Disclaimer: HP no me pertenece.


Capítulo 3

El primer lazo: El sentir

.

.

Draco siempre había sabido que tenía una magia poderosa, pero hasta ahora no recordaba haber perdido el control de aquella manera. Con una sensación de incredulidad, miró hacia las puertas, donde había mandado a Potter, y luego, sintiendo la culpa invadirlo, se esforzó en decirse que no importaba. Porque no lo hacía.

¿Cierto?

El impulso de ponerse de pie y caminar hacia la salida se incrementó a medida que los segundos pasaban, pero se obligó a permanecer donde estaba y apretó los puños con fuerza.

-Draco…-empezó Snape, pero el rubio lo miró e interrumpió lo que sea que iba a decir.

¿De donde había venido esa fuerza? ¿Por qué podía sentir lo que sentía Potter?

-Señor Malfoy…

La voz del anciano director lo hizo voltear a verlo, y todos pudieron ver el cambio en la mirada del joven hacia ellos. No los miraba con desprecio, ni arrogancia. Ni siquiera con la terquedad que lo caracterizaba. Había desconfianza ahí, pero también confusión y algo nuevo… que el anciano no supo explicar.

-¿Si?-preguntó el slytherin

-Me gustaría hablar con usted sobre lo que pasó.

-¿A qué se refiere?-preguntó neutralmente- ¿Al accidente?- ironizó- ¿O a la forma en que Potter de alguna manera cambió una memoria de la infancia?

El anciano rió levemente, haciendo que los presentes lo miraran de distintas maneras. Pomfrey parecía confundida de la razón de su risa, McGonagall acostumbrada, y Snape malhumorado.

-Bueno, no sé cómo se metió en su mente, pero no me sorprende. Estoy seguro que estaba desesperado porque despertara.

El rubio alzó la ceja, incrédulo.

-Pero yo quería hablar del accidente.

-Sigo preguntándome porque lo llama accidente. No soy tonto, estoy seguro que es culpa de Potter.

-El señor Potter empleó un simple finite- lo defendió la Jefa de su casa.

-Minerva- Dumbledore interrumpió el reclamo que Draco estaba a punto de dar. - Por favor, retirate. Yo me encargare de esto. Tú también Severus- añadió hacia el otro Jefe de Casa.

-Bien, si me disculpas, debo ir a encargarme de cierto gryffindor.

-Oh, no, Severus. Yo me encargaré- exclamó la mujer hacia el pocionista.- Es mi casa, y mi alumno.

-No piensas hacerle nada.

-Voy a disciplinarlo de la manera que se merece.

-Oh, por favor. Le harás hacer planas de 'No debo molestar a niños de 10 años o puedo hacer que Salvador Potter casi mate a alguien'

La mujer jadeó indignada.

-Por supuesto que no.

-Profesor-llamó la enfermera y el anciano negó con la cabeza y los miró a ambos.

-El Señor Longbottom limpiará calderos con el profesor todos los días por un mes.

-¡Un mes!-exclamó la mujer.-Es demasiado.

-Dos meses entonces-declaró el director para satisfacción del profesor de pociones.

-¿Dos meses? Él solo está en ese estado por la muerte de sus padres, necesita tiempo para sentirse mejor.

-Creo que le ayudará limpiar calderos, cansarse, para dormir en las noches. Lo que hizo pudo tener consecuencias grandes. Ahora salgan, por favor.

Bajo la mirada de un desconfiado Draco, ambos se marcharon.

-Poppy, yo me encargaré de ello.

-De acuerdo- exclamó la mujer, mirando al rubio- Si me necesita alguno de los dos no duden en llamarme. Especialmente usted, señor Malfoy.

-Por supuesto, gracias. - Agradeció el mayor. Cuando se quedó a solas con el anciano, Draco lo miró y exclamó.

-Proceda.

Albus sonrió ante sus palabras. Al menos, ahora que estaba libre de su lazo con Tom, le escuchaba.

Le explicó cómo el finite lo había golpeado y cómo tenía un lazo del que no era consciente con Voldemort. También empezó a explicarle el lazo que tenía con Harry, cuando a mitad de la plática notó que el muchacho no le escuchaba y veía sus manos.

-¿Señor Malfoy?

-Yo… no me siento bien. Tengo frío.

-¿Frío?-repitió el mayor, convocando un hechizo de calor sobre él.

-No, no es mi cuerpo. Es… mi corazón- tembló- está...

