POV. Anastasia Steele

Al salir de la consulta con el doctor Flynn no puedo evitar sentirme un poco aliviada, ya no sé qué hacer, mi padre está en Londres por viaje de negocios ya que allá está una de sus empresas, además anda visitando a mí tío Albert, su hermano menor, y Carla, bueno, ella está en la casa, creo, no quiero llegar allá, no quiero que me golpee, eso es muy doloroso, siempre que mi papá no está ella me golpea y me recuerda a cada rato el error que fui al haber nacido.

No sé para qué me tuvo si tanto me odia.

No quiero llegar a la casa porque sé que ella me estará esperando para golpearme. Otra vez.

Últimamente la he encontrado bebiendo más alcohol de lo normal, y eso la hace más violenta. La verdad es que le tengo mucho miedo a ella.

Siento que mi teléfono suena así que lo contesto.

—¿Hola? —respondo. Es un número desconocido.

—¿Señorita Anastasia Steele? —pregunta un hombre al otro lado de línea.

¿Quién será?

No conozco su voz.

—Eh... Sí —afirmo un poco insegura ya que no sé con quién hablo.

—La llamamos para informarle que su padre Raymond Steele sufrió un accidente automovilístico aquí en Londres y falleció, su cuerpo quedó irreconocible. Lo sentimos mucho, señorita Steele. —El hombre habla y yo siento como mi mundo se viene abajo.

Mi papá no puede estar muerto.

—Gracias por informarme —susurro aturdida y luego cuelgo.

Estoy en shock.

Esto no puede estar pasando.

Camino hacia una de las sillas y mis lágrimas comienza a resbalar por mis mejillas. Se ha ido la única persona a quien yo quería y el que me quería a mí. Se ha ido...

Ya no lo veré más.

Mi padre era mi ejemplo a seguir y ya no estará más conmigo, pero prometo ser una gran persona para que él se sienta orgulloso de mí.

No te defraudare, papi, y te amo mucho.

—¿Oye, te encuentras bien? —Escucho decir a alguien así que levanto mi mirada y me encuentro con un chico muy lindo, nuestras miradas chocan y puedo ver que tiene unos ojos de un color gris, son hermosos, es la primera vez que veo a alguien con los ojos grises, y me acabo de dar cuenta de que me gustan, él tiene el cabello cobrizo y es muy guapo y alto.

¿Qué será eso?

No puedo evitar examinarlo con mi mirada.

Analizo su pregunta: «¿Oye, te encuentras bien?». «Bien» es lo que menos me define en estos momentos.

Lo he visto y evaluado, pero las lágrimas continúan bajando por mis mejillas.

—No —me limito a decir sollozando.

¿Por qué mi papá?

—¿Por qué lloras? —me pregunta acercándose más a mí.

—Porque ya nadie me quiere —le digo sin parar de llorar.

—¿Por qué dices eso? —me pregunta y trata de acercar su mano a mi mejilla pero yo me aparto de inmediato con miedo, no quiero que me haga daño como lo hacen los demás chicos… y Carla—. Tranquila, no te voy a hacer daño —me dice y yo me relajo ya que algo en mi interior me dice que puedo confiar en él.

Él vuelve a acercar su mano y limpia con cuidado mi mejilla, por donde corren mis lágrimas, al hacerlo siento una extraña sensación como una corriente eléctrica que recorre todo mi cuerpo, eso es raro.

—Ya nadie me quiere, mi padre me dejó —digo mirándolo a los ojos, tratando de ver si quiere burlarse de mí como los otros chicos, pero sus ojos me producen paz.

Yo intento calmarme. A mi padre no le gustaría verme llorando.

—¿Por qué te dejó? —me pregunta un poco confundido.

—Me acaban de decir que ha muerto en un accidente automovilístico en Londres —le digo y vuelvo a llorar, él se acerca y me abraza, yo me tenso de inmediato, no me gusta que me toquen, me hace recordar las palizas que me da Carla.

Él también se tensa pero poco a poco nos vamos relajando, y por una extraña razón me siento segura en sus brazos. ¿Será por su calor?

—¿Y tu mamá? —me pregunta y yo me vuelvo a tensar.

