Capítulo 4: Romance

"Después de un largo viaje, llegamos a casita" – Comentó Horo en un suspiro al entrar muy feliz por la puerta.

"Esta no es tu casa" – Recriminó Anna.

"Bueno, digamos que siento como si lo fuera" – Se defendió el muchacha al dejar algunas mochilas en el suelo

"Como sea, lo que yo quiero es descansar después del largo viaje"

Los integrantes de la casa entraron con diferentes mochilas en sus hombros, y dispuestos descansar. Todo iba bien hasta que sintieron un olor extraño.

"Anna, dijiste que el plan funcionaría" – Se quejó Pilika.

"Las cucarachas aquí son muy difíciles de exterminar"

"Aunque tuvimos unas largas vacaciones"

Caminaron por el pasillo hasta llegar a la sala, donde se encontraron con los gemelos, que curiosamente estaban sentados en la mesa principal, vestidos con una simple yukata, y tenían prendidos unos inciensos, que esparcía su olor por toda la casa.

"¡Hola chicos! Qué bueno que llegaron, pensábamos que se tomarían más tiempo"

"Desgraciadamente ya estamos aquí. Tenía que asegurarme que no cometieran ni una estupidez y echaran abajo la casa" – Informó Anna

"Que desconfianza Anita"

"¡Pilika te extrañé tanto!" – Exclamó Hao al pararse rápidamente de su lugar y lanzándose a abrazar a la susodicha, aunque solo le llegó a coger una pierna – "¿¡Dónde has estado todo este tiempo!?"

"¡Quien te has creído Hao, suéltame!" – Decía sacudiendo la pierna.

"¡Deja en paz a mi hermana!"

"Quítate Hao" – Le advirtió Ren apuntándolo en el rostro con su lanza.

"No lo haré"

"Si aprecias un poco tu inútil vida déjala en paz"

"Pilikita, dile que se vaya al tiburón"

"Por qué mejor no se lo dices a Jeanne" – Dijo la ainu con una mirada maliciosa, dejando a la vista a la exdoncella de hierro, que se encontraba atrás del grupo con una cara de pocos amigos.

"Hola Jeanne ¿como estas?" – Dijo inocentemente, sudando frío al verla con cara de asesina.

"Estoy bien, pero creo que tú no" – Le dijo, al señalar a un costado a Ren, que estaba con una aura negra, muy molesto.

"Vamos Ren, no te enfades. Sólo fue una bromita, ¿verdad Pili?" – Dijo soltando a la chica para que se pudiera mover.

"Pensé que lo decías enserio" – Dijo muy irónico, sabiendo que Ren la defendería. – "Ya me estaba haciendo ilusiones"

"¡Vas a morir Hao!" – Decía acercándose a él con una maléfica mirada.

"Vamos Ren, no te molestes, sólo fue una broma. Deja tu linda y reluciente cuchilla a un lado… Pilika dile algo" – Hablaba entrecortadamente, mientras retrocedía temiendo por su vida, y buscando apoyo en alguien del grupo.

"A mí ni me mires"

"Creo que se divertirán un poco" – Comentó Yoh al ver a Ren lanzándoles sus ataques al pobre de Hao, por todo el jardín, a lo que él solo esquivaba algunos.

"Creo que necesitaba algo de acción, y que más sino tratando de dar en el blanco con Hao" – Dijo Pilika

"¿Chicos estuvieron en la playa?" – Preguntó Yoh al notar a Tamao algo bronceada. – "Qué bueno por ustedes"

"¿Y que querías? Que nos quedáramos en casa, a que ustedes nos arruinen la vida"

"No Anita, es que nos dejaste con ese gas tóxico"

"De todas maneras sobrevivieron, y esa no era la idea"

"¡Nos quisieron matar!"

"No querrás que contestemos esa pregunta" – Comentó Horo.

"Fue muy cruel"

"Deja de quejarte. Fue una fumigación de rutina"

"¡Se hace cuando la casa está vacía!"

"Hasta donde sé, no quedó nada de valor" – Agregó con indiferencia. – "Más bien, apaga los inciensos, es molesto"

"Si, Anita"

"Muy bien, seguiré descansando. Y quiero ver la comida servida cuando despierte" – Ordenó al salir y dirigirse a su habitación.

"¡Alguien que lo detenga!" – Gritaba Hao al entrar estrepitosamente a la casa.

"¡Si quieren pelear háganlo afuera no aquí!" – Dijo Horo, al ver a Hao esconderse detrás de Jeanne, para que lo 'protegiera' de la amenaza Tao.

"La señorita Anna se fue a descansar y no creo que quieran molestarla"

"Que pasa Hao, ¿Es que tienes miedo?" – Se burló Ren

"Yo no tengo miedo a nadie, y menos a ti"

"Entonces que haces ¿Piensas que yo te voy a ayudar?" – Cuestionó Jeanne

"Ya que insistes"

"Ya practicaste lo suficiente con el inútil de Hao" – Le pidió Pilika a Ren, cogiéndolo del brazo y caminar hacia la salida – "Mejor vayamos por un rico helado"

"Suena mejor" – Aceptó Ren algo sonrojado

La pareja salió del lugar, aunque Hao no dejaba de mirar a Ren fijamente mientras salía. No quería que volviera a amenazar su vida.

"¿Y se supone que yo debo hacer la cena?" – Se preguntó Yoh

"No se preocupe joven Yoh, yo lo haré" – Se ofreció la chica alegremente, ya que nadie era como ella en la cocina.

"Muchas gracias" – Dijo Yoh al levantarse y dirigirse a su habitación.

"¿Te puedo ayudar a cocinar Tamao?" – Pregunto Horo el chico sonrojado.

"No hay problema joven Horo Horo, esta vez seré más cuidadosa"

El ainu y la muchacha se dirigieron hacia la cocina, a preparar algo muy delicioso.

"Hao. ¿Hasta cuando vas a estar ahí?" – Dijo Jeanne todavía al tener al gemelo detrás de ella. – "Ya se fueron todos"

"Hasta que nadie más atente contra lo mejor que ha creado la naturaleza: El gran Hao Asakura" – Empezó a reír, con mucha arrogancia.

"Querrás decir desperdicio de la naturaleza, ya aléjate de mí" – Dijo separándose de Hao

"¡A ti si te extrañé!" – Dijo al mirar a la muchacha, abrazarla por la cintura y colocar su mentón en el hombro.

"¡Que crees que estás haciendo!" – Decía una chica muy colorada.

"Sólo acercándome a ti"

"Con que autorización lo haces. ¡Suéltame!" – Dijo interponiendo sus brazos entre ella y él

"Es solo un abrazo, eso no es pecado"

"¡No digas tonterías!"

"Aunque si querías algo más, solo tenías que pedirlo" – Dijo al bajar su rostro, hasta casi estar cerca de los labios de la chica.

"¡Que crees que haces!" – Le gritó, dándole una sonora bofetada en la mejilla.

"No tienes por qué ser tan agresiva" – Dijo frotándose la marca de la mano de Jeanne.

"¡Después que no fuiste al templo, cuando te di una segunda oportunidad!"

"Pensé que ya lo habías olvidado"

"¡Si es que piensas, entonces te equivocaste!"

"Vamos Jeanne, no te cuesta nada perdonarme"

"El 'gran' Hao pidiendo disculpas. Eso no me lo creo ni en un millón de años"

"Solo fue que me olvidé, eso es todo… pero estaba dispuesto a ir. La intención es lo que cuenta"

"Si estas tan ocupado con tus mascotas, obviamente te olvidarás" – Dijo con toques de burla.

"Estoy haciendo la buena acción de toda mi vida, así que no le veo nada de malo" – comentó inocente. – "La única que quiero es a ti"

"No intentes jugar conmigo Hao" – Dijo al desviar la mirada, hace unos segundos centrados en los ojos negros.

"Claro que yo no jugaría contigo Jeanne"

Estaba a punto de convencerla, sino fuera porque la voz de una muchacha se dejó escuchar en la casa.

"¡Qué bueno que te encuentro Hao!"

Los dos chicos presentes, voltearon para ver de quien se trataba.

"Pensé que íbamos salir hoy" – Sheril vio muy bien a los dos chicos – "Lamento si interrumpí algo" – Se detuvo al ver a que se disponía a hacer la pareja.

"¡Así que yo era a la que querías ¿no?!" – Dijo una molesta chica, con cara de furia

"Yo… Jeanne. ¡Puedo explicarlo!"

"¡Aquí no hay nada que explicar!" – Se dispuso a salir, pero sin antes darle un golpe bajo. – "¡No atrevas a engañarme Hao Asakura!" – Salió la chica corriendo del lugar.

"Eres un idiota Asakura" – Dijo Sheril al ver al susodicho arrodillado en el suelo, y su cara de color azul, al haber recibido ese golpe. – "Ahora dudo que puedas tener hijos"

"Qué diablos… haces a aquí" – Preguntó recuperándose un poco.

"Dijiste que venga hoy para salir, pero vi que estabas ocupado"

"Claro que no, y no debiste entrar como si fuera tu casa"

"Bueno la puerta estaba abierta, así que pensé que me recibirían" – Dijo como si nada – "Además si ya tenías novia, no debiste pedir que viniera"

"Ella no es mi novia, aunque falta poco para que lo sea"

"Después del espectáculo que le hiciste, no creo que eso pase"

"¡El espectáculo lo hiciste tú!"

"¿Así? Y que anda haciendo el 'Señor Hao' pidiéndoles a otras chicas que salgan con él, si ya tiene escogida una" – Dijo sarcásticamente – "Tú fuiste el culpable"

"Entonces te puedes ir"

"Me iré tranquila al ver que le hice un favor a la muchacha, para que se diera cuenta con quien se está metiendo" - Le dijo muy molesta, cruzada de brazos – "Porque sino puedes hacer a una chica feliz, entonces no podrás con ninguna. Así que mejor métete eso en la cabeza antes de hacer cualquier estupidez"

Por su lado, Hao parecía como si estuviera sido regañado por su mamá después de una travesura. No tenía nada de falso en lo que decía la chica en frente de él, todo lo que decía era cierto.

