¡Hola de nuevo!
No mucho que contar por aquí è.é
Alice D.K.W: jajajajaja llegó tarde, pero llegó (?) dioses, me sigue pareciendo increíble que te hayas leído XLA I más de 20 veces jajajajajajaaja. ¿Segura? Puede ser muy complicado recordar eso XD Y bueno... lo de perseguida por sus fans al estilo Momo no porque Momo no tiene peligro... Asami sí XD (creo que en este capítulo cuento una parte de eso... luego hasta que aparezcan Jun y Jack no entenderás el significado de esos fans è.é) bah, lo del arma no sé si está permitido sacarla de las oficinas de la comisaría, pero yo lo hice porque sí XD (quizás sea lo único que no he investigado en toda la historia XD)... ¿bonita? la relación de esos dos se verá más adelante, pero la relación entre ellos no existe como la ves... es mejor e.e y bueno con lo demás... así son ran, shinichi y mamoru XD de hecho a mamoru lo irás conociendo mejor que chieko y akira XD lo del localizador es tremendo XD porque para entonces ya se habían metido en tantos líos que era lo único que se le ocurrió a shin (?) nah, es broma... de hecho ese localizador fue solo temporal. El peor es el que le hacen... nah, me callo... si no me equivoco pronto verás el de su teléfono XD y ¡bien por ti! ;) bien recuperadita! ¡besos, amor & pan!
0-Kisame: ¿sí, sí? XD no dejaré jamás de escribir, de lo que dudaba era de la lengua en que lo iba a publicar :P porque están chafando mi lengua materna y paterna ¬¬ bueno, tuya creo que también XD no te lo parece, si recuerdas en la primera parte había mamoru, asami, akira, hiro y takeshi de conocidos... pero han pasado 17 años XD así que hay hermanitos para todos (excepto hiro y take que ya lo son).
En este capítulo sale otro personaje llamado Laurent Pierre, pero como no es importante, no voy a poner ficha ;)
¡Aquí les dejo con el cuarto capítulo!
Por los años: la herencia Black
Capítulo 04: Laurent Pierre y el FBI
Asami se levantó con tranquilidad. Ya era media mañana y tenía todo el día por perder. Pensó que podría ser un gran día. Se acercó al armario y abrió las puertas. Sacó su ropa y se fue directa al baño. Tenía que refrescarse un poco. Se quitó la ropa y se miró al espejo. Por encima de sus rodillas tenía un pequeño vendaje. Su torso era cubierto por un vendaje más sucio y extenso. Suspiró y entró directa a darse una ducha, sin quitarse el vendaje. Se vistió con un jersey azul eléctrico por los hombros que permitía que se viera su vendaje, unos pantalones piratas de color negro y encima se puso un jersey sin mangas de color blanco que tapaba lo que el otro no. Se fue a su habitación y cogió el colgante de un monopatín que se puso alrededor de su cuello. Nunca salía sin él. Se giró y remiró su habitación. Se acercó en una pequeña caja de cartón que había encima del cabezal de su cama y sacó un sombrero de ropa de color negro. Se lo puso en la cabeza. Se acercó a su escritorio y cogió su teléfono móvil. Se quedó mirando el pequeño objeto que colgaba de él. Un dragón de color azul oscuro, con ojos rojos, del que se había quemado una parte de la cola. Miró su ordenador portátil que estaba al lado. Iba a pasarse todo el día fuera así que mejor cogerlo. Se acercó de nuevo en la caja y sacó un maletín en donde puso el objeto. Salió de la casa con tranquilidad. Nadie estaría hasta media tarde, así que tampoco tenía prisas por volver. Antes de salir cogió el único llavero que quedaba encima del mueble del lado de la puerta. Salió tranquilamente cerrando la puerta con llave. No tenía prisa en todo el día.
Fue andando con tranquilidad hacia el centro comercial de Beika. Se sentó en un banco, bajo el caliente sol y abrió su portátil. Tenía un mensaje nuevo. 'Te estoy esperando'. Asami arqueó una ceja y se quedó mirando el mensaje de Mamoru. Se rió. No podía ser tan idiota… estaba decidida a darle alguna pista si era necesario, pero no lo pondría muy fácil. 'Yo no. Yo estoy esperando a que tu mente resuelva mi acertijo'. Envió el mensaje sonriendo. Estaba claro que al menos ese idiota la seguiría esperando, aún con las mentiras de Chieko de que tenía novia y se había olvidado de ella.
