Gracias x los reviews em serio k me dan animos de seguir escribiendo, las cosas cada ves se ponen mas interesantes aunk para Ryoma lo pongo en situaciones que talves a todas nos gustaria verlo asi, bueno muchas gracias por seguir leyendo este fic les pido de favor k piensen en algun titulo para este fic le di un buen giro y como k el titulo k ahora tiene no keda necesito opciones.
No estoy segura si el cap que sigue valla a ser el ultimo pero el fic esta por terminar, el siguiente cap va a ser bastante largo asi que porfavor denme tiempo prometo ya no tardarme tanto en actualizar. A otra cosa a cierta conciencia o segunda persdonalidad mia la mande de vacaciones digamos que sufrio un trauma con cierto pelirojo, bueno mejor los dejo con el fic dejen reviews
Capítulo IV
Descubriendo la verdad
-¿Te vas a ir… Ryoma-kun?- parecía que no había escuchado todo
-No lo sé- otra vez por mi culpa
-Lo de hace rato… no debí escuchar pero…-
-No me voy a ir- ojala eso fuera verdad, limpio sus lagrimas y me dedico una sonrisa
-Gomene Ryoma-kun-torpe
Sabía que todo el día había sido tedioso y más teniendo que aguantar cada felicitación que recibía al igual que los regalos que venían con ellas. Ryoga se había entretenido en mantenerme ocupado para no participar en lo de la fiesta como si yo quisiera hacerlo, pero al ver su sonrisa y poder pasar mi cumpleaños con ella, era una buena compensación después de todo aquello.
El resto del festejo se fue como vino varios acabaron en un estado un tanto inconveniente, mi hermana al parecer tenía algo con Eiji-sempai, en realidad solo quedábamos Sakuno y yo consientes
-¿Qué vamos a hacer con ellos?-
-Déjalos ellos se pusieron así-
-¿A dónde vas… Ryoma-kun?-
-A dormir- subí las escaleras en dirección a mi cuarto –Es mejor que tú hagas lo mismo- ella solo asintió
-Me quedo otro rato-
-Como quieras- entre a mi cuarto y cerré la puerta de tras de mí.
No sabía para que se quedaba más tiempo ahí solo encontraría a todos dormidos y diciendo o haciendo algo embarazoso, me senté en mi cama esperado oírla subir las escaleras pero solo reinaba el silencio, tal vez ya hubiera subido tomando en cuenta esa posibilidad decidí dormirme
-¿Ryoma-kun?- entre abrí los ojos y vi esas dos trenzas caer por sus hombros
-¿Sakuno?- pregunte somnoliento
-Anou… ¿puedo dormir aquí?-
-¿Porqué?-
-No puedo… el cuarto, tu hermana- se sonrojo y empezó a mover la cabeza de un lado a otro
-Ya veo- mire mi cuarto, no había lugar donde ella se quedara y mandarla al suelo no era para ella así que me reincorpore –Quédate en la cama-
-No, tu quédate ahí yo dormiré en el piso-ingenua
-Quédate en la cama-
-Ryoma-kun no quiero causarte molestias-
-Ya las causas- agacho la mirada – No en ese sentido- me acerque a ella y alcé su cara –Quédate en la cama- por primera vez ella pudo mantener mi mirada
-Ryoma-kun- murmuro, su rostro estaba a pocos centímetros del mío no sabía con precisión que era lo que estaba a punto de hacer pero cada vez acercaba un poco más mi rostro hacía el de ella, cambie de dirección y bese su mejilla
-Descansa- su rostro estaba completamente rojo y su respiración estaba muy agitada lo mejor era dejarlo por el momento, tome una almohada y una cobija y las puse en el suelo –Mañana-
-Anou… arigatou Ryoma-kun-
Los dos caímos ante "los brazos de Morfeo" ojala eso hubiera sido verdad, toda la noche me la pase en vela solo por el hecho de saber que ella estaba en mi cuarto a unos cuantos metros lejos de mi y en MI cama y aunque yo deseara que ya fuera de mañana seguía siendo de noche.
