Ya se, es algo pronto para volver a actualizar el fic, pero la verdad ya quiero acabar con la etapa del cielo, y entrar de una buena vez al arco argumental de la historia. Las preguntas que deje sin responder el capitulo anterior… no serán respondidas este… ni el que sigue tampoco. Probablemente serán respondidas hasta el 05, pero para no dejar mucha duda diré que en una de ellas tuvo algo que ver Rael, que a ciencia cierta es un personaje que no le quería dar mucha importancia al principio (y como verán en este capitulo, a muchos nuevos personajes nuevos ni siquiera les doy un nombre para no revolver tanto el fic), pero al final se la termine imprimiendo, porque ¡Que demonios! Le quiero dar un rival a Chrno. Soy de esas enfermas que les gustan las telenovelas donde hay triángulos, cuartetos, y demás formas geométricas amorosas. Y mejor ya voy dejando el fic, porque este capitulo va estar largo, por lo mismo de que ya quiero acabar con el asunto del cielo n.n
(N.A. Al principio de cada capitulo he ido dejando una de esas frases entre comillas, es un pensamiento de alguno de los personajes, que resume el sentimiento en general del capitulo; tal vez sea una completa tontería, pero como igual se me ocurren pues ahí las dejo jeje. Como tarea haber si adivinan de quien es el pensamiento de este capitulo)
-INFERNI E PARADISO-
CAPITULO 03
"The gate"
"Nos conocimos por tan poco tiempo
que ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme,
pero cuando nos volvimos a encontrar…
me temo que no nos quedó nada mas
que decir adiós…"
Después de que la joven serafina salió del edificio, esta le dijo a Rosette que se le había permitido la entrada a ver al "juez" y sus consejeros. Y la llevó a lo que ella llamo "la cámara del juicio final" dentro de aquel edificio con miles de habitaciones cerradas a cal y canto con puertas de mármol.
Definitivamente el nombre que tenia esa "cámara" no ayudaba a quitar la sensación de ansiedad que la rubia ya tenia desde antes.
El lugar al que la condujeron era una gran cámara semicircular con paredes pulcramente blancas y limpias, desde las cuales se aferraban varias enredaderas con flores, mezclando así la santidad del lugar con la naturaleza de la tierra. Delante de ella se encontraban unas largas estradas, aptas para albergar a miles de personas por lo menos. Y frente a la chica estaban siete largas tribunas, donde detrás de cada una se encontraba una figura encapuchada con túnicas blancas.
Rosette trago saliva, ella estaba sentada en un sencillo banco en medio de las estradas y las tribunas, y ahí en esa posición, no podía evitar sentirse como si la fueran a juzgar.
-Rosette Christopher… -Dijo una de las figuras de la izquierda.
-S… si soy yo –tartamudeó Rosette.
-¿Qué es lo que te ha traído hasta aquí? Habla rápido –le exigió otra de las figuras, pero ahora era desde la derecha.
-Yo… hice un contrato con un demonio…
-Lo sabemos; a pesar de la falta, es una simple superstición el que el alma de un contratista pueda ir al infierno. ¿Qué es lo que te aqueja entonces?
-Pero él si esta en el infierno, y yo quiero volver a verlo; quiero que se le permita a mi demonio estar conmigo… quiero decir… mi contratista… -Y Rosette se sonrojó al darse cuenta de cómo había sonado aquello, que aunque lo dijo con seriedad, sonaba como otra cosa.
El segundo encapuchado de la izquierda tomó aire antes de hablar.
-Señorita Christopher, me lamento mucho decirle esto pero lo que usted nos solicita es imposible.
-¿Por qué? –preguntó angustiosa la chica.
-Porque todo demonio salido del infierno sin excepción, vuelve al infierno, que es de donde proviene.
-¡O sea que en el cielo discriminan a los demonios!
La chica al decir esto perdió por completo su timidez y nerviosismo primeros, para dejar que su ser se llenara con indignación; ella nunca había tolerado ningún tipo de discriminación, y siempre se había tomado muy a pecho la que tenia como objeto a Chrno por sus orígenes.
-No es eso señorita.
Y continuando otro, explicó.
-Todos los demonios al igual que el resto de los seres de la tierra, también son formas vivientes, que tienen un alma formada de la combinación de otras. Pero a diferencia de otras formas de vida, los demonios tienen aquella combinación hecha puramente de la vida de seres perversos, mezquinos y malvados.
-¡Pero Chrno es diferente!
-El caso de Chrno, el pecador, definitivamente es inusual. Algunas veces entre las almas retorcidas se suelen albergar sentimientos puros, aunque olvidados. Y una gran combinación de este tipo, suele crear un alma demoníaca con una mayor tendencia hacia la bondad. Pero eso no cambia su naturaleza, sin importar lo que hayan hecho en vida.
-¡Eso no es justo, debe haber al…!
-Aun si se pudiera hacer algo, la existencia misma del infiero se compone por las almas de quienes están seguros de pertenecer ahí. En otras palabras fue decisión misma de Chrno, el pecador, el permanecer en el infierno. Él esta convencido de su castigo, y tanto en ese mundo como en este, hay una regla básica que nos rige: "No se puede quebrar el deseo mas profundo del espíritu". Por eso el mayor impedimento al que se tropieza usted, es el férvido deseo de aquel demonio por cumplir un castigo que el cree merecer.
