Disclaimer: Los personajes, la escenografía y todos los hechizos y/o nombres, lugares y demás que podáis encontrar no me pertenecen. Pertenecen a J.K. Rowling y a su maravillosa imaginación. Aunque sí lo hacen las ideas y situaciones en las que los personajes se ven involucrados.
Capítulo IV
"Pequeñaja:
Después de leer atentamente la carta que me mandaste (por cierto, ¿pretendías que me quedara ciego o algo?) he de ser sincero y decirte que, mal que me pese, Malfoy tiene razón.
No te recuerdo de aquella forma. Pero supongo que todas las cosas que te pasaron te forzaron a cambiar para no acabar pisoteada, y eso es normal. Así que no tienes por qué sentirte culpable por ello. No has decepcionado a nadie. Los papás están ya exentos de cualquier asombro (me tenían a mí antes, ¿recuerdas?). La gente sigue creyendo en ti, por eso te dan tantas oportunidades. Ahora depende de ti recompensarles por esa fe con lo que te has propuesto.
No te voy a engañar. Es muy difícil cambiar de forma de ser cuando ya te has acostumbrado a ella. Pero sé que puedes hacerlo. Eres igual de cabezota que mamá, ¿recuerdas? Toda la familia lo dice. Así que haz ese esfuerzo y verás como las cosas vuelven lentamente a su cauce.
Respecto a Albus, yo también me comporté mal con él. No sé que ha pasado entre vosotros para que terminéis incluso peor que yo. Pero los dos nos hemos portado pésimamente por el simple hecho de que pertenece a otra casa. Pero rectificar es de sabios, Lils. Cada uno nos dimos cuenta del mal que le habíamos hecho a nuestro tiempo. Y el tuyo ha llegado. Así que aprovéchalo y rectifica todo lo que has hecho mal. Él no te va a excluir de su vida, tenlo por seguro. Pese a todo lo que le hemos hecho, el nos sigue queriendo; así que no te desmoralices.
Contestando a tu pregunta de si estoy bien, sí, lo estoy. Al menos se hace lo que se puede. Eres la única que sabe el verdadero motivo por el que me vine a trabajar con tío Charlie y tengo seguro que sigue siendo así. Aún sigue doliendo cada vez que los recuerdos me asaltan pero poco a poco ese dolor se va desvaneciendo. Ahora tampoco tengo mucho tiempo de pensar en ello porque acaba de nacer un nuevo dragón al que tenemos que cuidar especialmente porque sabes que, tal y como te conté en mis anteriores cartas, la madre tenía un problema y el huevo había salido deforme. Pero por suerte la cría evoluciona favorablemente y todo se está calmando poco a poco. Aún así, seguimos liados con el trabajo.
Yo también te echo de menos, pequeñaja, pero pronto será verano y terminarás el colegio y podré ir a visitaros y volveré a ver a la familia; aunque eso vuelva a levantar algunas heridas.
Tengo seguro que conseguirás lo que te has propuesto.
Ya sabes, si necesitas algo, estoy a una lechuza de distancia.
Saludos,
James."
Lily no pudo evitar suspirar y sentirse un poco culpable al haber cargado a su hermano con más preocupaciones contándole sus problemas cuando él ya tenía los suyos propios; y eran más graves que los de ella. Sin quererlo, sus ojos se desviaron hacia Rose, quien entraba en aquel momento en el Gran Comedor a desayunar. Hacía relativamente poco había hablado con ella y podría haber apostado todo el dinero del que su familia disponía en Gringotts, que su prima se estaba sintiendo exactamente igual que su hermano. Pero ambos habían comprendido la verdad de lo ocurrido y por más que les doliera, sabían que aquello estaba mal. Por eso James había decidido irse con tío Charlie, porque la presencia de Rose le dolía más de lo que él estaba dispuesto a admitir.
