Summary: Después de que su tío se gastara su fortuna decidió subastarla ante sus socios de la mafia y obtener dinero para pagar una deuda, pero él no contaba con que ella buscaría ayuda en la persona que él menos imaginaba y que más lo odiaba.
Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi
VENDIENDO A UNA VIRGEN
By Yurika Cullen
Capitulo Cuatro
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Sentí los rayos del sol en mi rostro e instintivamente lleve mi brazo hasta ellos para cubrirme, luego sentí la cama moverse y algo anonadada me destape el rostro y trate de ver bien pues aun estaba algo dormida, el lugar se me hizo extraño y confundida mire alrededor para recordar donde estaba, la brillante sonrisa de Darién ya bañado y vestido mientras estaba sentado a mi lado me hizo recordar todo lo que había pasado la noche anterior. Al instante me sonroje.
— ¡Feliz cumpleaños dormilona!— una gran sonrisa se formo en mi rostro ante esas simples palabras
— Gracias— le agradecí nerviosa, pues no sabía cómo actuar de ahora en adelante
— Levántate y date un baño, vamos a salir a desayunar fuera, te traje tu maleta— dijo señalándola sobre un sofá que había en la habitación— así no tienes que ir desnuda hasta la otra habitación— comento tranquilo, yo me sonroje fuertemente, para él parecía algo natural, pero yo estaba muriéndome de vergüenza— ¿No pensaras ponerte así cada vez que mencione algo sobre el tema?— comento divertido
— Intentare no hacerlo— prometí, pero la verdad es que no podía asegurarlo de verdad, él noto que aun estaba algo nerviosa por su presencia, así que dejo de mirarme
— Anda, date un baño, te dejare sola para que no te avergüences más— y dándome un beso en la mejilla salió de la habitación.
Él corazón se me acelero al instante, ahora las cosas entre Darién y yo habían cambiado, no podría mirarlo nunca más y no recordar lo sucedido anoche, pero no me arrepentía de haberle pedido que me comprara, pues gracias a él mi primera vez no había sido nada traumática y por el contrario había sido increíblemente fantástica. Además si el plan funcionaba, Jedite no podría venderme a nadie más y por lo menos estaría tranquila con eso, aunque eso no sacaba la posibilidad de que Jedite intentara algo conmigo, pero por ahora dejaría ese tema de lado, ya vería que hacer en su momento, por ahora disfrutaría una semana lejos de él y su endemoniada casa.
Así que más animada me levante, busque algo que ponerme y me dirigí al baño, mientras estaba en la ducha y sentía el agua correr sobre mí, no pude evitar pensar en que las manos de Darién habían recorrido los mismos lugares que el agua recorría ahora, había sido tan cuidadoso y delicado que me enternecía terriblemente que hubiera sido tan atento conmigo. Definitivamente estaría en deuda con él toda la vida.
La mañana se pasó volando y el desayuno había sido increíble, Darién me llevo a un lugar muy tranquilo y discreto, hablamos de cosas sin importancia, y sumamente comunes, comimos helados y todo tipo de cosas deliciosas, hacía mucho tiempo que no estábamos así, y descubrimos que seguíamos siendo tan buenos amigos como antes, yo estaba muy feliz de poder disfrutar el día estando afuera y en compañía de alguien tan agradable como él. El día transcurrió rápidamente y ya era de noche cuando volvíamos a su departamento.
