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Tras la Flauta Azur
- ¡Gold! – lo llamó una voz. El aludido levantó la mirada y sonrió al ver que Silver se acercaba a él.
- Llegaste tarde a la fiesta – señaló Gold en cuanto Silver llegó a su lado.
- Déjate de bromas – dijo Silver - ¿Qué querían?
- Pues… - comenzó Gold.
- Gold, ¿estás bien? – preguntó Crys llegando al lugar. Al instante, Gold se quedo estático viendo a la chica con extrañeza.
- ¿Y la ropa nueva? – inquirió Gold. Crys se sonrojó levemente.
- Fue idea de mi mamá – respondió Crys.
- Ah – soltó Gold antes de regresar su atención a Silver – Su jefe dijo que venían por alguien, por una chica.
- ¿Por una chica? – repitieron Silver y Crys al unísono.
- El punto es que no la encontraron – continuó Gold – Al parecer su información era incorrecta.
- ¿Quién era su jefe? – preguntó Silver ansioso.
- Un tal Petrel, pero la verdad no recuerdo haberlo visto antes – informó Gold.
- Recuerdo su nombre – admitió Silver – Fue de los primeros generales en renunciar.
- Ahora se hacen llamar los cuatro generales del Equipo Rocket – indicó Gold.
- Idiotas – murmuró Silver.
- ¿Ese es Ataro? – inquirió Crys al ver al recién evolucionado Ataro rodeado de sus demás compañeros evidentemente festejando la evolución de su amigo.
- Si, ¿puedes creerlo? Evolucionó durante la batalla – afirmó Gold con orgullo – Ni siquiera sabía que podía evolucionar.
- ¿Qué tipo de entrenador no sabe que sus pokémon pueden evolucionar? – preguntó Crys incrédula. Gold estuvo a punto de replicar, mas fue interrumpido por la aparición de Sird.
- Señor, la policía consiguió capturar a algunos soldados del Equipo Rocket – anunció Sird.
- ¿Dónde los tienen? – inquirió Silver.
- Por aquí – respondió Sird antes de comenzar a caminar, seguida inmediatamente por el trío.
Salieron de la arena de juego y atravesaron los pasillos de la Cúpula Pokéathlon hasta llegar a la oficina principal, en cuyo interior estaban tres soldados del Equipo Rocket esposados, sentados en sillas y rodeados por un gran número de policías. En el lugar también se encontraba Koga. Al verlos entrar, los tres bajaron la mirada.
- ¿Te dijeron algo? – preguntó Sird a Koga.
- Nada nuevo – señaló Koga – Su líder es Archer – Silver recordó perfectamente la cara de Archer espetándole la deshonra en la que caería el Equipo Rocket en sus manos. Recordaba muy bien sus insultos y su remarcación sobre lo diferentes que eran padre e hijo.
- ¿Qué querían? ¿A quién buscaban? – exigió Silver dando un paso adelante. Ninguno de los soldados osó levantar la mirada. Sird sacó una pokébola de uno de sus bolsillos y dejó salir a su Starmie. Instantáneamente, los tres soldados levantaron la cabeza, al tiempo que el nerviosismo se apoderaba de ellos.
- Vaya, veo que algunos de ustedes ha oído hablar de mi – puntualizó Sird con orgullo – Bueno, entonces sabrán lo que le pasa a quienes no desean cooperar conmigo.
- Nosotros no sabemos nada – habló uno de ellos, el del centro – Sólo nos mandaron a buscar a una chica, eso es todo.
- ¿Quién era la chica? – repitió Silver.
- No lo sabemos – negó el soldado de la izquierda.
- Starmie - pronunció Sird. Acto seguido, el pokémon lanzó un ataque psíquico desconocido a los tres soldados, causando que estos se retorcieran del dolor.
- ¡Sird! – la regañó Silver.
- No se preocupe, no les pasa nada – lo tranquilizó Sird – Sólo los deja algo tontos por un momento.
- No importa, no lo vuelvas a hacer – aseveró Silver.
- ¿Quiere información o no? – inquirió Sird mirándolo de reojo.
- ¡Tenía que ver con Arceus! – exclamó uno de los soldados al salir del efecto del ataque. Todos lo voltearon a ver.
- ¿Arceus? – repitieron Gold y Crys al unísono.
- Oí a los generales hablar sobre Arceus – continuó el soldado - decían que la chica los llevaría a él.
- ¿Arceus no es un mito? – preguntó Gold apoyándose en su palo de billar.
- Por supuesto que es un mito – aseguró Sird mientras regresaba a Starmie a su pokébola. Le hizo una seña a Silver y después salió de la oficina.
- Llévenselos – permitió Silver antes de seguir a Sird junto con Gold, Crys y Koga. Una vez afuera, inquirió - ¿Qué sabes de esto?
- Hace algunos años, tú padre tenía entre sus planes uno que involucraba a Arceus – comenzó Sird.
- ¡¿Qué? – exclamaron Gold, Silver y Crys.
- Entonces no es un mito, Arceus existe - saltó Gold.
- Es un mito – corrigió Sird – El señor Giovanni jamás pudo comprobar su existencia. Terminó desechando el proyecto.
- Eso quiere decir que me has estado ocultando documentos – recriminó Silver – Yo nunca leí algo sobre Arceus en los papeles de mi padre.
