Los personajes mencionados son propiedad de Masashi Kishimoto. Solamente la historia me pertenece.
Agradecimientos a mi beta-reader: Lilia Sierralta. Por estar conmigo aún, por no irse y mandar todo a la kk ;-; Te quiero víbora.
Recomendación: Hannah and Volmer. - Benjamín Wallfisch. A cure for Wellness. OST. (Específicamente en la escena o salto 3.)
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Delirios de un Pecador.
4.
Análisis.
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Los odio por excluirme de tantas cosas.
Los odio y será mejor que me tengan miedo.
¡Odio!
Estoy lleno de odio y me encanta.
La naturaleza humana de la gente es su muerte. —Eric Harris.
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(1)
Sasori observó el mover del agua en la piscina, la conversación con Sakura había terminado y su teléfono estaba en lo profundo del agua. Su mirada estaba fija en el agua, pero su mente estaba en otro lado.
Estaba pensando.
¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía moverse? ¿Qué debía planificar para su futuro?
¿Quizás debería irse lejos?
Aunque funcionara al principio, estaba muy seguro que pronto darían con él.
No tenía deseo de seguir en esas condiciones, quería salir y ver la vida como lo hacía antes, quería tener el dominio en sus manos, ser nuevamente él.
Ser un Dios.
Ser considerado un Demonio.
Ser nuevamente un Loco.
Un bueno para nada, un marginado de la sociedad.
Lo que sea.
—¿Cómo lo ves ahora? —Escuchó aquella pregunta mientras miles de respuestas luchaban en su mente. —¿Cómo ves el mundo, Sasori?
—¿Importa?
—Quizás. —Mencionó tranquilamente el rubio mientras tomaba asiento al lado del pelirrojo. —¿Por qué crees que no importa?
—Nunca he dicho que no importara. —Dijo en completa tranquilidad mientras movía sus pies en el agua provocando así que esta se moviera. Deidara simplemente enfocó su mirada en el fondo de la piscina. Podía distinguir levemente el teléfono del pelirrojo.
—¿Te dijeron algo que no te gustó? —Preguntó tratando de no darle importancia. Sasori simplemente movió con más fuerza sus pies.
—Tonterías y mentiras.
—¿Quieres salir a comer? —Preguntó el rubio con fastidio mientras cambiaba el tema. —Se me antoja comer comida chatarra, desde que estoy aquí empiezo a sentirme como un hijo de mami y papi.
—Nunca fui hijo de mami y papi. —Mencionó secamente Sasori mientras se levantaba bruscamente. Deidara maldijo internamente para luego levantarse y seguir al pelirrojo.
—Sabes que no lo dije por mal. ¿Verdad? —Preguntó curioso. —Solamente era un decir, no quería […]
Sasori rió escandalosamente y aquello de cierta forma asustó al rubio. El pelirrojo reía, pero no de felicidad.
Él lloraba.
Deidara observó en silencio como varias emociones eran capaces de salir y ser transmitidas por Sasori.
La burla. El rechazo. La ira. El dolor. La miseria. El odio.
Sobre todo aquello que se notaba hasta en la forma de ver el paisaje.
El odio a las personas que le rodeaban, el odio al mundo que le tocó vivir.
El odio que se tenía a sí mismo por ser un marginado social.
Un rechazado.
Un huevo podrido.
—Necesito una cura para esto. —Mencionó con una mueca de asco mientras se limpiaba furiosamente las lágrimas del rostro. —Soy tan patético. ¿Verdad?
—No eres, para nada patético. —Susurró con una especie de afán en querer demostrarle que se equivocaba. Avanzó lentamente hacia el pelirrojo y colocó su mano en el hombro de este. Sasori lo miró fijamente.
¿Por qué?
¿Por qué siempre había gente que quería ayudarlo cuando él sabía que no tenía salvación?
El rubio sonrió levemente antes de darle una pequeña palmada en la cara.
—Reacciona. —Susurró con burla. —La comida que quiero tampoco se hace esperar.
