03.- Hedwig, Nagini y Velkan


Gracias a Dobby, "Razvan" no tuvo que sufrir mucho con ciertas partes de la paternidad que eran más bien desagradables, como el cambio de pañales, los elfos domésticos podían hacer eso apenas con un chasquido de dedos. Habían pasado unos 3 años desde que se convirtiera, a la fuerza, en el padre de Harry.

Ahora el pequeño demonio estaba jugando con su amigo Viktor en el jardín. Y Razvan no estaba pensándolo sin motivos, esos 3 años en el "exilio" habian sido un infierno con el pequeño. Enumerando algunas de sus travesuras, Razvan recordó cuando Harry dibujo una serpiente en los pergaminos de un libro de magia oscura muy antiguo. Para Harry soló era papel para colorear.

Luego estaba el asunto de Nagini y Hedwig. Una serpiente mágica, muy parecida a una boa constrictora, estaba tratando de alcanzar a una Lechuza nival herida. Harry y Razvan habían ido a pasear a un bosque cercano que tenia un río bastante calmado en esa época del año y Harry vio a ambos animales.

Fue algo gracioso de ver, Harry se zafó del agarre de su "padre" y corrió con una ramita en mano a golpear a una serpiente que podía hacerlo trizas en segundos, gritando algo como "mala, no, mala", Razvan reconoció el idioma de las serpientes por que él hablaba pársel, pero Harry no. Ningún Potter tenía esa habilidad.

La serpiente estaba tan confundida como Razvan sobre la habilidad del niño y se alejó un poco de la ramita que blandía el niño a manera de "espada" mientras rescataba a la herida lechucita.

—Papi, ¿Podemos curarla? —.

Razvan suspiró, por más que había insistido a Harry que lo llamará padre (que se oía menos cursi que papi), Harry prefería llamarlo papi.

—Esta bien Harry, déjame ver a la lechuza—.

Un pequeño hechizo diagnóstico reveló que la lechucita estaba bien, solo el ala rota y un buen susto. Razvan transfiguró una rama tirada por ahí en una manta y envolvió a la temblorosa lechuza mientras la serpiente los seguía con interés.

Razvan tuvo que explicarle a Harry como curar un ala rota mientras vendaba el ala de la lechuza, Harry estaba en la terrible edad de los porqués, así que preguntaba cosas como, "¿Por qué se llamaba lechuza nival si estaba muy gris para verse blanca?" Razvan le explico que cuando creciera más, la lechuza se tornaría blanca como la nieve, de ahí el nombre de nival. Harry uso todas sus tácticas de convencimiento para que su papi le dejara quedarse con la lechuza, es decir, uso una seguidilla de "por favor, papi, por favor", y puso ojitos tiernos, lloró, pataleo y un clásico, la lagrima traicionera seguida de "esta bien papi, se hará lo que tu digas", con voz quebrada.

Razvan, quien había sido el mayor mago oscuro, no sabia si sentirse molesto por el flagrante despliegue de tácticas coercitivas de su "hijo" u orgulloso de él por usarlas. Decidió que ambos. Al final la lechuza se quedo y Harry la bautizo como Hedwig. Hasta eso, la lechuza resulto ser una excelente compañera para Harry y en ese momento, miraba desde un árbol al pequeño que jugaba a la pelota con su amiguito Viktor.

Nagini participaba en el juego, impulsando la pelota cuando esta rodaba, hacia los niños con un golpe de cola. Esa era otra de las particularidades de Harry, la serpiente a la que él había amenazado con una "temible ramita" se había quedado prendada del pequeño, o como ella le llamaba "su cachorro humano".

Razvan no dejo que Harry bautizara a la serpiente (quería llamarla Lina), así que él le dio varios nombres hasta que Nagini fue del agrado de la enorme serpiente, quien era mejor que un perro guardián al proteger a Harry. La lechuza ya estaba perdiendo la coloración gris y varias plumas de un blanco impoluto asomaban dándole una curiosa apariencia de "sal y pimienta".

Razvan todavía tenía que lidiar con las consecuencias de otras de las travesuras de Harry como haber derretido su mejor caldero cuando quiso hacer una "poción para Dobby", cuando el elfo se quejo de que no encontraba la poción limpiadora de ropa y que Harry había ocupado para lavar a Hedwig (Razvan tomo nota mental de jamás de los jamases, dejar que Harry bañara a Hedwig, la pobre estuvo arrojando burbujas por una semana).

Harry había visto a su papá hacer esa poción muchas veces, pero confundió un ingrediente que se parecía al otro, e hizo reacción, afortunadamente, la reacción no era explosiva, así que Harry solo terminó con un caldero convertido en agua y una buena reprimenda además de una semana sin postre.