"¿Para eso viniste?"

"Sí, además, que encontré esto en la entrada" – Dijo al darle una fotografía – "Por lo que puedo ver es competencia. Bueno eso es todo, yo me voy" – Dijo finalmente al despedirse.

Hao vio la foto, y notó que el escenario era una playa. Seguramente las tomaron en algún lugar de sus largas vacaciones. Se fijo como Jeanne estaba abrazada de Lizerg, el cual estaba muy sonrojado. Hizo hervir la sangre de Hao por la furia contenida. ¡Quién se había creído esa inglecita para tocar a Jeanne, a SU Jeanne!

-.-.-.-.-En otra Parte-.-.-.-.-

"Vamos Ren apúrate"

"Ya te dije que yo no sé nada sobre esto"

"Vamos es muy fácil, pero si no te acercas no podré enseñarte"

"Y arriesgarme a caer, ni lo pienses"

"No seas así, si no nos caemos como aprendemos. Vamos ¿sí?" – Le dijo acercándose a él, mostrándole una tierna sonrisa, y extendiéndole la mano para que la tomara

"Está bien" – Dijo cogiéndole la mano, y siguiendo sus pasos

Los dos habían llegado hace unos momentos a una pista de hielo, que se encontraba en el centro de la cuidad. La ainu por vivir en el norte, ya era una experta en la materia del patinaje sobre hielo, así que le era más fácil mantener el equilibrio, pero en cambio Ren, en su vida había tocado algo como eso, y no sabía cómo hacerlo… así que la única que lo podría ayudar era su novia.

"¿Ves que no es tan difícil?" – Le decía, notando que el chino ya estaba casi parado sin la ayuda de ella – "Además que aprendes muy rápido"

Por varios minutos estuvieron practicando, aunque Ren la escuchaba, se sentía avergonzado e incómodo que Pilika lo ayudara. Las demás personas patinaban solas, él era el único que hacia el "ridículo". No era que le importara mucho lo que pensara la gente de él, pero de todas maneras se sentía algo desubicado.

"¿Que sucede?" – Le preguntó Pilika viéndolo que estaba como ido.

"Nada. Mejor vayamos a tomar algo"

"Pero si acabamos de llegar, además esto es muy divertido"

"Sólo será por un momento"

La pareja se fue hasta donde estaba la tienda para beber algo, para después seguir practicando un poco en la pista.

"¿Que sucede Ren? Desde que llegamos estas ausente" – Dijo la chica al tomar la mano del chino sobre la mesa en donde se encontraban

"No es nada. Espérame aquí, no tardo" – Le dijo soltándole la mano, y se dirigió al baño

Pilika se quedó pensativa unos minutos, y vio como un chico se acercó.

"Hola ¿está ocupado este asiento?" – Dijo el muchacho alto, de cabello marrón y ojos verdes.

"Si gustas te puedes sentar" – Le dijo al notar que ya no había espacio en otras mesas. Además podían caber cuatro personas.

"Muchas gracias, en este lugar ya no cabe ni un alma más" – Le dijo al sentarse y colocar su mochila en el otro asiento, donde se podía ver un par de patines y un palo de jockey – "Mucho gusto, mi nombre es Hideki" – Se presentó el muchacho estirándole la mano

"El mío es Pilika" – Dijo al corresponder el saludo muy alegremente – "Veo que eres jugador de jockey" – Intentó llegar a una conversación con su compañero de mesa

"Es mi deporte favorito, así que vine a practicar un poco con unos amigos" – Le respondió también alegre, a la disponibilidad que mostraba la chica para hablar con él – "¿Vienes sola?"

"No… vine con mi novio, no debe tardar"

"Ya veo" - Se mostró algo desilusionado – "Creo que interrumpí"

"No te preocupes, puedes quedarte si gustas"

"Entonces me quedaré hasta que llegue, si es que no te molesta"

"Claro que no. ¿Y de dónde eres? Si se puede saber"

"Yo de Izumo, pero vine hasta aquí para estudiar"

"Oh vaya, tengo un conocido que también es de Izumo"

"Que coincidencia y ¿Tú de dónde eres?"

"Yo de Hokkaido, estoy aquí de visita nada más"

"Si estás aquí en la pista de patinaje viniendo de ese lugar, debes ser una buena patinadora"

"Sí, un poco"

Así siguieron un poco más la conversación preguntándose casi de todo, el chico estaba muy contento de haber conocido una chica como Pilika, con una sonrisa siempre presente en su bello rostro y muy decidida a lograr lo que ella quería.

Los dos hablaban muy animadamente sin contar la presencia de otra persona que estaba observándolos, pero no movió ni un músculo. Había salido hace unos minutos del baño y solo se quedo quieto en la entrada, hasta que decidió que era tiempo de volver con su novia, aunque tenía cara de pocos amigos, ¡era la hora de matar insectos!

"Ren ya regresaste" – Dijo en voz alta, terminando de improviso la conversación con el otro muchacho.

"Mucho gusto en conocerlo, mi nombre es Hideki" – Se puso de pie el chico y le ofreció su mano como saludo.

Ren vio la mano extendida del muchacho, pero no respondió. En pocas palabras no lo saludó y se dirigió a Pilika, a lo que el chico bajó la mano, muy molesto.

"Mejor sigamos practicando Pilika"

"Es que le dije a Hideki, que veríamos como jugaba jockey, debe ser muy bueno"

"Le aseguro que si" – Respondió el muchacho muy seguro

"No tengo tiempo para perderlo de esa manera" – Dijo con una mirada congelante al muchacho

"Vamos Ren, debe ser emocionante, además de paso que aprendes algo" – Expresó inocente.

"No lo necesito"

"Si te crees capaz de hacerlo mejor que yo, le diré que no lo necesita" – Dijo ya cansado de la arrogancia del chino

"¡Que dijiste insolente!" – Decía molesto amenazándolo con su puño, le hubiera dado una lección sino fuera por Pilika que lo cogió del otro brazo, impidiendo la masacre.

"No creo que sea necesario que lo repita. ¡Ya lo escuchó!"

"Muy bien si eso es lo que quieres. ¡Que sea de una vez!"

"Eso me parece muy bien. Habrá dos equipos, aquí a las doce en punto"

"¡Claro que acepto el desafío!"

"Muy bien, estaré esperando ese momento" – Le dijo recogiendo su mochila y colocándosela en el hombro

"¡Que creen que están haciendo ustedes dos!" – Dijo muy enojada, colocándose entre los dos chicos – "¡Aquí no se llevará a cabo ningún juego! Hemos venido aquí para que uno se divierta, no para que quieran demostrar ser uno mejor que el otro. Así que sáquense esa absurda idea de la cabeza."

"No te preocupes Pilika, yo ganaré por ti" – Le dijo Hideki cogiéndole las manos muy delicadamente, y con ligero brillo en sus ojos, mostrándole una mirada que cualquiera caería rendida a sus pies.

"¡Quien te has creído idiota!" – Se interpuso entre los dos

"Sólo el ganador. Nos vemos Ren" – Dijo el chico al darse la vuelta para irse.

"¡Repite eso pedazo de idiota!"

"Ya Ren, déjalo que se vaya…" – Detuvo al muchacho

Un silencio se apoderó del lugar unos momentos.

"Yo en verdad lo siento, no quería meterte en problemas" – Dijo cabizbaja y en un tono triste, mientras se sentaba en su asiento

"Mejor olvídalo, no vale la pena"

"Es que si no hubiera aceptado, esto no pasaría. Lo siento" – Dijo la ainu muy apenada, casi a punto de llorar.

"Sabes que no me gusta verte así" – Dijo al sentarse a su lado y coger su rostro con sus manos – "Lo que tenemos que hacer es que ese idiota se coma sus palabras"

"Entonces… ¿lo harás?"

"Es lo que tengo que hacer"

"Pero Ren, si solo hace poco hemos llegado y….."

"Sólo sé que no perderé, confía en mi"

"Pero de todas maneras, eso será difícil"

"En ningún momento dije que sería fácil, pero como dijiste, aprendo rápido" – Le sonrió

"También me dijiste que era la primera vez que pisabas una pista de patinaje"

"Aún nos queda dos horas, y tengo una maestra que me enseñará en un curso rápido e intensivo"

"Entonces que estamos esperando" – Dijo llevándoselo rápidamente hacia la pista, tenían que ponerse en acción si es que Ren pensaba ganar

-.-.-.-.-En la pensión-.-.-.-.-

"Hay mucho silencio en casa" – Comentó Tamao

"Si, después que Jeanne salió corriendo, y esa pelirroja se fue"

"¿Cual pelirroja?"

"Creo que es una que vive sola a un kilómetro de aquí, tiene también muchos animales en su casa, y un perro que los cuida, y creo que también…"

"Veo que la conoce" – Lo interrumpió

"Sólo la he visto nada más" – Se sonrojó

"Si usted lo dice" – Dijo algo apenada, pero no se dio cuenta que al estar distraída se corto muy leve con el cuchillo que traía en las manos – "¡Ay!"

"¿Qué pasó?"

"Solo me corté con el cuchillo"

"Déjame ver" – Revisó la herida que solo era una pequeña cortada en el dedo – "No es muy grave, déjame curarlo" – Le dijo al llevar su mano al fregadero y lavarlo

Aunque estuviera lavando la herida, pudo sentir la suavidad de la piel de la chica, a lo cual el ainu se sonrojó por los pensamientos que tenía por la joven. Después de terminar de curar el dedo, colocó un pedazo del pañuelo que llevaba consigo.

"Ya está, no te preocupes que sobrevivirás"

La chica rió ante el comentario. Estaba más colorada que un tomate al notar la cercanía y el sentimiento de sus manos.

"Si quieres yo puedo ir haciendo lo demás, estoy para ayudarte"

"Si… pero antes podría soltar mi mano"

"Ehh si" – Dijo soltando la mano de la rosada muy rápidamente, muy apenado. – "Lo siento"

"No importa… será mejor que avancemos si no la señorita Anna se enojará" – Decía guardando un poco su distancia, estar cerca de él la ponía muy nerviosa, o más de lo normal

Un silencio invadió la cocina por unos momentos, el ainu iba a decirle algo importante, pero se arrepintió en el último instante, y la chica también esperaba algo más por parte del muchacho.