Se movió el pelo hacia detrás de la oreja, nerviosa, y terminó haciendo algo que no había hecho aún. Buscó su nombre en internet. Abrió la primera página que era la de sus fans. Incluso habían escrito historias de ella. Arqueó una ceja. La gente podía tener la imaginación que quisiera, pero a veces daba miedo. La primera parte de la página era para que la gente se presentara. La segunda para que la gente dijera noticias nuevas acerca de casos y otras cosas que había hecho. Otro apartado con imágenes de ella. Sonrió y pulsó en esa parte. No había ninguna en la que saliera de cara a la cámara o completamente visible. Suspiró aburrida. Más abajo había dibujos de ella. Se quedó mirando uno en particular en que se la comparaba con Hattori Mamoru. 'Los dos detectives adolescentes más atractivos de nacionalidad japonesa'. Se remiró el título del dibujo cuatro veces. El comentario del foro había provocado rivalidad con gente de foros de Hattori. 'Nuestra querida detective muchas veces es ofendida por los fans de Hattori. Comparando los casos que han llevado ella y él, siempre sale que Asami-chan ha salido victoriosa de más casos. Pero buscan la excusa de que en América hay más criminal suelto. Nunca van a poder reconocer que Asami-chan es mejor que él. Qué pena.' Debajo de ese comentario, una chica parecía enojada. 'Soy fan de Asami, pero Mamoru-kun es mejor'. ¿Debía de preocuparse por ese comentario, o Mamoru ya se había defendido de ellos? A veces los fanáticos podían llegar a dar miedo. Ella tenía uno que había sido de su propia clase en Estados Unidos. La había seguido miles de veces y siempre con una cámara en la mano. Por suerte ella se sabía siempre mejor los caminos de vuelta que él y podía darle esquinazo con sus habilidades. Leyó debajo. 'Si queréis hablar de Mamoru iros al otro foro por favor'. Se quejó la que llevaba el foro. Miró su nombre: Chii-chan. Agarró la pantalla de su portátil alucinada. Su mejor amiga había creado dos foros distintos para hablar de Mamoru y ella misma. Ahora sí que no entendía el motivo por el que sus amigos no la reconocían. Ellos mismos eran partícipes de ese foro. Suspiró y accedió a leerse el mensaje que hacía años le había enviado su amiga acerca del foro.
'¡Buenas Asa-chan! ¡Hoy han abierto un foro con tu nombre! Es impresionante la de gente que ya te conoce por aquí en Japón. En seguida han llegado fans tuyos de todo el lugar para ponerse. Te paso el link más abajo. Pásate un rato. He pedido que se guarde el nombre de Asa-chan para ti.'
Pedir el nombre de Asa-chan para ella. Sonrió. Intentó entrar al foro registrándose con ese nombre. Le salió un cartel con grandes letras rosadas y corazones a los lados. Más cutre no podía parecer un cartel de: '¡Este nombre es de nuestra querida Asami! ¡Nadie más puede usarlo! Si eres Asami pulsa debajo.' Se echó a reír. ¿Cuántos intentos habría hecho la gente para colarse con su nombre? Pulsó. Le salió un listado de preguntas que de repente le hicieron ver que realmente había sido su amiga la que había creado el foro.
'¿Quién eres?' Asami sonrió tratándose de ella seguro la respuesta correcta era: 'Tu amiga Asa-chan'.
'¿Cuál es tu color favorito?' Asami pensó unos segundos nunca le había dicho, pero intuía de nuevo la respuesta 'El hilo rojo del amor'.
'¿Cuándo naciste?' Esa seguro la habían respondido muchos correctamente 'El 13 de Junio'.
'¿Cuáles son tus intereses?' Asami arqueó una ceja. Tenía que pensar para el momento en que había estado hecha la encuesta. Para entonces había seguido diciendo a todos que se quedaba por aprender más teatro 'El teatro, los casos, mi familia y mis amigos'. Seguro seguía siendo suficientemente rica como para que alguien le hiciera un programa que le buscara las palabras clave para acertar sus respuestas.
'¿Quiénes son tus tres mejores amigos?' Se mordió el labio inferior. Esa pregunta habría sido errónea para muchos. Nadie sabía quiénes eran sus amigos y ella se había asegurado de que nadie lo supiera, sobre todo cuando su hermano dejó Estados Unidos para volver con sus padres. 'Chii-chan, Aki y Mamoru'
'¿Quién es tu novio?' Ahí demostraba ser idéntica a su madre. 'Nadie'
'¿Quién te gustaría que fuera?' Ahí que la conocía a medias 'Nadie'.
'Escribe su nombre de una vez...' Sonrió. Claramente la conocía bien. 'He dicho nadie'.
Terminó pulsando el botón de siguiente. Se le abrió una pantalla enorme.