Sasori rió levemente y simplemente subió para cambiarse la ropa. Minutos después el rubio fue consciente de que también debía hacer lo mismo ya que el ruedo de sus pantalones también se encontraban mojados.
Sasori inconscientemente recordó a su madre cuando el rubio trató de darle ánimo.
Mamá siempre le apoyaba.
Pero mamá siempre estuvo con ella.
Sakura, ella no. Ella […]
—¿Sasori? —Preguntó Deidara mientras tamborileaba sus dedos en la puerta de la habitación. —Quiero hacerte una pregunta y espero que no la tomes a mal. —El pelirrojo lo ignoró mientras buscaba un reloj de mano. La puerta se abrió levemente dando paso a la figura del rubio. —¿Podemos seguir confiando en Sakura Haruno?
—¿Por qué me preguntas eso?
—Por ella fue que tuviste una crisis en la piscina.
—Es mi hermana. —Señaló aquello como si no fuera evidente.
—¿Por qué siempre quieres justificarla con que es tu hermana y sangre de tu sangre?
—La familia nunca traiciona.
—¿Por qué estás tan seguro de eso? —Preguntó el rubio con aires de fastidio. —Tu familia fue la primera en darte la espalda, al igual que a mí. —Después de que dijo aquello palideció completamente. Sasori lo miró fijamente haciendo que el rubio se pusiera aún más nervioso.
Familia.
Deidara tenía familia.
—¿Mentiste?
—¿Perdón? —Preguntó nervioso el rubio. Sasori apretó las manos en forma de puños antes de hablar nuevamente.
—¿Me mentiste? —Preguntó iracundo, sus ojos acusaban directamente a Deidara.
—Te dije que te explicaría mi verdad en algún momento.
—¡La quiero ahora! —Gritó señalando al rubio. —Dame una maldita razón por la cual debo seguir confiando en ti. —Expresó lleno de ira. —¡Mierda! —Exclamó quitándose con furia el reloj que intentaba ponerse. Aquello impactó en contra de una mesita de madera pero poco le importó. —Toda la gente que me rodea tiene un gran saco de mierda encima. —Expresó. —¡Confíe en ti! ¡Te creí!
—¡No estoy mintiendo sobre mi origen! —Esta vez fue el rubio que gritó y Sasori calló en seco. — ¡Son muchas cosas! ¡Demasiadas a decir verdad!
—Entonces dilas. —Rebatió con ira mal contenida el pelirrojo. —No hagas que piense que quieres ayudarme cuando seguramente eres una mierda más del montón.
—¿Y tú? —Rebatió el rubio. —¿Cuándo serás honesto? ¿Cuándo dirás toda la verdad sobre ti?
—No tengo más nada que decir sobre mí, lo sabes todo.
—Por boca de otro, por lógica de otro. ¡Quiero ayudarte! —Gritó. —¡Quiero saber todo lo que te pasó por ti mismo, no por alguien más!
—¿Qué cuesta entender en que fui simplemente un niño ultrajado por la vida? ¿Te divierte ver a la gente ser malditamente infeliz, Deidara?
—Soy igual que tú, Sasori. —Susurró el rubio. —Solamente que yo no terminé cómo tú. —Fue lo último que dijo para salir de la habitación. Minutos después Sasori escuchó el sonido de una puerta cerrarse y las llantas de un auto alejándose de aquella casa.
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(2)
Deidara avanzaba lentamente por aquella acera, su mirada estaba fija en el piso mientras un sin número de preocupaciones rondaban por su cabeza.
¿Debía no volver más?
¿Debía dejar solo a Sasori?
¿Qué tenía que hacer ahora?
…
Años atrás.
—¡Ese bastardo! —Mencionó. —Tú y tu madre tienen la culpa de que seas así, un drogadicto bueno para nada. ¡Mandaste tu futuro para la mierda! —Exclamó el hombre rubio mientras señalaba al portador de los ojos azules.
Deidara simplemente tenía su vista fija en la pequeña joven de cabellera rubia tan similar a la suya.
