PENITENZA


Advertencias: Mal lenguaje, insinuaciones, personas ignorantes frustradas, el destino, karma, OOC y Crack~

Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capítulo, por favor.

Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Naruto y Cía. NO me pertenecen, esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro.


Tener un hijo no es tener un ramo de rosas...

º º º

Naruto había pasado por grandes dificultades en su vida. Desde su inicio. Quizás incluso desde antes de su concepción…

Pero había salido adelante. No había sido fácil ni bonito. Sobre todo bonito.

Fueron difíciles años los de su niñez y pubertad. Y no porque cosas de los más peliagudas y jodidas le habían ocurrido en su juventud, significaba que los años venideros (hasta el final de sus días) fueran a ser de lo más tranquilos. Él lo sabía de sobra, no era el alegre ingenuo de los que muchos aún opinaban de él.

Así que con la mentalidad más que lista para encarar a lo que le deparase su futuro, se había resignado a lo que la vida le escupiera en la cara, por más cruel e inverosímil que fuese. Tanto así como el esperarse que alguno de sus amados hijos se rebelara, le declarase la guerra convirtiéndose al lado oscuro, una invasión de ardillas rabiosas y vengativas… o alguna otra cosita así. Cuando menos sabía, creía tontamente él, no sería igual de sorprendente que lo acontecido en la última guerra, o eso esperaba de corazón.

Pero de algo de lo que estaba muy, muy seguro, es que entre los muchos escenarios posibles o las malas jugadas del destino que temía llegarán a presentársele para resolver (como casi siempre), la situación en la que estaba metido justo ahora no era una de ellas.

Estaba seguro que ni al Ermitaño de los Seis Caminos se le habría presentado semejante contrariedad.

Y siendo francos, ya estando involucrado en (otro) semejante drama existencial, Naruto volvía a considerar lo injusta que era la vida con él al verse impensadamente en la penosa situación de volver a comparar las odiosas diferencias entre la vida de su amigo, cierto Uchiha, y la suya.

No es que la vida de Sasuke haya sido de lo más encantadora, pero Sasuke tuvo aún así una gran cantidad de cosas que Naruto le envidió en su debido tiempo. Y para el colmo de males, Sasuke va y tira por caño mucho de las cosas buenas de la vida que aún poseía y se obsesiona con un malsano trauma infantil en cometer fratricidio. (Ok, todo hombre, grande o pequeño, que cuente con un trauma, siempre parte de la infancia, según los estudios realizados por especialistas y… y… ¿De qué estaba hablando el rubio? Ah, sí, lo injusto que son algunos hechos de la vida con él)

¿Por qué?

Si, Uchiha Sasuke, el tipo mala leche más odiado, cotizado, envidiado, asocial, voluble, incomprendido, vengativo, orgulloso y de los hombres más poderosos del continente… ¡Va y le toca el 'suegro' más buena onda y comprensivo que uno podría merecerse! (Descontando al mejor suegro, que es el que ya está muerto, cough cough) Si, a ese bastardo le suelen tocar buenas cosas y no las aprecia cómo se debe. Maldito.

¿Y a él, a Naruto, qué le toca?

¡El suegro agrio, severo y estirado! ¡Sobre todo el súper-ninja-que-lo-ve-todo jefe de un noble y temido Clan!

¡Al averno con todo!

¿Lo ven?

¡La vida no era justa!

Al seco de Sasuke, que le ha escupido a la vida tanto como la vida a él, le toca el suegro bueno.

Y Naruto, que se ha partido el lomo y esforzado el doble de los demás, tratando de hacer las cosas correctas y rompiéndose la cara más de una vez por defender a los otros y hacerlos ver la luz al final del túnel ¡Va y le toca el suegro hostil!

¡No se vale! ¿Ya lo había dicho?

Cada vez que Naruto recordaba aquella ilegalidad le daban ganas de hacer berrinche y patalear.

Afortunadamente el Byakugan no permitía leer la mente también, que de ser así el rubio ya hubiera sido Jyukenizado por cierto Patriarca de aquí a Kiri más de una vez por todas las cosas que pensaba Naruto de él.

