-Adelante.
Fate abrió la puerta de caoba para entrar al estudio de su hermana mayor. Varios libreros rodeaban el lugar, lleno de registros de la familia Testarossa y las familias a su cuidado. El lugar, solo iluminado por una pequeña lámpara en el escritorio negro de Alicia, se percibía como un ambiente frío y ordenado. Sobre el escritorio se encontraban montañas de papeles que debían revisarse esa misma noche para almacenarlos y continuar el día siguiente con otros. Los Testarossa siempre habían manejado la información sobre las familias Elementum y su economía. No existía ninguna familia que no dependiera de los Testarossa para los negocios. Los ojos de Fate enfocaron nerviosos a Alicia, quién mantenía la vista en las notas sobre su escritorio, escribiendo sin detenerse sobre el cuaderno donde registraba la información económica de alguna familia. Antes de hablar Fate se aseguró que Victoria no se encontrara en el estudio, revisando algún dato entre los libreros.
-A-Alicia- Fate titubeó-. Yo… quisiera pedirte un favor.
Alicia desvió por un segundo sus ojos a su hermana menor y volvió a la tarea sin contestar. Fate bajo su mirada hacia sus pies sintiéndose una estúpida, sabía que Alicia no aceptaría su petición. No sabía en qué pensaba al querer hablar con ella. Alicia volvió a elevar la mirada, encontrándose con la tristeza escrita en la expresión de Fate. Entre resignada y molesta, Alicia dejó de escribir y se cruzó de brazos para prestar atención a su hermana, queriendo terminar rápido con aquella plática.
-¿Qué necesitas?- preguntó.
Fate elevó la mirada un poco más confiada y una imperceptible sonrisa se asomó en sus labios. Colocó sus manos al frente y mostró su permiso académico a su hermana.
-Quisiera que me autorizaras mi permiso para la excursión de la próxima semana. La profesora Wolkenritter nos pidió que…
-Fate, Lindy Harlaown puede firmarte eso, no necesitas que yo firme tus permisos.
Fate bajo la mirada. Tenía muchas ganas de Alicia hiciera eso, después de todo era su hermana mayor y deseaba que se involucrara en su vida aunque solo fuera firmando un permiso a una excursión. Una mueca amarga llegó a sus labios. Alicia jamás sería su hermana mayor, aun cuando compartieran la misma sangre.
-Tienes razón, lamento importunarte Alicia.
-Si no tienes algo más que decir, regresa a tu trabajo. Todavía nos faltan muchos archivos que revisar.
Fate asintió con la cabeza y dio media vuelta para salir del estudio. Alicia bajo la mirada y continuó escribiendo, ignorando esta vez el dolor en el rostro de su hermana. Era ilógico que Fate le pidiera algo como eso cuando estaba tan ocupada en otras cosas, porque no simplemente le iba a pedir la firma a su madre adoptiva. Presionó con fuerza su bolígrafo al punto de que los dedos de su mano izquierda se hicieron blancos. Lindy Harlaown, esa mujer a la que su hermana llamaba madre, era un trago amargo para Alicia. Una cálida mano se posó en la suya, logrando que dejara de apretarla.
-No hagas eso Alicia. Llenarás de tinta las notas- el cálido aliento chocó contra su cuello, seguido de un beso húmedo sobre su piel.
Alicia uso su mano libre para alejar a Micaiah de ella, demasiado molesta como para gritarle ante su atrevimiento. Había olvidado por completo la presencia de la pelinegra en el lugar, oculta por su espíritu camaleón Seiran. Micaiah se inclinó a su lado, entrelazando sus dedos con los de Alicia que habían soltado el bolígrafo. Alicia elevó la ceja ante su acción, sin embargo no retiró la mano, observando entonces el anillo plateado que portaba la pelinegra, chocando contra uno de los suyos.
-¿Cuándo se marchan?- preguntó con voz seria.
-En la madrugada. Victoria me acompañara a la ciudad de Indra y Tiida nos alcanzará después con Fabia. El objetivo parece encontrarse escondido bajo la ciudad, pero aún debemos confirmar la información.
-Muy bien. Espero noticias de ustedes todos los días, sino enviaré a alguien para buscarlas- advirtió.
Micaiah sonrió.
-¿Por qué no demuestras la misma preocupación con tu hermana? No tiene nada de malo ceder un poquito algunas veces- Micaiah besó su mejilla-. Fate se veía muy ilusionada porque firmaras eso.
Alicia, que había girado el rostro para besar sus labios, detuvo sus acciones con sus últimas palabras. Esquivando rápidamente los labios de Micaiah y soltando su mano, le miró con los ojos oscurecidos y habló fríamente:
-No es de tu incumbencia Micaiah. Puedes retirarte.
-Entendido- suspiró la pelinegra.
Micaiah se levantó molesta, guardándose cierto comentario dirigido a Alicia por sus acciones y camino hacia la puerta. ¿Cómo era posible que fuesen pareja cuando ni siquiera podía sacarle un beso? Con Victoria todo el día pegada a Alicia y Tiida interrumpiendo siempre que se encontraba a solas, era imposible poder tener tiempo para algo. A veces tenía ganas de gritarle a Alicia. Tomó la manija de la puerta dispuesta a abrirla con furia, sin embargo, la voz de Alicia volvió a detenerla.
-¿Qué investigaste sobre Takamachi Nanoha?-su pregunta fue estoica.
-Su información fue borrada de los registros escolares. Los Deumonium mantienen sus datos con la familia Gaiz, no hemos podido encontrar nada por afuera.
Alicia entrecerró los ojos. Takamachi Nanoha, la pareja Deumonium de Fate mantenía un pasado protegido que los Deumonium no estaban dispuestos a sacar a la luz y eso sola la convertía en alguien peligroso para sus planes. Sus ojos borgoña observaron un cuadro de fotografía escondido tras varios papeles, la sonrisa de la mujer y las pequeñas niñas riendo. Era increíble como una fotografía podía capturar el momento, haciéndolo permanente. Si tan solo la vida fuese así.
-Cuando regreses, tu misión será descubrir lo que oculta Takamachi Nanoha- ordenó con frialdad.
Micaiah asintió débilmente. Abrió la puerta y miró por última vez hacia Alicia, quién se mantenía perdida en sus pensamientos. Una sonrisa triste cruzó sus labios y salió cerrando la puerta; no esperaba que le despidiera como las otras personas, y sin embargo, le hubiera gustado que le dijera un hasta pronto. A la mente de Alicia regresó la imagen de Lindy Harlaown y su mirada ardió en odio. Se cruzó de brazos escuchando la salida de Micaiah a lo lejos. Desde el primer día en la Academia notó que los profesores y la directora deseaban lograr algo mucho más importante que solo crear guerreros en conjunto con la raza contraria. Lindy Harlaown buscaba una meta mayor y Alicia estaba segura que involucraba a las familias Elementum más antiguas, a pesar de eso, no sabía que buscaba en los Deumonium. Su ceño se frunció todo lo posible; no fue coincidencia que Fate quedara emparejada con Takamachi.
Sin duda alguna, Takamachi Nanoha contaba con el potencial de ser la pieza faltante en el rompecabezas que construía Harlaown. Y ella no lo iba a permitir.
Capítulo 4. Deberes.
Shamal conoció por primera vez a Signum Yagami cuando solo tenía catorce años. En esa época, Signum solo contaba con quince años de edad y ya había combatido en dos batallas contra los Deumonium. Los mayores le alababan y los jóvenes le admiraban, muchos incluso le seguían a donde fuera. Desde que Signum fue elegida por el espíritu puro Agito todos sabían que sería una gran guerrera y maga. Ella no fallaba; combatía sin dudar y no cometía los errores comunes de alguien de su edad. Para cuando cumplió dieciséis años ya era una guerrera de la elite y había recibido dos medallas al valor.
Era un orgullo para la raza entera.
Shamal siempre le observó de lejos. Esperaba todas las mañanas tras un árbol del jardín delantero de la escuela, solo para verle pasar. Le parecía la persona más hermosa; adornada por los pétalos de flores de cerezo que caían con el viento. Era el único momento del día en que se permitía admirarla. Signum Yagami era la persona que ella jamás podría llegar a ser y la que jamás podría tener. Después de un año, Shamal supo que se había enamorado de Signum. No solo por su poder y su título, sino porque ella poseía algo con lo que Shamal jamás contaría; amor por su raza Elementum.
Shamal nunca podría sentir algo como eso; ser de la raza Elementum para alguien como ella significaba un purgatorio del cual no podía escapar. La rubia no era capaz de controlar con totalidad a su espíritu, no era capaz de luchar como sus compañeros ni tampoco sabía magia ofensiva. Ella era tímida y nadie le miraba. No era capaz de cubrir las expectativas de su familia y por ello era reprendida. Shamal lo había intentado durante años, pretender ser lo que no era, forzarse a luchas cuando sabía que no había nacido para ser una guerrera o para ser un Elementum. A veces llego a maldecir su destino, pero no le importaban demasiado esas cosas; ella no necesitaba la aceptación de nadie, podía vivir sola con su espíritu, su mejor amigo Voltz y encerrarse en los laboratorios para leer libros de fisiología o ver que contenía cada frasco de un armario prohibido. Voltz siempre estaba para apoyarla en sus decisiones y le ayudaba a evitarse problemas en la escuela con otros Elementum. Con eso Shamal era capaz de soportar la decepción de su abuelo y sus insultos. No así, contra los sentimientos que seguían creciendo, por alguien que ni sabía de su existencia. A pesar de saber que era imposible que Signum le amara, que le mirara y que le prestara atención, no pudo evitar amar a Signum. Cuatro años después, cuando Signum Yagami se graduó del instituto, Shamal se convenció de que debía rendirse y seguir adelante, ese sentimiento era innecesario e inútil, un amor no correspondido destinado a quedar solo en sus recuerdos. Fue así como tiempo después Shamal olvido ese sentimiento y su camino no volvió a cruzarse con aquella hermosa joven de profunda mirada.
Muchos años después mientras el destino se reía de ella, Shamal se encontró frente a frente con Signum y notó con ironía, que al parecer finalmente aquella mujer de unos profundos ojos zafiros le miraba solo a ella.
"Shamal termino de sanar la herida de la niña, sus manos temblaban por el esfuerzo y su cuerpo le resentía la perdida de magia. Todavía no sabía cómo había logrado salvarla luego de esa herida llena de magia negra; aun así, era incapaz de desaparecer en su totalidad los efectos secundarios de la magia negra del pequeño cuerpo y estos le eran desconocidos. Hayate Yagami era la primera en sobrevivir a ese tipo de ataque. Shamal se levantó tambaleante, y noto finalmente que la herida de su cabeza sangraba al sentir el líquido empapar su camisa. Ella misma quería reír ante la suerte de seguir viva o de no haber muerto.
-Gracias, no sé cómo podré pagarte- los ojos inundados de lágrimas le miraron-. Has salvado lo único que me queda en esta vida.
Shamal le miro por última vez. Signum tomaba la mano de su hermana menor Hayate, sentada a su lado en aquella camilla improvisada. Su cuerpo se encontraba lleno de heridas y sin embargo no se había despegado ni un momento del lugar, todo el tiempo había observado a Shamal curar a Hayate. Su espíritu Agito se había mantenido sobre su hombro, sollozando de vez en cuando. Shamal le miró con dolor, abrió la boca pero no pudo contestar, no sabía cómo enfrentarle. Dando media vuelta salió de la habitación y corrió tan rápido como su pie herido lo permitía. Lo último que deseaba era el agradecimiento de Signum.
