4.
Por un momento, Lincoln se quedó completamente cortado por el comentario de Loan. No sabía qué decir, ni cómo reaccionar. Y ella se lo puso todavía más difícil.
- Así que eso se siente al dar un beso. ¡Qué lindo, papi! nunca creí que tus labios se sintieran así de cálidos... tan suavecitos.
Lincoln comenzó a sentirse mal, un poco mareado. Estuvo a punto de dejar caer su guitarra por la impresión, pero logró contenerse y vio cuando su hija se apartó para mirarlo. El rostro de la muchacha esbozaba una sonrisa tímida y parecía una brasa encendida.
- Loan, hija... Yo... -balbuceó Lincoln. Pero ella le puso un dedo sobre los labios.
- No pasa nada, papi; no hicimos nada malo. Fue un accidente. Un accidente muy lindo. No te sientas mal... La verdad es que... me gustó mucho, y... ¿sabes papi? Estoy muy contenta porque... Yo... ¡Te amo tanto!
Loan se puso todavía más roja al decir eso; pero de alguna manera, su corazón y su mente descansaron. Eran años de amar y desear en secreto a su padre; y aunque hubo un largo tiempo en el que esos sentimientos se atenuaron, nunca desaparecieron del todo. Ahora que vivía llena de su amor y sus atenciones, sus sentimientos se habían vuelto mucho más intensos.
No dijo nada más. Tan solo se abrazó a Lincoln, y él tampoco supo qué decir. Él mismo había pasado por algo muy parecido. Eran ya muchos años en los que su amor de padre se confundía con su amor y su deseo prohibido. Y ahora que Loan estaba mucho mejor, y empezaba a valerse por sí misma; se sentía más inclinado a percibirla como una pareja, que como una hija.
Intentó cortar de raíz la situación. Era el momento de hablar claramente con su hija sobre lo que eran ellos, sobre la pequeña familia que había formado con su hermana.
- Loan... Mi amor... -balbuceó Lincoln-. Entiendo lo que sientes, tesoro. He sido el único hombre que más o menos ha estado presente en tu vida. Has estado sola, y... Digo... ya eres una mujer. Eres... Bueno... Eres m-muy hermosa, y es normal que sientas cosas por mí que no son apropiadas...
No pudo seguir hablando porque escuchó una risita muy peculiar de su hija. Ella lo abrazó todavía más fuerte, levantó el rostro y lo besó en la mejilla antes de decir.
- Lo sé, papá. Creo que no quieres que nos pase lo mismo que a ti con mamá... Con tu hermana. ¿Cierto?
Esta vez, Lincoln no pudo evitar que se le cayera la guitarra. Se llevó una mano a la cabeza, y repentinamente se sintió mareado. Loan tuvo que ayudarlo a sentarse antes de que pudiera volver a hablar.
- Loan... Cómo es que... tú...
Loan se arrodilló ante él. Tomó una de sus manos y le acarició suavemente los cabellos.
- Mamá me lo contó todo, papá. Un poco antes de morir. Tú sabes que nosotras nos contábamos todo, ¿verdad? Me dijo que no quería que yo lo supiera por otras personas, así que un día me llevó a los jardines Yakarta para que pudiéramos hablar a solas. Ahí me lo dijo todo.
Lincoln suspiró, y se sintió de pronto tan avergonzado como orgulloso. ¡Su amada Lori! ¡Siempre madre, siempre luchadora! Siempre haciendo lo necesario para que ellos tres estuvieran bien.
- Amor... ¿Qué te dijo tu madre? ¿Cuánto te contó?
La joven tomó la cabeza de su padre con las manos antes de decir:
- Todo.
Fue el tercer shock que el peliblanco recibió en ese rato. Casi tenía miedo de preguntar, pero necesitaba saber.
- ¿Qué significa ese "Todo"?
Loan miró dulcemente a su padre. Sonrió, y le dio un beso en la mejilla antes de repetir.
- Todo.
Lincoln imaginó que su esposa se había guardado algunos detalles, pero pronto se dio cuenta de que Loan hablaba literalmente. Lori no se había callado nada. Absolutamente nada.
