Dolor
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—¿Crees que le guste?— le preguntó un chico castaño a Hinata mientras le mostraba un anillo— ¿o debería buscar otro?
Su voz mostraba nerviosismo, Hinata solo lo miraba divertida al ver la expresión de incertidumbre en su acompañante.
—Estoy segura de que le encantará— le decía mientras le devolvía aquella caja con aquel anillo dentro.
—Vi otro que tenía un dimanante más grande y no sé, quizás…
—Cálmate—Hinata puso sobre la mano del moreno la suya tratando de tranquilizarlo— Hanabi estará encantada con este... es perfecto.
—Te creeré— susurró guardando la pequeña caja en su saco. Levantó su copa, cosa que imitó Hinata mientras Kiba hacía un brindis.
—Por tu cumpleaños— murmuró—. No creas que no te compré nada— Kiba sacó un estuche y se lo entregó a Hinata— espero que te guste.
—No debiste— ella recibió el paquete mientras un pequeño sonrojo se apoderaba de su rostro.
—Claro que sí— Kiba alzó su copa nuevamente— no cualquier día cumples veintiséis.
Ella lo abrió sacando unos pendientes, le agradeció el gesto, mirando fijamente esos aretes con aquellas perlas.
—Te lo agradezco — murmuró, sintiendo el corazón partirse al darse cuenta que a pesar de estar feliz ese rato, no podía evitar sentirse sola al saber que Sasuke ni siquiera se había acordado de su cumpleaños. Kiba se dio cuenta de la expresión de tristeza que había puesto, ellos habían sido amigos desde que eran niños y la conocía como la palma de su mano, él, más que su amigo era su confidente y solo con él había tenido la confianza de abrirse un poco al contarle sus problemas.
—¿Todo bien?— preguntó el castaño aun sabiendo que no era así— ¿Sasuke está bien?
—Todo bien, Kiba— musitó Hinata tratando de que no la interrogara.
—No sabes mentir — Kiba sonrió ante la mirada de sorpresa de la chica— pero si no quieres hablar está bien.
Ella bajó la vista como si pensara lo que su amigo le decía.
—Él… creo que él tiene una amante.
Kiba dejó la copa en la mesa y miró a Hinata intensamente mientras apretaba su puño. Hinata se arrepintió de haberle dicho eso.
—No estoy segura…— dejó escapar con voz lastimera. — es solo una idea mía…
— Si el río suena…— Kiba no completó su frase al ver el rostro de la chica, seguramente ya tenía suficiente con sus pensamientos para que él le diera aún más— pero tal vez te equivoques.
Hinata sonrió un poco al escuchar eso. Le agradecía que tratara de animarla aunque conociendo al chico seguramente lo que quería era ir a reclamarle a Sasuke. Suspiró un poco y desvió su vista a otro lado, admiró el restaurante en el que estaban, era uno elegante y algo sobrio, estaba totalmente lleno y muchas de las que iban eran parejas. Notó que Kiba continuaba observándola detenidamente, debía admitir que era un hombre apuesto, su cabello café estaba algo alborotado pero le daba una imagen sexy, su ojos eran muy felinos por así decirlo, aunque con una seguridad que envidiaba, su porte elegante y algo desenfadado era algo muy típico de él.
Eran amigos desde la escuela, habían forjado su amistad convirtiéndose casi en hermanos, muchos aseguraban que terminarían juntos y tal vez así sería si en la vida de Hinata no hubiera aparecido Sasuke y en la vida de Kiba no se hubiera presentado Hanabi.
—Hinata— la voz de Kiba sacó a la chica de sus pensamiento – te llevaré a tu casa...es tarde.
Ella asintió. El reloj de su muñeca marcaba ya las siete de la noche, no era muy tarde pero desde las tres estaba fuera de su casa, y es que cuando estaba con él, el tiempo se le iba más rápido de lo normal.
El trayecto fue silencioso, Hinata pensaba en todas sus dudas, en sus culpas, en solucionar todo, aunque presentía que nada se solucionaría ya, tal vez solo esperaba que la bomba explotara en su cara.
La expresión de Kiba no se distanciaba mucho de la de Hinata, su semblante serio era algo raro en él, pues siempre sonreía y hacía bromas. Veía de vez en cuando a Hinata pensativa y eso lo enfurecía aún mas, él la conocía mejor que nadie, y sabía que estaba sufriendo. Conocía la situación que vivía con Sasuke y del problema que tenían. Estuvo con ella en los momentos más difíciles y pensaba que esa etapa estaba superada pero se daba cuenta con tristeza que no era así.
Estacionó el coche en la acera. Hinata aún seguía encerrada en sí misma sin darse cuenta que ya habían llegado. Kiba tampoco se lo anunció y esperó a que ella dijera algo. Mas los minutos pasaban sin que ella pareciera percartarse.
— ¿Tú me dejarías?— preguntó de pronto sorprendiéndolo. Kiba mordió su labio, sabía a lo que se refería y no tenía una respuesta — ¿lo harías, Kiba?
Tragó saliva y llevó su vista al frente. Hinata mantenía la cabeza agachada sin verlo, sus manos permanecían fuertemente entrelazadas, su largo pelo azulado cubría en gran medida su rostro. El castaño sintió cómo su corazón se detenía al escucharla. Sonrió un poco y llevó una de sus manos sobre las de la chica, las apretó suavemente indicándole que estaba con ella.