¿Castigo¿Castigo, por qué? Se preguntaba Rosette, pero entonces su mente divago por sus recuerdos, y lo empezó a entender todo dando vueltas por la memoria de aquel último atardecer. Y el repaso de las palabras que había dicho en aquellos momentos, ahora las veía con otra luz que las hacia ver crueles, y no como el simple deseo de expresar un temor que la venia atosigado desde hacia mucho atrás.
"Yo… yo se como son las cosas, pero…"
"…estoy tan asustada"
"¡No quiero morir!"
"¡quiero vivir un poco mas!"
Mil veces estupida, se dijo a si misma Rosette. Ahora cavilando en esas palabras, se daba cuenta que sonaban como una recriminación, una terrible recriminación. Y para alguien tan sensible y depresivo como Chrno, de seguro debieron haber sido el ultimo golpe de gracia a su ya de por si magullada conciencia, que durante cuatro años y seis meses fue destruyendo poco a poco su alma perdida. Bajo la mirada y vio sus manos, tenia los puños tan apretados que sus nudillos se estaban poniendo amoratados
-El contrato… fue mi decisión también. Yo nunca quise que él pensara que lo culpaba de algo. Por eso… por eso ¡Debe haber algo que pueda hacer! Y…
-Es suficiente –dijo la voz del segundo ángel a la derecha- me encuentro cansado de esta "lección de escuela". Señorita Christopher, ya es hora de que entienda lo que su contratista es y fue. ¡Por el amor al señor! Es un demonio, cuatro años no van a hacer la diferencia de cientos de años pasados en los que bajo el servicio de su reina asesino a miles de humanos a sangre fría, eso aun antes del incidente en San Francisco. Sin contar con la masacre de la cual fue verdugo en la revolución, que tontamente él y sus compañeros realizaron ¡y que ahora tiene consecuencias desastrosas sobre ambos mundos!
"Además, señorita, ya sea por afecto o por su bondad natural, ya va siendo tiempo de que deje de adornar su "relación" con él. Lo que tuvieron fue un contrato, en el cual deliberadamente el drenó, a conciencia, su vida hacia él. Y en mi opinión eso es aun mas bajo que un asesinato. Ustedes ya no tienen un contrato que les una ¿entonces por que tanto ahínco en buscarlo? Simplemente no lo entiendo –terminó con un respingo.
-¡Ya basta! Es suficiente hermano –le regaño una voz de la izquierda, era femenina pero severa- Lo sentimos mucho señorita, no queremos sonar desalmados, pero como ha visto, su solicitud de que el demonio Chrno sea admitido en el cielo, es imposible de cumplir debido a los hechos citados. Así que…
-No soy una tonta… -le interrumpió bruscamente Rosette.
Sus puños apretados temblaban sobre su regazo, y su vista se encontraba escondida debajo de su flequillo.
-No soy una tonta para que me vengan a dar "leccioncitas de escuela" ni regaños. ¡Yo se muy bien lo que Chrno es¡¿Creen que nunca me pregunte si él no se había comportado como un asesino antes de conocerlo¡¿En serio creen que soy tan tonta como para nunca haberlo hecho?!
-Señorita nosotros…
-¡Yo se lo que él es, maldición! –Y ahora se levanto de su asiento y por sus mejillas corrieron lágrimas de furia y tristeza- ¡Pero lo que me están pidiendo es que lo abandone¡Y eso yo no lo puedo hacer!
La chica se detuvo un segundo para retener un suspiro que probablemente acabaría en un llanto aun mayor de cólera e impotencia. Pero un segundo después prosiguió.
-No soy una santa, se que podría culparlo por mi muerte; "porque el pudo haber evitado hablarme del contrato", "porque pudo haberme dicho que fuera fuerte yo sola" o "pudo haber intentado encontrar otra salida"; se que tengo el derecho de poder odiarlo sin que nadie me lo reproche¡demonios, se que lo tengo!, pero por mas que lo intente… no puedo… porque él es Chrno. El gentil, paciente y amable Chrno. El que me acompañaba cuando estaba feliz, o que lloraba conmigo cuando estaba triste. Lo que me piden es que cierre los ojos y finja que no pasa nada con él, pero, es imposible para mí hacerlo; ya no quiero… ya no puedo volver a olvidarlo.
Hubo un silencio incomodo cuando ella dejo de hablar, las lagrimas caían sin detenerse, hasta que por fin continuó con voz quebrada.
-Por eso, necesito verle. Necesito decirle eso; que no estoy arrepentida de nuestro encuentro, ni del contrato, ni de mi muerte... y si no podemos estar juntos al menos me gustaría decirle que mis ultimas palabras no eran lo que en realidad sentía, este es el verdadero deseo de mi corazón…
Calló repentinamente, cortando así con su lo que estaba diciendo, cuando una idea la golpeo con fuerza y parpadeo curiosamente con unas pocas lágrimas aun en los ojos. Dentro de su cabeza se repetía una oración que hace unos minutos había oído de los labios de uno de esos encapuchados "y tanto en ese mundo como en este, hay una regla básica que nos rige: 'No se puede quebrar el deseo mas profundo del espíritu' ".
Todo cobró sentido para ella en ese momento.
-Y saben una cosa ¡yo no necesito su permiso para buscarlo!
-Señorita Christopher…
-¡Desde el principio nunca lo necesite¡Iré a buscarlo yo sola, aun si deba ir al centro del mismo infierno! –gritó con voz enérgica.
Y dándoles la espalda empezó a subir los escalones que se encontraban en medio de las estradas para dirigirse a la gran puerta de la entrada, con una sonrisa que decía "les he ganado". Y estaba a punto de empujar la puerta cuando oyó una potente risa, detrás de ella; y entre una mezcla de curiosidad y orgullo herido se volteó.
