-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-UNA NOVIA PARA UN VAMPIRO-.-.-.-.-

CAPITULO 4: El sabor de tus labios….

-S-Sasori-volvió a pronunciar sin remordimiento.

-¿Qué?-dijo sasuke extrañado.

Ella aún continuaba de pie dándole la espalda, con la mirada perdida entre los arbustos y los cabellos desenredados girando al compás del viento.

-¿Qué sucede ahora?-dijo realmente irritado el pelinegro. Sabía que había cometido el error de escogerla, y es que esa chica era una completa loca, su comportamiento era muy extraño e injustificable.

-Sakura-habló molesto mientras la tomaba de los hombros y la giraba para encararla.

Y cuando por fin estuvo frente a su rostro pudo detallarla perfectamente. Con su melena rosa tan larga y sedosa, sus labios finos y delicados, y sus ojos… sus ojos que a pesar de estar ocultos tras esos lentes mostraban esas gemas brillantes color verde.

Arrugó el ceño un poco. Había sentido un pinchazo oprimiéndole el pecho.

-SAKURA-gritó irritado.

-¿Ehmm?-

-Estas consiente de que tengo rato hablándote y tú no respondes para nada-le dijo mostrándose realmente enfadado.

-P-Perdóname, yo no sé qué me paso-dijo tomándose la cabeza.

Estaba muy confundida, ¿Qué había ocurrido con ese chico pelirrojo?

Sasuke solo rodó los ojos ante su justificación. Tal vez ella realmente sea así de tonta y no tenga remedio.

-Hump, vámonos, no tengo todo el día-dijo caminando hasta llegar a su auto, no el jeep negro, otro deportivo rojo.

Sakura se subió al auto y respiró profundamente, no había olvidado lo extraña que se sentía ante la compañía de sasuke.

Esta era su oportunidad de averiguar cuál es la verdadera intención de ese chico. El auto se movía a una velocidad impresionante y cuando por fin se detuvo sakura pudo respirar tranquilamente.

Desajustó el cinturón de seguridad dispuesta a bajarse, pero unos ojos intensos en el espejo retrovisor hicieron que detuviera su acción.

Su rostro se tornó más pálido de lo normal y sus ojos se abrieron como platos.

-N-no e-esta o-ocurriendo-se dijo cerrando fuertemente los ojos.

-Baja-dijo sasuke sosteniendo la puerta, mirándola con aburriendo.

Ella abrió los ojos con miedo, esperando no encontrarse con esos ojos de nuevo, y para su suerte ya no estaban.

Solo estoy aluciando se dijo para sí misma.

Salió del vehículo y ambos chicos entraron al restaurante, una muy caro por cierto

Se ubicaron en una mesa en una esquina iluminada. Sasuke le entrego la carta a sakura diciéndole que podía comenzar a pedir una bebida.

La pelirrosa solo le sonrió tímidamente, no sabía que pedir en realidad, se mordió el interior de las mejillas indecisa causando que sasuke de nuevo rodará los ojos.

-Dos malteadas estarán bien-le dijo sasuke al camarero.

Sakura bajó la mirada apenada, movía las manos nerviosas entre su falda. No entendía como sasuke pretendía ser su amigo, siempre le respondía de la mala manera, mostraba su rostro enojado y frustrado, era como si estar con ella representara un sacrificio o una obligación.

Después de varios segundos de conflictos internos decidió enfrentar la situación, tenía que preguntárselo directamente, Así que se armó de valor para mirarlo directamente, respiró profundo y comenzó a pronunciar palabras.

-Ehmm, sasuke-dijo temerosa.

Él solo arrugó aún más el ceño confundido.

-Hump-

-b-bueno…-comenzó a tartamudear, fijó su vista detrás de la mesa donde se encontraba, detallando la figura poderosa de sasori, sonriéndole ampliamente mientras sostenía una copa con un líquido color rojo.

El líquido se mecía entre las paredes de la copa de manera lenta y precisa, sus largos dedos blancos sostenían aquella bebida de la manera más delicada posible.

Acercó lentamente la copa a sus labios carnosos, llegando a rozar sutilmente su boca. Y antes de consumir su bebida le sonrió nuevamente, mostrándole sus perfectos dientes y colmillos.

Saboreó la sustancia como si fuera una copa de vino, dejando que ese espeso liquido viajara por su larga garganta. No estaba alucinado, él realmente estaba allí por ella

Ahogo un grito desgarrador en su boca, las lágrimas se fueron acumulando en sus ojos atemorizados, estaba realmente aterrada y espantada.