-Sakuno- no recibí respuesta alguna –Debe de estar dormida- se veía tranquila, relajada y no torpe e insegura como siempre, no sabía porque era así, ahora que lo pensaba no sabía mucho de ella solo que la entrenadora era su abuela y que vivía con ella pero nada más –Mada mada dane- que irónico ahora eso me quedaba a la perfección, ¿qué haría cuando yo le dijera que me gusta? ¿Qué me contestaría? Su forma de ser tampoco me daba muchas esperanzas siempre actuaba de la misma forma cuando la veía me desviaba la mirada, si me acercaba ella se iba, no eran buenas señales tal vez por lo mismo siempre me negué a creerlo y solo me concentraba en el tennis era una buena forma de evadirlo -¿Qué me diría?- cerré los ojos y el cansancio logro vencerme
-Ry… ryoma-kun- sentí una mano en mi espalda –Despierta-
-Una hora más- tome las cobijas y me cubrí la cara
-Pareces niño chiquito- abrí un ojo y la vi tratando de contener su risa pero al parecer era imposible
-¿Sakuno?- frote mis ojos y me senté para poder verla mejor -¿Qué hora es?-
-Medio día-
-Ya es tarde- bostece y ella siguió riendo -¿Te parece divertido?- ella solo asintió entre risa –Hmp- me pare y me acerque a donde ella estaba
-Ryoma-kun- empezó a caminar hacia atrás hasta chocar con el borde de la cama
-¿Entonces te parece divertido?- me acerque a ella y la tome por la cintura por reflejo trato de caminar hacia atrás y los dos caímos sobre la cama, sentía mi corazón latir con tal fuerza que incluso ella podía llegar a sentirlo trate de hacer lo que ayer no pude me acerque un poco más y ahora mi respiración era la entre cortada, mi nariz rozaba la de ella, cuando estuve a pocos centímetros de sus labios el picaporte giro y los dos nos separamos
-Así que aquí dormiste Sakuno-chan-
-Ha… hai-
-Supongo que la situación de mi querida hermana no fue amena para ti- ella se sonrojo ante el comentario de Ryoga –Bueno el desayuno está servido será mejor que bajen- conforme salió Ryoga del cuarto los dos suspiramos
-Sakuno lo de hace rato- tome aire y continúe –Veras es porque-
-¡Ryoma, Sakuno¡-
-Te lo digo después- los dos salimos del cuarto dispuestos a tolerar cualquier comentario lo extraño fue que cuando llegamos al comedor las vistas no iban hacia nosotros sino más bien a mi hermana y a Eiji
-Divertida noche- murmure entre bocados
-No hay privacidad aquí-
-Que carácter Yuui- alzo los ojos y salió de la casa, después de aquello el desayuno estuvo tranquilo al parecer mis padres estaban bastante enojados con ellos.
Después de aquel día las cosas estuvieron demasiado tranquilas, no había gritos, gente que me molestara, solo paz y tranquilidad algo que buscaba desde hace mucho tiempo.
-Chibi-suke párate- ok tal vez no paso mucho tiempo después de aquello solo unas horas y nada mas pero la tranquilidad era evidente –Has algo de provecho y cuida de tu aniki-
-Yada- dime media vuelta y empecé a caminar
-"Yada" esa es tu mejor respuesta y la que das para todo-
-Yo no fui el que te puso en ese estado-
-Chibi-suke no grites-
-Mada mada dane-
-Pequeño tonto, no conoces las razones, las verdaderas razones-
-¿Del porqué te embriagaste?- ni quien quisiera saberlas -¿Debería?-
-Tal vez deberías de tener una leve idea-
-La hermana de Eiji-sempai- murmure
-Eres un genio- era raro oír a Ryoga hablar de forma seria
-Te mando otra vez a volar-
-No precisamente a volar más bien no me quiere cerca de ella y ayer después de que todos se durmieron ella se fue y regreso temprano para que no lo notaran- excepto tu que la debiste de haber seguido –Decidí salir a buscarla, pero cuando salí ella estaba ahí
Flash back
-¿Qué quieres?- su tono de voz se notaba claramente molesto
-Hablar contigo-
-No hay nada de qué hablar, tú lo dejaste bastante claro hace unas horas-
-No es lo que crees-
-Entonces solo ella se te acerco, tropezó y te beso- estaba bastante enojada
-Tatsuki deja te explico-
-Vamos Ryoga los dos sabemos que lo que vayas a decir es mentira, no sé cuantas veces ha pasado lo mismo con ella y siempre me dices alguna escusa que yo me creo- sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas –Pero sabes, esta vez no te voy a creer ni una sola palabra ya no más, tu siempre tuviste la idea de que yo iba a permanecer ahí contigo pero- una lagrima corrió por su mejilla –Esto se termino, no quiero volver a verte, mantente lejos de mi- hecho a corren al igual que comenzó la lluvia, aquella noche se había perdido algo muy valioso para ambos-
Fin del flash back
-Pensé en ir tras de ella pero sabía que no me iba a escuchar-
-Así que… tu solución fue el alcohol- mantuve un rato la vista en el patio y después agregué –Esta haya a fuera habla con ella-
-No me escuchara- volvió a decir
-No pierdes nada en intentarlo- regrese la mirada a Ryoga –Además alguien tiene que levantar todo eso- salí de la casa lo mas rápido que pude antes de que el relacionara lo que le había dicho
-¡CHIBI-SUKE!-
-¡Mada mada dane!- camine unas cuantas cuadras antes de llegar a un parque cercano, estaba completamente tranquilo, eso era más que obvio tomando en cuenta que eran las dos de la tarde un 25 de diciembre quien en su sano juicio saldría y mas con este frío que hacía.
