Cap. 3: ¿Por qué a ella?

-¿Qué? ¿A… a Akemi Miyano? –preguntó Gin, pálido, al jefe de la Organización. No podía creerlo- ¿Me ordena que mate a la hermana de Shiho?

-En efecto –afirmó el jefe.

-Pero… usted sabe que Akemi es toda la familia que tiene Shiho. ¡Está pidiéndome que mate a la única familia de mi novia! ¡Shiho quedaría destrozada! –exclamó, horrorizado por su misión.

-El trabajo es el trabajo… Tu padre nunca tuvo problemas para matar a nadie –comentó el jefe. Su padre. Sabía que había metido el dedo en la llaga, y se dispuso a hurgar más en ella- Ni siquiera cuando le pedí que matara a…

-¡Basta ya! –casi gritó Gin a la vez que cerraba con fuerza los ojos. No quería oírlo, aunque sabía que era la verdad. Pero no quería oírlo. Al abrirlos, pudo observar al jefe sonreír al ver el daño que le había hecho, así que se dispuso a retomar el tema que trataban en esos momentos- Yo… no sería capaz. Si matase a Akemi, Shiho quedaría destrozada. Y yo nunca haré daño a Shiho.

-¿Ah, no? Es tu trabajo, recuérdalo.

-Pues entonces no puedo hacerlo. ¡Me niego a hacerlo! –dijo con decisión mientras aporreaba la mesa de madera del jefe- ¡No lo haré!

-Si te niegas, –le dijo él con tranquilidad mientras daba la vuelta a su sillón- te mataremos a ti…

-No me importa. Moriría antes que hacerle daño a Shiho –dijo Gin con firmeza.

-…a Akemi… y a Sherry.

Gin empalideció.

-¿A Shiho? ¿Por qué? –preguntó con una mezcla de coraje y miedo. Su superior calló- ¡Ella no debe morir por algo que me concierne a mí!

-De todos modos, si se lo cuentas, si te niegas a hacerlo, o si haces algo raro… os liquidaremos a los tres: a Akemi, a ti y a Sherry. Así que tienes dos opciones: matar a Akemi o que os matemos a los tres. ¿Qué eliges?

Gin calló. ¿Qué podía hacer? Si mataba a Akemi, haría daño a Shiho, que lo odiaría por siempre. Y si no, los mataban a Akemi, a él y a Shiho. Y él no permitiría que acabaran con Shiho.

-Liquidaré a Akemi –dijo cabizbajo mientras volvía a su posición inicial. Cerró los puños.

-Bien, eso está bien… Ya te darán la fecha y el lugar. Ahora, vete. Creo que tienes algún trabajillo hoy.

Gin se marchó de la habitación sin volver a mirar a su jefe. En cuanto salió y dobló la esquina, unos finos brazos rodearon su cuello y unos suaves labios lo besaron en los suyos propios. Gin amagó el beso con tristeza.

-Gin, ¿qué te ocurre? –le preguntó Shiho tras soltarse de su cuello. Colocó sus manos sobre los hombros de su novio y lo miró a los ojos- Te noto triste.

-No… no es nada –le mintió. ¿Qué podía hacer, si no? ¿Decir: "Me han encargado que mate a tu hermana, y si no lo hago también te matarán a ti"?- Es únicamente que… tengo el azúcar un poco bajo. Ya está.

-¿El azúcar bajo? –Shiho dejó caer sus brazos junto a sus costados- Entonces será mejor que vayas a la cafetería de la base a tomar algo. Yo me voy a seguir con mi investigación. ¡Nos veremos a la hora de comer en la cafetería!

Gin observó correr a su novia con tristeza. Una robusta mano le golpeó la espalda, y al girarse vio a Vodka, que le dedicaba una sonrisa de ánimo.

-Gracias, tío –le susurró- No sé qué haría sin ti.


Konichiwa! Supongo que tendréis bastantes dudas acerca de lo que dice del padre... Hum, no sé, ¿os lo digo, o no?

Diablito: ¡No se lo digas, que se fastidien! Ja, ja, ja...

Angelito: Díselo, sé buena... Aunque, si se lo dices, les estropearas un poco el misterio... y el próximo fic. Y eso sería ser mala...

Diablito (flipado): ¿Ah, sí? ¿Eso sería ser mala? Entonces, ¡díselo! Un momento, pero si se lo dices se les quita el misterio... ¡No se lo digas! Un momento... pero el quitarles el misterio no es de ser buena... *Mira al angelito* ¿Qué hacemos? ¿Qué consideras mejor?

Angelito: Hum...

Yo: ¿ME DEJÁIS EN PAZ?

Tras estos momentos de reflexión, he decidido dejarlo a vuestra elección: si queréis saberlo, enviadme un mensaje o algo, y os lo cuento. ¡Besos y hasta la próxima!

ACTUALIZACIÓN: Para saber la verdad detrás del comentario acerca del padre, así como la historia del propio Gin, visitad mi fic "Recuerdos de infancia".