Capítulo 4: noticias.

La academia pasaba lentamente para Itachi, soñando con el día en que realmente podría estar como alumno de Minato, sin embargo, pese a la promesa que ese rubio le había hecho, sentía que algo no iría bien, era un sentimiento extraño que había crecido en su interior tras recibir la gran noticia… querían nombrar Hokage a Minato. ¡Nadie había sido Hokage tan joven! Pero tampoco era algo que le extrañase a Itachi. Había visto el potencial del genio Namikaze y una cosa estaba clara… ¡Minato era el idóneo! Porque él jamás se rendía, porque él era capaz de proteger a todo el mundo por encima de su propia seguridad, porque tenía una empatía y una amabilidad que pocos ninjas tenían. Simplemente… él era perfecto, ningún otro Hokage sería como él pero eso… le alejaba de poder ser su alumno.

- ¿Qué tal te encuentras? – preguntó Shisui al ver a Itachi con la vista fija en la ventana de la academia.

- Estoy bien – intentó sonreír hacia su amigo aunque éste había fijado sus ojos en ese pergamino informativo sobre el nuevo cargo de Hokage.

- Apuntas muy alto, Itachi – sonrió Shisui – ese chico es algo fuera de lo normal.

- Cuando yo le conocí, sólo era un chico más, ni siquiera sabía lo lejos que llegaría.

- Aun así… creo que si alguien puede alcanzar a un genio, es otro genio – intentó animarle su amigo – eres bueno, Itachi, y estoy convencido de que harás todo lo posible para llegar hasta donde él está.

- Hokage con tan sólo diecinueve años – sonrió Itachi – es increíble pero… estoy dispuesto a mejorar mucho más, le alcanzaré, me haré ANBU y pediré protegerle, quiero ser su mano derecha.

- Te llevará tiempo conseguirlo.

- Me da igual el tiempo si consigo estar a su lado. Voy a ser el mejor.

- Te quedan dos años más de academia.

- Este año me iré de la academia – sonrió con orgullo – será mi último año.

- No hagas locuras, Itachi, nadie ha salido antes de los doce años.

- Pues seré el primero. Seré tan bueno que tendrán que ascenderme. Aquí comienza mi sueño para ser su ANBU y lo haré en tiempo récord tal y como él lo ha hecho para ser Hokage.

- Estás loco – sonrió Shisui pese a saber que Itachi hablaba en serio y que era capaz de conseguirlo.

¡Hokage! Eso le había propuesto el consejo y, sin embargo, pese a la gran noticia, él seguía encima de aquella rama dudando sobre si aceptar o no el puesto. Ahora estaba bien como profesor, su primer equipo estaba prácticamente listo para salir en solitario y los rumores sonaban trayendo palabras sobre una nueva guerra que él habría preferido evitar.

El ruido del viento hizo que agachase la cabeza dejando que el kunai se clavase contra el tronco en el que estaba apoyado, teniendo que cambiar su escondite y lanzando una sonrisa al ver que sus chicos empezaban a mejorar. Obito fue el primero en cortarle el paso mientras Rin hacía unos sellos desde atrás preparando el siguiente movimiento.

Tan rápido como siempre, se teleportó a una de las marcas que había hecho en otro árbol y observó a esos dos chicos mirarse incrédulos antes de ponerse a buscarle. Una sonrisa volvió a salir de sus labios instantes antes de escuchar ese ligero movimiento de hojas que le indicaba que iban a atacarle de nuevo. Le dio tiempo a sacar uno de sus kunais de tres puntas y bloquear la katana de Kakashi, su aprendiz con más talento hasta el momento.

Un par de movimientos, y Kakashi estaba atado a uno de los árboles pese a que parecía que podía haber ganado. Minato observó cómo sus tres alumnos se reunían justo cuando Kakashi conseguía desatarse. Pensó en volver a la carga aunque sus compañeros le indicaron que lo dejase ya, pero Minato, al ver cómo activaba esa nueva técnica que chirriaba como una bandada de pájaros, se puso serio, observando su mano y permaneciendo quieto frente a él hasta que éste se lanzó a la carrera.

