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Fic de San Valentin de Sailor Moon Publicado originalmente entre el 14 de febrero y el 21 de Febrero de 2013.

Resubido en honor al día.

14 de Febrero 2018

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Aquatic~

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Estúpido Destino

IV

¡Mis realidades y yo!

La cita transcurría muy normal, Darien pasaba al lado de Melissa, yo colgada al brazo de Steven, hasta que empecé a notar unas miradas nada inocentes en los preciosos ojos azules de mi amado Darien… Miradas nada santas…

Si señor…

Más de una vez lo descubrí mirándome fijamente, cuando los hermanos se distraían apoyaba su mano en mi espalda y yo lo miraba de reojo mientras él solo sonreía, como si no estuviera haciendo nada del otro mundo. Cualquiera pensaría que este Darien está jugando conmigo o que sabe lo que hice con nuestras vidas… pero no. Éste tiene un brillo extraño en los ojos… hasta perverso…

Y lo peor, es que yo no sabía si quería resistirme a esa perversión.

—Una jovencita en pleno desarrollo no debería salir vestida así a la calle —me susurró al oído mientras esperábamos que los hermanos Alfa regresaran de hacer no sé qué, ya se me olvido.

—¿Así como? —pregunté algo intimidada, pero no puedo negar que me sentía bien.

—Con ese vestido tan ajustado… mmm —apretó los labios, formando una línea con ellos—, no dejas nada a mi imaginación…

Ahhhh menos mal que los chicos llegaron en ese momento porque no sé, quién viola a quién…

Después de eso, las cosas solo empeoraron más, sus miradas sutiles, su mano que empezó a apoyarse en mi cintura, su aliento cálido sobre mi oreja cuando me comentaba algo que ni siquiera venía al caso…

—No crees que tu novio se sentiría mal si te ve sonrojada a cada rato por el chico que viene supuestamente con su hermana.

—¡Yo no! —le reclamé, pero no podía mentir, sentía mis mejillas tan calientes… como otras partes de mi cuerpo…

—¡Ya, cuando te aburras del flautista de Hamelín, búscame —me entregó una tarjeta—, éste es mi numero!

Tomé su tarjeta mientras el volvía al lado de Melissa, su teléfono era el mismo que en la realidad, y me alegraba ver que en este universo alterno, también era médico… Porque tenía unas ganas bárbaras de clases de anatomía.

Cuando los hermanos quisieron irse, yo me negué cruzándome de brazos. No quería irme sin entrar a la casa de los dulces… ¡Me rehusaba!

Steven tenía algo que hacer, y sé le hacía muy difícil quedarse, lo mismo a Melissa… ¡Qué pena!

—Yo te acompaño —su voz me dejo con escalofríos—. No te preocupes Steven, yo dejo a tu novia sana y salva en su casa más tarde.

—¿Te molesta Serena?

Yo solo negué con la cabeza, ¿molestarme? Uff que me molestara todo lo que quiera. Luego de despedirnos, me apresuré hacia la casa de los dulces, antes de que me comiera otro tipo de dulce. Sí, no es que tuviera miedo a estar a solas con él. Porque para envidias de todas, yo sí puedo comérmelo y me lo he comido jajaja pero el punto es… que éste Darien me intimida bastante… pero ¡me gusta!

Cuando entramos a la casa de los dulces, estaba vacía, aunque unas manos estaban muy llenas…

—¡Darien! —grité cuando me tomó por la espalda, acunando sus manos en mis pechos.

—¡Al fin solos amor! —me susurró en el oído mientras llenaba de besos mi cuello…

—¡Pero, ¿qué?! —murmuré tratando de no caer antes las caricias de este hombre, que me condujo hasta la parte más interna de la casita sin soltar mis pechos.

—No veía la hora de que se fueran para poder estar a solas —me giró hacia él y me besó, oh mi cielo… ¡Sus besos aquí y en cualquier realidad son maravillosos!

—¡Darien! ¡Darien! —le pedí agitada, separándome de él, difícilmente tengo que admitirlo—. ¿Qué haces? ¿Puede entrar alguien?

—¿Y desde cuándo te importa eso? —me preguntó y me quede estupefacta.

—¿Qué?

—Lo hemos hecho en lugares peores… Pensé que te gustaba el morbo de que nos encontraran.

Esa afirmación me dejó marcando ocupado…

Tu… tu… tu…

Y cuando quise darme cuenta, estaba contra el rincón de la casa de dulces siendo besada como si estuviera en un lugar privado. ¡Cielos!