Loan le contó con detalle todo lo que su madre le dijo: el surgimiento de sus sentimientos prohibidos por Lincoln, la manera en que lo sedujo, como se desarrolló todo su romance, y lo que pasó antes y después de que se fueron a vivir juntos. Le habló incluso de las peleas y conflictos familiares que se suscitaron después. Cuando terminó, Lincoln se sentía tan asombrado que apenas podía pensar en algo que decir.
- Y... ¿Qué piensas de todo eso, cariño? -dijo por fin.
Se habían ido a la sala para platicar con mayor comodidad. Estaban en el sofá, uno al lado del otro. Loan tomó una mano de su padre y contestó.
- Yo... bueno. ¿Cómo te digo? No es mucho lo que sé sobre el amor. Nunca tuve novio, y hasta antes de hoy, nunca me habían besado. Hubo un chico que quiso invitarme a salir antes de que mamá muriera, pero... Ya te imaginas.
Lincoln lo imaginó. Era absurdo, pero no podía negar que esa mención tan casual de su hija le produjo un pequeño aguijonazo de celos.
- Pero hay algo que sí sé, papi: sé lo que sentía por mamá, lo que siento por ti, y los comprendo muy bien. Estoy consciente de que hay normas, reglas de la sociedad. También hay una palabra fea para nombrar lo que pasó entre ustedes...
- Incesto -completó Lincoln, con una mueca de desagrado.
- Sí. Eso. Y también entiendo por qué está prohibido en muchos lugares; y por qué la gente no lo tolera. Tú sabes que antes de que mamá muriera, yo no utilizaba mucho el Internet, pero después de platicar con mamá, averigüé mucho sobre el incesto. ¡Todo lo que encontré se veía tan malo! Pero yo no entendía nada. Si era tan malo, ¿por qué tú y mamá estaban tan felices? ¿Por qué se besaban y se abrazaban todo el tiempo? Si eran unos pervertidos, ¿cómo hicieron para darme tanto amor? De verdad que era confuso, papá. Si eran tan malos a los ojos de los demás, ¿por qué eran tan buenos entonces? ¿Por qué se portaban tan bien, y en primer lugar conmigo?
Lincoln se sintió sorprendido por la vehemencia de su hija. Era obvio que no veía e incesto con malos ojos.
- No, papi. No puedo creer que ustedes sean malos, y que el amor verdadero sea algo que tenga que estar prohibido. ¡Se siente tan hermoso ser amada! ¡Mamá y tú se veían tan felices! ¿Qué puede tener de malo el amor verdadero entre dos hermanos? ¿O el de un padre por su hija?
AL escuchar eso, Lincoln se sintió de verdad asustado. Sabía muy bien lo que él sentía por su hijo, pero... ¿Acaso era posible que ella sintiera lo mismo por él?
No estaba seguro, y tenía mucho miedo de preguntar. No podía ocultarse a sí mismo el deseo que sentía por su hija; su admiración por las rotundas formas de su cuerpo y por la belleza de sus rasgos, tan parecidos a los de su esposa. Y por si no fuera suficiente, la amaba más que a nada en el mundo. El haber estado tan cerca de perderla, lo hizo consciente del gran amor que le tenía. Había preferido malquistarse y enfrentarse con toda su familia para conservar el amor y la estabilidad de su hija.
Así pues, la amaba, la deseaba. ¿Qué le impedía manipular sus sentimientos para hacerla su mujer?
Nada. Solo sus escrúpulos. La sensación de que aquello no estaba bien. Tenía un compromiso moral con si difunta esposa y con Loan. ¡Era su padre! Se supone que tenía que amarla y protegerla, no fastidiarle la vida.
Pero, por otra parte, si Loan lo amaba de la misma manera en que él a ella...
¿Acaso no había pasado lo mismo con Lori?
- Papá...
La voz de Loan sobresaltó a Lincoln y lo sacó de sus pensamientos. Se había abstraído tanto, que casi se había olvidado de que estaba con su hija.
Ella lo miraba expectante. Podía leer el temor en su mirada. Lincoln comprendió al punto que aquella conversación ya había sido demasiado para ella.
La abrazó, y estuvieron unos segundos sin decir nada. Lincoln sintió ese cuerpo cálido y turgente en sus brazos. Bajo la mirada, y vio aquellos labios de seda que lo habían besado hacía unas cuantas horas. Sin quererlo, comenzó a sentirse estimulado. Tenía demasiado tiempo sin relacionarse con una mujer, y menos con una tan atractiva como Loan.
