Pasaron un par de días después del accidente, y ya se encontraban a Miércoles una semana antes del esperado concurso de disfraces. Al menos esperado por Piggeh, pero esa emoción suya se le había contagiado un poco incluso a Pewds. Y ahora que a Craig le habían dado el alta, el pequeño pelirrosa se veía incluso más feliz.
Felix abrió su taquilla para la siguiente clase, cuando una notita de papel cayó a sus pies. El rubio parpadeó un par de veces, y abrió el papel curioso. En él se leía un mensaje escrito con letra irregular y en color rosa.
"Creo que al final no podremos hacer el disfraz que se me había ocurrido, porque Stephano se niega a llevar bañador al concurso.
¡Pero podemos ir de otra cosa!
Reúnete conmigo a la salida en la puerta diez minutos después de que suene el timbre de fin de clases. ¡Que no te vea nadie!
Pon una escusa o algo :D
-Piggeh. "
-Bañador... -Susurró Pewds haciendose una imagen mental del francés en bañador. No se vería naaaaada mal. Sonrió un poco, y dirigió una mirada a Piggeh que estaba a unos diez pasos de él. El pelirrosa le guiñó un ojo, y levantó el dedo pulgar de forma cómplice. -Me pregunto... ¿Qué se le habrá ocurrido esta vez...?
Como le pidió el chico, Pewds a la salida esperó en el baño a que pasasen diez minutos para salir, y le envió un mensaje a Stephano y los demás diciendo que había salido antes para hacer unas compras.
Cuando salió se encontró al pelirrosa con una amplia sonrisa esperándolo.
-¡Peeewds! -Piggeh lo abrazó como si no lo hubiese visto en mil años, aunque acababan de compartir clase. -¡Vamos al centro comercial! ¡Hay mucho que comprar!
Feliz soltó una risita y le dio un par de palmadas en la cabeza como si fuese un perro.
-Vale, pero me dirás al menos de lo que nos vamos a disfrazar, ¿no?
-Ummm... Cuando lleguemos.
-Bueno.
Y así, agarradito del brazo de Felix, Piggeh lo llevó hasta la parada de autobús con una sonrisa mientras el rubio avisaba a su madre que comería fuera.
Esperaron un rato al autobús, cuando un par de señores extraños vestidos de negros se sentaron a su lado. Pewds los miró de forma sospechosa, mientras Piggeh se entretenía jugando a los juegos que el sueco tenía en su móvil.
El rubio se alejó un poco de los hombres que sacaron un par de periodicos con agujeros por algun motivo, y con ello movió también al pelirrosa.
-Um... ¿Pedimos un taxi? -Piggeh pareció pillar la indirecta.
-¿Pagas tú? -Soltó con una risita.
-Que remedio... -Suspiró el más alto acompañado con una sonrisa, y se alejaron de allí tan rápido como pudieron. Los hombres de negro que daban mal rollo parecían casi decepcionados. Extraño...
Llegaron al centro comercial, y dentro del Taxi Piggeh le explicó todo su plan de disfraces.
Pewds y Steph irían vestidos respectivamente de Mario y Luigi. Él iría por supuesto de princesa Peach, y Craig podía ir de Bowser. Mr. Chair se vestiría de Toad, y Skully de Huesitos.
Al rubio le pareció una idea genial y bastante divertida. La mayoría de los trajes y accesorios estaban en la zona de disfraces del centro comercial, al ser bastante conocidos. Lo demás lo harían ellos mismos.
Piggeh se había encargado de recaudar dinero entre sus amigos desde el mismo Lunes, y de golpear a los morosos para que pagasen. Al final consiguió un buen número de billetes y monedas, lo suficiente para su plan.
-Primero deberíamos almorzar... -El pelirrosa no había pensado en eso, y le dedicó una mueca a Felix cuando lo comentó. -Venga, que te invito al McDonalds.
-P-pero ya has invitado al Taxi... -Susurró Piggeh un poco avergonzado.
-Venga, no seas tonto. No es nada. -Rió Pewds. -Además, pensaba hacerlo. A cambio tendrás que invitarme a tu casa para comer, ¿eh?
-Ummm... Bueno. -Sonrió de vuelta el pequeño, guardando en su bolsillo la bolsita rosa donde guardaba el dinero. -¡Pues vamos!
