. No podía creer que el cuerpo que tenía frente a mis ojos era el de Bella , su rostro ahora era el de un completo cadáver que a causa del clima y del encerramiento en el interior de la casa, había provocado que no descompusiera como era normal y que alguien la encontrara y tuviera un santo descanso. Ahora entendía el porque de que Alice no pudiera verla, y solo se repetía en mi mente una maldita palabra que me torturaba de todas las maneras de una manera mayor que una eterna trasformación "ella estaba y está muerta". Emmett a mi lado se veía roto, siempre la consideró su hermana, y muchas veces tuve que interferir en él y en Alice para que no fueran a verla o como tanto me molestó una vez, transformarla. Y justo en este momento comprendí que mi error no fue solo dejarla y matarla, ya que estoy seguro de que ella está así por mi culpa, otro de mis errores fue arrebatarles a las personas que más me habían ayudado a su amiga , hermana e hija. Alice entró a la casa completamente absorta y vino a mi lado y me abrazó mientras no dejaba de ver a la que un día fue nuestra Bella. Alice también lo estaba pasando mal, y ella había tenido el valor de mirarla por más de medio segundo, sin apartar la vista, sintiendo culpa y odio hacía si misma por haberme echo caso el día en el que destruí a nuestro mayor regalo, lo sabía aunque no pudiera leerle la mente, por alguna extraña razón no escuchaba nada desde que accedimos por la carretera que conducía a la mansión. Y yo no pude permitir ser menos, me levanté del refugio en el que se había convertido el suelo dejando ,a mi hermana con los brazos en el aire y sin apartar la vista de su amiga, me acerque a ella, a mi dulce ángel pero por muy imposible que fuese no pude continuar, y me derrumbé sobre el taburete del piano desde el cual se podía ver la forma de su rostro que un día fue sonrojo y ovalado con unas facciones divinas y dulces, ahora su imagen era mi dolor y mi mayor tragedia. Entonces levanté la mano para tocar la suya y le quité una carta que estaba muy próxima a ella, y que tenía escrita por fuera con su delicada caligrafía "para mi único amor tanto en vida como en muerte". Después de eso no pude más que gritarles a mis hermanos. - ¡Matadme y vengad su muerte, ayudadme a desaparecer de este mundo alternativo en el cual ella no sonríe , no siente, no escucha , no vive, su dolor fue mi culpa y el vuestro también, matadme para ser maldito aya a donde quiera que vaya mi negra y rota alma!- chillaba como poseso , esto no podía ser verdad, ella debería de estar aquí y yo en su lugar. Sabía que para mi familia sería duro no tenerme con ello, y más a mis dos hermanos el cumplir lo que les pedí, pero si estos meses en los que creía que estaba viva, yo estaba muerto en vida con toda la exactitud de la palabra ahora que ella no estaba en este mundo, a mi no sé que me aguardaba. - ¡Edward, no nos pidas eso!- gritó- ¡ he perdido a mi hermana por culpa de toda la familia, pero pese a eso no estoy dispuesta a perderte a ti también, ya tenemos bastante!, ¡aparte de eso tuve una visión y el resto a adelantado el vuelo y no tardan en llegar y hemos de ir a recogerlos y contarles!- concluyó. - vete tú tranquila Alice, yo me quedaré aquí con Edward y… - concluyó Emmett por primera vez desde que les informé de mi petición, incapaz de articular el nombre de Bella, simplemente porque esta que estaba aquí, no era la humana que tanto queríamos por ser quien era, sino su desgastado cuerpo que nos acompañaba en la tortura de su visión. Después de eso Alice salió disparada a por el coche, estaba tan afectada con lo ocurrido que no podía permanecer en la misma habitación en la cuál su corazón dio su última campana, y partió hacia el aeropuerto a recoger a otros que se verían rotos como nosotros, en cuestión de minutos. - si eso es lo que quieres yo lo cumpliré, Edward, todo esto no hubiera ocurrido si no llega a ser porque tu estúpida decisión en la cual solo tú tenías opción y nosotros culpables somos también de lo ocurrido por seguirte en la acción que me ha arrebatado a mi hermana, ¡yo la quería Edward, tanto como a Alice, que te parecería si Jasper le matase en un acto seguido desmembrándola! Pero no, esto es distinto, en ese caso él lo habría echo rápido, y no habría sentido nada aparte de las llamas, sin embargo tú la mataste lentamente, física y mentalmente, y como yo opino igual que tú, considero que deberías morir y pagar por nuestro daño, por el tuyo y por el de ella, créeme cuando te digo que esto nunca la habría decidido de no llegar a ser porque ella era mi pequeña hermana que ni tiempo nos distes por conocerla al cien por cien, pero sí el suficiente para quererla y arrebatárnosla. - ¡soy consciente de ello y ni toda una eternidad en llamas podrá borrar el daño, pero sí me impedirá verla aya a donde mire, sentir mi dolor y el de mi alrededor, y así acabaré como ella, muerto, pero en un lugar inverso, en el infierno!- grité- ¡así que hazlo ya, aquí y ahora , junto a su cuerpo y sobre el piano, elimínanos del mundo, y hazles saber a los demás que lamento todo el daño y que siempre los quise y querré, pero que no estoy dispuesto a salir airoso de algo que yo provoqué!- entonces fue cuando me incliné sobre el cadáver de mi amor, y donde mi hermano me desmembró a la vez que lloraba sin lágrimas, por mi final y el de ella , por el final de dos miembros de la familia, más que dolor, fue felicidad lo que sentí al acabar con mi tortura mientras mi conciencia se separaba de mi cuerpo, y lo que sentí cuando el piano junto con nuestros cuerpos comenzó a arder en mil llamas, quemándose toda la casa con nosotros no fue un calor abrazador, fue la felicidad de saber que nuestros cuerpos se reducirían juntos a la nada y que mi sufrimiento en tierra terminaría sobre el piano en el que le dediqué su nana y le dejé cuanto la amaba una vez más, y cuando apunto estuve de reducirme a la nada, logré decir con voz rota un "siempre te amé y te amo mi dulce oveja"´, allá a donde vaya ,añadí mentalmente, y tras ese pensamiento abandoné mi conciencia y dejé de ser Edward Cullen para siempre desde mil novecientos dieciocho, para pasar a ser el culpable amor de la muerte de un dulce ángel. NARRADOR EXTERNO: La última memoria de Bella, ardió junto con el amor de él hacia ella y el de ella hacia él, quedando reducida a las cenizas junto con la historia de amor que un día fue lo que la pareja vivió hasta el día trece de septiembre día del cumpleaños décimo octavo de la joven humana, y que desde ese día se convirtió en la tragedia personal de la pareja. FIN.