En general, Razvan, antes Tom Ryddle, no estaba haciéndola tan mal como padre. Era extraño para él, ya que en sus planes no estaba el convertirse en padre, y mucho menos del hijo de otros, pero si tan solo no hubiera hecho caso a la profecía de una chiflada, ahora seguiría siendo Lord Voldemort y quizás ya hubiera conquistado el mundo.

Había pensado mucho sobre ese asunto también. ¿Por qué fue tras el niño? No tenía sentido aquella profecía. Sí, decía que un niño sería su igual, pero eso no tenía por que ser necesariamente cierto, si era un mago tan poderoso, con la presión adecuada y la guía correcta, lo hubiera podido convertir en su aliado, o incluso convencer a los Potter y ahora el niño estaría siendo cuidado por sus padres, el tendría acceso a la fortuna de los Potter y la pasa llamada Dumbledore hubiera perdido a tres magos de sus filas, quizás más tomando en cuenta al padrino del niño y sus amigos... y Snape.

Analizando las cosas fríamente, Razvan encontró que solo había un candidato que invocará aquel juicio sobre su persona, Severus Snape. Tom había cometido el error de menospreciar el amor de Snape por Lily Potter. Debió estar muy desesperado. Algo no estaba bien en su cabeza en ese momento, ya que, si lo hubiera pensado mejor, podía haber tomado poción multijugos, ponerse un glamour o algo. Acercarse a los Potter y lentamente convencerlos de unirse a él, o prometerles no hacer daño al pequeño si lo hacían.

Hacer los horrocruxes había sido su peor idea. Cada uno fue quitándole parte de su alma, pero también de su mente. Él no era él cuando fue tras los Potter, eso era definitivo. Ya no recordaba por que había querido hacer los horrocruxes en primer lugar, solo recordaba que se sentía bastante temeroso con la idea de morir, pero era algo ridículo cuando lo pensaba uno bien. Todo en el mundo muere, incluso lo que no esta vivo, termina por degradarse y "morir". Es parte del ciclo natural de las cosas.

¿Entonces por que él tenía tanto temor a morir? No lograba recordarlo y eso es lo que más le frustraba.

—¡Papi! ¿Podemos comer galletas? —.

La voz de Harry lo sacó de sus ensoñaciones y se dirigió a la cocina por un plato de galletas y dos vasos de jugo para los niños.

—Gracias señor Fericire—Viktor era muy educado para sus 8 años y le tenía una paciencia de santo a su hijo.

—Gracias papi—.

Ambos niños se sentaron en la mesa de la cocina a comer las galletas y tomarse el jugo.

No era la vida que había planeado, pero no estaba mal. Había hecho una prolífica carrera en Varna como autor de libros de historia de la magia y artes oscuras. Mientras era Tom, había sido un entusiasta de la historia de la magia, tanto como de las artes oscuras, había muchos puntos en la historia donde la magia oscura no había sido considerada tal y la clasificación dependía más del ministerio de magia que de la magia en sí.

Cualquier magia de índole sexual era considerada oscura, pero no la Amortentia, haciendo evidente la doble moral del ministerio. Hechizos como el diffindo, que fueron creados con el fin único de matar, se convirtieron en hechizos de la luz y así había muchos ejemplos. Tom se había convertido en el exitoso autor Razvan Fericire, con varios libros en el top semanal. No eran pobres cuando llegaron a Varna, pero nunca está de más unos cuantos galeones extras.

—Papi, ¿podemos usar las escobas? —.

—Solo un rato, ya casi vienen por Viktor y luego tienes que bañarte antes de cenar—.

—Si papi, vamos Viktor—Ambos niños salieron corriendo mientras Razvan levantaba los trastes y se ponía a lavarlos, Harry estaba creciendo como un niño normal y feliz, justo lo que le habían ordenado, pero de alguna forma el mocoso se había convertido en alguien importante para él. Ya no se trataba solo de su "condena" sino que de verdad se arrepentía de haberle quitado a sus padres biológicos, lo menos que podía hacer para compensarlo era procurarle una vida feliz y lo estaba logrando, a pesar de todo.


Sirius Black estaba triste, habían pasado tres años desde que él y Remus salieran de Inglaterra para rastrear a su ahijado, pero sin resultados. Remus había sugerido que era probable que Harry y Voldemort hubieran cambiado sus nombres e incluso su aspecto.

Remus incluso había tenido que recurrir a un viejo enemigo al que odiaba más de lo que odiaba a Pettigrew en ese momento, el cual, dicho sea de paso, aun no encontraban los aurores, Fenrir Greyback. Luego de prometerle una gran cantidad de oro de parte de Sirius, Fenrir accedió a vigilar cualquier indicio de un hombre con un niño que escuchará de parte de su manada y otras que se llegaran a encontrar.

Fue algo de lo más difícil para Remus. Pero todo sea por hallar a Harry.

