Capítulo III

Josué salió de bañarse y se colocó una bata, caminó hasta el ventanal de la habitación y ahí inhaló el aire, cargado de presagios de revancha. El rubio esperó pacientemente a que sus soldados llegaran hasta el lugar donde uno de los príncipes se escondía, el otro lugar –que era la academia Cross– debía esperar hasta que Zero e Ichiru se retiraran, no podía permitir que sus amigos se vieran inmiscuidos en el ataque y mucho menos trataran de ayudar.

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Se notaba en el aire la amenaza que se cernía sobre ellos, Ruka veía desde la ventana la niebla tratando de descubrir lo que esta escondía. Akatsuki había salido y desde la puerta vigilaba. Kaname si bien no estaba cerca de ninguna salida o ventana si estaba preparado para lo que viniese o... eso creía.

Fue una silueta que se vislumbraba en los jirones de niebla que dejaba su paso, pero a esa se le sumaron más y... más. De pronto y sin que nada los hubiese preparado para eso la casa estuvo rodeada de nobles y sirvientes de estos, el rubio optó por entrar y cerrar la puerta que si bien no era mucho por lo menos los defendería un poco, la chica se le unió en el recibidor y juntos presenciaron los golpes y gritos que pedían la cabeza del príncipe Kuran.

–¡¿Que les pasa?! ¡Actúan como los nivel E! –exclamó Ruka.

–No podemos preguntarles, solo hay que defender a Kaname-sama.

A pesar de que los nobles solo estaban pendientes de las acciones de Kaname no habían interferido y ahora sin más...

El joven Kuran bajó con paso lento hasta llegar con sus protectores.

–Si bien pensé que algún día dejarían de ver solamente e intervendrían, nunca me imagine que fuera de esta forma.

Afuera la muchedumbre ya estaba zafando de sus goznes la puerta que protegía la mansión. Los dos guardaespaldas se pusieron en pose defensiva. Kaname sin embargo los hizo a un lado cuando el primero de los atacantes entró. El castaño se acercó usando su fuerza mental para hacerlos retroceder, y es que esa era el mayor obstáculo que representaba Kaname, el poder manejar las mentes de sus nobles considerando su condición de príncipe sangre pura, por lo que si bien estaba algo asombrado de como sucedía las cosas no se asustó e inició con el dominio. Trató de entrar y ordenarles, pero algo o alguien que lo rechazó causándole hasta un dolor que lo hizo doblegarse. Y una palabra se repitió en su mente, una que se sentía en la mente de todos eso nobles doblegandolos.

...Matusalén... Matusalén...

Ruka alcanzó a sostener a su príncipe y el rubio le ordenó que lo sacara de ahí, pero Kaname se resistió, pues los dos jóvenes vampiros no podrían con todos los invasores. Alzó su manos y la sangre de los más cercanos atacantes fue abstraída de su cuerpos o eso creyó, pues si bien mucho de este liquido obedeció a su líder natural otra –la mayor parte– se quedó en su lugar, no se detuvo y haciendo volar las puerta destrozadas las estrelló en contra de los nivel E que se acercaban demasiado decapitandolos al instante, esperó que esta acción amedrentara a los otros, pero estos ni siquiera pestañearon, algo pasaba con ello se dijo Kaname y reconoció que la impotencia se estaba apoderando de él. Akatsuki utilizó el hielo dejando congelando a muchos nivel E, los poderes de Ruka eran inútiles si el mismo príncipe no podía controlar a los agresores.

Kaname se lanzó contra los atacantes usando sus manos para cortar cabezas y arrancar corazones no podía detenerse a preguntarse lo que sucedía, no si estaba su vida en peligro. Pasaron –lo que a los tres les parecieron horas– y por fin hasta el último atacantes cayó hecho cenizas.

Lejos del lugar, una sonrisa ladina apareció en los bellos labios rosas de Josué, fue exactamente como lo deseó y el sangre pura fue distraído y fatigado lo suficiente para que un numero casi igual de soldados atacaran la academia Cross en busca de la otra Kuran sin él pudiese intervenir.