Es decir, el papá de su querida amiga, el 'suegro' en cuestión de tal fulanito pelinegro, era bastante ameno y fraterno, no era de demasiados miramientos y no muy especial al vigilar los modales ni etiqueta de los demás (a diferencia de cierto suegro ojiblanco, grr), hasta era simpático una vez superabas sus pocas excentricidades y su complejo de padre sobreprotector. Lo que significaba que Sasuke tenía, si bien no en bandeja de plata, una situación favorable con su padre político y no encontraba las puertas cerradas en caso de alguna consulta o consuelo en cuestión familiar. El pelinegro gozaba de una buena y confiable fuente de sabiduría y experiencia en la crianza de los hijos.

Naruto sabía que eso del sentido común era algo que tanto a él como a Sasuke les faltaba. Pero cuando menos tendría la decencia de recurrir a cierto padre político cuando tratará de educar a sus hijos.

Así que volviendo al meollo del asunto y relacionado con las quejas de Sasuke, Naruto no alcanzaba a comprender porque si tal pelinegro tenía problema con su adorable retoño, ¿por qué no consultaba el tema con su digno 'suegro' en lugar de ir y venirle a echar a perder el día con sus dramas domésticos?

Ah, cierto.

El bendito orgullo.

El maldito no sería siquiera de rebajar su pedantería y confesar ante el padre de su mujer que tenía problemas con su hijo, o que no tenía ni una puñetera idea de qué hacer con la pequeña bomba sin seguro que tenía en sus manos conocido mejor como Uchiha Kazuki.

Naruto bufó internamente.

Sasuke no iría ni con su propio padre (si es que estuviera vivo) y punto. Que dado caso, considerando al hombre y lo que se dice de él, bien da igual que estuviera muerto que vivo. Él no fue lo que se consideraría material paterno: la acongojada infancia de Sasuke antes de la matanza del clan y lo particular que era Itachi, indicaban claramente que hubo más de una cosa (excluyendo las tendencias genocidas contra la familia más próxima) que Fugaku la había cagado más de una vez en todos esos años al fungir su papel como padre.

¿O solo era cuestión de los líderes de clanes el ser un tanto ineptos en eso de la paternidad? ¿O quizás solo era un defecto tanto en Uchihas como Hyugas?

Aunque…

Viéndolo bien eso de la paternidad, junto con la capacidad emocional para relacionarse con otros, era un defecto congénito de todos los hombres Uchiha el haber nacido sin las nociones básicas para una u otra... o ambas cosas. Naruto no había conocido con detenimiento a una fémina de ese clan así que por ahora les daba el beneficio de la duda. ¿Cómo semejante clan había prosperado durante tantos años? Estaba fuera del alcance de entendimiento del Uzumaki. No, esperen, el clan fue masacrado por los suyos. Si, tarde o temprano les iba a salir el tiro por la culata. Ja ja.

Tratando de no sonreír ante esa cruenta ironía de la vida, Naruto volvió a echar un rápido vistazo a su amigo.

Bien, digamos que la falta de iluminación de su amigo ante su nefasto problema no era del todo por su exceso de orgullo, si no por su exceso de analfabetismo social.

Y algo de estupidez.

Y una falta de humildad y aceptación de reconocimiento a otros. Léase, su 'suegro'.

El rubio juraba que cuando trato de hacer entender a Neji que dejará de lado sus ideas funestas del destino, le había causado muchos menos dolores de cabeza que esto. ¿Pero qué se le hace?

Naruto, desde que comenzó con su Nindo, busco ayuda o consejo de otros, aceptando el hecho de que él solo no podía. Como persona, como shinobi, como amigo, como camarada o como líder. Incluso hoy, como esposo y padre. Así que hasta el día de hoy, con más miedito que con pena, el rubio ojiazul no vacilaba (demasiado, en algún momento tenía que dar su brazo a torcer) en consultar con su honorable suegro sus dudas. Y no era fácil.

Como paréntesis, una cosa que Naruto ignoraba a la fecha, pero era que Hyuuga Hiashi se sentía muy orgulloso y agradecido que su 'hijo' lo buscara en busca de desahogo y apoyo respecto al bienestar de su familia. Tomando en cuenta su opinión muy a pesar de que él también había cometido una cantidad garrafal de errores como padre.