'Escribe su nombre...' se echó a reír 'No'. Pulsó la tecla de Introducción y se le abrió otra pantalla. 'Bienvenida mi querida amiga. Ya sería hora de verte por aquí. Y bien hecho por lo del nombre, aunque cuando te vea te lo diré del todo. Te has registrado con éxito, pero la contraseña se ha perdido misteriosamente. Escribe su nombre para poder entrar con este nombre'. Nunca se daba por vencida. Pulsó siguiente, las pantallas se cerraron, dejándola con la pantalla para iniciar sesión. 'Tu nombre' se resistió la tentación de escribir que ya lo sabía. 'Asa-chan'. Suspiró un par de veces antes de responder en la contraseña 'Hattori Mamoru'. La pantalla volvió a abrirse pero ahora en la parte superior derecha ponía: 'Bienvenida Kudo Asami'.
Observó la hora en el ordenador. Lo cerró y lo guardó en el maletín. Aún le daba tiempo de ir a dar una vuelta antes de comer. Fue yendo por la ciudad. Ignoraba si se la conocía toda como antes o si simplemente había olvidado algo. Así que iba a poner a prueba su memoria de nuevo. Se acordaba de donde trabajaba su madre. Así que fue al primer sitio al que fue. Observó el edificio desde fuera lo recordaba tal y como estaba ahora. Mucha gente que había dentro había cambiado así que no quiso ni siquiera esforzarse a entrar. Luego recordaba también como ir de allí a la comisaría, donde su padre seguía trabajando. Se acordaba de pasar siempre delante de una heladería, un bar, una tienda de ropa… lo recordaba todo tal y como estaba, pero con los escaparates cambiados. La ciudad no había cambiado en nada, ella sí. A medio camino se paró. Había llegado al instituto Teitan y había gente haciendo gimnasia en el patio. Se acercó para ver un momento. Eran alumnos de primer año que se esforzaban en intentar superar récords de otros años. Observó el resto del patio. Hacía tan buen día que muchos alumnos habían decidido irse al patio mientras sus clases seguían, o simplemente esperando a que su siguiente clase diera inicio. Una de las alumnas cayó al suelo delante de ella. Se la quedó mirando.
— Levanta de una vez Takamina —se quejó una de sus compañeras—. ¿Cómo puedes correr tan poco?
Asami sonrió tristemente. La chica era de constitución gruesa y después de llevar corriendo lo que parecían 10 vueltas, claramente estaba agotada.
— Vamos tu puedes —susurró Asami más para sí misma que para esa chica.
Asami se sentía identificada en ella. Siempre se había ido cayendo en el instituto, aunque no fuera por cansancio. La chica como si la hubiera oído se la quedó mirando. Mientras sus compañeras pasaban a su lado, la había reconocido. Se levantó con esfuerzo y se acercó con lentitud a ella.
— ¿Eres…? —Asami afirmó con la cabeza antes de que pronunciara su nombre más alto de lo normal—. ¿Qué haces aquí?
— Observar… hasta el lunes que viene no voy a venir al instituto y quería verlo para intentar recordarlo —sonrió ella—. ¿Estás bien? A mí me hubiera dolido esa caída…
— Qué vergüenza... —susurró la chica golpeando su ropa para que el polvo saliera.
— No te avergüences de eso —respondió Asami—. Estás haciendo tu mejor esfuerzo… te he visto correr Takamina-san —añadió guiñando un ojo—. Seguro tus padres estarán orgullosos de tus esfuerzos. Pero tendrías que seguir antes de que te castiguen —sonrió Asami.
— ¿Puedo… pedirte un favor? —preguntó la chica con una sonrisa.
— Dime… —sonrió Asami sabiendo lo que más o menos le iba a pedir.
— ¿Puedes darme la mano? —preguntó la chica.
— Por supuesto… —sonrió Asami—. Y si sigues esforzándote el lunes cuando venga te daré mi autógrafo —añadió alargando su mano por entre los barrotes.
— Gracias —sonrió la chica alegremente cogiéndosela.
— Takamina… por favor no le digas a nadie que el lunes estaré en este instituto, ¿vale? —preguntó Asami viendo como la soltaba, mientras sacaba su teléfono móvil y miraba la hora.
La chica afirmó con la cabeza y se fue corriendo. Asami la observó un último momento antes de empezar a irse. Sabía lo que venía ahora.
— Chicas… chicas… chicas —sonrió Takamina acercándose a las demás alumnas de la clase—. He visto a Kudo Asami. Está aquí.
— ¿Kudo Asami? —preguntó una de ellas.
— La detective actriz —sonrió ella alegremente.
— ¿Quién? —preguntó otra sorprendida.
— ¿No sabéis quién es? —preguntó Takamina sorprendida—. Sus padres estuvieron en este instituto es la hija de Kudo Shinichi.
— No, no lo sabemos —respondió otra con desprecio.