- Porque eliminó todos los registros antes de morir – explicó Sird – Era un plan secreto, sólo sus más cercanos colaboradores lo conocían y cuando concluyó se nos prohibió hablar del tema.
- ¿Para qué buscaba a Arceus? – inquirió Crys.
- Por lo mismo que llevó a cabo el plan de Deoxys – reveló Sird. Silver se sorprendió al oír eso. ¿En verdad su padre sólo buscó a Arceus para encontrarlo a él?
- A ver, si es un mito, ¿por qué el nuevo Equipo Rocket lo está buscando? – puntualizó Gold.
- Porque no es un mito – señaló Crys – Si lo fuera, ni siquiera le tomarían importancia, como lo hizo Giovanni. Tuvieron que descubrir algo, un indicio de que la existencia de Arceus es real.
- Estoy de acuerdo contigo – apoyó Silver.
- ¿Y bien? ¿Cuál es el plan? – preguntó Gold cruzando sus brazos detrás de su cabeza.
- No lo sé – dijo Silver.
- Tengo una idea – manifestó Crys con entusiasmo – Seguramente, el profesor Oak sabe algo.
- Es una posibilidad – asintió Silver.
- Le llamaré – anunció Crys antes de buscar un teléfono en el inmenso recinto del Pokéathlon, seguida por los demás. Cuando encontró uno, rápidamente se colocó enfrente de él, marco el número del profesor y espero. No pasó mucho tiempo antes de que la cara de Green apareciera en la pantalla.
- Hola, Green – saludó Crys con una sonrisa.
- Hola – regresó Green echando un vistazo alrededor de Crys - ¿Dónde estás?
- Gold, Silver y yo estamos en la Cúpula del Pokéathlon – informó Crys.
- ¿En serio? – inquirió Red apareciendo en la pantalla y empujando un poco a Green, quien simplemente rodó los ojos – Vimos las noticias ¿Qué pasó? ¿En verdad fue el Equipo Rocket?
- Si, entraron para buscar a alguien – explicó Gold mientras se recargaba en el teléfono.
- ¿A quién? – interrogó Red.
- Buscaban a alguien que pudiera llevarlos hacia Arceus – informó Crys.
- ¿Arceus? - repitieron Red y Green al unísono.
- ¿Arceus no era un mito? – soltó Red.
- Depende – respondió una voz, la cual reconocieron como la de Jake – En Sinnoh, hay un gran número de pueblos que veneran a Arceus y esperan su regreso.
- ¿Regreso? – repitió Red volteando a ver hacia atrás, seguramente a donde Jake estaba.
- Existe una leyenda sobre eso, pero no la conozco muy bien – indicó Jake.
- ¿Y para qué llamaron? – preguntó Green.
- Queríamos saber si el profesor Oak sabe algo sobre Arceus – respondió Crys. Green asintió, se puso en pie y desapareció del rango de la cámara.
- Cambiando de tema, ¿qué tal está el Pokéathlon? – comenzó Red tomando el lugar de Green.
- ¡Está genial! – aseguró Gold robándole la cámara a Crys – Te lo recomiendo, Red. Debes venir a participar.
- Con lo que vimos en la televisión me dieron ganas – admitió Red.
- El mundo puede estarse acabando y estos sólo se preocupan por un estúpido juego – murmuró Silver en un tono apenas audible para Sird a su lado, quien sonrió levemente. Justo en ese momento, antes de que Red y Gold comenzaran a platicar sobre las diferentes pruebas, el campeón de Kanto se hizo a un lado para cederle su lugar al profesor Oak.
- Muchachos, Green ya me puso al tanto – inició el profesor – Lamentablemente, no sé gran cosa sobre Arceus; mi conocimiento se reduce al mito de la creación, pero ese es bien sabido por todos.
- Que mal – soltó Crys.
- Sin embargo, hace algunos años conocí a dos investigadores especializados en Pokémon Legendarios – continuó Oak – Se podría decir que gracias a ellos se conoce la mayoría de la información sobre los Pokémon Legendarios de Sinnoh. En fin, lo importante es que el último de sus trabajos estaba enteramente dedicado a Arceus.
- ¿Y conoce alguna forma de contactarlos? – inquirió Silver acercándose más al teléfono. El profesor Oak negó con tristeza.
- Tristemente, los dos murieron hace cinco años durante una expedición – reveló el profesor Oak. La decepción se trazó en la cara de todos – Pero, puede haber una forma de acceder a sus estudios.
- ¿Cuál? – saltaron todos al mismo tiempo.
- Los dos pertenecían a una de las familias de investigadores con más renombre a nivel mundial, la familia Berlitz – explicó el profesor – Lo más lógico es que el resto de la familia Berlitz haya guardado sus trabajos.
- Berlitz… ¿ese no es el apellido de una de las Dex Holders de Sinnoh? – preguntó Crys. El profesor asintió con una sonrisa en los labios.
- Sólo es cuestión de comunicarse con Yellow y Blue que están allá – señaló Red.
- Nosotros nos encargaremos de eso – puntualizó Oak – Nos pondremos en contacto con ellos y después les informamos todo.
- De acuerdo, profesor. Estaré esperando su llamada – sonrió Crys antes de que la llamada terminara. En ese instante, una voz llenó cada rincón del lugar.
