Pero qué emocionante fue cuando el pequeño Christopher a sus ocho meses de vida, pronunció su primer palabra compuesta de dos sílabas, orgullo para sus padres, más para su padre. Sin embargo, tanto para Integra como para Alucard era gratificante escucharlo decir papá una y otra vez, en la mañana, luego del desayuno cuando su madre ya no era de interés para el pequeño porque había quedado satisfecho de leche materna, también al mediodía, en la tarde, y en la noche cuando se ponía intenso por la ausencia de quien llamaba pues papá tenía que seguir haciendo su trabajo como exterminador de copias baratas, vaya que habían quedado un montón. De la misma manera ocurrió cuando la pequeña Christabel pronunció por primera vez la reconocible palabra papá. Si, PAPÁ; porque las malas lenguas cuentan que cuando mamá habla tanto de papá a sus hijos, lo primero que asimilan y pronuncian es esa palabra, eso fue lo que le dijeron a Integra al verla sentir esos celos maternos de no ser ella lo primero que ellos pensaran después de tanto, ya saben el embarazo, el parto, el darles de comer y el trasnocho, pero bueno, eso se le pasó cuando al fin dijeron lo que ella esperaba. Todo a su tiempo Sir Integra
Todo lo que salía de la boca de los herederos Dracul Hellsing era una maravilla, pero no lo fue para la draculina cuando la llamaron por vez primera y no por su nombre si no como Icha polichia. ¿Era en serio?
—¿Maestro porque chica policía? —lloriqueaba la pobre con la pequeña Christabel en brazos. Ya le era suficiente que hace cinco años Christopher le hubiera hecho la misma jugada, ahora la nenita de papá repetía la historia. Alucard río, le causaba mucha gracia la acción de su pequeña tal como pasó con su hijo varón cuando éste tenía 17 meses, pero también estaba orgulloso de que sus pequeños fueran como él.
El mayor tomó la pequeña en sus brazos y beso su frente. —Esa es mi niña.
—Está mal, Maestro debe enseñarles que mi nombre es Seras Victoria. — Ella luego miró a la pequeña de 16 meses y le indicó cuál era su verdadero nombre. — Seeeras. Victoriaaa, Seeras, Victoria.
—Icha polichia —La nenita muy sonriente señaló a la dráculina y luego miró a su padre quién la felicitó
—Muy bien hija.
Seras se rindió, soltó un suspiro y se fue derrotada. Creyó que sería diferente con la nueva consentida de la casa Hellsing, pero si no pudo con Christopher, ahora menos con la semejante "ayuda" de su padre y ni hablar de Integra, ella ocasionalmente corregía a Christopher indicando que la vampiresa rubia no se llamaba así, solo que, con el más mínimo interés.
— Mira chica policía, te hice un dibujo con el señor Bernadotte.
— Chris, cielo, su nombre es Seras Victoria, no chica policía. —habló la madre sin despegar su mirada de la laptop.
— Si mami —el niño asintió y volvió a la conversación con muchacha. —¿Y qué te parece mi dibujo chica policía?
¡Que la parta un rayo! pensaba Seras. Pero de todas maneras las memorables acciones de los hijos de su ama y su maestro la hacían olvidarlo, ¡o sea! es que era un dibujo de Pip y ella. ¡Una ternurita!
Con el pasar de los años, a Seras ya no le importaba que los dos niños la apodaran como chica policía, pero más que un apodo, era un nombre de cariñito, porque obviamente Christopher y Christabel a su edad de 15 y 10 años respectivamente ya sabían como se llamaba la rubia chupa sangre. Era solo cuestión de acostumbrarse a oír el chica policía al triple, nada difícil.
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— Vicky, ayúdame, ¿tú entiendes el álgebra verdad?
— ¿¡Cómo has dicho Christopher!?
— Ejem... lo siento. Quise decir, que por favor me ayudes tía Vicky. —corrigió el menor
La draculina se sonrió de oreja a oreja, se alegraba de no haber escuchado el típico chica policía, si no un Vicky en alusión a Victoria. ¡Gloria a Dios!. La rubia no podía de la emoción y aunque también había comprendido la petición del muchachito, aceptó ayudarle con su tarea de álgebra, a pesar de que de esa ciencia no entendía un carajo.
