Todos los personajes no me pertenecen, sino a su legítima dueña, solo los tomo para diversión y esparcimiento.


CAPITULO 4

LA CAÍDA DEL REINO DE LAS FLORES

Pasaron muchos años, en los cuales Rini no solo se adapto, se convirtió en una ciudadana más del planeta Kinmoku, incluso había crecido bastante y casi era una mujer. A regañadientes tenía varios pretendientes detrás de ella, pero no les hacía caso, aun con el pasar de los años tenía la necesidad de saber de su familia, si es que esta existía aun. Fue en una tarde de verano que Rini o más bien Renatta, se encontraba en los campos cercanos al Palacio observando una variedad de flores que Taiki había creado cuando la Reina se presento.

- Lady Renatta, la semana que viene tendremos visitas. – Comunica la Soberana sentándose a su lado.

- ¿La semana que viene? – Pregunta Rini interesada.

- Sí, habrá una gran fiesta en la cual asistirán varios soberanos, inclusive…

- ¿Mi madre vendrá? - Cuestiona entre asombrada y asustada.

- Me temo que si, ya tenemos todo listo para que pases una estadía en la casa del campo.

- Puedo quedarme, casi nadie me reconocería. – Pide con timidez.

- No podemos arriesgarnos, déjame ver si Serenity sigue siendo ella.

- No la he visto hace años, es mas no creo que me reconozca. – Asegura tomando sus manos con nerviosismo.

- No digas eso, las madres no desconocerían a sus hijas. – Asegura la Reina con sabiduría.

- Además hay una posibilidad que el Guardián de los Sueños también venga. – Agrega con timidez. – Hace tiempo que tampoco se de él.

- Así que es por él por quien has roto los corazones de la mitad de mi reino. – Pregunta con gracia la reina Kakyuu.

- No… Heliot es mi amigo, nada más. – Responde avergonzada.

- No tienes hay nada porque avergonzarse, ya eres una mujer, es normal que sientas cosas por los jóvenes. - Explica con tranquilidad.

- Pero es que yo… y si ya no le gusto, si ya no me reconoce…

- Si él siente lo que tú, no habrá problema, te lo aseguro. – Afirma la Reina guiñando su ojo.

- Gracias mi reina…

Rini se disculpa de la hora del té y sale por los pasillos. Frena al encontrarse frente a un gran espejo, se mira con atención y se dio cuenta que la Reina tenía razón, ya no era una niña. Era como Black Lady, pero sin su típico peinado, lo llevaba suelto hasta sus rodillas, tenía dos mechones que pasaban por sus orejas, seguía con el cabello rojo como el de Kaikku e incluso era un poco más alta que la Soberana. Generalmente usaba un gran vestido dorado, similar a la realeza de Kinmoku. Camino por el pasillo hasta su alcoba y preparo una maleta con su ropa, entre sus cosas encontró la llave que le diera Plut hace siglos, la tomo con fuerza y la coloco en una cadena que tenía en el cuello para guardarla consigo. Una vez lista la maleta, fue hasta el laboratorio de Taiki, que a esas alturas era una gran estructura con varios laboratorios y subsuelos. Entro con su propia contraseña y dejo el equipaje en su "Habitación de Huéspedes".

La semana paso rápidamente entre preparativos y menesteres propios de un evento de esta magnitud. Lideres de muchos mundos estaban presentes salvo un par de planetas que no estaban enteramente de acuerdo con el Reino de la Tierra, Nemesís entre ellos.

La noche de la fiesta la Neo Reina Serenity se presento con su guardia habitual, las Inners. Estas permanecieron fuera del Palacio por estricta orden de ella. Fue la ocasión perfecta para Yaten, quien convertido en hombre y con su mejor traje de gala, aprovecho la ocasión para ver a su querida Venus. Bajo el brazo llevaba una botella del más fino vino blanco de Kinmoku y dos copas de cristal.

- Hola Diosa del Amor… Tanto tiempo sin vernos. – Comienza con galantes.

- ¿Se refiere a Mi? – Pregunta girando su cabeza.