- A todos los participantes de la última prueba, favor de reunirse en la arena de juego – anunció la voz.
- Genial – dijo Gold para después dirigirse al punto señalado.
- Estamos en medio de algo importante – puntualizó Silver incrédulo.
- A ver, Silv, ¿podemos hacer algo en este momento? – inquirió Gold.
- No me llames Silv – exigió Silver molesto.
- No – respondió Gold a su pregunta sin hacer caso al comentario de Silver – Así que haré algo que sí puedo hacer, ganar la última prueba.
Acto seguido, el criador continuó caminando con la furibunda mirada de Silver sobre él.
- Hola – saludó Blue al responder el llamado en su pokégear – Profesor, que alegría verlo.
- Lo mismo digo, Blue – regresó el profesor – Aún siguen en la casa de los Berlitz.
- Si, estamos disfrutando de los lujos antes de comenzar nuestro viaje – asintió Blue. La chica se encontraba en la sala de la inmensa mansión Berlitz acompañada por Platinum, ambas viendo una película.
- Es una lástima, pero creo que no podrán hacer su viaje – señaló el profesor.
- ¿Por? – preguntó Blue.
- El Equipo Rocket apareció en la inauguración del Pokéathlon – informó el profesor Oak.
- ¡¿Qué? – exclamó Blue. Platinum tomó el control remoto de la televisión y detuvo la película.
- Si, es una larga historia – asintió el profesor Oak – Lo que ahora necesito es hablar con el padre de Platinum.
- Mi padre está con el profesor Rowan – señaló Platinum poniéndose de pie.
- Bueno, en lo que llegamos, ¿qué pasó? – interrogó Blue mientras ella y Platinum salían de la sala
- ¿Dónde estará, Yellow? – inquirió Red al notar la ausencia de su novia, recargado en un sillón cercano.
- Eres el novio más posesivo del mundo – espetó Jake, sentado en el mismo sillón – No entiendo como Yellow está con alguien que la sofoca, yo nunca lo hice.
- Tal vez porque beso mejor que tú – aventuró Red venenosamente. Green volteó a verlos para ver la respuesta de Jake. El peliazul miraba a Red con la boca abierta.
- Vaya, cada vez mejoras más, pequeño Red – lo felicitó Jake cruzando sus brazos.
- Todo es cuestión de práctica – señaló Red sentándose en el sillón.
- Aunque eso de los besos lo dudo mucho – indicó Jake – Si hacemos cuentas, antes de Yellow, yo tuve muchas novias más y tú sólo saliste con la loca amante del agua. Eso significa que yo tengo mucha más experiencia en ese ámbito que tú.
- El número no tiene nada que ver – refutó Red. Green regresó su mirada al monitor aburrido. Extrañaba los viejos tiempos en los que Red y Jake eran capaces de llegar a los golpes por algún comentario del otro. Si, hace un año, cuando Red y Yellow comenzaron su noviazgo, las indirectas entre los dos entrenadores eran tan fuertes que, en más de una ocasión, tuvo que hacer uso de sus pokémon para separarlos. Todo había cambiado con el transcurso del tiempo y, seguramente, la intercesión de Yellow, pues, aunque la pequeña rubia nunca estuviera presente durante sus peleas, estaba casi seguro de que, de una u otra manera, se enteraba de lo sucedido. Ahora, a pesar de que aún se encontraran muy lejos de convertirse en amigos, por lo menos se toleraban y ya no tomaban tan seriamente ningún comentario
- En efecto, profesor – asintió el profesor Berlitz – Cuando mi hermano y mi cuñada murieron, guardé todas sus investigaciones en el ático. Si lo desea, puedo mandárselas.
- Eso sería perfecto – admitió el profesor Oak.
- Bueno, en otra ocasión conoceremos Sinnoh – dijo Blue – Ahora hay que llevar esos papeles a Kanto.
- Aunque, si la información es urgente, hay una forma más rápida de conseguirla – señaló el padre de Platinum – La hija de mi hermano está en este momento en Johto con el fin de reunir todas las medallas de la región. Ella, además de poseer una memoria privilegiada, conoce a la perfección las investigaciones de sus padres, por lo cual podría ayudarles mucho en lo que llegan los papeles a Kanto.
- Qué suerte – celebró Red.
- ¿Sabe de qué manera podemos contactarla? – preguntó Oak.
- ¿Hace cuánto que me buscas? – indagó Silver sin mirar a la cara al hombre enfrente de él. Sin duda alguna, no le era fácil aceptar aún la identidad de su padre.
- Desde que te llevaron – respondió Giovanni. Ambos estaban sentados a la mesa. Después de muchas peticiones, Silver al fin había accedido a comer con su padre – Lo intenté todo, pero siempre resultaba de la misma manera, un fracaso – Giovanni sonrió mientras observaba la copa de vino en su mano – Sin embargo, eso ya no importa más. A partir de ahora, nada volverá a separarnos – Silver levantó la mirada no muy seguro si sonreír o no hacerlo.