"Algo se está quemando"

"¡Es cierto!" – Se abalanzó a la olla rápidamente para apagarla. – "Me estoy volviendo muy despistada"

"Yo apenas sé agarrar un cuchillo, sin embargo estoy aquí"

"Pero no es tarde para aprender" – Sonrió un poco

"Eso es seguro"

Los dos estuvieron haciendo la comida para que la 'señora de la casa' no se pusiera de mal humor. Parecía un juego, ya que Horo aprovechaba para aprender algo sobre el arte culinario, que Tamao con gusto se puso a enseñarle mientras preparaban la comida. Algunas veces Horo se demoraba en picar las verduras, y Tamao sin darse cuenta tomaba de las manos al chico para explicarle como se hacía, haciendo sonrojar a la pareja.

-.-.-.-.-En una habitación-.-.-.-.-

Anna se encontraba apoyada junto a la ventana observando el paisaje que se podía distinguir a lo lejos. Después de escuchar algunos ruidos en la planta baja, ahora aprovechaba unos periodos de silencio. Además que quería un poco de tranquilidad, aunque haya pasado unas cortas vacaciones fuera de la casa.

Dejó que sus cabellos se deslicen libremente por la acción del fresco aire, mientras respiraba pausadamente. Sin embargo, como la paz no es eterna, escuchó ruidos que venían desde el techo.

"Hola Anita" – El chico asomó la cabeza por el techo

"Tenías que ser tú"

"Siento molestarte"

"Que se supone que haces ahí arriba, no ves que eres una molestia"

"Es que tenía algo que hacer. Lo siento"

"¿Estabas... secando maíz?" – Viendo algunos granos cayendo desde el techo hacia el jardín

"Es una historia larga de explicar"

"Con tal que no sea para nosotros"

"Claro que no, aunque son muy nutritivos jiji"

"Si claro. No vayas a… resbalar… fue demasiado tarde"

"Necesito ayuda" – Expresó Yoh al estar colgado del filo del techo, solo sujetado por sus dedos

"Eso es para que no sigas engordando a esos animales del demonio"

"¡Ayuda!"

"Todos están ocupados haciendo sus labores, no los molestes – Decía dándole la espalda. – "Ten cuidado que las tejas están medias sueltas"

"¡Gran ayuda!" – Suspiró el muchacho.

Como no podía subir, ya que las tejas se desprenderían, se le ocurrió saltar hasta donde se encontraba la ventana de la habitación de Anna. Así que lo hizo, y con mucha suerte logró sujetarse de la filo de la ventana.

"Aunque sea algo se te ocurrió"

"Era eso o quedar estampado en el suelo" – Dijo poniendo más fuerza en sus brazos para poder subir. – "Creo que tuve mucha emoción por un día"

"Eso es lo que crees"

"¿Por qué lo dices?" – Preguntó algo nervioso, esperando algún castigo por parte de su prometida.

"Has estado de vago todo este mes…" – Decía con una mirada seria. – "Y no has entrenado lo suficiente, ya es hora de que reanudes tu entrenamiento"

"Pero Anita… ¿Por qué? Yo me siento bien"

"Ya sabes que no es por eso, es para que sigas siendo el más fuerte… a menos que quieras que Ren te derrote, sabes muy bien que él entrena por su cuenta, y no es tan flojo como cierta persona"

"¿Te preocupas por mi bienestar?"

"Claro que no… digo, ¡Ay! deja de decir estupideces..." – Le dio la espalda y se cruzó de brazos algo sonrojada.

"Si es por eso, no tienes que preocuparte Anita. Soy muy fuerte"

"¡Ya te dije que no es por eso!" - Reanudó de nuevo su mirada hacia su prometido – "¡Además que… que…"

"¿Que sucede?"

"Hay…una…ahí" – Dijo señalando a un insecto horrible colgando a un costado de su prometido – "¡Mátala!" – Exclamó mientras se abrazaba a su prometido, acto que hizo caer a los dos en una pose no muy recomendable y comprometedora – "¡Deshazte de ella rápido!"

"Anita pero no puedo si estas encima mío"

"¡No me importa, acaba con ella!"

"Anita la pequeña tarántula ya se fue"

"¿Estas… seguro?"

"Si"

Anna solo levantó la mirada encontrándose con la del muchacho, los dos estaban muy sonrojados. El más sorprendido fue Yoh, ya que no había visto a la chica sonrojarse de esa manera.

"Hay algo ahí Anita…" - Dijo apuntando a otro lugar

"¡Si es esa cosa horrible deshazte de ella!" – Dijo otra vez ocultándose en el pecho de su prometido.

"No era nada Anita, me equivoque"

"Yoh eres un…" – Volvió a mirarlo enojada

"Anna vine por tu…" – Se escuchó a alguien más que entró a la habitación de improviso, así que se detuvo en seco en la puerta. – "…ayuda"

Los que estaban en el suelo voltearon a ver al intruso.

"¡Ups! Siento molestarlos, sigan donde se quedaron, no hay problema..." – Dijo rápidamente al despacio cerrar la puerta. – "Mientras más rápido llegue mi sobrino mejor…. ¡buena suerte!"

Los aludidos siguieron en el suelo sin moverse. Estaban sumamente sonrojados por el comentario que hizo Hao. Se levantaron rápidamente sin decir otra palabra por lo ocurrido.

"Será mejor que vayas a recoger esos maíces" – Le dijo la rubia con el tono de siempre y dándole la espalda.

"Anna yo…"

"Porque mañana vas a comenzar tu entrenamiento muy temprano…"

"Está bien"

El muchacho solo se dirigió a la salida.

"Y dile a Hao que no moleste"

Yoh salió de la habitación.

-.-.-.-.-Por los pasillos-.-.-.-.-

"¿Tan rápido? A eso yo le llamo ser eficaz" – Le comentó Hao.

"No digas tonterías"

"Vamos cuenta"

"Deja de molestar Hao" – Dijo caminando muy pensativo

"No te va esa cara de amargado" - Comentó viéndolo cabizbajo. – "Así que cuéntame que te sucede"

"Dudo que me ayudes, así que no vale la pena"

"Soy tu hermano mayor y debo saberlo, así que empieza a hablar"

"¿Mayor? ¿Por media hora, quince minutos?… eso no hace mucha diferencia "– Dijo en un tono irónico

"¡Yo respiré primero el aire contaminado del medio ambiente, así que debo saberlo!"

"Eso no viene al caso"

"Lo que sea"

"Porque mejor no atiendes tus asuntos que tienes con Jeanne, y dejas los míos"

"Tú sabes lo que pasa conmigo, y yo no sé lo que te pasa. ¡No es justo!"

"Después de todo el alboroto que hicieron, supongo que todos se han enterado" – Explicó resignado.

"Pero igual no deja de ser injusto"

"Tú que sabes de ser justo o no"

"¡Busca en el diccionario, ahí está!" – Le dio la espalda para salir del lugar – "No me cuentes entonces, de todas maneras no me interesa"

"Como quieras" – Se dirigió al techo de la casa a seguir recogiendo sus maíces

"Ahora no creo que Anna me ayude" – Dijo pensando en voz alta – "Por que las mujeres tienen que pensar cosas que no son, y no escuchar razones" – Bajó las escaleras y se dirigió a la salida de la casa a idear algo para poder volver con Jeanne nuevamente.

-.-.-.-.-Por la ciudad-.-.-.-.-

El tiempo pasó y el mayor Asakura estuvo caminando por las calles de la silenciosa ciudad, hasta llegar donde se veían cada vez más personas paseando y muy felices, disfrutando de la fresca brisa del viento

Como no sabía dónde ir, y muy sumergido en sus pensamientos, no se dio cuenta de lo que ocurría a su alrededor. Sin embargo, le llamó la atención una cabellera plateada: Jeanne.

Después de salir de la pensión, Jeanne dio vueltas por las calles de la ciudad sin un rumbo fijo, y recordando lo sucedido hace algunas horas.

Sabía muy bien que involucrarse con Hao traería esa clase de problemas. Desde que el mayor Asakura descubriera que podía explotar su 'sex appeal' dentro de la sociedad normal, no había parado de hacerse el tonto con cada escoba con falda que le hablara. Así que no le sorprendía que una muchacha de los alrededores, lo buscara para hacerle acordar una cita.

Aunque lo haya aceptado con todas sus virtudes y defectos, eso no quería decir que lo dejaría hacer todo lo que él quiera. En algún momento la iba a conocer, y no iba a parar hasta que llegaran a algo más serio.

Por ahora, quería hacerlo sufrir.

"Jeanne, regresé"

"¿Terminaste con tu auto?" – Preguntó a Lizerg que llegaba del otro lado de la calle.

"Aún no, pero lo dejé en reparación. Espero que no sea nada grave"

"Bien.

"Se demorará un poco" – Dijo Lizerg en un sonrojo. – "¿Me acompañarías a tomar algo?"

"Me encantaría"

"Conozco un buen lugar" – comentó feliz al cogerla de la mano.

Los dos muchachos empezaron a caminar por la calle con destino al lugar que apuntó lizerg.

Hao apretó los puños al ver la imagen de sus peores pesadillas caminar frente suyo. Tuvo que esconderse por detrás de una maceta para espiarlos sin que se dieran cuenta. Le revolvía el estómago, ver a su Jeanne en manos de la inglesita.

Lo único que pensaba era en deshacerse de esa peste… torturarlo, pisotearlo, estrangularlo, acuchillarlo, descuartizarlo, mutilarlo, incinerarlo, y sea cual sea la técnica usada, tenía que ser dolorosa.

Así que no se quedaría atrás. Comenzó a seguirlos sigilosamente, haciendo todo lo posible por pasar desapercibido. No se quedaría de brazos cruzados esperando que la inglecita se llevara a 'su chica'.