El polvo y la arena se elevó impidiendo a sus dos compañeros observar lo que había ocurrido, pero cuando todo se despejó, observaron con cierta sonrisa cómo Minato había detenido su mano y Kakashi perdía el Chidori lentamente.

- Eres rápido, Kakashi, y vas a ser muy bueno, pero eres impulsivo y cuando utilizas esta habilidad, pierdes de vista el objetivo. Demasiado rápida para el ojo humano – le sonrió – aunque has mejorado mucho, has conseguido darme un golpe.

Todos observaron los dedos de Minato tocando un pequeño corte en su manga. Ni siquiera sangraba, no habían llegado a darle en la carne, pero sí a cortar su camiseta. Obito pareció entristecerse ligeramente al ver que Kakashi era capaz de hacer un corte superficial en la camiseta de su maestro mientras él… no había logrado algo así jamás. Para Minato, no pasó desapercibida esa mirada, sin embargo, una cesta de picnic le golpeó la cabeza al jovencito evitando que se quejase. Al girarse, observó a Kushina tras él.

- ¿Por qué esa cara tan larga? – sonrió – veo que habéis mejorado. Os he traído el almuerzo.

- Muchas gracias, Kushina, me muero de hambre – sonrió Minato acercándose a ella y dándole un beso en la frente.

- Es mi especialidad – sonrió la mujer, observando entonces cómo Rin cogía con rapidez la cesta y le halagaba por lo bien que cocinaba.

- Me encanta tu cocina, un día tendré que pedirte las recetas.

- Seguro que serás una gran mujer algún día, por ahora, céntrate en tu entrenamiento – sonreía y animaba Kushina a la joven.

La guerra era algo que le preocupaba a Minato, no lo negaba y sabía que al otro lado de los muros, el conflicto se intensificaría cada vez más, pero esos pequeños momentos con sus alumnos era lo único que le hacía sonreír. Tan sólo podía prepararles lo mejor posible para los acontecimientos venideros y tratar de protegerles lo mejor posible.

En casa, Kushina cosía la manga rota de su futuro esposo. Tan sólo quedaban unos días para su matrimonio y, pese a que ambos estaban muy felices por el acontecimiento, Kushina también veía en la mirada de Minato esa cierta incertidumbre, motivada por sus alumnos, el entrenamiento y la guerra.

- Esto ya está – sonrió Kushina devolviéndole la camiseta azul que siempre llevaba.

- Muchas gracias – sonrió Minato.

- Te preocupan, ¿verdad? – preguntó Kushina – Kakashi está mejorando mucho.

- Para su edad es un privilegio tenerle, será un gran ninja, mejora a pasos agigantados.

- También Rin.

- Sí, también Rin…

- Pero Obito… - susurró Kushina algo preocupada y cabizbaja – él parece como si no quisiera entrenar, como si con tener el sharingan fuera suficiente.

- Es cosa de su clan – comentó Minato – y no sé cómo motivarle. Quizá los Uchiha me vienen un poco grandes. Sin embargo… sé que es tu favorito – sonrió Minato.

- Quizá por la exigencia de su clan – sonrió Kushina – por lo frío que parece a veces, porque se esfuerza por intentar ser el mejor tal y como quiere su clan.

- Los Uchiha son como un mundo aparte, uno que no entiendo.

- ¿Cómo el genio Uchiha? – preguntó Kushina.

- Él… quiere que yo sea su profesor y se lo prometí después del primer equipo pero… no sé si estoy preparado para entrenar a un genio y menos un Uchiha. Mira Obito… es como si no avanzase en mis manos. Me da miedo… que Itachi tampoco avanzase a mi lado.

- Es cierto que Obito es mi favorito de tus estudiantes – sonrió Kushina – y que es complicado llevar a un Uchiha cuando vienes de un clan sin ninguna habilidad genética pero… lo estás haciendo muy bien y… he visto a Obito entrenar, también a Itachi. No tienen punto de comparación. Cada vez que paso por el campo de entrenamiento, Itachi está allí, día y noche, se esfuerza como el que más y desea que seas su profesor. A veces querer cumplir un sueño es suficiente para motivarles – sonrió su futura esposa consiguiendo que Minato se relajase.