Ya no sabía si odiarse a sí misma u odiar la vida que con la que debía cargar.
No había podido salvar a quienes amaba a pesar de todo y en cambio pudo salvar a Hayate Yagami, alguien que no había visto hasta ese momento. Nuevamente ser un Elementum le había hecho vivir un purgatorio.
A su lado su espíritu soltó un quejido lastimoso, dejando salir el dolor de su Elementum en su lugar."
Shamal intento no volver a encontrarse con Signum nunca más. Evitó a toda costa toparse con ella, con los rumores dichos a través de personas sobre como la guerrera le buscaba todos los días, esperando poder agradecerle. Y así paso el tiempo, hasta que un día Signum dejó de intentar encontrarla. Shamal se escondió de ese mundo tan cruel, donde la cicatrices no podían sanar y se concentró en olvidarse de su alrededor y de ella misma, escondiéndose siempre tras aquella sonrisa que le protegía de volver a perder a alguien que amara. Ni siquiera Voltz fue capaz de protegerla esta vez, porque igual que ella, lo había perdido todo.
Ahora, después de todo ese tiempo, la vida volvía a encargarse de traer su pasado. Irónico, pensó, toda su vida parecía ser una ironía.
-¿Me escuchas?
Shamal pegó un brinco en su posición cuando la voz de Vita Wolkenritter la regreso al presente. La pelirroja se había mantenido todo ese tiempo a su lado, mientras que se había perdido en sus recuerdos en lugar de concentrarse en la misión. Sus ojos se enfocaron en las personas que caminaban entre los puestos del mercado, buscando su compra, mientras los vendedores mostraban y promocionaban sus productos; ropa, artículos, armas y alimentos que exhibían una y otra vez a los compradores. El olor a pescado crudo y otros alimentos golpeaba su nariz y lograba hacerla fruncir su nariz. El mercado le resultaba un lugar desagradable en muchos sentidos.
-¿Sucede algo Shamal? Te has quedado perdida algunos minutos- aclaró-. Parecías muy concentrada, no me escuchaste llamarte.
-Te pido una disculpa Vita. Estoy un poco distraída.
Vita alzó la ceja. Dos metros adelante Signum las observaba curiosa, provocando que Shamal quisiera dar media vuelta y regresar por donde había venido. Lindy les había citado la noche anterior para cumplir una misión especial. Al parecer una persona había logrado traspasar las barreras de Cádiz, la ciudad en la que residían los Elementum y Deumonium. Las barreras habían sido impuestas por los Elementum más experimentados en magia; la misma Lindy Harlaown había participado en el proceso, y como la mejor Elementum en defensa mágica, era casi imposible que alguien fuera capaz de cruzarla. Por esa razón habían sido rápidamente convocadas a buscar la causa lo más pronto posible. Una de las sospechas que cruzaban por la mente de Chrono Harlaown, era que tal vez se tratase de un Nigromante.
Y esa sospecha le hacía sentir la boca seca de preocupación.
Nigromantes, esa sola palabra lograba que un escalofrío recorriera la espalda del guerrero más valiente. Nadie en su sano juicio se enfrentaría a voluntad con un Nigromante, ni siquiera un Deumonium, a sabiendas que desde el primer momento tenía todas las de perder. El pensamiento compartido entre los guerreros, era nunca tener la mala fortuna de pelear contra una persona de esa raza. Los Nigromantes eran los únicos usuarios de la magia negra, la que resultaba ser como óxido acelerado en cualquier cosa viva que tocara. Aquellos pensamientos llevaron a Shamal al día anterior.
"Shamal tomó entre sus manos la carpeta sobre su escritorio y camino por el pasillo lleno de estantes, revisando los libros en estos, uno por uno. La mirada de Sachie se mantuvo sobre ella, sin dejar pasar ningún detalle. Shamal Zwei era conocida como la mejor sanadora del mundo. No había nadie que le superara ni en el presente, ni en el pasado y nadie creía que en un futuro. Shamal había creado métodos mágicos, que podían curar cualquier enfermedad o herida causada por daño físico o mágico y había encontrado el tratamiento contra la magia negra, la que sus antecesores buscaron durante años. Para Sachie Ishida como para otros sanadores, ver a un genio, aun cuando no fuera de su propia raza, les hacía sentirse a un nivel diferente. Shamal podría no ser una guerrera, pero seguía siendo un Elementum de Elite en su área.
Sachie tomo asiento en la silla frente a su escritorio. Sus ojos se desviaron un momento hacia el suelo, con una mueca invadiendo sus labios. Igual que todos los Elementum de Elite, Shamal parecía una persona completamente diferente y extraña. La mujer siempre parecía ajena al resto y Sachie lo había notado desde el primer día.
Los ojos magentas de Shamal enfocaron con cuidado a su compañera de trabajo. Había notado que Sachie parecía querer descubrir algo en ella, algo que creía mantenía oculto. Eso le incomodaba bastante, por eso prefería los trabajos donde no tenía que convivir con personas. Ya le había sucedido mucho antes, las personas comenzaban a querer saber sobre ella y sospechar sobre su vida, metiéndose donde no debían. Como odiaba el trato con la gente, tan curiosos, tan diferentes. Volvió la vista hacia su carpeta, revisando nuevamente el informe de los alumnos de nivel S. Shamal siempre prefería encargarse de conocer el historial médico de sus pacientes, y siendo los alumnos de toda la academia sus nuevos pacientes había tenido que pedir ayuda de las demás sanadoras. Su rostro expreso sorpresa tras observar el informe médico de Hayate Yagami. La joven mantenía un estado anormal en su magia, imperceptible para cualquier otra persona que lo viera. Shamal mordió su pulgar. ¿Serían secuelas de su ataque…? La sanadora sacudió su cabeza, negando. Ella no podía ser capaz de dar un juicio sin antes revisar a Hayate, su magia y su estado físico. Sus ojos quedaron fijos en la pequeña foto a la derecha de la hoja que mostraba el sonriente rostro de la castaña, y el color magenta en estos pareció brillar, la niña que había salvado ya era una joven fuerte, con un futuro por delante. Tan rápido como su mirada pasó hacia el apellido escrito en la hoja, sus ojos dejaron de brillar. Shamal no quería hablar con Signum sobre el tema de Hayate, eso involucraría su pasado. Uno que no era capaz de enfrentar todavía. "
Shamal estaba segura de haber eliminado totalmente la magia negra del cuerpo de Hayate, pero entonces, ¿Por qué mostraba efectos secundarios tan extraños? Tal vez no estaba notando algo. La rubia apenas esquivo a tiempo a un vendedor que le pegaba casi a la cara una esfera de luz, pero sin querer empujo a Vita a su lado. La pequeña Deumonium le reclamo fastidiada. Al parecer Shamal no era la única que odiaba ese tipo de lugares.
-Perdóname Vita- se disculpó y su rostro viajo hacia Signum-. ¿Cómo esperamos encontrar al intruso en un lugar tan concurrido?
Signum se cruzó de brazos, observando su alrededor. Shamal tenía razón, con tanta gente, era imposible seguirle el rastro al intruso- o intrusos-, aun cuando su magia pudiera ser encontrada. Con tantas presencias mágicas alrededor era imposible distinguir una sobre otra. Sus ojos enfocaron a Shamal, mirándola profundamente.
-¿Qué propones?
-Yo propongo destruir el mercado y ahuyentar a la gente. Alguno de ellos tiene que ser.-respondió Vita.
Shamal casi quiso reírse por la respuesta, pero la mirada de Signum sobre ella le hizo sentir que le temblaban las piernas. Agito, quien había permanecido escondida de miradas ajenas sobre el hombro de la pelirrosa, se visualizó para que Vita pudiera verla.
-Déjate de tonterías enana- exclamó molesta.
Vita casi se arrojó contra ella, de no ser porque notó un detalle que le hizo soltar una carcajada.
-¿Me lo dices tú insecto?
Esta vez fue Agito quién intento arrojarse sobre ella, pero Signum la detuvo por la cola. El pequeño espíritu puro le miro con desagrado y Shamal soltó una pequeña risa. Agito le miró mucho más enojada a ella y la sanadora alejo el rostro, por reflejo.
-Agito- advirtió Signum.
El espíritu pronto se encogió sobre sí misma, en el hombro de Signum, y soltó una maldición contra la Deumonium. Vita soltó otra carcajada y antes de que pudiera añadir otro comentario mordaz Signum decidió intervenir.
-Creo que deberíamos intentar rastrearle- sugirió.
Shamal asintió con la cabeza; dando media vuelta camino hacia un puesto cercano y tomo con permiso del vendedor un jarrón lleno de agua. Signum le miró extraña hasta que llego a su lado. No perdiendo más tiempo comenzó la búsqueda.
"Agito, encuentra al intruso."
Signum chasqueó sus dedos. De inmediato diez llamas color rosa, del tamaño de una pequeña gota de lluvia se ubicaron arriba de sus dedos y Agito, siguiendo su pedido, elevo una mano haciéndolas salir despedidas hacia diferentes direcciones. Vita mantenía los ojos abiertos en sorpresa.
-¿Cómo hiciste eso?
Signum elevo una ceja.
-Magia- respondió en un fallido intento de broma.
Shamal procuro entonces seguir su ejemplo. Estiro ambas manos y extendiendo sus dedos dejo caer la jarra que se rompió en mil pedazos, liberando el agua en la tierra hasta que abarco una gran extensión delante de ella. Shamal miro su propio reflejo en el charco y en voz alta ordeno:
-Encuentra disturbios en la magia de una persona.
Para cuando termino, el agua avanzo por el suelo como si de una serpiente se tratara, pasando entre los pies de los espectadores curiosos y esquivando a la poca gente que caminaba por el lugar, perdiéndose rápidamente de vista. Vita parpadeó ante esto.
-Signum dime exactamente qué es lo que ustedes no pueden hacer con la magia-exclamo alterada.
Signum la ignoro, volviendo a reanudar su marcha en busca de la persona. Shamal miró directamente a Agito y esta frunció el ceño, entrecerrando los ojos en advertencia. La sanadora decidió que era hora de caminar dos pasos más lejos de la guerrera, antes de que el espíritu decidiera tomar alguna acción y no solo le advirtiera con los ojos. ¿Acaso le había hecho algo? Vita por su parte entrelazo sus manos tras su nuca, y se dedicó a curiosear los puestos del mercado, al parecer en esa misión no sería necesaria su colaboración y entonces, podría tomarse el asunto tranquilamente.
Varios metros atrás, una persona les observaba en silencio.
