Hola a todos, por fin un nuevo capitulo, espero les guste, la verdad es uno de mis favoritos. Este es un poco largo, espero sus comentarios...ah! quería comentares que en a parte donde hay asteriscos, pertenece a lo dicho por Minako, lo que esta en cursiva y entre comillas es dicho por un Dios y lo que esta de manera normal, lo dice Shaka. Es pero no haya confusiones, si es así, no duden en decirme.
Please, enjoy Ü
εїз CAPITULO 4 εїз
Conocerte es perderme,
perderme en el mar de tus ojos,
en la inmensidad de tu alma.
Conocerte es perder la noción del tiempo;
conocerte es perderme en lo profundo de tu ser.
C. B. D.
De nuevo el astro mayor había descendido y Minako sentía ganas de agradecerle al sexto caballero su amabilidad. Así que bajo hasta la casa de la Virgen; con gran alivio la joven miro que Shaka se encontraba fuera de esta, pues no sabía cómo iba a llamarlo en caso de que estuviera dentro.
-Quiero agradecer tu gentileza.
-Veo que estas mejor. Comprendo que debido a tu casi inexistente entrenamiento deseas incrementar tu poder, pero no lo lograras si sigues impacientándote, eso solo será un obstáculo en tu progreso.
-Es verdad, algunas veces no logro obtener los resultados que deseo, es por eso que la impaciencia se adueña de mí.
-Comienzas a conocer el camino a infinitos conocimientos, es natural que tus emociones se agiten.
-Tus palabras y consejos me ayudan mucho, sabes…
-Aunque no conozco nada de ti, me pareces tan familiar, como si ya te hubiera conocido tiempo atrás.
-¡Jajá! Debe resultarte tonto.
-No, claro que no, tal vez no en esta vida, pero quizás en una anterior.
-Algunas veces los sentimientos son tan grandes que quedan impregnados en el alma y cuando el ciclo del karma sigue sus pasos, la persona lleva consigo las huellas de su pasado.
-Ya veo, así que tal vez fuimos amigos en una vida pasada. Me alegra que en esta lo seamos de nuevo.
Minako giro su rostro y le ofreció al rubio una cálida sonrisa. Shaka hizo lo mismo, sin abrir los ojos, a la par que una especie de energía recorría todo su cuerpo.
-No falta mucho para que amanezca, te dejare descansar aunque sea un poco.
-Buenas noches Shaka.
-Muy buenas noches Minako.
Tras aquella ocasión en la que Shaka ayudo a Minako con su entrenamiento, lo notaba más y en ocasiones se descubría, avergonzada, pensando en él, en los pocos gestos que hacía. Para ella, Shaka parecía un dios dorado y hermoso, nunca antes había conocido a un hombre igual. En todo el tiempo que llevaba en el santuario jamás lo había descubierto ansioso, inicuo o en cualquier otra actitud irreverente. Cada vez que se encontraba cerca de Virgo de su pecho nacía una cálida sensación, que hasta ahora no había experimentado. Qué es lo que le estaba pasando, nunca antes había pensado en alguien de esa manera.
-Es raro, siempre nos encontramos aquí, justo a esta hora.
-¿Cómo estuvo tu día, Shaka?
-Muy bien Minako, gracias por preguntar ¿y el tuyo?
-Hoy fui al pueblo, no lo conocía muy bien, así que decidí visitar y descubrir sus encantos.
-La gente y los puestos hacen del pueblo algo pintoresco.
-…
-Siempre es un placer conversar contigo pero no quisiera seguir ocupando tu tiempo.
-No lo haces, me agrada tu compañía…
Minako sintió ruborizarse por las palabras del santo, se sentó y ambos siguieron charlando.
-También me agrada tu compañía y como te lo dije hace un momento me gusta platicar contigo.
-Tu voz rompe el silencio que por mucho tiempo he tenido cerca. Durante gran parte de mi vida la soledad ha sido mi única compañera, me habitué a ella, pero jamás pude acostumbrarme.
-Irónicamente en un lugar que parece hostil, logre encontrar personas nobles y amables que me brindan cálidas expresiones de vida.