Miró al director y luego sus manos. Se estaba congelando. Pronto hubo un pequeño sentimiento de temor, y fue cuando Draco notó que no era suyo.

Tenía que ser de Potter.

Se paró lentamente y miró a la puerta. Ahí estaba ese pequeño zumbido, ese llamado. Tenía miedo. Le pedía ayuda. Lo que fuera que estuviera pasando fuera de esa puerta estaba alterando a Potter.

Draco estiró la mano para abrir la puerta e ir con él, pero cuando tomó el pomo se detuvo, consciente de que si la abría significaba solo una cosa. Que había empezado a servirle, qué había empezado a protegerle.

Dumbledore sonrió al verlo titubear.

-Adelante, señor Malfoy-le motivó.

El slytherin volteó hacia él.

-No-exclamó soltando el pomo.

-Señor Malfoy, sé que usted lo ha notado. Harry no es el mismo-añadió con tristeza- su corazón se está llenando de rencor, de ira, indiferencia… Pelear contra Ya Sabe Quién en ese estado no le permitirá ganar, está perdiendo su corazón, su esperanza, su amor… El único poder que Riddle no conoce y le da una ventaja a Harry sobre él.

-Potter no me necesita-insistió Draco- Jamás lo ha hecho y no lo hará ahora solo porque yo esté destinado a protegerlo. No lo hice por años y no pasó nada. No voy a defender a Voldemort, así que todavía puede ganarle.

-Si no lo hace por él, hágalo por usted, entonces. Ahora que su vínculo se ha corregido, y tiene un enlace emocional con él que no tuvo con Voldemort- Draco se estremeció ante su nombre- su estado de qilin se ha enlazado a las acciones de Harry. Con Voldemort no pasaba nada, porque no era su elegido a pesar de su lazo artificial con él, pero Harry acabará con usted mientras más lo deje caer.

Malfoy dejó salir un sonido disgustado.

-No deje que se vuelva como él, por favor.

-¿Qué le hace creer que puedo recuperar al Potter de antes? Nunca inspiré nada en él más que odio.

Dumbledore negó y lo miró con una sonrisa suave y orgullosa.

-Oh joven Malfoy, usted ya lo ha ayudado bastante. Durante su estadía aquí, Harry ha llorado, reído, nuevamente. Se ha preocupado, enfadado y pensado en algo más que su futura batalla. Usted despertó su corazón y él intenta dormirlo de nuevo.

-¿Por qué?

-Creo que siente que la indiferencia es la mejor manera de…

-No, por qué se volvió así.

-Oh-respondió el anciano. -Perdió a una de las personas que más amaba, y eso es… horrible.

.

Echado.

Draco lo había echado.

Harry se quedó parado durante un tiempo indefinido, mirando la puerta a pesar que varios minutos atrás los profesores salieron dejando únicamente al rubio y al director dentro.

-¿Harry, qué ha pasado?

La voz de Ron lo despertó de su letargo y el gryffindor dio la vuelta, justo a tiempo para ver a su amigo pelirrojo mirándolo. Traía comida, para él, supuso, y se preguntó cómo después de su pelea Ron podía preocuparse por él.

Sonrío sarcásticamente. Preocupación. Había expresado su preocupación por el rubio y el desgraciado lo había tratado como basura. Pues que se jodiera. Eso le pasaba por dejar que atravesara sus barreras, alejándose de todo y de todos. Había alejado incluso a sus amigos más cercanos y como un idiota había dejado que fuera precisamente Malfoy quien despertara emociones en él. Era un idiota. Miró fríamente a Ron, quien frunció el ceño ante esa expresión.

-Ya sé, ese es un qué te importa. Pero te voy diciendo de una vez que aun si me tratas como a Hermione te jodes y me aguantas. No le brinde mi energía a tu rubio pesado para que me vengas ahora a ignorar.

-¿Por qué? ¿Qué pasa si lo hago? ¿Qué pasa si la sigo tratando así? ¿Qué pasa si sigo tratandola como la hija de muggle que es? ¿Como una...?

-Voy a partirte la cara- gruñó Ron jalando al héroe del cuello- si te atreves a decir esa palabra.

Harry supo que no mentía, e iba a rodar los ojos y decirle que no iba a insultarla cuando una varita apareció apuntando directo a la garganta de Ron, y ambos chicos voltearon a ver al recién llegado. Era Draco, su cabello rubio estaba suelto y su mirada era totalmente fría mientras enfocaba sus ojos en las manos de Ron, quién al ser más alto hacía que Harry fuera levemente alzado en esa posición y empezara a sentir dolor en el cuello – Lo vas a ¿qué, Weasley?