Asami se paró a ver. La chica se había quedado observando cómo se iba. Debía de estar muy desilusionada porque nadie la conociera. Pero tampoco había otro remedio. Asami hacía mucho tiempo que se había ido de Teitan. De hecho ni siquiera había estado un día en el instituto, se fue en primaria. Además de que ese instituto aunque hubiera sido famoso por ser el de Kudo Shinichi ahora lo era por ser el instituto de Hattori Mamoru otra leyenda en los detectives de Japón. Asami levantó su dedo meñique hacia la chica, sabía que con eso bastaría para hacerla fuerte. Takamina afirmó con la cabeza, la había entendido. Sonrió mientras Asami seguía su camino.
— No importa, mejor que no la conozcáis —escuchó Asami que decía.
Ahora intentarían reírse de ella, pero conociendo que Chieko, Akira y Mamoru estaban aquí, no tardaría en hacerse más popular que cualquiera de ellas, y más sabiendo que Mamoru la 'estaba esperando'. Llegó a la comisaría en poco tiempo. Aún siendo ella ya grande, le seguía pareciendo un edificio enorme. Se sentó en un banco y estuvo observando durante un rato lo ajetreada que iba la gente entrando y saliendo de ese lugar. Perder el tiempo en un lugar como ese podría ser lo mejor del día. Intentando averiguar el motivo por el que la gente iba allí.
Dos horas más tarde, Takamina seguía su camino hacia su clase. La verdad no le apetecía seguir en el instituto, pero le pareció una brillante idea quedarse solo con la palabra y promesa de que una chica que ella conocía y adoraba le hubiera hablado y pudiera volver a hablarle en más o menos 6 días. De nuevo sentía que la gente hablaba de ella, pero poco le importaba de la manera como sonreía. Se cruzó con una de las chicas más populares del instituto, la amiga de Mamoru, Kyogoku Chieko. Que hablaba con dos de sus compañeras de clase.
— Mira la que se inventa personas —susurró una de las que la acompañaba.
— ¿Eres tan cruel como pareces? —preguntó la voz de la hija de Sonoko apartándose de ella.
— Disculpa nos vino diciendo no sé que de una detective o actriz —respondió la otra chica.
— Disculpadme —sonrió Chieko alejándose de ellas, para ir tras esa chica—. Takamina-san, espera, Takamina-san.
La chica se giró para verla.
— Chieko-san… —se sorprendió al verla y se sonrojó por el hecho de que Chieko estuviera tan cerca de ella.
— ¿Dime que decías de una detective? —preguntó en un susurro.
— Solo está diciendo mentiras, nadie ha oído hablar de esa persona —dijo la chica con la que antes hablaba acercándose.
Takamina arqueó una ceja.
— Asami-chan existe —se quejó la chica.
— ¿Kudo Asami? —preguntó Chieko viendo como afirmaba con la cabeza.
— Ese nombre no existe. ¿Quién puede ser detective y actriz a la vez? —respondió su compañera
— Disculpa, soy la creadora de uno de los blogs de ella —se quejó Chieko fulminándola con la mirada.
— ¿De qué habláis? —preguntó Akira llegando con ellos junto a Mamoru.
— De si existe Asa-chan —respondió Chieko de mal humor cruzándose de brazos y aún mirando mal a las dos chicas.
— Oh… es producto de tu imaginación… —sonrió Akira.
— No seas idiota —respondió Mamoru—. Existe aunque esté en América.
— Eso —se quejó Chieko golpeando a su hermano en el brazo.
— No está en Estados Unidos —susurró Takamina—. Ya ha vuelto.
Los hermanos Kyogoku y Mamoru se giraron. La chica se apartó hasta toparse con la pared asustada por la reacción de ellos. Aunque... que Hattori Mamoru la mirara tan fijamente la hizo sonrojar aún más.
— ¿De qué hablas? —preguntó Akira medio riendo—. Tiene que volver este Sábado.
— Estaba hace un par de horas en la verja del institu…
Takamina se quedó callada cuando Mamoru la agarró por los hombros.
— ¿Estás segura de que era ella? —preguntó el chico con un tono de voz elevado sorprendiendo a todos los que estaban a su alrededor.
— Claro que sí —respondió ella nerviosa por el contacto con el chico—. La… la vi… hace un par de años cuando… cuando viajé a Hawái con mis padres. Es… es… es… un poco más alta que entonces.
— No por favor… —se quejó Akira.
Al acto Mamoru echó a correr.
— ¿Vamos a saltarnos las últimas dos horas de clase? —preguntó Chieko.
— Está claro que sí vamos a hacerlo —respondió Akira suspirando.
Asami se quedó mirando el interior de un restaurante. Reconoció uno de los camareros que allí había. Sonrió. Iría a saludarle y a reírse un poco con él. Empujó la puerta y alzó la mano para saludarle.