Lo que los dos chicos no sabían era que dos hombres de negro los seguían por todo el lugar, en completo silencio.
o0o0o0o0o0o0o0
A la salida del Instituto, Stephano miraba su móvil extrañado.
-Uh... Parece que Pewds se marchó antes... -Susurró a sus amigos.
-Vaya, pues que lástima. -Comentó Mr. Chair. -Piggeh también se ha ido ya.
-¿Piggeh también...? -El rubio entrecerró los ojos, con sospecha. -Interesante...
-¿Vienes o te quedas? -Preguntó Skully, molesto.
-No, no. Voy a esperar a Craig para preguntarle algo.
-Bueno. Adiós Steph. -Se despidieron los dos chicos, mientras el chico alto se ponía un dedo en la barbilla.
-Ummm... Si, adios.
Stephano esperó unos minutos a que saliese el líder de los Barrels, seguido de su grupito extraño. El idiota iba haciéndose el héroe o una mierda así, mientras caminaba ayudado de un par de muletas. El rubio rodó los ojos, y lo arrastró hasta el contenedor de basura, alejandolo de su grupo.
-¡Eh! ¡Eh! ¡Suelta! -Se quejó, mientras Broberg espantaba al resto de Barrels.
-¿Has visto hoy a Piggeh? -Preguntó una vez que se habían alejado un poco de la entrada del Instituto.
-¿Huh? Supongo. ¿Por?
-Creo que está pasando algo con él y Felix.
-... ¿Quién? -El Barrel hizo una mueca. -¿Qué Felix? ¿El gato?
-No, idiota. PewDie.
-Aaaaaaah. -Craig comenzó a reír. -No lo creo. Al principio lo pensé, fíjate tú. Pero Piggeh no caería TAAAAN bajo.
-... ¿De qué hablas?
-De que parece que están liados.
-¡YO NO ME REFERÍA A ESO!
-Ah. -El castaño se sonrojó un poco, pero luego frunció el ceño. -Me negarás que a veces están un poco demasiado juntos.
-¡Pues claro que te lo niego!
"¡Vamos al centro comercial! ¡Hay mucho que comprar!"
Los dos chicos se giraron para ver a un pelirrosa agarrado del brazo de Felix. Los dos se sonreían con un aura rosa a su alrededor. Tan... Acarameladitos. Al unísono pusieron una mueca, en completo silencio hasta que Craig le lanzó una gabardina oscura a Stephano en la cara.
-¿Qué es esto?
-Es de los basureros. Vamos a seguirlos. -Declaró el castaño, poniendose la capucha y sus gafas de sol. Luego sacó otras para el rubio. -Pilla.
-NO pienso seguirles, Craig.
-¿Um? ¿No te da curiosidad...?
-... Joder.
Ambos salieron de delante del contenedor para perseguir a Pewds y Piggeh.
De detrás de este, aparecieron tres niños bajitos, de los cuales dos iban vendados. Uno de la cabeza, y el otro con un parche en la nariz.
-¿Piggeh y PewDie están saliendo? -Preguntó Broomy sorprendida.
-¿El primer nombre de Pewds es FELIX? -Soltó Torchy intentando aguantar la risa.
-Yo... ya debería estar en casa... -Susurró Mayo.
-¡Ni en broma! Tenemos que ver como acaba esto. -Comentó la chica, y arrastró a sus amigos para seguir a los dos adolescentes con ropas oscuras.
o0o0o0o0o0oo0
Y ahí estaban Felix y Piggeh. Disfrutando de un par de hamburguesas de pollo, mientras hablaban de cosas triviales.
-Y entonces, le dije a Kevin que no me daba la gana de recojer mi cuarto, ¿sabes? Se pone muy pesado con eso. -Rió el pelirrosa, con la boca llena. Pewds le estaba escuchando con una sonrisa, hasta que algo detrás suya llamó su atención.
-...¿Piggeh? -Susurró. El chico dejó su risa escandalosa, y centró su atención en el rubio. -No te alteres. Pero son esos tipos de antes... Los de negro.
-No jodas... -Respondió el chico también en un susurro. -Tengo una idea.
-¿Um...?
-¡Eh, Pewds! ¡Acompañame al baño~! -Sonrió el pelirrosa, levantandose de la mesa de pronto. Felix comprendió a la perfección sus intenciones, y decidió seguirle el juego.