Hayate se recargó contra el árbol y abrió su libro dispuesta a leer con tranquilidad en los jardines de la Academia. Rein, quien jugaba con algunas hojas del cerezo, le observaba desde una rama curiosa de la actitud de su Elementum. Por alguna razón Hayate parecía algo nerviosa. La castaña leía, como siempre se tomaba su tiempo para terminar una hoja y luego pasaba a la siguiente. Sin embargo sus pies estirados sobre la hierba no paraban de moverse. Reinforce parpadeó cuando en un movimiento brusco Hayate giro la cabeza. La castaña creyó haber oído un ruido tras del árbol, donde no se encontraba nadie, tal y como su magia le decía. Volvió la vista a su libro, esperando calmarse un poco. Desde aquel día donde Carim le había encontrado tan fácilmente ya no se sentía tranquila en los jardines. No dejaba de pensar que si algún conservador Deumonium venia por ella tal vez no sería capaz de hacerle frente, o tal vez, se debía a que esperaba volver a ver a Carim de cerca. Aun cuando supusiera el ponerse en riesgo estando en aquel lugar. Carim seguramente ya había informado de ella a sus compañeros y ahora mismo podrían estar dispuestos a ir a matarla. Hayate soltó un suspiro, tonta de ella al confiarse tanto. Paso otra hoja de su libro y elevo su mirada encontrándose con un par de ojos color azul rey, que le miraban curiosos.
-¡Ah!
Hayate pegó un brinco y se puso de pie tan rápido como le fue posible. Carim, quien se había agachado para observarla tuvo que hacerse a un lado para evitar chocar. La castaña le miro con los ojos abiertos. Carim sonrió divertida por haber sacado aquella reacción de la precavida líder de los Elementum al haberse trasportado a aquel lugar.
-¡¿Tú?!- exclamó Hayate.
-¿Yo?- preguntó.
Hayate pegó su espalda contra el árbol, mientras su vista recorría los alrededores. Al parecer el único Deumonium en el lugar era Carim, ninguna otra presencia mágica se percibía. La castaña cruzó sus brazos en su pecho, sosteniendo con fuerza el libro. El susto le había dejado el corazón acelerado y un vacío en el estómago. Carim le miraba con una ceja alzada, demasiado curiosa por su reacción como para notar que Hayate se encontraba agitada. Una delgada risa se escuchó proveniente del árbol y la Deumonium alzó la vista, alerta. Antes siquiera de poder enfocar a Rein con sus ojos, las manos de Hayate tomaron su rostro para obligarle a mirarle.
-No puedes ver a Reinforce- explicó tranquila-. Está prohibido mostrar a un espíritu puro a cualquier otra raza.
-Oh, lo siento- respondió algo perdida.
Las manos cálidas de Hayate, suaves y tersas sobre su rostro le hacían difícil concentrarse. La castaña apartó rápidamente sus manos, sintiéndose algo incomoda por la mirada que le dedicaba Carim en esos momentos y notando su error, de haber tocado a alguien. Ahora que ella había iniciado el contacto físico, la rubia tenía permitido hacer lo mismo. Las leyes de su pueblo eran tan ilógicas muchas veces. Ya mucho más atenta, Carim observó como el libro flotaba a un lado de la joven, quien no se molestó en tomarlo de nuevo. Con un suspiro, Hayate decidió que debería ser la primera en hablar.
-¿Qué se te ofrece Gracia?- preguntó secamente.
-No lo sé- su mirada volvió a chocar con la suya.
La castaña alzó una ceja. La actitud tan despreocupada de la Deumonium le preocupaba a conciencia. La rubia se acercó un poco más a ella, olfateando el aire. El aroma de Hayate invadió sus sentidos, tan agradable y adictivo. No había podido dejar de pensar en ese olor en todo el día anterior y habría jurado que no podría volver a olerlo. Era extraño que Hayate Yagami siguiera sin colocarse una protección mágica para no oler. Sus ojos analizaron los zafiros de Hayate, buscando encontrar una razón por la cual no le había delatado a sus compañeros conservadores y de porque ahora mismo se encontraba ahí. El sentimiento de opresión que invadía aquellos ojos logró envolverla, hasta el segundo que Hayate desvió la mirada.
-¿Qué deseas aquí?- preguntó seria-. ¿Por qué no me atacas?
Carim retrocedió un paso, ignorando su pregunta. Sus ojos recorrieron a Hayate por un momento y luego enfocaron el anillo en su mano derecha. No podía responder la pregunta de la Elementum porque ni siquiera ella misma lo sabía. Hayate soltó un suspiro de resignación al no conseguir respuesta de su parte. Esperaba que respondiera que ella tampoco había podido dejar de pensar sobre su encuentro del día anterior; Hayate incluso se había negado a colocarse más protección mágica, con lo que Signum no había dejado de insistir desde el inicio de clases. Una sonrisa se alzó en sus labios y volviéndose a sentar habló secamente:
-Deberías retirarte.
Carim frunció el ceño se arrodillo a su lado, invadiendo su espacio personal y Hayate volvió a elevar una ceja. La castaña comenzó a pensar que debería empezar a correr. Los ojos zafiros observaron con curiosidad el movimiento de la mano de Carim, que subía rozando suavemente su brazo y llegando hasta su cuello, Hayate casi vuelve a brincar ante su acción. Lo poco que le había tocado le hizo estremecerse de nervios. Se encogió sobre sí misma y trato de apartarse lo más posible de la rubia, quien no dejo de apoyar su mano en su cuello. Hayate giro el rostro, más curiosa que preocupada y Rein, quién había decidido esconderse tras una rama observaba la situación con interés.
-Me retirare…- Carim bajo la mirada hacia su mano-… cuando lo desee.
Su mano acarició el cuello de la Elementum, notando curiosa que la castaña no se sentía amenazada y eso le hizo querer continuar, más aún cuando la sonrisa en el rostro de Hayate se alargó. La castaña acerco su rostro hacia Carim y su aliento chocó contra su piel ante la cercanía.
-En verdad, deberías alejarte- susurró Hayate.
La mano de Carim presionó ligeramente en su cuello tentando a su suerte. La mano de Hayate se elevó y de pronto, una ráfaga de viento alejo a la Deumonium a un metro de la castaña en el aire, haciendo bailar las hojas de los árboles cercanos y después esta misma se extinguía para dejar caer a la rubia al suelo. Carim cayó de pie mientras reía divertida.
-Te lo advertí.
Carim no pudo evitar continuar riendo por unos segundos. Había estado esperando el ataque del espíritu puro, pero fue la misma Hayate quién le había atacado. Su mirada volvió a engancharse con la de Hayate y ambas sonrieron sinceramente al saber que por ahora no contaban con intenciones de pelear. Carim tomo asiento a un lado de Hayate y después, con toda calma, tomó entre sus manos la mano derecha de la Elementum. Antes de que la castaña pudiera soltarse de su agarre, la Deumonium le había arrebatado el anillo y lo mantenía encerrado en su puño, con una mueca desagradable. Hayate no pudo evitar preguntar:
-¿Qué se supone que haces…?
-No lo uses cuando estés conmigo- interrumpió su protesta. Sus ojos le miraron con intensidad-. No conmigo.
Hayate tragó saliva.
-Lo dices como si fuéramos a volver a encontrarnos…
Carim sonrió y Hayate volvió a tragar saliva. La mano de Carim volvió a elevarse para guardar el anillo en uno de los bolsillos superiores de su chaqueta mientras la Elementum entreabrió la boca al sentir su mano sobre su pecho, sin saber cómo reaccionar. La rubia retiro su mano y volvió a sentarse a su lado, como si nada acabara de suceder entre ellas. Hayate negó con la cabeza mientras que una sonrisa invadía sus labios y con una pequeña risa, se dedicó a leer nuevamente sintiéndose tranquila. Rein aprovecho entonces para girar su rostro y saludar alegremente a Griffith a quien no le sorprendió que notara su presencia.
Dos metros atrás, Griffith Lowran le observaba un poco más relajado que hace unos minutos. Todo el día se había mantenido preocupado ante la idea de que Hayate fuera a ser atacada por Deumonium, al punto de que hubiera decidido seguirla al final de clases para asegurarse de que no corría peligro. Al ver la interacción entre las dos jóvenes, notó aliviado de que por ahora no corría ningún peligro. Dando medía vuelta se alejó del lugar, protegido bajo su magia ninguna de las dos jóvenes notó en algún momento su presencia.
Fate giro la vista a un lado para observar a Nanoha platicar alegremente con una compañera Deumonium. Era extraño, por más que intentará concentrarse en sus deberes siempre terminaba viéndola. La actitud de la pelirroja era abierta y amable, en cambio, con ella era muy distinta debido a que siempre se encontraban ambas a la defensiva. Los ojos borgoña se desviaron de vuelta a sus libros de lengua, intentando entender un poco las palabras escritas en este. Resultaba inútil como siempre, le costaba lo mismo que lograr entenderse con Nanoha. Fate cerró su libro lentamente, recordando la página que intentaba memorizar y lo guardo en su bolso. Ella había contribuido mucho en que su compañera quisiera alejarse, pero su pasado que le atormentaba en sueños no se lo permitía. Por más que lo intenta no podía olvidar todo lo que había perdido, como si simplemente fuera una hoja de papel. Se levantó con pesadez de su asiento, dispuesta a irse finalmente a su casa, cuando recordó que ese día debía irse con Nanoha.
Nanoha desvió la mirada de vuelta a Fate, la rubia leía uno de sus libros sin prestar atención a su alrededor. Por más que intentaba concentrarse en la plática que mantenía con Alto Krauetta le era imposible que su cabeza llegase a pensar en otra cosa que no fuera la Elementum. Sobre el comportamiento que mantenían una con la otra, sobre la barrera que conservaban y sobre el extraño sentir que le invadía por no poder llegar a establecer una amistad con la rubia. Nanoha no podía llegar a comprenderla; Fate no parecía querer alejarla, ni odiarla, pero tampoco ponía un esfuerzo por entablar un lazo con ella. Era como si una parte de Fate no quisiera que ella se acercara. No sabía qué hacer al respecto, y tampoco quería poner de su parte. Para ella Fate era una chica encaprichada y aún resentía su última discusión, aun cuando hubiera aceptado darle otra oportunidad a ser compañeras de equipo. Cuando sus ojos observaron que la Elementum se levantaba de su asiento, tomo con prisa su bolso azul y se despidió de Alto casi sin mirarla para caminar hacia su compañera. La rubia se giró quedando frente a frente y sus ojos parecieron quemarla, el borgoña se fundió con el azul.
De pronto notó que su corazón se aceleraba sin razón aparente. Por más estúpido que le pareciera, su cuerpo actuaba de forma extraña al estar cerca de Fate y ni siquiera era capaz de comprender el porqué. Finalmente notó que la rubia le miraba con curiosidad.
-Vamos- hablo Nanoha.
Fate respiró profundamente antes de seguir a su compañera y dirigirse a la salida de la Academia. La Deumonium le provocaba nervios cuando se encontraba tan cerca. ¿Qué era lo que le estaba sucediendo? Podía admitirlo, Nanoha era mucho más hermosa que la mayoría de las jóvenes de su edad y llamaba la atención pero ella no podía aceptar que esa fuera la razón por la que Nanoha le perturbara tanto. Caminaron sin prisas por el camino que se extendía por la orilla de la playa cerca del océano. Atravesando los arboles la luz del sol iluminaba la ciudad que se extendía hasta llegar al mar, donde el agua clara brillaba formando luces. Nanoha caminaba un poco más atrás de Fate, Arf correteaba entre sus piernas, brincándole de vez en cuando. La Elementum suspiro sin poder evitarlo, su espíritu tenía mejor relación con la pelirroja que ella. Al llegar a la barda que dividía la playa del puerto Fate camino un poco más lento, dejando que Nanoha le diera alcance; la joven le miró con curiosidad, era la primera vez que Fate iniciaba un acercamiento entre ellas.
