Entrevista con el vampiro
96 nudos tenia la madera del techo de mi habitación.
Desde la pared, una foto en blanco y negro, de Greta Garbo joven me sonríe, recordándome mi recién inaugurado pasado.
El reloj de mi pequeño celular violeta dice que son las 8:30 de la mañana, de un domingo de julio. Me pasaba seguido eso de despertarme muy temprano los fines de semana.
Costumbre de colegiala.
Habían pasado 2 días desde que Jasper regresó a mi vida. Lo que era un decir, ya que yo no había tenido conciencia de su existir hasta que volvió. Pero yo era la única que sabia de él. Desde que me había despertado estuve debatiéndome el hecho de compartir el secreto con mis amigas y familia. Mas bien, solo me debatía entre decirles o no a Jane y Bella.
La cosa con mi familia era sumamente fácil. Mi mamá lo adoraría, a pesar de su edad física aparente. Solo tenia que presentárselo con un nombre mas acorde a la zona geográfica en la que vivía. Y esperar que no lo invite a comer.
El problema eran mis mejores amigas. Ellas resultaban una navaja de doble filo. Conocían a fondo la saga. Entonces era imposible que vieran a Jasper y no se dieran cuenta de quién y qué era. Pero el riesgo no era que descubrieran su identidad, su especie. Sino que no supieran mantenerse a raya con las preguntas indiscretas, peticiones, comentarios y etc. Si eran capaces de preguntarle por Edward!!
Suspiré. Tenia que reconocer que las verdaderas razones del celo con Jasper eran que no quería bajo ningún concepto que él conociera los libros, y a Alice por consiguiente, ni ver a mis amigas babearse detrás de MI vampiro. Era egoísmo, puro, llano y simple.
El tibio sol del invierno entraba por mi ventana, que abrí cuando me desperté.
Mucho sol- pensé- cero vampiros.
Cerré los ojos, con la intención de dormir un rato mas, aprovechar el fin de semana. Me puse de costado, acomodándome como solía descansar.
De súbito el vidrio de la puerta-ventana chirrió. Miré, extrañada, sobre mi cabeza. Justo cuando la perfectamente revuelta cabellera de Jasper hizo su intromisión a mi casa, acompañada de una tenue sonrisa.
Hola dormilona.
Saltó, con mucha habilidad, dentro de la habitación. Debí quedarme con cara de estupefacción. Jazz agito una mano frente a mi rostro. La miré fijamente, no brillaba.
Karina?...eres sonámbula?- pregunto en tono confuso.
Parpadee un par de veces y enfoque la vista en su rostro.
Estoy despierta. Bueno, creo que estoy despierta- seguí mirándole y fruncí el ceño- que raro...¿Por qué no brillas?
Jasper me miro a su vez con cara de ¿WTF?.
Yo creo que tus neuronas siguen en pleno letargo...
Se acercó y me dio dos suaves golpecitos en la frente. Pegue un manotazo para que dejara de molestarme.
Estoy despierta, si?. Y lo que me falta de neuronas lo compenso con encanto- Replique haciéndole ojitos.
Se transformo rápidamente en una estatua asombrada. Ahora el que parecía sonámbulo era él. Repetí el gesto de mover las manos frente a su cara.
Ágilmente atrapó mi derecha entre las suyas y tiró de mi, obligándome a sentarme en la cama. Se inclino hasta apoyar su frente en la mía.
Es sumamente peligroso que me deslumbres así- dijo con voz seductora- no respondo por mis actos si lo vuelves a hacer.
Me separé un poco y puse el dedo índice en la comisura de mis labios.
Hacer qué?- inquirí con la voz mas dulce que pude, aunque me salió tintada de picardía.
Se rió por lo bajo. Musitando algo como "esta niña es mi perdición" para si mismo. Y me dio un suave y tierno beso en la coronilla.
Qué es lo que te parece raro?
No vallas a reírte- lo amenacé con un dedo- Me parece raro que estés acá con el sol refulgente de afuera. Pensé que el sol...te haría brillar.
Brillar? Como si fuera un...diamante?- se sorprendió- de donde sacaste eso?
Tic-tac... piensa rápido.
Emmm...de por ahí... entonces el sol no produce efecto en ti?
No, por lo menos no visible. No me aniquila, ni me quemo- Sacó una mano por la ventana- La razón por la cual se dice que el sol daña a los vampiros es simplemente porque, si bien no me daña, entorpece mis sentidos. La luz fuerte es molesta para la sensible vista de este monstruo. A demas, es muchísimo mas sencillo cazar de noche, para que molestarse y salir de día?
Wow...que tontería. Entonces me propuse borrar mis conocimientos previos sobre vampirologia, obtenidos de Crepúsculo.
No creí que tuviera que explicarte todo esto de nuevo.
Perdón pero deberás aguantarte. La verdad no me acuerdo de absolutamente nada. Ni de mi ni de ti.- mentira, de él si sabia, y mucho.
Bueno, eso tiene arreglo- dijo recostándose en la pared detrás de mi cama- pregunta. Estoy para servirte.
Me reí de tu tono caballeresco. Jasper extendió el brazo para acariciar mi mejilla. Observé las medias-lunas que surcaban su piel, visibles solo a muy poca distancia.
Cómo te hiciste esto?
Durante la guerra de aquelarres. Son marcas de mordidas. Los vampiros somos venenosos, esto es lo que el veneno hace a otro vampiro. Sirve para inmovilizar a las presas...
Y para crear mas vampiros...-susurré. Ya contaba con esa información.