-No te creo- esa voz chillona y gritona solo podía ser de una sola persona –TAN CERCA LO TUVISTE Y NO PUDISTE APROVECHAR EL MOMENTO- ¿de qué diablos está hablando?- Vamos Saku tan cerca y lo dejaste ir y más a él ¿cómo es posible?-
-Veras estaba a punto pero llegaron y nos separamos- es voz no podía ser de nadie más, la podía identificar con mucha facilidad, esa era Sakuno pero ¿a quién se refiere?
-Hay Saku, solo tu pudiste desperdiciar una oportunidad como esa, cualquiera de nostras la hubiéramos aprovechado-
-Pero Tomo, que tal si él no me corresponde y eso le molestara-
-Saku deja de pensar así por todo lo que me has contado estoy segura de que él- si estaba en lo correcto de lo que estaban hablando era de la ves que casi la beso no podía permitir que Osaka dijera más de lo debido tenía que actuar –Príncipe Ryoma-
-Sakuno te andaba buscando Nanako- el tono frío de mi voz salió por inercia
-Ya voy- solo agacho la cabeza y paso a lado mío
-Perdóname- murmure cuando ella paso
-Bueno creo que yo también ya me voy-
-Osakada- ella solo se detuvo –Oí de lo que estaban hablando-
-Así que por eso interrumpiste- giro sobre sus talones –No quieres que ella se entere- tenía una sonrisa de satisfacción
-¿De qué hablas?- me miraba fijamente y por motivos que desconozco tuve que apartar su mirada de la mía
-Me lo suponía- se me acerco un poco más –Te gusta- acerco su rostro poco a poco –Y la quieres- sonrió triunfal
-Lo que tu digas Osakada- muy bien sabía qué negarlo no me iba a llevar a ningún lado pero que mas puedo hacer aceptarlo todo y darle la razón ni loco
-Bueno si no es así me puedo ir y decírselo a Sakuno- automáticamente la sujete del brazo
-No te atrevas-
-No me retes-
-Ok tienes tu toda la razón ya estas feliz- la solté y sentí como todo se venía encima
-No en realidad no estoy feliz deberías de haberle dicho- otra que me reclama
-Si piensas decirme lo mismo que mi hermano mejor ahórratelo que más de una vez lo he intentado y que crees sigo sin poder siempre hay alguien inesperado que lo arruina todo- empecé a caminar –Solo te digo que no se te ocurra decírselo, eso es de algo que yo me tengo que encargar- seguí mi camino en dirección a mi casa, no sabía si Osaka podría mantener lo que ahora ya sabía en secreto pero tenía que confiar en ella me gustara o no la idea.