— ¡Shadow! —sonrió llamando su atención.
— Oh, nuestro fuego ha vuelto del infierno —sonrió el chico al reconocerla.
— No digas tonterías a nuestras clientas —se quejó el jefe del local detrás de la barra.
— No seas antipático, es amiga mía —sonrió abrazando a Asami por la espalda.
— Suéltame Laurent o te rompo un brazo, al estilo Tequila —respondió ella.
— Eres demasiado joven para beber —añadió él apartando los brazos de golpe—. ¿Y a qué se debe esta visita? —preguntó—. ¿Quieres tomar algo?
— Ni siquiera sabía que habías venido a Japón —sonrió ella viendo su pelo castaño y sus ojos marrones franceses—. Creía que habrías ido a otro país después de dejarnos en el aeropuerto.
— Me decidí finalmente por este hermoso país —respondió él—. Me dijiste que tú vivías por aquí y pensé que quizás sería divertido que algún día volviéramos a encontrarnos —Asami le miró con una ceja arqueada y cruzándose de brazos—. Mis padres se divorciaron y tuve que venir con mi madre aquí —confesó finalmente.
— ¿Y tú padre? —preguntó Asami—. Me dijiste que entraste por él.
— Mi madre dice que me meto en demasiados líos por su culpa —se quejó encogiéndose de hombros—. Anda siéntate te traeré una de mis especialidades.
— Gracias —respondió ella cogiendo asiento en un banco alargado al lado de la ventana.
Sacó su ordenador de nuevo y lo abrió, abriendo la página del blog. Se quedó mirando la pantalla un rato hasta que decidió empezar por el principio. Se quitó la gorra y la dejó al lado, mientras Laurent Pierre le llevaba un plato claramente francés. Asami sonrió al verlo sentarse a su lado.
— ¿No tienes trabajo por hacer? —preguntó sin mirarlo.
— Ya me gustaría —suspiró—. Pero es que ha entrado una chica brillante, inteligente y que es famosa… debo protegerla —susurró acercándose a ella con lentitud.
— Como te acerques más a mi voy a romperte el cuello —informó ella leyendo la pantalla.
— Está bien niña prodigio —suspiró él levantándose—. Pero luego que no digas que no te he avisado.
— ¿Por qué? —preguntó ella.
— Porque eres una de las famosas más buscadas de todo el país ahora mismo —sonrió señalando al televisor que tenían delante mostrando una foto de ella tapándose la cara al salir del hospital.
— Oh… vaya… —se sorprendió ella—. Eso sí fue inesperado.
— Oh… no me lo puedo creer… eres tú —vio claramente el dueño del local sin molestarse en bajar la voz.
— Jefe… —se quejó Pierre.
— ¿Qué? —preguntó él.
— La privacidad de nuestros clientes… —respondió él fulminándolo con la mirada—. ¿No te suena de nada eso?
— ¿Fuiste su guardaespaldas? —preguntó el hombre siguiendo viendo el televisor en donde los gemelos Kuroba y Laurent apartaban los periodistas de alrededor de la chica que iba acompañada de sus abuelos. Pierre se rió.
— Técnicamente yo soy mi propia guardaespaldas —sonrió Asami—. Pero gracias por debilitarme… hacía tiempo que nadie lo hacía.
Laurent arqueó una ceja mirándola. Parecía hablar con ironía, pero ahora ya no estaba convencido de ello.
— ¿Tu eres Kudo Asami? —preguntó una chica joven detrás de ella.
Ella sonrió. La gente del lugar empezó a acercarse a ella, tomando fotos o pidiéndole autógrafos.
— Por lo único que esta chica necesita guardaespaldas es para protegerla de sus propios fans —sonrió Laurent apartándose—. Nunca dice que no a estar al lado de alguno de ellos.
— Yo también quiero su autógrafo, es una modelo muy famosa —respondió el jefe cogiendo el bloc de tomar pedidos del restaurante y acercándose a ella.
— ¿Modelo? —preguntó Shadow al aire—. Esa es nueva.
Asami sonreía y hacía lo que le pedían. No le importaba mientras la gente estuviera satisfecha. Al cabo de un rato, todos ya se habían sentado de nuevo. Mientras firmaba su último autógrafo, entraron Mamoru, Akira y Chieko muy cansados.
— Oh… mi salvador vuelve a aparecer —sonrió Asami—. ¿Has venido a vigilar que no me trague un cubierto?
— ¿Me lo estás diciendo en serio? —preguntó Mamoru sonriendo forzadamente, no le gustaba que le trataran de una manera tan cercana—. Oh… sí… disculpa… ¿quieres que te dé la comida para que no te atragantes?