-Malfoy

-Gracias por recordar mi apellido, ahora, suelta a Potter.

-¿Potter, ahora lo proteges? Me sorprendes Malfoy. Juraría que lo querías muerto hacía unos días, después de todo no lo mirabas y servías a Ya Sabes Quien- dijo Ron burlándose.

-Lo que yo quiera no es tu problema, ¿entendiste?

-Te sugiero que te apartes Malfoy- declaró Harry calmadamente. –Este no es tu problema

Draco lo miró con el cejo fruncido. Potter idiota, él preocupándose ante el repentino sentimiento de alarma y ahora le decía que se marchara. Irónico ¿No era la historia de su vida?

-Tú te callas – le respondió enojado y volvió al pelirrojo - ahora bájalo.

Ron bufó y como resultado la varita le presionó aún más el cuello.

Joder, iba en serio.

-Cru…

Lo soltó.

- ¿Estás loco?-gritó.

-Qué curioso. Eso mismo preguntaron los mortífagos que quisieron reemplazar a Voldemort y a los cuales maté.

Ron lo miró asustado.

-¿Estás marcado?

Harry no quiso admitirlo pero detrás de su fría mirada, al observar la escena, se sintió ansioso. Nunca llegó a ver que marcaran a Draco en sus recuerdos; pero era posible porque el idiota estuvo trabajando para Voldemort y no precisamente para entregar mensajes.

-¿Qué si lo estuviera?

-Dumbledore no permitiría que estuvieras aquí.

Draco rió y Harry sintió una desagradable ola de sentimientos proveniente de el rubio. Daño, eso quería causar Draco.

-Lo hará ¿sabes por qué? Porque ahora que ha encontrado a un qilin no lo dejará pasar, es la carta perfecta para la victoria de Potter-Harry estuvo de acuerdo-En estos pocos momentos pude notar algo –dijo avanzando hacia él- Dumbledore cree que cometí un gran error y protegí al equivocado, contra mi voluntad. Puede creer lo que crea pero hasta él sabe que un qilin es difícilmente engañado y yo sabía lo que estaba haciendo.

Ron lo agarró del cuello, de la misma manera que había hecho con Harry, sin temerle ni un segundo.

-¿Estás diciendo que estuviste por voluntad propia tratando de matar a Harry?

Un golpe en su estómago lo tiró al suelo y Ron alzó la mirada para ver a Draco mirándolo fijamente. El rubio nunca había dado muestras de tal fuerza física, así que lo tomó por sorpresa. Tosió.

Draco solo se acomodó el cuello y lo miró.

-Por supuesto que sí. Ahora, ¿me dirás que eso no te hizo feliz? Según recuerdo tú ocupaste mi lugar. Nunca te lo he agradecido. Potter es una gran fuente de problemas, a estas alturas estaría acabado. Es una lástima que hasta ahora haya reclamado su posición como maestro. Pero no es que me importe. Dáñalo y te acabo.

-¿Así que ahora lo defenderás?

-Defenderlo es una palabra ambigua- contestó el slytherin- haré lo que más me convenga y dado que ahora no puedo mostrarle lealtad a Voldemort, solo me queda que Potter siga vivo.

Ron sonrió. Si Malfoy estaba protegiendo a Harry había aceptado ser su qilin.

Y Harry no se había dado cuenta el muy tonto, si su cara decía algo. Parecía que ambos se habían peleado, así que Ron decidió que esto de alguna manera los estaba ayudando a reconciliarse. Interiormente esperanzado decidió jugar sus cartas, porque si tenía razón, el rubio podía ayudar a su amigo a ser nuevamente el mismo.

-No parecía importarte poco en tus sueños que Ron haya ocupado tu lugar Malfoy- intervino Harry, y Ron miró al rubio con curiosidad, para saber su reacción al comentario. Si Malfoy era el qilin de Harry era obvio que lo odiara por poner a su elegido en su contra. Ni era tonto. De haber sabido que era su qilin no le hubiera dicho a Harry que no confiara en él y que era un prospecto de mortífago. Pero era tarde, muy tarde, para arreglar las cosas.

Draco sonrió.