Dobló la carta con cuidado y la guardó en su cartera. Su hermano tenía razón. Aún había tiempo de cambiar las cosas. No todo estaba perdido. Y si ella se lo proponía, podría cambiar. Pero, lo primero que debía hacer era demostrarle a su hermano que estaba dispuesta a cambiar. Porque, aunque sabía que era mucho pedir después de todo lo ocurrido, iba a necesitarle para poder emprender aquella nueva tarea.
Como si su mente, al estar divagando sobre su hermano, le alertara, Lily advirtió que su hermano había entrado al Gran Salón junto a Scorpius y a otros tantos amigos y se dirigían a la mesa de Slytherin dispuestos a desayunar. Sin pensarlo dos veces, cogió su cartera y se dirigió hacia donde su hermano se había sentado. Por suerte, Albus había quedado en la esquina de la mesa y quedaba un asiento libre a su lado, así que con determinación, se acomodó junto a él al mismo tiempo que un absoluto silencio invadía todo el Gran Comedor.
—¿Lily? ¿Qué haces? —Albus no salía de su asombro, al igual que el resto de la gente que estaba en aquella habitación.
—Desayunar con mi hermano. ¿Hay algo de malo en ello?
—Sí, que es la primera vez en cinco años que lo haces —intervino Malfoy.
—¿Te molesto aquí, Albus?
—No…no, claro que no —su hermano parecía estar en shock de la impresión.
—Bien.
En ese momento la pelirroja se percató de que todo el alumnado y profesorado seguía mirándola y fijó su mirada en la directora, quien la miraba con una gran sonrisa y aquella mirada que a veces le dirigía en la que se reflejaban las palabras: "lo sabía. Sabía que podrías hacerlo". Lily simplemente le sonrió y volvió a centrar su mirada en su hermano.
—¿Qué tal estás?
—Bien. Madame Pomfrey dijo que tal vez de vez en cuando me doliera un poco la cabeza, pero que estaba bien. Que tuviera cuidado en los partidos.
—¿Sabes quién fue? ¿Quién te dio?
—¿Qué vas a hacer?
—No voy a hacer nada, Albus. Fue un accidente. Y esas cosas pasan.
Tanto Albus como Malfoy abrieron los ojos desmesuradamente al oír las palabras de la chica. Pero Lily lo decía en serio. Muchas veces ella también había recibido un golpe en algún entrenamiento o partido y la gran mayoría de esas veces había sido un accidente. Nada más. Así que por eso no había que tomar represalias. Lo malo, es que ella no se había dado cuenta de este hecho hasta hacía relativamente poco, cuando decidió cambiar.
—Dime una cosa, Potter —intervino Malfoy. Lily le miró por primera vez en aquel día —. ¿Teníais el campo reservado aquel día?
Lily le sonrío de forma pícara y estaba a punto de contestar cuando Zach llegó a la mesa.
—Lily, tenemos que ir a clase.
—Ya voy, Zach. Ahora os alcanzo.
Su amigo se fue y Lily recogió sus cosas aún sin haber contestado a la pregunta de Malfoy. Cuando se levantó y pasó por su lado para ir hacia la puerta del Gran Comedor, le dijo:
—No. Pero, ¿acaso importa?
Le dio un beso en la mejilla a su hermano y salió de la habitación dispuesta a seguir a sus amigos. Al ver a los lejos la espalda de Zach, cogió carrerilla sin pensárselo dos veces y se abalanzó contra su espalda. Por suerte, su amigo tuvo reflejos suficientes para terminar de cogerla a caballito y no acabar los dos en el suelo.
—¿Qué ha sido eso? —le preguntó Audrey.
—¿El qué?
—Lo del desayuno —esta vez fue Lena, quien acababa de cogerles y solamente había llegado a escuchar la pregunta de su amiga.
—Nada. He ido a desayunar con mi hermano. ¿Qué hay de extraño en eso?
—Mucho —concedieron los cuatro a la vez.
Lily se rió y contagió a sus amigos.
—Señorita Potter, bájese de la espalda de su compañero. Esto no es un patio de recreo.
—Está bien, profesor.