Después de pedir las bebidas, Lizerg no había dejado de mirarla, siempre le pareció hermosa, y ahora aún más. Sin embargo, en ese preciso instante se veía concentrada en otro lugar, como si su mente no estuviera ahí con él. Estaba muy pensativa.

"¿Te sientes bien?"

"Ehh. Si claro" – Respondió.

"Te noto algo distante"

"Claro que no. Es el calor"

"Si tu lo dices"

El silencio invadió a ambos mientras Jeanne miraba hacia la ventana. No prestó mucha atención de Lizerg por estar sumida en pensamientos.

"Jeanne, Jeanne me estas escuchando..."

"¿Qué pasa?"

"Es como si estuvieras en otro mundo este día, ¿Qué sucede?"

"Nada, estoy bien"

"Pues pareciera que no"

"Debe ser por el viaje" – Dijo al beber un poco de su jugo de frutas. – "Creo que no descansé lo suficiente…" - Sonrió un poco para despistar

"Está bien. Pensaré que es por eso" - Dijo no muy seguro

"Escuché que fuiste a la casa de Anna. ¿Hugo algo interesante?"

"Si. Después de hacerme buscar a sus mascotas, creo que ya lo vi todo" – Suspiró divertido.

"Si claro" – Sonrió un poco

"No te sientas obligada a acompañarme sino quieres"

Era muy fácil descifrar la sonrisa falsa de Jeanne. No tenía que pensar mucho en quien pudo ser el culpable de su tristeza. El único causante tenía que ser, Hao.

Hao por su parte, entró al lugar rápidamente y se sentó en una de las mesas desocupadas muy cercana a la puerta; para que no reconocieran su rostro, se cubrió con la carta del menú. Tuvo que agudizar su oído para saber de que hablaban los dos jóvenes.

"¿Desea algo señor?" – Preguntó la mesera al acercarse.

No dijo nada por la intervención de la mesera, solo atinó a señalarle al azar cualquier cosa del menú. Si no elegía algo, seguramente lo botarían del lugar. Ni bien la mesera se fue con el pedido, se concentró en la conversación de ambos jóvenes.

"Ahora no me siento muy bien que digamos"

"Lo hubieras dicho antes. Si quieres nos podemos ir hacia la pensión"

"¡No!, digo, no me gustaría molestar a los demás"

"Claro que no lo harás, si no te sientes bien, entonces será mejor que descanses"

"Ya se me pasará, déjalo así"

"Desde que te vi, has estado extraña. ¿Qué pasó cuando llegaste a la pensión?"

"Ya te lo dije"

"No es por eso que lo pregunto"

"No entiendo, será mejor que hablemos de otra cosa" - Cambió de conversación

"Me tuviste la suficiente confianza para contarme de tu relación con… Hao, y estoy seguro, que él está involucrado en lo que sucede ahora"

"No quiero tocar ese tema"

Guardó silencio un rato muy sumida en sus pensamientos, maldiciendo una y otra vez al mayor de los Asakura, por lo que tenía que pasar ella, a causa de las idioteces que cometía.

Hao estornudó. Por un instante pudo comprender lo que sentía la muchacha al no querer hablar de él, ya que había jugado con sus sentimientos.

¡Pero qué culpa tenía él de que Diosito lo haya hecho tan perfecto!

Aunque si fuera perfecto no tendría esta clase de problemas.

Por un momento pensó en Yoh y en su endemoniada prometida. Aún no podía meterse en la cabeza como su hermano menor se iba a casar con alguien tan mandona. ¡Ese sí era amor del bueno!

Eran gemelos, pero totalmente diferente en ese aspecto.

"Entonces si es lo mismo que siempre pasa, porque no lo olvidas. No merece tener a alguien como tú a su lado"

"Lo haría, si pudiera" - Dijo en un susurro audible, bajando la vista.

"Siendo así. Sólo tienes que hablar con él" - Respondió, tratando de mostrarse indiferente ante la situación. Aunque muy por dentro sabía que sus esperanzas se habían esfumado. – "No hay nada que se pueda hacer contra ese sentimiento"

"Eso es lo que estoy tratando de entender" – Dijo en un suspiro. – "Ahora depende del idiota ese, hacer que yo lo perdone"

"¿Eso será fácil o difícil? "

"Lo veré en ese momento. Ahora será mejor que me vaya"

"Yo todavía me quedo un rato más. Que te vaya bien"

"Nos vemos" – Dijo al despedirse de él con un beso en la mejilla.

Hao se había quedado paralizado hace unos momentos, escuchando la conversación que tenían la pareja. Había logrado oír cada palabra que salía de la boca de Jeanne, y lo que sentía por él. Lo dejó con la boca abierta.

Aunque también escuchó lo que dijo Lizerg, que en un principio trató de hundirlo para que no volviera con Jeanne, pero el sentimiento de la chica pudo más que las palabras del inglés.

Era una victoria.

Al estar tan sumido en sus pensamientos, no notó cuando la chica salió por la puerta del lugar, y Lizerg se quedó solo. Después de unos minutos este se levantó y sin dejare de mirar al desconocido, que aún cubría su rostro con la lista del menú, se dirigió a la puerta.

"Espero que te quede claro que con ella no se juega de esa manera. Si no te irá muy mal Hao Asakura" – Diciendo esto último, salió del lugar.

Hao casi se cae al suelo, al notar que Lizerg lo descubrió. Mascullando entre dientes una maldición, se puso de pié para poder perseguir al inglés y dejarle los asuntos claros de una vez por todas. Sin embargo, ni bien puso un pié en la calle, dos meseros lo detuvieron en la salida.

"Señor, todavía no ha pagado"

"Lo siento"

Se disculpó rápidamente, y empezó a buscar en sus bolsillos. Hizo lo posible por encontrar algo de dinero, pero nada.

"¿Usted cree que le pueda deber?"

"No señor"

"Es que olvidé mi dinero en casa, por favor"

"Lo siento señor"

"Pero si pedí un par de refrescos"

Indicando su mesa, cayó en cuenta que había una fila interminable de platos y bebidas que se supone él había consumido. Se sorprendió al recordar que cada vez que estuvo concentrado en la otra mesa, pidió algo al azar a cualquier mesero que llegaba a su mesa.

"Tal vez exageré un poco en pedir. Pero ahora no tengo dinero"

"No se preocupe, eso lo podemos solucionar"

-.-Minutos después-.-

Hao vestía un delantal rosa con algunas flores de decorado. Llevaba un pañuelo blanco en la cabeza para no estropear su cabello, y también, usaba unos guantes con los que lavaba muchos platos.

"Esto no es justo"

"Así pagará lo que consumió, así que apresúrese"

"¡¿Así es como trata a la clientela?!"

"Para los que pretenden huir sin pagar, sí"

"Si quiere le puedo dejar estos binoculares, son de buena calidad"

"Eso no me servirá de nada. Apúrese con esos platos y que queden bien limpios" – Después de dar la orden que lo vigilaran, salió del lugar.

"Tendrás que esperar por mí, querida Jeanne" – Suspiró al seguir fregando algunos platos.

-.-.-.-.-.-En otro parte de la ciudad-.-.-.-.-.-

El reloj marcaba casi mediodía, y muchos de los presentes esperaban impacientemente para que dos equipos se enfrentaran en un arduo partido de jockey. Las personas conocían muy bien a uno de ellos, ya que lo habían visto practicar muchas veces en la pista de hielo, y era uno de los mejores jugadores del lugar.

"¿Sigues preocupada?"

"Como no estarlo. Confío en ti, pero debes aceptar que en unas horas no puedes aprenderlo todo"

"Claro que acepto eso, pero de todas maneras no puedo echarme para atrás en un momento como este"

"Me refiero a que si pierdes, aceptes que recién has empezado y que hiciste tu mejor esfuerzo" – Le dijo la chica entrelazando sus dedos con los de él.

"Claro que lo haré ¿Sólo era eso?"

"Quería que lo tuvieras claro" – Se paró de su asiento en el que estaba descansando para fijarse la hora, y ya eran las doce.

"De donde aprendiste lo del jockey" – Cuestionó alejándose del tema.

"Mi hermano jugaba cada vez que podía, y tuve que aprender algo"

En eso, un grupo de muchachos entró por la puerta principal. Todos hablaban entre ellos, llamando la atención de varias personas y también de los que ahora se encontraban en la pista de patinaje, que después tuvieron que abandonarla, para que puedan disfrutar del partido de jockey. Al parecer se trataba del primer equipo que se presentaría.

"¿Listo para perder?" – Se acercó el líder del equipo, Hideki.

"El único que va a perder eres tú" – Le dijo Ren, palabras de fastidio

"No tienes porque tratarnos así, mira que seremos tolerantes en el juego, y se la dejaremos fácil" – Dijo con un tono irónico

"Así que, si quieres puedes retirarte 'cabeza de pico'" – Dijo un jugador del equipo.

Ante el comentario los del equipo empezaron a reírse de los susodichos.

"Ustedes son los que van a comer un poco de hielo. Espero que despierten a esas neuronas que tienen dormidas hace mucho tiempo" – Se burló Ren

"Eso no te librará de la paliza que vas a recibir"

"Una vez me dijeron que perro que ladra no muerde" – Comentó Ren

"No intentes pasarte de listo mocoso"

"¡Ya cállate!, el que está pasándose de listo eres tú. Todo lo que has hecho es hablar sólo porque tienes boca, y no dices nada que valga la pena. Así que no merece que gastemos saliva por tú culpa" – Intervino Pilika a la conversación.

Los chicos se quedaron fuera por unos segundos, viendo como la muchacha se dirigía de esa forma al líder del equipo. Sin embargo, fueron interrumpidos por la voz de alguien más.

"¡Llegó la hora de la masacre!" – Gritó un muchacho haciendo que la pareja se separara y lo voltearan a ver.

"Shinichi, es solo un juego" – Dijo un jugador

"Lo sé, pero siempre quise decir eso"

"Mejor será que vayamos a la pista, ya nos pasamos de la hora" – Dijo el otro jugador

"Ya es hora que pierdan, así que mejor apúrense" – Dijo Hideki ya listo con su equipo para jugar.

