Cap.4 Reencuentro
Maldiciones no dejaba de pensar que esta noche seria la peor de todas, tenia que aparentar vivir con una familia amorosa solo para que mi padre pudiera dejarme en paz y, claro, con dinero.
Pero grande fue mi sorpresa al encontrarme con la chiquilla al frente de mi, tenia un vestido blanco tableado con perlas rosas, era verdaderamente hermoso en ella, tenia el cabello amarrado, pero le caía como cascada y tenia varias perlas del lado derecho adornando su cabeza, y lo mejor, era que estaba sonriendo, era simplemente hermosa
-buenos días somos la familia Taisho-dijo mi padre, mientras yo no paraba de ver a la niña, que no se veía nada niña
-buenos días-le contesté al señor cortés mente mientras hacia una pequeña reverencia y este me la correspondía.- mi padre se encuentra en el despacho, pero ya se le ha mandado ha hablar, mi nombre es Kagome Higurashi y el es Sota, mi hermano, mi prima Rin y mi nana Kaede y estamos honrados con su presencia, y con su familia
-gracias-dijo mi padre,- ella es mi esposa Irasue, mi Hijo mayor, Sesshomaru y mi hijo menor….
-hola, InuYasha Taisho, para servirte-dije acercándome a ella, ignorando las miradas de mi familia y notando como esta se tensaba, al parecer me recordaba, un punto a mi favor-Kagome
-….igualmente- le conteste después de un rato, me había costado mucho reaccionar, nunca pensé que esto llegaría a pasar, no a mi
-Taisho que milagro-exclamo mi padre mientras caminaba hacia aquí, deduje que con mi abuelo al oír varias pisadas a la ves
-el gusto es mío amigo-respondió mi padre mientras iba y estrechaba la mano del padre de Kagome
-pero pasen por favor, Kaede ve a ver que la comida ya este hecha-dijo mi abuelo, mientras oía como Kaede se alejaba
-Sota, ve por la caja de madera que esta en mi despacho-pidió mi padre
-si padre-dijo mi hermano al momento que comenzaba a correr
-entonces, pasemos-dijo mientras oía como se alejaban pisadas, pero sentía que InuYasha no se movía de al frente de mi
-vamos-pregunto mientras sentía como tomaba mi mano y la colocaba enrollándola con la suya
-no soy inútil, yo puedo-contesté recordando sus palabras y tratando de quitar mi mano de la suya, pero el no me dejaba
-escucha sobre eso….lo siento, es que pensé…-dije tratando de explicar el malentendido, con ella, de alguna forma sentía que lo que había dicho estaba mal
-no importa, me da igual tu no sabes nada-dije tratando de caminar, pero el vestido estaba tan largo que por poco me caía, así que trate de esperar a sentir el golpe, pero nada
-entonces explícame-le exigí mientras la sostenía con mi mano derecha por la cintura y la otra la mantenía en el suelo para poder sostenerme
-…-podía sentir su cuerpo sobre el mío, y eso me aterraba, era el primer hombre que estaba tan cerca de mi.- no entiendo por que te gustaría enterarte, a ti no te incumbe, no somos nada
-entonces volvámonos amigos- diablos ahora si estaba mal, mira que yo pidiendo amistad cuando eso eran temas sin importar para mi, diablos maldita mujer
-…..
-Kagome- oí gritar a mi hermano- ven a cenar- volvió a gritar Sota, al parecer se estaba acercando
-entonces, mejor cenemos y luego caminamos-dije mientras la ayudaba a pararse, para así ella pasara su brazo por el mío y poder dirigirnos al comedor.
-por que tardaron tanto hija-me pregunto mi padre, mientras yo me sentía rara al estar de esta forma con quien se suponía yo me queria vengar
-es que me caí-respondí apenada, al recordar como antes había tenido el cuerpo de InuYasha rosando el mío
-entonces siéntense a cenar-dijo mi abuelo, mientras sentía como InuYasha me ayudaba a sentarme para después el hacer lo mismo a mi lado derecho.