Sirius incluso le había robado a Dumbledore su piedra especial, fue un viernes al castillo con ojos llorosos pidiéndole a Dumbledore que le dejará ver la piedra, solo para asegurarse de que Harry estuviera bien. Albus Dumbledore accedió y le dijo que podía prestársela el fin de semana, Sirius prometió que la devolvería el lunes a primera hora. Esa misma noche, Sirius y Remus se fueron de Inglaterra.

Fenrir mandó un mensaje con la manada para Remus, Albus Dumbledore estaba furioso con ambos y quería de vuelta esa piedra. Evidentemente el mensaje fue dado con alegría, Dumbledore podría ser un mago de la luz, pero jamás movió un dedo para mejorar las condiciones de los hombres lobo en el mundo mágico. Quería la lealtad de las manadas, pero sin ofrecer nada sustancial a cambio.

El haberle robado al mago en sus narices, le había ganado a Sirius y Remus, el respeto de la manada de Fenrir, así que estos retomaron el rastreo del pequeño Harry, y evidentemente, solo Sirius y Remus sabrían el paradero del menor. Si estaban dispuestos a dejar a Albus Dumbledore fuera de la búsqueda es por que no estaban muy felices con él y las manadas siempre protegían a los cachorros.


Cuando Harry cumplió 5 años, quiso salir de paseo de nueva cuenta a donde había encontrado a Hedwig y Nagini, Razvan tuvo que poner un hechizo de "peso ligero" a la serpiente quien disfrutaba de colocarse sobre los hombros del infante. Era curioso de ver la enorme serpiente a modo de bufanda en el cuello del niño, mientras la lechucita ahora casi blanca, se posaba en el nido de pájaros que tenia su hijo por cabello.

Afortunadamente, Razvan le hizo tomar pociones correctoras de vista cuando los medimagos detectaron, en una revisión, que el pequeño sufría miopía. Ya casi había corregido el defecto y justo a tiempo, ya que el siguiente año empezaría la primaria.

Razvan había traído una canasta para comer al aire libre, algo que le encantaba al pequeño, incluso había traído una caña de pescar para enseñarle a Harry. Mientras comían (y Nagini y Hedwig fueron a cazar), una tambaleante figura salió de entre unos árboles cercanos. Razvan puso a Harry detrás de él y el niño alcanzó a ver la figura de un hombre que se agarraba el hombro que estaba sangrando.

El hombre se desplomo frente a ellos, y Razvan pudo sentir la magia fluyendo en él y algo más oscuro... un hombre lobo.

—Harry, vámonos—.

—Pero papi, está herido...—.

—He dicho que nos vamos—.

Harry miró a su padre y luego al hombre y se sentó en el suelo cruzando los brazos y las piernas.

—¡No! —.

—Harry, no me hagas enojar, vámonos—.

—¡No! —.

—Harry, el hombre es peligroso...—.

—Pero está herido... —.

Padre e hijo discutieron por espacio de un cuarto de hora hasta que Razvan cedió y luego de recoger sus cosas y llamar a las mascotas, hizo un traslador con una rama grande que encontró y amarró la mano del hombre a ella, mientras Nagini se afirmaba a la cintura de Razvan y Hedwig se colocaba encima del hombro de Harry. Este ultimo aferro su manita al traslador y al momento, se encontraron de vuelta en su casa.

El hombre había sido herido con una bala de plata, un mito muggle sobre poder matar a un hombre lobo con plata. No los mataba, pero si envenenaba la sangre y hacia más dolorosa la siguiente transformación. No podían llevar al hombre con un medimago, ni siquiera estaba consciente para preguntarle su nombre o algo, así que Razvan hizo algo que tenía rato que no hacía, uso una poción que alguna vez le había dado a un hombre lobo que recién converso se había cortado con un cuchillo de plata y Fenrir lo llevó con él.

La poción purgaba la sangre, pero le daba al que la tomaba unas nauseas terribles así que Razvan lo levito hasta la habitación de invitados y dejo una tina cerca de la cama para que el hombre pudiera vomitar. Lo que sucedió horas después cuando el hombre se despertó con la urgencia de vaciar su estómago, tan fuerte era esa urgencia que ni siquiera noto que ya no estaba en el bosque sino en una cama y con una tina al lado. Su hombro había sido limpiado y vendado y Razvan le había lanzado un hechizo de limpieza y puesto uno de sus pijamas, adaptada al cuerpo del hombre que era más ancho en los hombros que él.

El hombre no estuvo completamente consciente hasta el día siguiente cuando Razvan y Harry entraron a dejarle el desayuno y algunas pociones de relleno de sangre y unas tantas curativas.

—Buenos días señor, mi hijo insistió en estar presente cuando usted despertará—Dijo Razvan poniendo el desayuno en las piernas del hombre, sobre una mesita para estos menesteres. Razvan la había comprado una vez que Harry no pudo salir de la cama por una gripe e insistía en comer "solito".