"Nosotros también estamos listos para actuar, hermano menor"

"Deja de recordar que soy tu hermano"

"Como puedes tratar así a tu hermano mayor. ¡Eres un insensible!"

"Ya cállate"

"Bueno no importa, de todas maneras ya es hora... además que tienes que llegar a cocinar" – Se rió el muchacho.

"¡Deja de hablar incoherencias, y comencemos con esto!"

"¡Chicos prepárense!" – Dijo a su equipo, mientras se colocaba el casco.

Los miembros de los dos equipos, terminaron de ponerse los implementos faltantes y se dirigieron a la pista de patinaje para comenzar con el partido. Ya estaban todos debidamente dispersados sobre toda la pista, el tiempo iba a empezar a correr en cualquier momento para iniciar, mientras que el puck se encontraba en la parte del equipo de Hideki; ellos comenzarían.

-.-.-.-.-En la ciudad-.-.-.-.-

"No tenían porque botarme de esa manera" – Dijo Hao al caminar por la acera, después de haber salido del restaurante.

"Por lo menos salimos de ese lugar" – Comentó Kaji, un muchacho que estaba caminando junto a él, sus ojos eran verdes, igual que su cabello que terminaban en una cola baja, y de contextura delgada.

"¡Tú tuviste la culpa!"

"¡Yo no hice nada que los molestara de esa manera!"

"Ya cállate, que ni siquiera te conozco"

"Pues no dijiste nada cuando estábamos lavando los platos"

"Ya deja de hacerme recordarlo, fue lo más bajo que he hecho"

"¡Ese no es mi problema!"

"Que más quieres, sino fuera por mí, no hubieras salido de ahí nunca"

"Yo no pedí tu ayuda, así que no me importa" – Dijo al caminar más rápido para perderse de vista.

"Ese idiota, después que me hace quedar en ridículo, se va sin dar las gracias" – Se dijo al empezar al recordar lo que hizo, cuando estaba en medio de la fila de platos que tenía que lavar.

-.-Flashback-.-

"¿No cree que está exagerando?" – Preguntó Hao al dueño

"Sólo tiene que lavarlos y dejarlos relucientes, y no rompa... ninguno... eso le costará el doble" – Dijo el hombre al ver que un plato caía al suelo.

"Esto no es justo"

"Dígamelo a mí"

"¡En qué momento llegó aquí!" – Se sorprendió Hao al ver a un muchacho al costado suyo, vestido con un mandil de fresitas y unos guantes sumergidos en el agua para empezar a lavar los platos.

"Me trajeron hace unos momentos, porque me olvidé mi dinero en casa, además que mi cuenta era algo grande" – Explicó el muchacho

"Lo que me faltaba"

"Supongo que le pasó lo mismo"

"Algo parecido"

"Creo que ese hombre lo dejó su mujer y anda de cascarrabias"

"Seguramente. Esto es muy aburrido" – Dijo si muchas ganas al seguir en medio lavado de platos.

"En mis tiempos cantábamos para darnos ánimos mientras trabajamos"

"Pues no te veo tan viejo" – Comentó extrañado.

"Igual cantaré para animarme"

Escuchó atentamente al hombre a su costado, y estuvo a punto de taparse los oídos por la mala voz que tenía. ¿Algo más podría salir peor?

"Eso me aburre más, y me hace doler el oído" – Se quejó.

"¿No tendrás alguna canción que te recuerde algo?"

"Que yo sepa no, aunque hay algunas"

"Quizás así se nos haga más entretenido este trabajo"

"Muy bien déjame acordarme"

"¡Quizás alguien que no te caiga!"

"¡Ya se!"

-Víbora, ese nombre te han puesto

Porque en el alma llevas, el veneno mortal-

"¡Qué demonios fue eso!"

"Para mi futura cuñada"

"Eso no funciona, algo que sea más animado quizá"

"Muy bien"

- It's the eye of the tiger
its the cream of the fight
risin up to the challenge of our rivals
and the last known survivor stalks his prey in the night
and he's watching us all with the eye of the tiger-

"¿Y ahora?"

"Es la canción de Ren Tao. Se inspira cuando toma su leche"

"Mejor no digo nada"

"¡Tengo una mejor!"

"Mientras no sea algo como para ponerme a entrenar"

"Claro que no. Es una muchacha más recatada de lo normal"

"Si es de una chica, entonces si vale la pena. ¿Cómo se llama?"

"Tamao. Tendrá novio pronto, así que olvídalo"

-Mamá me enseñaba lo que debo hacer

si salgo con un hombre por primera vez

que no me suelte el pelo y este donde este
que sea buena chica y me porte bien

si vamos a bailar no he de permitir

Que trate de acercarse demasiado a mí

Que beba coca cola o agua de limón

Y pase lo que pase mucha precaución-

Los dos muchachos empezaron a reír por lo que cantaban, trataban de afinar sus voces para que salga bien la interpretación que hacían.

"¡Estuvo muy bien!"

"Ya me duele el estómago" – Se rió Hao

"Esta es para 'ambientalista' de mi hermano"

-alsa la mano si te gusta fumar

gritado fuerte si te gusta fumar

únete con ellos si te gusta fumar

porque yo traigo el feeling para ponerte a fumar

en la tierra que yo vivo no se puede fumar marihuana

porque se dice que es ilegal

para los que entiende es mejor que se deslegalizar

porque la marihuana nunca se va a acabar

a mi me gusta, me gusta la marihuana-

"¡Esa estuvo mejor!"

"Aunque más, prefiero mi canción"

"¡Cuál es!"

-I'm too sexy for my love too sexy for my love
Love's going to leave me

I'm too sexy for my shirt too sexy for my shirt
So sexy it hurts

And I'm too sexy for Milan too sexy for Milan
New York and Japan-

"¡Esa es la mía no la tuya!"

"No me hagas reír y mírate a un espejo" – Le dijo amenazándolo con romperle un plato en la cabeza.

"¡Está bien!"

"Bueno... esta es para la mujer que amo: Jeanne"

-Para que sepan todos a quien tú perteneces
con sangre de mis venas te marcaré la frente
Para que te respeten aún con la mirada
y sepan que tu eres mi propiedad privada

Porque siendo tu dueño no me importa más nada
que verte solo mía mi propiedad privada-

"¡Pobre chica!"

"Tú cállate"

"¿Tienes algo más?"

"Claro, guardé lo mejor para el final"

"Espero que sea buena"

"Esta es una canción que canta siempre Lizerg, antes de acostarse como oración al cielo todas las noches" – Tomó un cucharón como micrófono y empezó a cantar.

-Estoy saliendo con un chavon ya mas de un año van casi dos

estoy enamorado y saben que me gustaría darle un varon

Decile si el no quiere bailar conmigo

decile que no sufra por nuestro amor

a vos que te hace caso que sos su amigo

ya no voy a negarme por su traición-

Esa fue la gota que derramó el vaso. El dueño los había escuchado y por un lado le pareció gracioso, pero habían pasado el límite cantar esa canción, y lo que hizo fue enviar a unos tipos de seguridad para que los sacaran del establecimiento.

-.-Fin del Flashback-.-

"Es horrible pensar en eso" - Se quejaba por el camino a su casa – "Pero lo bueno es que ya terminó"

-.-.-.-.-Pensión Asakura-.-.-.-.-

"Ya terminamos con esto" – Se dijo Horo al terminar de preparar la comida.

"Ya le avisé a la señorita Anna"

"Creo que no vendrá nadie a comer"

"Eso no es problema, sino lo dejamos para la noche, la comida no se malogrará"

"Porque mejor, no salimos a algún lado" – Preguntó muy sonrojado y casi no se escuchaba

"¿Que dijo?"

"Que si en vez que esperar, porque no damos una vuelta"

"¡Eso me gustaría!"

"Entonces vayamos" – Le sonrió.

Ambos salieron por la puerta, hacia algún lugar del campo.

-.-.-.-.-Afuera-.-.-.-.-

"¿La pasaste bien en la playa?" – Preguntó Horo, tratando de encontrar algún tema para hablar

"Si, fueron unos días muy agradable, al lado de los demás"

"Se nota que te gustó, de lo contrario no tendrías ese color"

"Pensé que le gustaba" – Dijo al bajar la vista algo apenada

"No lo tomes a mal... lo dije porque me gustaba"

"A mí no me desagrada, además con el tiempo estaré como siempre"

"Seguro que sí"

Después se formó nuevamente un incómodo silencio entre los dos.

"¿Te gusta alguien en particular?" – Le preguntó el ainu

"No entiendo"

"Solo es una simple pregunta"

"Bueno, la verdad es que si hay alguien" – Dijo pausadamente y muy nerviosa por la pregunta

"Que afortunada debe ser esa persona" – Dijo con una sonrisa melancólica

"Pero él todavía no lo sabe" – Dijo bajando la mirada

"Entiendo, pero debes manifestarlo" – Meditó.

"Lo sé, pero creo que le gusta alguien más, o por lo menos eso creo. No lo sé"

"De seguro debe ser un tonto"

La chica solo se limitó a sonreír a tal comentario

"Sabes, me gusta estar así contigo"

"Que dijo joven Horo" – Respondió, escuchando claramente lo que dijo su acompañante

"Que me gusta estar así contigo" – volvió a repetir, pero ahora miraba los ojos de la chica, que estaba más roja que un tomate

"¿Pero a qué viene eso?"

"Sólo quería que lo supieras" – Dijo caminando, seguido por la chica

"Yo, hablaba de..."

"¿Que sucede?" – Preguntó al ver a la muchacha detenerse inesperadamente.

"Yo hablaba de usted joven Horo Horo" – le dijo la chica muy nerviosa, sonrojada y mirándolo a los ojos

El muchacho se quedó quieto en su sitio sin moverse, mirando fijamente las acciones de su acompañante, confesando algo que él no puedo hacer hace unos momentos

"Yo estoy... enamorada de ti, Horo Horo"

El chico se sorprendió ya que la chica no lo llamó como suele hacerlo con su ya conocido "Joven Horo Horo", sino por su nombre...