-y dime amigo, como vas con la empresa-pregunto mi padre, una ves que la comida estaba siendo servida-
-de maravilla, los comercios que he abierto son cada ves mas seguro y fuertes con otros países eso me…..-después de eso, no pude poner mas atención a mi padre al sentir como InuYasha tomaba mi mano que estaba en mis piernas haciendo que me sonrojara y me sintiera entre bien y tonta por ese gesto
-crees que sea buena idea que salgamos caminar-pregunte a Kagome al ver como mi hermano comenzaba a coquetear con su prima, Rin creo era el nombre, y para empeorarla estaban empezando ha hablar de las empresas, cosa que nunca me había interesado, aunque no faltaba mucho para que yo me hiciera cargo de mi parte de la empresa
-si-conteste levemente mientras colocaba mi servilleta a un lado de mi plato- padre me gustaría poder ir a caminar, me duele un poco la cabeza-dije
-si quieren, podría acompañar a la dame-dije viendo la reaccione del padre, el abuelo y el hermano, todas asesinas- si quieren…-dije mirando con algo de miedo a los tres hombres
-si no te preocupes-dijo de ¿mala gana?, mi padre
-gracias-dije mientras me paraba con la ayuda de InuYasha y era guiada por el
-vaya, si que es difícil poder estar con tu familia-conteste ya saliendo de la casa y caminando hacia un kiosco que era de la casa
-de que hablas-pregunte, no entendía a que se refería
-pues de las miradas que tu padre, abuelo y hermano me mandaron
-reí- lo siento, no lo vi-dije entre divertida y desilusionada
-diablos como odiaba verla así- pero es mejor, si no te hubieras reído-conteste tratando de sonar divertido, y lo había logrado ella había soltado una pequeña risita
-y, esta ves me dirás a donde me llevas-pregunte al saber que de nuevo no sabia a donde iba
-si, a un kiosco que encontré de momento en tu casa, no te preocupes no te puedo llevar a mas de aquí, me mataría tu padre-le dije mientras le ayudaba a subir las escaleras
- cierto-dije al tentar con la mano, donde se suponía debería de estar un asiento y poder sentarme, para después sentir como el se sentaba a mi lado
-y me dirás que es lo difícil de ser ciega-pregunté, tratando de romper el hielo que se había producido segundos antes
-no entiendo por que te interesa saber, no es que seamos amigos-le dije agachando mi cabeza
-creí habértelo dicho antes, quiero ser tu amigo-que estupideces decía, pero era la verdad- así que dime un poco de ti
-que quieres saber-pregunte al saber que el no pararía
-por que si tu padre es millonario, no te trasplantas unos ojos-bueno era pregunta no queria hacerla, pero al ver que ella se ofrecía a contestar mis dudas, no podía evitar preguntar
-te equivocas, ya me habían hecho trasplantes, pero mis corneas no las aceptaban y después de uno o dos días se votaban y no volvía a ver, las únicas compatibles son las de mi padre, mi abuelo y hermano, y no quiero que ellos se queden ciegos por mi, es algo…horrible
-…y como es que….pues vives-dije dudando en preguntar
-sonreí- no es fácil, solo salgo de mi casa a la escuela y viceversa, mis amigas también tienen problemas como yo, y pues como no puedo ayudar en la casa, me distraigo con la música, se leer a mi forma y en el caso de escribir….no se si es bonita mi letra….mi nana me viste…..en pocas palabras soy inútil…-dije, susurrando esto ultimo al empezar a recordar mi vida, cierto, todo lo hacia con ayuda, nada sola
-te equivocas-le dije al ver como ella apretaba su vestido- no eres inútil, por que si fuera así, cualquier persona en tu lugar no aria nada y esperaría sentado a que la solución le llegue y arregle su vida, tu en cambio haces tu vida-dije mientras colocaba un mechón de cabello a tras de su oreja y sentía como esta se sorprendía para después sonrojarse
-te ves hermosa el dia de hoy-bien, eso no lo había pensado, pero sentía la necesidad de decírselo
-….gracias-susurre, no entendía que me pasaba, el corazón me latía muy fuerte, tanto que me dolía-…y dime, como es tu vida- pregunte tratando de sonar lo mas natural posible
-…-y esa era la pregunta que no queria responder, mi vida, no podía decirle que me la pasaba acostando con mujeres distintas ni que desde niño había odiado la música cuando mi madre había muerto y mucho menor, que tenia una novia..
-supongo que tienes….una novia….y….amigos-dije algo apenada
-si….y….si-susurre, para después notar como ella no respondía nada y apretaba mas su vestido
-…pues tienes una vida perfecta, ¿no?-….tenia novia….eso…no me lo esperaba, pero de alguna forma tenia que ser así….