— Dime algo Serena— dijo cerrando la puerta— como aun te debo tu regalo y como tenemos una semana completa quiero que tu regalo de cumpleaños sea algo que hayas querido hacer siempre, algún lugar que hayas querido visitar, dime a donde quieres ir o que quieres hacer y aprovecharemos toda la semana para hacerlo— yo lo mire sorprendía
— ¡¿Hablas en serio?— Él asintió— Bueno… ahora que lo mencionas, hace mucho tiempo que no voy al mar, eso me encantaría hacer, ir al mar, hace años que he querido ir pero Jedite no me deja— él frunció el seño pero luego se relajo
— Bien, entonces eso será, mañana nos vamos al mar— comento sonriendo
— ¡¿En verdad iremos?— pregunte emocionada
— Claro que si—
— ¡Gracias!— dije mientras me lanzaba a abrazarlo— de verdad que no hace falta que hagas todo esto, pero muchas gracias por ser tan detallista Darién— él me tomo el rostro en sus manos y me miro fijante
— No me lo agradezcas, no es necesario— sus ojos estaban fijos en mí y no pude evitar perderme en ellos, no sé si fui yo ó él quien comenzó el beso, pero segundos después estábamos besándonos lenta y suavemente, nos besamos por mucho rato y cuando por fin nos separamos por falta de aire y pensé bien lo que había sucedido me puse sumamente nerviosa y sonrojada, una cosa es que nos besáramos anoche, pues todo tenía un motivo final, pero ahora no había una razón necesaria para haberlo hecho
— Este… yo… iré por mi maleta y la llevare a mi habitación, creo que es hora de dormir— dije sin mirarlo pues me moría de vergüenza, así que rápidamente me fui a su cuarto a buscar mi equipaje, lo encontré al lado de la cama y cuando estaba a punto de tomarlo sentí que Darién me giraba y me abrazaba firmemente por la cintura, el corazón me empezó a golpear fuertemente contra el pecho de lo acelerado que estaba
— No es necesario que te vayas— su mirada era totalmente seria y fija en mi— quédate, quédate aquí conmigo, si tu quieres no tienes que irte— yo lo mire directo a los ojos y pude notar que estaba nervioso él también
— ¿Quieres que me quede?— le pregunte con el corazón tan acelerado que imaginaba que hasta él lo estaba escuchando
— Me encantaría que lo hicieras— luego me tomo el rostro con ambas manos— aunque tengo que advertirte que si te quedas, tal vez termine haciéndote el amor toda la noche, porque es lo que llevo deseando todo el día— un escalofrió me recorrió todo el cuerpo— si aceptas, es con el riesgo de que no dormirás hasta muy, muy tarde— y de solo imaginarlo me excitaba
— Me quedare— dije llena de deseo, él soltó el aire que tenia contenido y llevo sus manos bajo mi blusa
— Bien, porque muero por hacerte el amor ya mismo— y sin más palabras me beso, segundos después y tal cual él dijo, terminamos haciendo el amor desesperadamente
No fue hasta muy entrada la madrugada que por fin dormimos, toda la noche hicimos el amor, y a diferencia de la primera vez, esta vez no hablamos mucho, solo hubieron besos, caricias, suspiros y gemidos toda la noche, solamente nuestros jadeos se escuchaban en la habitación.
Y así fueron todos los días, fuimos al mar a una pequeña cabaña que Darién tenía en una playa privada y pasamos ahí toda la semana, en el día, disfrutábamos del sol y el mar, dábamos paseos, hablábamos como amigos y hacíamos bromas inocentes, pero en la noche éramos amantes desesperados, nos besábamos y acariciábamos como si la vida dependiera de ello, hacíamos el amor sin parar hasta que quedábamos exhaustos y después nos dormíamos abrazados. Para mí todo era como un sueño.
Pero desgraciadamente había llegado el maldito momento de despertar, hoy volvería a la casa de Jedite, él bastardo había llamado a Darién en la mañana para recordarle que hoy finalizaba "su semana de placer" y que yo debía volver en la noche. Darién le había dicho que necesitaba hablar con él hoy mismo sobre algo importante, así que Jedite lo estaría esperando a él también.
