¿¡Es qué a todo mundo se le dio por besar!?
Bella Swan
¿Alguna vez te has sentido en un universo paralelo donde se supone que estas presente, pero al mismo tiempo eres como una burbuja invisible, absorta de la realidad de los demás? Bueno, yo me sentía así o algo por el estilo. No es que la "dulce" pareja que tenía delante de mi me estuviese ignorando como si fuese una total desconocida. Al menos debía darle un punto a favor de la chica llamada Renesmee; quien no dejaba de hacer preguntas sobre mí y mi vida animadamente, tal vez fuera por el protocolo de querer quedar bien con mi Hermanastro, no lo se… Al menos en su rostro demostraba interés y placer en conocerme, en vez de fastidio y frialdad.
El caso es que, a pesar de participar en esa charla de reencuentro donde en ningún momento Edward o Renesmee me hacían sentir como "la que hacia tercio", yo sola me imponía esa representación. ¿Por qué?... Porque físicamente era un patito feo entre cisnes.
Renesmee y Edward eran tan afines como una gota de agua. Sus ojos esmeraldas brillaban con la misma intensidad que los caoba de ella, con aquellos cabellos cobrizos reluciéndoles; haciendo una representación en vivo de esos comerciales de cuidado de cabello que en realidad resultan ser una farsa: Edward y Renesmee eran reales, tan ciertos y perfectos que en mi nació la necesidad de salir de aquel cuadro de belleza que yo misma estaba arruinando.
"—Bella; ella es Renesmee Carlie, una compañera de mi antiguo colegio—" me la presentó Edward hacia rato. Ella me miró con una curiosidad extraña, como si realmente yo fuera una persona sumamente interesante. Luego simplemente me sonrió risueñamente, recordándome como solían alegrarse los niños pequeños; con tan suma facilidad.
"—Es una placer conocerte, Bella—" Me había contestado con felíz sinceridad. Me sentía un monstruo. Me era imposible ignorar el leve fastidio de verla tan cerca de Edward. Una tontería. ¡Perfecto!, ahora me estaba volviendo loca…
—¡Hey, Ness! —escuchamos gritar a uno de los chicos que se encontraban parados en la salida del Cinema— Te estamos esperando. Ella volteó hacia el chico y con un gesto en la mano pidió un poco más de tiempo.
—Debo irme—suspiró. ¿Y por qué rayos me sentía aliviada de eso? —Supongo que nos veremos luego.
—Dime, ¿a caso ese chico es tu novio? —preguntó Edward con picardía, ningún atisbo de enfado. ¿Y por qué carambas eso me tranquilizaba?
Renesmee profirió otra de sus risas risueñas; —No, ese chico solo busca cualquier excusa para salir conmigo— Sentí mi estomago irse hacia abajo cuando Renesmee se paró de puntillas para plantarle un beso inocente en la mejilla— Aunque, de cualquier manera, tu siempre serás mejor que cualquiera— se volvió hacia mi con otra de esas sonrisas arrebatadoras. No encontré ni pisca de maldad o burla en ella, seguramente la pobre ni por enterada de las llamas que por dentro me estaba quemando— Un gusto, Bella. Hasta luego
Estúpido, realmente absurdo. Pero Renesmee me caía bien.
Suspiré pesadamente. Para luego encarar la expresión de Edward; el o se encontraba emocionado, lejos de eso, solo distinguía una leve expresión de pena y alegría…. Iba a arrepentirme de esto, estaba segura, pero mi curiosidad fue la que me hizo pregunta:
—¿Mucho mejor que cualquiera? —enarqué la ceja en símbolo de duda. El solo me miró y porfirió una risa orgullosa. Estúpido ¬¬
—Bueno, Ness y yo solíamos salir en el antiguo colegio—habló como si se tratara de un asunto sin importancia. Y lo era, se suponía que debía serlo… mas no pude evitar la punzada de inseguridad que sentí en mi pecho. ¿Por qué?, ¿Y A mi qué me importaba? Esto se volvía cada vez más oscuro. ¡Demonios!
—Con que salir…—repetí en voz baja.
—Solo fue durante dos meses—aclaró pensativo—Aunque Renesmee y yo alcanzamos a hacer de todo.
