Se que ha tardado mucho, pero he escrito otro capítulo. ¿El próximo? No prometo nada :3
-Espera , espera, espera ¡Qué tienes una cita con el tío buenorro del otro día!- Gritó Emily mientras saltaba. –
-Si, Em, con Rick –
Kate la miró, estaba casi más emocionada su amiga que ella, y es que no se podía creer todavía la suerte que había tenido. Ahora llegaba la parte importante. Estaban a viernes, en menos de 24 tenía una cita, y había preparado nada.
-Emily, entonces se supone que estaré contigo. Si mi madre te llamara para preguntar o algo, cosa que dudo, le dices que... no sé, que estoy con tu hermana y no me puedo poner ¿vale? .
-Vale, pero Becks, vamos a lo principal, ¡Qué ropa vas a elegir!- Dijo Emily mientras reía –
Tras media hora de pensar, y unas cuantas risas, las dos amigas se despidieron prometiendo Kate que Em sería la primera en saber lo ocurrido.
Eran las 11:55 y Kate esperaba impaciente en la puerta del instituto. Al final se había decidido por unos vaqueros y una camiseta de flores y se había recogido su bonito cabello en una larga trenza. Esperaba que Richard la llevara a un lugar informal.
La observó de lejos. Miraba nerviosa hacia el horizonte dejando que la luz del medio día de reflejara en sus ojos, aquella muchacha era linda de veras. Arrancó su moto, dobló la esquina y parándose ante ella le dedicó una de sus mejores sonrisas.
-Hola, Kate Beckett, hoy estas especialmente preciosa –
Ella se ruborizó.
-Bueno, y a donde me vas a llevar – Dijo ella mordiéndose el labio
-Ya veras, toma ponte el casco, pero ten cuidado, no vayas a deshacer tu preciosa trenza.
Beckett se subió a la moto y se enganchó a su chaqueta de cuero intentado rozarle lo menos posible. No le parecía lo apropiado, ella nunca había sido así. Cuando por fin se pararon, se dio cuenta de que estaban en Central Park.
-Bueno, que original has sido ¿No? – Dijo Kate con un tono de burla
-No adelantes acontecimientos bonita – Exclamó el futuro escritor quitándose las gafas.
Seguidamente abrió el pequeño compartimento de su moto, y sacó todo lo necesario para ir de picnic. Empezaron a andar y un incómodo silencio se interpuso entre ellos, prácticamente no se conocía, y en ese momento eso era lo que salía relucir. Tras varios intentos fallidos de entablar una conversación, llegaron a una gran explanada de hierba, y Castle, tendiendo un mantel en el suelo, le invitó a sentarse.
- ¿Qué te parece Kate Beckett? –
-¿Puedes dejar de llamarme así? Llamame, Kate, o Becks, pero no así, con ese rintintín con el que lo dices – Dijo ella con una sonrisa un tanto pícara.
-Como mande la señorita, digo Kate – Y los dos comenzaron a reír.
Tras unos cuantos sandwiches y varios refrescos, se tumbaron en la hierba a contemplar las nubes.
-¿Sabes? - Dijo la muchacha – De pequeña me encantaba imaginar que en las nubes había formas, como dragones, y hadas. Mi madre y yo pasábamos horas y horas tumbadas en nuestra terraza mirando al cielo –
El se volteó para su lado y sonrió. Cada vez que la miraba se sorprendía más de lo preciosa que era. Tenía un aire de inocencia que la envolvía y la hacía incluso más atractiva. Se moría por acercarse y besarla, pero tenía miedo de que ella le rechazara, así que se contuvo.
-¿Qué miras panoli? – Le dijo ella mientras bajaba la mirada muerta de vergüenza.
No estaba acostumbrada a que los chicos la miraran así. Ella siempre era el fantasma invisible que se escondía de Emily, y ahora tenía a un chaval, de unos venti-pocos años, guapo no, lo siguiente, mirándola fijamente como si fuera a comérsela en aquel momento.
La futura detective se incorporó. Y con casi un susurro dijo:
-Creo que deberíamos volver ya –
Reanudaron la vuelta, y esta vez, cuando subieron a la moto, Beckett se abrazó a su cintura y disfruto del momento. Tal vez nunca más quedara con un chico como aquel, tenía que aprovechar. Cuando llegaron a la puerta del instituto él dijo:
-¿Te viene bien que te deje aquí? –
Y con un leve asentimiento de cabeza por parte de ella, los dos bajaron de la moto.
-Bueno, Becks, creo que ahora si deberías dejarme tu número-
Ella, sonriendo, lo apuntó torpemente en un papel que él le tendió y se lo devolvió.
-Kate, será mejor que apuntes tu nombre, para que no lo confunda con todos los números que me suelen dar las chicas – Dijo Castle mientras guiñaba un ojo
-¿Pero serás capu… -
Y antes de que ella pudiera acabar la frase, sus labios chocaron contra los de Rick desencadenando el big-bang. Sus grandes brazos la rodearon, como si ella fuera muy frágil y se pudiera romper.
Se separaron, y Kate sintió como sus manos le acariciaban la cara. Antes de que pudiera reaccionar, él se había montado en la moto y se había ido, ahora le tocaba esperar a que la volviera a llamar, y por supuesto, contarle a Emily todo lo que había pasado.