Asami sonrió satisfecha mientras sacaba su teléfono intentando ocultar el ave que colgaba de él.
— Bueno… sonrían —pidió la chica haciendo una fotografía a un lado del restaurante.
— ¿Qué haces? —preguntó Laurent.
— Mis costumbres no han cambiado, sigo queriendo tener un recuerdo de mis fans —respondió ella girando la cámara hacia otro lado del restaurante y haciendo la foto—. Jefe mírame usted también —añadió la chica haciendo una fotografía al hombre que volvía a estar detrás de la barra.
Un grito aterrador se dejó escuchar por todo el lugar.
— Eso es culpa tuya —se quejó Shadow en un susurro y mirando de reojo a Asami.
Una mujer acababa de caer al suelo del restaurante agarrándose el cuello. Mamoru se acercó con rapidez a ella y le tomó el pulso. Había muerto. Asami se sentó en el banco.
— ¿Es que no vas a hacer nada? —preguntó Laurent en un susurro que solo ella escuchó.
— Estoy castigada, Shadow —respondió ella poniendo su frente en la mesa.
— ¿Castigada? —preguntó él alzando la voz—. ¿Cómo?
Asami le miró sin levantar la frente de la mesa.
— Ah… disculpa —respondió él—. Lo tengo claro.
— ¿Qué estáis haciendo? —preguntó Chieko girándose hacia ellos—. Una persona ha muerto —añadió.
— Estamos acostumbrados a eso con solo su…
Asami golpeó al chico en el brazo.
— Te la estás jugando, Shadow —respondió antes de que dijera nada más.
— ¿Solo con su? —preguntó Mamoru acercándose—. Llama a mi padre —añadió mirando a Akira.
— Tranquilo, lo tengo puesto en marcación automática —respondió él sentándose delante de Asami.
— ¿Estás tan acostumbrado a los asesinatos? —preguntó Asami con una sonrisa mirando al chico que llamaba.
— Es lo normal cuando estás con él —respondió Akira.
— Es lo normal cuando estás con ella —sonrió Laurent poniéndose a la puerta—. Señores les pido por favor que se alejen cuanto antes de esta pobre mujer. Váyanse al final del restaurante.
— ¿Qué haces? —preguntó Mamoru viéndolo.
— Proteger el escenario de un crimen —respondió él mientras la gente se apartaba con lentitud de la mesa—. Al menos así lo hacía en mi país. ¿Puedes cerrar el televisor, por favor? —le preguntó al jefe.
— Pero si tenemos a un detective entre nosotros… déjale hacer su trabajo —se quejó el hombre señalando el televisor.
— Apágalo —respondió Laurent arqueando una ceja.
— Tú lo has dicho… —respondió Asami levantándose y cogiendo los hombros del hijo de Heiji—. Tenemos a un detective entre nosotros muy guapo. Así que dejémoslo trabajar —añadió empujándolo un poco—. Venga Hattori Mamoru, ¿a ver que sabes hacer? —sonrió sentándose en el banco hasta el final estirando las piernas encima de él.
— Un segundo… Hattori Mamoru —se sorprendió el jefe del lugar.
— ¿A quién se refería con lo de detective? —preguntó Akira.
— A él —dijo Asami señalando a Laurent.
— A ella —dijo al mismo tiempo Pierre señalando a Kudo.
Asami miró en la bolsa del ordenador mientras Laurent se buscaba en los bolsillos. La chica sacó una pequeña cartera de piel de color negro y lo dejó encima de la mesa.
— Oh… perdí… —se quejó Pierre—. No sé donde la he metido… —se rió.
— ¿Cómo has podido perder tu placa? —preguntó Asami suspirando.
— ¿Placa? —preguntó el jefe del lugar acercándose a ellos—. ¿Eres policía?
— Soy agente del Programa Especial y ella también —sonrió señalando a la hija Kudo.
— ¿De qué Sede? —se interesó con rapidez el hombre.
— Estrella —respondió Shadow con orgullo.
— Dragón —añadió Asami sin interés en la conversación.
— Sois del nivel alto… —silbó el hombre sorprendido.
— ¿Y cómo sabe usted de esto? —preguntó la chica levantando la vista hacia él.
— Oh, disculpa… trabajé con el FBI y Kudo-san durante medio año —sonrió el hombre con orgullo.
Akira se levantó mientras Mamoru y Chieko se miraban.
— ¿Trabajaste con la sede del Dragón? —preguntó Laurent—. ¿Cuándo?
— En la traca final —respondió él.
— Oh… entonces fuiste de los que salvaste a Silver Bullet Junior —añadió la chica habiendo entendido y moviéndose en el banco.
— De ti lo entiendo, tienes 23 años, pero… ¿tú cuántos años tienes? —preguntó el hombre.
