ROMPERLE EL CORAZÓN A UN VIKINGO —

The Hairy Hooligan Throne


— ¡Tierra! —Astrid gritó horas después llena de júbilo, con el naranja del anochecer cubriendo el cielo— ¡Veo Tierra!

— ¡Por fin! —gritaron sus compañeros.

A nuestro frente ya se vislumbraba el enorme Volcán dormido, sin embargo todavía no había rastro del resto de la Isla, realmente debía ser enorme si se veía desde aquí. Sobre mi lomo mi humano miraba decidido al horizonte y yo recordé porque estábamos haciendo esto, salvar a Furious. Su aura nos había acompañado durante la mitad del trayecto a mis dragones y a mi. Llena de desesperanza, dolor, odio, sed de venganza, totalmente rota. En ningún momento pude notar otra cosa que no fuera un monstruo, y cada vez se volvía más asfixiante.

Vivió lo suficiente para ver morir a su hermano.

Recordé que lo que había convertido a Hiccup II había sido el encierro por parte de su progenitor humano.

Trató de huir con Furious, pero le pillaron. Ahí comenzaron las palizas y la caza de Night Furies hasta su casi extinción, todo solo porque el Alpha quería imponerle cual era su lugar.

Ambos habían tenido otra vida antes de eso, otros hermanos, padres... Grimbeard los asesinó como castigo para su hijo. Su único pecado había sido rescatar a la cría que él abandonó y los mató. ¿Por qué siquiera le había importado que Hiccup II desease huir?

Cazaban dragones por diversión.

En su estupidez creían que Furious era su mascota.

Pero no lo era, era su hermano, más familia para él que su propio progenitor. Algo hizo click dentro de mi cabeza. Celos. Claro, un monstruo como ese nunca habría aceptado estar por debajo de los seres que cazaba, incluso si era a los ojos de la cría no deseada. Había querido imponerse e Hiccup II se resistió a él lo suficiente para provocar una guerra, lo suficiente para morir a sus manos.

Gruñí sin poderlo evitar, podía entender perfectamente el odio en cada fibra del aura de Furious y eso que yo ni siquiera había estado ahí. Hiccup acarició ligeramente mi cabeza, queriendo tranquilizarme. Dejé de gruñir solo para no alarmarle.

Al fin podíamos ver la enorme isla, la vegetación que se elevaba enorme y la arena de la playa del Muerto. El cielo acababa de oscurecer y podíamos aterrizar. Sentí la caricia de la arena en las patas e Hiccup se bajó de mi lomo. Los demás siguieron nuestro ejemplo.

— No me lo puedo creer —Fighlegs miró hacía el suelo con veneración, como si pensase en si seria muy osado atreverse a poner un pié en la playa. Finalmente lo hizo y no murió, que sorpresa—, estoy caminando por la misma isla en la que inició la guerra entre vikingos y dragones. ¡Es tan increíble, que alguien me pellizque!

En ese momento Snotlout le dio tal puñetazo en la espalda tomándolo por sorpresa, que se dio con el rostro en la arena.

— Eso también me vale —dijo un poco adolorido desde el suelo y escupió algo de arena que se le había metido a la boca.

— ¡Pelea de Arena! —gritó Tuffnut lanzándole un proyectil de la misma directamente a los ojos de su hermana.

Esta chilló y dio una par de traspiés llevándose las manos a los ojos adoloridos.

— ¡No vale, no me lo esperaba! —se quejó— ¡Ahora veras!

Y se lanzó sobre él enzarzándose en una pelea. Astrid solo los observó lo suficiente para rodar los ojos.

— ¿Cuál es el plan? —preguntó— ¿Abrirnos paso entre la vegetación? Nuestros dragones ya han hecho su parte.

Hiccup miró en dirección al enorme volcán que se encontraba, por lo menos, a unos buenos 20 kilometros de nosotros.

— No de noche —aseguró—. Nos quedaremos aquí hasta mañana.

— ¡¿Al raso?! —preguntaron los gemelos, deteniendo su pelea y mirándole con la boca abierta desde el suelo.