¿Qué quería ese sujeto?... ¿Por qué la atormentaba?... ¿Cómo aparecía y desaparecía por arte de magia?...

Las preguntas invadieron su mente y el miedo se apoderó de su corazón.

-S-sasori-de nuevo volvió a pronunciar débilmente.

-¿Quién es sasori?-dijo sasuke serio.

-s-sasori-dijo ella señalando con la mirada.

El pelinegro arrugó más el ceño y miró en su dirección, pero como lo esperaba no había nada fuera de lo normal.

-¿Qué demonios sucede contigo?-dijo enojado.

-N-NO, esto no, esto no está pasando-dijo soltando sus lágrimas.

¿Cómo es que desapareció ante sus ojos?

Se levantó del asiento y salió de prisa del lugar, causando que los demás miraran impresionados el camino por donde había huido.

Sasuke por otro lado se mostraba impactado… ¿ella realmente había escapado?

Pagó la cuenta y enseguida salió a buscarla, recorrió todas las calles muy preocupado, pero no la hallaba.

En un abrir y cerrar de ojos la miró cruzar la calle, corría muy asustada, al llegar al otro extremo cayó de rodillas al piso, justo en los jardines de un parque.

Como pudo también cruzó la calle y corrió a su lado, la tomó entre sus brazos y la cargo hasta llegar a un banco.

La recostó con delicadeza pues ella estaba desmayada.

¿Qué se supone voy hacer contigo? se dijo con el ceño fruncido.

Ella estaba con el rostro relajado, respirando pausadamente mientras su pecho subía y bajaba.

-No puedo, no puedo hacerle esto, ella realmente tiene problemas-se dijo realmente arrepentido.

Pasaron varios minutos en los que él pudo apreciarla. Sus lentes se habían caído en el suelo y los había guardado en su bolsillo, ahora sin ellos su rostro se mostraba perfectamente.

Sus cejas delicadas y perfectas, sus labios rosados y esas largas pestañas en sus ojos.

No es tan fea después de todo se dijo admirándola muy de cerca.

Ella comenzó a moverse inquieta, mostrando señales de querer despertar. Y así lo hizo, lentamente sus ojos se abrieron dejando a la vista sus grandes ojos jades.

De inmediato sasuke se alejó de su lado, apartándose bruscamente.

-¿Q-Que me paso?-dijo levantándose.

-Eso quiero que me lo expliques…-dijo mostrando frialdad.

Y de nuevo los recuerdos en el restaurante regresaron, él sonriéndole sádicamente mientras tomaba sangre.

-¿Lo has visto?-dijo sakura tomándolo de los hombros.

-¿A quién?-dijo sasuke frunciendo el ceño.

-En el restaurante-dijo alterándose.

-¿A quién se supone tenía que ver?-dijo apartándola bruscamente.

Y sakura solo bajo la mirada asustada, él solo se aparecía ante ella, solo la quería volver loca a ella, no había forma de explicarle a sasuke lo que le estaba ocurriendo.

-N-nada, olvídalo-dijo cerrando sus ojos.

-HUMP-dijo sasuke claramente irritado, como lo supuso, ella tiene problemas.

-Sasuke-dijo la pelirrosa encarándolo.

-¿Qué sucede ahora?-

-¿Por qué quieres estar conmigo?... no soy el tipo de amistades que frecuentas-le dijo ya sin miedo.

-Tú no sabes nada sobre mí-le dijo ya harto de ella.

-P-pero…-dijo sakura desconcertada.

-Sera mejor que volvamos. Ya esta salida esta estropeada-dijo devolviéndole los lentes y caminando hasta llegar al auto.

-Cuéntanos-dijo ino por séptima vez.

Ya estaba en su dormitorio, hace 4 horas y media que había regresado y en ningún momento soltó una sola palabra de lo ocurrido con sasuke y con sasori.

No quería recordar nada de nada, definitivamente no se lo contaría a nadie, mucho menos a ino.

-Saldré a caminar-dijo ignorándola a la rubia, la cual se mostró completamente indignada.

Ya eran las ocho de la noche en la universidad, todos estaban en sus dormitorios, no era una buena idea después de todo, pero no quería estar en esas cuatro paredes siendo sometida a un interrogatorio.

Llevaba su pijama que consistía en una camisa manga larga rosa y una pantalón flexible vino tinto, tenía el cabello recogido en una coleta y sus lentes de abuela.