- ¡Ganó! – celebró Crys regresando a Silver al presente, a la realidad. Giró su cabeza para ver el campo de juego, donde muchos entrenadores se acercaban para felicitar a Gold y su equipo pokémon. Silver agradeció mentalmente a Crys por haberlo sacado de sus recuerdos. Si algo odiaba, era recordar; es más, si hubiera alguna forma, borraría su memoria, la dejaría en blanco. En ese momento, un sonido llamó su atención. Se trataba del pokégear de Crys.
- Hola – contestó Crys después de oprimir un botón.
- Les tengo buenas noticias – indicó el profesor Oak con una sonrisa – Los estudios de Miriam y León Berlitz estarán en Kanto en dos días máximo.
- ¡Qué bueno! – festejó Crys con una sonrisa.
- Pero, si les urge mucho, pueden buscar a su hija – añadió el profesor – La muchacha esta en Johto para ganar todas las medallas de la región y conoce a la perfección el trabajo de sus padres. Su nombre es Soul Berlitz. Según su tío, la última vez que se comunicó con ellos fue hace tres días desde Ciudad Goldenrod, donde acababa de ganar la medalla Planicie. Desafortunadamente, no pudieron mandarnos una fotografía, sin embargo, lo más seguro es que Whitney la recuerde y pueda darles indicaciones.
- Muchas gracias, profesor – agradeció Crys con una pequeña reverencia – Nos encargaremos de buscarla.
- Les avisaré cuando Blue y Yellow lleguen con los papeles – prometió el profesor Oak antes de que la comunicación terminara.
- Que coincidencia – pensó Crys en voz alta mientras guardaba su pokégear.
- Ninguna coincidencia – negó Silver – No te das cuenta. Esa niña estaba hace tres días en Goldenrod. Lo más seguro es que el Equipo Rocket lo supiera y pensara que, como el resto de los entrenadores, ella vendría a la inauguración del Pokéathlon.
- Y no fue así – concluyó Crys – Tal vez aún sigue en Goldenrod o siguió su camino a Ciudad Iris.
- Sea como sea, esos idiotas saben quién es y en este momento deben estarla buscando – añadió Silver cerrando los puños.
- Hey, ¿vieron eso? – inquirió Gold llegando al lado de sus amigos en las gradas.
- Si, felicidades, pero ahora tenemos que preocuparnos por cosas más importantes – señaló Crys – Ya sabemos a quien buscaba el Equipo Rocket, a la hija de los investigadores.
- ¿Cómo lo saben? – preguntó Gold sorprendido.
- Su tío le dijo al profesor Oak que ella estaba viajando por Johto – informó Crys – La última vez que se comunicó con ellos fue hace tres días desde Goldenrod y acababa de ganar la Medalla Planicie. Su nombre es Soul Berlitz.
Gold abrió los ojos con sorpresa. Acto seguido, comenzó a correr, acto que extrañó a Crys y Silver, quienes lo siguieron inmediatamente. Gold llegó hasta la recepción del Pokéathlon y se dirigió hacia la señorita que lo inscribió a él y a Soul.
- Disculpe, ¿podría ver la lista de los participantes que se inscribieron con usted? – pidió Gold.
- Por supuesto – asintió la señorita antes de pasarle una lista con varios nombres escritos a mano. Gold buscó el suyo y justo abajo de este se encontraba el de Soul: Soul Berlitz.
- ¿Qué te pasa? – inquirió Crys en cuanto lo alcanzaron.
- Soul estuvo aquí – reveló Gold dejando la lista sobre la barra de recepción – y no sólo eso, estuvo conmigo todo el tiempo. Nos conocimos en Goldenrod y caminamos juntos hasta aquí.
- ¿Y dónde está ahora? – preguntó Silver.
- Se fue después de lo que ocurrió – señaló Gold – Iba en camino a Ciudad Iris para ganar su cuarta medalla.
- Si estuvo aquí todo el tiempo, ¿por qué no la encontró el Equipo Rocket? – inquirió Crys.
- Porque, justo cuando aparecieron, Soul fue al baño – explicó Gold.
- Eso no importa ahora, lo que interesa es encontrarla antes de que el Equipo Rocket lo haga – señaló Silver.
- Si, antes de que le saquen toda la información, ¿no? – aventuró Gold mirando con seriedad a Silver. El pelirrojo volteó a ver al lado contrario de Gold. El criador cruzó sus brazos detrás de su cabeza y sonrió – Bueno, tú protegerás la información y yo protegeré a mi amiga. Ahora vámonos antes de que cualquiera de las dos caiga en manos del Equipo Rocket.
- No creen que deberíamos ayudarlos – dijo Yellow mirando a Pearl y Diamond. Los dos Dex Holders estaban buscando entre las numerosas cajas colocadas en al ático la que contenía las investigación sobre Arceus.
- Tenemos sirvientes especiales para eso – señaló Platinum. Las tres chicas estaban en la habitación, cerca de la puerta – Aún no entiendo porque se niegan a aceptar su ayuda.
- Platinum tiene razón – apoyó Blue sin ninguna intensión de maltratarse sus hermosas manos ni de llenarse de polvo – Ellos se propusieron a pesar de todo. Lo mejor que podemos hacer es aceptar sus deseos y apoyarlos desde aquí.
- ¿Tú crees? – inquirió Yellow observando a las dos chicas restantes con una gota de sudor en la cabeza.