— Bien, ahora escúchame— comento Darién, pues yo le recordé que debía darle "información" a Jedite para que creyera que estaba de su lado— vas a decirle que me escuchaste hablar mucho por teléfono con alguien llamado Galaxia, que mencione una mercancía y que le pedí a Galaxia que tuviera paciencia— yo asentí
— ¿Solo eso?—
— Si, por ahora solo eso—
— Bien, no será difícil—
— Serena— me miro serio— voy a contarte algo porque necesito que sepas un poco de lo que está pasando para que puedas comprender lo que hable o haga Jedite, pero mientras menos metida en esto estés, es mejor para ti, así que si no quieres saber…—
— Si quiero— lo interrumpí— llevo años metida en todo indirectamente, vivo en esa desgracia de casa, y si saber la verdad te ayudara a vengarnos de Jedite, entonces con mayor razón quiero saberlo—
— Está bien, pero solo te contare lo necesario— aseguro, yo asentí, cuando tuviera la suficiente confianza en mí me lo contaría todo, por ahora no me molestaba esperar— Galaxia es la jefa de la mafia, ella es quien maneja todo en los bajos fondos, Jedite hace un par de años perdió una mercancía muy importante para Galaxia y el dinero con que la compraría, ella estuvo a punto de matarlo, él le rogo como un niño por su vida y le ofreció pagarle todo a cambio de perdonarle la vida, yo le preste el dinero, por eso tiene esa deuda tan grande conmigo, él pago y ella lo dejo ir, pero no puede ni mencionar su nombre, así que él está desesperado por recuperar la gracia de Galaxia pues si te llevas mal con ella no logras demasiado en los bajos fondos ya que ella lo controla todo. Gracias a alguien conocí a Galaxia hace unos años y se puede decir que ella me estima, así que Jedite intenta quedar bien con ella por medio mío, además sabe que yo estoy buscando la mercancía para Galaxia, si lo dejo participar o él descubre algo sobre el tema y consigue la mercancía primero, piensa que ella puede perdonarlo y él podrá subir mucho en la mafia. Yo quiero hacerle creer un par de cosas a Jedite, así el se pondrá nervioso se sentirá presionado y cometerá errores, errores que serán fatales para él y que a mí me ayudaran mucho— termino
— Ya veo, ahora entiendo porque estaba tan interesado en que te sacara información— él asintió
— Eso será todo lo que sabrás por ahora, así que si escuchas algo relacionado con el tema por favor cuéntamelo— yo asentí— y será mejor que vayamos yendo, ya casi son las ocho y aunque sea Jedite, no me gusta ser impuntual— yo sonreí, Darién nunca llegaba tarde a ningún lado, él cargo mi equipaje hasta el auto lo guardo en el baúl y me abrió la puerta del copiloto
— ¿Puedo hacerte una pregunta?— le pedí antes de arrancar el auto
— Veré si puedo responderte—
— Se que estas metido en algo raro, sé que no debe ser nada bueno si incluye a mi tío y a esa tal Galaxia, pero no puedo dejar de pensar que tú no perteneces a todo esto, tu eres otro tipo de persona, yo no puedo imaginarte haciendo las cosas que hace Jedite, no puedo ni pensar que tengas el corazón para hacer todas las barbaridades que hace mi tío, pero aun así quiero saber si tengo razón o si estás haciendo cosas tan malas como él, por favor dime que no te vas a convertir en alguien como él— dije tomando sus manos entre las mías, Darién me miro fijamente por unos minutos y luego suspiro pesadamente
— No soy como él Serena, puedes estar segura de eso, y no pretendo serlo nunca, pero tampoco puedo decirte que hago cosas buenas, porque no lo hago, busco vengarme de Jedite y me relacione para ello con personas poco honorables, pero aun así puedes estar tranquila, porque nunca seré la basura que es Jedite, no puedo contarte todo ahora Serena, pero te prometo que cuando llegue el momento te diré toda la verdad— yo sonreí
— Lo sé, pero solo quería que me lo confirmaras, yo sabía que tú no podías ser como mi tío— él sonrió
— Definitivamente sigues siendo la misma ingenua de siempre—
— Prefiero pensar que soy una persona con esperanza—
— Envidio totalmente esa cualidad— comento sonriendo y sin mediar más palabra arranco el auto
A las ocho en punto estuvimos en la casa de Jedite, el muy imbécil de mi tío nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja y una mirada de satisfacción insoportable, daban ganas de darle patadas en la entrepierna para que borrara la maldita expresión de su rostro.