No podía resistirme aunque quisiera, él pasó su mano ardiente por detrás de mi rodilla y la alzó hasta dejar mi pierna en su cadera, perdiendo la mano nuevamente en mi muslo… Oh… ¡Serena resiste!

—Serena —gruñó contra mi garganta mientras la levantaba con su mano libre y me la lamía como si fuera un helado—, ya llegaron las esposas que me rompiste la última vez…

Eso me detuvo en seco.

—¿Qué? —lo miré sin creer lo que me decía.

—Sí, y también el látigo que me pediste preciosa. Esta noche cambiaremos los papeles como regalo de San Valentín.

—¿De qué carajo hablas? —pregunté soltándome de él.

—¿Cómo de qué? —me dijo sin comprender, y se separó de mí—. ¿Pequeña, llevas rogándome todo un año que cambiemos los papeles de amo y sumisa y ahora que te concedo el honor por portarte tan bien, no quieres? —me volvió a arrinconar contra la pared apretando su cuerpo contra el mío—. Serás mi coneja ama por una noche —buscó algo en su bolsillo y me dejó una llave en mi mano—, seré tu esclavo por una noche, preciosa… Todo Darien para ti… ¿No quieres?

¿No quererlo? ¿Perderme la oportunidad de violármelo? ¿Cómo podía perderme eso?

Pero no, no podía convertir mi vida, en una copia más hot de cincuenta sombras… No, porque obvio que yo soy más linda que esa Anastasia y mi Darien es mil veces mejor que ese Christian… Sí, eso sí…

La cosa es escaparme de este Darien, me encanta que ande tan morboso, pero esos accesorios no van conmigo…

Ya lo sé…

—Sabes amor —volví a colocar mi mano derecha en su nuca y le acaricie el rostro con la izquierda—, porque no me esperas en nuestro nidito oscuro, mientras yo me voy a buscar el regalo que te tengo para ti.

—¿Me tienes un regalo? —sus ojos brillaron en picardía—. ¿Esas ropas interior que se comen?

—Oh si, conseguí una con sabor a chocolate… será como comerte una tableta de chocolate blanco y negro.

—Uy no puedo esperar —me besó fugazmente y me separo de él—, entonces, nos vemos.

Y salió rápidamente del lugar…

¡Demonios! Me quedaré con las ganas otra vez… ¡Estúpidas hormonas!

Me hubiera encantado quedarme en esta realidad, pero. . . los malditos adornos…

No… Eso no…

Llegué a casa y luego de disfrutar una exquisita cena de mi madre por san Valentín… Me fui a dormir… esperando que sea quien sea que sea mi novio al otro día no sea tan malo.

Por suerte esa noche, no había pesadillas…

Muy raro… o será que si hubiera disfrutado la otra realidad…

Me desperté como ya era habitual, nueve de la mañana del catorce de febrero… ¡Maldición!

Estiré la mano para tomar el portarretrato para ver quién era hoy mi pareja, pero no había foto… ¿Raro, no?

Tomé mi teléfono esperando que sonara y cuando lo hizo, el nombre decía:

«Mi principe»

Ok, ¿sería Darien? Eso explicaría la no fotografía y eso de príncipe…

—¡Aló! —saludé, y la voz que sonó del otro lado me dejo perturbada.

«Hola mi bella princesa de la Luna»

Era… era ¡Diamante!

—Diamante… —susurré.

«Amor, estoy en la puerta de tu casa, pero como a tu padre lo intimido, no me deja entrar. ¿Entro por tu balcón como siempre?»

¿Cómo siempre? ¡¿Qué clase de broma es esta?!

—¡No, no! —le pedí—, dame 10 minutos y estoy contigo.

«Está bien, esperaré por ti mi bella princesa»

Corté el teléfono mordiéndome la uña del pulgar derecho pensante… Quizás si debí quedarme en la otra realidad, aunque tuviera que soportar que Darien me tratara a lo Grey…

Me puse un vestido blanco que me llegaba hasta las rodillas y encima un chaleco sin mangas rosado porque pensaba ponerme unas sandalias del mismo color.

Saludé a mis padres y pasé ardua hacia mi novio de turno, Diamante… Nada mal tengo que decir…

—Princesa —me dijo entregándome un ramo de rosas—, siento desilusionarte.

—¿Por qué?

—A mi mejor amigo lo terminaron ayer, ¿puedes creerlo? Quien puede ser tan cruel de terminar a su pareja en la previa de San Valentín…

—Oh sí… mujer desalmada —susurré. Y de pronto me sentí re tocada…

Nos encaminamos al departamento de su mejor amigo, y de nuevo sentí un escalofrío… conocía bien el edificio… incluso hasta he pasado fines de semana completos en este lugar… estudiando… ¡Biología!