-Jo... ¿No puedes ir solo?
-¡No! Por fa~ No tardaré, lo juro. -El rubio suspiró, fingiendo molestia y se levantó agarrando todas sus pertenencias.
No hay hace falta decir que no volvieron a aquel lugar.
Pasó casi una hora cuando Stephano y Craig decidieron que mirarian en el baño, y afrontarían la realidad. Que Piggeh y Felix estbana teniendo seox en el baño del McDonalds del centro comercial.
Pero cual fue su sorpresa cuando entraron al baño ahí no había nadie.
-¡Nos han engañado! -Gritó el Barrel frunciendo el ceño.
-Pues normal... Se nos ve bastante sospechosos. -Suspiró Stephano, encogiendose de hombros. -Me parce inteligente lo que han hecho.
-¿Y ahora qué?
-Pues... Vamos a hablar con ellos normal. Aunque ahora tendremos que encontrarlos.
o0o0o0o0o0o
Felix y Piggeh se habían probado miles de trajes divertidos, y al final pagaron por los suyos y por los de sus amigos. Por suerte, el pelirrosa se había encargado de pedir todas las medidas de sus amigos ya no había problemas. ¡Además estaban todos los trajes! ¡Era maravilloso!
-¿Os vais a disfrazar de Mario? -Torchy y sus amigos, se acercaron a Piggeh y Pewds que los miraron sorprendidos.
-¡Oh, Mierda! ¡Nos chafaron la sorpresa! -Se quejó el pelirrosa, haciendo una mueca de desesperación. -Escuchad. Si no decis nada a nadie, dejaré que os unais a nuestro grupo, ¿eh? Yo os compro los trajes.
Los niños se miraron entre si, emocionados.
-¡VALE! -Respondió el pelirrojo por los tres.
-Bien. Ahora id a casa, enanos. ¿No tenéis deberes o algo así? -Rió Piggeh. -Mañana traedme vuestras medidas al Instituto, ¿vale?
Pewds también soltó una pequeña risa, un poso sorprendido de lo bien que se manejaba el pelirrosa con los niños. Lo cierto es que tampoco había mucha diferencia entre él y los niños. Era uno mas.
-¡Adios Piggeh! ¡Adios Pewds!
-Adios, chicos. -Se despidieron al unísono los dos, con una sonrisa. Bueno... Cuanta más gente mejor para el grupo.
-¿Nos vamos ya a casa? -El rubio le ofreció el brazo a Piggeh ya acostumbrado a que se agarrara a él.
-¡Sipis! -Respondió, dando palmaditas.
-¡AJA! ¡ASI QUE ES CIERTO!
Los dos chicos se giraron para encontrar a Craig y Stephano, con el ceño fruncido el primero los señalaba de forma acusatoria.
-¡Craaaaig~! -Piggeh fue a tirarse encima suya, pero recordó que llevaba las muletas y lo pensó mejor. -¿Qué hacéis aquí?
-Eso deberiamos preguntar nosotros. ¿Estáis liados? -Los dos chicos se miraron un momento y luego comenzaron a reír como locos, dejandolos un poco cortados. Lo cierto es que era una reacción que no esperaban.
-¡Hahahahaha! ¡Stephano! Tu no habrás pensado eso, ¿verdad?
El rubio más alto se sonrojó por culpa de la ira y la vergüenza. ¡ESTÚPIDO CRAIG! ¡LO HABÍA ARRASTRADO A HACER EL RIDICULO!
-Habiamos venido a comprar los disfraces, idiotas. -Siguió riendo Piggeh. -Un momento... ¿Nos estabais espiando?
-N-nosotros... -Empezó Craig, haciendo una mueca.
-¡Qué idiotas! -Y de nuevo, volvió a entrarles la risa a los chicos llamando la atención de los demás.
-No estaríais celosos... -Preguntó Piggeh con una gran sonrisa en su rostro.
-¡PERO QUE DICES! -Gritó Stephano, que hasta ahora había permanecido callado.
Cuando por fin se relajaron los más pequeños del grupo les enseñaron los disfraces a Steph y Craig, los cuales sorprendentemente estaban hasta ilusionados.
¡Sería un concurso épico!
o0o0o0oo0o0o0o0o0
Cla Cla Cla Cla Cla
-¡Venga date prisa!
-Voy todo lo rápido que puedo con estos tacones.