Las carcajadas provenían del ángel localizado en medio de los otros seis, quien en todo el tiempo que estuvo Rosette ahí, nunca habló; esto de alguna forma le dio a parecer a la chica que él era el que mandaba sobre los otros y por eso ni se molesto en hablar. Pero ahora se sentía lo suficientemente herida como para no demostrar respeto alguno.
-¿Qué es tan gracioso? –pregunto con desden.
-Nada me parece gracioso Jajaja- respondió por fin dejando escuchar una voz madura y potente- es solo que, hacia tiempo que no conocía a una persona como usted. De verdad que su voluntad y valentía son envidiables. Por favor señorita Christopher, le ruego no se vaya.
-No me lo pueden impedir –dijo creyendo lo ultimo que le habían dicho como una orden.
-Usted tiene toda la razón, si es su "deseo mas profundo" nosotros no podemos impedírselo. Pero nuestro trabajo como mensajeros de Dios, es proteger todas las almas. Eso la incluye completamente a usted, como una de sus mayores protegidas y una de sus hijas. Hay otra manera de lograr su deseo sin ir de esa forma tan desprotegida al infierno.
-Eso significa ¿Qué me ayudarían a encontrarlo?
-Algo por el estilo. ¿Que le parece si mejor lo llamamos un convenio?, en el cual le proporcionaremos el arma más fuerte que pueda requerir en ese lugar, y la posibilidad de regresar al cielo.
La chica se quedo callada ante la oferta; pensando las cosas más calmadamente, hace unos segundos actuó impulsivamente y si se hubiera ido al infierno así sin más, probablemente ni la contaba. Pero ahora le ofrecían un trato en el cual aparte de ayuda, hasta podría regresar y volver a ver a su adorado hermano y sus amigos. No sonaba tan mal entonces el ofrecimiento, así que ¿Por qué no aceptarlo¿Qué podría perder con un poco de ayuda de más?
Además si se esforzaba un poco hasta podría llegar a encontrar una solución con el problema de Chrno sin que los ángeles se diesen cuenta…
-Esta bien, acepto su convenio.
-Mas debo advertirle, que ese trato tiene algunas condiciones. En primer lugar, este convenio se aplica solo a usted, nadie de sus conocidos podrá acompañarla; aparte ha dicho que lo único que desea es ir a esclarecerle sus sentimientos a su demonio pactante, así que el viaje no durara mas del tiempo requerido para ello, después de que haya terminado sus asuntos con él, sobre su cuerpo se volverán a revelar las marcas santas, que abrirán una vez, y solo una vez, las puertas del cielo para que pueda regresar; y si no llegase a regresar en ese momento, su alma quedaría por siempre atrapada en el infierno –el ángel bajó la cabeza y dudó un segundo de la forma correcta de decir lo siguiente.
"Para el demonio Chrno, han pasado 62 años desde su muerte, y después de un periodo de tiempo algunas almas en el infierno son corrompidas por su propia culpa hasta volverse nuevamente una nada, que continuara con el ciclo de crear un nuevo ser demoníaco. El alma de su ex pactante lleva una gran culpa sobre sus hombros, así que es probable que tampoco le quede demasiado tiempo. El infierno tiene grandes peligros que la obstaculizaran y aun cuando llegue a encontrarlo es probable que él no la reconozca. Debo preguntar ¿Aun sabiendo esto desea ir?
Rosette simplemente asintió con la determinación pintada en sus grandes ojos azules sin ningún vestigio de duda. Aunque tuvo la tentación de preguntar porque había pasado tanto tiempo, pero por el tono severo del ángel no se atrevió a decir nada más.
-Muy bien, entonces esta misma tarde le trasladaremos hasta las puertas del infierno para que pueda comenzar su travesía. Lo cual quiere decir que tiene aun unas cuantas horas para despedirse de sus seres queridos.
-En verdad, agradezco todo esto –dijo Rosette haciendo una pequeña reverencia, que le pareció apropiada para el momento.
Y después de dedicarles una sonrisa de gratitud la chica salió por la puerta. Ahora se venia lo realmente difícil.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Todos tenían las caras largas y llenas de preocupación y tristeza. Después de que Rosette les contó todo lo que había sucedido dentro de la cámara del juicio final, nadie dijo nada. Hasta que Joshua quebró el silencio.
-Hermana debe haber alguna forma en que te podamos acompañar, el infierno es muy peligroso.
-Lo se, hermano, pero el trato que me ofrecieron nada mas me incluía a mi, y de otra forma tendría que ir sin ayuda y sin la posibilidad de regresar –se intento disculpar Rosette.
-¿De verdad estas segura de lo que haces? Tú siempre has sido bastante impulsiva y no piensas bien las cosas antes de hacerlas, te conozco, así que… -Satella dijo sin poder resistir su silencio más, pero sus palabras fueron cortadas cuando la joven novicia habló de nuevo.
-No Satella, yo estoy segura de lo que hago, se que tal vez fui un poco apresurada en todo esto, pero aun así, al final mi elección hubiese sido la misma. No puedo dejar a Chrno, me conoces ¿no?
Satella soltó un suspiro resignada.
-No puedo creerlo, teniendo todas las comodidades que pudieses desear en el cielo, y un ángel de la guarda bastante atractivo a tu servicio, tú te vas al basurero del infierno a buscar un mini demonio.
