Era el primer día que Ritsu se quedaría a dormir a casa de Mio, lo tenían todo preparado, era tarde, llevaban un rato practicando, y ya habían almorzado, hace un rato, pero la baterista, como siempre, tenia un apetito increíble, y pasó lo que normalmente.

-Mio ya estoy cansada de tocar la batería, no tengo ganas, tengo hambre – dijo dejando de tocar el instrumento, dejo las baquetas en uno de los tambores y se acercó a Mio- juuuu

La morena suspiró y ladeó la cabeza como en desesperación.- Pero Ritsu, no hemos hecho ningún progreso.. -Se dio cuenta de que realmente no había nada que hacer. Se giró para mirarla.- Está bien.. tomemos un descanso. - Dijo sentándose en su cama - Hasta que no lo consigas no te daré de comer. - Volvió a quejarse cruzándose de brazos-

-Juu dame de comeeeer tengo haaaambre no me hagas esto Mio - le contestó Ritsu iendo hacia la cama de Mio y poniéndose de rodillas mirando a Mio con cara de suplica- no te enfades, entiendo que no hayamos hecho ningún progreso, pero tampoco estamos todas, solo nosotras dos- saca morritos e hincha los mofletes-

La bajista se sonrojó al verla poner pucheros - Tsk.. - Desvió la mirada - Está bien.. -Se levantó, buscó en un cajón y le lanzó una bolsa de patatas.- Esto es todo hasta que mejores. -Volvió a sentarse en la cama aun algo mosqueada.-

Gracias! - se comió la bolsa de patatas en menos de 10 minutos y fue hacia Mio- Mio no te enfades, tenia hambre, ya sabes como soy yo - se acercó a a ésta, la miró con cara de fastidio y un tanto preocupada - jo venga ya! No te enfades Mio, ya sabes que yo no soy nada si tu te enfadas- dijo en tono burlón acercándose más a Mio

A la bajista se le iluminaron los ojos al oír esas palabras a la vez que se sonrojó. Desvió la mirada muy tensa.- Pe-Pero que exagerada eres... Aunque es verdad que tu estómago suele dominarte.. -Intentó picarla malamente, todavía alterada por las palabras de Ritsu.-

Se acercó más a Mio con cara de buena y haciendo más pucheritos- No exagero y lo sabes ya, no puedo hacer mucho si tengo hambre, tu me conoces más que nadie y sabes como soy en todos los aspectos - después de decir eso acercó su cara a la de Mio y sonrió de medio lado al poder imaginarse la reacción de su amiga bajista- miento o no miento?

Su mejor amiga asintió tímidamente y su cara se tornó de un color rojizo.- Es-Está bien, bueno, pues ahora que ya has comido sigamos.. -Con mala suerte, la bajista, fue a levantarse pero tropezó con la sábana de su cama, cayendo encima de Ritsu. Se quedó encima de ésta parada y aún más alterada.-

-Mio – decía a duras penas tartamudeando mirando los ojos de su amiga, encontrandose en una posición entre el suelo, su cabeza le pedía que se levantase pero su corazón impedía los movimientos- esto... emmm ... - sube su cabeza acercando su cara a la de su amiga- Mio?

A la bajista sin embargo, le temblaban los brazos, intentó disculparse pero no le salían las palabras, intentó levantarse pero en su lugar se inclinó un poco más, quedando a milímetros de su cara. Por un momento dejó de pensar, un impulso la llevó a cerrar los ojos y de esta manera rozar sus labios contra los de la otra sutilmente.-

La baterista al sentir los labios de su amiga chocando con los suyos, subió un poco mas la cara y le siguió el beso durante unos segundos para luego mirarla a los ojos- Mi-Mi-Mio que? - no pudo evitar mirar a su amiga con un brillo en los ojos y un ligero sonrojo en sus mejillas ¿Que estaba pasando? ¿Era real? No podía ser un sueño, y si lo era, era maravilloso pensaba-

Mio lo único que hizo fue poner una cara como de avergonzada cuando "despertó" no pudo evitar caerse hacia un lado de la vergüenza. No sabia lo que había hecho, o mejor dicho, si lo sabia, pero lo hizo todo tan a la ligera, tenia miedo, no sabia la reacción que iba a tener su amiga, ni las consecuencias que traería después, solo supo disculparse- L-Lo siento Ritsu.. -Se sentó y se volvió dándole la espalda avergonzada por lo que había hecho

-No lo sientas – dijo con un tono nada molesto, exactamente era así, no se había imaginado que Mio hiciera eso, en vez de ella, se sintió indefensa, sensible, y sólo se le ocurrió picarla, para a ver si así, conseguía algo mas de ella, así que fue hacia Mio y la abrazó por detrás diciéndole al oído- ¿Crees que no me ha gustado? - sonrió traviesamente, sonrojándose y soltando a Mio para volverse y hacerse la tonta como si no hubiera dicho nada- ¿Vamos a practicar no?