Asami apoyó sus codos en la mesa y apoyó su cabeza en las manos entrelazadas. Lo miró.
— Sabes que he salido en una revista de moda y no sabes nada más de mí —sonrió la chica cogiendo su colgante de monopatín y moviéndolo en la cadena.
—Disculpad… hay un cadáver a vuestro lado —informó casi en un susurro Chieko.
— Tranquila pequeña, estos dos lo resolverán en unos segundos —sonrió orgulloso el hombre.
— Tanto como en unos segundos… —susurró Asami con una sonrisa.
— Bueno, la llegada de la policía va a tardar así que… —el camarero se sentó delante de Asami—. ¿Te parece un triple?
— Acepto —respondió ella.
— ¿No vais a hacer nada? —preguntó el jefe del restaurante.
— No estamos en nuestra jurisdicción, no podemos hacer nada —respondieron los dos a la vez mientras Laurent sacaba de su bolsillo una baraja de cartas y Asami cerraba la pantalla del ordenador.
Al cabo de pocos minutos llegó la policía. Hattori Heiji estaba con ellos. Chieko y Akira se habían sentado en un lugar donde podían ver a Mamoru investigando. Asami había dejado la pequeña cartera de piel encima del ordenador que había apartado a un lado, al igual que su comida y un vaso de agua, y estaban jugando a cartas con Laurent. La policía empezó a interrogar a todos los clientes del lugar y en cuanto se acercaron a ellos dos, dejaron el juego de lado para responder a los oficiales.
— Bueno, Mamoru, ¿qué haces aquí? —preguntó Heiji acercándose a su hijo que seguía observando el cadáver arrodillado al suelo.
— Parece ser que Asami ha vuelto a la ciudad antes de tiempo —sonrió el chico.
Asami tosió atragantándose con la bebida, habiendo escuchado a través del silencio. Se puso el pelo nerviosamente detrás de la oreja y giró la cara mirando hacia la ventana. Mamoru la observó. La manera con la que hacía esos gestos le estaban recordando a la chica Kudo. Laurent se rió.
— ¿Qué ocurre? —preguntó ella.
— Nada —sonrió él—. Me parece adorable que te pongas nerviosa.
Heiji los miró y se levantó. Miró a su hijo. No se había dado cuenta cuanto se parecía esa chica a Ran de joven. Se acercó a ellos que habían vuelto a empezar una partida de cartas, en las que tenían que tapar parejas antes que el otro contrincante.
— ¿Así que ha vuelto a la ciudad, eh? —preguntó Heiji mirándola y cruzándose de brazos.
— A mí nadie me ha dicho lo contrario —sonrió Asami sin mirarlo—, Otchan.
— ¿Otchan? Niña que te la juegas —amenazó el policía arqueando una ceja.
— ¿Qué ocurre, Hattori-ojiichan? —preguntó Asami mientras seguía jugando a las cartas.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó mirándola mientras los hijos Kyogoku se acercaban a ellos y Mamoru les observaba desde lejos.
— Jugar a cartas —respondió ella recogiendo su montón con rapidez y haciendo que Laurent se quejara en francés.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó Heiji de nuevo mientras ella le miraba.
— ¿Os conocéis Heiji-ojiichan? —preguntó Chieko detrás de él.
— ¿Cómo que si nos…? —Heiji los miró—. Claro que nos… —Asami se rió con fuerza—, o no tan cla… —se giró para verla y entonces vio la cartera pequeña—. ¿Qué es eso? —preguntó señalando.
— Nuevo record de frases sin terminar —sonrió Pierre—. Acaban de superarte, Fire.
Asami miró hacia donde señalaba y suspiró. Le pasó el objeto sin mirarlo.
— Esto es una placa del Programa, ¿qué haces tú con esto? —preguntó Heiji suspirando y con la voz elevada mientras Mamoru terminaba acercándose.
— Agente Takahashi Keiko, de la sede Dragón para servirle, número de placa 9000048 —respondió ella sin interés alguno.
— ¿Tu padre sabe de esto? —preguntó Heiji—. ¡¿Crees que tu padre se sacrificó porque tú siguieras sus pasos?! —terminó gritando ya que veía que Asami seguía sin mirarlo y guardaba sus cosas.
La chica se levantó y le miró.
— He estado muchos años fuera de casa Heiji-ojiichan, si dices que mi padre se sacrificó yo no voy a ponerlo en duda, pero mucho me temo que si algún día volvemos a vernos… si algún día sigo viva para volver a vernos, reconoceré que quizás me he pasado entrando en el Programa de Testigos Protegidos del FBI y descubriendo que había gente que necesitaba mi protección mucho más que yo —cogió el maletín y la cartera que Heiji aún tenía en su mano y miró a Laurent—. La partida ha terminado… vuelve con tu madre, Laurent y más te vale decirle que este país no va a ser más seguro que el tuyo propio —miró de nuevo hacia Heiji—. Aquí la guerra justo acaba de empezar de nuevo.