Se sentó en las escaleras afuera del edificio a meditar un poco.

-No puede ser lo que me está pasando-se dijo nerviosa.

-No necesitas comprender, solo debes aceptar-dijo esa voz tan familiar.

Y de nuevo los vellos de su nuca se erizaron, levantó la vista para encarar a su tormento.

-S-sasori-dijo débilmente.

-Sakura-habló proyectándose ante sus ojos.

Tragó grueso enseguida, era muy rápido y sigiloso.

-Me gusta más suelto-dijo arrebatándole el moño y liberando sus cabellos.

-¿Qué quieres de mí?-dijo armándose de valor.

-Ya te lo había dicho antes, aunque me divierte que me lo preguntes-dijo sonriéndole perversamente.

-Quiero que me dejes tranquila-dijo levantándose de las escaleras.

-Eso… es imposible-dijo acercándose hasta quedar muy cerca de sus labios.

-N-no-dijo ella tratando de alejarse.

-Yo haré lo que quiera contigo, me saciare de tu miedo y me alimentare de tu llanto, tu humana serás la afortunada o la más desdichada-le habló rozándole los labios.

-aléjate o gritare-dijo dispuesta.

-Como prefieras, solo alimentaras más mis ganas-dijo tomándola fuertemente de la cintura.

-Auxilio-gritó fuertemente.

-¿Te agradaría dar un paseo?-le dijo sonriente. Ni siquiera espero a que respondiera, corrió muy deprisa adentrándose en los arbustos.

De un momento a otro ya la había acorralado en la dura madera de un tronco y su firme cuerpo.

La luz de la luna atravesaba su piel con firmeza, dejando apreciar su piel de porcelana perfecta, acentuando el rojizo color de su cabello y los colmillos sobresaliendo de sus labios.

-Ahora te diré lo que quiero, solo una vez lo diré. He venido por ti desde muy lejos, tomare de ti lo que quiera, no te opondrás a mi juego, me encanta cazar a mis presas, así que antes de llevarte conmigo jugaremos a la presa y el cazador…-le dijo acariciando su cuello con sus labios.

-SUELTAME, AUXILIO-habló temblando entre sus brazos.

-Ya te había dicho que me excitaba tus gritos-dijo sonriente.

Unos pasos se escucharon muy cerca, alertando al sombrío vampiro.

-Nos veremos muy pronto, antes de lo que piensas-y de nuevo apareció esa espesa niebla.

Su corazón palpitaba fuertemente, una mano se pozo en su hombro dejando que soltara un grito.

-Soy yo-dijo sasuke tapándose los oídos.

Sakura se lanzó a sus brazos sin pensar en nada más, se refugió en su cálido cuerpo.

-S-sasuke-dijo temblando.

-¿Qué ocurre?-él sintió su miedo.

-Es s-sa..-pero se calló de inmediato.

Él no le creería. ¿Cómo le explicaría que ha estado siendo perseguida por un vampiro?... un vampiro siniestro que quiere llevársela para quien sabe qué cosa.

-Yo…-dijo ella apartándose.

-Sakura-dijo el pelinegro con el ceño fruncido.

-Bueno… es que estaba viendo una película. Si, una película que no me ha dado muchas pesadillas-dijo sintiéndose estúpida.

-¿Es la razón por la que has actuado rara todo el día?-dijo enojado.

-Sí, bueno… ¿tú crees en los vampiros?-dijo mirándolo esperanzada.

-Por supuesto que no-dijo irritado.

Ella no sufría de ningún trauma, o tal vez sí, el trauma de la estupidez y de la idiotez.

Se había sentido despreciable por arruinarle la vida, pero ahora sabía que ella lo merecía, por ser tan tonta e idiota.

-Hump-dijo sonriendo.

Y otros pasos se escucharon, unas linternas alumbraron y ella sabía que eran los supervisores.

-Sasuke, son los supervisores-dijo más aterrada.

-Aja-

-Tenemos que irnos-dijo preocupada.

-Hump, bien-dijo el chico caminando en la dirección contraria.

Pero ella no tenía salida, los supervisores la hallarían. Caminó a paso apresurado hasta llagar a sasuke, lo tomó del hombro.

-Por favor ayúdame, no puedo regresar-dijo rogando.

-¿Qué sugieres?-le dijo con la ceja alzada.

-Déjame esconderme en tu fraternidad, hasta que ellos regresen-dijo algo apenada.