La bajista se giró bruscamente, en ese mismo instante lo último que le apetecía era tocar, estaba segura de que haría un gran ridículo. Ella también tenía su orgullo por lo que posó una mano sobre el hombro de Ritsu haciéndola girar, cuando lo consiguió la besó intensamente sin ninguna intención de romper el beso.- La otra siguió el beso de su amiga sin oponer resistencia alguna, echándose hacia atrás y dejándose llevar por el impulso de ésta cayó hasta terminar en la misma posición que antes pero con una Mio más decidida, sólo le siguió el beso con los ojos esta vez cerrados-

Cuándo vio a Ritsu cerrar los ojos, la bajista hizo lo mismo. Siguió besándola unos instantes más hasta que decidió, con una mano acariciar su mejilla y con la otra sostener su propio peso para no caerse. Ritsu, se sonrojó al sentir el tacto de la mano de Mio pero le siguió el beso intenso que su bajista le había regalado, aunque esta vez ella tomaba un poco el control jugando con su lengua mientras que con sus dos manos libres le acariciaba y apretaba un poco el trasero a su amiga. Como reacción, a la otra se le escapó un suspiro al sentir el tacto de su baterista, se sonrojó pero el tacto de esta la motivaba, tras seguir así durante unos instantes rompió el beso y levantó la mirada dirigiéndola hacia su cama.

-Ne, Ritsu, estás cómoda así..? -Estaba excitada y picada, pero no podía dejar de ser amable, con las mejillas sonrojadas bajó la mirada, buscando la expresión de su batería, quería mirarla a los ojos, había hecho lo que dudaba tanto en hacer estos días, y lo que más le reconfortaba es que la respuesta de Ritsu fue afirmativa

-Bueno.. estaría mas cómoda en algún sitio mas blandito- dijo sabiendo hacia donde se dirigía su amiga, dejando caer una indirecta para que Mio supiera que ella también quería acomodarse en cama, sentía más ganas de besar a Mio que antes y el saber que Mio también sentía lo mismo la llevaba a sonreír traviesa y felizmente

La bajista sonrió pícaramente desde arriba, dirigiéndole la mirada, parpadeó un poco y se levantó. Ofreció una mano a su batería y le guiñó un ojo.- Lo sabía... -Se volvió a sonrojar y miró hacia abajo.- Yo también quiero que estés cómoda.. -Levantó la mirada hacia ella y le dedicó una sonrisa sincera.- Que lo estemos las dos...

Le dio la mano a su amiga y al levantarse la miró a los ojos y al escuchar su ultima frase se acercó a su oído y dijo sin pensar - Yo estoy cómoda mientras estoy contigo, no me hace falta más - Sonrió y se sentó en la cama de Mio con despreocupación y muriéndose de ganas de que Mio volviera a reaccionar como lo solía hacer antes sus provocaciones-

Eso la volvió a pillar desprevenida, se sonrojó y en otro impulso la empujó a la cama, cayendo ella encima. Volvió a acariciar su mejilla pero esta vez solo con sus dedos, sustituyendo la brusquedad por la amabilidad. Se acercó a su oído y le devolvió el susurro.- Y-Yo puedo decir lo mismo, Ritsu...

Sintiendo que la reacción de Mio fue mucho mas allá de lo que ella esperaba no pudo evitar sonrojarse hasta el punto de casi no poder hablar y dejar caer el nombre de su amiga en un suspiro, sentía que unas cosquillas paseaban por su estomago, y tenia ganas de besar a su amiga pero algo la frenaba a esperar a que la bajista la besara a ella. La pelinegro sonrió ante la reacción de su batería cerrando los ojos y besándole la oreja unos instantes mientras seguía rozándole la mejilla. Sin perder el contacto con su piel, movió sus labios hasta los de ella, volviendo a empezar un húmedo beso. Mientras seguía con sus actos, usando el codo perteneciente de la mano con la que acariciaba a Ritsu para apoyarse, usó su mano libre para abrirle las piernas a ésta y así deslizar las suyas entre ellas.