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Unas horas antes Zero aterrizó limpiamente en las afueras de las puertas de la academia, Ichiru llegó después a su lado, caminaron y traspasaron el umbral. El viento movía las gabardinas de ambos semejando alas. Se dirigieron directamente a la dirección buscando a Cross, evitando que algún estudiante los viera. Tocaron y esperaron el permiso que fue concedido de inmediato. Cross estaba en su asiento y a lado de él como siempre su amigo y amante Toga, ambos hombres al verlos pasaron del asombro a la felicidad, por razones totalmente diferentes. Para Toga era una sorpresa agradable volver a ver a sus ex alumnos, pero para Kaien era la posibilidad de que Zero ayudara a los Kuran.

–Buenas noche senseis. –saludó formalmente Zero inclinándose e Ichiru lo imitó.

–Buenas noche Zero o era... ¡Abir! –dijo el director sonriendo.

–Está bien puede llamarnos como antes.

–Pensamos que no los volveríamos a ver –aseguró Toga.

–Y no era nuestra intención regresar, pero algo nos trajo de nuevo. –respondió Ichiru– Sin preámbulos: El metal madre. Debemos verlo.

Ichiru se había adelantado hasta estar frente a los mayores que podían presenciar de nuevo el cambio tan radical en la personalidad de ese gemelo, el poder manaba por todos sus poros trasmitiendo fuerza y seguridad. Toga frunció el ceño, pues el que los gemelos y probablemente sus padres estuviesen ahí solo para ver el metal madre era algo muy sospechoso. Pero Kaien que siempre pensaba antes de actuar optó por cambiar la conversación y de paso indagar más de las intenciones de los llamados Kresnik.

–No creo que deban apresurarse tanto, como para no saludar a los conocidos, acompáñenme precisamente Yuuki está en la...

–No Director –interrumpió Abir al mayor–, esta visita es más para informarle que iremos a la sede de la organización y como ya nos hemos enterado que usted es el nuevo jefe, optamos por venir antes aquí. –concluyó Zero.

–Conociendo de antemano el alcance de su fuerza no es como si pudiésemos oponernos. –contestó algo molesto Toga.

–No pueden por eso esperamos su total cooperación alejándose del lugar.

Dijo Ichiru e inclinándose de nuevo se despidieron de sus senseis, no dándoles ni el beneficio de la replica. Toga los vio partir y giró la vista hacia su compañero.

–Por lo menos avisaron.

–¿Avisar? Ordenaron y no mencionaron el motivo de sus acciones, pero eso es lo que sucede con lo seres poderosos. –dijo decepcionado Cross.

–Reconoce que lo que te duele es que ya no puedas usarlo como escudo.

–¡¿Como te atreves siquiera a insinuarlo?! ¡Yo nunca...

–No te molestes, sé que lo criaste y lo protegiste a tu manera, pero los hijos de Juri fueron tu prioridad. No te juzgo. Yo solo me arrepiento de no ver el gran potencial de ambos, y me alegra que tengan a unos padres como los que tienen.

Kaien Cross se limitó a apretar los puños y evitar replicar, en parte había mucha sabiduría en las palabras de su amante... deseaba que Zero cuidara de Yuuki y ayudara a Kaname, pues con la fuerza de uno solo de esos Kresnik, los Kuran no tendrían nada que temer ni del consejo, ni de los nobles... ni de los cazadores.

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Ichiru caminaba con los brazos detrás de la nuca y silbaba alegre, mientras Zero se limitaba a respirar y disfrutar de nuevo los bosques del que alguna vez consideró su hogar.

–Eso fue rápido, pero papá y padre se molestaran por que no fuimos muy educados. –dijo burlón Ichiru.

–Si hay algo que deba explicarse, lo harán ellos. –confirmó Zero.

–Si y sabrán que estuvimos aquí.

–Yo no te obligue a acompañarme Adar, pero reconoce que esperabas ver a cierto rubio. Ambos debíamos cortar los lazos del pasado, no solo yo.

–Oh lo se, pero sabes como son de sobre protectores los dos.

–Con nuestro pasado, los entiendo.