—Debe irse. —Gritó. —¡No podemos recibirlo nuevamente aquí! —Trató de hacer ver su posición. —Nuestra niña, dañará a nuestro bebé.
…
—La familia es una cagada. —Mencionó pateando una lata de refresco. —¿Estarán siquiera vivos? —Preguntó con fastidio mientras esperaba para cruzar. Una conocida risa llegó a sus oídos y por un momento se tensó en aquel lugar, conocía esa risa y conocía la persona que era capaz de reír así. Su mirada recorrió rápidamente el lugar y ante él vio a aquella joven tan similar a él.
Iba riendo agarrada de la mano con un pelinegro.
Ella iba feliz al lado de aquel hombre.
Se quedó completamente paralizado mientras ella cruzaba la calle y quedaba casi al frente de él, cuando quiso irse era muy tarde, la rubia lo miraba fijamente mientras la sorpresa invadía su rostro.
—Deidara. —Mencionó ella aún impresionada.
—Ino. —Suspiró con fastidio mientras le devolvía la mirada.
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(3)
La lluvia cayó haciendo que el agua de la piscina se moviera entre cada golpe de las gotas, Sasori observó en silencio mientras corría el tiempo.
Eran las diez de la noche, Deidara aún no llegaba.
Estaba solo, tenía miedo.
Cerró los ojos levemente mientras el sueño intentaba apoderarse de él.
…
Él escucha a alguien tararear mientras que su visión poco a poco se despierta, empieza a percibir en el lugar un olor dulzón que llega a sus fosas nasales, Sasori se levanta de la cama improvisada en la cual estaba y observa con amplitud a una mujer de cabellera rubia hacer desayuno, quería ir, quería sentarse en aquella mesa, quería nuevamente saber lo que era una familia, pero las pequeñas cadenas que se encontraban en sus pies no lo dejaban avanzar más de la cuenta.
Él estaba ahí observando aquella familia, aquella madre y padre, aquel niño.
Aquel niño que quizás nunca conocería.
La mujer de cabellera rubia voltea y lo ve en una esquina, un estibo de sonrisa aparece en su rostro mientras recoge las sobras y las sirve en un plato. Con paso lento avanza y llega hasta donde él estaba, el plato resbala de sus manos y el contenido es esparcido por todo el piso, el pequeño niño que estaba sentado en la mesa corre hacia su dirección e ignorando los reclamos de la mujer, le da la mano al pequeño pelirrojo.
—Sasori. —Susurra animado mientras el azul de sus ojos se pierde entre los bultos de sus parpados.
El pequeño pelirrojo sonríe también mientras aún se aferra a la mano de aquel niño.
No te vayas, no me dejes.
Quiso decirlo, pero cuando intentó hacerlo, la mano de pequeño niño había desaparecido y el pequeño rubio había sido arrebatado de su entorno.
…
—¿Sasori? —Deidara lo movió bruscamente para que despertara, el pelirrojo murmuraba algunas cosas que eran inentendibles para el oído humano. El rubio bufó antes de levantar al pelirrojo y arrastrarlo como pudo hasta su habitación.
Lo dejó tirado en la cama mientras se encargaba de desvestir al pelirrojo, su pantalón estaba mojado hasta las rodillas y, Deidara sabía que si lo dejaba así seguramente enfermaría.
Y no estaba de humor para atender a un enfermo.
Menos a Sasori.
Cuando retiró el pantalón, lo tiró en una esquina de la habitación, abrió cajón por cajón hasta que consiguió un short de pijama que ponerle, suspiró cansado dejándose caer en la silla que la noche anterior había dejado ahí. Observó su teléfono por una mínima fracción de tiempo antes de bloquearlo y guardarlo en su bolsillo.
Trató de recordar la canción de cuna que su madre siempre le tarareaba en las noches, aquellos días en los cuales tenía una familia o algo parecido a ello, su atención fue a parar en Sasori y como este seguía murmurando cosas sin sentido.
Madre, madre, madre, madre, madre.
Amor, amor, amor, amor, amor, amor.
Familia, familia, familia, familia, familia.