—Nunca— murmuró después de unos segundos. Escuchó que sollozo un poco y la atrajo hacía él. Se sentía impotente al no poder ayudara a su amiga, a su hermana pequeña—no te dejaría jamás… eres la mujer más perfecta que conozco… — se acercó un poco más a ella para susurrarle al oído—pero no se lo digas a Hanabi.
Entre su llanto Hinata dejó escapar una risa al escuchar lo que le decía su amigo. Se separó secándose las lágrimas que habían surcado su pálido rostro. Miró a un lado de su ventanilla para admirar la casa donde vivía. Las luces estaban apagadas señal de que Sasuke no estaba ahí.
—Gracias por la comida — le dio un beso en la mejilla— por todo.
—No podría llamarme tu amigo si no hiciera todo lo posible por ayudarte
— ¿Irás con Hanabi?— preguntó ya con más calma.
— Mañana— respondió el chico— serás la primera en saber la respuesta.
—Ya sé cual será— Hinata sonrió poco y se alejó de Kiba agitando la mano en señal de despedida. Kiba subió a su auto y arranco apenas Hinata se acercaba a la puerta de su casa. Cuando entró nuevamente la sensación de soledad la invadió por completo… Sasuke no estaba… de hecho no estaba desde hace mucho.
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Mantenía su vista fija en el vaso que sostenía en la mano izquierda, dejó que su cuerpo se relajara en aquel sillón que adornaba la sala de aquel departamento. Sus negros ojos se encontraron con los azules de su acompañante, quien se situaba frente a él, la examinó de arriba abajo. Ella portaba un entallado vestido azul, dejando ver sus blancas extremidades, su largo cabello rubio le llegaba a la cintura pero lo llevaba amarrado en una coleta alta que le daba un toque sofisticado a su atuendo; su rostro estaba libre de imperfecciones notándose un cutis liso y suave, sus labios rosados invitaban a cualquiera a besarla. Estaba perfectamente arreglada, calzando unas zapatillas negras de tacón alto, que le daban una apariencia más espigada a su figura.
Ella sonrió al ver que la miraba, pero él no le devolvió el gesto, sólo la observaba mientras ella le servía otro trago.
—No te esperaba este día— aquella mujer empezó la plática mientras prendía un cigarrillo.
—Apaga esa porquería— Sasuke desvió la vista a otro lado conforme ella apagaba el cigarrillo divertida.
—Qué humor— se paró y se sentó a un lado del chico, quien solo ignoraba el acto—¿tu casa o tu trabajo?
El chico sola la veía sin responder, ella sabía que si algo no toleraba Sasuke era que le preguntara sobre su vida privada.
—Tú— respondió el Uchiha — tú eres mi problema...Ino.
Ella sonrió satisfecha, se colocó delante de él mientras ponía sus manos sobre el pecho de Sasuke.
—Entonces permíteme ayudarte
Quiso besarlo pero él la aparto de su lado, levantándose y caminando un poco hasta llegar al pequeño bar que tenía el departamento.
—Se acabo, Ino— puso las manos sobre la barra. No es que le doliera terminar con aquella mujer, eras solo que a esas alturas de su vida aún no comprendía cómo es que se había involucrado con ella, se arrepentía de eso. Le dolía que hubiera sido tan débil como para caer ante Ino, se sentía miserable por haber traicionado a Hinata, por haber traicionado el amor que le tenía. Recordaba casi con asco el día en que se dejó envolver por ella, el día en que se dejó vencer por sus problemas y por su falta de decisión. Y aunque al principio le había parecido excitante aquella aventura, ahora solo la veía como un obstáculo para salvar su matrimonio. Y no es que odiara a esa mujer que ahora tenía enfrente, sabía que ella no tenía toda la culpa, pero le resultaba más fácil pensar que ella era la causa de todo lo malo de su vida.
—Si tú lo quieres— contestó acercándose a él nuevamente—así será.
Sasuke tomó su saco y estaba dispuesto a irse, a cerrar esa etapa en su vida, a esperar que Hinata lo perdonara, que él mismo se perdonara.
—Espera—le llamó Ino. Él se detuvo un tanto impaciente—antes de irte debo decirte algo.
—Si quieres quedarte con el departamento puedes hacerlo—le dijo mientras se encaminaba nuevamente a la salida.
—Sabes que nunca ha sido mi intención sacarte dinero—Sasuke se detuvo nuevamente—no lo necesito, tengo de sobra.
—¿Entonces?
La chica se puso tras él y acercó su boca al oído del pelinegro, éste, al escuchar lo que le decía, perdió el color de su rostro. Abrió los ojos mostrando sorpresa mientras la rubia se alejaba. Le tomó varios minutos reaccionar, y, cuando lo hizo, salió dejando a Ino viéndolo partir, pero sin quitar de su rostro una sonrisa de satisfacción.
—Volverás, Sasuke— susurró para ella misma— y esta vez no querrás irte
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Continuara…
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Bien otro capítulo más, esta vez es más corto que los anteriores, pero no puedo hacerlos más largos (bueno si puedo pero no quiero jeje) así esta pensaba la historia y si los alargo se me complicarías las cosas.
Me despido agradeciendo de antemano sus comentarios.
Hasta la próxima.