La castaña sintiéndose como una presa bajo las reacciones de Mio decidió dejarse llevar por su bajista, sentía que sus provocaciones sirvieron para despertar algo que Mio estaba deseando de hacer hace ya tiempo y eso la hacia feliz. Poniéndole mas pasión al beso recibido y acariciándole la espalda con sus dos manos ella todavía se dejaba llevar sin intención de pausar el beso. Las caricias de Ritsu seguían siendo como estímulos para la bajista. Siguió con el intento beso, excitándose junto con su batería y ahora que ya se había acomodado entre las piernas de ésta le sobraba una mano pero no iba a dejarla quieta. La posó sobre uno de sus muslos y lo agarró con fuerza, no haciéndole daño, tan solo intentando expresar cómo de excitada estaba. Sin perder contacto con la lengua de ésta, comenzó a entrecortar su beso, culpa de sus constantes jadeos.-

Ver y creer las reacciones de Mio ahora era algo nuevo para Ritsu, pero le gustaba esa Mio, hasta el punto de sentir mucha excitación, los besos de Mio se entrecortaban más, pero no importaba, ya que ella también necesitaba tiempo para poder respirar, sentía la respiración de las dos mas agitada, y un sonrojo poco común en su cara, ella decidió seguir acariciando a Mio esta vez por el vientre y los costados por debajo de la camisa.

Durante uno de sus jadeos, la bajista, se mordió sus propios los labios y se los lamió, pero enseguida le hizo lo mismo a los de Ritsu, pronto volviendo a jugar con su lengua. La mano que acariciaba sus mejillas se deslizó hasta su hombro, ahora acariciaba el espacio entre éste y su cuello. Siguió así durante un breve tiempo, incapaz de controlarse y teniendo las mejillas ardiendo movió la mano con la que le apretaba el muslo, delicadamente comenzó a acariciar con sus dedos la entrepierna de su batería por encima de la ropa interior. Pero estas acciones también duraron muy poco tiempo ya que pronto comenzaría a apretar un poco, notando su humedad, esta también la motivaba a seguir.-

Notó la mano de Mio rozando su entrepierna por encima de la ropa interior y empezó a sonrojarse hasta arderle la cara no tenia intenciones de parar las acciones de Mio, decidió seguir y besarla ella misma para espabilar un poco en la situación que se encontraba, solo se había dejado llevar hasta ahora, pero quería reaccionar acorde a su carácter y personalidad extrovertida, así que empezó a subir las manos desde su vientre hasta los pechos de su bajista para masajearselos -

Mio ahogó un gemido ante el agradable tacto en sus pechos, ahora había algo más que la motivaba a seguir por lo que con la mano que le acariciaba por el cuello la posó en su espalda, agarrándose a ella y con la otra, con un tímido dedo lo deslizó dentro de su ropa interior. Aquella situación le daba mucha vergüenza pero era tarde para echarse hacia atrás. dejó de ser amable y palpando la semejante humedad de su batería no se resistió y deslizó el dedo dentro de ella. Rompió el beso para volver a mirarla desde arriba y en cuanto vio sus ojos comenzó a hacer círculos dentro de ella. La otra al sentir el dedo de Mio penetrando dentro de ella no pudo evitar sonrojarse y gemir casi sin aliento, quería que Mio continuara con lo que estaba haciendo, y que la siguiera mirando a los ojos, esa situación la excitaba muchísimo, aunque sin parar a relajarse, seguía masajeandole los pechos con una mano, mientras que con la otra, bajándola suave pero agilmente bajo su vientre, decidió bajarla hasta la entrepierna de Mio metiendo su mano bajo la ropa interior, palpando y sintiendo la humedad siguió hasta penetrar en ella también, le dolió un poco, y estaba segura de que también le dolería a su bajista, pero, era mas el placer y la excitación que el dolor, las dos se encontraban en un momento bastante especial, no dejaron de mirarse a los ojos por un segundo, querían sentir lo que estaban haciendo plenamente, disfrutar con la mirada de la otra, esa mirada, que reflejaba sin mentir, y sin ocultar nada, el gran amor que sentían la una por la otra-