-¿Oh crees que eres un experto en mí solo porque viste algunos recuerdos? ¿Esos que quisiste influenciar? ¿Dime Potter hasta que edad llegaste? ¿Lograste ver cómo me sentí cuando tú amiga la sangre sucia hechizó a Pansy? ¿Lograste sentir la sensación de poder corriendo por mis venas? ¿Cómo me sentí cuando tus amigos y tú metieron a mi padre a Azkaban? ¿Lograste ver mi cara de satisfacción cuando el papel que metieron con tu nombre salió elegido en el torneo de los tres magos?

Harry lo miró con rencor.

-Lo sabías.

-No, no en realidad. Pero era fácil de suponer, ¿para qué querían un cuarto mago en el torneo de los Tres Magos? Sorpresa Potter, para aniquilarlo. Es una lástima que haya sido Cedric y no tú. Hubiera preferido mil veces que Cedric sobreviviera.

Oh.

Algo dentro de Harry se congeló al llegar a la conclusión que Malfoy debía ser la pareja de Cedric, por quien había rechazado a Cho.

La ira volvió a encenderse en él, sin poder comprender por qué.

No. Malfoy le pertenecía en todos los aspectos, Dumbledore lo había dicho. Harry por fin tenía a alguien que proteger, y quien le protegería a él. Alguien solo para él. Alguien a quien no tenía por qué compartir.

-Tienes que entender, Harry, recordó las palabras del Director, el lazo está roto. Tú preferiste al señor Weasley y a la señorita Granger, y él se distanció de ti y se acercó a Voldemort, crear un nuevo lazo es difícil, recuperar el anterior es imposible.

-Así que debí tomarle la mano. Es lo que me está diciendo.

Albus sacudió la cabeza.

-No lo estás entendiendo Harry. Estoy diciéndote que ese cariño eterno que él te tenía de pequeño, aún sin conocerte, ya no está. Ni siquiera se desarrolló uno nuevo o más fuerte que lo reemplazara. No hay nada. Un qilin en esas condiciones puede serte leal pero no porque él lo quiera.

Ya no estaba…

Había desaparecido.

Había perdido a la única persona que lo querría de verdad.

Para siempre.

-¿Potter?

Draco frunció el ceño, la ola de emociones de Potter se había detenido y sintió un dolor en el pecho. Cuando quitó su mano con la que había cubierto su boca, vio sangre. Lo siguiente que supo es que Potter le estaba mandando enojo, puro, en su máxima expresión.

¿Era por algo que había dicho?

Caminó hacia él con la intención de que lo mire, pero la magia del moreno lo repelió con un campo eléctrico.

-No te necesito, haz tu jodida vida como quieras. No te necesito.

-Potter ¿qué estás haciendo?- exclamó preocupado cuando notó como su magia se extendió alrededor, haciéndole cortes en la túnica, en la cara y en los brazos. Todo donde alcanzara. Draco sintió miedo, ¿Qué le pasaba a Potter?

A él que había perdido a los que lo querían

Trato de alcanzarlo pero era inútil, no podía.

A él que no había sentido ningún tipo de cariño hasta los 11 años. Que necesitaba que alguien le amara por ser él

-Controla tus emociones, Potter. ¿Qué diablos te pasa?

Ante su nombre el gryffindor alzó la mirada, pero ya no había brillo en ella. Aún así las emociones de Harry lo atravesaron sin piedad. Miró sus ojos. Mierda, el moreno se había dejado inconsciente.

Aún así, al parecer la ira, el temor, la tristeza, la soledad estaban ahí, imposibles de ocultar. Expresando un sentimiento de abandono tan fuerte que Potter parecía haber perdido el control.

¿Pero por qué Potter se sentía abandonado?, se preguntó. La comadreja insistía en mantener esa amistad, y la Granger también se había mantenido firme a pesar del cambio de actitud de Potter.

¿Era por lo de Cedric?

¿Había significado tanto para él?

-Tú me perteneces-gruñó Harry- y él te alejó.

Draco retrocedió.

-¿Quién, el Lord? Potter tú y yo ya nos llevábamos mal antes de que empezara a servirle- no pudo evitar ironizar.

Potter pareció congelarse y luego miró a Ron, quién tragó saliva y retrocedió por instinto.

-¿Qué...?- inició, pero el dolor en su pecho se hizo más fuerte, y trató de recordar su plática con Dumbledore ¿Qué había dicho acerca de las emociones de Potter?