Lily se bajó de un salto y continuó su camino hasta su clase al lado de sus amigos mientras iban hablando de lo que había ocurrido en aquellas dos semanas que habían transcurrido desde que Lily había decidido cambiar.
Ya quedaban pocos meses para que el curso terminara y los exámenes estaban a la vuelta de la esquina pero a la mayoría de los alumnos de Gryffindor lo que más les importaba era la gran final en la que jugarían contra Slytherin y en la que se decidiría quién sería el campeón de aquella temporada. Lily y sus amigos hablaron de ese importante acontecimiento durante todo el día y por la tarde se fueron a entrenar. El resto de la semana que quedaba hasta el gran partido sucedió exactamente igual. Lily hacía todo lo posible por acercarse cada vez más a su hermano y demostrarle que no le iba a dañar pero, aún así, Malfoy no le ponía las cosas fáciles. Por un lado, y por extraño que pareciese, eso le gustaba a Lily. Porque así podría demostrarse a sí misma que por muy difícil que hubieran sido las cosas, una vez logrado, podría sentirse orgullosa de haberlo conseguido. Pero, por otro lado, la vieja Lily reaparecía de vez en cuando y le entraban ganas de maldecir a Malfoy por interponerse en su camino.
El día del partido amaneció con el cielo despejado y Lily no pudo evitar sonreír al asomarse a la ventana aquel día. Se duchó con rapidez, se vistió con el uniforme del equipo y bajó a desayunar junto a sus amigos. Cuando terminaron y Wood les llamó para dirigirse hacia los vestuarios y tener una charla de última hora antes del partido, Lily aprovechó y se dirigió hacia la mesa de su hermano.
—Buena suerte, Al.
—Gracias. Igualmente.
Le dedicó una sonrisa y se fue junto a su equipo hasta los vestuarios destinados a la casa de los Gryffindor. Allí, se terminaron de equipar con las protecciones adecuadas y cada componente del equipo cogió su escoba.
—Bueno, compañeros. Este es el partido más importante de la temporada. Tenemos que hacer sentir orgullosos a la casa de Gryffindor. Tenemos que conseguir ganar la Copa. Las estrategias están marcadas. Cada uno sabe lo que tiene que hacer. Así que tranquilos, la copa ya casi es nuestra.
En aquel momento en el que Wood terminó el discurso protocolario que daba siempre antes de cualquier partido, la voz de la profesora de vuelo se intensificó y llamó al campo a todos los jugadores. El equipo de Gryffindor se alineó, con Wood a la cabeza, y salieron al campo (ya montados en sus respectivas escobas) mientras los vítores de su casa les daban la bienvenida. Cuando los dos equipos estuvieron en el aire, los capitanes de cada uno de ellos, se saludaron y volvieron con su equipo. Fue entonces cuando la profesora dejo libres a las pelotas y el partido comenzó.
Slytherin comenzó haciéndose con la quaffle y avanzó por el campo esquivando a los demás jugadores hasta que llegó al área de la portería. Allí, Paulette Zabini se preparó para marcar pero, por suerte, el equipo de Gryffindor tenía a una buena guardiana. Ésta, sin desperdiciar ni un segundo, le pasó la quaffle a Lily, quien salió despedida hacia el otro extremo del campo.
Dos cazadores de Slytherin se posicionaron a cada lado de la pelirroja, aprisionándola y haciéndole un tanto difícil la huída. Pero la chica no se dejó avasallar y realizó una finta de Porskov, alzando el vuelo rápidamente y saliendo así de la encerrona de los Slytherins. Cuando estuvo lo suficientemente alto y los otros guardianes la seguían de cerca, lanzó la quaffle a Arthur Spinnet, quien salió despedido hacia el área de portería de Slytherin y marcó los primeros 10 puntos del partido. Las gradas de Gryffindor estallaron en gritos de alegría mientras el partido seguía.
Andrew McNish, alumno de Slytherin, se hizo nuevamente con la quaffle y avanzó rápidamente mientras la bludger perseguía a todos los miembros de ambos equipos. Zach evitó más de una vez que aquella pelota diera a Lily pero ni él, ni Wood pudieron evitar que diera de lleno a su compañero Ethan Blundell, quien tuvo que ser llevado a la enfermería.