La morena volvió a ahogar un grito ante tal acto y se sonrojó, pero no desvió la mirada, se mordió los labios en señal de timidez pero gozo. Dejó de tocar su hombro y le desabrochó la camisa para ella también tocarle los pechos, aunque de momento se centró en uno. Con su otra mano siguió haciendo círculos hasta que empezó a deslizarlo, lentamente fue resbalandolo, aquella situación le resultaba un poco incómoda por su timidez, pero a la vez tan placentera... Que tan solo pensaba en seguir y seguir, había estado esperando ese momento durante mucho tiempo pero jamás pensó que llegaría, y ni en el más retorcido de sus sueños esta situación había comenzado así. Recordó el sueño que tuvo esa noche, no esperaba que se fuera a cumplir de esa manera tan especial, se estaban uniendo en cierta manera ella y su amada baterista, una de las tantas cosas de la que estaba segura era de que estaba feliz.- La castaña miraba los ojos de Mio sin importarle que, sentía que su mirada las unía mas que cualquier otra cosa, sabia que a Mio le daba vergüenza todo eso que estaba pasando, pero quería hacerlo al igual que ella, solo quería seguir con lo que estaba haciendo y para hacerle la situación mucho mas placentera a su pareja, decidió penetrarle con un segundo dedo mientras que con la otra mano, empezó a pellizcarle suavemente un pezón para ayudar, y a la vez de todo, no podía evitar esbozarle una sonrisa a su bajista-

Esta vez no ahogó el grito y lo dejó salir, avergonzada hizo lo mismo que su batería e introdujo un segundo dedo, moviendolos suavemente se inclinó y le susurró en el oído.- Ves.. Ritsu.. Ahora llevas bien el ritmo.. -Su respiración era agitada y entrecortada, pero aun con todo no podía dejar de sonreír. La mano con la que acariciaba su pecho se deslizó hasta su vientre y ella empezó a lamerle la parte superior de los pechos sin llegar hasta el límite marcado por el sujetador, pronto haría algo con él. La castaña sonriendo traviesamente se acercó un poco al oído de Mio mientras que no podía evitar gemir y suspirar y le susurró- Me alegro de llevar el compás -después de esto le gruñó un poco al oído como señal de excitación intentándose controlar mordiéndose el labio inferior para no subir el volumen de sus gemidos, se dispuso a pellizcarle el pezón del otro pecho para excitarla un poco más si es que eso era posible, se sentía esclava y presa de Mio por una vez, sentía que ésta podía llevar el control y eso la hacia feliz, ya que ella no sabia como reaccionar a pesar de ser como era-

Sonrió y con la mano que le acariciaba la tripa le desabrochó el sujetador, fue fácil, se lo quitó completamente. Después de eso le miró a los ojos y volvió a inclinarse esta vez hacia sus pechos, los lamió tímidamente pero poco a poco fue soltándose. No solo los lamía, también chupaba delicadamente y se le escapaba algún roce con los dientes. Mientras tanto siguió suave en la entrepierna de Ritsu, quería aumentar el ritmo pero.. Después de todo era demasiado gentil y no tenía ninguna prisa, quería disfrutar al máximo del cuerpo, de los gemidos y de todo lo de Ritsu.-

La otra se excitaba aun mas, no podía evitar gemir a pesar de que intentaba evitarlo mordiéndose el labio, los suspiros y los gemidos pronunciando el nombre de Mio salían solos, sintiéndose cada vez mas de Mio a pesar de que ella también la estaba haciendo disfrutar con cada caricia y movimiento, sentía que su cuerpo era de la bajista, se sentía totalmente entregada a ella, y para recompensarla empezó a subir el ritmo de su mano haciendo movimientos circulares dentro de ella haciendo que Mio se sonrojara más-

La morena volvió a gemir y el volumen de sus jadeos aumentó. Pasó a lamerle el otro pecho y comenzó a resbalar sus dedos dentro de ella al mismo ritmo que su compañera, alguna vez hacía círculos, no era monótona. Lentamente volvió a subir su cabeza, hizo un recorrido de saliva hasta su cuello el cual comenzó a devorar. Hizo lo mismo que con sus pechos, lo lamió, besó, mordió, mimó... Cada vez estaba más mojada y su cuerpo se movía solo.- Te amo Ritsu.. -Susurró aun concentrada en su cuello.-

Sentía todo lo que le hacia Mio cada vez mas intensamente, sus besos, mordiscos, mimos, lametazos, todo lo sentía mas y mejor, intentaba coger aire para poder responderle entre los gemidos - Yo también te amo Mio, no sabes cuanto - seguia con los ojos cerrados, sintiendo como Mio se movía encima de su cuerpo haciendo que ella se excitara cada vez mas... Mio gimió, ya no solo por el placer que estaba recibiendo y el poder ser capaz de dárselo a su batería, ahora sus palabras también la estaban volviendo loca. Sonrió y murmuró un leve "Gracias" esperando que el viento se lo llevase a sus oídos. Sin poderse contener aumentó la velocidad en su mano y le mordió un pezón. "Mío, es mío.." dijo juguetona.