-Umn, Nanoha-san…
-Suena extraño que me llames así Fate- habló tranquila.
La rubia traqueteó los dientes.
-Nanoha, sobre lo que ha venido pasando, de cuando nos peleamos- Fate giró su cabeza para mirarla y Nanoha retuvo el aliento al encontrarse con aquellos ojos color borgoña-. Yo quería disculparme.
-No tienes que hacerlo. Dejaste muy en claro qué opinas sobre mí y mi gente.
-Yo no quise ofenderte- explicó Fate.
-Pero lo hiciste- replicó Nanoha.
Fate detuvo su andar, con el ceño fruncido. La conversación no estaba resultando como debía. Tragó saliva intentando concentrarse en resolver sus diferencias antes de perderse en aquel azul violáceo que parecía llamarla.
-Discúlpame.
Nanoha le miró profundamente, sorprendida por escuchar esas palabras de Fate. Ambas se quedaron en silencio, mirándose una a la otra, sus ojos prendados olvidándose de todo a su alrededor. Arf se sentó entre ellas, girando una y otra vez su vista sin querer intervenir. Fate sentía las mejillas arderle, sin embargo no retiro la mirada; demasiado preocupada porque Nanoha no tomara en serio sus palabras. Ella nunca había buscado herirla de ninguna forma y al parecer no podría recuperar la confianza de la pelirroja solo con palabras, pero por lo menos intentaría llevar las cosas en paz; el torneo comenzaba a mitad de la próxima semana y si ella y Nanoha no eran capaces de competir en equipo jamás podrían ganar. Fate lo había decidido desde el otro día; en ese torneo le demostraría a Alicia que podía superarla y para eso necesitaba a Nanoha de su lado.
-Nanoha, no tengo nada contra ti, me agradas mucho, eres una muy buena persona y no creo que seas una salvaje que solo piensa en pelear –Fate tomo con un poco más de fuerza su bolso con sus manos cuando notó que Nanoha frunció el ceño por un segundo-. Yo no buscaba ofenderte, pero por una extraña razón siempre terminas haciéndome enojar.
-¿Así que es mi culpa de nuevo?
-¡No!- Nanoha se cruzó de brazos ante su tono-. Es decir, no lo dije bien. Es que me pones nerviosa y…
-¿Nerviosa?- preguntó Nanoha.
Una extraña sensación invadió la boca del estómago de Nanoha, su mirada descendió al sentir que la de Fate le atravesaba. Tal acción provoco que la rubia pensara que había vuelto a equivocarse en el uso de sus palabras.
-Sí, es que, es extraño. Me eres extraña. Toda mi vida, me enseñaron a temerte y me prepararon para luchar contra ti, y de pronto, debo convivir contigo-hizo una pausa-. No sé cómo reaccionar. Yo jamás he confiado en la gente que no conozco, no solo es contigo y tu raza.
Nanoha se cruzó de brazos y asintió con la cabeza mientras intentaba calmarse. Las palabras de Fate no deberían haberla dejado tan aturdida, fue un simple comentario que no tenía ningún significado en especial. La mirada curiosa de la Elementum continuaba sobre ella, recordándole que esperaba una respuesta.
-Bien- habló tranquila-. Volvamos a empezar.
Fate sonrió, un brillo de alegría invadió sus ojos y Nanoha sintió su corazón brincar en su pecho. Arf bajo sus pies soltó un ladrido entusiasta.
-Gracias.
Las dos volvieron a mirarse a los ojos, perdiéndose en los de la contraria. El ruido de un teléfono móvil comenzó a sonar, logrando hacer saltar a ambas. Fate miró hacia Nanoha, quien simplemente le miraba con curiosidad. Fate parpadeó y Nanoha pareció salir de un trance, sacando del bolsillo derecho de su chaleco un pequeño móvil color rojo; la pelirroja miró el número en la pantalla que no era conocido, sin embargo, decidió contestar.
-¿Hola?
-Buen día Nanoha-san. Disculpa la molestia, soy Lindy Harlaown- La voz del otro lado sonó amable-. ¿Podrías pasarme a mi hija por favor?
Nanoha parpadeó de nuevo, antes de entregarle el teléfono móvil a Fate, quien lo tomó algo confundida.
-… ¿Hola?- habló dudosa.
-Fate~
La nombrada abrió los ojos con sorpresa. Era su madre.
-Ehhh, mamá, ¿Cómo sabes el número de Nanoha?... – Fate entrecerró los ojos cuando notó algo más sospechoso- ¿Y desde cuando tienes móvil?
-Detalles sin importancia cariño. Habló para decirte que necesito que pases a recoger un paquete importante al mercado del puerto. Supongo que no será molestia ya que estás por ahí. Local 27, zona B, se encuentra a mi nombre.
-Mamá, por favor deja de usar tu magia, o comenzare a sospechar que me estas vigilando- suplicó Fate.
El sonido de llamada terminada se escuchó por el auricular. Fate puso sus ojos en blanco y le regreso el móvil a Nanoha, quien termino la llamada y lo guardo con calma de vuelta en su chaqueta.
-Discúlpame Nanoha, mi madre quiere que recoja un paquete en el mercado- Fate suspiro-. Puedes irte si quieres.
-Está bien, te acompaño.
Fate le sonrió agradecida y Nanoha trago pesado.
Lindy colgó el móvil azul de Leti Lowran. Ambas, junto con Shario Finieno se encontraban en la dirección, que contaba con varios libreros, una pequeña sala y el escritorio tras el que se encontraba sentada Lindy. La directora observó la puerta de entraba consciente de quien se encontraba detrás.
-Que apuesta tan arriesgada Lindy- la voz de Stan Voltz sonó tras la puerta.
-Me alegra que decidieras unirte Voltz- habló Leti.
La puerta se abrió dando paso al Elementum, quién mantenía sus brazos cruzados sobre su pecho y miraba con ira hacia Lindy. Sus ojos grisáceos parecían quemar con odio.
-¿Cuándo dejarás de confiar tan ciegamente en tu magia? O es que de verdad piensas que vale la pena un riesgo como este…- a pasos cortos se dirigió al escritorio-. Yo no planeo dejar que involucres a Shamal en esta apuesta…
-Hablas como si conocieras lo que hago- contestó Lindy.
La mirada de la directora continuó calmada; elevó una de sus manos para señalar la silla frente a ella, pero Voltz simplemente permaneció de pie. Con un suspiro Lindy junto sus manos y expreso claramente sus preocupaciones:
-Al parecer, alguien es capaz de traspasar nuestras defensas mágicas. Y como tú eres el experto en magias, Stan, quisiera saber si tienes alguna idea de cómo fue posible.
El profesor pareció meditar lo pedido.
-Aparte de los Strateges no hay ninguna otra raza que utilice tecnología para combatir magia. Pero si no se trató de una interrupción en las barreras mágicas solo significa una cosa.
-Nigromantes, tal y como sospecho Chrono- continuó Leti.
Voltz asintió.
-Los Nigromantes son la única raza que usa magia negra, la magia prohibida debido a las consecuencias que tiene en quien la usa. Carecen de sistema circulatorio y respiratorio. Claro, cualquier raza puede hacer uso de magia negra, la dificultad de esta, es que para usarla se necesita sangre de un ser vivo. La magia negra requiere un intercambio, por eso, los Nigromantes dejan de tener sangre, y después, matan a otros seres para obtenerla. La sangre que ocupa queda infectada por la magia negra, por esa razón si alguien recibe un ataque de su parte, aunque logre derrotar al Nigromante muere, ya que su magia se infecta de la negra, como si se tratara de un virus.
-¿Qué tan grave crees que sea?
-Muy grave, si es más de uno- explicó Voltz-. Los nigromantes son lobos solitarios, aun cuando sean una raza de muchos miembros, no gustan de trabajar en equipo a menos que les beneficie a todos.
-Es lo que no concuerda… ¿En qué les beneficiaría a ellos entrar en nuestra ciudad? ¿Qué es lo que buscan?- preguntó Leti Lowran.
-O a quién buscan- corrigió Shari Finieno, interactuando por primera vez en toda la conversación.
Lindy se cruzó de brazos, entrecerrando los ojos. Voltz podía decirlo con solo observarla, Lindy sabía mucho más de lo que estaba dispuesta a contar y estaba seguro que ella sabía exactamente la razón de porque Nigromantes habían cruzado la frontera.
Fate y Nanoha caminaban en un silencio agradable, observando los objetos curiosos que intentaban vender con ofertas los mercaderes, los alimentos que eran alzados a su paso y la gente que iba y venía. Por un instante Nanoha se sintió de pronto observada. Con rapidez giro su cabeza y busco con la mirada, pero tras de ella no se encontraba nadie. Fate continuó caminando, no prestando atención al extraño nerviosismo de la Deumonium. Los ojos borgoña viajaban entre los números de los locales, buscando aquel donde debía recoger el paquete sin éxito alguno; a ese ritmo continuarían hasta el final del puerto sin encontrar nada. Debería preguntarle a alguna persona que conociera el lugar. Dando media vuelta en una de las esquinas, busco con la vista a algún mercader y su vista captó a una persona a unos metros frente a ellas. Fate miró curiosa a la persona encapuchada. Sus ropas, descastadas y de un color oscuro le daban un aspecto extraño; todo su cuerpo estaba cubierto, incluso su rostro se encontraba oculto tras una bufanda. A la rubia le pareció muy sospechoso que en pleno verano y con un calor tan asfixiante usara ese tipo de vestimenta. Un escalofrío recorrió su columna al sentir que la miraba, aun cuando era imposible saberlo.
-¿Ya has encontrado el local?
La pregunta de Nanoha le hizo girar la cabeza nerviosa. Los ojos azul violáceo le miraron con curiosidad y Fate regreso rápidamente la vista hacia la multitud, buscando a la extraña persona. En el lugar ya no se encontraba nadie. Nanoha siguió su mirada buscando que era lo que su compañera veía, no encontrando nada.
-¿Viste algo?
Fate negó, aún sin apartar la mirada del lugar.
-No es nada- respondió sonriéndole-. Vámonos ya.
Nanoha asintió y avanzo nuevamente. Fate camino a su lado tranquila, sin revelar el extraño presentimiento que invadía sus pensamientos. Pudiera ser que Nanoha no contara con el mismo tipo de magia que la Elementum poseía y que le hacía sentirse así, sin embargo, no importando eso, su propia magia le advertía de diferente forma. Podía sentir sin problemas los pasos detrás de ellas, uno por uno. La respiración extraña del ser que olía a azufre y piel quemada. Se concentró un poco más, su corazón palpitaba cada vez con demasiada separación. Un ser vivo habría muerto con tanto tiempo sin circulación de sangre y su respiración, se escuchaba como la de una persona agitada por una carrera. Fate volvió a detener la caminata.
-Nanoha, es aquí.
-No hables- susurró.
Fate giro la cabeza para observarla; la expresión en el rostro de Nanoha era neutral, llena de sospecha. Sus pupilas se encontraban contraídas, mientras miraba hacia la izquierda. La rubia estuvo tentada a mirar a la misma dirección pero la mano de Nanoha sobre su muñeca la detuvo.
-No mires-ordeno-. Hay alguien siguiéndonos.
Fate tuvo que reprimir el impulso de mirar.
