Bueno,
aquí esta el siguiente capitulo… y… gracias mucho por los
reviews!!!!!
Snif—na-… naruto--- snif--- no me per-pertenece…
noooou…!!! T.T
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Fiesta
El parloteo general y la música se mezclaban y se expandían por la vasta habitación. Se vieron. Mozos corrían por todas partes con bandejas llenas de tragos y comida. Cruzaron miradas cómplices. Parejas bailaban en la reluciente pista. Ella, sonriente, bajo la vista, incapaz de seguir la conversación de la que estaba rodeada. Explotaban risas de vez en cuando. Él tropezó con un mozo. La banda contratada cambió de canción y más parejas se sumaron al baile. Ella fue encerrada por un grupo que la felicitaba alegremente.
-
Hola, Hinata.
- Buenas noches, Hanabi – dijo la Heredera
mientras le sonreía a su hermana.
- Me alegro que hayas
llegado al puesto. Has trabajado muy duro para conseguirlo – le
dijo su hermana mientras recibía un vaso de un mozo – Padre
está muy orgulloso.
Hinata bajó la vista a su vaso casi intacto y enrojeció levemente. Ella amaba a su hermana aunque debía confesar que siempre sintió una rivalidad entre ellas. Una educada rivalidad cuando ella volvió a tomar posesión de su puesto de heredera. Una educada pero venenosa rivalidad que se nota cada vez que hablan, así, sin cariño, sin aquella amistad que debería existir entre ellas. Hinata levantó su vista nuevamente al escuchar su nombre de un grupo de Hyuugas.
-
Con permiso, Hanabi. Debo… en fin, tu sabes – y sonrió un
tanto resignada mientras hacía un gesto con la cabeza
apuntando al grupo.
- ¡Hey! ¡No puedes irte aún!
Sasuke tiene que felicitarte también. – vio a su esposo de
reojo fingiendo enojo – Realmente no tiene modales – agregó
mientras se cruzaba de brazos – ¡Sasuke-kun! Ven a felicitar
a Hinata, no seas maleducado que la fiesta es en honor a ella –
continuó gritando para hacerse entender entre el ajetreo de la
fiesta.
- ¡Oh…! No hace falta, Hanabi - dijo levantando
ambas manos para detener su acción.
Hanabi
puso sus ojos en blanco.
- ¿Todavía con eso de
"Uchiha-san"? Por favor, Hinata.
Sasuke sonrió
maliciosamente detrás de su copa de champagne.
-
Felicitaciones, Hinata – y acercándose a ella le tendió
la mano. Ella adelantó la suya sin dejar de verle a los ojos.
En un rápido movimiento sus dedos se entrelazaron. Hinata se
alarmó y apartó su mano inmediatamente. Se estrecharon
las manos como amigos. Se quedaron así un buen rato. Tal vez
demasiado.
Ella
apartó su mano finalmente. Sonrió bajo su persistente
mirada.
- Ojala que disfruten la fiesta… y, bueno, te-tengo que
ir a --
- Descuida, Hinata – le dijo despreocupadamente Hanabi –
Es tu fiesta, date una vuelta para que todos te feliciten. Olvídate
de tu humildad. Ahora solo tienes que alardear sobre tu nuevo puesto.
Para eso sirven este tipo de fiesta; para alardear y para que te
halaguen – e hizo una burlona reverencia con su mano.
Hinata
asintió tímidamente. Entre sus mechones se fijó
en él.
- Con permiso… - y desapareció entre la
muchedumbre.
-
No me lo habías dicho.
Ella sabía que la había
seguido. Ella se había dejado seguir. Ella casi que lo estaba
esperando pero él siempre se ha mostrado muy puntual a sus
encuentros.
- No había porque, Hanabi te lo iba a decir de
todas maneras.