- Vamos… ¿Ya no me recuerdas? – Pregunta molesto.

- Creo que se está confundiendo con otra persona. – Responde con frialdad y le da la espalda.

- ¿Qué te pasa? Ante no podía sacarte de encima y ahora esto. – Se acerca y toca su hombro.

Como inesperada respuesta la Sailor del amor, toma su mano y hace una toma de artes marciales, haciendo una palanca que lo deja de rodillas al límite de partirle el brazo, mientras la botella y las copas se destruían en el piso.

- Mina… Por favor… me romperás el… - Suplica el platinado.

Pero fue tarde, Sailor Venus rompió el brazo del defensor de Kinmoku. Yaten cayó al piso con un terrible dolor, pero más aun en su corazón, esa noche había decidido invitarla a salir. Como pudo trato de escapar de la extraña Diosa del Amor, pero en su condición poco pudo hacer, unos instantes después quedo inconsciente y seria lo último que recordaría. Por el contrario Taiki fue como Sailor Star Maker a confrontar a Ami. Cuando se acerco noto que lo miro con desdén y desprecio, algo que no le llamo la atención, sino sintió pena por lo que era fuera la gentil y bondadosa chica que conoció tiempo atrás.

- ¿Todo está bien Sailor Mercury? – Comienza profesionalmente.

- Si Sailor Star Maker. – Respondió y siguió mirando hacia los campos fuera de la ciudadela.

- ¿Cómo has estado estos años? Dejaste de escribirme… he extrañado nuestras charlas de ciencia… – Pero la aludida no mostró ninguna reacción.

Sailor Mercury miro al piso y Taiki noto un conflicto en ella, algo que la estaba rompiendo por dentro. Solo susurro unas palabras, más bien una advertencia.

- Toma a tu reina… y huye mientras puedas – Articula con dolor

- ¿Que sucede Mercury? – Pregunta tocando su hombro, pero esta lo quita con brusquedad y se pone en guardia.

- Mátame antes que sea tarde… ya no puedo controlarla…

Mercury cae de rodillas tomándose la cabeza, pero unos instantes después se pone de pie y ataca a una confundida Maker. Afortunadamente la Sailor de Kinmoku reacciona a tiempo y golpea fuertemente a su par terrícola dejándola inconsciente en el piso. Se pone de rodillas y acaricia el rostro de Amy con ternura, con deseo, pero en realidad termino de entender que era amor lo que sentía por la regente de la sabiduría. El hermoso momento fue interrumpido por una llamarada que casi lo impacta, pero dio de lleno contra la indefensa guerrera de Mercurio.

- ¡MARS! ¿Qué has hecho?

- ¡Lo que tenía que hacer! - Responde con desprecio - ¡Fuego Sagrado!

Esta batalla no paso desapercibida por el resto de los presentes del Castillo. En el Salón de Fiesta Seiya corrió hasta su Reina para ponerla de a salvo.

- Pero miren a quien tenemos aquí… El gran Seiya Kou se digno a presentarse. – Dice Serenity con sarcasmo.

- ¿Así que ese es tu plan? ¿Tomar mi mundo por asalto? – Dice la reina de Kinmoku con tristeza.

- No es un plan, es un hecho. Tus Sailor cayeron ya… no es así, mi querido Seiya. - Responde con una acaramelada y fría vos.

- En efecto Mi Reina. – Responde Seiya poniéndose al lado de la Neo Reina Serenity

- No Seiya, tu no… - Suplica la Reina Kakyuu desolada.

- No se resista Reina, esto no dolerá. – Dice Serenity levantando el Cristal de Plata.

- ¡Estrella de Sailor Maker! – Interrumpe la última defensora de Kinmoku.

El ataque que era dirigido hacia la Neo Reina Serenity da directamente contra Seiya que la cubre con su cuerpo cayendo al piso.

- ¡Que he hecho! – Se dice a si mismo Maker.

- ¡Nada malo! El estaba con ella desde un principio – Anima Júpiter. – ¡Toma a la Reina yo las cubro!