-¿Qué raza?- susurró.
-No lo sé… no parece que sea una raza…
La rubia ya no pudo evitar su reacción, giro un poco su rostro para mirar y solo eso basto para que la persona comenzara a correr hacia ellas. Fate tomó al segundo la mano de Nanoha y corrió lo más rápido que le fue posible obligando a que su compañera la siguiera. En su carrera esquivaban a las personas que les eran posibles y empujaban a las otras. La Deumonium escucho sin problemas el extraño ruido que asemejaba a un cristal romperse y una extraña energía salió en dirección hacia ellas. Reaccionó en cuestión de medio segundo, sujeto con más fuerza la mano de Fate y saltó hacia uno de los locales, destruyendo el puesto al aterrizar. Su vista, mucho más desarrollada que la de la Elementum captó a extraña esfera de energía que parecía comerse a la persona que iba delante de ellas y no había contado con la suerte de poder esquivar el ataque. Por los gritos parecía sufrir una gran agonía. Nanoha no tuvo mucho tiempo en pesar si había lastimado a alguien por esquivar, porque enseguida el hombre que les perseguía se preparó para arrojar otro ataque. La pelirroja frunció el ceño, dispuesta a pelear frente a frente con el hombre. Cuando Fate enfoco la vista luego de la caída observó al mismo hombre que le había causada un mal presentimiento, y que ahora entendía por qué. Los gritos de la gente a su alrededor inundaron sus oídos y con decisión se colocó de pie obligando a Nanoha a levantarse y volver a correr a duras penas, ya que la Deumonium parecía dispuesta a entablar una batalla. Quien fuera, las perseguía a ellas y debían de alejarse de un lugar tan concurrido antes de que alguien más saliera lastimado. Algo en la magia de esa persona no era normal y la propia magia de la Elementum le decía que no debía pelear, Arf, quien había desaparecido entre la carrera, se mantenía atenta gracias a su lazo con Fate y tampoco le parecía buena idea atacar. Un grito a sus espaldas les provoco un escalofrío, al parecer la persona que había sufrido el ataque había soltado un último grito de muerte.
-¿Qué fue eso?- pregunto Vita con alerta.
Shamal y Signum detuvieron su búsqueda y miraron hacia Vita con atención. La Deumonium era la única que escuchaba sin problemas el escándalo que causaba la persecución que sucedía al otro lado del puerto. Signum uso su magia para llamar a las pequeñas llamas buscadoras, notando extrañamente que una de ellas había desaparecido sin que lo notara. Vita entrecerró los ojos y Shamal contuvo la expresión preocupada manteniendo la sonrisa tranquila en su rostro. Antes de que alguna pudiera comentar algo, un estallido varios metros a su izquierda se dejó escuchar atrayendo su atención. Las tres miradas se cruzaron en un acuerdo mutuo; Vita corrió directo hacia el estallido, seguida por Shamal y Signum corrió hacia el lado contrario, donde su magia le indicaba que la llama había sido destruida y en la dirección que se encontraban Fate y Nanoha.
Fate y Nanoha detuvieron su carrera, agitadas, mientras observaban que habían llegado al final del puerto. Una enorme pared se extendía delante de ellas, impidiéndoles continuar y el mar se extendía tras esta. Se les había terminado el camino y no habían sido capaces de perder a su atacante. Arf volvió a aparecer y se colocó delante de ellas, soltando rugidos; en la forma que tenía de un pequeño cachorro a Nanoha no le pareció que intimidara mucho al enemigo. Su mirada que había bajado al espíritu se elevó al notar que las pisadas del hombre se detenían. Fate observó curiosa que una enorme cola con púas sobresalía de la espalda del hombre, quien continuaba manteniendo su rostro oculto. Por su parte Nanoha notó que pese a toda la carrera el corazón de esa persona continuaba con el mismo ritmo a diferencia del suyo y el Fate, que acelerados resonaban en sus pechos.
-No hay salida- gruño Nanoha
Arf soltó un rugido y la pelirroja se posicionó delante de Fate, dispuesta a luchar contra el hombre con su magia. La mano de la rubia sobre uno de sus hombros la detuvo.
-Espera, hay algo extraño en su magia Nanoha- exclamó-. Es como si estuviera perturbada.
-¡Debemos defendernos!- bramó Nanoha.
-No debemos acercarnos- contradijo Fate-. Créeme, mi magia me dice que es muy peligroso. Arf también lo percibe.
-¿Entonces qué? ¿Volvemos a huir como crías asustadas?
Fate frunció el ceño, la actitud de Nanoha era muy diferente al estar en una pelea. Lo notaba ahora, la preocupación era opacada por el instinto de combate. Incluso alguien como Nanoha no podía evitar que sus instintos ganaran a su uso de razonamiento cuando se trataba de pelear contra alguien.
-Usare Divine Buster. Solo tengo que mantenerme alejada ¿no?- habló Nanoha.
Para Fate eso sonó peligroso. Mucho más por el brillo excitado en los ojos de la pelirroja.
-¿Qué tipo de ataque mágico es eso?- preguntó.
-Largo alcance.
Fate entrecerró los ojos en sospecha.
-Me suena a detonación Nanoha.
-¡Es lo mismo!- gruñó la Deumonium.
-¡No puedes volar el puerto!- exclamó espantada Fate.
Arf comenzó a sentir un tic en uno de sus ojos. Era increíble que mantuvieran esas discusiones en medio de una batalla, acorraladas y con un enemigo del cual no sabían nada a pocos metros de ellas. Los ojos del espíritu enfocaron al extraño hombre, la cola se movía como si se tratara de una manecilla de un reloj; el cachorro sospecho rápidamente de aquello.
-¡Nos están atacando! ¿Quieres cuidar un área pública o vivir?- gritó Nanoha.
-¡Quiero vivir sin pasar un mes reconstruyendo una pared!- gritó Fate.
-¡Ya! ¡Usare Axel Shooter!- rugió Nanoha.
"¡Solo hagan algo!" –las regaño Arf.
El hombre estiro su mano, y una esfera color negra comenzó a formarse en su palma. Un extraño susurro era llevado por el viento y nuevamente el sonido de un cristal rompiéndose se escuchó. Nanoha volvió a reaccionar mucho antes que Fate, arrojándose al suelo junto con la rubia y esquivando a duras penas el ataque. Colocándose de pie rápidamente la pelirroja rugió y se arrojó contra el enemigo con el puño cerrado. Arf ladró tratando de detenerla, la cola de púas continuaba descendiendo; Fate notó el apuro de su espíritu.
"¡No! ¡No ataques!"
Fate lo sintió en ese momento, parecía que la magia de aquel individuo arrastraba a la de Nanoha; queriendo devorarla. No podía permitir que la pelirroja hiciera contacto con aquella criatura y por la falta de reacción de este, Fate supo que era exactamente lo que buscaba. La Elementum se puso en pie alzando las manos hacia Arf para pasarle energía.
-¡Orum Arf!- exclamó Fate. (Barrera)
Arf aulló, al instante una barrera mágica se alzó alrededor de las jóvenes, bloqueando el paso a Nanoha. La Deumonium observó impactada como el hombre frente a ella comenzaba a arder. Un segundo después una explosión lo envolvió, estallando todo a su alrededor y la barrera mágica colocada por Arf voló junto con lo demás. Nanoha se cubrió su rostro con sus brazos lo más rápido que le fue posible y cuando la onda de la explosión la toco salió volando para aterrizar sobre el mar metros atrás. Arf siguió su camino. Fate por su parte no alcanzo a elevar sus manos para cubrirse. La explosión no fue suficiente para hacerla volar y pasar la pared, golpeándose de lleno contra esta y recibiendo el impacto en su cabeza perdió al instante el conocimiento. El humo que había dejado atrás la explosión comenzó a concentrarse, formando una figura. Nuevamente el hombre encapuchado apareció con una sonrisa a la vista y a pasos lentos se dirigió hacia Fate. Un ruido a sus espaldas llamo su atención entonces.
-¿Qué buscas aquí, Nigromante?- preguntó Signum.
El hombre se giró asombrado. No había notado en ningún momento la presencia de la guerrera tras él. Signum mantenía una posición alerta pero su mirada permanecía en Fate, comprobando que siguiera viva y su magia podía advertirle que Nanoha y Arf se encontraban a salvo. Cuando su vista volvió hacia el nigromante, este se encontraba a un metro de ella extendiendo su mano en la que mantenía una esfera negra, dispuesto a golpearla con eso. Signum maldijo mientras se apartaba de un salto impulsado por la magia de Agito.
"¡Esquívalo!" –apremió su espíritu.
Signum frunció el ceño, acababa de esquivar la esfera y ahora el nigromante saltaba sobre ella. Había caído en una trampa como si fuera una principiante; usando su magia extendió la palma de su mano y formo una barrera mágica que evito el paso del Nigromante pero como era lógico, cuando este la toco, la barrera se desintegro por la magia negra. Sin esperar a caer en el suelo Signum cerro los puños y enormes llamas color purpura las rodearon. El nigromante recibió de lleno dos ráfagas del fuego que eran arrojadas de las manos de la Elementum y en segundos todo su cuerpo ardió pero las llamas no parecían lastimarlo. Signum aprovecho para retroceder un poco y colocarse delante de Fate ya que era el blanco más fácil por el momento. El Nigromante se colocó en pie lentamente, solo sacudió sus ropas y las llamas se extinguieron al segundo, como si hubiera quitado el polvo. La pelirrosa observó con curiosidad aquella habilidad tan extraña, notando que debía atacar de otra forma. Un estruendo metros atrás desvió su atención y su magia le hizo saber que era Nanoha; la Deumonium intentaba regresar a tierra para proteger a Fate, que continuaba inconsciente.
Otro estruendo hizo temblar la pared y Signum regreso la vista hacia el nigromante que se arrojaba contra ella. Agito, que levitaba a su izquierda, se envolvió en fuego purpura al saber las intenciones de su compañera.
"Dame a Levantine."
Agito elevó sus manos y cerró los ojos. De ella salió una llamarada color rosa, igualando el color de la magia de Signum. La llama descendió directa a la mano izquierda de la guerrera y cuando esta cerró el puño se formó una enorme espada plateada. A centímetros de que el Nigromante hiciera contacto con ella un extraño brillo invadió la espada, y llamas de un rosa brillante la envolvieron. Signum cerró los ojos alzando la espada hacia su enemigo mientras el filo de Levantine parecía emitir una nota. Al segundo siguiente el nigromante aterrizaba tras ella, dividido en dos y convirtiéndose en polvo que desapareció en el viento. La guerrera abrió los ojos y relajo su postura, Agito desapareció sus llamas y se sentó sobre su hombro al tiempo que Levantine se desvanecía como humo de las manos de la Elementum. Justo entonces Fate abría los ojos, sintiendo un terrible dolor de cabeza.
-Ouch, mi cabeza…- murmuró bajo.