— ¿Quieres pasar a mi despacho Darién? Así podemos hablar tranquilamente— Darién asintió— Tu Serena puedes irte ya a tu habitación—
— No— interrumpió Darién— lo que voy a hablarte necesita la presencia de Serena— Jedite frunció el ceño y me miro disgustado como si me culpara de algo, yo simplemente lo ignore
— Está bien—dijo simplemente y los tres nos dirigimos a su despacho— Bien, dime que sucede, ¿No me digas que Serena no te complació lo necesario?— yo me sonroje fuertemente, Darién frunció el ceño
— No se trata de eso—
— ¿Significa que lo hizo bien?—
— No es algo que te incumba Jedite, por más que la hayas subastado es la intimidad de Serena, algo deberías respetarle— Jedite frunció el ceño molesto ante el comentario
— Pagaste ciento cincuenta mil dólares por esa intimidad, si ella no cumple entonces debo saberlo, así la próxima vez que la subaste…—
— No habrá próxima vez— lo corto
— ¿Cómo?— pregunto Jedite confundido
— Lo que escuchaste, vengo a hablar contigo, porque quiero que dejes de subastar a Serena, quiero empezar una relación seria con ella y no voy a permitir que la vendas a otro— Jedite parpadeo un par de veces aun confundido, luego sonrió demasiado satisfecho y me miro con alegría, él imbécil había mordido el anzuelo
— Vaya, así de bien estuvo mi sobrina—
— ¡Basta!—dijo Darién molesto— ¿Por qué demonios estas tan interesado en eso?— lo acuso, Jedite aclaro su garganta
— Lo siento, no volveré a hablar del tema, pero sinceramente Darién, me pides algo muy difícil, Serena me hará ganar el dinero suficiente para pagarte la deuda, si no la tengo, no puedo pagarte nada, sinceramente no puedo acceder a tu petición—
— Olvida la deuda— Jedite abrió mucho los ojos
— ¿Qué?—
— ¿Estas sordo? Te dije que olvides la deuda—
— Pero…— Jedite lo miraba como si tuviera dos cabezas, luego me miro a mi fijamente de arriba abajo como tratando de ver algo bajo mi ropa, yo sentí asco de nuevo
— Para de una puta vez de mirarla así— exigió Darién con autoridad
— Es que no puedo entender cómo es posible que olvides todo ese dinero solo por Serena, ella es tan… tan…—
— ¡Deja de insultarla en frente mío Jedite!, y si así es que lo prefieres y no quieres aceptar, puedes seguir debiéndome el dinero—
— ¡No soy tan estúpido! Claro que acepto, puedes estar con Serena, no voy a hacer más subastas— comento realmente satisfecho
— Mas te vale cumplir, no quiero que absolutamente nadie le ponga un dedo encima y no hace falta que hagas ese absurdo examen, ya que como no seguirás con la subasta, no es necesario que le compruebes nada a nadie— Jedite simplemente asintió— Entonces dejando las cosas claras me marcho, vendré mañana por Serena después del medio día, la invite a comer fuera—
— Me parece bien— dijo desinteresado— acompáñalo a la puerta Serena— me ordeno, yo asentí y me levante saliendo del despacho junto a Darién, estaba nerviosa, no había dicho ni una sola palabra en toda la conversación, pero solo verlos a ellos me dejaba exhausta
— Supongo que entonces nos vemos mañana— dije cuando Darién estaba afuera y yo en el marco de la puerta
— Vendré por ti a la una— yo asentí, Darién se acerco mucho a mi rostro— está mirando— dijo simplemente y me beso, yo me olvide donde estábamos y cruzándole los brazos en el cuello le correspondí como siempre— si algo pasa, llámame de inmediato— dijo cuando terminamos de besarnos, yo asentí— nos vemos mañana—
— Hasta mañana Darién— me despedí y solo después de que su auto se perdió a lo lejos fue que entre a la casa, tome mi equipaje y subí a mi habitación, estaba desempacando las cosas cundo la puerta se abrió sin que nadie llamara, ya imaginaba quien era
— Vaya, vaya, ¿Así que pudiste hacerlo? Sinceramente dudaba que lograras algo, pero si me perdono la deuda entonces significa que fuiste bastante buena en la cama, era demasiado dinero el que le debía— de nuevo empezó a mirarme fijamente, las ganas de vomitarle encima me inundaron pero me aguante y le reste importancia
— Así parece— comente simplemente
— Tanto así que quiere repetir, porque es solo eso, sexo, cuando se canse de ti te dejara sin dudarlo, yo tendré la deuda paga y podre venderte a Diamante como tenía pensado en un principio, las cosas no pudieron salir mejor, definitivamente la suerte esta de mi lado— maldito engreído, encima tenía el descaro de contarme tan tranquilamente que haría conmigo al final, este hombre no tenia corazón— ahora dime ¿Qué averiguaste?— exigió
Yo le conté exactamente lo que Darién me dijo pero desgraciadamente Jedite no hizo ningún comentario al respecto, solo me exigió que estuviera atenta a más y que le sacara toda la información que pudiera, así que tal como entro se fue. Esa noche dormí profundamente, la última semana me la había pasado trasnochando y necesitaba descansar mucho, aunque solo de pensar en la manera que había conseguido ese cansancio me llenaba de alegría, no había pasado momentos tan tranquilos desde hacía muchos años y esperaba que aunque estuviera viviendo aquí, ahora que supuestamente tenía una relación con Darién, las cosas cambiaran un poco para mí y pueda tener algo más de libertad.