— H-Hiccup, ¿qué tal si hay bestias entre la vegetación y nos huelen y nos toman por su cena?

Mi humano les miró endureciendo el gesto. Oh, no, modo Hiccup Alpha activado.

— Primero —dijo mirando a los gemelos—, me sorprende que conozcáis esa palabra. Segundo —miró a Fishlegs—, vamos armados, tercero, ¡somos vikingos! Si nuestros antepasados hacían estás cosas nosotros también podemos. Y en caso de Berkersers ya sabéis que decir para justificar nuestra presencia.

— Somos parias desterrados por cometer el delito de montar dragones —dijeron todos a la vez su mentira—. Y no conocemos de nada a ningún Hiccup Haddock.

— Espera, ¿entonces tú quién eres? —preguntó Tuffnut abriendo grandes sus ojos.

— Idiota, es Hiccup —le reprendió su hermana.

— ¡Pero si no conocemos a ningún Hiccup!

— ¡Es mentira!

— Ay, disculpe por serle tan fiel a mi personaje.

Todos rodamos los ojos y simplemente los dejamos ser.

— Olviden eso, si nos encontramos con alguien más solo diganme jefe, ¿okey?

Todos estuvieron de acuerdo.

¿Quién anda ahí? —esa pregunta dada por una voz que no conocía de nada me hizo tensarme por completo.

— ¿Qué sucede? —me preguntó Hiccup.

— Escuché a alguien.

— ¿Dónde? —preguntó llevando una mano a la empuñadura de su espada.

— No lo sé... —por mucho que buscase, no podía sentir el aura de alguien más.

— Jefe —interrumpió Astrid, la voz con un dejo de burla—, algo les sucede a nuestros dragones.

Ciertamente, todos estábamos con un animo por los suelos y nos era imposible ocultarlo.

— ¿Qué os sucede, chicos? —preguntó mi humano.

— Sentimos el aura de otro dragón aquí —le explicó Stormfly.

— Y es una que nos hace sentir muy tristes —dijo Meatlug.

— A mi solo me dan ganas de quemar algo —añadió Hookfang—, o a alguien.

— O de hacerlo explotar —dijeron Barf y Belch.

— Machos... —se quejaron Stormfly y Meatlug.

Hiccup me miró.

— ¿Podría ser Furious?

— No tengo como saberlo con certeza —negué con la cabeza—, pero si es un Night Fury.

— Hiccup, deberías ver esto —todos giramos la cabeza para ver a Fishlegs, quien señalaba un enorme objeto brillante olvidado en la playa, del que no nos habíamos dado cuenta antes.

— ¿Es eso un trono de oro? —se sorprendió Astrid mientras iba a su lado.

— ¿Escuché oro? ¡Lo quiero! —dijo Snotlout.

Fishlegs apartó unas cuantas algas del respaldo y perdió ligeramente el aliento.

— ¡Es el antiguo escudo de la Tribu! —exclamó— Este trono nos pertenece.

— Pertenecía —dijo mi humano, arrugando la nariz—, apesta y esta lleno de algas. Quien sabe cuanto tiempo lleva bajo el mar, solo la marea lo ha arrastrado hasta la playa.

— ¡¿Y a quién le importa?! —gritó Snotlout— ¡El buen Dios Njord* ha tenido a bien devolvernoslo! ¡Hiccup, si tú no lo quieres, yo me lo quedo, sin problemas!

— O podría ser una trampa de Ran* —dijo Astrid, desconfiada—, está empapado, se nota que acaba de salir del agua, ¿justo cuándo llegamos nosotros? Me parece mucha coincidencia.

Observe el trono a una distancia prudencial, mi humano tenía razón, apestaba a salitre y para mi era peor, pues los dragones teníamos el olfato más fino. Era un asiento labrado en oro y adornado con diferentes joyas, antiestéticos lugares vacíos donde en algún tiempo debieron descansar cojines y aquí y allá se podían ver diferentes dibujos de vikingos venciendo batallas labrados en el oro.

— Es un regalo de Njord por realizar la hazaña de venir aquí en heroico rescate de un dragón inocente —insistió Snotlout, inflando su pecho.