–Y mira que si, el sino nos ha traído hasta aquí...

Ichiru señaló con la cabeza el frente dentro de un claro de árboles y vieron la silueta de la princesa Kuran con Aidou a su lado. Caminaron sin prisa hasta los ellos y estos los vieron con rostros similares de asombro.

–¡Zero! ¡Regresate! ¡Regresaron! –exclamó la chica deseando lanzarse a los brazos del mencionado.– ¿Has venido a cumplir tu promesa?

Zero la miró y negó.

–Lo que me trajo es algo más importante.

La chica quedó herida, pero sabía que había lastimado mucho al chico frente a ella como para merecer ese trato. Por su parte Zero buscó algo, un detalle que le llenara de cariño hacia Yuuki, pero no encontró nada, una sonrisa de triunfo afloró en sus labios, lo había superado y Yuuki solo significaba un recuerdo del pasado. Sin embargo la castaña creyó que la presencia de esos seres era un peligro y principalmente para su onii-sama, por lo que se interpuso en el avance de Zero.

–No te dejare que te acerques a él, si tengo que pelear contigo, lo haré.

El gemelo mayor observó a la chica y sin esfuerzo moviendo su manos la lanzó por los aires, que si no hubiese sido por Hanabusa se hubiese golpeado más con los árboles.

–A veces el valor se confunde con al estupidez. –declaró Abir.

Los dos chicos de cabello plateado reiniciaron su camino, pero una bola de fuego se estrelló en el escudo de estos –que se activó instantáneamente– ante el peligro.

–¡Kiryus! ¡Yo peleare con ustedes!

Gritó Hanabusa, sintiendo que tenía que hacer todo por proteger a la preciada Yuuki de Kaname. Zero se dirigió a su gemelo.

–Me adelanto, Josué debe de estar esperándonos.

–Si. No tardare.

Y es que todo estaba saliendo como Ichiru y Josué esperaban, pues los soldados ya estaban cerca de la academia y Zero no debía verlos.

–¿De verdad te arriesgaras de ese modo por ellos?

–Si.

–Antes la despreciabas. –Señaló Ichiru a Yuuki.

–Ella es importante.

–O sea que tú remplazaste a mi hermano en eso de ser peón.

–Llámalo como quieras.

–Es una lastima, creí que tenías más orgullo.

–Mira quien habla de orgullo, un monstruo como tú.

–¿Monstruo? ¿Eso me consideras?

–Si, solo aberraciones vienen de ustedes.

–¿De que hablas?

El rubio ya no contestó demasiado molesto y atacó de nuevo a Ichiru, este solo se protegió y desvió el fuego, ahora los tres estaban rodeados de llamas.

–Será mejor que saques de aquí a esa mujer si no quieres que se queme.

Hanabusa no tuvo otra opción que hacerle caso al Kresnik y es que Yuuki aún estaba algo mareada por el golpe de Zero y no podía apartarse sola de las llamas. Ichiru vio alejarse a los dos jóvenes y sonrió con algo de tristeza, Hanabusa no hubiese sido feliz a su lado, no si estaba alejado de los Kuran, el de ojos violetas dejó salir sus alas y emprendió el vuelo, pensando en su príncipe matusalén que lo esperaba en su mundo, ya estaba libre de las cadenas de un amor que nunca fue, ahora sería por completo de ese pelirrojo.

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Josué vio a lo lejos a uno de los gemelos, por el color de las alas supo que era Adar y sonrió. "justo a tiempo" se dijo para que la invasión a la escuela y la búsqueda de la princesita iniciara, su mente se trasladó y sus ordenes fueron otorgadas. Solo un par de minutos y su amigo llegó al ventanal entrando a a habitación.

–El alba ya está aquí debes acostarte.

–Aún no tengo sueño mamá. –le dijo sarcástico Josué a Zero.

El aludido se aventó en la cama donde el rubio estaba sentado y lo atrajo para que se recostara a su lado.

–Fui a ver a Yuuki.

–...

–¡Dios es genial!

–¡¿Quien, ella?!

–¡No! el que yo ya no sentí nada cuando la vi.