Shaka miraba a Minako, bueno eso parecía, el continuaba con sus ojos cerrados. Sin embargo una palabra llamo su atención.
La plática siguió hasta que las estrellas desaparecieron y el cielo se pinto de anaranjado.
Ya dentro de su templo, Virgo sostenía su meditación habitual, recordaba las palabras que horas antes había pronunciado la joven Piscis y otras que Buda le había dicho hace ya mucho tiempo:
-*Durante gran parte de mi vida la soledad ha sido mi única compañera.*
-Soledad…
-"Serás adorado, temido, respetado, tu condición te brindara esas formas de devoción, pero igualmente serán la causa de tu soledad."
-*Tu voz rompe el silencio que por mucho tiempo he tenido cerca.*
Esas pláticas no cesaron, cada noche los dos Santos se encontraban a las afueras de la sexta casa, ya no como simples compañeros sino como amigos. Shaka le contaba a Minako historias provenientes de la India, leyendas y fábulas que él había escuchado de niño. El modo en que contaba todo verdaderamente hacia del relato algo cautivante, Minako fascinada, no perdía detalle de todas esas narraciones.
Ambos compartían veladas enteras hablando de su vida, los dos habían roto aquella soledad que siempre los acompañaba, su amistad había crecido enormemente y, comenzaba a tornarse en algo más hermoso, en algo más puro aún.
-Nuestras pláticas tendrán que posponerse un tiempo.
-¿Por qué?
-Como sabes tengo a mi cargo dos discípulos, debo viajar a mi tierra natal donde ellos entrenan, es mi responsabilidad instruirlos en la siguiente etapa de su preparación.
-¿Cuánto tiempo estarás fuera?
-Solo el necesario, un par de semanas únicamente.
-Está bien; que tus alumnos tomen tus instrucciones de buena manera para que pronto sean honorables caballeros.
Era de madrugada, al despedirse Minako beso tiernamente en la mejilla a Shaka, una expresión de sorpresa apareció en el rostro del santo que se sintió conmovido ante la extraña sensación que le envolvía.
- Deseo que tengas un buen viaje y un excelente regreso.
Así la joven Piscis se dispuso a subir las escaleras y entrar a su casa. Virgo hizo lo mismo, tomo lo necesario para el camino y emprendió su viaje hacia la India.
Paso una semana desde que Shaka había partido y Minako sentía un hueco en su interior, pensaba en el santo mientras se paseaba por el jardín que se había convertido en su sitio secreto. A su regreso a las 12 casas se encuentra con Mu que iba saliendo de Aries.
-Hola Mu, buenos días.
-Buenos días Mina, ¿qué es lo que haces aquí tan temprano?
-Salí a pasear por el santuario.
-Ya veo, yo me dirijo al pueblo, ¿quieres acompañarme?
-Sí, está bien.
Los dos caballeros recorrían las calles de Atenas llenas de gente, mientras charlaban.
-¿Que es lo que te pasa Mina? Te noto nostálgica.
-No es nada, a decir verdad, no entiendo qué es lo que me pasa.
-Tus ojos me cuentan lo que te sucede, algo que ni siquiera tú comprendes, debido a que, seguramente, lo desconoces.
Minako miro asombrada al lemuriano, ¿qué quería decir con esas palabras?
-Tus ojos expresan aquello que tu corazón acoge, estas enamorada Minako.
-Ahora conoces el sentimiento más hermoso del mundo.
Mu no quiso preguntar quién era el dueño de tal afecto, más ya lo sospechaba.
Más tarde Minako entrenaba, su concentración había mejorado notablemente debido a que Shaka la había instruido en ese arte. Más un pensamiento ocupaba su mente, pensaba en lo que Mu le había dicho, seria amor lo que sentía por Virgo, lo desconocía, ciertamente era un sentimiento muy fuerte como para ignorarlo o compararlo con una simple admiración. En su mente repaso cada momento que había pasado a lado del sexto caballero, todas las sensaciones que le causaba mirarlo, escucharlo…
-Si esto es amor, que bello, pero…
El jovial rostro de la chica se ensombreció, podría Shaka sentir lo mismo que ella. Conocía los designios del Budismo y sabía que él era Budista, era un Santo de Athena. Un hombre entregado en cuerpo y alma a sus valores, no podía romperlos así como así. La joven decidió no preocuparse más acerca de ese asunto, solo quería disfrutar de la compañía de Shaka tal y como lo había hecho hasta ahora.