— No parece vikingo —dijo Astrid—, es demasiado ostentoso para ser realmente nuestro.

— Lo es —aseguró Fishlegs—, fíjate en el escudo y esta inscripción.

Ella obedeció y se acercó mejor para ver mejor.

— No son runas —se dio cuenta—, es un idioma que no entiendo.

— Es latín —se dio cuenta mi humano—, eso significa que lo hicieron los romanos, permiteme: Quo minus accipere fortissimum victoria.

— El menor llevará la más grande victoria —tradujo Fishlegs emocionado—. En otras palabras "el más débil llevará a los más fuertes hacía la victoria". Es la leyenda de Hiccup I, ¡este trono era el suyo! ¡Mirad, aquí, en la parte de atrás, está grabado cuando conoció a su Night Fury! El último en heredar este trono fue Grimbeard, después de la Revolución de los Dragones se perdió. ¡No me puedo creer que estoy frente a semejante pieza tan valiosa de la historia!

Caminé para ver la imagen detrás del respaldo, tan diferente al resto que adornaba el asiento. En efecto, se podía ver a una pequeña cría humana haciendo todo lo posible por atender a un Night Fury caído con una muy fea herida mortal en su estomago. Me estremecí recordando el día en que perdí la mitad de mi cola, cuando conocí a mi propio Hiccup.

— ¿Qué demonios hacía Hiccup I con un trono de romanos? —quiso saber Ruffnut.

— Regalo de su tío, el Emperador Romano. Cuando nació ya todos sabían que él iba a ser el rey de su propio reino, por la leyenda.

Ella silvo.

— Hiccup, tu familia realmente debía estar podrida de dinero.

Mi humano solo se encogió de hombros.

— Pobre Hiccup I —dijo Astrid—. ¿Apenas un bebé y ya esperaban de él tanto? Menuda presión.

— ¡Espera! —gritó Snotlout— ¿Me estás diciendo que descendemos de esos idiotas con túnicas y coronas de olivo?

Yo por mi parte, seguía enfrascado mirando hacía la imagen, por un momento sentí mi estomago arder solo de imaginar semejante situación.

No es una vista muy agradable, ¿verdad?

Esa voz de nuevo, ¡justo detrás de mi! Me di la vuelta y me encontré cara a cara con un par de ojos azules que me miraban con prepotencia. ¿Su dueño? Nadie más que un Night Fury. ¡Estaba frente a otro Night Fury!

Entonces no me lo imaginé, si puedes escucharme, eres el primero que lo hace en siglos.

Abrí mi boca, ¿cómo es posible qué nadie más haya reparado en su presencia? No pude producir ni un miserable sonido, me sentí impotente ante él.

No te molestes en dar la voz de alarma, nadie más puede notarme, te creerán un loco.

"¿Quién es este?" —pensé, mientras fruncía el ceño— "Como se atreva a hacer daño a mi humano..."

Aww, que bonito, cree que tiene posibilidades contra mi —sus ojos azules se clavaron en los míos con odio—. Hay que tener muchas narices para traer humanos a mi territorio, amigo. Si no fuera por ti y esos otros ahora estarían carbonizados, en serio.

"No soy tu amigo" —pensé, dándome cuenta de que mis pensamientos eran la única forma que tenía que responderle.

Él se rió muy a gusto a mi costa.

Soy amigo de todos los dragones, luché por su libertad, lo di todo por ellos. ¿Y qué obtengo a cambio? Ser olvidado en esta isla, solo.

Abrí enormes mis ojos. Eso explicaría el porque no había podido sentirme acercarse, porque había estado sintiéndole todo el tiempo.

— ¿Furious?

El otro Night Fury abrió su boca en sorpresa y retrocedió como si le hubiera dado un tremendo coletazo. Solo si pudiera moverme...

No... —soltó como si le hubiera herido fuertemente—¿Quién eres tú para nombrar a mi hermano?

Esta vez fue mi turno para abrir la boca en sorpresa. Reconocí esa mirada, era la misma aura salvaje atrapada, plasmada en el papiro.