"Si usted no siente nada por mí, yo lo entiendo" – Comentó al no ver reacción por parte de su compañero.

La muchacha dio vuelta para ponerse en marcha, quería salir de ese lugar, pero en eso sintió una mano que la sujetaba de la muñeca e hizo que volteara, y después de eso sintió como unos fuertes brazos la rodeaban en un protector abrazo.

"Siento no responderte a tiempo" – Decía muy suavemente en forma de susurro, cerca del odio de la chica – "Pero no sabía que decir, en verdad me sorprendiste con lo que dijiste"

"Horo..."

"Yo también siento lo mismo, pero no me atreví a decírtelo" – La separó un poco de él, para mirarla a los ojos – "Tú me gustas mucho" – Terminó de decir cogiendo la mano de la chica y colocarlo en su propia mejilla, como si fuera una forma de caricia

Ante este acto, la muchacha no se pudo resistir, así que usando la mano que tenía en la mejilla de Horo, lo atrajo hacía el rostro de ella, para terminar en un tierno beso, que el ainu correspondió de inmediato.

-.-.-.-.-En la pista de patinaje-.-.-.-.-

Los equipos comenzaron a se movían por la pista de patinaje hace diez minutos. Faltaban otros diez más para que terminara el partido, como acordaron antes de empezar el partido. El marcador estaba a favor de Hideki con 5 puntos y seguía el equipo de Shunichi con 3 puntos.

El público estaba a la expectativa de lo que pasara, no perdían ni un movimiento. Aunque la más angustiada era Pilika, ya que vio como Hideki se ensañaba con Ren. Entendía que era un juego, donde cada empujada no era falta, pero no tenían que hacerlo adrede. Aunque también Ren hacía todo lo posible por derribarlos, porque era muy fuerte, de todas maneras le preocupaba.

Shunichi tenía el puck en su poder, y lo que faltaba era solo acercarse un poco más a la portería para anotar, pero sentía como todos arremetían contra él, así que iba pasando el puck a los demás del mismo equipo para que anotaran... por el tiro el puck salió tan fuerte que terminó casi en el aire, donde Ren la cogió como pudo con el palo y le daba de golpes para que no cayera, haciendo que todos no supieran que hacer, ya que no podían alcanzarlo... aunque él tampoco sabía si eso era correcto, pero como nadie decía nada, suponía que si valía, así que lo pasó a un jugador que estaba cerca y éste pudo anotar otro punto

Estaban 10 a 8, favor al equipo de Hideki, pero de todas maneras el otro equipo no se daba por vencido, así que empezaron a poner más fuerza en sus estrategias y en como empujar al contrincante, para que soltara el puck de su poder. En eso subieron otro punto dejándolos 10 a 9, ya solo faltaba aunque sea un punto para empatar y vallan a tiempo es extra.

En descuido que Hideki había perdido el puck que tenía, y el autor había sido Ren que también hacia lo posible para tumbarlo al hielo, como el otro había hecho anteriormente, así que se dirigió hacia la portería, pero en eso Hideki ya lo tenía en la mira nuevamente, deteniendo su paso, se pusieron a quitarse el puck uno al otro con los palos. Cuando uno tenía en control del juego, el otro lo detenía en su avance, haciendo un ir y venir. Aunque esto no duró demasiado ya que Ren en un abrir y cerrar de ojos ya tenía el puck en su lado, asunto que sorprendió a Hideki, ya que no se había dado cuenta cómo fue que pasó su defensa, así que solo lo volteó para observar como tiraba el puck que dio de lleno al guardameta en la cabeza, y por la fuerza entro en la portería, haciendo un total de 10 a 10.

Él avanzaba muy seguro de lo que hacía evadiendo a todo lo que veía y pasando el puck a los demás de su equipo, que siempre fueron devueltos a él para que pudiera meter el punto que haría la diferencia, estaba casi cerca de la portería, solo faltaba pasar a los defensas y entre ellos estaba al que quería humillar, así que hizo todo lo posible para perderlo de vista.

Otra vez estaban cara a cara tratando de quitarse el puck de las manos del otro, Hideki ya estaba a punto de meter si no fuera por lo rápido que fue el portero para poder detener la avanzada. Cuando cumplió su misión pasó el puck lo más rápido que pudo a uno de los jugadores, que se la regresó a Ren, que ya se adelantó a la portería del otro equipo, además que solo faltaban segundos para decidir el juego.

Avanzó con todas sus fuerzas hacía la portería, esquivando a muchos que querían el puck de regreso y haciendo pases a otros para que no les quitaran el puck. En eso, por el camino llegó el guardameta que le impedía que avanzara, además de esperar a Hideki para que terminara con él, pero Ren fue más rápido y pudo traspasarlo, haciendo que la portería esté vacía... iba a meter el punto decisivo pero sintió como un fuerte peso arremetía contra él haciéndolo caer al hielo, y perder el puck de sus manos, pero vio como este se dirigía a la portería lentamente, estaba a punto de entrar, pero no lo hizo, se detuvo antes de entrar a esta... y fue cogido por un jugador del otro equipo, que se fue con él y empezó a sobrepasar a la defensa y así meter el punto que les faltaba para ganar, unos 3 segundos antes que acabara el partido.

"Aunque no fui yo, de todas maneras mi equipo metió el último" – Dijo Hideki levantándose de la pista de patinaje, ya que fue él quien se arremetió contra Ren para que no metiera el punto. Avanzó un poco hacía los demás del equipo que celebraban su victoria, aunque tuvieron que cogerlo en el camino ya que estaba que se caía por el cansancio, no recordaba cómo era esa sensación de un buen juego

Ren solo se quedó de rodillas en el hielo, solo se saco el casco que lo molestaba un poco, en verdad se sentía muy cansado como para levantarse en ese momento, así que solo tomó aire para recuperarse, en su vida había jugado un deporte como ese

"Lo hiciste muy bien" – Se acercó Shunichi para ayudarlo a levantarse.

"Para ser la primera vez que juego algo así, debe ser"

"Claro que sí, además que nosotros cuando jugábamos contra ellos solo llegábamos a lo puntos, esta vez fue un milagro que solo la diferencia fuera de 1"

Los equipos salieron de la pista siendo recibidos por el público que había estado viendo el juego tan emocionante. Así que por la multitud, todos se fueron hacia los vestidores sin ver a nadie ya que estaban cansados.

Pilika tuvo que esperar afuera, ya que no se vería bien que ella estuviera adentro con los demás. Aunque estaba pensando en la ropa de Ren, ya que todo fue tan repentino, que no tuvieron tiempo de adquirir algo para después del partido, de seguro la iba a tener toda mojada y no tendría con que cambiarse, así que deicidio comprar algo ligero para llevársela. Así que justo en el sitio donde se adquirían los patines compro un buzo y una camiseta oscura para que usara, no era ropa china, pero algo es algo, y fue directamente hacía los vestidores, para pasarle las prendas a Ren.

-.-.-.-.-Vestidores-.-.-.-.-

"Bueno chicos este fue un día memorable para todos, ya que solo hubo un punto de diferencia, y si no me detienen ahora, lloraré de alegría" – Dijo Shunichi

"Ya jefe, no se ponga así" – Dijo un jugador

"Aunque hayamos perdido, por lo menos hemos dejado lo mejor en la pista" – Intervino otro

"Si, yo perdí 3 yenes" – Comentó Shunichi

"Jefe, esto no es una broma"

"De todas maneras quería darle las gracias a Ren Tao que nos ayudó con el juego de hoy, además que fue la primera vez que ha puesto en práctica este juego"

"¿Tienes algo que decir?" – Preguntó otro jugador a Ren, y todos quedaron callados.

"No" – Fue su única respuesta

"Pero que facilidad de expresión" – Dijo Shunichi

"No te burles"

"Bueno… como dicen algunos: La primera vez siempre es doloroso"

Se formó un silencio absoluto.

"Creo que no debió comentar eso"

"Claro que hablo del juego, no se ofendan"

"Será mejor que nos apuremos en cambiarnos. Nos limitaron el tiempo para salir"

Todos se empezaron a quitar las protecciones que llevaban y que estaban muy bien sujetas para impedir cualquier mal golpe. Como era de esperarse la ropa que tenían dentro, estaba mojada en sudor. Aunque para los demás no les fue ninguna preocupación, ya que ellos tenían ropa de reemplazo, a Ren si, ya que se había olvidado por completo en traer otra muda de ropa

"Si no tienes nada que ponerte, tal vez te pueda prestar algo..." – Empezó a decir Shunichi, y no pudo terminar de hablar ya que fue interrumpido por un jugador que estaba cerca de la puerta y tenía una bolsa para Ren – "Parece que no será necesario"

"Tienes una novia muy linda" – Dijo el jugador

"Además que será una buena esposa"

"¡Ya dejen de decir eso!" – Dijo muy sonrojado y enojado, sacando las prendas que tenía para cambiarse

"Sólo cuídala"

"No tienes porque decírmelo"

"Y no hagas caso de lo que dice mi hermano, solo habla porque tiene boca" – Dijo cambiando su expresión, por una muy seria – "Es muy conflictivo, y no sabe lo que quiere, solo trata de ser visto por los demás... sigue siendo un hijo de mami todavía"

"Jefe, se le ve mejor con esa expresión sería"

"¿Que estás diciendo?, es para confundir al enemigo"

"Será por eso que tu hermano no te soporta" – Le comentó Ren

"Puede ser, pero me tiene que aceptar como soy, y si he de hacer su vida a cuadritos que se la aguante, para eso es hombre"

Después de eso, tuvieron que salir del lugar ya que no estaba permitido quedarse por más tiempo, y se encontraron con el equipo contrario que también estaba en ese momento saliendo del otro lado del vestidor, ya que estaba dividido en dos partes

"Ahora que tienen que decir" – Dijo Hideki arrogantemente

"¿Que teníamos que dar un discurso o algo?" – Preguntó su hermano

"¡Claro que no!"