-perfecta-dije con arrogancia- no, las vidas perfectas no existen-dije mientras apoyaba mi espalda a la pared- la mujer con la que llego mi padre es mi madrastra y su hijo es mi hermanastro, y aunque no vivo con ellos, no los tolero, yo vivo en un departamento que yo pago eso no es tener una vida feliz
-al menos tu conociste a tu madre-susurre- yo nunca la vi, ella murió al dar a luz a Sota, y aun así nunca la conocí-dije con melancolía
-…..-por mas que lo veía, no había duda, ella había sufrido, y no era como las demás personas con las que estaba, ella era, distinta, eso o me algo me había afectado severamente
-kag, joven InuYasha-oí gritar a mi hermano- el señor Taisho me ha mando a decirle que ya se van-oí decir a mi hermano mientras tomaba bocanadas de aire
-si gracias-dije parándome de mi asiento, las 12:00 en punto que tarde se había hecho- vamos-dije estirando mi mano a Kagome para empezar a caminar hacia su casa
-gracias- susurre mientras caminábamos
-¿Por qué?-pregunte confundido, no había hecho nada
-por querer ser mi amigo-le susurre apenada
-…..-y pensar que solo me interesa el físico en ella me llevo a conocerla mejor, al parecer las ventanas si servían para algo
-entonces así quedamos amigo-oí decir a mi padre, mientras se despedía estrechando la mano del señor Higurashi
-claro, no hay duda-oí responder a mi padre, al parecer había quedado en algo con el señor Taisho
-entonces nos vemos-dijo mi padre para salir de la casa de los Higurashi con mi madrastra
-hasta mañana kag-susurre en el oído de Kagome mientras le daba un pequeño beso en su mejilla-que descanses-dije mientras me separaba de ella y comenzaba a caminar, mientras sentía miradas inquisidoras detrás de mi.
-adiós….-susurre
-Kagome, creo que seria bueno que te fueras a dormir para el dia de mañana-dijo mi nana
-si…voy.-susurre apenada
-yo te acompaño kag-dijo mi hermano mientras me tomaba de la mano y me jalaba escaleras arriba
-que día-oí decir a mi abuelo antes de subir
-que día-susurre al entras a mi departamento, aun sentía la suave piel de Kagome bajo mis labios, se sentía tan suave, me preguntaba a que sabria
-asta que llegas-oí decir a un lado de mi al momento de entras a mi cuarto, diablos Kikio
-lo siento, seme hiso tarde-dije caminando a mi cama para empezar a sacarme los zapatos y comenzar a desamarrar mi corbata
-eso es todo-grito la mujer enojada- estuve aquí esperándote y ni siquiera te dignas a ver como es que me visto
-venga venga-dije volteándola a ver, vaya tenia razón, lo único que la cubría era un bracear negro con encajes rojos y unas pantaletas negras con mallas de color rojo claro, me preguntaba si Kagome se vería mejor con eso.
-por favor-susurro la mujer caminando hacia mi sensualmente, para después tomar mis hombros y hacerme acostar en la cama mientras empezaba a desabotonar mi camisa- no me tortures mas, te necesito-susurro en mi oído, y en estas cosas no me hacia del rogar
-feh!-dije mientras besaba sus labios con fiereza y dejaba que ella quitara mi camisa para así después sentir como desabotonaba mi pantalón mientras yo recorría su garganta con mi lengua hasta llegar a su peche, odiaba tener obstáculos, así que con mis manos desabroche el brasier para después sentir como este caía para después ser arrojado por Kikio, y ahora que lo pensaba, tampoco me gustaba ser domado, así que gire quedando sobre ella y comenzar a apretar uno de sus senos mientras que al otro lo comenzaba a morder, me fascinaba estar así con ella
-mas…-gemía Kikio mientras enroscaba sus piernas en mi cintura, en ese momento se me vino a la mente a Kagome
-kag…-susurre al cerrar a mis ojos y ver que ella se encontraba debajo de mi, en ese momento la bese con fiereza, para después bajar por su cuello mientras gemía diciendo mi nombre, para después bajar mis manos hasta sus piernas y comenzar a acariciarlas, mientras yo bajaba por su vientre con miles de besos, hasta toparme con lo que seria la segunda prenda de su conjunto y la ultima. La deslice despacio, queria saber que se sentía estar dentro de ella…
-InuYasha-gimió Kikio, haciendo que abriera los ojos de golpe, y darme cuenta que ella no era Kagome
-diablos-dije para separarme bruscamente de la mujer
-InuYasha-me grito la mujer- que haces, ¿Por qué te parar?-me pregunto mientras besaba mi espalda
-olvídalo- dije mientras intentaba acomodar las cosas en mi cabeza, todo había sido ilusión mía
-sigue-me susurro Kikio en mi oído, a lo que yo solo suspiré, me voltee y la acosté en la cama, no iba a parar hasta que no me sacara de cabeza esa maldita fantasía.