La joven exuberante movió la mano enfrente de ella a modo de altivez, mientras que la rubia solo mostró una cara asqueada y le respondió su ataque.
-Ja, la verdad es que Chrno es mil veces más guapo en su forma demoníaca, de lo que Rael pudiese siquiera soñar algún día llegar a ser.
Y levantó la cabeza con orgullo de su comentario, hasta que oyó las risas picaras de las tres novicias y Azmaria, e intento arreglar el asunto, para que no pensaran otras cosas.
-bueno, yo quise decir… que… bueno… ¡no estoy ciega, si!
"Rosette Christopher¿cuando aprenderás a callarte?". Pensó para si misma después de oír una nueva ronda de risitas. Que fueron cortadas cuando la hermana Kate suspiró con fuerza y habló.
-De alguna forma siempre supe que las cosas terminarían así, hace mucho tiempo que decidí aceptar por completo la naturaleza de Chrno; y desde que murieron, no hubo una sola oración en que no rogara por el descanso y la paz de ambos, pero dentro de mí, de alguna forma siempre supe cual era el destino que Chrno tendría.
-Entonces debió rogar mas por él que por mi, Hermana Kate –dijo Rosette con una media sonrisa triste.
-Tienes razón –Le afirmó la monja devolviéndole la sonrisa.
-Y bueno Rosette –empezó Ana con una sonrisa picara- ¿Qué es eso TAN importante que le vas a decir a Chrno, eh?
-Bueno… lo que le voy a decir es… mira… son muchas cosas que… uhm… ¡Bueno que te incumbe! –grito con las mejillas tintas de rubor.
-Rosette, no puedo creerlo vas a ir hasta el infierno para verle¡¿y no sabes que le vas a decir?! –le censuró con un poco de burla Satella.
-Las palabras ya saldrán en el momento, no te preocupes, además no es algo que voy a andar discutiendo con ustedes. –le respondió, Rosette, en un tono despreocupado mientras se rascaba detrás de la cabeza.
-Mas bien que no vas a aceptar…
-¿Qué? No hay nada que aceptar.
-A veces eres tan terca.
-Rosette, esto no es un juego. El infierno no es cualquier lugar –le dijo seriamente Joshua por fin hablando después de haber estado en completo silencio- Créeme te lo digo yo que estuve en el purgatorio.
-¡¿¿Qué¡¿Estuviste en el purgatorio?! –gritó alarmada Azmaria.
-Si. Haya estado o no bajo el control de Aion, en San Francisco murieron muchas personas por mi culpa, mi alma no hubiera estado tranquila hasta pagar mi deuda. Así que fue purificada en el purgatorio- intento tranquilizar con esta explicación a su esposa pero aun se veía bastante alterada.
-Rosette, escúchame bien, si hay una cosa que te puedo decir del purgatorio, es que es un jardín de niños comparado con el infierno.
-Aun así Joshua estoy decidida, y nada ni nadie me hará cambiar de decisión.
Rosette tenía el ceño fruncido y tal determinación en sus palabras que si lo hubiese deseado hubiera podido mover una montaña con ellas.
-¡Vaya, esto es tan triste! –Comentó el viejo Hamilton con unas lágrimas bastante dramáticas- ¡te acabamos de encontrar y tú te vas¡Y nada menos que al infierno!
Dejó caer otra cascada de lagrimones, y la chica rubia le trato dar unas palmaditas en la espalda para reconfortarlo, cuando de repente volteó totalmente recuperado y con un brillo maquiavélico en sus ojos le dijo.
-¡Pero no creas que también nosotros te vamos a dejar ir desprotegida!
-¿Ehh¿Qué quiere deciiiir…?
Y Rosette no pudo acabar su pregunta porque ahora el viejo la había tomado del brazo y prácticamente la llevaba arrastrando, mientras Joshua y la hermana Kate les llamaban con insistencia.
La rubia intento forcejear por un rato, pero el viejo parecía más fuerte que ella, y mejor se rindió a su curiosidad de saber hacia donde la estaba conduciendo. No tuvo que esperar demasiado para ver llegar su respuesta cuando se detuvo frente a una casa bastante familiar para ella.
-Viejo¿este es tu taller? No puedo creerlo aun estando en el cielo te sigues dedicando a estas cosas, nunca te vas a tomar un descanso¿verdad?
-Rosette, el paraíso es el lugar en el que uno quiere estar por siempre; no importa si es una mansión o una choza, o tal vez un simple pedacito de tierra.
-A veces dices cosas bastante filosóficas. Pero dime ¿para que me has traído aquí? No creo que haya sido solo para decirme eso.
-No, tienes razón, te he traído para darte un regalo –se acerco a la vieja puerta de madera y la abrió- Ven, vamos entra.
-Espera un segundo¿en serio crees que voy a entrar ahí?, si ya conozco bien tus mañas y se lo que un regalito podría significar para ti.
-Que chica tan desconfiada, uno que quiere hacerle un regalo para mantenerla feliz, y ella que solo piensa en cosas sucias y pervertidas.
-… yo nunca dije que eran "cosas sucias y pervertidas".
-¿En serio? Jeje pero de seguro lo pensaste.
-¡Eres un viejo rabo verde!
Y antes de que Rosette lo volviera a estrellar contra el suelo, el anciano levantó una mano en señal de que se detuviera.
-No tenemos mucho tiempo como para jugar¿en serio piensas ir al infierno sin estar preparada?
-¿preparada?