"Entonces tengo que darte medallas, diplomas o que" – Dijo en tono irónico

"Que dices Ren, ¿aceptas que perdiste?"

"Acaso estuviste ciego que no viste el marcador" – Cuestionó sarcástico, dándole ganas de matarlo en ese momento

"No dudo que fue un gran partido, pero ahora sabes que hay mejores que tú, y siempre estarás un paso atrás de los demás" – Dijo muy arrogante

"No tengo tiempo para escuchar estupideces, viniendo de ti"

"¿Crees que Pilika se sentiría segura estando a tu lado?" – Terminó de decir, haciendo que el chino se detuviera en su avance – "En verdad no lo creo, y como te dije al comenzar esto, no solo perderás un simple juego"

"Hideki, ya te estás pasando de la raya, déjalo en paz" – Le dijo su hermano

"Tú no te metas, esto no es asunto tuyo"

"Supongo que yo estaré involucrada en esto también" – Dijo Pilika al presentarse ante todos, después de haber escuchado la discusión que tenían

"No tienes porque hablar con este" – Ren volteó al escuchar la voz de la ainu

"Parece que si" – Lo interrumpió – "Escuché mi nombre, y no me gusta que hablen a mis espaldas"

"Le decía a Ren lo que perdería, y no sería el juego simplemente"

"Y que se supone que perdería según tú... aunque no tienes que responder por qué sé a qué te refieres" – Decía muy seriamente la ainu, encarando a Hideki, que ya la estaba hartando.

"Entonces seguirás con este perdedor"

"Pues para mí no lo es, y si pensaste que me iría contigo simplemente porque perdió por una mínima cantidad un juego, estas muy equivocado... no creo que tu cerebro este funcionando bien últimamente" – Comentó haciendo que corriera una leve risa

"¡Si él hubiera apostado en el juego, lo hubiera perdido!"

"Pueden ser cuestiones materiales, pero solo es algo superficial, y estoy segura que nunca y escúchame bien, nunca pondría en juego a una persona, como si fuera un trofeo que se pueda ganar"

"Chicos, esto ya fue demasiado lejos" – Los detuvo Shunichi colocándose entre ellos, para que no discutieran.

"Muy bien, puedes hacer lo que quieras, si quieres irte con el perdedor, está bien" – Le dijo Hideki

"Pues este 'perdedor' como tú lo llamas, demostró más valor que todo tu equipo junto, así que mejor pregúntate quien perdió más en este día" – Seguía diciendo con cara sería – "Porque en verdad no creo que nadie haya perdido nada, por el contrario todos hemos ganado un poco" - Terminó con una linda sonrisa

A Hideki solo le vino a la mente lo que había pensado cuando terminó el juego, y fue la sensación de haber hecho un buen juego, y no el ganarlo.

"Tal vez tengas razón, pero no me convence de todo" – Dijo algo ya calmado, pero cruzándose de brazos

"Muy bien, todavía no termino" – Le decía mientras se acercaba más a él, le sonrió y le planto un fuerte golpe en la cara que lo hizo caer al suelo, dejándole una marca muy grande en la mejilla – "Me faltaba decir: ¡Eres un idiota!"

"Eso va a dejar marca" – Comentó el hermano

Todos empezaron a reír a más no poder, la verdad se les hacía gracioso que una chica le haya dado un golpe tan fuerte a Hideki que lo tumbó al suelo.

"Bien, creo que eso es todo" – Se dijo a si misma Pilika

"¿Estas mejor?" – Se acercó Ren a la ainu

"Si, ya me tenía cansada, así que espero que se le pase"

"No pensé que golpearas tan fuerte"

"Aprendemos algo cada día... además que esto duele" – Dijo al ver que su mano se hincharía por el golpe.

"Alguien que lo levante"

"Eso no va a hacer necesario, ahorita se levanta el solo... en 5, 4, 3, 2, 1, 0" – Empezó a contar Shunichi

"¡Pero que hacen aquí!" – Se escuchó una voz acercándose al grupo

"No me equivoqué"

"Hideki, que crees que haces ahí en el piso... ¿¡Tu hermano no te llamó!?" – Dijo una señora muy furiosa, que estaba cerca de los demás chicos.

"Madre que haces aquí" – Se alertó Hideki al levantarse muy pesadamente del suelo, con una mano en la mejilla que ahora estaba roja a causa del golpe e iba a dejar un moretón bien grande.

"Te dije que tenías que llegar a cocinar" – Le susurró a su hermano

"Pensé que no lo decías en serio"

"Pues ya ves que sí"

"¡Dejen de estar murmurando! ¡Y a ti te dije que le avisaras a tu hermano!"

"Pero yo le dije, yo no tengo la culpa que no me ponga atención"

"Muy bien..." – Pausó un poco antes de seguía hablando, mostrando una mirada que infundía miedo y unos ojos malévolos – "Ahora vamos a la casa para que hagan la comida y se pongan a limpiar todo el edificio, pero esta vez les daré un cepillo de dientes. ¡Así que muévanse!" – Agarró a sus dos hijos de las orejas y se los iba llevar del establecimiento

"Siento todos... los problemas que causé" - Intentaba decir Hideki siguiendo el paso de su madre

"Esto no es justo, yo no hice nada"

"¡A callar los dos!" – Dijo, y después se dirigió a los demás – "Si estos les causó problemas, por favor discúlpenlos, pero no saben lo que hacen, principalmente mi hijo menor, adiós"

Al salir del lugar todos quedaron con una gota muy grande en su cabeza, por el espectáculo que había dado la madre de los dos muchachos

"Ahora sí que al jefe le va ir muy mal"

"Si, sobre todo limpiar todo ese edificio y con cepillo de dientes"

"Si ya se acabó el juego, nosotros ya nos vamos" – Les dijo Ren a los demás

"Claro no hay problema, cuando quieran seguir practicando este deporte solo tienen que venir aquí. Les daremos un buen partido"

"Claro que sí... adiós" – Se despidió Pilika

Todos los jugadores de los dos equipos se despidieron de Ren, por su gran jugada de hoy.

"Aunque hayan perdido, estuvo muy emocionante el partido de hoy" – Le comentó al chino, mientras caminaban por las aceras del parque

"Fue un deporte divertido después de todo, tal vez lo vuelva a jugar algún día, pero esa vez ganaré"

"De eso no hay duda" – Y en ese momento se colocó frente a él para darle un beso.

"A que vino eso" – Dijo sorprendiéndose un poco

"Ese fue un premio, por el buen desempeño"

-.-.-.-.-Pensión Asakura-.-.-.-.-

Este día había sido muy agitado para cada residente de la pensión, y lo que faltaba para cerrar con broche de oro era el manto estrellado de la noche, que daba la bienvenida

"Hola Jeanne"

"Hola Anna, pensé que estarías paseando como los demás"

"Hoy no tuve ganas" – Dijo sentándose junto a ella, mientras se tomaba una taza de té – "Me quedé dormida. Aunque haya descansado, creo que no fue suficiente"

"Eso fue porque no descansamos"

"Puede ser, pero ahora aproveché que no hubo nadie en casa"

"Después de los días de fiesta en la playa, ya quisiera un día de descanso"

El sonido de la puerta las alertó. Era Yoh que entró muy sonriente y saludándolas se hizo un espacio en la mesa junto a ellas.

"Hola chicas"

"Se acabó mi tranquilidad"

"¿Qué pasa? ¿No les da gusto verme?" – Preguntó en un suspiro.

"No querrás que respondamos"

"Y a ti que te pasó" – Preguntó viéndolo algo sucio

"Es que me caí por el camino"

"Mejor di que fuiste a darle de comer a esas bestias"

"Son solo animalitos indefensos"

"No lo son, solo se aprovechan de ti para que le des de comer, nada más"

"Ellos son incapaces de hacer tremenda atrocidad"

"Ellos no re dirán que se aprovechan de ti, y mejor deshazte de ellos"

"No podemos quitarle el derecho a vivir a unas lindas criaturas del señor"

"Entonces si quieres tener ese mismo derecho, ¡Cállate!"

"Está bien Anita no te enfades. Justo te iba a comprar unas pastillas para que no te haga daño tanto enojo"

"Yoh te estás pasando de la raya, así que si no quieres salir volando de aquí, será mejor que te calles"

"¡Hola a todos!" – Saludó Horo

"¿Y ustedes porque están tomados de la mano?" – Preguntó Jeanne a la pareja que había entrado hace unos momentos.

"Era algo que les íbamos a contar hoy" – Intervino Tamao.

"¿En serio?, entonces llegamos justo a tiempo" – Decía Pilika entrando junto a Ren, también tomados de la mano.

"¡A dónde fuiste con mi hermanita!" – Se exaltó Horo, al darse cuenta que la ainu llevaba una venda en su mano.

"Por alguna parte de tu triste vida, puedes dejar de gritar"

"¡Hasta que no me digan que le pasó a mi linda hermanita!"

"No es nada hermano"

"¡Yo estoy aquí para velar por tu integridad física! ¡Y esa venda no se ve muy bien que digamos!"

"No te exaltes hermano, solo me lastimé la mano. No seas dramático"

"¿A quién se la partiste?" – Se sorprendió Yoh, al identificar la causa de la hinchazón de la mano de Pilika

"¿Golpeaste a alguien?" – Preguntó el ainu

"Si golpee a alguien, y ya deja mi mano en paz"

"Pero tan fuerte fue"

"Sabes que es acción y reacción" – Le preguntó Ren

"Tu cállate"

"Eso quiere decir que el otro también quedó así, pero en el rostro" – Le explicó a su hermano, mientras se ponía la venda nuevamente.

"Que fue lo que hizo"

"Eso es lo de menos"

"¡Pero yo debo saber!"

"No se preocupe Horo, estará mejor con un poco de hielo" – Le dijo Tamao

"Hazle caso y déjate de dramatismos baratos, que no pasó nada malo" – Le dijo Ren

"No le dijiste 'joven'!" – Reaccionaron todos después de unos segundos

"Es que Tamao y yo... somos novios" – Finalizó Horo

"¿En en serio?"