Odio, odio, odio, odio, odio, odio.
Deidara se preguntaba cual era el mayor impulso de Sasori para hacer lo que hacía, era consciente de que toda su vida estaba llena de problemas, pero de alguna forma; el factor clave debía ser algo más.
Todos los marginados sociales daban de excusa lo mismo: El rechazo de la sociedad para con ellos. Y todos los medios les creían, todos estaban de acuerdo en que aquello solamente era la razón, pero él sabía de antemano que no era simplemente el rechazo que los hacía sentir así, que los llevaba a esa orilla entre la cordura y lo no sano, entre lo bueno y lo malo.
Sacó nuevamente el teléfono de su bolsillo y lo desbloqueó, buscó en su carpeta de archivos y encontró el documento que llevaba escribiendo desde hace algún tiempo.
Leyó nuevamente lo que anteriormente llevaba escrito y empezó a anexar.
Akasuna No. Sasori.
Edad: 29 años.
Estatura: 1,64.1 m.
Tipo de sangre: AB.
Coeficiente Intelectual: 120.
Día: Tres. (3) Noche: Cuatro. (4)
Progreso: Ningún avance.
Diagnóstico: Esquizofrenia.
Tendencia: Asesino Serial.
Tipo: Según su zona: Local.
Según sus procedimientos: Organizado.
Según la motivación de sus asesinatos: Visionario. – Poder. – Control.
[…]
Motivo: Tendencias a creerse el Dios de alguien. Ser la luz de éste y llevarle al paraíso.
Levantó su vista y la fijó nuevamente en el pelirrojo que seguía durmiendo, lo observó detalladamente antes de sumergirse nuevamente en el teléfono.
Empezó a teclear nuevamente mientras recordaba algunas cosas que le había pasado la policía acerca del pelirrojo.
Según Hatake Kakashi y Natacha, Sasori era solamente un asesino serial organizado, lo cual calzaba perfectamente con sus actitudes, era socialmente reconocido y bien visto, era sumamente inteligente a la hora de crear planes, despistar a la policía y ocultar sus huellas de la escena del crimen.
No improvisaba nunca, poseía un alto contenido intelectual, siempre estaba al día con las noticias; beneficios de ser un miembro activo en la policía y estar al frente de su mismo caso, si por azares del destino quedaba algo en el lugar, era rápido a la hora de deshacerse de cualquier prueba incriminatoria.
Según sus propios estudios, coincidía en algunas ocasiones con su colega y el antiguo jefe de la policía. Sin embargo; había otros caracteres que estudiar y de cierta forma: Profundizar.
Deidara pensaba y estaba completamente seguro que Sasori aparte de ser un asesino serial organizado, estaba entre las características del: Local, Visionario, y el de Poder - Control.
¿Por qué?
Sasori tenía un rango o zona fija de trabajo amplia. Por ejemplo: Primeramente operaba en Atlanta y era conocido como un coleccionista que mataba y robaba órganos. […] * Tenía un alcance medio entre 15 de cada 40. En New York fue que tomó más fuerza y fue conocido y relacionado con varios sucesos que aún no se sabe con exactitud si era él la mente maestra detrás de todo aquello.
Visionario: Fue anexado recientemente por las cosas que Deidara había escuchado y porque dada su condición de esquizofrenia, era más acertado. El asesino serial visionario era movido o influenciado por voces, veía cosas y se podía decir que tenía visiones. Su visión de la realidad era teñida por delirios fantasiosos, dentro de los cuales se podían colar muchas cosas, tanto apariencias humanas, rostros u otros entes.
Sasori padecía de aquello.
Por Poder y Control: Según lo que sabía de Sasori, éste había sido dominado toda su vida, abusado, maltratado y subyugado. Le faltaba mucho para llenar aquella planilla pero, por algunas cosas que había escuchado de Sakura, a Sasori le encantaba tener el control de toda la situación y hacérselo saber a su víctima.
Suspiró cansado y bloqueó el teléfono nuevamente. Iba a dormirse hasta que se dio cuenta de algo.