Estando Gryffindor en desventaja pero con una ventaja de 20 puntos respecto a Slytherin, el partido continuó. La pelirroja de Gryffindor alzó el vuelo para tener una perspectiva más clara del campo y la posición de sus contrincantes cuando vio pasar a su hermano Albus y a Loreen, uno detrás de otro, persiguiendo lo que ella supuso, sería la snitch. Loreen andaba cerca de su hermano, así que éste decidió realizar un amago de Wronski según el cual, el chico cayó en picado hacia el suelo haciendo que Loreen se creyera que seguía la snitch y provocando que ésta perdiera unos segundos indispensables al tener que frenar en seco para no estrellarse contra el suelo.
Lily reaccionó a tiempo de agarrar la quaffle y avanzar deprisa mientras zigzagueaba entre los adversarios. Sponville resultó dura de pelar y no se tragó su jugada, así que la siguió, por lo que Lily tuvo que hacer un molinete en el aire y descender en picado hacia la izquierda, la debilidad de Merope. Un segundo después, el tiempo suficiente que le dio a la joven a reaccionar del movimiento de Lily, ésta la siguió en su descenso. Lily se había convertido en un borrón difícilmente detectable por eso Sponville no vio que la pelirroja paraba en seco, así como tampoco pudo evitar estrellarse contra el suelo.
Sin perder tiempo, Lily remontó el vuelo y ascendió hasta encontrarse cara a cara con Malfoy. Éste le sonreía desdeñosamente como invitándola al infierno, a equivocarse y fallar. Pero la muchacha era lista y tenía la agilidad visual suficiente para ver que Zabini se acercaba rápidamente por el flanco izquierdo mientras que Arthur, su compañero, lo hacía por el derecho. Por ese motivo, ella decidió virar e ir cara a su oponente mientras pasó la quaffle hacia atrás por encima de su hombro y se la pasaba a Spinnet. Éste no tuvo tiempo de marcar porque McNish se había acercado sin que nadie lo detectara hasta estar a la espalda de su compañero y lo embistió con el fin de robarle la pelota. Arthur fue rápido y se la volvió a lanzar a Lily, quien se había logrado liberar de Zabini. Sin más demora se lanzó contra los arcos que Malfoy custodiaba e hizo la táctica más sencilla que le habían enseñado en su primer año en el equipo: fingir lanzar la bola hacia el arco situado a la izquierda y terminar lanzándola al centro. Contra todo pronóstico, Malfoy cayó en la trampa y Gryffindor acentuó su ventaja en 100 a 50. Malfoy la miró impresionado y dijo:
—Nada mal, Potter.
Lily le dedicó un seco golpe de cabeza y volvió al juego. Mientras, se fueron escuchando las palabras de la comentarista:
—¡Gryffindor va ganando el partido! ¡Magnífica jugada de los leones! ¿Qué es eso? ¡Albus Potter parece haber encontrado la snitch! Sale despedido hacia ella mientras la buscadora de Gryffindor le sigue a unos pocos metros por detrás. Se persiguen, Albus gira hacia la izquierda para intentar despistarla. ¡Ambos pierden la snitch! ¡Señores, que partido tan emocionante! —Louise Jordan comentaba todos los partidos y siempre transmitía la misma emoción en ellos.
El partido continuó y Slytherin, por más que les pesara reconocer a los leones, les terminaron alcanzando. Pero Gryffindor no se hizo de rogar y entre Arthur y Lily volvieron a crear una ventaja de 20 puntos. Fue en ese preciso momento en el que la pelirroja no logró ver la bludger que se le acercaba a toda velocidad y provocó que se quedara colgando de la escoba, agarrada a ella con las manos. Las gradas de color rojo aguantaron la respiración mientras que las serpientes vitoreaban a uno de los golpeadores, Roderick Steer, quien había desviado la pelota hacia la muchacha.