Pero bueno… Uno podría pensar que como buen amigo Naruto compartiría el conocimiento ganado de su honorable suegro con su amigo pelinegro.

Sería lo obvio pero… ¡Nah!

¡A la jodida!

A él le había costado su trabajo el rendirse frente a su suegro. ¡Qué le costará al Uchiha también el ir a dar la cara con el suyo! Ya había sido suficiente tratar de salvarlo de sí mismo a este terco vengador como para ahora darle la respuesta así como si nada a sus problemas paternales.

Si Sasuke, al igual que Naruto quién se digno a consultar a su honorable padre, su 'suegro' le hubiera ayudado a explicarle lo siguiente. (Naruto aún recordaba el cansino suspiro y el gesto decaído que había dado Hiashi justo antes de iniciar esa charla con él)

... Vivir en tiempos de guerra y tiempos de paz tiene mayores diferencias y trasfondos de los que se puede ver a simple vista.

Durante tiempos de guerra, un padre, no importando su rango dentro de la aldea ya sea shinobi o civil, o su cargo incluso, yendo desde un simple Genin a un Jounin o líder de un clan, la forma de educar a sus hijos no variaba gran cosa, quizás solo en dejar en claro en el tipo de responsabilidades o consecuencias que sufrirían sus fracasos.

Un padre bueno, en aquellos tiempos, era aquel que lograra que sus hijos sobrevivieran aquella dura época, no criaban a un hijo, entrenaban a un soldado.

No importando mucho algunas secuelas. El mayor orgullo es haber obtenido éxito en haber formado a un buen guerrero, o cuando menos un buen elemento en el cumplimiento de su deber.

El orgullo de la familia, el honor del clan, la esperanza de una villa, el héroe de la nación. Ese era el fruto y el resultado que todos anhelaban tener.

Una relación padre e hijo era una relación jefe-subordinado.

Palmadas en la espalda, festejar cumpleaños, recordar las primeras palabras o los primeros pasos de un infante, cosas como abrazos afectuosos, charlas de padre a hijo, visitas al parque, notar los cambios de humor en un joven, las crisis existenciales comunes en la adolescencia, los cambios de la pubertad, las amistades de sus hijos, sus gustos y hobbies, sus inseguridades, la paciencia y la comprensión... Todo ello no era útil o bien visto.

Así que nadie tenía mucho tiempo de prestar atención a la etapa crucial de desarrollo y crecimiento físico y emocional en la que se encontraban esos infantes, a un paso a nada de ser adultos y guerreros, arrojados a la lucha. Si bien siempre hubo casos esporádicos de problemas o rebeldía, castigos o actos incomprensibles durante las filas, nadie se intereso en buscar la causa o atacar el problema de raíz.

Todo parecía ir perfecto. Ok, eran tiempos de guerra, caos y muerte, pero cuando menos los padres aún sabían cómo tratar con sus engendros y los problemas domésticos eran casi mínimos y muy fácilmente ignorados.

Los problemas, irónicamente, surgían cuando se llegaba a cierta paz y un breve lapso del cese al fuego.

El conocido régimen de la relación padre-hijo simplemente no era del todo viable. Sin demasiada presión, sin cuestiones de vida o muerte o alguna guerra desatada en el país vecino, la actitud rígida de los padres para con sus hijos se veía deplorablemente rechazada porque simplemente… los jóvenes no le veían mucho sentido.

Nadie podía culpar a ambas partes realmente. Quizás solo a algunos padres o familias demasiado conservadores, que no eran adeptos a asimilar el cambio y convertían las infancias de sus retoños en verdaderos dramas existenciales.

Con los relativos tiempos de paz, con un estilo de vida diferente y distintos problemas políticos- sociales que lidiar, las nuevas generaciones comenzaron a mostrar abiertamente y sin muchas preocupaciones, esos cambios de aptitud y conducta que no eran bienvenidas por los adultos mayores.