La batería se encontraba en un estado de felicidad y placer impagables con su mejor amiga, o mas bien, era más que eso, era la chica a la que amaba, era única, especial, alguien que necesitaba para poder sonreír cada día, y quería devolvérselo de algún modo, si podía ser, un tanto especial, para hacer disfrutar mas a la bajista empezó a mover la mano mas rápido cada vez, cuando un suave y breve "Gracias" llegó a sus oídos no le dio tiempo a responder al sentir el pequeño mordisco de su amante y escuchar el tono tan juguetón de ésta al decir " Mío, es mío" a lo que Ritsu solo pudo responder - Es tuyo, como yo, soy tuya Mio.

La susodicha sonrió otra vez y siguió con sus actos. Al cabo de unos instantes decidió bajar, eso significaba despegarse del tacto que recibía en su entrepierna, pero si podía contentar a Ritsu, no le importaba. Siguió bajando haciendo un recorrido de saliva hasta su ombligo, donde más roja que nunca cogió valor para terminar de deshacerse de su timidez y seguir bajando. "Vengo a ayudar a mis dedos.." Susurró.

Ritsu se encontraba totalmente paralizada al ver a Mio bajar poco a poco, pensaba que jamás seria capaz de hacer lo que ella se estaba imaginando hasta escuchar el susurro de ésta, no pudo evitar sonrojarse, y agarrar las sabanas con las manos, ya que las tenia libres, quería hacer disfrutar a Mio, pero no se explicaba el que ni el porque de lo que le pasaba, así que dejó a Mio actuar

La bajista sonrió una vez más, quedó perpleja al ver por primera ver sus dedos dentro de su batería pero rápidamente pasó a observarlo más de cerca, jugando con su respiración en su zona volvió a cerrar los ojos y tímidamente, como un gato que bebe leche, lamió los labios de la entrepierna de su Ritsu.

-MMMio - decía Ritsu alargando la M y estremeciéndose al sentir lo que le hacia su Mio, se encontraba y se sentía presa de las acciones de su amiga, probablemente por que esa manera de actuar era poco común en esta, y en ese momento no podia hacer nada para devolvérselas, aunque seria difícil, no tenia ni idea de como actuar, y no se encontraba capaz de hacerlo ya que se encontraba demasiado ocupada en no gemir muy alto

La otra siguió lamiendo a la vez que jugaba con sus dedos, optó por abrir sus ojos, verse a sí misma tan cerca lamiéndola y por otra parte entrando y saliendo la excitaba más. No pudo evitarlo pero aumentó la velocidad considerablemente, ahora con sus labios estiraba los de la otra y jugaba con ellos, con cuidado de no golpearse torpemente en la cara, contenerse le era realmente difícil pero se esforzó, era como tocar el bajo y cantar a la vez, había que saber concordar los dos ritmos. Fue entonces cuando lo pensó, tal vez lo que estaba haciendo era lo único que le gustaba más que la música, esto la motivó a que le saliera mejor la coordinación de sus actos.

Agarrando las sabanas fuerte con los puños, intentando contenerse, cada vez sentía más y más placer, no se creía todavía la situación de Mio, y lo que ésta le estaba haciendo, aunque si que se dejaba y no ponía oposición ninguna, sentía los dedos y la lengua de Mio pasando por su entrepierna, cada vez mas rápido, Ritsu sentía que toda la energía que le ponía tocando la batería se estaba desvaneciendo en ese momento, el bajo se escuchaba mucho mas que la su instrumento, y una de las cosas que mas le gustaba, era escuchar a Mio tocar el bajo.

La bajista siguió con sus actos, respirando fuertemente mientras empujaba por una parte o hacía círculos y por la otra saboreaba, realmente sentía en su cuerpo la calidez de su batería pero.. no pudo contenerse, con su otra mano se tocó a ella misma y efectivamente, estaba empapada.. Se avergonzó y quitó esa mano, decidió usarla para Ritsu también. La posó en uno de sus mulso y lo acarició suavemente, para después apretarlo.