El viejo Hamilton le señalo hacia una mesa en donde estaban una cantidad de cosas abultadas debajo de una manta, y para cuando menos cuanta se dio la chica ya estaba dentro de la casa enfrente de ellas.
El anciano entonces tomo la manta y revelo lo que había estado escondido debajo de ella. Que eran un habito azul largo con insignias en forma de cruz dorada y con un corsé color beige adherido a el, también a su lado se encontraban unos guantes de cuero y unas botas del mismo material; dos pistolas 45, modificadas para el oficio del exorcismo, junto cinco frascos con agua que tenían como simple etiqueta una cruz; y habían varios cargadores dorados y unas extrañas esferas redondas con unos pequeños anillos.
-Estas… ¡estas son mis cosas!, pero ahora que lo pienso ¿Qué demonios hacen unas pistolas aquí? Esto es el cielo ¿no? El lugar más pacifico que pueda existir.
-No te creas tanto eso Rosette. En el cielo también hay muchos problemas.
-quieres decir ¿contra demonios?
-Algo por el estilo. No es que haya peleas entre los ángeles y los demonios, porque esos días ya acabaron desde hace mucho cuando al parecer se hizo un pacto entre ambos mundos. Pero ¿recuerdas la revolución en la que estuvo Chrno?
-Si, la que los pecadores organizaron.
-Esa misma. Al parecer ha tenido grandes consecuencias. La luz que hay en el cielo se ha visto filtrada hacia el infierno y pandemonium; y a su vez la oscuridad de ellos se ha colado hasta aquí, ocasionando que algunos ángeles se vean infectados.
-¿infectados?
-Así es, para ellos la maldad es como una enfermedad, un virus, que no los mata pero los corrompe y los incita a pecar, hasta volverlos demonios y caen directamente hasta los abismos del infierno. Cientos de ellos ya se han visto afectados.
-Eso significa¿Qué creas armas para que los ángeles se maten unos a otros? –dijo con una cierta carga de ironía, al pensar que el cielo y la tierra humana no eran muy diferentes en ese aspecto.
-Vamos niña, lo dices como algo muy malo. Acaso ¿ya has olvidado que antes de armas de fuego, habían espadas? Y en muchas pinturas y pasajes de la Biblia se cuenta ya del uso de ellas contra los demonios. Además no es que se maten, ellos solo utilizan las balas mas suaves con el propósito de reconocer a los infectados, es lógico pensar que a un ángel normal no le hará ningún efecto una bala santa, pero es otro cantar con un ángel infectado. Así que como ves yo solo presto un servicio.
-Ya veo –dijo Rosette distraídamente mientras observaba con detenimiento unas balas dentro de un cartucho dorado con insignias de la santa trinidad.
-Pero no creas que tú te llevaras las "suaves", para ti he creado algo más de tú "estilo", aparte de algunas gospels.
-¿Cómo sabias que las necesitaría?
-Supuse que si las cosas terminaban de esta forma, lo primero que harías seria buscar a Chrno.
-Viejo… gracias yo… -intento agradece, pero el viejo la interrumpió.
-Jeje supongo que vas a volver a las andadas, eh. Pero mira bien, no son solo tus cosas, también hay unos nuevos juguetes que te he hecho.
-¿Te refieres a estas esferas? -dijo tomando una.
-Ten cuidado, son granadas celestiales; y son bastante poderosas, tardan cinco minutos en accionarse pero tienen un rango de dos kilómetros de explosión, así que si eres un demonio debes de correr muy rápido para seguir en una sola pieza.
-¡¿De verdad?! –Rosette tenía los ojos brillantes de emoción al pensar en todos los "buenos" usos que les daría a esas armas.
-Además los cargadores tienen unas nuevas bebes a las que he llamado "ángelus", si mis cálculos son correctos disparando tan solamente una tienes suficiente como para perforar a tres demonios de una sola vez.
-Viejo, pero ¿Cómo…? no se que decir… yo… ¡muchas gracias! –casi lo podía abrazar de la emoción, pero, casi…
-Vamos, vamos no te quedes ahí y ponte tus cosas de una buena vez.
-Primero sal.
-¿No me dejaras divertirme ni un poquito?
-¡¡Fuera!! –gritó la chica rubia con su dedo índice apuntando la salida.
Y el hombre obedeció sin chistar en tanto la chica relajaba sus facciones enojadas y las volvía una sonrisa. En verdad que tenia mucho que agradecer a aquel hombre, que siempre le había apoyado en todo y que fue uno de los pocos que dentro de la orden acepto a Chrno desde el principio; pero obviamente no por eso lo iba a dejar divertirse a costa suya.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Rosette suspiró, el atardecer caía, aunque ella no estaba tan segura de si apenas había pasado un día, o siquiera hubiese pasado el tiempo.
Ella traía puesto su uniforme de la milicia con todas sus armas bien puestas, y lista para la acción; o para la destrucción, como la hermana Kate creyó mas acertado pensar en cuanto la vio.
La chica iba a dar una adecuada despedida a todos, cuando Satella le pidió que hablaran en privado y la condujo hasta un sitio mas apartado del oído de los demás. En donde le solicitó que le dijera con lujo de detalle todo lo que le había sucedido desde que murió hasta que se encontró con ella.
-Veamos, entonces después de morir te encontraste en ese tren de las almas ¿cierto?
-Si¿Por qué, es inusual?
-A decir verdad, si, si lo es, yo nunca estuve en ningún tren; al morir desperté aquí, e igual que todos los demás uno a uno fue muriendo y despertando aquí inmediatamente.