No era una plaga, no era una enfermedad, no era una pandemia ni una moda como llegaron a pensar los mayores con la nueva generación de ninjas; simplemente era lo que siempre estuvo allí pero que, tras años de conflicto y riguroso entrenamiento, lo que había quedado enterrado e ignorado durante tanto tiempo, ahora salía a luz del día.

Los cambios de la pubertad a la adolescencia y toda esa ciencia psicológica.

O algo así iba más o menos la explicación que había ofrecido Hiashi a Naruto para dar a entender su forma de educar a sus hijas. No buscaba el perdón del rubio a los malos pasos que dio, pero cuando menos buscaba que su hijo viera momentáneamente las cosas desde su punto de vista; y meditara todo aquello que no debía ser repetido, no cuando menos en los tiempos de paz que se mantenía bajo su regencia. Para que supiera cómo actuar como un buen padre en esta época pacifica o cuando la situación lo requiriera y tuviera que arremangarse las mangas y criar a sus hijos en una época caótica.

Y francamente había sido una charla muy fructuosa para Naruto. Una que le ayudo a discernir cuando tratar a sus hijos como valiosos guerreros o verlos como las pequeñas personitas en crecimiento que tenía a su cargo para educar y cuidar.

Peeeeeeeeeeero…

Sasuke no tenía ni una puñetera idea de eso y Naruto no tenía intenciones de ser ahora la luz que iluminará su oscura ignorancia sobre la vida y las cuestiones emocionales.

Así que a deshacerse de él.

— Mira, Sasuke. — decía tras un cansado suspiro y fingiendo una inconmensurable congoja — Realmente me gustaría ayudarte con Kazuki… —

— Mentira —

— Cierto —

— Además crees que estoy exagerando —

— También —

— Y estás disfrutando de mi consternación —

— ¿Es muy obvio? —

— … —

Otro suspiro — ¿Sabes que no soy el único con el que puedes hablar al respecto de esto, verdad? ¿Se te ha ocurrido discutirlo con… no sé… la madre de tu hijo, para empezar? —

— Su opinión no cuenta — espeto secamente.

Naruto, tratándose de cualquier otra persona, pudo haberse encabronado de haber escuchado semejante comentario misógino, pero tratándose de Sasuke, lo que acababa de decir era más mentira que decir que Naruto odiaba el ramen. Sasuke podría sin mucho preámbulo volver la espalda a todo el mundo, nuevamente, quizás a excepción de muy muy pocas personas, y al principio de esa pequeña lista se encontraba su mujer. Sasuke jamás lo reconocería en voz alta, joder, incluso no lo admitiría a sí mismo ni en sus pensamientos, pero se arrancaría los ojos o se tragaría su lengua antes de volver a hacerle las mismas jaladas que le hizo durante tanto tiempo.

— Ella no te hizo caso, ¿cierto? — inquirió Naruto arqueando una ceja.

— … —

— … —

—…—

—…—

— Ella dice que no ve ningún problema, que todo es algo normal —

— Bueno, no es que quisiera menospreciar su juicio considerando que ella no ha dejado de amarte y decidió estar a tu lado a pesar de lo diva que aún te pones, muchas cosas que ella considere normales no lo son. Pero debo de concordar con ella que esta situación es algo relativamente normal —

— … —

— Si no me crees ¿porqué no vas con alguien más a preguntar? ¡No soy el único padre de un adolescente! —

— ¿Y? —

Naruto se paso las manos por la cara en un gesto desesperado.

— ¿Se te ha ocurrido preguntarle a Kakashi? —

Ahora Sasuke arqueó una ceja.

— Su hijo ya no es un adolescente — respondió.

— ¡Ya lo sé! ¡Con mayor razón deberías de ir con él!, ¿quién mejor que él que ya supero esta etapa? —

— Es mejor notar esta clase de cambios en alguien que asemeje su edad —

— ¡Pues ve con Iruka, entonces! —

— ¿Estás loco? No sé a qué te refieres a que Kazuki es un adolescente alegando que esa es la respuesta que busco para mi problema, pero estoy seguro que ese hijo suyo y los… problemas particulares que tiene son cosas que van más allá de la famosa adolescencia —

Naruto abrió la boca para refutar eso y desmentir todas esas habladurías sobre el hijo de su muy estimado y antiguo maestro, pero no había modo. Él mismo había presenciado más de una vez el peculiar carácter de ese chico. Por Dios, ningún Yamanaka estaba dispuesto a meterse a esa conflictiva cabecita suya.