Ritsu sabia que el momento del orgasmo se acercaba cada vez mas rápido, sentía el tacto de Mio, sus caricias, y sus acciones, la estaban llevando a la locura, el placer aumentaba cada vez mas, al igual que sus palpitaciones y la bajista ayudaba a ello mucho mas de lo que ella estaba ayudando, se sentía un poco inútil en esa situación, pero su cuerpo le pedía que siguiera así, su tímida y miedosa bajista le estaba dando una lección a su manera, gemía mientras que levemente decía- Mio, te amo, Mio-.

Y-Yo también te amo Ritsu... -Dijo entre jadeos. Enredó su mano al rededor del muslo que tenía atrapado y lo apretó. Quitó los dedos de dentro de la otra y de mala manera forzó su lengua dentro de esta, pero no dio por olvidada la otra mano, la cual estaba resbaladiza, completamente lubricada de Ritsu. Con dos dedos le acarició el clítoris, haciendo círculos suavemente. Había descendido el ritmo por la estúpida razón de que se le cansaban los dedos. Entonces recordó que era bajista... Y cambió posiciones con sus manos, descansó sus cansados dedos en el muslo contrario al anterior mimado y quitando la lengua de dentro de esta introdujo dos dedos, no sin antes habérselos lamido. Levantó la vista y la sonrió, tímidamente entre jadeos susurró.- De verdad que te amo...

Mio... - decía sin parar, solo podía decir el nombre de su amante, repetirlo y repetirlo, cada caricia de Mio, y cada acto hacían que Ritsu se quisiera resistir para llegar para poder disfrutar de ese momento un poco mas , cuando Mio le decía que la amaba sentía como una aceleración en el pecho, latidos que parecían como si su corazón fuera a salirsele por el pecho, y ella por todo aquello agarraba las sabanas de la cama de la bajista, las estaba arrugando, pero se tenia que agarrar a algo para no salirse de sí, aunque agarrarse a las sabanas le sabia a poco-

Mio sonrió y se mordió el labio inferior, acto seguido volvió a sumergir su cabeza en los bajos de su batería.- Voy a afinarte.. -Murmuró algo perversa, ni ella se había dado cuenta de su cambio radical de personalidad. Movió los dedos dentro de la otra, ahora otra vez deprisa, y comenzó a dejar un rastro de saliva en la pierna que tenía sujeta. Quería devorar entera a Ritsu, se molestó porque su cuerpo no daba de sí para hacerlo, no sabía ni por donde seguir ni terminar.. No terminar no quería nunca, no sabía donde llevar su boca ahora por lo que siguió lamiendole el muslo, e incluso a veces llegaba su lengua hasta su ingle, no solo la lamía, muy a menudo también le regalaba húmedos besos a su cuerpo.-

-Afiname - decía entre jadeos a la vez sorprendida y excitada, el cambio de Mio la volvía loca, le quitaba la razón, agarrando y buscando mas sábana para agarrar y sin conocer a su nueva Mio se dejaba hacer y seguía dejándose hacer ,sólo quería que ese momento durara más y más, pero ella sabía que le quedaba menos y menos, fue notando una ligera aceleración y un estremecimiento mayor estaba por llegar, estaba apunto de colapsar en un orgasmo y sus gemidos cada vez eran mas fuertes e intensos- Mio... Mio...

La bajista volvió a deslizar su inquieta lengua, ahora desde la rodilla la deslizó hasta abajo, llegando al sexo de Ritsu. Una vez allí mordió el clítoris de su compañera suavemente, y aceleró el ritmo de sus dedos. Entre sus contantes jadeos movió su otra mano hasta uno de sus pechos y se lo estrujó un poco. Estaba comenzando a perder el control sobre su compás y volviéndose loca.- Ri-Ritsu... -Que la otra gimiera su nombre no ayudaba a que recuperara algo de control, definitivamente estaba fuera de sí.-

Casi sin aire, llena de excitación sintió un estremecimiento que hizo retorcer a Ritsu del placer y gemir el nombre de Mio mas fuerte, seguía agarrándose a esas sabanas que la habían ayudado a mantener la cordura mientras su bajista desenfrenada la guiaba en esa nueva experiencia para las dos, llegó al momento más intenso, dejando escapar todo de sí, uniéndose totalmente a su bajista, sintiendo después del orgasmo que necesitaba coger aire, respiró hondo y fuerte varias veces mientras relajaba su cuerpo y su mente de lo que acababa de vivir hace apenas unos segundos-Mi-Mio? -pregunto mirando hacia abajo y tartamudeando