–Esas son buenas noticias.

–Si y padre tuvo razón, solo un año en nuestro mundo y olvidamos todo de , hasta los deseos de venganza.

–Me siento aludido por eso y de nada.

–Arrogante, pero no niego que tu familia y tú tuvieron mucho que ver.

–Los queremos, eso es todo.

Zero giró el cuerpo y pudo ver el perfil de Josué que se iluminaba conforme la luz de día se colaba por la ventana.

–Ahora lo que me preocupa es: que si puedo aspirar a un príncipe o seré humillado de nuevo.

El rubio trato de no sonrojarse y errando del todo, respondió.

–Tú mismo lo dijiste, nuestro mundo y la gente somos diferente y los valoramos mucho...

– Y...

–Fueron años de llorar por alguien que creí perdido y sería un bobo si pospongo esto... ¡Eres un idiota si no sabes que te amo!

Concluyó rojo como un tomate Josué. Y Zero sonrió con total sinceridad el destino si le tenía reservado a alguien de la realeza.

–Ven acá.

Dijo Zero y acercó al rubio para besarle con ternura, este correspondió olvidando los celos e inseguridades.

Ichiru cerró con cuidado la puerta no creía que esos dos pasaron de simples caricias o mimos, pero prefería darles intimidad y... quitársela a sus padres, por lo que llegó hasta la habitación de estos y tocando antes se adentró.

–¿Que pasó? –preguntó su rubio papá que comía un refrigerio en la cama.

–Josué y Abir...

–Oh entiendo, ven hay una cama libre.

Abel se removió, despertando y viendo a su hijo en la habitación preparándose para dormir vio a su rubia pareja esperando una respuesta.

–Me temo que emparentaremos con Ion y Esther.

–Oh que bien.

Fue lo único que dijo Abel y se durmió de nuevo.

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En la académica y en total contradicción al ambiente agradable con los Kresnik, ahí se vivía una situación caótica. Kaien tuvo que llamar a varios cazadores que se encontraban cerca de la escuela para detener a los atacantes que buscaban a Yuuki con intenciones de acabar con ella, muchos de los chicos de la clase nocturna veían a sus conocidos o incluso parientes entre los agresores y se debatían entre salvar a la castaña o lastimar a sus familiares. Hanabusa no dejaba sola a la princesa que también se defendía con su artemis, pues todo comprobaron que ella no pudo ordenar el cese del ataque. La victoria costó tiempo y muchos heridos, pero lograron detener la acometida. Toga caminó entre los heridos y llegó hasta Kaien diciéndole:

–Ya inició y si valoras en algo a los otros chicos no debes tener a Yuuki aquí.

–Me duele reconocerlo, pero es cierto. La llevaremos al cuartel.

–Es lo mejor.

Hanabusa escuchó la decisión de los mayores y dejando el lugar se dirigió hasta donde estaba lo único que consideraba que salvaría a los príncipes. Esperaba estar a tiempo en la sede, debía entregarlo a quien lo lloraría al conocer su existencia.

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Caín había dormido lo suficiente y estaba dispuesto a apresurar aburrido ya de ese lugar. Los tres chicos ya estaban listos –a pesar de ser de día–. Abel liquidó la cuenta del hotel y los cinco emprendieron la caminata. Salieron del pueblo y ahí los Kresnik se trasformaron dejando salir solo el veinte por ciento de su fuerza para emprender el vuelo y llegar en menos tiempo a la sede de la organización.

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El llamado se hizo urgente y Kaname salió apresurado al escucharlo, con él como siempre sus dos compañeros. En la academia otro grupo también iniciaba el viaje a la sede.

La hora había llegado y los actores principales ya estaban juntándose en le escenario, pues el metal madre se removió inquieto llamando a todos los fragmentos de su cuerpo desde la caldera, buscando unirse y ser de nuevo el clon de mujer que alguna vez fue.

Muchas gracias a: NUMENEESSE y Grey -Si esos dos ya se entendieron finalmente y Kaname tiene lo que deseo a Yuuki lo demás no creo que le interese, eso es lo que creo.