Hiccup II estaba frente a mi en un cuerpo de Night Fury. Por todos los Alphas.

"Se supone que estabas muerto"

Lo estoy.

"Y que eras humano"

Así me llamaban los que me amaban.

"Eres Hiccup II"

De pronto, él enfureció y sentí mi corazón estrujarse en pánico.

¡JAMAS VUELVAS A LLAMARME ASÍ! —me lanzó una bola de plasma que impactó contra mi de lleno.

En sí, no sentí el choque, como si en realidad esa bola de plasma no existiera, pero me lanzó con fuerza hacía atrás e hizo que impactase contra el trono de Hiccup I. Vi las estrellas en cuanto mi cabeza chocó contra el oro macizo.

— ¡Toothless! —sentí a todos gritar— ¿Qué ha pasado?

Mi mirada ardía pero hice todo lo posible por enfocar mi vista para ver como Hiccup II... o Humano... salía volando fuera de la escena, desapareciendo. El dolor en mi cabeza era suficiente para saber que no me lo había imaginado.

Maldito, cuando lo atrape...

— ¿Tooth? —ah, la dulce voz de mi humano preocupado por mi— ¿Estás bien?

— Ah, mi cabeza... —me quejé y él tuvo cuidado de posarla sobre su regazo. Era el jodido paraíso. Vale, tal vez Humano no era tan malo.

— ¿Visteis ese campo de fuerza que le golpeó? ¡Apareció de la nada!

— ¡No puede ser, esas cosas no pasan!

— ¡La leyenda de Hiccup II es cierta, vamos a morir aquí!

— ¡CALLAOS! —gritó mi humano y todos cerraron enseguida el pico, sorprendidos— Incluso si esta playa está maldita, que no lo creo, seguimos siendo vikingos, guardad la compostura.

Snotlout puso pose digna.

— Era Fishlegs el que estaba asustado, no yo. ¡Ya te vale, Fishlegs!

— ¡Oye!

— Creo que deberíamos descansar —dijo Astrid.


Hookfang nos sirvió de hoguera para mantener el calor con su cuerpo. Además, como su fuego no provocaba humo, era difícil que nos delatase. Mis dragones pescaron la cena, quise ayudarlos pero insistieron en que no me moviera, me había llevado un muy buen golpe. Hiccup se pasó a mi lado todo el tiempo, así que tenía su parte buena y mala.

No fue hasta que la Luna estaba alta en el cielo que escuchamos los sollozos.

— ¿Qué es eso? ¿Alguien llorando? —preguntó Hiccup.

— A ver, ¿quién de vosotros es la nenaza? —quiso saber Snotlout.

— No somos ninguno de nosotros, son los sollozos de la Playa del Muerto —dijo Fishlegs—. Gobber me contó la leyenda, se escuchan desde que Hiccup II fue asesinado aquí.

— ¿El fantasma nenaza llora todas las noches? Sin duda es un Hiccup.

— Puede ser solo el agua del mar.

Pero no sonaba como agua.

— No puede ser él —dije, escuchando mejor—. Es una hembra.

Mis dragones asintieron, también lo habían notado.

— ¿Estás seguro? —me preguntó Hiccup, asentí.

— ¿Qué dice?

— Dice que es una hembra la que llora.

— Oh, perfecto, ¿y alguien podría decirle que se calle?

— Para eso habría que encontrarla primero.

— ¿Alguien puede distinguir de dónde viene el sonido?

La curiosidad pudo más y nuestros pasos nos llevaron casi al otro lado de la Isla. Cuando nos encontramos con un rocoso y alto acantilado en el camino, los llantos dejaron de escucharse.

— Bien, no sabemos quien fue, pero ya se calló, ¿supongo que podemos dormir ya? —se quejó Tuffnut.

— Será lo mejor —dijo mi humano, dando medía vuelta.

Vi a lo alto del acantilado y ahí estaba de nuevo Humano sobre él, mirando hacía el horizonte sin hacernos el más mínimo caso.

— ¿Tooth, no vienes? —me preguntó Hiccup mirando hacía donde yo veía. Pero era obvio que él no notaba nada fuera de lo normal, ni al "Night Fury".

