Realidad Paralela

Capítulo 4

Como me enojas

Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahasi. Advertencia puede tener contenido lemon más adelante.

Perdonen la demora estas semanas fueron intensas.

Muchas gracias a Day Tendo por comentar en todos los capítulos y así motivarme a escribir, a Valkiria-San y a SeleneKou13 por su comentario, y respecto a tu duda acá dejaré una aclaración antes de empezar el siguiente capítulo:

Mi historia se llama Realidad Paralela esto porque Inuyasha al pedirle al Kami que Kagome sea feliz, el pozo se abre llevándola a una NUEVA REALIDAD, en vez de viajar 500 años al pasado ella viaja 550 años al pasado, creando una realidad distinta en la que Inuyasha no se enamora de Kykio ya que la perla fue purificada por Kagome.

El Inuyasha que pidió el deseo, en el Capítulo 1, pertenece a la realidad de la serie de anime. Y, el qué pasó con él en esta historia, aún no lo revelaré. Por eso sigan leyendo.

- lo que hablan -

-lo que piensan-

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Mira el cielo antes de llegar a su cabaña, detrás del templo, en la cual vivía sola. El general Jun le contó la historia de las viejas sacerdotisas que cuidaban de la aldea, todas ellas murieron durante estos últimos años, y la última los abandonó con esta última peste.

Así que la gran cabaña en la que vivían muchas sacerdotisas ahora era para ella sola.

Kagome se sentía tranquila y a gusto en aquel lugar ya que no solo era hermoso sino muy bien cuidado, estaba ubicado en el punto más alejado del pueblo y más cercano al bosque, por lo que se sentía como en un paraíso privado y tranquilo.

Al llegar acomodó su ropa recién lavada y con olor a sol en su pieza, sonrió como hace años no lo hacía. Su corazón aún palpitaba rápidamente estaba tan feliz, necesitaba saltar de alegría y gritar al mundo el amor que sentía.

Se lanzó en su cama y puso su mano sobre su pecho sintiendo como su corazón saltaba de alegría, cerró los ojos y volvió a su cabeza la imagen de su rostro. Pataleo como una niña y se echó a reír.

-Dios, creo que si estoy loca, no pensé que volvería a sentir esta felicidad ahh - suspira y se tapa el rostro - está vivo, lo encontré o el me encontró, apenas puedo creerlo. Pensé que nunca más lo vería, a él, con su traje rojo, a mi tan perfecto chico bestia, y a pesar que no me reconoce y que hoy huyó de mí, creo que podré verlo nuevamente. Claro mañana lo buscaré, lo buscare todos los días que hagan falta, ahora que sé que está en esta misma época-pensó

Se queda dormida soñando con el aquellos ojos dorados, soñando con abrasarlo y hacer otras cosas que nunca pensó ni paso por su mente, como cuando lo amaba platónicamente a sus 15 años.

No, ahora se sentía diferente, necesitaba verlo, necesitaba despertar algo en él, que la mirara como a una mujer. Algo en ella se encendió cuando vio lo que creyó un toque de vergüenza o deseo en la mirada del hanyou al verla semidesnuda junto al río.

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Después de bañarse bajo la fría cascada, se sentía mejor.

Desde pequeño estaba acostumbrado a los insultos y golpes que recibió de los humanos, o los ataques mortales que recibía de los youkai, ya que lo veían todos como un sucio mitad bestia.

Estaba acostumbrado a estar solo y sobrevivir.

Pero nunca, nunca durante su larga vida había sufrido un shock como el de hace unos momentos, no lograba entender que ataque intento hacer aquella mujer con aquel abrazo de oso.

Pero él no se dejaría engañar, ahora recordaba la dulzura con la que aquella mujer le dijo, lo siento- lo siento, no te vayas - susurro recordando lo que ella le había rogado, no podía creer que una criatura tan hermosa se rebajara a su nivel, sólo para engañarlo?, que prendía aquella mujer!

