Capítulo 4: Confianza
Una semana había pasado desde que había salido del hospital y el doctor me recomendó reposo absoluto, lo que me permitiría llegar a tiempo a la exhibición final en mi Universidad, por otro lado, me estaba volviendo loca en casa, pasaba la mayor parte del tiempo viendo películas o molestando a Rachel y después de cinco días de hacer lo mismo me comenzaba a aburrir.
Rachel por su lado había comenzado con su primer gran caso, aquella chica víctima de violación cuyo testimonio la tenía en la mira de la prensa.
Aquel día comenzaría el juicio y como siempre m novia estaba demasiado nerviosa
-Deja de caminar tanto – decía mientras ella iba de una esquina de la habitación a la otra
-No puedo, en tres horas será el juicio
-Hey – me acerque a ella y la tome de la cintura – todo irá bien
-Nunca he perdido un caso Quinn.
-Y no lo harás, pero confía en ti amor – me acerque a besarla – te amo.
-Deja de ser tan dulce porque me enamoro más de ti – sonrió.
-No puedo es algo natural en mi
-Ven aquí – me abrazo y caímos a la cama mientras ella me hacía cosquillas, no podía parar de reír y amaba esos momentos en los que no había nada mas de que preocuparnos, solo nosotras.
Lentamente mi risa fue disminuyendo y sentí los labios de Rachel sobre los míos, era un beso suave, delicado, no había prisas… la amaba tanto estaba segura de ello, pero no sabía cómo expresarme, como gritarle que era todo para mi…
-Tengo que ir a alistarme – susurro separándose de mis labios
-Lo sé – me mordí el labio y la miré fijamente – sabes yo…yo solo
- ¿Si? – acariciaba mi mejilla mientras sus ojos buscaban hacer contacto con los míos
-Te deseo lo mejor, sé que tú puedes con esto y más Rach
-Gracias – sonrió y se levantó de la cama – gracias por confiar en mí.
La confianza era algo que era demasiado complejo para mi explicarlo ya que por esa misma confianza yo había pasado seis años en las sombras de un oscuro sótano, nunca imagine que confiar en la persona equivocada marcaria mi vida para siempre pero al salir quería vivir, quería hacer todas esas cosas que me había privado y quizás fui de prisa pero no me arrepiento, si no hubiera confiado nunca me hubiera acercado a Rachel y quizás esta historia sería muy distinta, quizás ahora ella estaría casada con Damon viviendo en una pequeña ciudad con su mismo empleo estable y yo pues estaría aquí en Nueva York aún muy aterrada para vivir.
El juicio seria retrasmitido por televisión debido a su interés por lo que me apresure a encender el televisor para ver las noticias.
Rachel a dos horas de comenzar el juicio ya estaba lista, tomo su maletín y se miró una última vez al espejo.
-Estas perfecta – le dije mientras me acercaba a ella.
-Gracias – dijo sonriendo – cuando esto termine quiero llevarte a cenar.
- ¿Una cita?
-Algo así – tomo mis manos – quiero tener un tiempo a solas, sé que estos días han sido un poco complicados, pero creo que todo comenzara a mejorar.
-Confió que así sea Rach – la abrace fuertemente y le desee lo mejor para su juicio, sabía que era algo complicado, pero confiaba en que podía lograrlo.
Horas después volví a sentarme frente al televisor para saber cómo iban las cosas, el tipo del noticiero insistía en que la parte acusada tenía un as bajo la manga, que aun el padre de aquella chica podía salir libre sin ningún remordimiento.
Cada vez que sucedía algo así pensaba en mi captor, el día del juicio se acercó a mí y me dijo que me amaba, que no me iba a dejar en paz afortunadamente Damon me ayudo a salir de aquel lugar, pero su mirada era algo que jamás podré olvidar, aun no soy capaz de pensar en su rostro sin sentir ganas de vomitar.
"Las pruebas presentadas no son convincentes señorita Berry"
"¿Qué necesita que la chica se desnude frente a usted para observar cada cicatriz en su cuerpo?"
"Orden por favor" pedía mientras la gente gritaba indignada por las declaraciones del juez.
"No puedo juzgar a un hombre que podía ser inocente y quizás solo es víctima de la mente retorcida de su hija"
"La mente retorcida de un enfermo que es capaz de hacerle daño a su propia sangre…. señor juez sé que la violación se dio meses antes y por lo tanto no hay pruebas concretas, pero le he presentado evidencia de los maltratos, de las humillaciones a las que ha sido sometida…"
"El detenido tendrá una orden de alejamiento de la señorita por ello, pero lamento decirle que en el caso de violación no se aceptan las pruebas presentadas"
La gente comenzó a gritar y los guardias rápidamente sacaron al juez del lugar, podía observar a Rachel sentada en aquel escritorio completamente abatida mientras la gente continuaba gritando y se abalanzaba sobre aquel tipo.