Signum dio media vuelta para mirarla. Una pequeña herida sangraba desde la frente de la rubia, pero no parecía nada grave ni que estuviera infectada. Un nuevo estruendo le recordó a Nanoha y camino hasta la pared. Tocándola con una mano, activo su magia y atravesó sin problemas la estructura ante los ojos asombrados de Fate. Del otro lado Nanoha, quien nadaba con Arf sobre de ella le miro impresionada. Sin embargo fue demasiado tarde para que la joven detuviera el ataque que descargo contra el muro. Signum entrecerró los ojos previendo lo que venía; con la rapidez la guerrera toco el brazo de Fate, cubriéndola con su magia. El crujido se escuchó y después, la pared cayó hecha pedazos sobre las dos Elementum, que con la magia de la pelirrosa la atravesaron sin problemas. Nanoha se sostuvo de la orilla para subir rápidamente, con sus ropas escurriendo y verificando que se encontraran bien.
Fate tocó su frente notando que sangraba, en ningún momento alterándose por el hecho de que casi era aplastada de no haber sido por Signum, quien miró a la Deumonium molesta. Los pedazos de concreto solido le dificultaban a la pelirroja llegar rápidamente hacia Fate, apurada y algo agitada; en una ocasión arrojo con su mano un enorme pedazo como si se tratara de una basura. Signum le miró sin entender su apuro hasta de Nanoha lo gritó:
-¡Atrás, viene detrás!
Signum se giró, comprendiendo finalmente lo que sucedía. Metros detrás de ellas se acercaba otro Nigromante que la guerrera no había sido capaz de percibir. Nanoha sostenía en una de sus manos a Arf, quien comenzó a ladrar alerta. Fate parpadeó, enfocando a sus espaldas al Nigromante.
-¡Fate!
Nanoha de pronto se encontró delante de ella, dispuesta a recibir el golpe del Nigromante para cubrirla con su cuerpo. Signum crujió los dientes invocando su magia; si llegaba a tener contacto piel con piel, la joven quedaría infectada. De pronto el tiempo pareció congelarse, Fate cerró los ojos y extendió sus manos hacia el Nigromante en un intento por proteger a ambas. Arf quedó envuelta en llamas color dorado y estas rodearon a Fate y Nanoha al momento. El Nigromante no pudo retroceder, a centímetros de tocar a la Deumonium el fuego le envolvió y Signum observó asombrada como el cuerpo del enemigo se derretía lentamente.
Shamal continuó corriendo tratando de darle alcance a Vita ya que esta se adelantaba cada vez más al lugar del estallido. La sanadora sentía sin problemas una extraña perturbación en la barrera mágica del norte, la cual se encontraba después del puerto a metros sobre el nivel del mar. ¿Quién sería capaz de buscar algo en aquel lugar? Sus pensamientos giraron de pronto al extraño ruido que escucho detrás de la pared que dividía al puerto. Un cristal rompiéndose. Con la respiración agitada por la carrera Shamal trató de escucharlo mucho más atentamente; eran extraños golpes, detrás de la pared, como si algo muy pesado tratara de romperla. Un estallido se escuchó tras ella y, sin dejar de correr, Shamal volteo la mirada. Un hombre encapuchado, de vestimentas negras había logrado atravesar la pared sin dificultades. En su cintura se agitaba una cola de púas. La Elementum abrió los ojos, con la respuesta tras de ella. Nigromantes. La mano del hombre formo una extraña esfera de energía negra y los ojos de la sanadora se dilataron. Agitando la mano en su dirección, el nigromante arrojo el ataque mágico que Shamal esquivo arrojándose al suelo.
-¡Vita!- exclamó mientras se colocaba de pie.
La Elementum dio una vuelta en el suelo y con un impulso de su brazo se colocó de pie, creando en sus manos un extraño bastón con el agua que momentos antes se encontraba entremezclado con el suelo. El Nigromante soltó un extraño aullido que resonó en el lugar, su cuerpo se arqueo hacia ella y antes de que lograra entender lo que se disponía a lograr una onda mágica envió a Shamal de vuelta al suelo, solo siendo protegida por sus barreras mágicas creadas con el agua a sus pies. Recuperándose a duras penas, la sanadora fue capaz de moverse mucho antes de que el Nigromante brincara sobre ella. No tuvo mucho tiempo para invocar su magia cuando el Nigromante se arrojaba de nuevo contra ella y Shamal abrió las palmas para crear nuevamente un escudo de agua. El hombre no llegó a tocarla por suerte. Vita, que había llegado en ese momento, sostenía un extraño martillo en sus manos, encima del Nigromante. Este no se molestó en apartarse y recibió el golpe de lleno en su cabeza que al contacto se volvió polvo, Vita calló sobre este haciendo polvo el resto de su cuerpo.
-Fue bastante fácil- comentó la pelirroja.
Pero Shamal sabía que no era así. Muy tarde advirtió a Vita del peligro.
-¡Quítate de ahí!
El polvo se unió en segundos y el Nigromante reapareció, golpeando a Vita en el proceso sobre el antebrazo derecho, arrojándola hacia la pared. Shamal maldijo su descuido. La Deumonium había sido tocada por el Nigromante, por lo que ahora estaba contaminada y posiblemente moriría, todo por no prestar atención. Debía de atenderla rápidamente, todavía podía salvarla. Solo necesitaba mantener al Nigromante bajo control. Desgraciadamente era incapaz de invocar a su espíritu y Signum no se encontraba cerca, así que no tenía otra opción más que el ataque cuerpo a cuerpo, algo en lo que tenía mucha desventaja.
El nigromante ladeó su cabeza al observarla desde el suelo. Una voz que parecía tener eco abandono su garganta.
-Zwei…
Shamal abrió los ojos ante el descubrimiento de que el nigromante sabía su nombre familiar. No queriendo recibir un ataque inesperado, la rubia alzó las manos para controlar el agua que permanecía bajo sus pies y cerrando los puños creó rápidamente una esfera que arrojo contra el Nigromante, encerrándolo en esta para mantenerlo quieto un momento. Luego corrió hacia Vita.
-¡Vita!- la llamó al estar a su lado.
Con cuidado la giro para colocarla boca arriba y mirar el daño causado por el ataque. Siendo un Deumonium Vita no había obtenido ningún daño físico pero el ataque mágico del Nigromante podía notarse en todo el brazo derecho donde la piel brillaba en un extraño color negro. Shamal formo puños ante su frustración, la magia negra ya se había extendido. Cuando Vita abrió los ojos para mirarla soltó un grito de dolor. La conciencia le trajo el dolor al sentir como su brazo parecía quemarse con ácido y a pesar de podía observar que conservaba su brazo intacto, lo sentía a herida abierta, profunda, que le atravesaba hasta los huesos. Su brazo se estiraba, temblaba y se comprimía de manera alarmante. Shamal tomó con cuidado de su chaqueta un par de guantes negros que mantenían una barrera mágica y se dispuso a curar lo más rápido posible a Vita; primero debía concentrarse en encontrar los puntos donde la magia negra se concentraba. Cerrando los ojos extendió sus manos por todo el brazo de Vita quien negaba su ayuda a gritos.
-No intentes nada- advirtió Shamal-. Necesito sacar la magia negra antes de que sea tarde…
-¡No! ¡No hagas nada!- gritó la Deumonium.
-Si no comienzo con la curación tu cuerpo se destruirá- exclamó alarmada.
Vita negó nuevamente. Shamal escuchó cómo tras ellas su esfera de agua golpeaba el suelo, salpicando todo a su alrededor. El Nigromante se había liberado mucho más rápido de lo que esperaba y sabía que aquella agua contaminada ya no le era útil. La rubia cerró los ojos en frustración, tratando de pensar en algo; aún era demasiado pronto para poder usar algún otro tipo de ataque y con el límite impuesto por el concejo Elementum que restringía su magia ofensiva y la ayuda de su espíritu no tenía oportunidad. Una sonrisa nerviosa se coló en sus labios, mientras pensaba.
"¿Ahora qué?"
El Nigromante avanzo hacia ella consciente de su ventaja. Shamal observó cómo Vita se retorcía bajo ella, con el sudor empapando su cuerpo. La frustración le invadía, era demasiado tarde. Sin embargo el pequeño cuerpo de la Deumonium dejo de temblar y finalmente Vita se sentó, agitada, pero tranquila y sana. Sin preocuparse en ningún momento por la presencia del Nigromante a dos pasos de ellas. La sanadora observo como el color del brazo, ya casi de un negro penetrante regresaba poco a poco a su normalidad. Un horrible grito rompió el aire y Shamal notó con sorpresa que quién ahora se retorcía sobre el suelo sosteniendo su cabeza, era el nigromante. Este gritaba cada vez más fuerte, haciendo saber su agonía y dolor, y aquel sonido podría sacarle un escalofrío a cualquiera que no se hubiera enfrentado con algo así antes. Cuando los gritos fueron insoportables se detuvo, haciendo reinar el silencio. Shamal pudo notar desde la poca distancia que había muerto y segundos después el cuerpo inerte se volvió polvo. Vita, quien en ningún momento había prestado atención a lo otro, observó con seriedad como su brazo volvía a estar en perfectas condiciones. Sus ojos chocaron con los fascinados de Shamal.
El llamado de Signum a sus espaldas les hizo girarse. La guerrera venia acompañada por Nanoha quien cargaba en su espalda a Fate, a pesar de que escurría agua de su cabello y ropas, mojando en el proceso a la joven Elementum, quién mantenía en uno de sus brazos a Arf mientras esta ladraba alegre. Shamal se puso de pie, tratando de sacudirse la tierra y notando tardíamente que por el uso de su elemento en realidad sus ropas estaban llenas de barro. Su sonrisa acostumbrada había regresado a su rostro y miró nuevamente hacia Vita que se colocaba de pie. Su martillo tirado a algunos metros fue envuelto en un halo rojo que lo convirtió en un rombo, el cual levito hasta la mano de la pequeña Deumonium. Signum llegó hacia ellas para preguntarles lo acontecido.
-No te preocupes, estamos bien, pero no pudimos capturar vivo al Nigromante- se disculpó Shamal.
-Entiendo, ni nosotros- explicó la guerrera-. Al parecer los otros dos perseguían a Testarossa o Takamachi, no pude confirmarlo.
-Lindy debería haberlo previsto…- susurró Vita y Shamal le miró.
-Tu magia de regeneración es increíble- confesó la sanadora-. Jamás había presenciado algo como eso.
Vita alzó la cabeza orgullosa, mientras Signum entrecerró la mirada por el tono usado por Shamal.
-Así es, y ni siquiera duele- se pavoneo la Deumonium.
Signum rodó los ojos con fastidio ante el repentino ataque de orgullo. Con su mano derecha golpeo levemente el brazo derecho de Vita, logrando que la Deumonium se encogiera en dolor mientras soltaba maldiciones contra ella. Nanoha tuvo que evitar reírse al ver a su profesora actuar como una niña y Fate, quien se encontraba roja hasta las orejas por venir en su espalda pareció estremecerse un segundo. Nanoha giro el rostro preguntándose si ya era capaz de moverse por su cuenta.
-¿Cómo sigues?- susurró.
-He estado mucho mejor…- Fate recargo su cabeza en su hombro-. La magia que use contra el Nigromante me dreno toda mi energía, pero al parecer me estoy recuperando rápido.
Nanoha sonrió y sus ojos brillaron al observar directamente a los de Fate.
-Me alegro.
Fate le devolvió una débil sonrisa. A pesar de que ni Nanoha ni Vita eran capaces de mirar la magia, estaba segura de que Signum y Shamal notaban perfectamente como su magia se estaba recuperando, absorbiendo la de Nanoha, entremezclándose como la última vez; parecía que aquello no drenaba a la pelirroja así que ya no le era posible negar que el lazo que había abierto con ella era diferente a los otros y al parecer, le habían mentido toda su vida sobre los límites de la magia. Inclusive, la herida en su frente se había cerrado, como si la habilidad de Nanoha se hubiera transferido a ella.