Cuando llegamos al piso de Darien, la verdad cayó sobre mí como un balde de agua fría. El mejor amigo de Diamante, era nada más ni nada menos… que Darien.

¡Estúpido Destino! ¡Estúpida realidad alterna que se asemejaba a la real!

Bueno, al menos sabré como estará el día que vuelva a verlo…

Diamante tomó una llave de su bolsillo, y en cuanto la abrió el sonido de la música clásica nos envolvió…

Yo sabía cuándo escuchaba música clásica… cuando quería tranquilizarse.

—Está enojado —afirmé.

—Eso parece —me respondió como si yo hubiera hecho una pregunta.

Y de pronto la voz de mi príncipe –el verdadero- retumbo en la casa.

—¿Querías que sea romántico? —gritó y se escuchó el ruido de platos rompiéndose… del susto me escondí tras Diamante. —¿Querías que haga de esta noche la mejor? —de pronto un montón de pétalos de rosas volaron por toda la sala—. ¡Mentirosa! —gritó—. ¡Si querías cortarme me lo hubieras dicho antes de hacer el ridículo con todas estas cosas! —ahora sonó como si un par de copas se estrellaran contra la pared.

Oh cielos… nunca había visto a Darien de esa forma, tan alterado, con ese tono de voz desesperado…

Estaba realmente asustada.

—¡Quédate aquí! —me susurró con cautela Diamante, y se acercó hacia donde volaban las cosas, agradecí su petición. Me quede muy quieta en mi lugar—. ¿Darien?

—¡Diamante! —se escuchó el sonido de un abrazo, y me acerqué a paso lento, para verlo. Estaba devastado.

Odiaba a la chica que lo estaba poniendo así, pero tampoco podía obviar que el de mi realidad, puede incluso estar peor…

Cuando se calmó, Diamante me pidió que lo ayudara a acomodar mientras Darien se daba una ducha para relajarse… Mmm después de los besos de la otra realidad, me encantaría ir a consolarlo, pero no… tengo que concentrarme…

Los restos de la escena me dejaron desolada, champagne, una mesa llena de pétalos de rosas y encontré una caja roja. La tomé y al abrirla, encontré un anillo de compromiso que conocía muy bien… era el mismo que yo… —miré mi mano y recién caí en cuenta que no lo llevaba puesto. —. No puede ser…

—Desagradable, ¿verdad? —me dijo Diamante apoyando su mentón en mi hombro derecho mirando el anillo—. Darien iba a pedirle que se casara con él, había hecho todo, todo lo que siempre ella había querido para esa ocasión tan especial. Y ella le paga así… esta devastado.

—Sí, eso pude verlo.

—Yo no sé cómo ella pudo decirle que era frio, poco atento, que la trataba como amiga y que por eso no quería estar con él.

Eso fue como un deja vú.

Diamante me dio un beso en la mejilla y se separó de mí.

—Cariño, creo que va a ser mejor que te vayas, yo me voy a quedar aquí.

—¿Por qué?

—Digamos que los dos tenemos debilidad por las rubias de cabello largo y ojos azules…

—¿Y? —pregunté sin entender.

—Eres como la hermana gemela de la ex de mi amigo, no quiero amargarlo más de lo que está. ¿Puedes irte a casa? Yo te llamo después para contarte…

—Está bien —susurré.

—La verdad —me dijo risueño—, yo le preguntaría a tu papá si no tuvo algo que ver con la señora Aino, porque para que sea tan iguales tú y Mina.

Ok… no sé si me dio más rabia la cosa del adulterio de mi padre o el hecho de que Mina fue la que destruyo a mi querido Darien usando mis palabras… creo que ambas cosas…

Llegué a mi casa sin ganas de nada, a paso muerto subí a mi habitación y me acosté vestida, total, mañana amanecería de nuevo en piyama…

Esa noche si hubo pesadillas, pero estaba yo sola en la oscuridad, no había nadie más que yo… atrapada por las sombras de mi alrededor.

Desperté sentándome de golpe en la cama…

Maldición nuevamente… nueve de la mañana del catorce de febrero…

¡Ya odiaba San Valentín!

Estiré la mano para tomar el portarretrato y vi una cara conocida en esa foto, ahí estaba mi lindo y amado Darien, pero… ¡Esperen! Hay cuatro personas en esa foto y Darien no me está abrazando a mí, sino a mi amiga Rei! ¿Qué es esto? Y yo… y yo… estoy de la mano con…

Kelvin…

No recuerdo más mi mente se fue a negro.