Sasori no estaba en la habitación.
Tan distraído estaba anotando aquellas cosas que no se dio cuenta en qué momento el pelirrojo había salido. Se levantó rápidamente y salió de la habitación, escuchó el leve sonido de pisadas en la planta baja y esperó un momento mientras trataba de recordar lo que le decía Sasori sobre sus problemas para dormir.
Amanezco en un lugar diferente.
Nunca recuerdo nada.
Siempre estoy dibujando.
[…] El sótano.
¡El sótano! Sasori debía estar en el sótano. Bajó en completo silencio y siguió su camino directamente hacia el lugar.
Vio la puerta entreabierta y encomendándose a cualquier Dios que le escuchara, entró.
Sasori estaba sentado en una silla tarareando una especie de canción de cuna que de cierta manera, le daba miedo pero le parecía familiar. Asemejaba a un canto de una mujer por lo fino de éste, sus ojos estaban perdidos en la nada mientras entonaba aquella lírica.
Lo vio sentarse en una mesa mientras tomaba un papel.
—¿Hoy que debo hacer, madre? —Preguntó al vacío. —Escuché que ella no vendría más, ella me dijo que estaría conmigo pero ya no vendrá. —Deidara observó que la mano del pelirrojo se movía ágilmente por el papel. —¿Matarla? ¿Por qué? ¿Por qué debería matarla madre? —Mencionó con la voz rota. —Por favor madre. —Pidió. —Por favor no me alejes de ella.
Deidara observaba en completo silencio todo aquello, Sasori a veces reía, a veces lloraba, en ocasiones se molestaba y gritaba provocándole un gran susto.
Por último lo vio desplomarse encima de la mesa con la mano negra producto del carboncillo.
Se acercó lentamente al lugar y observó el dibujo. Había una mujer que no lograba identificar de ningún lado, sus ojos estaban pintados completamente de negro y en lugar de su boca, había una flor completamente negra.
Lo que más le llamó la atención de aquel retrato, fue el vació palpable en los ojos de aquel dibujo. Observó detalladamente los retratos que había en las paredes. Flores. (Específicamente: Lirios.) Mujeres, ojos.
Había un cuadro central de una mujer muy linda a su vista. Aquello era una obra de arte ante sus ojos.
—Gran madre. —Susurró. Sintió un apretón en su mano y volteó bruscamente. Sasori lo tomaba fuertemente.
—Te encontré. —Susurró. —Por favor. —Pidió. —No te vayas otra vez. —Cayó nuevamente en el sueño mientras que Deidara veía aquello.
Se mentalizó que nuevamente debería llevar a Sasori al cuarto y con aquello en mente empezó a caminar arrastrando al pelirrojo. Lo dejó tumbado en esta y con delicadeza limpió sus manos.
Cuando despertara, Deidara sabía que Sasori estaría confundido. Pero quería ver hasta qué grado Sasori era consciente sobre aquella situación.
Por ese motivo limpiaba sus manos y se encargaba de eliminar cualquier rastro, incluso aquel dibujo nuevo. Lo llevaba doblado en un bolsillo cuidadosamente.
«¿Madre? » Pensó. «¿Cuál madre? ¿De qué hablará? »
«No te vayas otra vez. » En aquel momento sintió una punzada de reconocimiento. Aquello ya lo había escuchado de la boca del pelirrojo.
Estaba cerca, inconscientemente Sasori se acercaba a la verdad de ellos y su relación.
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(4)
Sakura intentó llamar por sexta vez pero el mensaje del buzón de voz era su respuesta.
Suspiró frustrada mientras dejaba caer el teléfono desechable en la cama. Sarada estaba jugando con un rasca encías.
Sasuke la observaba en silencio.
Sabía que Sakura no le había hecho caso.
—Sakura. —La mujer tembló visiblemente. —¿Por qué?
Sakura quiso hacerse la que no entendía, pero Sasuke avanzó directamente hacia ella y la alzó bruscamente agarrándola por los brazos.
—¡No nos hagas esto!