-¿Tienes frío?- preguntó Nanoha y Fate parpadeó-. Es que te estoy mojando.
-Pero tú eres la que está escurriendo- rió Fate divertida.
-Sí pero yo puedo regular mi temperatura. Puedo estar sin ropa mientras nieva- explicó Nanoha.
Fate sintió que su rostro ardía un poco más y abrió su boca antes de poder pensar lo dicho:
-¿En serio has estado desnuda en la nieve?
Nanoha sintió sus mejillas quemarse ante la pregunta.
-¡NO!
Signum, Shamal y Vita les miraron curiosas ante el grito. Nanoha y Fate bajaron la mirada avergonzadas.
Los ojos dorados observaban la pantalla impuesta en uno de los ojos del último Nigromante destruido por Fate, el cual había muerto calcinado. La imagen del puerto destruido y las tres féminas fue suplantada un momento después por una luz blanca, debido a la perdida de señal. El Nigromante sentado cómodamente en una silla de metal apretó un botón en el pequeño control negro que cargaba, regresando la grabación al momento donde la Elementum de cabellos rubios se envolvía en llamas, las cuales no habían afectado en ningún momento a la joven Deumonium pero había destruido a su súbdito. A su lado, una mujer de ojos oscuros y cabellera castaña le miró molesta, con los brazos cruzados sobre su pecho.
-¿Lo has descubierto?
El Nigromante sonrió complacido. No había descubierto nada sobre el artefacto, pero sin duda alguna había logrado descubrir algo muy interesante sobre aquella joven Elementum, algo que por alguna razón le pareció divertido. Soltó una carcajada ahogada, alertando a sus compañeros, metros atrás, quienes permanecían escondidos de cualquier vista.
-Es tan interesante… tan divertido.
La mujer de cabellera castaña cerró los ojos algo molesta. En ningún momento dejando de cruzar los brazos y con el ceño bastante fruncido.
-Concéntrate en lo que debes. Esto no es para tu diversión.
-Al contrario- una sonrisa macabra se extendió en su boca-. Todo esto lo hago para mi diversión, de otra forma querida, no hubiera aceptado contribuir a su misión…
-Estás loco, Jail Scaglietti.
-Soy un genio- corrigió-, al cual le gusta experimentar.
-Cumple tu parte, y puedes hacer lo que desees, a nuestro líder no le importa.
La sonrisa del Nigromante se alargó mucho más, y para cualquier persona que no fuera aquella mujer, eso parecería la mueca de un demente. Y Jail Scaglietti era un demente con poder; la combinación más peligrosa que existía.
Signum miró a Shamal un poco extrañada. Ambas caminaban detrás de Vita y Nanoha, con calma luego de todo lo acontecido. Las personas que caminaban entre los locales les miraban inseguros mientras que algunos murmuraban en voz baja. El rumor de los nigromantes se había extendido como fuego y la gente se encontraba alarmada, los concejales Elementum se abalanzarían contra Lindy Harlaown por aquello.
-¿Por qué no usaste a tu espíritu?- preguntó Signum desconcertando a un segundo Shamal.
La sanadora le miró con su sonrisa habitual, quito los guantes negros de sus manos y los guardo de vuelta en su chaqueta. Un suspiro abandono su boca antes de contestar:
-Mi relación con los concejales no es muy buena; el limitador no me permite usar mi lazo con mi espíritu con libertad.
Agito sobre su hombro le golpeo la cara con su puño, Signum frunció el ceño y le miró molesta.
"Oculta algo extraño, ¡Estoy segura!"
Signum volvió a mirar a Shamal y una sonrisa inconsciente se formó en sus labios. Agito se golpeó la frente al ver que acaba de ser ignorada. La sanadora alargó la sonrisa mientras sentía su corazón acelerarse; nunca antes había visto sonreír a la guerrera tan abiertamente. Vita, que iba delante de ellas, rodo los ojos sabiendo lo que ocurría sin necesidad de mirar. Nanoha miró de reojo a Fate, quien mantenía la mirada perdida en el horizonte. Las luces del puerto comenzaban a iluminar el lugar mientras la noche caía lentamente y el aire agradable que traía consigo lleno de tranquilidad el ambiente. Al llegar finalmente al principio del puerto detuvieron su andar para despedirse.
-Para mañana estarás como nueva Fate- aseguró Shamal-. Asegúrate de descansar, ¿de acuerdo?
Fate asintió dándole las buenas noches.
-Las acompañaríamos a sus casas, lamentablemente hay una junta en media hora con los concejales Elementum. Debemos asistir- aclaró Signum.
-¿Hayate irá?- preguntó Fate elevando su mirada un poco más.
La pelirrosa asintió con la cabeza y su mirada se dirigió hacia Nanoha.
-Testarossa vive dos bloques más a la izquierda, seguramente Amy Limietta se encuentra en su casa, así que puedes dejarla con ella.
-Entiendo- asintió Nanoha.
Las profesoras se despidieron por última vez de las jóvenes, y caminaron en dirección contraria, avanzando por las escaleras de piedra que conducían hacia una pequeña elevación antes de dar una vuelta y continuar hacia el centro de la ciudad. Nanoha camino hacia el otro lado, tratando de tener cuidado para no mover mucho a Fate, quien comenzaba a dormirse en ella.
-Nanoha- le llamó con una voz mucho más suave de lo normal.
-¿Sí?- Nanoha sintió una calidez en su pecho.
-Gracias por lo de hoy.
Una sonrisa se extendió en los labios de Nanoha. Ese día había perdido la cuenta de cuantas veces había sonreído a causa de Fate. El recuerdo de aquel fuego dorado tan tranquilo invadió sus pensamientos; a pesar de que este había herido de muerte al Nigromante a ella no le había causado ningún daño; nunca hubiera imaginado que Fate tuviera un control tan increíble en su magia. Por un segundo recordó los gritos de la persona inocente que había recibido el ataque dirigido hacia ellas por el enemigo y un remordimiento invadió su mente. Al terminar la batalla habían llegado varios equipos especializados en atención a heridos y batallas mágicas, quienes atareados ni siquiera se habían fijado en ellas y solo habían hablado muy poco con sus profesoras. Se preguntó si la junta tendría que ver con lo acontecido.
-Fate- habló-. Nunca hubiera sospechado que fueras un Elementum de fuego; el profesor Stan comento que era uno de los elementos menos comunes entre su gente.
La rubia abrió los ojos que había mantenido cerrados y se concentró en la plática soltando un bostezo. Sus manos se apretaron un poco más a los hombros de Nanoha. Arf se había bajado y ahora caminaba a un lado de la Deumonium, correteando a veces para perseguir a las luciérnagas que comenzaban a salir de su escondite e iluminaban los pequeños jardines alrededor de los caminos.
-Tienes razón, en realidad los Elementum que controlan fuego, aire, agua, tierra y relámpago son los más respetados por nosotros, ya que en realidad no son tan comunes de ver. De hecho, es más común ver elementos como "nieve" o "madera"- Nanoha rió-. Lo sé, es extraño.
-¿Y cuál es el más raro?
-Los espíritus puros son lo más especial. Son los únicos capaces de controlar dos elementos que siempre serán tierra, agua, fuego, aire o relámpago. Es por eso que los Elementum con un espíritu puro son tan reconocidos, como Signum. Otros que no son tan comunes son el plasma, el éter y el vacío, de hecho, no conozco a nadie que controle estos elementos, oh, y también hay elemento "oro".
Nanoha alzó la ceja.
-Yo quisiera controlar ese- habló.
-La verdad no es tan especial. No puedes hacer mucho con ese elemento- reveló Fate-. A menos que trabajes en una mina.
Nanoha volvió a reír. Le resultaba extraño poder hablar de esa forma con Fate. Después de aquello la rubia le indico como llegar a su casa y donde debía dar vuelta; en todo el camino estuvieron rodeadas por un silencio que no se atrevieron a romper ya que se encontraban demasiado cómodas. Fate casi no admitía a si misma que le encantaba estar tan cerca de la pelirroja, sentir su calidez le hacía sentirse nerviosa pero segura a la vez. Le gustaba sentir cada movimiento que juntaba más sus cuerpos debido a su andar, los músculos de sus hombros y la mirada que de vez en cuando le dedicaba Nanoha para revisar que siguiera despierta. Por su parte Nanoha se encontraba extasiada de poder oler el embriagante aroma de Fate nuevamente, sentía el corazón de la rubia palpitando en su espalda y eso le causaba cosquillas en la boca de su estómago. Arf les miraba de vez en cuando, divertida por lo que acontecía. Al llegar a su destino Nanoha dejo a Fate bajar de su espalda, algo decepcionada de haber perdido su contacto. Su mirada azul violáceo se posó en la enorme casa blanca de tres pisos que era rodeada por un hermoso jardín.
-Bueno, llegamos- hablo Nanoha.
Fate asintió. Ambas volvieron a quedar en silencio, no desviando su mirada en ningún momento. Justo entonces Arf corrió hacia la puerta de entrada para dejarlas un momento a solas.
-Por cierto- la pelirroja decidió romper el silencio-. ¿Por qué tu fuego es dorado?
Fate desvió entonces la mirada, haciendo que Nanoha lamentara haber preguntado.
-Es, no sé, supongo que eso sucede cuando usas tu magia junto con tu espíritu.
Fate alzó una mano, y concentrándose hizo salir una pequeña llama de cada uno de sus dedos. El color de las flamas era de un amarillo pálido, muy diferente al de la última vez.
-Cuando no puedo usar al mismo tiempo la magia de Arf y la mía no parece tan impresionante.
Nanoha observo el fuego que rodeaba a Fate, la rubia extendió su palma y las pequeñas flamas formaron una llama que envolvió toda su mano, haciendo destellos en los ojos borgoñas de Fate. A Nanoha aquello le pareció hermoso.
-Realmente es… increíble.
Fate trató de no fruncir el ceño, ella no usaría la palabra increíble para describir su poder. Cerró su puño y la llama desapareció al instante, y miró con una sonrisa resignada a Nanoha encogiéndose de hombros.
-No lo es- admitió-. El controlarlo siempre es difícil; jamás he sido capaz de manejarlo, pierdo su control con facilidad. De hecho soy de los peores Elementum con relación al control. Lo que presenciaste hoy fue pura suerte.
Nanoha le miró, sintiéndose de pronto tan igual, tan parecida a Fate. La mirada resignada por no poder hacer nada contra su propia magia; en ese momento, notó que mantenía una cosa en común con Fate. La Elementum tampoco gustaba de usar su magia y le temía. Por alguna extraña razón Nanoha sintió a su compañera como algo que había estado buscado sin saberlo y acaba de encontrarlo. Le era difícil describir el sentimiento que le invadió en ese momento pero de alguna manera sabía que si permanecía a su lado, pronto comprendería que era.
-Te entiendo- confesó-. Yo tampoco soy capaz de controlar mi magia cuando entro en fase instintiva.
-¿En serio?- Fate volvió a mirarle.
Nanoha asintió. Sin notarlo tomó la mano de Fate y la rubia apretó el agarre sin dejar de mirarla.