Sabía que todo esto era y sería un gran problema pero estaba conforme sabiendo que lo podría llegar a resolver si estaba con ella, llegue a mi casa sin darme cuenta por lo callado que estaba todo me suponía que se habían ido a dormir después de levantar todo su desorden, lo que no me esperaba era ver a la castaña recargada en la puerta sollozando
-Sakuno- llame
-Ry… ryoma- abrió los ojos de par en par no esperaba que yo llegara
-¿Te asuste?- ella solo asintió –Disculpa-
-Ryoma- camino hacia mí y me abrazo
-¿Qué te sucede?- alzo su rostro y me miro con ese par de ojos cafés que estaban repletos de lágrimas
-Ryoma, me dijiste que no te ibas- las lagrimas se seguían desbordando –Cuando llegue oí a tus padres hablar sobre su viaje a New York y que se había adelantado que solo iban a estar aquí hasta que regresáramos a clases pero que tú ya no ibas a estar aquí-
-Sakuno- no sabía qué hacer solo sentía como se presionaba más hacía mí, solo pude corresponderle el abrazo –Perdóname- empezó a llover, las gotas caía lentamente pero en poco tiempo empezó a aumentar su ritmo
-No quiero que te vayas, no quiero- su llanto no cesaba, quería decirle que todo eso era mentira que yo iba a seguir aquí, que no me iba a ir pero la realidad era otra y lo peor era que no le podía mentir y menos a ella, ella que se había vuelto mi todo, no tenía ni la menor idea de cómo iba a sobrevivir sin ella
-Sakuno- la boca la tenía ceca, no salían las palabras quería decirle cuanto la quería, que la amaba, que no podía vivir sin ella, que ella era mi vida, pero simplemente no salía nada –No llores- verte llorar era lo peor que me podía pasar, no sabes cómo me destrozaba y más saber que todo eso era por mi culpa que tu sufrías por mi culpa
-Ryoma- su voz era entrecortada -¿Es verdad?- quisiera mentirte
-Si si lo es-
-Pero tu… me dijiste que no te ibas- se separo un poco –Me mentiste-
-Era lo mejor-
-Lo mejor ¿Para quién?-
-Para ti y para mi- maldita sea no podía decir todo lo que me estaba abrumando y menos todo lo que estaba sintiendo en ese momento –Sakuno en realidad yo no quisiera-
-Ryoma, ¿Por qué?-
-Maldita sea Sakuno crees que no me cuesta trabajo saber que me voy de aquí- que me voy lejos de ti
-Sería mejor que hubieras dicho la verdad desde un principio-
-El hubiera no existe Sakuno, tuve mis razones para mentirte- estaba perdiendo el control, sus preguntas y la forma en la que estaba actuando me estaban molestando –Entiéndelo yo no quiero irme-
-Ryoma- deshizo el abrazo y camino unos cuantos pasos hacia atrás -¿Vas a regresar?-
-Eso espero- eso esperaba, más bien eso era lo que planeaba con o sin mis padres pensaba regresar a Japón
-¿Aquí han estado todo el tiempo?- la puerta se abrió y dejo ver a Nanako algo preocupada –Están empapados será mejor que entren y tomen una ducha- los dos entramos uno detrás del otro, no sabíamos que era lo que había ocurrido haya afuera más bien yo no sabía que había ocurrido haya afuera.
Mientras Sakuno estaba en el baño yo me mantenía en mi cuarto no quería saber nada solo quería saber donde había quedado toda mi arrogancia y mi egolatrismo, que era lo que ella había hecho para que yo cambiara de esta forma no lo entendía, no, más bien no lo quería entender, desde un inicio ella me gustó, siempre fue así, maldita sea, ¿por qué no me di cuenta desde antes?, todo esto sería más fácil, no sería todo lo contario ella sufriría más, creo que sería mejor que la ignorar, dejar que todo esto se quedara en silencio, pero había algo que en cierto modo tenía en mí contra, esa carta que le había dado antes de salir de vacaciones, suponía que aun no la había leído con lo distraída y olvidadiza que era sería lo más probable.
-Ryoma ya metete- acate las ordenes y me metía al baño, necesitaba relajarme alejarme de esto que me estaba perturbando, sentir el agua como golpeaba mi cuerpo fue una buena forma aunque no duro mucho, sabía a la perfección que saliendo de ahí tendría que enfrentar a la persona más importante para mí, se que las cosas no iban a salir bien, pero tenía que hacer algo para que esto no fuera más doloroso de lo que ya estaba siendo.
El tiempo siguió su transcurso y por más que intente decirle que se mantuviera lejos de mí, que no la soportaba o que su simple presencia me repugnaba solo lograba acercarla más a mí era imposible alejarla, no quería que ella estuviera lejos y menos sabiendo que dentro de dos día yo me iría de aquí y dejaría todo incluyendo a mi Sakuno.
-Ya me voy- tome la raqueta y me dispuse a salir de la casa entre menos tiempo pasara en ella sería mejor –Dos días- tenía que lograr decirle a Sakuno todo
-Anou…- no tu -¿Puedo ir contigo?- trate de actuar indiferente pero en realidad agradecía que fuera conmigo, hasta ahora me daba cuenta que era masoquista, no la quería cerca para no sufrir pero cada vez que ella podía estar conmigo no se lo negaba
-Como quieras- wow Echizen eres un genio, gire un poco la cabeza para poder verla y ahí estaba esas caras que tanto me molestaban –Vámonos Sakuno- trate de relajar un poco mi voz y por lo que pude ver había funcionado.
Salimos de la casa uno al lado del otro más íbamos en un silencio incomodo, bastante incomodo, no se me ocurría nada que decir.