El turno del grupo de Pewds sería en nada, y aún faltaban los tres miembros más pequeños. Al parecer Piggeh los dejó retocandole el maquillaje y pelo a uno de ellos.
-¿De qué demonios iban vestidos de todos modos? -Susurró "Luigi" al pelirrosa, que ahora llevaba una peluca larga. Él le dedico una pequeña sonrisa en sus labios pintados de rosa (Lo cual no les quedaba nada mal).
-Ummm... Pues de Daisy, Wario y Waluigi.
Cla Cla Cla Cla Cla
-¿No puedes aumentar la velocidad?
-No. Me duelen los pies.
-¡D'awwwh! Eso es adorable. -Sonrió Felix, vestido de Mario. -Broomy tiene que estar monisima de Daisy.
-De todas formas, ¿Cómo has conseguido que se ponga un vestido? Mi hermana lo lleva intentádolo siglos.
Cla Cla Cla Cla Cla
-¿Voy a tener que cogerte en brazos?
-¡Ni se te ocurra! Moriría de vergüenza.
-Bueno... No es Broomy exactamente la que lleva vestido. -Susurró el pelirrosa, mientras no apartaba su vista de un grupo de chicas que se había vestido de Sailor Moon, y que estaban enseñando a los jueces sus disfraces.
-No. Piggeh. Dime que no. -Soltó Craig mirando al chico, haciendo una mueca. Eso sólo causó que su sonrisa se ensanchara aún más, teniendose que morder el labio para no dejar escapar una risita.
-Como tu has dicho... Broomy no iba a ponerse un vestido. -Negó con la cabeza, Piggeh mientras miraba divertido al castaño.
-¡Hemos llegado! -Susurró Broomy rodando los ojos, vestida de Waluigi sentandose en su sitio. -Lo siento, tuvimos problemas técnicos.
-Ah, menos mal. Ya casi nos toc- -Stephano se giró con Pewds, pero sus expresiones cambiaron a una de confusión al ver a la chica así vestida. Si ella no iba de la Princesa entonces...
-Oh mira ahi vienen. -Comentó Piggeh sin girarse.
Todo el público y los concursantes se giraron para encontrarse a un niño vestido de Wario cargando con una Princesa Daisy en los hombros. Mayo quiso taparse la cara de vergüenza, pero temía arruinar las toneladas de maquillaje que le había puesto Piggeh.
Incluso las chicas vestidas de Sailor Moon se quedaron mirando a los dos niños.
Cuando por fin se sentaron, la cosa más o menos volvió a la normalidad. El único que se atrevió a decir algo fue Piggeh.
-¡Ya era hora! Al final quedó bien el maquillaje y todo. -Sonrió, y volvió a su lugar.
Tras unos minutos de silencio, intentando concentrarse en el siguiente grupo que iba vestido de Alicia, Torchy habló.
-¿Te siguen doliendo los pies...? -Susurró, mirando de reojo a su mejor amigo.
-U-un poco... -Torchy comenzó a reír un poco, ganandose una mirada molesta del niño. -¿De qué te ries?
-Pffffft. Pareces una princesa de verdad.
-Cállate. -Frunció el ceño.
-Nu-huh. -El pelirrojo volvió a reír. -Te has puesto como un tomate.
-He dicho que te calles. -El chico se giró, cruzandose de brazos.
-Bueno, nos toca. -Sonrió Pewds a los niños, mientras se levantaban del asiento.
Por supuesto, su equipo ganó.
No por los disfraces. Pero la entrada de Torchy y Mayo, textualmente según algunas chcias "Fue tan adorbale que tuvimos que votaros a vosotros".
Aunque sinceramente a Craig poco le importaban los medios.
¡Habían ganado un puto viaje a Hawaii! Y si era por culpa de la entrada homosexual de los dos criajos, pues tendría que darles un buen abrazo después.
Pewds sin embargo no se sentía demasiado bien al haber ganado de esa forma. Había disfraces mejores que los suyos sin duda... Aunque pronto se le pasó el remordimiento cuando lo pensó mejor...
Vería a Stephano en bañador.
Sonrió un poco para si mismo, y aceptó el premio como un capullo.
En fin... Se marchaban el Dómingo.
Ojalá nada arruinase el hermoso viaje. Aunque... Eso era pedir demasiado.