La chica rubia se quedo pensativa un segundo, y pensó en voz alta.
-El hombre que estaba encargado me dijo que en ese tren estaban las personas sobre las cuales todavía no se decidía su destino o las que todavía sus cuerpos no habían sido enterrados. Y como dijo que mi destino ya había sido decidido, tal vez me quede ahí porque paso mucho tiempo antes de que me encontraran y me enterrasen.
Satella negó con la cabeza, declinando la teoría de Rosette.
-No lo creo, no tardaron 62 años en enterrarte. ¿Además si lo que dices es así, entonces que hay de Chrno? El también no debió haber vivido mucho después de ti, ya que su principal fuente de vida se acabo. Y por lo que me dijiste, él si ha estado consiente todos estos años.
-Tienes razón, Satella, pero entonces ¿Qué demonios es lo que sucede?
-Algo muy extraño, y te recomiendo que en el infierno tengas los ojos muy bien abiertos.
La joven novicia asintió con firmeza a las palabras de su amiga. Definitivamente detrás de todo había un gran misterio.
Después de aquella pequeña charla ambas se dirigieron de nuevo con los demás. Pero junto a ellos ya se encontraban Rael y tres ángeles encapuchados y con grandes alas blancas, a los que Rosette le parecieron familiares de la "Cámara del juicio".
Pero al verlos ahí comprendió que aquel, era el momento de la despedida.
-Bien, ya estas lista pequeña. Estoy seguro de que encontraras a Chrno –dijo con regodeo el anciano.
-Y lo haré. Así que si alguien quiere decirle algo, entonces esta es la oportunidad.
-Bien… -empezó Azmaria antes que nadie- dile que lo he extrañado mucho en estos años y que siempre lo he considerado uno de mis mejores amigos; él me quito el miedo a los demonios y hacia muchas cosas, y no sabe cuanto desearía que las cosa fueran diferentes –termino derramando unas cuantas lagrimas la pequeña aunque en realidad mayor mujer.
Rosette sonrió y la abrazo, pero lo que en realidad quería era acercarse disimuladamente al oído de la chica, para habla sin ser notada en un murmullo.
-Y puede que lo sean…
-¿A que te refieres? –le siguió Azmaria también en murmullo.
-Tengo un plan. Según lo que los ancianos dijeron allá, si Chrno pudiese desear lo suficientemente fuerte venir al cielo, entonces sucedería lo mismo que conmigo y no podrían negárselo.
-Rosette, no lo se… pero ojala y funcione.
-Funcionara, ya veras –dijo separando el abrazo. Y las dos se sonrieron- Entonces ¿nadie más?
Y Mary levanto la mano con insistencia.
-Dile, dile que nosotras le extrañamos mucho, y que Claire especialmente hubiese deseado hacer equipo con él jeje.
-¿Todavía seguirán con lo mismo? Como sea dile que lo extrañamos, Rosette –dijo la aludida Claire.
-De mi parte, pequeña, dile que también yo extrañe el tener un demonio tan amigable, y bueno para la limpieza como el; y que ya vendría siendo tiempo de que se deje de sentir mal por lo que es –le encomendó las palabras, con una sonrisa paternal el viejo Hamilton.
-También yo extrañe el tenerlo cerca –comento la hermana Kate con un poco de rubor en las mejillas.
-jeje ¡Le diré que lo quiso como a un hijo! –se burló, Rosette, de ella al volver a percatarse de que sus superiora mostraba mas sentimentalismo del que le había conocido en vida.
-¡¿Qué?! No, espera… bueno… este… haz lo que quieras -dijo con aun más coloración en las mejillas la religiosa.
Y después la mirada de Rosette se dirigió hacia la exuberante pelirroja.
-¿Qué¿Acaso es mi turno, o algo por el estilo? No es como si tuviera que… -pero no siguió al ver que las miradas expectantes de todos se dirigían a ella.
-Vamos Satella, puede que esta sea la ultima oportunidad de decirle algo a Chrno, así que debe haber algo que le quieras decir –le animo la rubia.
-Yo… este… Argh ¡Esta bien! –grito exasperada al seguir siendo el blanco de las miradas- Dile que lo extrañe Ok, y además… -cerro los ojos y giro la cabeza- dile que me gustaba mucho… -empezó con un poco de burla, pero después siguió con una voz baja y perdida en sus propias fantasías- no se que fue, si sus pequeñas manitas, su delgado cuerpecito o esas curiosas orejitas; pero siempre que lo veía sentía un escozor en la espalda, que mejor no te cuento… será porque siempre me gustaron los chicos un pocos menores y Chrno era tan tierno que…
Dejó inconclusa su frase al abrir los ojos y darse cuenta de que seguía siendo el centro de atención de todos, pero esta vez todos la veían de forma sorprendida, y más que nadie Rosette que tenía la boca abierta de la inesperada impresión, y hasta a la hermana Kate parecía que se le iban a caer los anteojos.
-Y le dices que le deseo mucha suerte en la muerte, bye, bye y muchos besos –terminó intentando recobrar un poco de la compostura.
-Sabes que lo que dijiste hace rato, no se lo voy a decir ¿cierto? –ya cerrando la boca y un poco enojada le comentó, Rosette.
Pero Joshua interrumpió la disputa que se iba a venir, y tomándola del brazo le dijo.
-Hermana… necesito que le digas a Chrno algo importante de mi parte -Y tomo un poco de aire para continuar.