Las calles de Ciudad Iris estaban en total silencio cuando Gold, Silver y Crys llegaron a ella con ayuda de sus pokémon. La noche acababa de cernirse sobre el cielo de la ancestral ciudad y sólo las luces de los restaurantes y las pequeñas posadas estaban prendidas.
- No vi nada en el camino, ¿y ustedes? – preguntó Crys tras guardar a Tupeon en su pokébola.
- Nada – negó Gold con Mantaro detrás de él. Antes de salir del la Cúpula Pokéathlon, llamó a su casa para que su mamá se lo enviará. Silver igualmente negó con la cabeza – Lo más seguro es que aún no haya llegado. A ella le gusta caminar.
- Si es así, llegará hasta mañana – indicó Crys – Propongo que vayamos a alguna posada y descansemos esta noche.
- Podrían encontrarla mientras descansamos - puntualizó Silver.
- Tranquilo, amargado – habló Gold – En ese caso, Soul les daría una buena batalla – se recargó en su palo de billar - Yo estoy de acuerdo con la chica súper seria. Descansemos por esta noche.
- Como quieran – concluyó Silver comenzando a caminar. Los tres caminaron a lo largo de las calles hasta que un gran edificio estilo japonés llamó la atención de Gold.
- ¿Qué lugar es este? – inquirió Gold con curiosidad.
- Es el Teatro de Danza – informó Crys.
- Interesante – dijo Gold antes de acercarse a la puerta, abrirla y entrar al lugar. Crys rodó los ojos y siguió al muchacho. Por su parte, Silver miró el gran edificio por un momento, se dio la media vuelta y caminó a la posada más cercana.
Mientras tanto, en el interior del teatro…
- Son hermosas – aseguró Gold con los ojos completamente abiertos al igual que la boca. En el escenario, cinco chicas vestidas con un kimono, bailaban con la compañía de su pokémon: un Flareon, un Jolteon, un Vaporeon, un Espeon y un Umbreon. Crys, enojada, pasaba su mirada de Gold al escenario. Una vez que las cinco chicas concluyeron su baile, los espectadores aplaudieron – Necesito un autógrafo – señaló Gold antes de dirigirse al escenario, con Crys detrás de él, lista para disculparse por cualquier estupidez que Gold hiciera.
A la mañana siguiente, a penas apareció el sol en el horizonte, los tres se sentaron cerca de la puerta del Gimnasio Pokémon de la ciudad en espera de que Soul llegara en cualquier momento.
- Me siento como un acosador – confesó Crys – Es como si acosáramos a esa chica.
- Corrección, la estamos protegiendo – clarificó Gold.
- Depende de la definición de cada quien – indicó una voz detrás de los chicos. Todos giraron la cabeza. Morty, líder de gimnasio de Ciudad Iris, estaba abriendo las puertas del recinto – Personalmente, seguir a alguien es mi definición de acosar.
- Ni siquiera sabes de qué hablamos – señaló Silver.
- Yo no estaría tan seguro de ello – habló Morty.
- ¿Podemos estar aquí? – preguntó Crys.
- Claro – respondió Morty para después hacer el ademán de entrar al gimnasio.
- Espera – lo detuvo Silver poniéndose de pie - Tú puedes encontrar a cualquier persona donde sea, ¿verdad?
- Por supuesto – afirmó Morty mirando a Silver.
- ¿Podrías encontrar la base secreta del nuevo Equipo Rocket? – inquirió Silver.
- Si traes alguna pertenencia de uno de sus miembros, no tendré ningún problema en hacerlo – asintió Morty. Silver lanzó un bufido y volvió a sentarse, con lo cual Morty entró al gimnasio.
- ¡Ahí está! – saltó Gold poniéndose de pie. Crys y Silver levantaron la mirada. Una chica de cabello café, largo hasta los hombros y suelto se acercaba a ellos con un pequeño Cyndaquil a su lado - ¡Soul! – la llamó Gold. La muchacha levantó la mirada de su Cyndaquil para enfocarla en Gold y sonrió. Crys y Silver se pusieron en pie mientras Soul se acercaba a ellos.
- Gold, hola – saludó Soul con una gran sonrisa en la boca – Que sorpresa verte aquí. ¿Cómo te fue en la última prueba?
- De maravilla, gané – anunció Gold con orgullo – Oye, quiero presentarte a mis amigos – señaló a Crys – Ella es la chica súper seria, Crys.
- Mucho gusto – saludó Crys ofreciéndole su mano a Soul, quien la estrechó.
- Y él es el amargado, Silver – señaló Gold al pelirrojo.
- Encantada – dijo Soul ofreciéndole su mano a Silver. Este la estrechó y le sorprendió sentir un extraño cosquilleo al hacerlo. Y eso no era lo único sorprendente en esa chica: Silver recordaba haberla visto antes, en la Torre de Radio de Ciudad Goldenrod.
- ¿Y qué hacen por aquí? – preguntó Soul.
- La verdad, buscarte – reconoció Gold.
- ¿Buscarme? – repitió Soul con extrañeza - ¿Para qué?
- ¿Por qué no vamos a tomar algo y ahí te lo explicamos? – propuso Crys con una sonrisa.
- Demonios, se nos adelantaron – se quejó Petrel cruzando sus brazos, al tiempo que veía como Soul se iba acompañada por los Dex Holders.
