Supongo que esto es lo que tenía más planeado -y lo que más deseaba escribir-, después de todo me dedico más a fanfics de ellos.
Aún falta una parte and you know what I mean cofcofsexosalvajecofcof JAJA, no, salvaje no pero lo otro sí.
KatsuDeku. Relación establecida.
Siete Minutos
Side C
Cuando entró a los dormitorios la mayoría de sus compañeros ocupaban la sala y Uraraka se había acercado a él para invitarlo a jugar "Siete minutos en el cielo", -la chica prácticamente le suplicó-; aún no estaba seguro de por qué aceptó ser parte del juego, en estos momentos no estaba particularmente interesado en gastar su tiempo en algo como eso pero supuso que una distracción sería buena.
Tomó asiento entre Kirishima y Kaminari y se dispuso a anotar su nombre en uno de los papeles que estaban sobre la mesa de centro. Al poco tiempo se escuchó la puerta principal abrir y la castaña se apresuró en llamar la atención del recién llegado. Por curiosidad volteó a ver quién era y se sintió mal por ella, era obvio que recibiría un rotundo no por respuesta, Kacchan no jugaría algo como esto ni muerto.
La respuesta arisca y grosera del chico explosivo no se hizo esperar, y resonó en toda la planta baja, sin embargo Kirishima le insistió para que se quedara a jugar. No alcanzó a escuchar qué pudo haberle dicho, por un instante el rubio se inclinó a un lado como si se asomara a ver quién estaba en la sala y tras unos minutos se acercó con ellos. A veces el pelirrojo le sorprendía y a veces estaba celoso de él.
El juego empezó con Tokoyami y Shouji, sabía que eran más cercanos después de aquél incidente, tal vez más de lo usual y aunque no quería hacerse ideas no podía evitarlo cuando las miradas que se dedicaban eran diferentes. Trató de concentrarse en el juego de cartas que iniciaron mientras pasaban los siete minutos, sin embargo sus ojos se dirigían a su compañero de cabello cenizo cada vez que podía y terminó perdiendo.
Las siguientes dos personas en entrar al cuarto fueron Jirou y Yaoyorozu, el resto de los chicos expresaron sus quejas por más inútil que fuera. Volvió a distraerse de lo que sea que estuvieran jugando, miraba de reojo al de orbes carmines sin importar que los demás se dieran cuenta.
Las cosas habían estado un tanto tensas entre ellos, no era como antes durante el primer período escolar de la Academia, la actitud de Katsuki seguía siendo brusca para con él y por eso ninguno de sus compañeros había preguntado si algo pasaba, era bastante normal para ellos porque sabían que así era su relación, pero lo que no sabían era que estaban saliendo… o algo así.
Precisamente eso quería saber.
Había querido hablar con él sobre qué se suponía que ellos eran, qué era lo que tenían, qué había entre ellos pero cuando intentaba acercarse el otro le rechazaba inmediatamente. Sumido en sus pensamientos no se percató de que las chicas ya habían salido y ahora Uraraka traía un nuevo papel en sus dedos.
-...Bakugou. -Escuchó la femenina voz decir.
Todo se quedó en silencio, podía imaginarse lo que estaban pensando: ¿quién será la persona desafortunada en compartir siete minutos con él? Era obvio que en cuanto escucharon su nombre pensaban en las posibilidades de ser asesinados por la ira del rubio. Sin embargo la falta de reacción por su parte animó a los demás a hacerle bulla y enardecerlo más.
Los pasos del chico explosivo retumbaron contra el suelo y en esas vibraciones se sentía la ira que contenía en ese momento.
Les vio nerviosos cuando la castaña volvió a meter la mano en el recipiente para descubrir quién sería la pareja del rubio durante siete minutos.
-...Deku.
Había querido hablar con él pero no estaba seguro de que hacerlo en un lugar tan pequeño fuera buena idea.
Sintió la mirada de todos sobre su persona y quiso que la tierra lo tragara. A sus oídos llegaron los comentarios de sus compañeros diciendo que posiblemente el chico le matara ahí dentro, algo que parecía querer hacer desde que ingresaron.
Una presión en su hombro atrajo su atención, era Kirishima, dándole ánimos.
-Está aquí por ti. -Le sonrió con confianza, ¿él sabía?
Pasó saliva bruscamente y se levantó para dirigirse al cuarto donde Kacchan estaba. Había posibilidades de que el rubio hubiera accedido a jugar para tratar algo con él o bien para matarlo, pero suponía que si el pelirrojo se lo decía era porque ya se había enterado de la relación que llevaban. Tomó el pomo de la puerta y tras girarlo entró rápidamente, cerrando la puerta detrás de sí.
Adentro Bakugou le miraba desde la pared del fondo, recargado en ésta con los brazos cruzados.