- Júpiter, Júpiter, Júpiter… ¿Qué haré contigo?… – Cuestiona molesta Serenity

- ¡Llévate a Renatta! Yo la combatiré – Asegura Kakyuu.

- Pero mi Reina… – Cuestiona Taiki.

- ¡Es una orden Maker! – Ordena apremiante la Soberana.

- Yo la ayudare. ¡Ve! – Apresura Júpiter.

- Así que mi pequeña esta aquí… - Cuestiona con deleite la siniestra Reina de la Tierra.

A regañadientes Taiki sale corriendo por los pasillos y posteriormente por la puerta principal con dirección a su laboratorio donde estaba escondida Rini. A lo lejos pudo escuchar los gritos de Júpiter y su Reina, los cuales callaron cuando el brillo plateado desapareció. Al llegar a la puerta del castillo alguien la estaba esperando.

- ¡Tu y yo no hemos terminado Maker! – Amenaza una herida Sailor Mars.

- ¡Me temo que si! – Finaliza con furia

Sin pensarlo dos veces Maker lanza su ataque y termina por acabar con la que en un pasado fuera su aliada. Sigue corriendo hasta llegar al laboratorio donde encuentra a Rini, la cual tenía su Cristal en la mano.

- ¡Debemos irnos ahora! – Comunica Maker

- ¿Que sucedió?

- Te lo explico en el camino. – Responde cortante la Guerrera.

- ¿Usaremos nuestros poderes para irnos?

- Nos encontrarían y rastrearían. Tengo algo escondido hasta de mis hermanas. – Asegura.

Camina hasta el final del laboratorio y abre una compuerta oculta en la pared detrás de una estantería. Atraviesan un largo pasillo hasta que una luz automática descubre un gran hangar en el cual había tres naves. Maker se acerca a una consola y activa dos de las naves las cuales despegan automáticamente. Ambas suben en la nave más grande, de color negro y se pone al mando de los controles. Acciona la maquina y sale en vuelo rasante por el terreno, casi copiándolo hasta alejarse lo suficiente, luego asciende hasta llegar al espacio. Chequea su computadora de abordo y descubre que los otros dos transportes fueron destruidos durante es ascenso como el predijo desde un principio. Ya lejos del peligro, se relajo y su transformación desapareció, fue cuando Rini se dio cuenta de que estaba bastante mal herido.

- ¿Que te paso Taiki?… Déjame curarte. – Ofrece buscando algún tipo de botiquín.

- No, estoy bien. Solo déjame un instante solo. – Contesta de mal modo a la ahora pelirroja.

- ¡Pues no creas que te dejare así como así! ¡Te curare y si no quieres hablarme, está bien, pero necesitas cuidados y eso haré! – Responde imponiéndose Rini.

- ¡No tienes idea de lo que paso allá! ¡Lo he perdido todo! No puedes imaginar lo que siento Rini.

- De hecho… sí… – Toma el botiquín que estaba debajo de un asiento de la cabina y lo abre delante del dolido hombre. – Yo también perdí todo hace unos años, mis amigos, mi familia… tu eres lo más cercano a un hermano que jamás haya tenido… no pienses que te dejare solo y sin cuidarte. Nunca te dejare. – Asegura de una manera fraternal acariciando el rostro anegado de lágrimas de su compañero.

- Yo… lo siento, en verdad lo siento. – Responde llorando a estas alturas.

- No hables más. ¿Quieres? – Finaliza la charla con una forzada sonrisa.

Mientras ella cura sus heridas se da cuenta de quien le había causado esas quemaduras, pero no dijo nada. Los ojos de Taiki mostraban una gran desilusión, un gran malestar y unas inequívocas ganas de gritar al mundo su dolor. Rini le ordeno dormir y a pesar de que intento quejarse no lo hizo, simplemente se recostó. Cuando creyó que no era escuchado lloro amargamente hasta dormirse, como no lo había hecho nunca.


Se que a estas alturas muchas me estarán tratando de buscarme y matarme, pero las cosas mejoraran, no sera fácil, pero lo harán.

Gracias por seguir leyendo y estar allí!