- Esto sólo vuelve todo un poco más divertido - puntualizó un hombre a su lado. Su cabello azul verdoso estaba cubierto por una boina negra y sus ojos verdes sonreían con maldad.
Los tres miraron expectantes a Soul después de que Gold y Crys terminaron de explicarle la situación.
- Lo que no entiendo es para qué me busca el Equipo Rocket – rompió el silencio Soul - ¿No sería más fácil ir a Sinnoh por los documentos?
- Son idiotas – señaló Gold – No puedes esperar mucho de ellos.
- ¿Qué sabes tú sobre Arceus? – inquirió Silver.
- Lo que todo el mundo sabe – respondió Soul – Es el pokémon creador.
- Me refiero a los estudios de tus padres – clarificó Silver cruzando sus brazos sobre su pecho.
- Mis padres estaban investigando un viejo mito relacionado con Arceus. Solían contármelo antes de irme a dormir – comenzó Soul – En pocas palabras, se supone que, hace miles de años, Arceus vivía en la tierra pacíficamente rodeado de los pokémon y los humanos. Hasta que un día, personas se reunieron con la intención de dominar a Arceus y usar su poder en su beneficio. Cuando se pensó que este grupo lograría controlar a Arceus, apareció un héroe que lo defendió y derrotó a las otras personas. El dios pokémon, asustado por las negras intensiones de las personas y seguro de que eso volvería a ocurrir en un futuro, decidió dejar la tierra y descansar en otra dimensión. Pero, antes de irse, hizo un pacto con su salvador: le entregó una flauta y le pidió que cada cien años la tocaran; la canción de la flauta despertaría a Arceus y el regresaría a la tierra para asegurarse de que tanto pokémon como humanos estuvieran bien.
- Nunca había oído esa historia – admitió Crys.
- Es una leyenda propia de Sinnoh – indicó Soul.
- Eso quiere decir que si el Equipo Rocket quiere encontrar a Arceus, lo más seguro es que busquen la tal flauta – señaló Gold
- Mis padres dedicaron sus últimos años en encontrar la flauta, mas no lo consiguieron y, aunque el Equipo Rocket lo lograra, jamás podrían tocarla para despertar a Arceus – continuó Soul – Según la leyenda, la flauta, llamada Flauta Azur, sólo puede ser tocada por el elegido: una persona con corazón de oro y alma de plata.
- Es imposible que alguien tenga corazón de oro, ¿o sí? – dijo Gold.
- Es en modo figurado, Gold – clarificó Crys.
- Aunque hay algo más – habló Soul – Las investigaciones de mis padres los llevaron a descubrir que, en manuscritos muy antiguos de la leyenda, en lugar de ser un solo héroe, se trataba de dos: uno era el corazón de oro y el otro la alma de plata. Tomando en cuenta eso, entonces existirían dos flautas, una para cada elegido o héroe, como quieran llamarlo. Claro que nunca pudieron comprobar nada.
- Entonces tus padres no consiguieron gran cosa – puntualizó Silver. Gold, Crys y Soul lo miraron fijamente.
- Si lo piensas así, lo único que consiguieron fue morirse – apoyó Soul con naturalidad. Gold y Crys se miraron entre si, mientras Silver apartaba sus ojos de la profunda mirada de Soul. La chica sonrió – Bueno, eso es todo lo que sé, espero haberlos ayudado.
- Mucho, Soul, gracias – agradeció Gold.
- Voy al baño y después iré al gimnasio – anunció Soul - ¿Quieren ir a ver mi batalla?
- Tenemos cosas que hacer – respondió Silver.
- Si el amargado no quiere, yo si – habló Gold.
- A mí también me gustaría – apoyó Crys.
- Bueno, en ese caso, espérenme un momento – pidió Soul poniéndose de pie.
- Te acompañó, yo también quiero ir al baño – dijo Crys levantándose. Las dos chicas se dirigieron a los sanitarios, ubicados no muy lejos de su mesa.
- Y luego dices que yo soy el que no tiene tacto – regañó Gold a Silver. Mas este no lo escuchó, alargó su mano y cogió la mochila de Soul, colgada en el respaldo de la silla. - ¿Qué haces?
- Nos está ocultando algo – aseguró Silver mientras abría la mochila.
- Tienes un serio problema, Silver – señaló Gold sentándose al lado de su amigo, el cual miraba con sorpresa el interior de la mochila - ¿Qué?
En lugar de responder, Silver sacó de la mochila una caja de madera, la cual podría medir entre quince centímetros de ancho y treinta de largo. La caja resaltaba por los innumerables símbolos tallados en su superficie, pero, de todos, el que más llamaba la atención era el del centro: una figura delineada con color plateado, la cual asemejaba a un pokémon. Silver abrió la caja y ambos entrenadores miraron con sorpresa su contenido: una hermosa flauta de plata con un gran número de grabados en su superficie.
- La Flauta Azur – susurró Gold.
- Esto es lo que busca el Equipo Rocket – aseveró Silver.
- ¿Por qué nos mintió? – preguntó Gold.
- Me encantaría saberlo – soltó Silver al tiempo que cerraba la caja y volvía a meterla en el bolso de Soul.
- Mucho más importante, ¿por qué viaja con algo… - inició Gold, pero fue interrumpido por una explosión proveniente de los sanitarios.