— ¡Por Dios, teme! En algún lado encontrarás alguien más que te ayude. No tengo que ser forzosamente yo — espetaba con desesperación arrojando las manos al cielo.

El moreno frunció el ceño.

— Seré tu mejor amigo, tu más grande rival, tu consejero, tu compadre, tu hermano fraterno, la voz de tu consciencia y quizás tu maldita bolsa de golpeo y a quién recurres cuando metes la pata en tu casa y te corren a dormir afuera, ¡pero no soy tu única fuente de sabiduría emocional! —

Si es que con mayor motivo, el Uchiha arrugó más el gesto.

— El que haya hecho la promesa de regresarte a Konoha y dar la cara por ti para que te perdonarán por tu traición y demás beldades tuyas, tener que explicarle a la gente que esa expresión de mala leche que siempre te cargas es natural en ti y me preocupara por tu sanidad mental no implica que siempre, SIEMPRE, voy a tener que ser yo el que tenga que resolverte tus dudas. Ya gaste al menos tres años de mi vida entrenando como loco con tal de traer tu orgulloso trasero de regreso a la Villa después que te largaste con ese pedófilo que le daba chupetones a chicos preadolescentes —

— ¿Cuándo vas a dejar eso en paz? — bufo hastiado poniendo los ojos en blanco.

— ¿Lo de Orochimaru molestando a pubertos? —

— ¿Lo de cuando me fui de la Villa? —

— ¡Nunca! ¡Fueron tres años, maldito! ¡Y la primera vez que nos volvemos a ver, trataste de matarnos, malnacido! ¿O es que eso se te olvido? —

— Hn —

— ¡Y aparte de creerte un vengador, uno tenía que salvar tu culo por tus instintos suicidas! ¡Mira que presentarte a la reunión de los Kages! —

— Uhm… —

— ¡Y soportar tus tendencias vengativas! ¡Es que tú parecías no ser feliz si no tenías a alguien de quién vengarte! —

— Esta bien, quizás si fue un poco… —

— ¡Y por eso mismo cambiabas de bando como cambiabas de calcetines! Me sorprende que a último minuto no hubieras aceptado luchar a favor de Madara… —

— Si, ya entendí... —

— Y los tomates, ¡no me hagas recordarte el maldito problema que tenemos con los espantados agricultores! ¡Tú ruin, malvada y malévola persona sin corazón! ¿Estarás satisfecho? —

— ¡SI, YA ENTENDÍ TU PUNTO MALDITA SEA, YA CIERRA TU BOCA DE UNA BUENA VEZ! —

— Jódete — le enseño el dedito grosero al Uchiha — Además no sé que tanto jaleo armas y te quejas de Kazuki. De tal palo, tal astilla a fin de cuentas —

— Yo no… —

— ¡Ah-ah! — le interrumpió el rubio blandiéndole su dedo índice — ¿Quieres que te recuerde todas esas cositas que ya habías hecho a su edad? —

— Eran tiempos de guerra, Naruto —

— Pft — bufó con sorna — Tiempos difíciles, mi padre encerró a un Bijuu en su primogénito; tiempos de paz y mandaron a tu hermano a deshacerse de tu familia. Excusas, excusas — explicaba el blondo con un movimiento un simple movimiento de mano.

— … —

— ¿O es necesario que vuelva a tener que restregarte en la cara tus otros trapitos sucios? — amenazaba el Uzumaki sacando de quién sabe donde un folder color beige y blandiéndolo frente a la cara de un enfurruñado Uchiha.

Sasuke podría bien si sentirse ofendido que por qué diablos Naruto trataba su archivo personal como si fueran simples pañuelos desechables: siempre a la mano. Pero quizás después de tantos intentos de asesinato o mutilación por su parte, quizás el rubio tenía un poco de derecho a usarlo en su contra. Siempre y cuando Naruto no se sobrepasara mucho con sus sermones y lo hiciera enfadar demasiado, Sasuke podría ir con el chisme a Hinata y acusar a su esposo de abuso de poder y andar jugueteando con los archivos del personal…

Hn.