Nunca se había sentido tan apreciado, que alguien le dijera lo siento y lo tratase con respeto hizo que un calor naciera en su pecho, haciéndolo palpitar como loco.

Volvió al lugar dónde la encontró y comenzó a seguir ese aroma que le gustaba tanto. Si, aquella mujer no tendría la ventaja sobre él. Sonrió, la seguiría y vería donde vivía, averiguaría quien era realmente.

De un salto llego hasta el techo de aquel templo vacío y contempla la cabaña que se encuentra detrás de este.

-vaya vaya, pero que indefensa está, sola sin humanos a varios km que la puedan ayudar- pensó con una sonrisa -Esta sola, puedo oler su aroma, está en aquella habitación- llega hasta el patio japonés y abre silenciosamente la puerta de papel blanco- está durmiendo profundamente, puedo oír su respiración, tan indefensa-

Entra a aquella habitación y la ve dormir, ahora puede analizar tranquilamente su rostro su mirada se desvía a sus labios. Aquellos labios tan apetecibles y que susurraban algo, se acerca un poco más y...

-abajo - susurra la chica dormida a lo que el se asusta, pero nada pasa.

Sale de la cabaña y vuelve a la montaña, pensando que al fin tiene la ventaja sobre aquella chiquilla, es la nueva miko de aquella aldea al parecer y estaba sola. -Jejeje no será difícil oponente, pero es una miko muy extraña y nunca me he enfrentado a alguien como ella, no se me va a engañar, debo estar alerta.-

Porque no la mató mientras dormía? No, él no era un cobarde, la enfrentaría con honor, le haría ver su gran poder y se arrepentiría de haber jugado con él.

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Se despierta a la mañana siguiente feliz, se lava el cuerpo y los dientes con el agua limpia de las tinajas, se viste con su ropa habitual, una falda gris unas medias largas hasta el muslo sus botas café y su blusa blanca.

Hoy tendría que visitar los alrededores de la montaña para buscar hierbas para los heridos, era perfecto, mientras lo hacía podría buscar a Inuyasha.

-sólo espero que no se haya ido muy lejos- suspiro

-señorita Kagome, muy buenos días-

-General Jun- lo reverencia –que hace tan lejos del castillo del emperador?, va acaso de viaje?-

-No, es cierto que debo velar por la seguridad del emperador, pero está mañana me apetecía verla- la mira con intensidad- y debo decir que esta mañana se ve usted tan radiante como el sol.

-bueno, muchas gracias por la preocupación pero ya los enfermos no corren peligro así que voy al monte azul por unas hierbas medicinales para que se sientan mejor- le sonríe ansiosa por volver al monte y buscar a Inuyasha.

-El monte está muy lejos y casi no hay nadie, la gente del pueblo no suele ir a ese lugar, por miedo a encontrar demonios, déjeme acompañarla por favor- le insiste tomando su mano.

-Jun-san le agradezco realmente, pero esta vez me gustaría concentrarme en encontrar esas hierbas que creo podrían estar cruzando el rio –le sonrió tomando su mano y alejándola – además llevo mi arco, no se preocupe.

-Señorita Kagome-sama debo decir que no puedo resistir a sus hermosas sonrisas, la dejaré ir con la promesa que hoy en la noche almuerce conmigo en el palacio de su majestad, así me quedaré más tranquilo.

-Está bien, no faltaré – se aleja caminando.

-Claro que no me apetece ir, pero no me quedaba más opción para alejarme rápido de él e ir al monte, no puedo esperar por verlo. Se ve que el joven General es un buen hombre, tiene una buena posición, es muy fuerte y un valiente líder de su ejército. Me alaga mucho que se haya fijado en mí, y debo decir que también es bastante atractivo- se sonroja – aaah en que cosas estoy pensando – suspira – ni en mi época pude corresponder los sentimientos de los chicos que me buscaban pero no puedo, si no es Inuyasha no puedo, mi corazón lo anhela demasiado, sólo a él.