—Yo... gracias por su ayuda señor, no quiero incomodar así que me iré en cuanto termine de comer—.

—De ninguna manera, no me he arriesgado, gracias a este mocoso, a traerlo aquí para que lo vuelvan a cazar como animal. Tiene suerte de que no es luna llena hasta dentro de dos semanas o lo hubiera llevado al sótano y encadenado—.

A la hora de la comida, Razvan le volvió a llevar las pociones a su "invitado" y mientras este comía con mejor ánimo, procedió el interrogatorio.

—¿Cuál es su nombre señor? —.

—Me llamó Velkan Rigall, soy historiador mágico, vine hace unos meses a estudiar sobre la vida de los hombres lobo en Bulgaria y Rumania, pero nunca pensé en ser atacado por uno. Ni siquiera me acerque a las manadas, solo leía los textos referentes a ellos, y había salido a cenar cuando uno me atacó. Alguien vio el ataque y paro al hombre lobo antes de que me matara, pero ya estaba contaminado. Quise ser optimista y cuando me recuperé, empecé a planear ir a los bosques cerca de la luna llena y transformarme lejos de la humanidad. Mate una vaca en mi primera transformación, era una vaca perdida de alguna granja, pero basto para satisfacer al lobo. Empecé a escribir sobre mis transformaciones—.

—...No conté con las supersticiones de los muggles y empezó a circular el rumor de un "peligroso hombre lobo" que rondaba los pueblos en busca de muchachas vírgenes para violarlas y matarlas. Pura superchería, había un violador en uno de esos pueblos, que efectivamente buscaba mujeres muy jóvenes para garantizar que fueran vírgenes y luego de violarlas las mataba, pero no había señales de mordidas, nada que indicara una bestia feroz. Solo decidieron adjudicarme los hechos. Empecé a seguir al hombre, olía a maldad, y lo vi cuando estaba rondando a una mujer en una granja, lo aturdí y luego lo amarré a un árbol, anoche era luna llena—.

—...Comprenderá que no quedo nada reconocible del hombre. No contaba con el hecho de que alguien me vio y conecto los puntos, algunos muggles organizaron una partida de caza y nos encontraron, uno de ellos me disparo, no se si el lobo solo huyo o alcanzo a herir a alguno, solo puedo sacar conjeturas, necesitaba ayuda y ya me había convertido en humano cuando desperté, me vestí lo mejor que pude. El lobo había llegado hasta mi escondite. Y entonces oí voces, me desmaye, supongo que eran ustedes y luego solo recuerdo las nauseas y tener algunas pesadillas hasta que ustedes entraron con la comida—.

Razvan suspiro.

—Debería irse—El hombre empezó a incorporarse—No en este momento, me refiero a moverse del país, Bulgaria es un país muy bueno, pero aun persisten algunas viejas leyendas, los vampiros y los hombres lobo no son considerados folklore aquí, aun hay gente que les teme y sabe como "matarlos". La bala de plata no iba a matarlo evidentemente, pero haría excesivamente dolorosa la siguiente transformación, si es que sobrevivía a la perdida de sangre, usted había perdido mucha—.

—Lo tomaré en cuenta, señor... —.

—Razvan, Razvan Fericire. Con las pociones, usted deberá estar listo para moverse mañana, lo que haga luego dependerá de usted. Por mi parte, no estoy obligado a dar parte a ninguna autoridad sobre los sucesos que usted ha vivido ¿Me explico? —.

—Perfectamente—.

—Bien, tome sus pociones y dele un buen ejemplo a mi hijo. Nunca se quiere tomar sus pociones cuando se enferma—.

El pequeño Harry estaba viendo desde el marco de la puerta a los dos hombres mientras hablaban.

Velkan se fue al día siguiente, agradeciendo profusamente a Razvan y prometiéndole a Harry que, si un día se volvían a ver, él le debía un favor por convencer a su padre de ayudarlo. Velkan terminó yendo a Inglaterra buscando ayuda entre las manadas de hombres lobo, y encontró lo que buscaba en la manada de un tal Fenrir Greyback, y Fenrir encontró justo lo que buscaba cuando el nuevo miembro de la manada contó que había sido ayudado por un hombre que le dio una poción para purgar la plata de su sangre.

Fenrir solo conocía un hombre que tuviera esa poción en sus manos, había sido desarrollada por el mismísimo señor oscuro. Remus iba a estar muy feliz con esa información y la manada tendría suficiente oro para comprar lo que necesitaban durante años.


Sirius Black estaba feliz cuando Remus regreso a su departamento en Alemania (el último lugar donde habían buscado era Berlín) con noticias de la manada de Fenrir, sugiriendo que la ciudad de Varna, en Bulgaria, era bastante buena para vacacionar en esa época del año.

Habían encontrado a Harry.