-Ryoma- llamo por lo bajo –Sabes… de un tiempo a la fecha me has llamado por mi nombre- jugaba con sus dedos de forma continua –Me agrada mucho que lo hagas- se detuvo y paro el juego de sus dedos –Nunca te lo pedí, solo un día llegaste y me llamaste por mi nombre-mantenía la mirada clavada en el suelo –Desde ahí pensé que no me volverías a decir igual pero estaba equivocada me seguiste llamando de la misma forma- su voz de repente se quebró –Incluso tu forma de actuar para conmigo cambio- adonde quería llegar con todo esto
-Sakuno-
-Sabes después de todo eso creo que- no lo tolere más mi cuerpo se movió por impulso y en menos de dos paso llegue a donde ella estaba
-Sakuno no se a donde quieres llegar con todo esto pero…- acerque un poco mi cara a la de ella –Desde hace bastante quería decirte que…-la tomé por la cintura y la acerque a mí, podía sentir su respiración, el temblor de su cuerpo y la velocidad con la que palpitaba su corazón
-Ryoma… ¿qué haces?- su rostro estaba rojo, parecía tan inocente, ella me gustaba demasiado y pensaba arriesgar todo por ella. Me acerque con cuidado hasta sus labios, aquello que durante varias noches me había hecho soñar maravillas, posé los míos con delicadeza logrando un pequeño roce entre ambos, la sorprendí eso era seguro, todo su cuerpo se tenso pero conforme trate de profundizar aquel pequeño beso ella se relajo, colocó sus brazos alrededor de mi cuello y me correspondió, aquello que empezó con torpeza y temor fue agarrando experiencia, confianza y más que nada se volvió algo que no sabría cómo explicar solo nos dejamos llevar, sabía que después de todo esto las cosas iban a cambiar pero pensaba tomar el riesgo por ella, nos soparnos muy a nuestro pesar pero la necesidad de aire era inevitable
-Perdóname Sakuno-
-¿De qué te tengo que perdonar?-
-Por esto, por lo que hice, sabiendo que me voy aun así lo hice- la atraje a mí una vez más, necesitaba otra vez probar el dulce sabor de sus labios, por suerte ella no me lo rechazo, si esto seguía así algo malo iba a pasar y aun no quería que llegásemos a ese punto, quería aprovechar al máximo sus labios, su sabor, su aroma, la quería disfrutar a ella, por segunda vez nos separamos –Sakuno-
-Ryoma no me importa que te vayas, se que vas a regresar y yo te voy a esperar tenlo por seguro- se acerco poco a poco tratando de continuar lo que ya habíamos parado, por tercera vez probé sus labios pero esto no duro mucho, escuchamos pasos que se acercaban
-Echizen, Riusaki- Horio paró en seco cuando nos vio –Que suerte que los encontré-
-¿Qué quieres?- mi humor cambio drásticamente y eso era obvio había interrumpido algo muy importante
-Que carácter Echizen-
-Al grano-
-Ok, Sumire –sensie está en tú casa buscando a su nieta-
-¿Ya regreso?- pero se supone que aun no debía de estar aquí
-Eso fue lo que dije Echizen-
-Vamos Riusaki- tome a Sakuno de la mano y me la lleve de donde estaba Horio, caminamos durante un rato sin rumbo aparente
-¿A dónde vamos?- su vos se oía tranquila
-¿No te preocupa que te secuestre?- ella solo sonrió y movió negativamente la cabeza
-Ryoma sabes que si no llegamos mi abuela se va a preocupar-
-Lo sé, pero quiero estar más tiempo contigo, mañana ya no te veré-
-Ryoma- se paró enfrente de mí y puso ambas manos a cada lado de mi cara –Yo siempre voy a estar contigo-
-Sakuno, promete que cuando regrese vas a estar aquí, que no te habré perdido-
-Ryoma te lo prometo- se acerco otra vez y estuvimos a solo unos centímetros de otro beso pero su abuela llego en el momento menos oportuno
-Chicos aquí estaban, ya nos estábamos preocupando-
-Abuela- Sakuno se alejo de mí para ir a abrazar a su abuela
-Entrenadora- pasé a su lado y entre a mi casa.
Capitulo V
Diciendo adiós a lo que más quiero
Hoy era el ultimo día que yo estaba en Japón, normalmente a estas horas debería de estar en clases pero no ya no más en estos momentos estaba acabando de empacar las últimas cosas que quedaban en la casa, en pocas horas dejaría todo aquí, aun no había podido decirle todo a Sakuno, solo había podido besarla y dejárselo entre ver pero nada más y sabiendo cómo era ella era obvio que aun no entendía todo, tenía pensado ir a la escuela a