A duras penas, Lily consiguió volver a estar montada encima de su escoba al comenzar a balancearse y tomar impulso para volver a subir. El partido continuó hasta que en un descuido por parte de Loreen y una bludger mal esquivada por parte de los golpeadores del equipo, Albus se hizo con la snitch y el partido terminó.
Todos los jugadores de ambos equipos descendieron a tierra y una vez que Louise hubo proclamado a Slytherin como vencedor de la Copa de Quidditch, los jugadores de Gryffindor entraron al vestuario mientras los de Slytherin recibían a sus compañeros de casa y comenzaban la celebración de la victoria en mitad del campo.
—¿Estás bien? —le preguntó Zach a Lily.
—Me he hecho daño en la muñeca al esquivar la bludger.
—Déjame ver —sin darle tiempo a contestar, su amigo le agarró la muñeca y sopesó su veredicto.
—¿Y bien? ¿Qué opina usted, doctor?
—Se te está hinchando. Luego iremos a la enfermería.
—De acuerdo.
—¿Vienes? —Zach se volvió hacia donde la pelirroja se encontraba al ver que ésta no le seguía en su camino al vestuario.
—Sí, vamos a cambiarnos.
Los dos amigos entraron en los vestuarios y allí se encontraron con los ánimos caídos y caras de enfado por doquier.
—¿Qué pasa? No ha estado tan mal.
—¡Loreen ha dejado perder la snitch!
—¡Ey! Para el carro Blundell. Si hubiera seguido ahora mismo estaría en la enfermería, ¿de acuerdo? Además, tú no eres quién para hablar porque has sido el primero en ser derribado por una de ellas.
—¡Sí! Porque tú no has sabido despejar el camino.
—¡Ya basta! —Wood se había cabreado —No ha sido culpa de nadie que hayamos perdido hoy, ¿de acuerdo? Hemos hecho lo que hemos podido. Y si no hemos ganado este año, lo haremos el año que viene.
—Wood, sinceramente, no creo que ahora mismo sirva ese discurso —intervino Lily.
—¿Entonces?
—Chicos, celebraremos una fiesta esta noche en la sala común.
—¿Por qué? Si hemos perdido.
—Pues celebraremos que la temporada se ha terminado. ¿De verdad queréis dejar ver a los slytherins que no sólo nos han machacado en el campo, si no que también nos han hundido la moral? Yo personalmente, no quiero darles esa satisfacción.
—La pelirroja tiene razón —Arthur intervino.
—De acuerdo. Esta noche celebraremos el fin de temporada.
Cada uno se dispersó y comenzó a ducharse o a cambiarse el uniforme del equipo por otra ropa. Al finalizar guardaron sus escobas y Zach se llevó a Lily a la enfermería a que le miraran la muñeca mientras el resto del equipo se dirigía hacia el Gran Comedor para cenar.
Al llegar, se encontraron con Sponville en una camilla. Lily se sentó en otra mientras madame Pomfrey terminaba de atender a la slytherin.
—¿También un accidente de quidditch, señorita Potter?
—Sí.
La enfermera le cogió la muñeca con cuidado y la giró evaluando el daño recibido. Al terminar, le puso un ungüento y le vendó la muñeca por precaución.
—Tendrá que seguir aplicándose este ungüento durante dos días. Después, volverá a la normalidad.
—Gracias.
Los dos amigos volvieron al Gran Comedor y allí cenaron tranquilamente con el resto de sus amigos y su casa, hasta que después de la cena, McGonagall pidió silencio.
—Hoy se ha disputado el último partido de la temporada de quidditch. Después de un grandioso juego por parte de los dos equipos, Slytherin ha logrado vencer a Gryffindor y se convierten en los actuales ganadores de la Copa de Quidditch.
El equipo de Slytherin al completo subió al estrado y recogió la Copa que la directora les tendió. Toda la mesa de Slytherin estalló en vítores y aplaudió a sus jugadores. La mesa de Gryffindor terminó aplaudiendo también.