—No sé de que hablas.
—Sakura, ahora somos una familia, Sasori, Sasori puede hundirnos.
—Es mi hermano. —Susurró con dolor. —Le prometí […]
—¡No! —Gritó aferrándose aún más a ella. —¡No lo entiendes! —Mencionó desesperado. Quería que Sakura entendiera la magnitud de lo que se les venía encima. —¡Nos meterán presos! ¿Entiendes? ¡Encubrimiento, Sakura! Hemos encubierto a un asesino serial, sabemos que está vivo, sabemos en donde está. ¡SABEMOS TODO DE ÉL!
—Nadie tiene porque enterarse. —Mencionó en negación. —No te preocupes. […]
—¡ENTIENDE! —Gritó soltándola. Sakura cayó nuevamente en la cama. Sarada lloraba esta vez. —¡No me importas tú, no me importa lo que pase conmigo! —Exclamó. —Me importa MI hija, su FUTURO. —Recalcó aquellas palabras. —¡No perjudicaré a mi hija por tu estúpido deseo de defender a un maldito asesino!
—No es… ¡No es así!
—Escúchame bien, Sakura. —Mencionó viéndola fijamente. — Si tengo que alejarme de ti con Sarada, no lo dudaré. —Sakura abrió los ojos desmesuradamente ante aquello. — ¡Alejaré todo lo que pueda dañar el futuro de mi hija!
—Sasuke-kun.
Sasuke maldijo internamente al escuchar a su esposa.
Pero no se retractó. No dio paso atrás.
—Te amo. —Dijo sinceramente mientras apretaba los puños. —Sabes que te amo, Sakura. —Mencionó dejándose caer al lado de su esposa. —Pero MI hija es lo más importante ahora.
Sakura sollozó como no había llorado en un buen tiempo aquel día. Sasuke había tomado a Sarada en brazos y la había dejado para que pensara lo mejor para ella y para su familia. (No Sasori.) Sino él y Sarada.
Su nueva familia.
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(5)
Sasori despertó bruscamente.
Observó el lugar en cual estaba, era su habitación. Las cortinas estaban corridas y la luz del sol se asomaba por ésta, miró sus manos y frunció el ceño.
Estaba seguro que sus manos[…] Algo había pasado, pero él, estaba en la habitación, sus manos estaban limpias, y él estaba en pijama.
Se levantó perezosamente y bajó al primer piso, Braun estaba dormido al lado de la puerta, observó el lugar y notó la ausencia del rubio.
No estaba.
No había venido.
Escuchó el sonido de pasos y el alboroto de Braun en la puerta, avanzó lentamente y observó que Deidara llevaba una pequeña bolsita de comida.
El rubio solamente le sonrió cuando pasó. Sasori le siguió en completo silencio.
Ambos llegaron a la cocina bajo aquel ambiente.
Pero Sasori quería respuestas.
Sasori quería saber más sobre Deidara y su pasado.
—¿En dónde estabas?—Preguntó con la voz ronca.
Deidara arqueó las cejas con curiosidad y luego sonrió.
—¿Te importa?
—Se supone que debes cuidarme.
—Eso hago, pero no confías en mí.
—Tú tampoco confías en mí, Deidara. —Agregó el pelirrojo mientras recibía una cajita de hamburguesas. —Aún no sé la verdad de tu origen y seguramente tú sabes todo sobre mí.
—Sasori. ¿Recuerdas la noche anterior?
El pelirrojo se tensó visiblemente. Pero la respuesta de cierta forma desconcertó al rubio.
—No sé nada.
—¿Cómo?
—No lo recuerdo con exactitud, yo estaba. ¿Dormido? Pero sentía que hablaba con alguien. —Frunció el ceño mientras sacaba algunas lechugas de la hamburguesa. A Deidara aquello se le antojó gracioso. Parecía un niño chiquito, incluso podía decir que un puchero adornaba la cara del pelirrojo. —Había una mujer conmigo. ¿Alguien vino anoche?
A Deidara aquello le intrigó.