Cerró los ojos y procuró serenarse. Era necesario zanjar esa conversación.
- Bueno, cariño. Supongo que en cierto sentido, tienes razón. El amor verdadero no conoce obstáculos, pero... a veces tenemos que abstenernos de hacer ciertas cosas por el bien de los que amamos. Yo te amo mucho, cariño; pero debo cuidarte y tengo una obligación contigo. No debo de hacer cosas que puedan... Atentar contra esa obligación. ¿Entiendes, princesa?
En ese momento, ocurrió algo muy curioso. Loan había escuchado con cuidado todo lo que su padre decía. Si había sido sincero, ella tenía que entender el rechazo implícito en sus palabras. Era su padre, y si había interpretado bien lo que dijo, estaba excluyendo cualquier posibilidad de que ellos vivieran algo como lo que él tuvo con su mamá.
Pero había algo... No sabía bien qué. Un brillo especial en su mirada... La manera en que una de sus manos reposaba en su cadera mientras la abrazaba. La otra mano tan cerca de sus senos, y su respiración pesada...
¿Acaso no era sincero?
Quizá no. Quizá, en el futuro, él pudiera cambiar su manera de pensar. Después de todo, ¿no había cambiado mucho con ella en los últimos tiempos?
Tal vez todo era una cuestión de ser paciente, y de seguir siendo cariñosa. Los labios de su padre cubriendo los suyos le habían regalado una de las sensaciones más hermosas de su vida.
Si seguía siendo dulce y paciente, quizá en el futuro pudiera obtener mucho más de él.
Aquella noche, en su habitación, Lincoln no podía dormir.
No podía dejar de pensar en lo ocurrido con su hija. La canción, el beso, la conversación... Las sensaciones que su hermoso cuerpo y su rostro le despertaban.
Pero sobre todo, lo perturbaban mucho las reflexiones de su hija. Todo lo que había dicho sobre el amor verdadero y que no había motivo para que las relaciones entre familiares estuvieran prohibidas...
Era inútil engañarse. Su hija había sido más que clara: lo amaba y lo deseaba tanto o más de lo que él a ella. Lo suficiente como para estar a su lado y hacerse pareja, sin importar las normas y las consecuencias. Después de todo, su madre había hecho exactamente lo mismo.
A fuerza de ser sincero, Lincoln tenía que reconocer que tampoco le importaba la sociedad, sus normas y la ley. ¿Acaso no se las había saltado alegremente cuando se hizo pareja de Lori?
No. Su problema era otro. Le preocupaba la posibilidad de dañar a su hija. De confundirla. De crearle una situación con la que no pudiera lidiar. Después de todo, su mente todavía no funcionaba muy bien.
Si se tratara solo de él, podía arriesgarse. Pero Loan... Tenía que pensar en ella. Y planteando las cosas así, probablemente la única solución posible sería tomar terapia. No porque creyera tener un problema, sino para poder resistir lo que él mismo sentía; y cualquier posible avance futuro de su hermosa hija.
Una vez que tomó la resolución, se sintió un poco más tranquilo. Lo suficiente como para dormir. De todos modos, deseaba con todas sus fuerzas que lo que platicaron aquel día no le produjera pesadillas a su princesa.
Reviews del capítulo anterior:
Guest: Tell this to someone who cares, dude!
normandelosnorma. La historia que mencionas está entre mis pendientes. Le daré un ojo en cuanto pueda.
Saludos, ¡Gracias por leer y por tu review!
viruzpirata. No creo que la necesite. Ya verás más adelante :-)
Quise dar una visión diferente de Loan y de Lori en esta historia. Conectarla con "Te extrañaré, Conejito". No van a ser necesarias cosas tan drásticas. Ya verás que iremos de manera un poco más suave, sin forzar tanto los acontecimientos.
Saludos, amigo. Y gracias por tu review.
Andrew579. Gracias, amigo. Ya vendrá eso. ¡Saludos!
t10507. Muchas gracias, amigo. Me alegra que te esté gustando. A ver qué te parece el capítulo de hoy. ¡Saludos!