En India, Shaka en posición de loto, debajo de una enorme estatua de Buda, esparcía su mente y cosmos, sin embargo, no dejaba de pensar en su último encuentro con Minako. La sensación del beso que la joven le había dado se mezclaba con otros efectos para él desconocidos. Le desconcertaba, nunca antes se había sentido de esa forma.
Dispuesto a concentrarse eficazmente, sintió una tranquilidad que liberaba su cuerpo y mente, esto solo le sucedía cuando se encontraba con Buda, lo que lo llevaba a una profunda abstracción, más ahora era diferente, se encontraba disperso.
-"En tu mente albergas dudas, Shaka"
-"No solo en tu mente, en tu interior noto indecisión"
-Por mucho tiempo, me he mantenido apacible a las acciones y emociones humanas, pero ahora me encuentro lleno de sensaciones desconocidas.
-Se supone que no debo mostrar debilidad ante hechos propiamente humanos.
-"No debes atormentarte, luchas contra tus propios sentimientos".
-"Sientes temor, temor a la soledad que durante largos años ha sido una contigo"
En la mente de Shaka se repiten escenas que en los últimos meses se han llevado a cabo.
-"Percibes ese desasosiego por que ahora conoces la placidez de una compañía"
-"Más no es lo único que tu ser cobija, tus emociones son más intensas y profundas"
-"Tu alma está dispersa, tu atención no está del todo conmigo, tus pensamientos están ahí, con tu cuerpo… con otra persona"
-¿Con otra persona? Sabes que tu presencia me reconforta, yo estoy aquí contigo.
-Más no puedo mentirte, esta sensación me provoca paz, pero también inseguridad.
-"Eres humano, yo lo fui, no hay por qué avergonzarte de aquello que sientes…
no dejes que la vida se te escape sin haber experimentado el más hermoso y poderoso de los sentimientos"
-"Ama Shaka… ama por ti, y por mí. No sabes cuánto me gustaría poder volver a sentir el amor"
-"Solo tú puedes decidir, si deseas alejarte de eso que sientes o entregarte sin contemplaciones ni barreras"
-Con esas últimas palabras Buda se marcho, dejando a Shaka en un silencio confuso.-
-¿Amar? ¿Debo permitirme amar?
Las dos semanas que Shaka se ausentaría pasaron. Cuando este entro al territorio del santuario, Minako sintió instantáneamente su cosmos, el corazón le palpitó de entusiasmo, tenía muchísimas ganas de abrazarlo, de estar con él y tal vez hasta confesarle lo que sentía.
Shaka, se adentro a su casa y esperaba con ansias a que el sol se pusiera, deseaba encontrarse con la joven, que sin saberlo esperaba lo mismo que el.
Shaka salió de su casa ya entrada la noche, tomo asiento en las escalinatas y espero, no tardo mucho en sentir cerca aquella energía que lo hacía sentir tan sereno.
-Me alegra que volvieras con bien.
-A mi también me reconforta volver…
-¿Qué tal tu viaje, ha sido fructífero?
-Sí, mis alumnos cada vez se acercan más al camino de un caballero.
-Es evidente, teniendo a un maestro tan virtuoso como tú, no se esperaría otra cosa.
-Te he echado de menos. Era una costumbre para mí venir y conversar contigo cada noche.
Algo raro pasaba entre ambos santos, se notaban nerviosos, Minako casi no pronunciaba palabra, no sabía de qué hablar y con el sexto santo pasaba lo mismo.
-Denoto cansancio en ti, tu larga travesía debió agotarte.
-Descansa, mañana seguiremos con la plática.
En efecto Shaka sentía cansancio, pero no quería que Minako se fuera, más no pudo pronunciar algo que la hiciera quedarse con él.
-Tienes razón mañana seguiremos con esta conversación. Que tengas buenas noches Minako.
Se despidieron con un suspiro retenido en su pecho. Aquel viaje había cambiado la percepción que cada uno tenia del otro.
Continuará...