-¿Qué te parece si nos ayudamos? Podemos aprender juntas.
Fate pareció meditarlo por medio segundo, con una sonrisa en su rostro sus ojos destellaron tal y como si tuviera fuego frente a ella.
-Me parece muy bien.
Las melodías del violín resonaban en toda la sala. Tan dramáticas, llenas de dolor y odio, el sonido tan claro, tan incomprensible, que llenaba los oídos de Alicia, la única persona que parecía poder entenderlas. Tiida Lanster tocaba siempre de aquella manera, melancólica y con ira, que parecía sacar a flote los sentimientos que no era capaz de expresar. Desde su lugar, en el cómodo sofá de la mansión Testarossa, Alicia observaba la puesta de sol, con sus pensamientos perdidos en todo lo que era su vida. A su lado, en una mesita descansaba su taza de té ya frío y al otro lado, Fabia se mantenía sobre el suelo, jugando con una hermosa muñeca de porcelana y con la mirada perdida, mientras su expresión parecía maquilar algún pensamiento. En medio de la habitación Tiida tocaba su hermoso violín blanco, con su mirada enfocada en el gran cuadro del lugar; el rostro feliz y amable de la difunta Precia Testarossa le devolvía la mirada. Un hermoso vestido negro la adornaba, su cabello recogido en un peinado elegante y sus ojos morados parecían brillar. Sin duda el recuerdo de tiempos mejores, donde esa mansión tenía felicidad, no como ahora, que parecía hacerse mucho más fría cada vez.
Un golpe en las puertas dobles de caoba interrumpió a Tiida, quien detuvo la música. Las puertas se abrieron sin necesidad de moverlas y un joven entró realizando una reverencia. Fabia giro su rostro para mirar mientras la mirada de Alicia continuaba perdida sobre el horizonte.
-Madame, al parecer el concejo ha convocado una junta de emergencia. Se solicita la presencia de las familias más antiguas de los Elementum.
-Esto supone un problema- bromeo Tiida.
El joven coloco el violín sobre la mesa central de la sala y camino hacia su compañera. Fabia rió alegre, mientras corría al regazo de Alicia para abrazarla.
-Victor y Mica no están- habló alegre-, van a meterse en problemas.
Alicia cargo a Fabia en su regazo, y acerco su boca a su oído murmurando algo que Tiida no alcanzo a escuchar. La niña asintió con la cabeza riendo ante la confidencialidad y el chico las miro sonriendo. Podría ser que para muchos los jóvenes del grupo conservador parecieran fríos y muchas otras cosas negativas, porque jamás podían ver lo que ocurría lejos de las miradas; todos ellos eran como una gran familia que se apoyaba entre sí, buscando un mismo objetivo. Compartiendo un pasado difícil de olvidar.
-Diles que asistiremos- Alicia se dirigió al joven.
El chico le dedico una reverencia antes de retirarse, nuevamente las puertas se cerraron solas y Alicia finalmente se colocó de pie, sosteniendo en sus manos a Fabia. Tiida prefirió no preguntar lo que la joven planeaba hacer y espero a que Alicia se dispusiera a decir algo. La líder conservadora mordió su labio inferior, una costumbre que cargaba desde pequeña al sentirse nerviosa.
-Fabia tomara el lugar de Victoria en la reunión. Su magia se encargara de mantener una Micaiah falsa que espero no sean capaces de notar- hizo una pausa-. Una reunión tan repentina significa que algo ha sucedido.
-Espero que tu plan funcione- rogó Tiida.
Fabia asintió repetidas veces.
Alicia fue la última en cruzar la puerta de cristal y sentarse en una de las sillas colocadas en la mesa rectangular. Su plan había resultado un éxito y nadie sospechaba que la Micaiah no se encontraba ahí. Como se pedía siempre, mostro el anillo plateado que conservaba en el dedo anular, el cual representaba su familia. A la vista de los demás resultaría un anillo común, sin embargo, si prestabas atención en los detalles grabados en este se podía apreciar la figura de una rosa. Tiida mantenía su anillo negro entre sus dedos, jugando de vez en cuando con este y no se molestó en mostrarlo a los demás. Los otros miembros siguieron la acción de Alicia y mostraron los anillos hasta llegar a Hayate, quien soltando un bostezo lo deposito sobre la mesa de cristal, sin importarle el llamado de atención de su hermana Signum.
-Por favor, pido silencio para dar la palabra a los grandes concejales- habló tranquilamente Leone Phils.
El hombre, ya un Elementum muy reconocido era un concejal mayor, que seguía en poder a los tres grandes concejales. Los Elementum tenían un sistema estricto de mando; las decisiones siempre eran tomadas por los grandes, quienes escuchaban con atención a los otros concejales herederos de las familias más antiguas de los Elementum. Los que hacían cumplir estas decisiones eran los cuatro concejales mayores, conformados por Alicia Testarossa, Leone Phils, Signum Yagami y Midget Crowbel, quienes controlaban a todos los guerreros pero no tenían el poder de tomar ninguna decisión. El puesto de líder, que recaía en Hayate, era quien gobernaba a los Elementum, sin embargo debía seguir al pie de la letra las ordenes de los grandes, sin derecho a cuestionarlas y cualquier decisión suya debía ser aprobada por el concejo. Los tres grandes eran los Elementum más viejos, usaban grandes capas color plateado y siempre se encontraban acompañados por un guerrero Elementum que les brindaba protección. El primero en hablar fue quien se encontraba en medio de los otros, al lado derecho de la mesa; su voz era grave y pausada.
-¿Qué sucedió hoy en el puerto Harlaown?
Lindy, sentada a un lado de Signum le dedico una reverencia antes de hablar:
-Al parecer las barreras mágicas fueron traspasadas por tres Nigromantes- aclaró firme.
Las exclamaciones no se hicieron esperar. El grande sentado a la izquierda alzo una mano silenciando el lugar al instante.
-No es posible, tú misma te encargaste de colocarlas y eres nuestra mejor Elementum en defensa mágica.
-Lamento decir que no sabemos el método utilizado por los Nigromantes, sin embargo se han tomado medidas para no dejar que esto vuelva a suceder y Stan Voltz se está encargando de investigar cómo fue que sucedió.
-Tu deber es asegurar que no pueda ocurrir nuevamente Harlaown. El torneo es la próxima semana y nuestros aliados tienen que estar protegidos- habló el grande a la derecha.
-Así será- aseguro Lindy.
-Signum- habló nuevamente-. Háblame de los Nigromantes contra los que peleaste.
-Al parecer eran inexpertos. Ninguno de ellos fue un gran problema para enfrentarlo y solo usaron las técnicas básicas para el ataque mágico. Parecían un grupo de investigación, Vita Wolkenritter asegura haber sentido a uno de ellos revisando la frontera sur.
-Ese dato me parece preocupante, ¿Qué podrían buscar Nigromantes en esta ciudad? Y que trabajen juntos es perturbador.
-Es lo que tratamos de averiguar- contestó Leone Phils.
-No quiero que trates. Quiero respuestas Leone- hablo el de en medio.
-Entendido.
-Este incidente no puede repetirse- aclaro el grande-. Ya tenemos suficiente con la tensión con los Deumonium para tener otro posible enemigo pegado a nuestras fronteras.
-No creo que debamos preocuparnos por los Deumonium-comentó Hayate-. Por el momento las cosas permanecen tranquilas y no creo que sus líderes busquen romper el pacto.
-Eso nunca es seguro- respondió el grande-. Y como líder deberías saberlo Hayate Yagami. Nunca nada es seguro.
-Lo sé- susurró.
-Como hemos dicho en la junta anterior, ya es hora de que te comprometas.
Hayate evito fruncir el ceño. Odiaba tener que escuchar cómo se tomaban decisiones sobre su vida, que ella ni siquiera podía dar su opinión. Detestaba a cada una de esas juntas en las que le recordaban que ella solo era un puesto que debía ser lo que todos los demás esperaban. Hayate parpadeó, de pronto todo parecía transcurrir demasiado lento.
-Con todo respeto gran concejal- interrumpió Signum-. Creo que Hayate todavía es demasiado joven para comprometerse.
-Es una decisión que hemos tomado y no está en discusión Signum. Hemos dado oportunidad para que Hayate elija a cuál de las familias quiere unirse, pero ante su falta de respuesta, hemos decidido que contraerá matrimonio con el líder de la familia Lanster.
Hayate frunció el ceño sin discutir. Sabía muy bien que era mejor permanecer en silencio, a menos que estuvieras consciente de las consecuencias que traería alzar la voz contra uno de los grandes. Un vació invadió su cuerpo; ahora mismo solo deseaba correr lejos de aquel lugar tan asfixiante. Tiida por su parte no parecía afectado por la noticia.
-Gran concejal, la familia Lanster se encontraba comprometida ya con otra familia- interrumpió Alicia.
-La decisión no es cuestionable Testarossa. Hemos decidido que Tiida Lanster y Hayate Yagami realicen la ceremonia la próxima primavera.
Hayate miró hacia el anillo en la mesa, concentrándose en recordar por un momento el rostro de Carim. Ya no quería escuchar nada más de aquella junta. A su alrededor el ruido de las discusiones entre los concejales para determinar a quién se uniría se alzaba, la lucha que su hermana Signum realizaba tratando de disuadir a los otros al igual que Lindy. Todo pareció desaparecer a su alrededor. Sus ojos zafiro observaron el brillo de su anillo y el recuerdo de los ojos azul rey paso por su mente. Pudo sentir una opresión en su pecho que se obligó a ignorar; debía mantenerse estable, ese era el papel que le correspondía en ese lugar. Como si fuera una estatua.
En el fondo de su corazón, con aquella resignación pareció encerrar una parte de sí misma.
CeeLes: Continuará...
Ahhhh, dioses, dioses ¡Dioses! Ahora sí, finalmente un nuevo capítulo, espero no me intenten asesinar por el tiempo que me tomo subirlo, pero sinceramente, este capítulo tardo una eternidad porque no llegaba a agradarme. Simplemente este capítulo no lleno ninguna de mis expectativas y espero que para algunos de ustedes logre llenar alguna, o por lo menos les haya agradado un poco. Lo escribí como seis veces, ya ni recuerdo cuantas (lo se Rain, si me hubiera salido ya serían otros seis capítulos, no te desmayes) Y en verdad no resulto como lo deseaba, pero ya no quería atrasarlo mucho más. Así que así lo deje, con los errores que tenga.
Debo agradecer infinitamente por su paciencia y su espera. Muchísimas gracias a todos los lectores, que siempre me animan a continuar con sus comentarios. Les agradezco mucho por aquí por todos los review que por el momento no pueda contestar a cada uno personalmente, pero lo haré estos días. Un agradecimiento especial a Lc Rina, porque les juro que si no fuera por ella se me habría olvidado subir esto, XD Ahhh, memoria que cargo, en verdad no sirve para nada. Nuevamente, muchas gracias por tomarse el tiempo de leer y espero que les siga gustando esta historia o ya de perdida la lean para matar el tiempo, hehehe. Y pues siempre es bueno comentar para saber que les va pareciendo esta historia; lo que deseen comentar es bienvenido. Y espero subir pronto el próximo, sobre todo para la estabilidad tuya Rain XD, juro que no vuelvo a hacerles esperar tanto.