Sasuke lo pensó un poco, después de todo era muy sencillo.

Cuando por fin llegaron a la fraternidad masculina, sasuke entró a su cuarto, esperando que no estuvieran naruto ni ninguno de los chicos.

hump, cuando necesito que no estén allí están estorbando dijo mirando a neji y al rubio.

-Hump-

-Voy a utilizar el teléfono-dijo avergonzada al mirar a cierto ojiperla en calzoncillos.

Rápidamente la pelirrosa marcó a su amiga ino, la cual le contó que había engañado al prefecto, pero que era conveniente que no regresara porque habían cerrado ya.

-Está bien ino, volveré en la madrugada-dijo la pelirrosa.

-Cuídate amiga-le dijo la rubia con doble intención.

Sakura solo rodó los ojos antes de colgar y con mucha vergüenza se acercó a sasuke.

-Ehmm sasuke-dijo tímidamente.

-¿Que sucede ahora?-se sentía realmente estúpido preguntándole siempre lo mismo.

-No podre regresar hasta mañana, ¿me podrías permitir dormir aquí?-dijo con las mejillas sonrojadas.

-Hump bien-no era el momento para cumplir su apuesta, pero igual se ganaría unos puntos con ella.

-Ehmm y donde dormiré?-dijo mirando a los lados.

-Hump, no lo sé. No dormiré en el suelo por ti-le dijo cortante. Comenzó a caminar hasta su cama y se arropo enseguida.

Sakura con pasos lentos lo siguió y de acostó en el borde, cerca de la orilla, sabía que era una molestia y lo que menos prendita era dejar que sasuke le cediera la cama, por lo que opto a dormir muy lejos de él para no incomodarlo.

Mis lentes pensó.

Los había perdido durante la noche, por suerte tenía unos de contacto.

Poco a poco se fue quedando dormida, estaba agotada por el ajetreó del día, las respiraciones pausadas se escuchaban y por fin cerró sus ojos.

-Cereza-

-mmm-

Unas cosquillas en su mejilla derecha la despertaron, percibía ese olor tan penetrante entrar por sus fosas nasales, inconscientemente arrugó los ojos y apretó la boca.

Las caricias descendieron hasta su blanco cuello, volviéndose más profundas e intensas.

Con miedo abrió los ojos, encontrándose con unos pozos miel muy cerca de su rostro.

-Te dije que nos volveríamos a ver-

-Es un sueño, es un sueño-se dijo para sí misma.

-Mmm. No te preocupes, esta vez vine por él-dijo sonriendo perverso.

Sakura miró en la misma dirección del pelirrojo, encontrándose con su objetivo.

-N-no-dijo ella.

-Tengo hambre y por otro lado quiero matarlo-dijo siniestro, dispuesto a arrancarle la garganta.

-No-volvió a pronunciar débilmente.

Se levantó de la cama despacio y lo sujetó del brazo. Sentía como su contacto quemara.

-¿eres un vampiro?... yo te daré mi sangre-dijo para protegerlo.

Sasori solo la miró serio.

-Tu no me das nada, yo lo tomo-dijo arrugando el ceño.

-Toma mi sangre, te lo ruego-

Él sonrió gustoso, le agradaba las suplicas.

Poco a poco se fue acercando a su cuello, lamió su piel y sujeto su cadera con sus manos, la cercó lo más que pudo a su cuerpo e inhaló el aroma de sus cabellos.

Afiló sus colmillos y los incrustó con fuerza, dejando que ella reprimiera un grito.

Succionó su sangre por varios segundos, cada vez más acercándola a su cuerpo, aferrándose a su piel blanca y suave.

Abandonó su cuello poco apoco dejando dos marcas con gotas de sangre resbalando.

Ella tenía los ojos cerrados, los labios fruncidos, se sentía tan liviana entre sus brazos como si realmente estuviera flotando, la respiración acelerada de él se acercó a su boca, sabía que era cuestión de segundos para que sus labios se encontraran.

El pelirrojo Tomó sus labios de manera lenta y suave, acarició su boca con la suya, perforó sus labios con su lengua.

Sasori batallaba ella en mente.

Ese era su primer beso, su primera caricia, y la primera sensación de amor en su vida…

Ese vampiro, porque era un siniestro vampiro, había tomado lo que quería, se había llevado algo valioso, él definitivamente había ganado….

He caído ante tu boca, he rogado por tus labios, y ahora que por fin los tengo jamás los apartare de mi lado

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