¿De- de To-todo?- Sentí mis ojos dilatarse y la respiración abandonar mis pulmones. Imágenes que hubiera deseado jamàs acudieran a mi mente; la invadieron a base de flahes rápidos que, estaba segura, iban a quitarme el sueño.
—¿Qu-qué quieres decir con… de to-todo? — balbuceé torpemente. Debí haber demostrado la peor cara del horror; Pues Edward estalló a carcajadas después de formular mi pregunta.
—Bueno, ya sabes; Navidad, año nuevo, San Valentín. Todas esas fechas que se supone son importantes—La sangré subió a mi rostro, podía percibir mis mejillas arder. Edward volvió a reírse de mí para después dedicarme una sonrisa pícara— Bella, tienes una mente pervertida.
—¡Arg!, ¡No estaba pensando nada malo! —mentí el lo supo. ¡Genial!. Bueno, ¿Y que se supone que pensara sin no especificaba las cosas? Tarado.
—¿Te gustaría saber hasta donde llegamos físicamente? —preguntó una vez más con esa expresión bribona y ladina. Volví a enrojecer. ¡Pero que Idiota!
—No me interesa—Mentí, otra vez. Crucé mis brazos y le negué la mirada. Debía parecer una niña pequeña. ¡Bah!, ¿A quién le importaba? A mi no.
No te mientas Bella. Te mueres por saberlo- me traicionó mi conciencia. ¿Y cómo contradecirla? cuando ella tenía la razón… Si, me moría por saberlo, aunque por otro lado estaba consiente de que la respuesta no me gustaría, que me dolería….. Nuevas imagines surcaron mi mente: Edward y Renesmee; de la forma en que todas las parejas deberían estar, una ilustración bastante bella- Si examinábamos que era Edward el protagonista de esta y la forma en la que la representaba. Pero del mismo modo, terriblemente incomoda y…Lastimera.
¡Esto era ridículo!, no debería afectarme. Pero sin embargo, me dolía.
Estaba comenzando a asustarme.
—No llegamos a nada—Su voz me sacó de mi imaginario masoquismo, trayéndome de vuelta a la normalidad. Me dí cuenta de que él estaba mucho más cerca de lo que pensaba.
Mi corazón estalló en latidos desenfrenados Edward comenzó a acortar la cercanía entre nosotros; —No Te creo—logré decir, ocultando mi voz temblorosa.
—No he sentido ningún contacto físico que valga más que contigo—me contestó en un susurro seductor— Mi primer beso real ha sido contigo, Bella.
No estaba segura de mi reacción, tensé mi cuerpo al grado de ya no sentir mis piernas sostener mi cuerpo, el corazón me batió como el de un colibrí a pleno vuelo… El lo sabía, sabía que yo había estado despierta. Ahora me sentía micho más avergonzada que aquella tarde, después del beso…
—Estabas despierta—confirmó una vez más. Los ojos esmeralda le destellaron despampanantes. Me recordé a mi misma como es que se debía de respirar.
—Entonces…—garraspé, sonaba patética— Quiero saber por qué lo hiciste.
Dilató los ojos considerablemente; como si yo hubiese dicho una verdadera tontería; —¡Que por qué lo hice! —repitió mi pregunta con evidente burla. Otra vez se estaba riendo de mí—Pensé que la respuesta era evidente.
Para mi no lo era. Jamás algo podría resultarme evidente con él. ¿No era ya lógico interpretar las palabras de Edward como una simple broma? ¿Cómo diferenciar lo real de lo cómico?
¿Qué era lo que buscaba en realidad? ¿Cuál de todos era el Edward verdadero? ¿Cuándo se presentaba?
—Lo hice por qué me gustas, Bella.
¿Y cómo creerle?
Decidí no caer una vez más en su juego. Por una vez, saldría con la conciencia limpia. Aunque esta broma resultaba una de las más pesadas que jamás me hubieran hecho. Debía de admitirlo, aunque me sintiera estúpida; la razón por la cual me dolía tanto era porque, por dentro, ansiaba con todas mis fuerzas que esto fuera verdad; Y si este se daba cuenta de ello… solo evidenciaría una parte de mí, una de la que ni yo misma estaba del todo segura… una que esperaba fuera errónea aunque mis sentimientos y la circunstancias demostraran lo contrario.