Minutos antes…
- Disculpa a Silver, es un poco… como decirlo… - trató de disculpar a su amigo Crys.
- Directo – concluyó Soul mientras se lavaba las manos – Me agradan las personas directas. Yo misma lo soy – sonrió con tranquilidad – No es la primera vez que escuchó ese tipo de comentarios. La mayoría de los investigadores de renombre dicen que mis padres estaban locos por sólo preocuparse en cosas sin sustento científico, como los Pokémon Legendarios.
- No vamos a negarlo – apoyó una voz desconocida. Las dos chicas buscaron a la fuente de dicha voz – Tus padres estaban locos y cualquiera estará de acuerdo en que tú también. Sólo una niña loca y tonta viajaría con la Flauta Azur en su mochila.
A continuación, una fuerte explosión hizo que Crys y Soul salieron despedidas hacia la pared más cercana. Una densa nube de polvo nubló la vista de las dos por un rato, mas, cuando se dispersó, ante ellas, donde anteriormente estuvieran los baños, se encontraban dos hombres, vestidos de la misma manera, con el uniforme del Equipo Rocket, uno de cabello morado, relamido, y el otro de cabello azul, ocultó bajo una boina.
- ¡Equipo Rocket! – exclamó Crys.
- Que tal, señoritas, lamento esta tan abrupta presentación – se disculpó el hombre de cabello morado – Mi nombre es Petrel y mi compañero es Protón. Venimos hasta aquí por una razón: nos encantaría que nos dieras la Flauta Azur, señorita Berlitz.
- No tengo idea de que están hablando – indicó Soul.
- Tus padres encontraron la Flauta Azur en una de sus expediciones al Monte Corona – reveló Protón – Uno de nuestros enviados en la región Sinnoh aprovechó el caos de los últimos meses para registrar tu casa. Conocemos a la perfección los estudios de tus padres y también sabemos que tienes la Flauta en tu poder.
- Vaya, no son tan tontos como pensé – dijo Silver después de escuchar la explicación de Protón. Gold estaba a su lado.
- Mira quien está aquí, Petrel – comenzó Protón en son de burla – El hijo de Giovanni. ¿Cómo está, jefecito? – ambos lanzaron una carcajada.
- Así que quieren la Flauta, eh – intervino Gold mientras le entregaba su mochila a Soul – Pues si la quieren, tendrán que pelear por ella.
- Ustedes, los Dex Holders, no saben negociar – se lamentó Petrel con una pokébola en la mano.
- Crys, Soul, váyanse de aquí, nosotros los detendremos – pidió Gold al tiempo que sacaba a Ataro y Explotaro de sus pokébolas. Silver hizo lo mismo con Sneasel y Murkrow
Crys asintió, tomó de la mano a Soul y se echó a correr sin que ninguno de los generales del Equipo Rocket las detuviera.
- Bueno, terminemos con esto – habló Protón, antes de que cada uno dejara salir a un Golbat y un Weezing.
- ¿Uno y uno? – propuso Gold.
- Como quieras – respondió Silver.
- Bien, entonces me quedo con Petrel – dijo Gold - ¡Ataro, Explotaro, ataquen!
La batalla dio comienzo entre los dos bandos. Mientras Gold y Petrel luchaban, Silver y Protón hacían lo mismo, Crys y Soul se dirigieron al gimnasio pokémon de Ciudad Iris, en el cual entraron, sorprendiendo a Morty por su inesperada aparición. En el campo de batalla, tanto los pokémon de Gold como los de Silver demostraban ser mucho más fuertes que los de sus contrincantes. Ataro, Explotaro, Sneasel y Murkrow llevaban la delantera en la batalla y habrían conseguido ganar de no ser por la inexplicable aparición de un grupo de Koffing y de Zubat, que comenzaron a ayudar a sus compañeros. Abrumados por los refuerzos, pronto Gold, Silver y sus pokémon se vieron rodeados.
- ¡Demonios! ¿De dónde salieron tantos? – inquirió Gold con su espalda apoyada en la de Silver.
- Yo me encargo de estos dos, tú ve por la Flauta – indicó Petrel. Protón asintió y salió corriendo en dirección al gimnasio pokémon – Muy bien, queridos, creo que es hora de enseñarles a estos niños a no meterse en los planes del Equipo Rocket. ¡Ataquen!
Sincronizados, Koffing y Zubat lanzaron sus más poderosos ataques, creando una fuerte explosión de la que los Dex Holders no pudieron escapar.
Protón abrió las puertas del Gimnasio Pokémon de par en par, sólo para ser lanzado segundos después en el aire por una fuerte bola sombra, lanzada por el Misdreavus de Morty. Protón se levantó del suelo al tiempo que un grupo de Gastly lo rodeaban.
- Bienvenido a Ciudad Iris – saludó Morty acercándosele – Si no es mucha molestia, podrían tú y tu amigo largarse de aquí. En esta ciudad, y en toda la región en general, no nos caen muy bien los miembros del Equipo Rocket - Protón miró a Morty y después volteó a ver a Crys y a Soul, algunos pasos detrás de Morty, rodeadas por su equipo pokémon.