La bajista tardó unos instantes en reaccionar, no sabía lo que era un orgasmo, más bien lo que se sentía al tener uno. Paró de tocarla y apoyándose en las rodillas de Ritsu, subió hacia su cara, tumbándose delicadamente encima de ella. Una vez allí se la quedó mirando a los ojos, contempló su expresión y se sonrojó mucho más de lo que estaba.- Ri-Ritsu... -No supo decir nada más, desvió la mirada y se dejó caer al lado de su bajista. Aun con la respiración alterada, el corazón a mil por hora, las mariposas de su estómago estaban de celebración y su corazón a punto de salirsele del pecho. Se llevó una mano a la frente para quitarse el sudor, que por primera vez comenzó a molestarle, pero en vez de eso se la manchó con el fluido de la otra. Se sintió estúpida y avergonzada... Se giró para volver a mirar a su compañera, quería repetirle que la amaba y que no se arrepentía de nada de lo ocurrido. Pero no pudo decir nada, le temblaban los labios, los cuales aun tenían el sabor de Ritsu tatuado. Era como si su timidez hubiera vuelto de repente, y además, más acentuada que de costumbre.

M-Mio... - la miró y vio que estaba de sudor y con un sonrojo casi fluorescente le sonrió - ¿Que te pasa? ¿Tienes frío? Estas temblando Mio- Dándose cuenta de que los labios de su amada y tímida temblaban sin parar- Hace unos momentos.. estabas totalmente descontrolada y ahora vuelve a darte vergüenza no? - le sonríe picaramente sabiendo que si no había acertado, estaba muy cerca de la realidad- Te quiero Mio, ha sido... - se queda unos instantes callada porque no tiene palabras para describirlo, y eso la hacia sonrojarse y desviar la mirada- ha sido...

Se mordió fuertemente los labios, parando en seco el temblor de estos. No tenía frío, todo lo contrario, aunque ahora tenía menos calor que hacía unos minutos. Volvió a mirar a Ritsu y terminó la frase por ella, no sabía si para la otra había sido algo como para ella, pero tenía la necesidad de expresarse, no quería aguantar un pique ahora.- Ha sido una experiencia que -Se llevó las manos al pecho.- guardaré aquí para siempre, al lado del amor que siento por ti... Ritsu. -Entrecerró los ojos y bajó el tono de su voz.- Prometimos ir al Budokan... Yo te prometo mis sentimientos por ti son más fuertes que mi deseo por subirme a ese escenario. -Volvió a elevar su tono de voz, volviendo el temblor de sus labios por unos instantes.- Por eso mismo... Esto que acabo de sentir... Es mucho más excitante que tocar allí, tocarte a ti... Lo prefiero mil veces.-Llevó sus manos hasta la que tenía de Ritsu más próxima a ella.- Estoy preparada para subirme a ese escenario Ritsu, no se si lo haré muy bien... Pero me esforzaré, me esforzaré para darles placer musical a nuestro público. -Se acercó más a ella y se susurró mientras ella misma tenía un escalofrío.- Pero te aseguro que me esforzaré más por darte a ti más placer la próxima vez. -Dicho esto sonrió, beso esa mano que tenía entre las suyas y se incorporó, sentándose en la cama. Se giró sensualmente con un dedo en los labios, también le guió un ojo y añadió en un tono sensual.- Te parece bien, señorita batería ?

Escuchando las palabras de Mio, Ritsu sentía que estaba en el cielo, cada palabra de Mio para ella era tan importante, porque sus sentimientos eran tan mutuos, y no sabia expresarlo, y mucho menos al verla sentada en la cama de aquella manera- Mio- le dijo incorporándose – Yo... he sentido lo mismo, eres más importante para mi que el Budokan y cualquier otra cosa, solo tú me das la energía que necesito para tocar y la que me permite salir adelante, y a partir de ahora más, así que me parece genial, te quiero Mio - después de decirle esto le acarició la cara y le dio un pequeño beso seguido de un abrazo quedándose así durante un rato más, sabiendo que pasara lo que pasara se amaban, y que lucharían con lo que fueran, para poder estar juntas para siempre.