Hinata apenas podía modular porque sujetaba en su boca algunas cosas para sujetarse el pelo. Le daba la espalda al recién llegado mientras su vista se fijaba en como iba el arreglo de su pelo. Se acercó a ella y tomo su pelo entre sus manos. Hinata no le gustaba arreglar su larga cabellera con los nuevos cortes de moda, o renovar su estilo muy seguido, de hecho, tampoco le gustaba peinarse mucho, lo cual él encontraba una lástima pero al mismo tiempo una oportunidad. Le encantaba el pelo de Hinata. Todavía se recuerda sí mismo rogarle, de rodillas y poniendo su mejor cara de perro perdido, para que no se lo cortara como en su niñez. Le encantaba sentir como el pelo suave no hacía nudos entre sus dedos, como aquel pelo de seda fría se paseaba por su piel. Le encantaba el olor que dejaba en las almohadas. Hinata se lo dejó largo pero lo llevaba algo descuidado así que él, y solamente él, puesto que se sentía dueño de aquella fina cabellera, se encomendó en la exquisita tarea de arreglarle el pelo. Tomo el cepillo que Hinata guardaba en su bolso y mientras una de sus manos tomaba el pelo con la delicadeza con la que se trata a un recién nacido, la otro mano cepillaba. Luego, con ambas manos y la concentración grabada en su rostro, cosa que Hinata encontraba muy gracioso ya que era algo muy simple y fácil pero él le daba siempre su mejor esfuerzo, la peinó con un elegante tomate.
-
Listo – dijo al fin mientras sonría satisfecho.
- Muchas
gracias, Sasuke.
- Hm. ¿Por qué no dices Uchiha-san,
eh? – le dijo jueguetón mientras empezaba a pasear sus
labios por la piel de su cuello - ¿Eh, señorita Hyuuga?
Hinata reía risueña mientras se fundía en el abrazo del Uchiha. La boca de Sasuke empezaba a subir para encontrarse con la suya, ella ya estaba más que ansiosa, la saliva se le hacía agua en la boca y no pudo detener un suave gemido. Sasuke retrocedió un boca, le encantaba hacerla esperar. Una de sus manos empezó a subir por su estomago. Hinata en cambio, solo cerró los ojos mientras se hundía cada vez más en él, mientras se dejaba poseer por él.
Sus ojos se abrieron con horror al escuchar el llamado de Hanabi.
-
¿Sasuke-kun? ¿Sasuke-kun, estas ahí?
- Eh…
S-si, Hanabi. Ya, ¡ya salgo!
- ¿Pasa algo? Tu voz
está rara, Sasuke-kun.
- N-no, nada. Espera que ya salgo.
Mierda, fue la única cosa que resonó en la cabeza de ambos dos.
Hinata estaba sentada en el suelo, con las rodillas pegadas al pecho y las manos pegadas a la boca, y una mirada de espanto en los ojos. No, no, no, ¡Hanabi no podía descubrirlos! ¡Hanabi los iba a matar! ¡Hanabi los iba a denunciar a su padre! ¡Ella perdería de nuevo el título de Heredera de nuevo! ¡Luego de tanto trabajo, se lo quitarían de nuevo!
Solo al escuchar a Sasuke maldecir se dio cuenta que seguía ahí. Un pánico más grande aún recorrió su cuerpo y empezó a sentir arcadas. Sasuke bajo rapidamente a ella y la abrazó con fuerza, le dijo algunas palabras para tranquilizarla.
Ningunas de las palabras que se decían iban a ser ciertas si los descubrían. Su cabeza se hundió en sus rodillas. ¡No quiero que nos separen! Estoy contenta, estoy feliz al fin y me lo van a quitar todo de nuevo. ¡No! ¡No, por favor!
Cuando escuchó el llamado suplicante de Hanabi al otro lado de la puerta se dio cuenta de algo terrible. La persona que estaba al otro lado de la puerta, suplicando por entrar, preocupada por el estado de su marido no era cualquiera persona. No era un conocido distante, algún habitante cualquiera, era su amiga, era si familia, era su hermana. Cuando levantó su cabeza para fijarse en un muy angustiado Sasuke se dio cuenta de lo horrible de todo esto. Empezó a llorar silenciosamente.
No, Hinata, no llores. Ya verás que toda va a salir bien.
No, no va salir bien. Porque ya no salio bien ni tampoco saldrán bien. Eran unos monstruos.
Sasuke trató de abrazarla más fuerte, en parte para tranquilizarla, en parte para tranquilizarse él, pero en la cabeza de Hinata solo una idea se hizo omnipresente.
Tengo que salir de aquí.
Se lavantó de súbito y caminó a la pequeña ventana que estaba a un costado de la ducha. Era pequeña, tal vez demasiado, pero no era una capitana del ANBU por nada. Justo antes de salir, Sasuke le robó el último beso toponcito en la boca. Hinatas sonrió pero por dentro lo único que quería es que se tropezara al salir para caerse y romperse el cuello y jamás volver a abrir los ojos. Solo sonrió pero por dentro no podía sentirse peor.
Soy un monstruo.
-.-.-.-.-.-
Terminé!! Ojala les haya gustado, dejen reviews por fiis! Saludos y cuidense:D