Que podían destruirlo si se volvían negativas

Bueno, al parecer las leyendas no mentían. Las emociones de Potter lo estaban destruyendo. La prueba era la sangre en su mano. Trató de concentrarse cerrando los ojos, para descubrir qué estaba sintiendo Potter, y por qué, justo ahora. Apenas se sumergió en el enlace lo invadió una sensación conocida, usual en Voldemort, tan usual que Draco ya no la reconocía.

Se esforzó en pensar y se felicitó a sí mismo al encontrarla. Antes de comprender cuál era realmente.

Ganas de matar.

Potter, justo ahora, tenía ganas de matar a Weasley, se dijo, y se sorprendió de su conclusión. Otra arqueada le hizo darse cuenta que tenía que actuar pronto, descubrir pronto el por qué. Más cuando Harry le lanzó un hechizo a Weasley que éste a duras penas esquivó. Tenía que evitar que lo maten. Eso destruiría a Potter, pese que ahora actuaba como si no le importara. Lo consumiría. Lo mataría haber lastimado a su amigo.

Lo perderían por completo.

Le lanzó un protego al pelirrojo cuando Harry envió un incendio hacia él. La mirada sobre él de ambos no se hizo esperar, pero duró un breve lapso antes de que Potter lo intentara de nuevo. El pelirrojo se congeló y finalmente un hechizo de Potter lo alcanzó y lo mandó a volar. Draco lo vio intentar levantarse y caer. Al parecer se había fracturado el tobillo y no podía pararse. Corrió hacia él.

- Episkey-gritó y lo tomó del brazo, empezando a recorrer por los pasillos con él. ¿Dónde estaban los profesores cuando los necesitaba?, se preguntó, especialmente cuando Harry, disgustado, empezó a perseguirlos; lanzándole a Weasley todo tipo de hechizos que Draco repelía en su mayoría con éxito, sintiendo la rabia de Potter cada vez que evitaba que cumpla su objetivo.

Cansado, empezó a disminuir la velocidad. El dolor se estaba volviendo insoportable. Finalmente se detuvieron en un salón vacío de la zona abandonada de Hogwarts y no pudo evitarlo. Se arqueó ante la mirada preocupada de Weasley y vomitó la sangre.

-¿Malfoy? – escuchó- ¿Qué está pasando?¿Estás bien?

Se sentía mal. Su respiración era agitada y su frente estaba sudada. Y aún no sabía por qué Potter quería aniquilar a Weasley.

Un hechizo contra la puerta los empujó a ambos contra la pared.

-Malfoy, Malfoy- se escuchó la voz de Potter, en el mismo tono que Voldemort solía usar para burlarse de los demás- hazte un lado y deja que lo aniquile como voy a aniquilar a tu querido Voldemort.

Draco se puso con mucho esfuerzo semi arrodillado con una rodilla como apoyo para sus manos y la otra directamente pegada al piso.

-Basta Potter. No sabes lo que estás haciendo.

-Claro que lo se, dragón. – Dijo disminuyendo el volumen y suavizando el tono de su voz, pero Draco aún no veía la consciencia en sus ojos- Voy a matar a los que me separaron de ti.

Tanto Ron como él se miraron entre ellos con los ojos bastantes sorprendidos, y Draco tocó su pecho, dolía. No podría ayudar a Weasley. No tenía su varita, y su cuerpo estaba en fatales condiciones.

Harry apuntó su varita contra el pelirrojo y exclamó.

-Cru…-inició Potter el conocido hechizo y por un momento la expresión de su rostro le recordó al slytherin a su tía Bellatrix celosa de Nagini, e intentando cortarle la cabeza sin que nadie se enterara. Oh, Merlín- reaccionó abriendo los ojos ¿Era eso? ¿Potter estaba celoso de Cedric? Tenía que hacer algo. Tenía pared cerca de Harry y su varita estaba prácticamente junto al Weasley que no se podía mover, al parecer en shock de que su mejor amigo le fuera a cruciar-ci..

Contacto físico, se recordó. Necesitaba contacto físico para calmar a Potter. Corrió hacia él para empujarlo. No llegaría, terminaría de decirlo...

Le besó.

Tras unos momentos de vacilación, Potter botó la varita y le azotó contra la pared besándolo con furia, con deseo, con posesión.

Draco se sintió bien.

Sintió la mano de Potter abriéndole la camisa por arriba y dejando libre su cuello para besarlo. Gimió. Potter pareció satisfecho con el sonido, porque volvió a besarlo en la boca, y Draco se dejó. Porque se sentía bien, porque se sentía correcto. Era cálido, reparador...