— Adelantate, quiero ver algo.

Él abrió la boca para replicar, pero negó con la cabeza y se marchó. Volé hasta estar arriba del acantilado.

¿Tú también la has escuchado? —me preguntó Humano, a modo de saludo— De alguna forma siento que la conozco, pero nunca soy capaz de ponerle cara en mi mente. Llevo buscándola desde hace mucho y nunca la encuentro. Pero siempre para de llorar si vengo aquí.

No dije nada, no sabría que decir.

¿Podrías acercarte? Me pone nervioso que se queden detrás de mi. Sobretodo aquí.

Obedecí y me senté a su lado observando la luna.

Siento haberte atacado antes. Es solo... No me gusta ese nombre, me trae recuerdos horribles. Pero puedes llamarme Humano.

— Yo soy Toothless, Alpha de los dragones.

Él soltó una pequeña risa.

No eres un Alpha para mi —dijo, sin embargo, no me lo tomé como un insulto. Yo tampoco quería ser el Alpha de un fantasma—. Sigues estando en mi territorio.

— Nos marcharemos mañana.

Lástima, no he vuelto a hablar con nadie desde mi muerte —me miró y sus ojos azules ya no parecían querer matarme y así se me hacía más fácil empatizar con él— El tiempo se hace eterno cuando estás solo ¿Tú sabes cuánto...?

— Más de cien años.

Parecía que sintió esa respuesta como una patada. Miró al suelo.

Joder... Eso son... Más de cien años sin extranjeros. ¿Qué os trae por aquí?

— Salvar a Furious.

Él abrió grandes sus ojos.

¿Intentas burlarte de mi?

— No —contesté con sorpresa—. ¿No quieres ayudar a tu hermano?

Que si no quiero... ¡¿Si pudiera hacerlo crees que perdería el tiempo aquí?! —él notó que estaba perdiendo de nuevo los estribos y se obligó a calmarse— Es mi culpa, él está sufriendo por mi. Le prometí que sobreviviría... Pero no lo hice. Los Dioses me castigaron sin poder salir de esta maldita playa*... Solo Hiccup III puede sacarme.

Mi corazón dio un salto con la última parte. ¿Debería decirle que mi humano era Hiccup III?

¿Pero quién sabe si algún día existirá? Nadie querría ponerle a su hijo el nombre de la vergüenza. ¿Qué le pasó a tu cola?

— La perdí... Por un bien mayor.

Él me dio una sonrisa cansada.

Entiendo ese tipo de sacrificios.

Una luz le cubrió y tuve que cerrar mis ojos debido a la intensidad, para cuando volví a abrirlos ya no tenía a un Night Fury a mi lado, pero si a una versión de largo y alborotado cabello amarillo y ojos azules de mi humano, lucia su cuerpo semi desnudo lleno de marcas de pintura de guerra, pero era imposible no quedarse mirando su bajo vientre, ahí donde era obvio que había recibido el golpe mortal, le habían atravesado por completo y salpicaba sangre de una herida abierta, suficiente gruesa para que sus intestinos cortados se desparramaron fuera del sitio.

Me consideraba alguien con una gran fuerza mental, pero ver eso me dejó fuertemente descolocado. Tuve que ahogar un grito de terror.

No es lindo de ver, lo sé —regresó de nuevo a su forma de Night Fury, cosa que agradecí mucho—, tampoco para mi. Por eso me paso todo el tiempo en esta forma.

— ¿Cómo...?

Grimbeard me clavó su espada hasta atravesarme... y la retorció, solo para aumentarme el dolor mientras agonizaba. Me tiró al vacío desde este acantilado, le vi sonreír... y después nada. Llegué a tocar la arena ya muerto. Jamás supe si valió la pena.

Prefería no contarle, en serio prefería que no.

Hazme un favor. Si ves a Furious dile que le extraño, deseo más que nada volver a estar con él y arreglar lo que hice. Que recuerdo los años que eramos felices con madre y padre, dile que pude liberarles. Que él tenía razón, en todo. Y que lo siento... por mentirle. Entenderé si no me quiere perdonar.