-Eres tú. -Dijo simplemente y chasqueó la lengua.
¿Cómo debía interpretar eso? Sacudió la cabeza y se recordó que debería aprovechar el tiempo que tenía.
-¿Podemos hablar? -Le preguntó recargado en la puerta. El otro no le contestó.
Cuando decía que tenían una relación o algo similar lo decía así porque era más física que sentimental.
Aún no entendía cómo se dieron las cosas ni cómo es que terminaron teniendo contactos tan íntimos, lo cierto era que nunca se hablaban durante esos momentos, no pensaban en nada más que en las sensaciones o al menos así fue al principio para él. Nunca se había dedicado a pensar en lo que significaba, pero mientras más sucedía más se preguntaba ¿qué eran ellos?
La primera vez fue Kacchan quien empezó, se había quedado hasta tarde entrenando y de regreso al dormitorio se encontró con él. Podría decirse que simplemente pasó. El más alto le acorraló contra la pared, su aliento caliente chocó con el suyo y sin esperarlo le besó. Un roce apresurado y hambriento, viscoso y sofocante; su lengua se paseó dentro de su boca y la saliva de ambos se mezcló, y ese contacto derivó en algo que nunca creyó que haría con él.
Desde esa primera vez el rubio no volvió a besarlo y aunque al principio no le tomó importancia de repente comenzó a ponerse ansioso por más de ese contacto.
-¿Por qué no... me has vuelto a besar? -Trató de mirarlo a los ojos, pero no pudo.
¿Qué clase de rostro estaría haciendo? Tenía mucha curiosidad pero su miedo era más grande así que mantuvo la cabeza baja. Escuchó sus pasos acercarse y por un momento regresó a sus días de secundaria. El corazón le estaba ahogando, el silencio de su compañero le asfixiaba, ¿qué estaría pensando? Estuvo a unos centímetros de él más pronto de lo que esperó.
El brazo derecho del más alto se recargó contra la puerta al costado izquierdo de su cabeza y sintió su respiración sobre su rostro.
-¿Eso es todo lo que querías? -Le susurró, su voz ronca le estremeció. -¿...Que te besara?
Los labios le cosquillearon por su aliento. -No, no es... -Y le interrumpió.
Los labios del mayor se movieron con vehemencia sobre los suyos, un tacto cálido que le quemaba un poco. Jadeó cuando acercó sus cuerpos y le sintió intruso en su cavidad bucal; rozó su paladar, sus encías y su lengua, la untuosa caricia le estimuló y en un acto reflejo sus caderas se restregaron contra las ajenas. Mordió su labio inferior y lo chupó entre los suyos, gimió entonces y el cenizo volvió a capturar sus labios.
Sus gemidos eran apenas susurros, Kacchan le abrumaba con besos lúbricos que difícilmente le dejaban respirar, era casi como la primera vez, sólo que ahora era más ávido, parecía insaciable. Llevó la punta de su lengua fuera de su boca y aprovechó para tomarla entre sus dientes, le masajeó con los incisivos y le vio sonreír en su satisfacción.
Cuando le soltó quiso decirle que se detuviera pero el otro no le permitió decir nada. Le besó desordenadamente, agobiándolo. Empezó a acalorarse, el más alto le agarró por el rostro y le empujó con más fuerza contra la puerta; se aferró a sus brazos y con torpeza correspondió sus besos.
Había algo extraño en los besos que le daba, le sentía más anhelante y demandante. Algo estaba mal.
Repentinamente rompió el beso y recargó su frente en la suya, resopló contra su rostro y le miró intensamente, sus ojos rubíes brillaron con un sentimiento que no sabía identificar. Quería preguntarle qué le pasaba pero su respiración aún no se regulaba.
Abruptamente el gesto del otro cambió y le agarró del cabello haciéndole mover la cabeza hacia la izquierda, dejando expuesto el costado derecho de su cuello y sin previo aviso le mordió. Se cubrió la boca con la mano para mermar el quejido y deseó que no dejara alguna marca.
El dolor disminuyó y al no percibir los dientes ajenos sobre su piel sobó la zona herida. Definitivamente había algo extraño con él.
Volteó a verlo y Bakugou le aprisionó de nueva cuenta, sus brazos a los costados sobre la puerta y una de sus piernas entre las propias. Tragó saliva sonoramente mientras se presionaba contra la puerta, queriendo alejarse, y cerró los ojos sin saber qué esperar.
Escuchó el estruendo de una explosión junto a un golpe metálico y el cuarto se llenó de humo. Tosió varias veces y para cuando pudo ver entre el humo Katsuki ya iba rumbo a las escaleras.
Salió del cuarto y vio a sus compañeros confundidos e incrédulos, les pidió disculpas y se fue hacia las escaleras esperando alcanzar al rubio, después de todo no respondió su pregunta.