—Pero no olvidéis, querido alumnos, que los exámenes finales se presentarán pronto. Eso significa que aunque la alegría os invada en estos momentos, deberéis concentraros en lo que realmente importante. Así que no desaprovechéis el tiempo que os queda.
La cena se dio por concluida y la gente comenzó a irse hacia sus salas comunes. Antes de que la mesa de Slytherin desapareciera para ir a celebrar su copa, Lily se levantó y se dirigió hacia donde el equipo de las serpientes se encontraba. No miró a nadie más salvo a su hermano pero aún así, las palabras que dijo iban dirigidas a todo el equipo:
—Enhorabuena. Habéis jugado francamente bien.
El silencio se hizo alrededor de aquella escena y las caras de asombro no se hicieron de esperar. Nadie, nunca en la historia de Hogwarts, había ido a felicitar al equipo vencedor; y menos si eso ocurría entre Slytherin y Gryffindor.
—Gracias. Vosotros tampoco habéis jugado mal.
—El año que viene nos volveremos a ver las caras, supongo. Aunque ya no podré pegaros una paliza a ninguno de vosotros porque ya os habréis graduado.
—Supongo que sí —Albus se permitió sonreír a su hermana después de tanto tiempo. No obstante, al fijarse en la muñeca de ésta, esa sonrisa cedió —. ¿Qué te ha ocurrido?
—Me he torcido la muñeca al intentar no caerme de la escoba.
—¿Estás bien?
—Sí, sí. Madame Pomfrey dice que en dos días estará como nueva.
—¡Potter y Malfoy! ¿Venís o no?
—Ves a celebrarlo. Enhorabuena otra vez.
Albus le dio un beso en la mejilla a su hermana y se fue junto a su casa mientras Malfoy le dirigía una última mirada que la pelirroja no supo cómo interpretar exactamente. Tampoco tuvo tiempo de pensar en ello porque Zach y Loreen la reclamaron para volver a la sala común y comenzar la fiesta que les había prometido a los de su equipo.
Los tres amigos se colaron en la cocina después de hacerle cosquillas a la pera y sustrajeron un poco de alcohol que escondieron y pudieron subir hasta la torre gracias a los pasadizos que la pelirroja se conocía a la perfección.
A pesar de no haber ganado la Copa de Quidditch, aquel día no terminó mal. Gryffindor también tuvo su propia fiesta.
¡Hola de nuevo!
Muchísimas gracias por los comentarios que me dejáis, me animáis a seguir. Así que no dudéis en seguir haciéndolo.
Con respecto a este capítulo he de aclarar un par de cosas: soy una fanática empedernida de la pareja de Rose y James (sí, lo sé. Son primos-hermanos y se podría hasta considerar incesto, pero qué queréis que os diga...no puedo concevir al uno sin el otro). Eso y junto al hecho de que quería hacer un homenaje a la persona que ha hecho posible que esta historia esté siendo colgada en estos momentos aquí (e incluso que haya sido escrita), han hecho que en el capítulo se haga referencia a su relación.
Pero, y esto lo digo muy claro, no va a ser una subtrama. Solamente ha sido un guiño que he querido hacer para hacerle un homenaje y así agradecerle a LainaM por todo lo que ha hecho siempre por mi.
Ahora bien, si os habéis quedado con interés de saber cómo han llegado hasta esa situación los dos primos, podéis pasaros a leer dos historias que os recomiendo fervientemente que las leáis: Recuerdos (de LainaM) y Feeling (escrita entre LainaM y yo).
Otra cosa que quería aclarar es que este ha sido el primer partido de quidditch que he escrito así que si veis algún error garrafal a la hora de como se ha desarrollado dicho partido, avisad por favor.
Por último deciros que el sábado volveré a colgar porque la semana que viene y parte de la siguiente estaré en mi pueblo de vacaciones y allí no tengo internet, así que no podré publicar hasta que vuelva.
Y nada más. Espero que os haya gustado el capítulo. De verdad, espero que hayáis disfrutado.
Recordad que los reviews siempre son bien recibidos :)
Besos,
Arualle.