Continúa caminando metida en sus pensamientos por el monte.

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-Grarrrrr- se le escapa un gruñido al ver a ese hombre tocando a la miko, podía sentir el aroma a deseo provenir de este – se siente molesto y se intenta controlar enterrando sus garras en la rama del árbol.

Ve como ella lo aleja y se va en dirección al monte azul, su enojo disminuye un poco, pero aún está de mal humor, escuchó perfectamente como ella aceptó ir a comer con aquel humano.

La sigue cautelosamente al subir por el río y después de algunos minutos siente la peste de un youkai araña acercándose.

-Vaya vaya, creo que veré algo interesante- ve a la mujer concentrada buscando hiervas y malezas sin percatarse del peligro que la acechaba. Y siento un deje de preocupación – quizá me quiten a mi presa- se intentaba convencer que eso era lo que le preocupaba, pero en realidad tenía curiosidad por la extraña joven.

-sí!, la encontré- la escucha gritar mientras alzaba una flor azul – con esto sus síntomas desaparecerán de seguro y los aldeanos podrán regresar a sus casas totalmente recuperados-

Claro era una miko, y él había escuchado de la gran peste que arrasó con varios humanos y que el pueblo cercano fue salvado gracias a una joven sacerdotisa.

-Con que fue ella quien los ayudaba, interesante-pensó

Ve como una sustancia viscosa le aprisiona el brazo, por lo que se cae la flor que sostenía.

- Demonios!, me descuide- la escucha reclamar

-En vez de asustarse aquella joven está enojada- pensó sorprendido-

La miko agarra su arco y da un golpe a la cuerda viscosa logrando escapar del ataque.

-Ajjaja, pequeña humana, no te resistas parecen deliciosa, resígnate a ser mi comida-

Una enorme y peluda araña negra se muestra frente a ella y le lanza más telarañas, pero la joven las esquiva y de un ágil movimiento purifica al gran youkai con una flecha sagrada.

-Bien, debo estar más alerta, se me olvidaba que hay una gran cantidad de seres malignos- recoge nuevamente la flor y sonríe, guardándola en su pequeña mochila amarilla en su espalda.

De pronto la ve girar la cabeza hacia el árbol donde estaba.

Baja de un salto quedando frente a ella

-Eres más poderosa de lo que pensaba, así que tu objetivo es destruir a los youkai que te encuentres- sonríe con malicia- a mí no me purificarás y esta vez no escaparé.

Ve que la joven abre la boca para decir algo, pero se lanza sobre ella tirándola al suelo y quedando arriba de esta con las garras en sus hombros, con algo de fuerza-

-Ahh!- grita de la sorpresa y la presión que el ejercía en sus hombros.

Él se sentía extrañamente poderoso, tener a esa gran y bella miko bajo él, a su total dominio, lo hacía sentir extrañamente bien.

Ella lo miraba con alegría?, es que aquella mujer estaba loca?- pensaba y comienza a recorrerla con su mirada, de sus ojos hermosos ojos café que lo tenían como en un hechizo baja la mirada a sus labios, luego a su pecho que subía y bajaba con rapidez debido a la sorpresa de tenerlo encima a punto de morir – pensaba el hanyou- y como lo provocaba con esa pequeña blusa blanca que le dejaba ver la forma de sus pecho y con el movimiento de la caída se había corrido un poco mostrando un poco más aquellos turgentes senos. Al mismo tiempo sentía las piernas de ella abiertas entra las de él.

Sentía su sangre arder, no sabía cómo aquella joven lo podía provocar sin hacer nada.

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Después de derrotar al youkai guarde feliz la flor que no había recibido mayor daño. Vaya que si soy tonta al olvidar donde estoy cuando estoy buscando plantas medicinales, se me olvida que no estoy en Tokio y aquí tengo que luchar contra seres que pueden matarme o quieren comerme.