Tenía tiempo que no escuchaba esa palabra, «mamá».

—Yo a ella no le importo, ella me dice que me cuida solo porque mi papá se lo pedía, pero siempre me dice que fui un error en su vida —le digo llorando y lo abrazo más fuerte, se siente tan cálido así—. Mi papá era el único que me quería porque ella lo único que hace es maltratarme, y ahora que mi papá se fue, tengo miedo.

No sé porque razón le cuento esto, pero es la verdad tengo miedo que al llegar Carla me pegue, esa mujer está loca.

—Ya, tranquila —me dice tratando de calmarme y funciona—. ¿Cómo te llamas?

—Anastasia Steele, pero dime Ana. ¿Y tú?

—Christian Grey —me dice con una sonrisa y yo se la devuelvo.

Y así tenemos una conversación, es la primera vez que habla tanto con un chico, me cuenta su trágico pasado y yo lo único que hago es imaginarme a un niño pequeño de ojos grises pasando por esa situación, debió sufrir mucho de pequeño.

Luego de eso me invita a comer un helado, yo me negué pero me volvió a insistir así que tuve que aceptar. Al parecer le gusta ordenar a las personas.

Después de comer helado me acompañó hasta mi casa y me lleve la sorpresa de que mi madre me echó de la casa, no pude evitarlo y comencé a llorar de nuevo, definitivamente mi vida es una mierda.

Pero Christian me ayudó y me invitó a quedarme en su casa, y tuve que aceptar ya que no tengo donde quedarme.

Al llegar a su casa puedo ver que es prácticamente una mansión, es muy grande, —como la mía—, mi casa también es muy grande.

Al entrar veo a unos señores en la cocina, me imagino que deben ser sus padres, ellos cuando nos ven se sorprenden, y Christian nos presenta.

—Padres, ella es Anastasia Steele, mi amiga —le dice Christian en tono serio, vaya, que cambio de humor.

—Hola, querida, yo soy Grace —me dice la mamá de Christian—. Gusto en conocerte. —Me regala una sonrisa maternal.

Qué bonito.

—Hola, y yo soy Carrick —me dice el papá de Christian con una sonrisa.

Qué agradables personas.

—Padres, ¿Anastasia se puede quedar aquí? En estos momentos no tiene a donde ir —les dice Christian.

—Sí, claro, hijo —le dice Grace—. ¿Pero por qué? —pregunta curiosamente.

—Porque mi padre murió —le digo en tono triste.

—Oh, querida, cuanto lo siento.

—No, tranquila. —Sonrío forzadamente.

—Hijo, tenemos que irnos a trabajar, Elliot y Mia salieron así que se quedarán solos —habla Carrick.

¿Quién será Elliot y Mia? Me mata la curiosidad.

—Está bien, voy a enseñarle a Ana su habitación. —Ellos asienten y nosotros vamos hacia el segundo piso, y me lleva a una habitación que queda al lado de la suya.

Bueno eso me dijo.

—¿Quién es Elliot y Mia? —le pregunto porque en verdad la curiosidad me está matando.

—Elliot es mi hermano mayor, y Mia mi hermana menor.

—No sabía que tenías hermanos —le digo y él solo asiente.

Yo acomodo mis maletas en la habitación y luego bajo a donde se encuentra Christian.

Pasamos la tarde viendo televisión y conversando hasta que llega la noche, Christian es un chico muy divertido, me ayudo a olvidar un poco el accidente de mi padre aunque el dolor todavía sigue en mi pecho. Pero sé que tengo que salir adelante no puedo echarme a morir.

Escucho unas voces fuera de la sala de TV.

¿Quiénes serán?

Salimos y nos encontramos a un chico alto y rubio con ojos azules, y una chica unos dos años menor que yo, cabello negro y unos grandes ojos marrones que me miran expectante.

—Elliot, Mia, ella es Anastasia y se va a quedar aquí en la casa —dice Christian serio.

¿Por qué es tan serio con su familia y conmigo no?

—Hola, soy Mia —dice la chica y me tiende la mano, yo la acepto gustosamente.