-Contesta vamos – tome mi celular y le marque inmediatamente – vamos Rach….
Nada, marque más de quince veces esperando que Rachel contestara, pero nada sucedía, me estaba comenzando a alterar, sabía que Rachel estaría furiosa y necesitaba hablar con ella.
"Quinn ahora no puedo hablar"
"Rach"
"Llegare un poco tarde te amo"
"Te amo"
Bien quizás necesitaba un poco de tiempo, nunca había perdido un caso, pero este había sido bastante complicado, ella había hecho todo por sacar adelante su posición, pero no había resultado.
Rachel llego a casa a eso de las doce la noche, yo aún estaba en el sofá mirando cualquier película en la televisión, pero al notar que entraba me levante inmediatamente y camine hacia ella
- ¿Quieres hablar?
- ¿Podrías abrazarme?
No pude decir nada más y me aferre al cuerpo de mi chica, rápidamente escuche los sollozos de y la sostuve aún más fuerte, no iba a soltarla por nada del mundo, Rachel era una mujer sensible, dedicada a su trabajo, pero sobre todo apasionada, cada caso que trataba lo hacía como si ella misma estuviera en esa situación.
-Hiciste todo mi amor
-No fue suficiente – susurro – no lo fue.
-Claro que lo fue, no te puedes rendir, eres Rachel Berry sé que puedes con esto mi amor
- ¿Por qué confías tanto en mí?
Lo había porque la amaba, verla tan frágil entre mis brazos me rompía el corazón, no quería que ella perdiera la fe en sí misma, no deseaba que el cambio a Nueva York la afectara más de lo que ya había sido, confiaba en que podía seguir delante de que este solo era una prueba más la cual debíamos superar.
-Porque te conozco, se lo que puedes lograr cuando te lo propones, sé que ahora todo está complicado, pero quiero que sepas que todo saldrá bien, que confió en ti, en lo que has aprendido en estos años, eres una profesional excelente…pero también eres un ser humano increíble.
-Te amo, no sé qué más decir….
-No tienes que decir nada, vamos a descansar – le sonreí y tome de su mano.
Caminamos juntas habitación y ayude a Rachel a desvestirse, comencé con los botones de su camisa dejando al descubierto su torso, note llevaba un sujetador de color blanco y su abdomen estaba más marcado debido al ejercicio, volví mi mirada hacia sus ojos y le sonreí.
Finalmente, le quite la blusa y continúe con su falda que era de color negro al igual que sus tacones, desabroche con cuidado los tres botones que se encontraban en la parte de atrás y deje que cayera por sus piernas.
Camine hacia el closet y saque un short y una camiseta, volví a colocarme frente a ella y Rachel acaricio mi mejilla provocando que me sonrojara, en ese momento note la tenía casi desnuda frente a mí.
- ¿Algún día vas a confiar lo suficiente en mi para dejar que te haga el amor? – susurro mirando hacia mis labios.
-Yo….
-No quiero presionarte ni nada por el estilo porque sé que es difícil, pero… - tomo de mi barbilla para que la mirara – no sabes lo difícil que es contenerse, lo difícil que es desear tanto a alguien.
-Yo también te deseo, no sabes cuanto
- ¿Pero? – me dijo sonriendo
-Pero aun no estoy lista – le coloque la camiseta, tenerla así frente a mi hacia que perdiera la poca cordura que me quedaba.
-Lo se amor – me decía mientras yo continuaba colocándole la ropa
- ¿Estás molesta?
- ¿Debería estarlo? Digo tengo a la mejor novia del mundo, la más hermosa y la chica que es capaz de todo por mí, la chica que no solo se preocupa por ser feliz sino por hacerme feliz…
-Te amo Rach – sonreí y la abracé nuevamente.
La noche era algo fría por lo que inmediatamente nos acurrucamos en la cama, yo me aferraba al cuerpo de Rachel mientras que por mi mente pasaban una y otra vez sus palabras, claro que confiaba en ella, claro que la deseaba de esa manera, pero por alguna razón aun me constaba dar el siguiente paso, ella lo entendía a la perfección, pero aun así me sentía una completa idiota al alejar a una hermosa mujer.
Días después ya estaba lista para volver a la Universidad, regresaría con el tiempo justo para la exposición, lo que sin duda me estresaba de sobre manera.