«¿Qué haré hoy, Madre? » Recordó vagamente.
—Llamabas a alguien, madre. —Susurró. —No sabía de quien hablabas.
—¿Estaba en la habitación o en el sótano?
—En el sótano. —Respondió el rubio. — Sasori. —Susurró viéndole fijamente.
El pelirrojo palideció notoriamente.
Aquellos ojos, aquellos ojos eran tan similares a unos que él ya había visto. Él, Deidara… El niño, aquel niño de aquella casa.
—Deidara. —Su voz sonó entrecortada. —Deidara. ¿Quién eres tú? —Preguntó con la voz rota mientras lo agarraba fuertemente de la mano.
El rubio suspiró sonoramente antes de responder.
—Hace veinte años atrás nos conocimos. —Susurró. —Sasori. —Lo miró fijamente. —Yo soy el niño que olvidaste en aquella casa, y a la vez; el niño que salvaste.
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La cura para la condición humana, se encuentra en la enfermedad; pues en ella está la esperanza de una cura. — Dr. Volmer.
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[Fin del capítulo número 4.]
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Nota de Lilia Sierralta. Beta-reader:
Lamento mucho cualquier error en mi trabajo de revisión y corrección. He leído y revisado esto a las 4 am y sé que pude olvidar alguna cosilla. En realidad os dejo esta nota porque sé que Rosse no revisará nuevamente.
¡Mis disculpas! Ahora si pueden leer a Rosse y saber que opina ella de éste capítulo. Buen día.
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Ahora sí. ¡Hoola!
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Excusen a mi pobre beta, está cansada la pobre y ya casi ni ve.
La vejez le pasa factura. (?)
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Llego dos o tres semanas después, no me acuerdo. Pero llegué con la actualización número 4 de esta historia.
Aclaraciones: Esto: [...] Significa que el texto, frase o palabra no está completo o quedó a medias. Ahora lo verán mucho y es tiempo de que sepan. (?)
Otra aclaración:
Este fic es SS, si. Porque son principales y la inicial de este fic ''Llamada de Emergencia.'' Tenía sus toques SS, pero en ''Delirios de un Pecador'' Si leen el nombre se dan cuenta que la historia está más centrada en Sasori que en Sasuke y Sakura.
A decir verdad, el protagonismo lo llevan, primeramente Sasori y Deidara. Luego Sasuke. Y por último Sakura.
El rated M no solamente sugiere contenido sexual, sino que también toca los puntos de problemas psicológicos, mentales. Etc.
Por si tenían el pendiente de si habrá Lemon o no en este fic, creo más que nada que será Lime.
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La canción que tarareaba Sasori y la que anteriormente tarareaba la mujer que le ''cuidaba'', es parte del soundtrack de la película: A cure for Wellness.
Se llama: Hannah and Volmer'' de Benjamín Wallfisch.
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Ino hace su primera aparición el fic sino me equivoco, y nada más para encontrarse con Deidara.
¿Qué tipo de relación los unirá?
¿Deidara es el niño que Sasori recuerda?
¿Cuál es la verdadera conexión entre ambos?
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Espero que la parte en la cual Deidara explica o llena las casillas de características de Sasori no se leyera aburrida, estuve borrando y cambiando buscando la forma que no fuera tan tedioso para ustedes leerlas.
¿Coinciden ustedes con los tipos de asesino que nombró Deidara?
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Muchas gracias por seguir aquí leyendo este fic.
¡Lo agradezco mucho, mucho!
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Si el capítulo fue de su agrado, lo sabrán decir a través de los reviews.
¡Los reviews alegran al autor!
Más a mí. (?)
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Muchas gracias por leer.
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Agradecimientos nuevamente a mi beta-reader: Lilia ''Víbora'' Sierralta.
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Agradecimientos a ustedes por leer.
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Para los lectores de México si es que hay, espero estén muy bien ;-;
¡Fuerza y resistencia! Ustedes pueden salir adelante.
Dios los bendiga.
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Saludos nuevamente.
Gracias otra vez.
— Rosse Schäfer.
