Al día siguiente Miharu se levantó temprano como siempre, sólo que alguien había madrugado antes que él. Escuchó a alguien en la cocina cantando alegremente y en voz baja.
-Buenos días hermanito-
-Buenos días, ¿Tan temprano despierta?-
-Mmm, es que siento que hoy será un lindo día y no quisiera desperdiciar ni un minuto- Contestó la chica imaginándose miles de cosas al tiempo que preparaba el desayuno.
-¿Un lindo día? ¿Levantarte temprano? ¿Quién eres y qué hiciste con Susu?- Preguntó el chico de forma divertida al ver a su hermana tan contenta. Un sonido lo hizo dirigir su mirada al otro lado de la habitación.
-Ah, también te levantaste Ginko. Te ves igual de alegre que mi hermana-
-Si, ayer fue una noche agradable- Dijo él volteando a ver a Susu. Ésta se ruborizó ligeramente, pero le devolvió una sonrisa. Se fue a la cocina a seguir con la comida.
-¿Pero qué le pasa?- Dijo Miharu extrañado de ver a su hermana así de contenta
-Sólo está feliz, eso no tiene nada de malo. Debería alegrarte- Respondió Ginko serenamente
-Ahora que lo pienso, tú también actúas extraño. Te ves más feliz de lo usual- Cuestionó sospechosamente
-¿Tiene eso algo de malo?- Preguntó
-Pues... no, creo que no; olvídalo. Oye, sobre lo que te dije ayer de mi hermana... no se lo digas nunca. Me asesinará si se entera, no le gusta que me meta en su vida y mucho menos que le cuente a los demás cosas de ella.-
-No tienes ya nada de que preocuparte- Dijo él con una sonrisa
-¿¿Ahh?? ¿Por qué?-
-Porque ella me lo dijo personalmente ayer por la noche-
-¿¡Quéee!?- Exclamó Miharu en voz muy baja para que su hermana no lo oyera -¿Y qué le respondiste?-
-Le dije... Oye, ¿Por qué te interesa tanto?-
-Quiero saber cómo se te declaró mi hermana, y saber si lo hizo mejor que yo ¡Por favor cuéntame!- Imploró Miharu recostándose en suelo boca abajo y apoyando sus codos en el piso, con una expresión en su rostro de picardía e interés.
-Ella me dijo lo que sentía y...-
-¿Y qué le dijiste?-
-Yo le dije que también la quería. Eso es todo- Dijo él un poco molesto porque un chiquillo como él se estuviera metiendo en donde no lo llamaban.
-¿Y eso es todo? No lo creo...- Preguntó Miharu riendo maliciosamente
-¿Qué más quieres que te diga?-
-La verdad. Que se besaron ¿No es así? Una declaración no puede estar completa sin un beso- Dijo tomándolo desprevenido
-¿Tú como sabes que...?- Dijo Ginko un poco nervioso. Nunca hubiera pensado que la mente de Miharu fuera así de despierta.
-¡Ahá! ¿Lo hicieron verdad?-
-¡Está bien, lo hicimos! ¿Estás contento, pequeño entrometido?-
-¡Claro que lo estoy! ¡Mi hermana ya tiene novio! ¡Y con un maestro del mushi! ¡Ginko y Susu b-e-s-a-n-d...!-
-¿Qué estás diciendo?- Preguntó Susu con la comida. No pudo escuchar muy bien porque estaba en la cocina. Los tres se sentaron a comer
- Nada hermanita, sólo que ya sé que tienes pareja- Dijo Miharu riendo silenciosamente
-¡Eres un entrometido, debería...!- Estaba a punto de darle un golpe en la cabeza por su impertinencia, pero una mano la detuvo
-No tiene caso que te molestes, de todos modos se tenía que enterar en algún momento- Murmuró Ginko mirándola con una sonrisa
-Tienes razón...- Dijo la chica un poco apenada, pero terminó riendo por la impertinencia de su hermano.
Los tres días pasaron muy rápidamente. Ginko le enseñó a Miharu los otros mushis que le faltaba conocer, mientras el pequeño aprendía con mucho entusiasmo. Susu los observaba y a veces no podía evitar reírse al ver cómo su hermano señalaba muy emocionado cosas que ella no podía ver.
Ella y Ginko se ponían a conversar en las noches mientras él le contaba sobre los lugares a los que había viajado, las personas que conocía, su extraño amigo que coleccionaba objetos paranormales y los casos que resolvía respecto de los mushis.
Susu estaba feliz por estar junto a él, pero no podía evitar sentir nostalgia porque sabía que los días se iban terminando, y la ya tan triste separación parecía estar muy cerca.
También Ginko pensaba en eso. Realmente no quería irse de ese lugar, y no quería irse del lado de Susu. La quería profundamente y no pudo evitar sentir un poco de odio a su don, pues sabía que era el causante de que tuviera que vivir así.
Era la última noche, y ambos estaban observando la luna, al que le faltaba un pedazo por su ciclo lunar. Susu no pudo evitar suspirar por lo que sucedería al día siguiente. Estaba abrazada a Ginko. Involuntariamente salieron unas pequeñas lágrimas de tristeza. Él lo notó y la abrazó con fuerza, suspirando.
-¿Regresarás, verdad?-
-Lo haré, lo prometo-
...............
La mañana llegó y Ginko se preparó para irse. Susu lo miró tristemente. Miharu le pedía que cuando regresara le contara los diferentes mushi que encontró.
-Volveré pronto Susu-
-Te esperaré, no te preocupes- Dijo la chica casi a punto de llorar. Él la abrazó
-Te amo...- Murmuró Ginko al tiempo que la besaba. Ella le correspondió al tiempo que colocaba una mano en su nuca, mientras Miharu los observaba con satisfacción
-Y todo gracias a mí...- Pensó orgulloso (Sí, como no)
-Te veré pronto Miharu- Dijo frotando su cabello con fuerza, despeinándolo.
-Yo también espero volver a verte de nuevo- Respondió con una sonrisa. No quería admitirlo, pero también se sentía triste por su partida.
La imagen de Ginko se fue perdiendo en el horizonte del bosque mientras las hojas que caían de los árboles del bosque también se perdían con el viento, inconscientes de su destino. Él no volvería dentro de mucho tiempo, pero Susu lo esperaría paciente, hasta que el día del reencuentro llegara de nuevo...
**FIN**
Espero sus reviews para saber si les gustó o si fue pura... emmm... o si no les gustó, je, (por no decir otra cosa) Pronto haré más, y acepto sugerencias para poder mejorar mis historias ¡Bye!