Pasó por el lado del moreno apartándolo con el hombro y sin volverse a mirarlo.
— ¿A dónde vas? —preguntó Heiji en un susurro sin que ella se parara.
— Hey, Samui —la llamó Pierre haciendo que se parara sin mirarlo—. Corren los rumores de que ese tipo ya está aquí. No cometas otro error, ya no estás en mi jurisdicción.
— ¿Sabes lo que me da más pena de ti, Shadow? —sonrió ella aún sin mirarlo—. Que nunca va a aceptarte nadie como compañero, porque has sido un traidor de los dos bandos —añadió ella—. Primero hacías como él. Tan solo me odiabas por ser hija del Jefe Ryuuzaki… ahora te has puesto de mi parte, pero ya es muy tarde para eso, porque yo ya no confío en ti.
— Espera… —susurró Heiji cogiéndola del brazo—. Te llevaré luego a casa.
Asami lo miró suspirando. Su cara era firme con lo que decía.
— Vas a decírselo a mis padres supongo —respondió ella después de chasquear la lengua.
— Tan solo respóndeme sinceramente a una pregunta —respondió Heiji sonriendo—. ¿A quién estabas protegiendo? Tuviste la oportunidad de volver antes, pero la rechazaste con una excusa muy pobre… ¿qué paso?
— Amenazaron con seguirnos a la vuelta y matar a mi hermano —susurró ella sabiendo que sería inútil por el silencio del lugar.
— Tuviste valor por él —dijo Heiji—. No se lo diré si prometes decírselo en menos de una semana —respondió Heiji—. Sabes que si lo digo yo, se enojarán más contigo.
Asami suspiró intentaba ver si hablaba en serio, pero hacía tiempo que ese hombre le parecía una incógnita.
— Está bien —susurró Asami en un suspiro—. Pero que sepas que sigues siendo tan malo como mi padre decía —añadió sonriendo.
— ¿De qué hablas? —preguntó Heiji viendo que la chica volvía a sentarse.
— Que ha sido un suicidio —respondieron Laurent y Asami a la vez sin mirarlo.
— ¿Estás de broma? —preguntó Heiji.
— Si ni siquiera os habéis acercado al cadáver —añadió Mamoru arqueando una ceja y cruzándose de brazos.
Asami lo miró satisfecha. Hattori Mamoru se había enojado con ella y tenía ahora la misma postura que su padre.
— Sí, definitivamente sois padre e hijo —se rió Asami.
Los dos se miraron y al acto bajaron los brazos.
— Mirad la cartera de la víctima —respondió Asami—. Además de que aquí fuera tenéis a su novio a punto de tirarse al medio de la carretera —añadió señalando a un hombre con chándal y la capucha puesta en su cabeza que avanzaba con lentitud hacia el bordillo de la acera.
Al acto los dos salieron hacia afuera para detener al hombre que claramente iba a ponerse al medio de la calle. Asami sonrió divertida al ver cuánto se parecían.
— ¿Te diviertes? —preguntó Pierre.
— Ahora sí —añadió viendo como el hombre se ponía a llorar delante de los dos.
— ¿Quién eres? —preguntó Chieko.
— Ya te lo he dicho, Takahashi Keiko —sonrió Asami apoyando su cabeza en su mano mientras Mamoru volvía a entrar con el hombre y su padre detrás.
Chieko frunció el ceño. Reconocía esta postura y esta cara en una misma fotografía. Le había llegado a la mente como un flash, pero no estaba convencida de que pudiera ser real. Asami miró los ojos de Chieko y sabía que la estaba reconociendo, se apartó de nuevo el pelo hacia detrás de la oreja y esta vez terminó mordiendo sus punta. Laurent se rió.
— ¿Qué? —preguntó ella mirándolo de reojo.
— Deja de morderte el pelo —sonrió él.
Mamoru la miró mientras ella se lo quitaba de la boca pidiendo disculpas y haciendo que Laurent se riera aún más. Eso también era un gesto que su amiga hacía cuando se sentía acorralada, y cuando alguien le decía, ella pedía disculpas. ¿Era eso posible? ¿Podía ser que alguien se pareciera tanto a una persona? ¿O simplemente eran la misma? Sonrió. Interrogar a su padre estaba descartado, sería una pérdida de tiempo. Estaba claro que si iba con Takahashi Keiko, terminaría descubriéndolo.
¡HASTA LA PRÓXIMA!
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^^Shihoran^^