Él no se lo esperó. El que yo rehuyera de su mirada y lo empujara para poder caminar lejos. Debía mantener la frente en alto. Este era el campo en el que no permitiría que de mofara de mí. Ya tenía suficiente con una vez… Edward no sería el segundo aprovechado.
—Ya deja de jugar conmigo—dándole la espalda, le contesté— Siempre me tomas el pelo y cuando me hablas nunca lo haces en serio.
No le ví la cara, no quise hacerlo… de lo único que fui consiente fue del silencio que nos invadió.
Luego, simplemente me fui. Aunque mi deseo real era quedarme allí con él
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Alice Brandon
Lunes. A mitad del día de escuela.
Visualicé a Jacob subiendo por las escaleras del instituto. Bella no se veía por ningún lado ni tampoco la presencia de Edward… Le sonreí a Jacob saludándolo con la mano, normalmente era Bella la que congeniaba más con aquel chico moreno, mas en estos momentos ninguno de los dos contaba con una compañía agradable en el receso entre clases. Era lógico que ambos buscáramos con quien refugiarnos.
—¿Y cómo va el Futbol? —me atreví a iniciar un tema de conversación mientras caminábamos por los pasillos de la escuela.
—Nada mal—contestó este encogiéndose los hombros, muy seguro de si mismo—Pronto iniciará el torneo.
—Te deseo suerte…—le dije de corazón.
—Gracias….
Caminamos justo en frente de un grupo de chicas que cursaban el último año. No nos habíamos percatado de ellas ninguno de los dos cuando las palabras "Bella" y "Edward" salieron de sus labios entre risas y chismorreos. Ambos nos quedamos callados. Por supuesto, Bella era una amiga mía, y cualquier cosa que tuviera que ver con ella me concernía, y podría poner la manos al fuego, a que a Jacob le pasaba exactamente lo mismo.
—…¿los viste juntos en el cine? —preguntó una de ellas con fingida y estúpida cara de sorpresa.
—Así es, y se veían bastante juntitos—contestó la otra con malicia—No me sorprendería, si ambos viven junto. Creo que son obvias las tentaciones que se les presentan a los dos.
Fruncí el seño, sintiendo el coraje subirme a la cara. ¿Cómo podía existir gente tan prejuiciosa? Claro, tratándose de chicas como ellas. Volteé a ver a Jacob para encontrar un punto de apoyo, él tampoco soportaba este tipo de situaciones, y mucho menos cuando tenía que ver con Bella…Lo que encontré en su rostro no era desaprobación. No.
En su lugar, vislumbré enojo, cólera y grima. La más grande de la envidias se reflejaba en sus orbes negras, ligeramente dilatadas y enrojecidas. No conocía a Jacob de toda la vida, de hecho… habíamos charlado solo algunas veces pero. Reconocía los celos y la añoranza como si estas cantaran para mí. Jacob no solo desaprobaba terminantemente las charlas mal fundadas acerca de Bella y Edward. Desaprobaba también a Edward cerca de Bella….
Jacob estaba ardiendo en celos.
Lo ví suspirar profundo en tiempos coordinados; el mal temperamento que reflejaba su rostro fue desapareciendo, dejando tras el una expresión de falso fastidio; —¡Oh, no! —exclamó con arrogancia— Bells no puede, no con ese creído… ¡No!
Eso era realmente el colmo de los colmos. Las palabras de Jacob hicieron que la vilis saliera disparada de mi garganta a grande proporciones.
No era que Edward fuera irrefutablemente la pareja de Bella. Más mi instinto me decía que si, que esta, tal vez, sería la oportunidad perfecta para que ella intentará darle a chace al amor que por años se había negado. Yo lo sabía, y yo no me equivoco….
No iba a ser Jacob quien arruinara tan buena situación.
—Oye Jacob, que no se te ocurra decir algo así nuevamente—amenacé con voz tajante. Pareció sorprendido y completamente pasmado de mi actitud, no me importó, alguien tendría que decirle la verdad— Después de lo que le hiciste; no gozas con el derecho de decidir quien es bueno para ella y quien no. Así que te lo advierto, Black. No interfieras….
No me respondió. Simplemente se quedó absorto. Con mirada sorprendida se perdió en sus propios pensamientos, seguramente analizando lo que yo acababa de decir. Me alejé de el, lo mejor sería dejarlo solo, que recapacitara…. Yo sabía que Jacob no era un mal chico, el quería a Bella, mas ya era tiempo de que pisara la realidad.