— No es necesario —

— ¿Seguro? —

— ¿Y me acusas a mí de dramático? —

— Pues no me provoques — clamó dejando caer el folder sobre su escritorio como un sonoro FLAP.

— ¿Y entonces? ¿Qué? — rompió el enrarecido silencio Sasuke.

Naruto suspiro fatigado mientras se pellizcaba el puente de la nariz — Mira, bastardo… Por un lado me alegra saber que estás esforzándote por entender y llevarte bien con tu hijo, pero por otro lado debes de comprender que hay más puntos de vista y opiniones que cuenten y valgan la pena, aparte de la mía. No te va a matar el andar con tus demás compañeros y preguntarles o contarles tu problema en busca de respuestas —

— Es obvio que esa cuestión no me mataría… —

— ¿Lo ves? —

— …sin en cambio yo podría matarlos, nunca se sabe. —

— … —

— ¿Qué? —

— Orden de tu Hokage: No está permitido matar o mutilar, tampoco traumar o incapacitar a tus demás compatriotas en tu búsqueda por el entendimiento de la paternidad. Principalmente a Gai y a Lee… Es más, ni siquiera les preguntes, ellos dos siguen estando estancados en la primaveral juventud que no creo que en algún momento de su vida vayan a llegar a la adolescencia… —

— Hn —

— Vamos, Sasuke. Has enfrentado cosas peores y has cometido infinidad de errores inexcusables pero a fin de cuentas, con el tiempo hemos logrado absolverte. —

— ¿No te referirás perdonarme? —

— No imbécil, absolver y perdonar son cosas distintas. Y de lo último aún hay astillas que limar por más años que hayas cumplido en prisión —

— justo y cierto. —

— Así que ahora ve con tu nueva obsesión en la vida y suerte~ —

— Una última cosa antes de irme —

Naruto rumio exasperadamente — ¿Qué? ¿Por Dios, ahora qué? —

— Yo no, y enfatizo, NO me comporte igual que él a esa edad, hn. —

Naruto lo contemplo severamente durante varios segundos y con una voz realmente carente de emoción, le respondió — No, Sasuke, es obvio que no. Si te hace feliz escuchar eso y que de una vez me dejes seguir con mi existencia, que así sea —

— Bien —

— Afortunadamente él cuenta con una sanidad mental mejor de lo que podíamos pedir y ha estado lejos de malas compañías —

— ¿Qué quieres decir? —

— ¿No es obvio? Es cierto que tú, a la edad de Kazuki, no eras igual de pernicioso como dices ¿Cómo lo ibas a ser si antes de llegar a esa edad tú ya habías hecho y deshecho todo lo posible que un chico rebelde se le vino en gana? A los 17 ya estabas bastante tranquilo, encerrado en una celda , sin causar mal al mundo porque para entonces ya habías traicionado a tu aldea, roto el corazón de media población de la villa, ser un arrogante estirado orgulloso, irte con un peligroso criminal con tendencias y gustos sexuales que no vale la pena psicoanalizar ahorita, los intentos de asesinato de tus colegas, declararle la guerra a medio mundo y sin olvidar el formar y liderar tu propio grupito de, déjame echarte en cara, adolescentes renegados que si no fuera suficiente: estaban alterados genéticamente. Por los bigotes del Kyuubi, alterados genéticamente… Como si ser adolescentes a mitad de un conflicto armado no fuera suficientemente malo, aparte tenían que ser alterados genéticamente por Orochimaru — Naruto negaba con pesadez esa horrible combinación. — Esa serpiente estaba más perturbada de lo que creí… —

— … —

— ¡Ok! — dijo de pronto Naruto con un instantáneo y perturbador cambio de humor — Pero viendo el lado positivo de todo este asunto es que, si a la edad que ya tiene tu hijo y no ha hecho nada de esto, ¡significa que las probabilidades de que las haga a futuro son realmente remotas! ¿No es genial? —