- Sí, tienes toda la razón. No puedo generalizar y sé que Itachi está deseando que le coja como alumno.

- Y en cuanto a lo de Hokage… ¿Qué has pensado?

- Creo que aceptaré, pero después de nuestro matrimonio – sonrió segundos antes de depositar un suave beso en la frente de su esposa – si tú confías en mí para el puesto, tendré que confiar un poco más en mí mismo.

- Yo siempre confío en ti, Minato, y sé que ese chico que está deseando que le entrenes estará encantado de tener al propio Hokage como su profesor.

- Tendré que ir a preguntar en la academia y elegir un grupo apto para él.

- ¿Crees que habrá gente a su nivel?

- No en la academia, estaba pensando en ponerle en un equipo con dos personas mayores que él, dos ninjas que puedan enseñarle y le hagan esforzarse más.

- ¿Qué te parecen los ninjas dos años mayores a él? Acabarán de terminar la academia, tienen más conocimientos que él pero los tres seguirían siendo novatos, no han estado ahí fuera contra enemigos reales.

- Sí, eso podría funcionar – sonrió Minato.

Dos semanas después:

"Equipo dos", así era cómo Minato pensaba llamar a su nuevo equipo una vez dejase libre a su anterior equipo, un equipo formado por Tenma Izumo, Shinko Inari e Itachi Uchiha. Aún no había dado la noticia a su equipo pero hoy… ellos irían en solitario por primera vez, empezarían su nuevo camino junto a otro profesor, vivirían sus aventuras y aun así… les había dado uno de sus kunais a cada uno como regalo y, a la vez, como sistema de protección para poder acudir en su ayuda si la necesitaban. Puede que se graduasen pero… siempre seguirían siendo sus alumnos, eso era lo que Minato sentía.

- ¿Está seguro, Hokage? – preguntó uno de los maestros.

- Completamente seguro.

- Pero… Itachi aún necesita dos años más de academia mientras que Tenma y Shinko ya están para graduarse con doce años.

- Lo sé, pero creo que Itachi puede aprender de ellos. Diez años… ha superado a toda su clase y está preparando las pruebas para los ANBU, nadie había entrado a los ANBU tan joven, yo le ayudaré a prepararse y estoy convencido de que sus compañeros también serán un apoyo.

- Dos chicos de doce años no aceptarán a uno de diez en su equipo, sería como decirles que no son tan fuertes como él, que no pueden compararse a lo que él hará – se quejó el profesor.

- Ningún equipo encaja a la primera, pero acabarán entendiéndose. Conozco a Itachi y no es arrogante. Puede que cierta rivalidad entre Itachi y Tenma haga que ambos mejoren mucho más rápido – sonrió Minato.

Tras haber elegido su equipo y sin objeciones del resto de instructores que habían preferido cederle el honor al Hokage de elegir primero, Minato se marchó hacia el aula donde sus alumnos debían aguardar. Antes de abrir la puerta, ya escuchó las quejas de Tenma por tener que tirar de un niño dos años menor que ellos, sin embargo, Shinko parecía intentar ser la mediadora, suavizando las cosas pese a que Itachi no parecía estar haciéndoles caso.

Al abrir la puerta, Itachi miró a su nuevo profesor, abriendo los ojos al ver al mismo Hokage frente a él. No pensaba que Minato fuera a aparecer, esperaba algún otro profesor antes de que le asignasen a Minato, quizá entrar en los ANBU antes de que pudiera alcanzarle, pero allí estaba.

- Buenos días – sonrió Minato – veo que mi equipo tiene mucha energía, ya estáis debatiendo.

- Tiene que ser una broma, a él le quedan dos años más de academia – se quejó Tenma aunque algo sonrojado al ver que se trataba del mismo Hokage el que les entrenaría.

No es ninguna broma. He visto las cualidades de Itachi y creo que no hay nada que los profesores de academia puedan enseñarle ya, aprenderá más con vosotros y conmigo. Voy a ser vuestro profesor, pero no será nada fácil, trabajaréis más duro que cualquier otro equipo. ¿Empezamos? – sonrió Minato enseñando entre sus dedos un par de cascabeles.