Un escarmiento no le hace mal a un niño caprichudo. ¡Ja!, mi conjetura me hizo reír.
—Te gusta defender a los que quieres. Eso habla muy bien de tí—Dejé de reirme inmediatamente.
—¿Y tu quién eres? —pregunté desconfiada al chico que, sin mas ni mas, había decidido a hablarme.
—Whitlock, Jasper Whitlock del salón B.
Y esa fue la primera vez que lo ví…..
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Bella Swan
—¡Se acabó el tiempo, manténganse en forma nos veremos mañana! — gritó el entrenador tas sonar su silbato y retirarse del lugar— Bella, Jacob. Ustedes se quedarás a recoger los conos.
Suspiré exhausta. Me di la oportunidad de estirar un poco mis piernas; levemente rígidas a causa de las carreras; Jacob se quedó a mi lado sin mirarme. Me extrañó, el por lo regular no era tan callado…
—Jake, ¿Sucede algo?
Volvió a negarme verlo a la cara; —Olvídalo, no pasa nada…
Entrecerré los ojos, por supuesto que pasaba algo. Y aunque sabía que la curiosidad y el interés eran fuertes, decidí dejarlo por sentado. Si Jacob tenía algo que decir, me lo diría cuando estuviese listo- El confiaba en mí, solo necesitaba un poco de tiempo.
Comencé a juntar cada cono color naranja encimándolo con otro hasta formar una torre de ellos. Jacob se encargó de juntar todos lo balones en la red para así cargarlos a la bodega- El sol comenzaba a ocultarse lentamente hasta tornar el césped del campo de un color naranjado oscuro… ¿Se preocuparían los Cullen y mis padres de mi retraso? ¿Mandarían a Edward a buscarme? Yo realmente esperaba que no… A pesar de que el incidente en el cine fuese olvidado por completo por él y, supuestamente por mí. El sabor amargo no dejaba de molestarme…. En aquella sala de cine, fue la última vez que supe de la galante personalidad de mi hermanastro.
—Oye, Bella…—Acudí al llamado de Jacob una vez cerramos la puerta de la bodega de deportes. Tal vez ya estaba listo para decirme lo que sucedía.
—Dime…
Pero se quedó callado. Con su rostro reflejándome solo tormento y ansiedad. Comencé a preocuparme. Si Jake dejaba de mostrarse alegre y activo, eso solo podía significar que la cosa era mucho más grave de lo que parecía; —Jake ¿Qué pasa? —No me respondió, entrecerró los ojos en un gesto que solo los hacían parecer más lucidos y profundos a los compas de los últimos rayos de sol. — ¿Jake? —insistí asustada. Ya era un hecho, algo andaba sumamente mal con él. Me frustró tal silencio de su parte. El no poder ayudarlo y solo contemplarle el dolor.
Todo pasó demasiado rápido. En un solo movimiento Jacob había recortado la distancia entre nosotros. Aturdida sentó como sus brazos atrapaban mi cintura, ciñéndome contra el de una forma anhelante y fervorosa… NO tuve tiempo de cavilar lo que realmente estaba pasando, me quedé tan perdida en sus acciones que ni yo misma lo pude evitar…Tal vez, si lo hubiese premeditado, si lo hubiese sospechado; Las cosas serían completamente diferentes.
—Lo lamento, necesito esto…—fue lo que me dijo antes de que su labios se estrellaran con los míos; Fogosos, efusivos y briosos….
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Y he aquí otro capitulo.
_ No les miento… este ficc me esta costando un poco de trabajo. Debo resumir bastas cosas, cortas algunas, arreglar otras. ¡Alá! Y solo es el comienzo.
Bueno, para los que vieron la serie… He decidido colocar la lista de personajes en mi perfil para que de ese modo no se confunda demasiado, y sepán de antemano como llevaré a cabo sus papeles y quienes no aparecerán.
_ Una disculpa por la demora y por la redacción- Me comprometo a hacerle más énfasis en veces futuras… Lamento lo telenovelesco ^^' Es algo que no puedo quitar ni tampoco evitar
Un abrazo y gracias a todos por sus Rrviews.
Mariiz.