Al llegar note a Kevin y Santana platicando animadamente y me acerque hacia ellos.
-Hey – dije sonriendo y ellos rápidamente se levantaron a abrazarme – me van a botar
-Lo sentimos – sonrió Kevin – que bueno que ya estas mejor
-Gracias a ti. Que yo esté bien es gracias a ti – le debía mucho a aquel chico que no solo me había defendido en la cafetería, sino que también se había preocupado por mi aquel día en la estación de tren.
-Solo hice lo que cualquiera debía hacer en mi situación Quinn
-Pues gracias por ello – lo abrace.
-Qué bueno es tenerte de nuevo acá, todo ha sido bastante aburrido y estresante sin ti – dijo la latina
-Pues ya estoy acá ¿Qué es lo que hay que hacer?
Estábamos en el proceso final, enviar las invitaciones y arreglar los últimos detalles, la exposición seria en cuatro días por lo que todo debía estar listo.
"Si mamá te aseguro que estoy bien" era la segunda vez que mi madre llamaba en el día, desde el incidente con el tren estaba demasiado preocupada por mi salud
"Bueno hija es que entiéndeme un poquito"
"Lo hago créeme, pero quería saber si tú y Jason iba a venir a mi exposición"
"No nos la perderíamos por nada del mundo"
"Bien, les enviare las invitaciones" sonreí "me tengo que ir, pero nos vemos en unos días"
"Te amo hija cuídate mucho"
A lo largo de mi vida había tenido muchos sueños y pensar en que uno de ellos en pocos días se haría realidad me hacía muy feliz, el arte era lo que me apasionaba y saber que a las personas les gustaba era mi mejor recompensa, cada artista tenia diferentes maneras de expresar lo que siente y la mía era pintar, dejar que un cuadro hable por mí y cuente una historia.
Por otro lado, Rachel había vuelto al trabajo, no se iba a rendir e iba a pedir apelación para aquel juicio, me daba mucho gusto saber que a pesar de todo ella no se rendía y eso era algo que me hacía amarla mucho más. Las cosas entre nosotras mejoraban de a poco, si aún había miedos que superar, pero ella me hacía sentir cómoda a su lado, me hacía darme cuenta que no tenía por qué seguir escondiendo lo que sentía, mi historia podía ser demasiado compleja incluso para mí lo era, no quería ni imaginar lo que sería para los demás, pero era mi historia.
Finalmente, el día de la exposición llego y los nervios me atormentaban, estaba allí escuchando las recomendaciones del profesor ya que cada estudiante debería estar al lado de su cuadro para explicar a las personas que se acercaran sobre su significado, la mayoría de ellos eran ya personas con un alto nivel de conocimientos que habían hecho esto muchas veces, mientras que yo era una inexperta que aun temía socializar.
Llevaba un vestido negro mi cabello recogido y casi nada de maquillaje más que un poco de brillo en mis labios, mis manos temblaban y fue así como comenzó la exposición.
Un grupo de casi 20 personas se acercaron hacia mi cuadro y me quedé en blanco hasta que vi a un costado que se encontraba Rachel sonriéndome, se veía hermosa, un vestido color gris, cabello suelto y un poco de maquillaje la hacían ver como toda una princesa.
-Bueno mi nombre es Quinn Fabray y desde que tengo uso de razón he amado el arte, nunca imagine que un pasatiempo se convertiría en mi más grande pasión y aquí lo tienen – mostré mi obra – se titula "Libertad" y es una representación de como desearía tomar mi libertad, de cómo a lo largo de este tiempo he aprendido a sentir, probablemente muchos sepan mi historia y está bien, cada uno la tiene aunque la mía sea un poco más complicada pero lo que no saben es que mi vida también tiene cosas maravillosas, como tener a mi lado a la mujer más increíble – mire a Rachel quien se encontraba completamente sorprendida – mi libertad siempre va a ser tuya Rach.
Lo que paso después no lo recuerdo muy bien, solo los labios de la chica que amaba sobre los míos, aplausos y ver como las personas estaban ofreciendo grandes cantidades de dinero por uno de mis trabajos.
Era cuestión de confianza, de creer en mi misma, de saber que lo podía hacer, de creer que los miedos no eran tan aterradores, que no debía seguir encerrándome en mi misma y esa noche lo entendí, lo supe mientras miraba a Rachel observando cada detalle de mi pintura, lo entendí mientras me acerque a ella y la abrace por detrás colocando mis manos en su cintura y disfrutando de su perfume.
Entendí que la amaba, que confiaba en ella, que deseaba más que nada en el mundo hacerla mía, ser completamente suya.