Era lo único que necesitaba.

Entreabrió los ojos y miró a Ron, quién veía la escena con la boca. A Draco sinceramente no le importaba. Los sentimientos de Potter se mezclaban con los suyos, haciendo sus propios sentimientos aún más potentes. Incontrolables. Desde hacía bastante había querido esto aunque se lo negara, pero no era el lugar ni el momento, pensó mientras sentía a Potter querer abrir más su camisa. Debían parar…

Parar, se dijo, pero no movió ni un dedo para detener al héroe.

-Desmaius.

No fue la voz de Weasley lo que lo hizo parar, sino que el flujo de sentimiento de Potter se detuvo y tenía que sostener al cuerpo que caía sobre él. Miró al pelirrojo, ligeramente atontado. Estaba seguro que estaba sonrojado y tenía al menos un chupetón en su cuello.

-No quería ver esto, lo siento.

Draco frunció el ceño, maldito pelirrojo. Pudo solamente haberse largado. Se acomodó lo más digno que pudo su camisa mientras ambos veían al moreno en el suelo y se recordó a sí mismo no volver a hablar nunca de Cedric. En realidad, Cedric era su mejor amigo y nunca habían pasado a los besos y toqueteos. Nunca se había sentido así de atraído. Sin embargo, tenía que admitir que Potter cabreado y celoso era sexy… y que tratara de matar a esos dos por él era hasta halagador.

Le dirigió una sonrisa de victoria a Weasley. Casi lo habían matado por él, y para su victoria había tenido que ser salvado. Estaba en deuda con el rubio. Genial. ¿Cómo lo iba a cobrar?

El pelirrojo rodó los ojos como si supiera lo que estaba pensando.

-¿Y qué se supone que haremos ahora con él?- susurró e gryffindor sin poder evitar ver su cuello, y Draco frunció el ceño, mientras observaba a Weasley mirar fijamente sus chupetones.

-Si no quieres que lo despierte para que te mate deja de mirarme.

El pelirrojo se asustó y desvió la mirada. Pero Weasley tenía razón. Nunca había pensado que esto pasaría. Lo que sea que fuera, justo ahora no quería verlo a la cara.

.

Cuando abrió los ojos lo que menos imaginó es que estaría en la enfermería y Draco Malfoy estaría durmiendo sentado en una silla pero apoyando su cabeza en él.

¿Qué había pasado?, se preguntó, examinando al rubio a su lado. Se veía pálido y tenía gotas de sangre en su camisa blanca. Cuando estaba mirando el cuello, observó unos moretones en su cuello, y se sonrojó.

Era chupetones.

-Son dos.

La voz del pelirrojo atrajo la atención de Harry e inmediatamente frunció el ceño.

¿Por qué estaba Ron ahí? ¿Por qué estaba él ahí? ¿Y por qué Ron sabía cuántos… ?

-Para el carro colega-dijo leyendo sus ojos- tú se los hiciste.

-¿yo?

Ron lo miró entre enojado y burlón.

-También tiene uno en el hombro, o eso creo, te lancé un desmaius antes de que siguieras.

Harry lo miró con confusión cuando le dio un golpe en la cabeza con la revista de quidditch que estaba leyendo antes, en el pequeño sofá de la enfermería.

-¿Y eso por qué fue?

-¡¿Cómo qué porque fue?! ¡Casi me matas! ¡Casi me crucias! ¡Él casi me crucia! ¡Me arrojaste un incendio! ¡Me tiraste contra la pared! ¡Fracturaste mi tobillo! ¡Él tuvo que salvarme!

-No sé de qué estás hablando.

-Dijiste que te había alejado del hurón y no sé qué cosas. Es más, ni siquiera debería estar aquí mal amigo.- Dijo marchándose y azotando la puerta.

El ruido solo hizo que el rubio se acomodara más contra él y Harry movió su camisa para observar más de cerca los chupetones. Así que dos… Movió un poco más la camisa y vio un área roja.

Sonrío.

Lo acomodó sobre la cama, sorprendido de que no se haya levantado y lo abrazó ligeramente dejando que el rubio se acomodase por sí solo. Si, esto estaba bien, se dijo acurrucándose en su calor. Era lo único que necesitaba para dormir tranquilo.

Lo único que necesitaba para sentir vivo y libre de culpas, otra vez, su corazón.