—Hola, preciosa, yo soy Elliot —dice el chico rubio y me da la mano acompañada de una gran sonrisa, no puedo evitar sonrojarme.

—Hola, es un placer conocerlos —digo tímidamente y puedo ver que Christian está un poco molesto.

¿Qué le pasa?

Luego pasamos al comedor para cenar, ya los padres de Christian habían llegado hace rato.

—Christian, ¿cómo conociste a Ana? —pregunta Grace cuando ya estamos comiendo.

—Cuando salí de la consulta con el doctor Flynn —se limita a decir Christian, cosa que agradezco porque no quiero que le cuente nada a ellos.

—Ay, hermanito, por eso te tardaste tanto, no perdiste el tiempo —dice Mia y yo me sonrojo mientras que Christian la fulmina con la mirada.

Luego de la cena subo a la habitación, me ducho, me visto con una pijama y luego me acuesto a dormir.

Pienso que Christian es muy buena persona me ha ayudado mucho, además es guapo, muy guapo, sus ojos grises me desarman, es como si hubiera una tormenta en ellos, poco a poco voy cerrando los ojos y me duermo.

POV. Mia Grey.

—Viste, Elliot, es la primera vez que Christian trae a una amiga —digo entrando a la habitación de mi hermano mayor.

Él se encontraba hablando por teléfono pero colgó al verme.

—Sí, eso es muy raro en Christian, y creo que le gusta su amiga, ¿viste cómo se molestó cuando le dije «preciosa» a ella?

—Sí, también lo noté. Quizá ella sea novia de Christian pronto.

Me hace tan feliz ver a Christian con una chica aparte de mí.

A mis amigas les gusta mucho Christian, pero dicen que tienen miedo a acercarse a él, Christian es un poco agresivo.

No puedo evitar sentir celos de mi hermano cuando mis amigas hablan de él, ellas no son buenas para él. Gracias a Dios Christian no le ha prestado atención a ninguna.

En cambio Ana se ve que es una chica genial, aunque pobre de ella, —acaba de morir su padre—, pero se ve muy tierna e inocente. Todo lo contrario de mis amigas, en especial de Lily.

—Espero que sí, si no se lo pide él lo haré yo.

—¡Elliot! —Golpeo a mi hermano mayor en su estómago y él hace una mueca de dolor.

—Lo siento, fue una broma.

—Ya. ¿Quién es Kate? —le pregunto cambiando de tema.

—¿A qué te refieres? —Mi hermano se hace el desentendido.

—Estabas hablando con una tal Kate cuando entré a tu habitación, dime quién es, Elliot Grey.

Miro a mi hermano fijamente y noto que se sonroja un poco.

¡No puede ser!

¡Elliot Grey se ha sonrojado cuando le he preguntado por una chica!

—Ella es mi novia. Se lo pedí hace una semana —susurra—. Me gusta mucho.

Yo pego un gritico.

¡Tiene una novia con la que lleva más de una semana!

POV. Anastasia Steele.

Zorrita ahora que tu papá se fue vas a hacer lo que yo te diga ¿entendido? —me dice Carla y yo tengo mucho miedo, pero no respondo, las palabras no me quieren salir—. ¡Qué respondas! —me grita y luego me da una bofetada en la cara.

Sí, señora —le digo con lágrimas en los ojos.

Ahora tu padre como está más que muerto vas a ser mi esclava —me dice riéndose malévolamente—. Me sirve más muerto —dice mientras lanza una carcajada

¡No! —grito—. ¡Con mi padre no te metas! —le sigo gritando y ella vuelve a abofetearme y yo lo que hago es llorar.

Mi vida siempre será así.

—Vamos, Ana, despierta. —Siento que alguien me zarandea, despierto poco a poco y veo que es Christian.

—Christian —digo en un susurro apenas audible y me lanzo en sus brazos.

—Ya, tranquila —me dice calmándome y lo logra—. ¿Quieres que duerma contigo? —me pregunta y yo solo asiento.

Nos acomodamos en la cama y yo pego mi espalda a su pecho y el me abraza y caigo en los brazos de Morfeo.

Este es el comienzo de mi nueva vida.