Entonces me concentro a mí alrededor y con sorpresa siento una presencia cerca por aquellos árboles, y antes de que pudiera pensar en nada, lo veo de nuevo frente a mí.

Sentí mi corazón detenerse cuando me lanzó al suelo para atacarme. Me duele la presión que ejerce sobre mis hombros por lo que suelto un pequeño grito de dolor, pero luego lo veo observarme y me pierdo en sus hermosos ojos dorados.

Esos ojos que me observan con tanta intensidad. Pero debo hablar, debo decir algo- piensa- intentando explicarle a Inuyasha que no lo quiero dañar.- piensa nerviosa

-Etto, yo… - ve como su mirada sube a sus ojos y la vuelve a poner nerviosa- yo me llamo Kagome lamento si te di alguna mala impresión, no quiero hacerte daño-Lo ve poner una cara de sorpresa pero su mirada aún era muy intensa- cuál es tu nombre?-

-Estás loca? No ves la situación en la que estás, porque te disculpas?- pero él no se movía de encima suyo-

-Yo no creo que seas un ser maligno, la verdad es mi culpa por actuar tan extraño, cuando te ví ayer junto al río y te abracé llorando, es que te pareces mucho a… a un perrito que tenía y que murió, no sé porque lo hice, yo lo siento…- dijo incomoda- vaya que estúpida mentira acabo de inventar pero no se me ocurrió nada mejor- pensó intentado sonreír.

- Auch!- grité al sentir como Inuyasha rápidamente se levanta.

-Crees que soy un perro acaso? Y piensas que te creeré - su cara avergonzada cambio rápidamente a una de enojo.- Y porque quieres saber mi nombre?-

-No pretendo hacerte daño, sólo me gustaría saber tu nombre- intenta levantase pero él pone un pie sobre su mano que sostenía el arco.

- No te creo, si quieres luchar conmigo tendrás que enfrentarme en un combate cara a cara. Acaso no sabes que soy un hanyou?, pero no por eso deberás confiar en que puedes derrotarme. Soy Inuyasha y hasta ahora nadie ha podido contra mis garras-

-Inuyasha- sonríe. Finalmente puede pronunciar su nombre, llamarlo.

-Keh!- se sonroja y aleja su pie de la mano de la joven- eres una chiquilla extraña y loca

-a quien le dices loca!- se enoja- yo estoy intentando disculparme y tú sólo me has insultado, mi nombre es Ka-go-me, que no se te olvide, no soy chiquilla-

-Ja! Quien confunde a un hanyou con un perro!, pensaba que las sacerdotisas eran más inteligentes-

-uui eres insoportable, me marcho-

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Dios esta extraña chiquilla aún no me ataca, y me pregunta mi nombre, claro que estoy sorprendido, no la entiendo es muy extraña porque no me trata como una basura como todo el mundo. Intento enojarme para no pensar en mi endurecido miembro, por vergüenza a que ella se dé cuenta y le impido ponerse de pie.

Y entonces dice mi nombre con una dulce voz y aquella hermosa sonrisa, nadie había dicho así mi nombre, esperaba que al decirle que soy un hanyou, si es que ella aún no lo había notado, me tratara igual de mal que todos los humanos y le diera asco, pero sólo me contempla con alegría y dulzura.

Mi corazón vuelve a palpitar con rapidez y me alejo de ella. Vaya ahora está libre para lanzarme una flecha, pero no lo hace.

En vez de eso se enoja conmigo por llamarla chiquilla y me da la espalda para irse. Es increíble que no intente matarme y me da la espalda, acaso no sabe que le puedo desgarrar el cuello en tan sólo unos segundos?-

-Grrarr- ruge con rabia e impotencia, aquella chiquilla siempre lograba incomodarlo y ahora tenía que solucionar el problema de su pantalón- Se aleja saltando rumbo al río.

Esto no se quedará así.

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Muchísimas gracias por leer,

Espero sus comentarios con ansias.

02/02/2019

Kami