-Por favor, pídele perdón por todo el daño que le hice. Aunque haya estado bajo la influencia de Aion, desde el principió todo fue mi culpa por haber aceptado sus cuernos.
-Hermano, no creo que él te culpe.
-Aun así, lo fue, esa es la verda. Durante muco tiempo hice que los dos sacrificaran todo lo que tenían por mí. Y por mi es que te viste en la necesidad de hacer el contrato; nunca me dejare de recriminar el no haber sido mas fuerte…
-Joshua… -quiso empezar a contradecir la chica, pero su hermano la volvió a callar.
-Rosette, dile a Chrno, que el siempre será mi mejor amigo. Me prometes que se lo dirás –le pidió con una sonrisa triste.
-Te lo prometo –y secándose las lágrimas que nuevamente le habían brotado añadió- Sabes, esto me hace sentir un poco de nostalgia, dure tanto tiempo buscándote, y ahora que estamos juntos te voy a volver a dejar. Te dejare solo de nuevo…
-Hermana, yo ya no estoy solo –y joshua abrazó a Azmaria, que se encontraba a un lado suyo- además, creo que Chrno necesita mas de ti que yo.
-Si, ese tonto no puede hacer nada bien sin mi –comentó con alegría Rosette, sin entender el verdadero significado de las palabras de su hermano.
-Lamento interrumpir este emotivo momento, pero ya es tiempo de irnos.
Dijo por fin acercándose, Rael; ahora mostraba una cara de fastidio y enojo, muy a kilómetros de diferencia de la que había mostrado aquella mañana. Y eso hizo sonreír aun más a Rosette.
Una vez pasado la etapa de los "adiós" y "cuídate mucho", la chica ya estuvo preparada para irse. Pero las caras de sus familiares no eran las más felices, y esa no era la última imagen que rosette queria de ellos antes de aventurarse a ese viaje desconocido.
-Vamos no estén tan tristes. Volveré.
Notando su error, la mayoría sonrió, y mientras ella empezaba a caminar para alejarse junto a su escolta angelical, todos la despidieron con las manos en alto, excepto Azmaria que aun tenía un semblante preocupado.
-¡¿Lo prometes?! –le grito cuando la silueta de su amiga se empezaba a perder en la lejanía.
-¡Volveré! –grito, agitando ella también su mano en señal de despedida.
Pero al instante volteó hacia el frente y no se atrevió a volver a ver hacia atrás; ni tampoco a prometer… por alguna razón tenia la sensación de que no volvería.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Es curioso que donde se encontraban las puertas del infierno fuese debajo del mismo edificio santificado en el cual había estado Rosette aquella mañana. Aunque en la zona más baja y alejada, posiblemente los sótanos, o mas adecuadamente parecían catacumbas, pensó Rosette.
Y detrás de una podrida puerta de hierro y madera que uno de los encapuchados abrió con una llave igualmente vieja y grande, se encontraron con un enorme salón tan increíblemente ancho como alto y completamente cerrado en el que una a una se fueron prendiendo las antorchas colgadas de las paredes.
La llamada puerta del infierno se merecía adecuadamente ese nombre; era un gigantesco portón que tenia talladas las caras de millones de humanos en terribles e indescriptibles sufrimientos y sobre el estaban escritas unas palabras en un color negro, y bajo una lengua desconocida para Rosette.
-¿Qué significaran esas letras? –pregunto a la nada, Rosette.
-Esas palabras quieren decir: "Por mi se llega a la ciudad del llanto; por mi se llega al sufrimiento eterno. Ustedes, que a este recinto penetran, renuncien para siempre a la esperanza." –dijo esas maldecidas oraciones la voz dulce de una chica.
Un aire frió cruzo por todo el salón e hizo mover los cabellos de Rosette, a pesar de que este lugar estaba herméticamente cerrado. Y la chica buscó con la mirada a quien había esclarecido su duda; no tardo demasiado en hallarla.
Detrás de ella se encontraba otra chica rubia, y con unos bellos ojos azules aunque un poco fríos de color; llevaba también un lindo vestido blanco, pero algo pasado de tiempo, pensó Rosette, al verlo tan elaborado como en los tiempos de 1800 o inicios de 1900.
-Gracias –rió nerviosamente Rosette- aunque hubiese sido mejor no saberlo, porque, como que no dan muchas esperanzas con eso ¿verdad? Jeje.
-No, no da mucha, pero inclusive el conocimiento desagradable no debe ser menospreciado, Rosette Christopher, todo el saber tiene una razón –le respondió con amabilidad la otra chica.
-¿Cómo sabes mi nombre¿Quién eres? –pregunto ahora bastante intrigada Rosette.
-Ya he dicho que todo saber tiene una razón de ser, por eso se tu nombre. Y el mió es Maria Magdalena.
Rosette se le quedo viendo unos segundos extrañada; ese nombre le parecía demasiado conocido. Y le golpeo repentinamente la similitud de unas ocasiones en que antes lo había escuchado de los labios del mismo Chrno.
-¿La santa?
-Eso dicen –rió divertida Maria Magdalena.
-Ella será tu guía: el arma mas importante que puedas requerir en ese maldito lugar –Comento con vehemencia uno de los ángeles encapuchados.
-¿Ella… es la tan famosa arma?
Rosette estaba un poco decepcionada ante esta revelación, sinceramente la chica había esperado algún tipo de arma física, como: una pistola, una espada; o de perdida, un conjuro.
-EL conocimiento es el arma mas importante –dijo otro ángel al ver la cara de la chica.