— ¿Supongo? —

— Oh, bastardo — expresaba con paciencia Naruto — Sé que nadie puede tener un hijo modelo e ideal como el mío, pero Kazuki no es tan malo… —

— Hn —

— Y sabes que pudo haber sido peor — reprocho el otro y Sasuke no pudo más que morderse los labios y aceptar eso esa cruda verdad — Mira, yo también tengo problemas con Haruki aunque no lo creas — se encogía de hombros el rubio — Cosas no tan dramáticas o sobre exageradas como las tuyas porque no tenemos esa pared emocional estorbándonos como a ustedes dos, no porque mi chico sea genial implica que todo sea perfecto. Y Kazuki es, a su modo, admirable, créeme. Me cae bien y no soy el único. —

— Lo sé… Es solo que, ahora todo es tan confuso… —

— Paciencia, ya irás descubriendo que todo esto es una etapa. Y nada que ver con tus locas ideas que tu hijo anda planeando una revolución o tiene algún plan secreto malvado y cosas así… —

Sasuke se permitió suspirar. — Quizás… Es un buen chico. —

— Claro que lo es, tiene a una buena madre y un padre… uhm, que aún trata de no perderse otra vez en el sendero de la vida y ese esfuerzo cuenta mucho. Y ambos hacen un buen trabajo. — sonreía satisfecho el Hokage. — Un extraordinario trabajo en equipo me encanta decir —

— Gracias, dobe —

— Y… por lo mismo que sé que Kazuki es un buen chico — de pronto decía Naruto con una sonrisa más que forzada, maléfica — Te recomiendo que le recuerdes que más le vale tener las manos quietas — Malvada, definitivamente era una sonrisa pérfida y prometedora a mucho dolor — O de lo contrario me veré obligado a tener que arrancarle uno a uno cada miembro de su cuerpo si me entero de cualquier avance que no me guste. Y cuando me refiero a cada miembro de su cuerpo, me refiero a todos sus miembros ¿Me entiendes, Sasuke? —

La serenidad, la frialdad y esa cantidad justa de promesa de dolor y sufrimiento, todo ese instinto asesino destilado en cada palabra que había dicho el Uzumaki durante su amable amenaza hacían que Sasuke sintiera un escalofrío recorrer su cuerpo… ¡Sabía que de algún modo había influido de manera significante a su amigo, lo sabía! ¡Esa era una amenaza digna que lanzar! ¡Una advertencia que de no ser seguida, sería pagada y honrada con sangre! ¡Algo que se vislumbraba a llevar a cabo una venganza! Se sentía tan orgulloso de haber mal influenciado al rubio de tal forma que en su alegría inicial se le estaba escapando que era una amenaza que afectaba severamente la integridad física de su primogénito.

Mhm...

Pero su hijo era ya mayorcito para saber a que se estaba metiendo y a hacerse responsables de sus propias decisiones. Y si cometía una falta que excusará que el propio Hokage lo castrará, pues ni modo. Algún día tendría que aprender su lección sobre controlar sus impulsos y emociones.

Sobre todo aquellos aspectos de posesividad típicas de un Uchiha.

Aunque esa amenaza bien podría ser perjudicial para el Clan y aún los planes en desarrollo de volver a hacer resurgir a los Uchiha...

El pelinegro recordó mágicamente que afortunadamente tenía otros lindos retoños a los cuales dejarles ese deber en dado caso Kazuki no quedará del todo funcional para esa importante tarea.

Si. Kazuki aprendería su lección, Naruto quedaría satisfecho con el castigo, Sasuke quedaría libre de esa culpa y responsabilidad y su familia seguiría prosperando.

Si, todo estaba bien en su mundo…

Ahora si solo lograra captar mejor eso de la adolescencia y que se supone implicaba, su mundo sería perfecto.


¿Dudas, quejas, sugerencias, traumas, chismes?

¿Cuál es la obsesión de este nuevo Uchiha?
¿Hay más como él?
¿Porque Naruto no deja de presumir sobre su hijo?

EDIT: He publicado una encuesta respecto a mis historias en general. Me gustaría y agradecería mucho que pudieran darle una visita.