"Si joven Yoh"

"¿Y por qué no lo dijeron antes?"

"Porque recién fue hoy"

"¡Es una buena noticia!" – Dijo Jeanne

"Después de años ya era tiempo que hablaran con la verdad. Además agradezco a Tamao, por quitarme un peso de encima"

"Oye, eso no significa que no te seguiré los pasos. Nunca estaré de acuerdo que estés con ese cabeza de pico"

"¡Quieres pelear idiota!"

"¡Pues no te tengo miedo!"

"Horo, déjelos en paz. Hacen una bonita pareja" – Le dijo Tamao

"Eso no lo permitiré..."

"Ellos van a elegir lo que les parezca necesario hacer"

"Pero..."

"Y tú no puedes ir contra eso"

El ainu no dijo nada, y dejo de pelear con Ren

"Pero esto aún no se acaba" - Le dijo al chino

"Al fin encontramos a alguien que domine a Horo, y no siga molestando" – Comentó Anna

"Tamao estas contratada para ese trabajo" – Le dijo Pilika soltando algunas risitas

"Ya dejen de burlarse"

"Solo decimos la verdad"

"Alguien me podría dar de comer, estoy a punto de desfallecer" – Intervino Yoh

"Antes de salir, dejamos la comida preparada"

"Solo yo estuve en casa, así que nadie ha comido" – Dijo Anna

"Muy bien, entonces ahora vuelvo" – Dijo, al salir hacia la cocina para calentar la comida y empezar a repartir

Después que Tamao calentó y sirvió la comida, todos comieron hasta quedar satisfechos, y no se acordaron que faltaba Hao, pero no le dieron mucha importancia.

-.-.-.-.-En el jardín-.-.-.-.-

"¡Hola Jeanne!" – Saludó Hao de sorpresa, saliendo de la oscuridad.

"Casi me matas del susto" – Se sobresaltó

"Tan feo estoy"

"Mírate a un espejo y conoce tu realidad"

"El espejo siempre me dice que soy un sexsymbol, así que le hago caso a él"

"Deja de decir estupideces y no molestes"

"Además quería hablar contigo" – Decía colocándose en frente de ella, con una actitud seria

"Me obstruyes el paso"

"Por favor Jeanne, se que cometo muchas estupideces en mi vida"

"Al fin lo admites, ya te estaba llegando el tiempo" – Dijo irónicamente.

"Esta vez hablo en serio" – Decía con un rostro decidido, que casi no estaba acostumbrado a poner, desde hace mucho tiempo – "En verdad acepto mi falta, sé que viste a esa chica aquí, pero no pasó nada el tiempo que estuviste fuera"

"No tienes que explicarme"

"Puedes pensar que es mentira solo para defenderme, pero te digo la verdad. Creo que nunca en mi vida he hablado más en serio"

"Todavía no me convences del todo"

"Si no me crees, no es tu culpa, más bien sería la mía... y te doy toda la razón del mundo, porque no he sido muy confiable después de todo. Además que me has dado muchas oportunidades y todas se han perdido por mi culpa, acepto el error que cometí"

"Sabes que esto no es, sólo por lo de esta mañana"

"Qué hago para que me creas, que no pasó nada"

"Esta vez salvaron tu pellejo Hao Asakura"

"¿Que quieres decir?"

"Hable con la muchacha, que gentilmente se acercó a disculparse en tu nombre. Evitó que contratara matones para darte una paliza"

"¿Ibas a hacer eso?"

"Pero te dejo algo bien claro" – Comenzó muy seria. – "Este episodio quedará grabado en mi mente hasta que no demuestres una actitud contraria. Así que todo depende de cómo te comportes de ahora en adelante"

"Está bien" – Suspiró. – "Tienes todo el derecho de pensar eso de mí. Haré lo posible para que me perdones de verdad"

"Bien. Digamos que te creo"

"¿En serio? Ya no estás enojada"

"Por lo menos es un buen comienzo. El enojo se me pasará mañana" – Sonrió sarcásticamente al cruzarse de brazos.

"Si es por ti, hago cualquier cosa, eso tenlo por seguro"

"Hao, las cursilerías no caen contigo"

"Lo sé, pero sonó mejor"

"Si ya terminaste de hablar, quiero irme a descansar"

"Por ahora, sí"

"Gracias Jeanne" – Dijo abrazándose a ella. – "No volverá a pasar"

"Eso lo veremos. Ahora suéltame antes que me arrepienta"

"Antes quiero pedirte algo"

"¿Qué?"

"Dame un beso ¿Sí?"

"Estás loco, no lo haré"

"Uno no te va a afectar en nada"

"Ya te dije que no"

El muchacho estuvo insistiendo tanto, que a la chica ya le estaba colmando la paciencia. Le dio muchas ganas de golpearlo, pero no lo hizo, más bien le dio el beso que el tanto deseaba. Pensó que había sido solo para callarlo, pero se le escapó de las manos.

"¿Eso tenía escondido todo el tiempo la doncella de hierro?" – Cuestionó divertido.

"Solo cállate"

-.-.-.-.-Habitación 1-.-.-.-.-.-

"Esto parece novela mexicana" – Dijo cerrando la ventana de su habitación, después de haber presenciado lo que sucedió en el jardín.

"Pero es muy tierno Anita"

"Tu cállate, además que haces aquí"

"Es que no podía dormir"

"Y por eso tienes que venir a molestarme, ¿quieres que te cante una canción de cuna o qué?" – Terminó en un tono sarcástico

"Claro que no, yo..."

"Habla rápido que no tengo todo el tiempo"

"Solo quería disfrutar momentos de tu compañía" – Dijo cubriéndose con la almohada que encontró, pensando que su prometida lo golpearía.

"¿Sólo para eso viniste?" – Le dio la espalda, pero hablando con su voz normal

"Me sentía algo solo"

"Será porque tu hermanito, no tuvo tiempo de estar contigo" – Decía en un tono irónico

"Pero sigue siendo distinto. Fue después de lo de esta tarde"

"Mejor olvida lo que pasó"

"Es fácil para ti decirlo, para mí no" – Dio unos pasos hacia la rubia

"Y que te hace pensar que se me hace fácil" – Dijo sin pensar. – "Olvida lo que dije..." – Se corrigió, mientras se cruzaba de brazos

"Sé que demuestras una actitud fría Anita, pero no eres así, de eso estoy seguro"

"Tú no sabes nada…"

En eso sintió como los brazos de su prometido pasaban por su cintura cogiéndola en un cálido abrazo, acción que hizo que la muchacha se pusiera nerviosa por la cercanía de éste.

"Yo pude sentir por unos segundos, que para mí fueron eternos, como me mostrabas una mirada tierna, que no sueles tener con nadie" – Calló por un momento, esperando alguna palabra por parte de la rubia, pero esta había callado. – "Aunque sea algo despistado, me di cuenta de eso, y en ese momento me sentí feliz, al saber que Anna me había brindado una de sus hermosas miradas. Quería que el tiempo se detuviera en ese preciso momento, para poder disfrutar mejor lo que tienes guardado dentro de ti y que no puedes transmitir fácilmente, pero con una simple mirada puedes expresar muchas cosas, que con palabras no fueras capaz de hacer. Sé que después de pasar esa espesa niebla de frialdad, puedo encontrar algo maravilloso..."

"No digas más. No quiero... escuchar más" – Dijo algo entrecortada por que una lágrima resbaló por su mejilla.

"En verdad lo siento Anita" – Se disculpó al darse cuenta lo que había hecho. "No quería que te pongas triste" – Dijo soltando un poco su abrazo

"Yoh eres... un tonto" – Le dijo por última vez, al voltearse hacía su prometido y fue esta vez ella quien lo abrazó, recargando su cabeza contra su pecho, pero aún con lágrimas en sus ojos.

"No quiero que llores Anita, eso es lo último que deseo"

"No puedo contenerlo, idiota"

"Está bien, pero no te pongas así"

"Idiota"

"Para que me sigas insultando, me faltó decir que después de todo yo te sigo queriendo igual"

"Ya no digas más, si no quieres que te golpee."

"Yo siempre querré a esta Anita"

Ninguno de los dos dijo nada más, solo se quedaron abrazados por varios minutos, disfrutando la hermosa sensación que experimentaban al mismo tiempo y no querían dejar escapar tan fácilmente.

-.-.-.-.-.-Habitación 2-.-.-.-.-

"¿Te sientes feliz?" – Preguntó a su ahora novia, mientras la abrazaba por la espalda, viendo las brillantes estrellas que adornaban la noche.

"Claro que sí, siempre soñé con este momento, pero nunca tuve el valor de confesar lo que sentía"

"Estábamos en la misma posición" – Dijo jugando con algunos de los cabellos de la muchacha – "En verdad pensé que te gustaba Yoh"

"En un comienzo sí, pero el ama a la señorita Anna y estoy segura que ella siente lo mismo por él, aunque intente demostrar lo contrario. En un tiempo me sentí mal, pero después me enamoré de otra persona, llegando a olvidar por completo lo que sentía por el joven Yoh"

"En verdad me siento feliz de estar a tu lado"

-.-.-.-.-Habitación 3-.-.-.-.-

"¿Te duele?" – Preguntó el chino, mientras ponía un poco de hielo en la mano de la ainu

"Un poco" – Contestó, sintiendo casi entumida la mano. – "No pensé que dar un golpe causara esto, en verdad me sorprendí. Y eso que siempre practico con mi hermano los golpes, pero no me habían dejado la mano de esta manera"

"Se nota que lo hiciste con bastante fuerza, como para botar a ese idiota al suelo"

"Ya estaba colmando la paciencia, no sé cómo pudo pensar que me iría con él, solo por un simple juego. No era solo para golpearlo en la cara, sino también en el trasero"

"Tranquila, mejor no hablemos más de eso" – Dijo, mientras quitaba el hielo y le ponía una venda en la mano de la muchacha.

"Ya pasará"

"Mientras no me caiga a mí algún golpe"

"Si me das razones, yo creo que si"

-Continuará-