-Eh, claro; yo no quería ofenderla María Magdalena, es solo que esperaba algo un poco diferente. Pero igual es bueno saber que alguien me va a acompañar, jeje, es mejor que ir sola –pero entonces una preocupación nació en Rosette.
-Santa Magdalena¿Estas segura de acompañarme?
-Es una decisión que ya había tomado desde antes. No te preocupes por mi, Rosette –Respondió con su natural amabilidad la santa.
-Maria Magdalena –se le acerco el tercer ángel que no había hablado, y le entrego en sus manos un crucifijo de oro- recuerda que ambas nunca deben perder la fe en dios, puede marcar la diferencia en muchos momentos de peligro e indecisión.
-No lo haremos –respondieron al unísono las dos chicas rubias.
-Viendo que ya están tan preparadas –Habló por fin después de un largo rato de silencio Rael- te daré un regalo de despedida, Rosette.
-¿A mi? –dijo la aludida intentando, sin mucho éxito, volver a crear una sonrisa.
-Si así es –y haciendo una reverencia- me complace entregarte de nuevo esto.
Sobre las manos enguantadas de la joven novicia colocó, un objeto que durante muchos años había significado su vida para Rosette. El reloj de la vida.
-¿Cómo lo has conseguido?
-Por ahí. Además la verdadera pregunta es¿si realmente lo he conseguido?
-¿Qué quieres decir con eso? –pregunto confusa la chica.
-No tiene importancia, a final de cuentas esto es solo otro contrato –y dicho esto acciono el botón del reloj, haciendo caminar las manecillas del segundero nuevamente.
-¿¿Qué has hecho?? –preguntó histérica Rosette.
-Solo finiquitando el acuerdo; como puedes ver el tiempo ha empezado a correr, y cuando llegue a las 12 será tiempo de que cenicienta regrese a casa. Tienes 24 horas para encontrar a tu amigo, después automáticamente regresaras aquí.
-Tu… ¡¡Eres un maldito!! –y Rosette estuvo a punto de despedazarlo ahí, si no es porque la mano de Magdalena no la detuvo.
-Rosette, a pesar de todo él tiene razón, el tiempo esta pasando, y en el cielo este corre mas rápido.
-¡Pues yo no me pienso quedar así! –y se dirigió con los otros ángeles a alegarles.
Mientras que Rosette estaba distraída haciendo eso, no vio cuando Rael tomo del brazo a Magdalena y la acerco hacia el.
-¿Estas segura de lo que estas haciendo?
-Mas que nunca.
-Ya conoces el destino que tendrás¿no es así?
-Nunca he tenido ningún otro –y mientras quitaba su brazo añadió- Hasta siempre, Rael.
La santa dio por terminada la conversación al hacerle una pequeña reverencia con la cabeza. Seguido de eso se dio al encuentro de Rosette, que aun venia echando chispas, pero ya se mostraba mas resignada.
-Me han dicho que no pueden hacer nada.
-Entonces, ya es momento de que iniciemos –concluyó la otra.
-Debo pedirles a ambas que actúen con total discreción en su estadía allá. Los espíritus humanos que se encuentran bajo condena no las verán, pero los demonios que ahí habitan, si. Por eso solo deben pasar con cautela por los territorios de los guardianes de cada uno de los infiernos.
Y al decir esto les entrego unas capuchas color café, bastante viejas y rotas, pero que servían muy bien al cometido de utilizarlas como camuflaje en aquel lugar. La novicia se acercó a tomarlas y no pudo resistir preguntar.
-¿Infiernos?
-No te preocupes, te lo explicare cuando lleguemos –le respondió antes que el ángel, Magdalena, al momento de tomar una de las capuchas y colocársela encima.
La mujer santa se acerco al enorme portón para poner su delicada mano sobre el lado izquierdo de este; e imitándola, Rosette, después de haberse vestido con su propia capucha, se aproximó al lado derecho para situar ahí su mano.
-¿Lista? –preguntó Magdalena.
-Lista –le respondió Rosette.
Al mismo tiempo ambas empujaron sus extremos de la puerta, que a pesar de ser enormes cedieron con completa facilidad al primer intento; dejando salir una luz, que en nada se parecía a la que había sentido Rosette en aquel tren. Esta era sobrecogedora y fría… bastante fría.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Uff por fin acabe con ese capitulo, me costo mucho tiempo hacerlo, pero espero y ojala haya gustado. Y como verán el arco argumental de esta historia será la búsqueda de parte de estas dos chicas por un cierto demonio que les robo el corazón, aunque antes deberán de pasar muchas penurias y dudas amorosas para encontrarlo.
Como la acción se desarrollará en el cielo y en el infierno, no se mostrara en ningún momento los acontecimientos de la tierra; una de las razones por las que mate a la mayoría de los personajes importantes –muajaja-, y cualquier duda con ellos la intentare resolver en próximos capítulos, pero por ahora doy por terminado este y me voy a tomar unas vacaciones (de fin de semana)e jej.
CONTINUA
Capitulo 04 "Inferno"
En estos capítulos hemos visto la travesía de Rosette, pero ¿que hay de Chrno?
El siguiente capitulo dedicado a él, y las torturas y lamentos que tiene que pasar en un lugar que le recuerda mucho las razones de porque escapó de pandemonium; pero esta vez no piensa hacer eso, sino que buscará pagar por el "crimen" que el cometió contra ciertas chicas que adoro en vida.
¡Como siempre, agradezco a los que dejan review, y a los que no también, porque igual se toman la molestia de leer esta locura¡Muchas gracias!