- Tal vez no les agrademos, pero pronto todos ustedes estarán bajo el poder del magnífico Equipo Rocket – aseguró Protón. Acto seguido, una extraña nube de humo apareció ante Morty, Crys y Soul cegándoles la vista. Una vez que despareció, el general del Equipo Rocket ya no estaba.
Gold y Silver, junto con sus pokémon, se levantaron lentamente del suelo, aún rodeados por los Koffing y los Zubat. El liso suelo de la calle donde peleaban ahora era un gran cráter a causa del impacto del ataque.
- ¿Alguna idea? – inquirió Gold a Silver.
- Ninguna – respondió Silver. Sus contrincantes estaban listos para atacar en cuanto su jefe se los ordenara.
- Entonces seguiremos luchando – puntualizó Gold colocando sus googles sobre sus ojos.
En ese momento, un destello de luz muy fuerte concentró la atención de todos en los pokémon de Silver. Por alguna razón desconocida, tanto Sneasel como Murkrow brillaban.
- Están… - inició Gold sorprendido.
- … evolucionando – concluyó Silver igualmente sorprendido. Desvanecida la luz, ambos pokémon mostraban figuras diferentes – Weavile y Honchkrow.
Los dos pokémon voltearon a ver a su entrenador con la palabra determinación escrita en sus rostros.
- Adoro las evoluciones – soltó Gold para después mirar a Ataro y Explotaro – Vamos a enseñarles a estos idiotas a no meterse con los Dex Holders. ¡Ataro, Explotaro!
- ¡Weavile, Honchkrow! – exclamó Silver.
- ¡Ataquen! – ordenaron los dos al mismo tiempo.
Los cuatro pokémon, motivados por la reciente evolución de Weavile y Honchkrow, se lanzaron contra sus oponentes como si apenas hubiera comenzado la batalla. Uno a uno, los Koffing y los Zubat cayeron al suelo hasta no quedar uno sólo en pie. Petrel, asustado por la inexplicable energía de los pokémon, dio un paso atrás.
- ¿Qué pasa, Petrel? No me digas que tienes miedo – se burló Gold.
- Miedo, claro que no – mintió Petrel dando otro paso atrás.
- Entonces, ¿por qué tiemblas? – puntualizó Silver con una sonrisa burlona en su rostro. Petrel gruñó ante el comentario del pelirrojo.
- Creo que por hoy es suficiente – manifestó Petrel – Ya nos veremos otro día, Dex Holders.
Y, al igual que Protón, se fue envuelto, una vez más, por una densa nube de humo, junto con sus derrotados pokémon.
- ¡Maldita sea! ¡Otra vez huyó! – se quejó Gold cruzándose de brazos.
- Ya regresarán – aventuró Silver agachándose con el fin de inspeccionar el suelo.
- ¿Qué buscas? – preguntó Gold.
- Esto – respondió Silver al levantarse con una extraño pedazo de roca morada y un pedazo de metal en sus manos – Una roca oscura y una garra afilada, y no son las únicas.
Gold miró el campo de batalla. En el piso relucían pequeños pedazos muy parecidos a los que Silver tenía en sus manos.
- Esto provocó la evolución de Weavile y Honchkrow – indicó Silver.
- ¡Muchachos! – los llamó Crys llegando al lugar junto con Soul y Morty.
- ¡¿Quién tiene la Flauta? – exigió Soul adelantándose para encarar a Gold y Silver. Silver metió su mano bajo su abrigo y sacó la Flauta. Soul se lanzó hacia el objeto, sin embargo, Silver fue más rápido y lo apartó de la muchacha.
- ¿Por qué nos lo ocultaste? – inquirió Silver.
- Dámela o juro que te hare desear jamás haberme conocido – amenazó Soul agarrando a Silver del cuello de su abrigo.
- Crees que una ridícula niñita me asusta – espetó Silver sin inmutarse – Ahora responde la pregunta.
- Regrésame la Flauta – murmuró Soul furiosa.
- Responde la pregunta – repitió Silver. A continuación, con su mano libre, Soul asestó un fuerte puñetazo en la mejilla de Silver, causando que el pelirrojo cayera al suelo y soltara la Flauta en el proceso. Gold, Crys y Morty se quedaron congelados ante la escena. Silver levantó su mirada llena de odio a Soul, al tiempo que esta recogía la flauta del suelo.
- Nunca, óyeme bien, nunca vuelvas a coger esta flauta sin mi permiso – advirtió Soul regresándole a Silver una mirada, igualmente, impregnada de odio.
¡Hola! Aquí está un nuevo capítulo un poco más rápido de lo que pensé. Primero, una disculpa. Como seguramente algunos se dieron cuenta, este capítulo lo subí hace algunas horas con un pequeño error que Joey Hirasame me corrigió (¡Muchas gracias!): la evolución de Sneasel se da gracias a la Garra afilada subiendo un nivel durante la noche, no con una roca oscura. Por razones temporales, no puedo hacer al pie de la letra eso porque me es imposible poner la batalla durante la noche. Hare todo lo posible por no volver a cometer ningún error y si llega a pasar, cualquiera que lo note por favor avíseme para corregir. Espero que les haya gustado y tratare de actualizar pronto. Gracias a Naomi-chian, a Keiian, a Joey Hirasame, a vali, a Candiicee y a franc14 por sus comentarios, este capítulo es para ustedes.
Adiós ;)