— ¿Mentirle?

Él lucía verdaderamente arrepentido.

Le dije que regresaría... Pero la verdad es que yo mismo planeé mi muerte —confesó.


Cuando regresé con el resto todos dormían, a excepción de Hiccup. Snotlout Incluso había movido el trono y dormía abrazado a él. No pude evitar reír viendo eso. Por ello Hiccup miró en mi dirección y me sonrió con una sonrisa enorme pero cansada, de hecho un segundo después un bostezo le delató.

— ¿Encontraste algo interesante?

— No realmente —mentí.

Le mire y no pude evitar preguntarme como seria si... si le perdía. Me había planteado esa misma posibilidad cinco años atrás, y mis propios augurios no habían sido nada prometedores. Ahora la historia no era diferente.

Apoye mi cabeza en su regazo, los resoplidos y ronquidos de los demás casi hacían que me quedase dormido.

— Yo te amputé la pierna —solté de repente.

— ¿Cómo? —parecía que eso lo había despertado por completo.

— Cuando vencimos a Green Dead y caíste en el Sueño de Loki, no fueron días fáciles para mí. Todavía te recuerdo, pálido y moribundo sobre la mesa, y la sierra de Gobber. Por los Alphas, esa cosa me dio un respeto horrible, sobretodo cuando Gobber comenzó a cortar tu carne con ella... Es algo que nunca olvidaré. Tú no reaccionabas y empezó a salir demasiada sangre, casi no era posible cortar el hueso a tiempo de que no murieses desangrado, así que... yo lo hice. Partí los huesos de tu pierna para poder salvarte. Aun tengo pesadillas con ese día.

Sentí mis ojos húmedos, pero no iba a llorar, no me permitiría llorar.

— Oh —fue la única gran cosa que a mi humano se le ocurrió soltar.

— No recuerdo un día en que tuviese más miedo que ese.

— Creo que olvidas cuando casi nos ahogamos.

Negué con la cabeza.

— Habría podido salvarte, lo hice... Pero esa vez... Y los días siguientes, estaba demasiado impotente.

Levanté mi vista hacía él para encontrarme que sus ojos se hallaban aguados también.

— Estaba seguro desde la primera vez que te vi —desde la primera vez que le olí—, harías que me volviese loco.

Él formó una sonrisa de esas suyas que no auguraban nada bueno. Se acercó a una de mis orejas y me susurró en ella tan bajo que por un momento pensé que era una alucinación.

— Tooth, no puedo volver a mi vida antes de ti. La odiaba mucho.

Mi corazón debió pararse en ese momento por completo y mudarse a mi garganta.

— Me escuchaste...

Mi Hiccup asintió.

— Y por fin después de años puedo entender lo que dijiste.

Le lami la cara como acostumbraba a hacerlo y está vez él no rió, pero si me regaló una bella sonrisa. Nunca me cansaría de verle de esa forma.

— Ahora a dormir, lagartija. Mañana nos espera un largo día.

Para mi sorpresa, Hiccup se acostó a mi lado, abrazandome. Nunca antes había estado tan cerca de él, así que le cubrí con mis alas y disfruté al máximo el momento.


*Njord: Dios Vanir (de la naturaleza) Nórdico de la pesca y los mares en calma. Padre de Frey y Freya. Muy buena onda :3

*Ran: Diosa Jotun (gigante) Nórdica, esposa de Aegir, Dios Jotun Nórdico de los mares embracidos y de literalmente todas las tragedias que ocurren en el mar. Al parecer a esta mujer tiene Síndrome de Acaparador Compulsivo y le gusta colecciónar todo lo que se traga el mar. :v Pero no le gusta que se los quiten.

*Nuestro bb se refiere a que al renunciar a su nombre y al hecho de ser un vikingo en vida, entonces en muerte le fue vedado el paso a cualquiera de los tres más allá vikingos, así que solo solin solito se quedó en el lugar donde murió... En parte. Lo otro si es maldición de los dioses por pasarse de verga con su Revolución :3