Si. Ves? No todo se perdió en el tiempo.
Tengo recuerdos inconscientes- reflexioné y me reí- de verdad asuste a media ciudad cuando casi me caigo al río?
Jasper sonrió ante el recuerdo gracioso que le proporcioné y asintió. Se quedó mirándome, con esos penetrantes ojos rojizos que me mareaban. Era un gran orador, asumí que por su larga estadía en la tierra. Pero decía mas con sus silencios. En este se adivinaba una rara melancolía, acompañada de una cierta alegría.
De repente mi indiscreto estomago humano aulló por falta de comida. Tanto tiempo despierta y recién ahora se dignaba a dolerme?.
-Tienes hambre...
Asentí
No desayuné, por eso.
Corrí las mantas y salí de la cama, tirando del borde de mi camisón al pararme. Comencé a buscar con la vista mis pantuflas, cuando escuche que Jasper se movía detrás de mi. Me voltee para verlo. Se había sentado muy en el borde, ligeramente inclinado hacia adelante. Con los ojos clavados en mi cuerpo.
Wow- dijo.
Qué?- me extrañe- que pasa?
Como respuesta tomó el blanco dobladillo del camisón, a la altura del muslo, acariciando la seda y la guarda de encaje.
Esto...es de nuestra época...
En realidad, mi querido vampiro, es de la época de mi abuela, 1934 creo.. Era de ella.
Tenias uno igual...-dijo con nostalgia- pero no es un camisón, sino una enagua, es ropa interior.
Eeem...no se supone que como buen caballero decente de antaño...NO deberías saber como es la ropa interior de una señorita?- dije riéndome.
Jasper alzó las doradas cejas y contesto misteriosamente.
Sé más que eso...
Ja!. Eso si que no lo recuerdo señor, haga el favor de no continuar, corrompe mi inocente mente con eso!- bufe, imitando a una aristócrata.
Se rió fuerte de mi pequeña escena teatral. Tiró del camisón, que aun sostenía, haciendo que me cayera sobre él. Sumamente astuto.
Eres tan graciosa..eres encantadora, hermosa...pero inocente...-me miro fijamente- mmmh...yo mejor que nadie puedo decirte que eso es una vil mentira.
O sea??...- era lo que estaba pensando?
Nuevos ruidos por parte de mi estomago interrumpieron la escena.
Que oportuno- murmuro Jasper poniendo un dedo en el centro de mi abdomen- Ve a comer algo...yo te espero.
Yo creo que vas a aburrirte...- dije antes de atravesar la puerta, cerrándola con cuidado tras de mi.
Pero sospechaba que mi cuarto, repleto de objetos personales, resultaba como un museo de lo que se había perdido.
Preparé un té con leche y me apropie de dos gordinflonas magdalenas de la panera. Comí una mientras esperaba que la leche se calentara en el microondas. Estuve pensando en la situación. Estaba en una especie de trance. Por alguna razón la parte racional de mi cerebro, aquella escéptica, la encargada de situarme en la realidad, no me decía nada. Sabia que debía parecerme un sueño, una mera alucinación de mi pobre mente adolescente. Pero no era así. No tenia la menor duda de la veracidad de la historia de la reencarnación de Kate en mi. No temía que Jasper desapareciera con la luz de otro día, o con el despertador de mi celular.
Distraída como estaba, no me di cuenta de qué manera llegue de vuelta a mi habitación. Con media magdalena en una mano y mi taza verde en la otra. Apoyé ambas en el escritorio y me senté en el banquito frente al mismo.
Jasper estaba tendido cuan largo era, o sea mucho, en la cama. Con todo el aspecto de estar durmiendo. Pero eso no era posible.
Y? Te aburriste?- indagué.
La verdad es que no- contesto abriendo los ojos- estaba pensando.
Jasper, puedes contarme mas cosas? No es justo que conozcas mi vida completa y yo no pueda recordar nada.
Fijo la vista en el techo y sonrió ligeramente.
- Te propongo un acuerdo- Dijo- te contare todo, pero tienes que ponerme al día sobre estos 16 años que me perdí.
Acepté feliz su intercambio de información. Durante toda la mañana me dibujo con suaves palabras las calles que otrora fueron mi hogar, los rostros de las personas que conformaron mi familia, la vida que había conocido como propia.
Kate tenia mi misma edad cuando se topó con Jasper en el muelle del río Missisipi. Ella tenia visiones, las cuales yo había perdido, por lo que sabia quien era, pero no qué era. Eso lo descubrió mucho mas tarde, como recordé viendo el collar el viernes anterior.
Trabajaba como dama de compañía de Mistress Callajan desde hacia un año. Era huérfana, y había vivido en un orfanato desde los ocho. Cuando tenia 6 su madre le regaló una caja de música, hecha de palo santo tallado. La melodía que Jasper tarareó para mi provenía de esa caja de música.
Así, pieza por pieza, fui reconstruyendo los recuerdos de mi vida pasada. Jasper me contó todo lo que sabia con lujo de detalles, las conversaciones, los paseos, cartas e incluso besos. Tuve que recordarme a mi misma varias veces que Kate era yo, que él no me hablaba de una ex-novia, sino de mi. Pero fueron pocas veces, ya que se refería a Kate en segunda persona: Yo le había contado que tenia visiones, yo casi me convierto en sopa una vez en el muelle, yo adoraba las rosas blancas, yo llevaba un vestido rojo con encajes el día de mi cumpleaños 17.
A demas de reconstruir mi pasado, aprendí las reglas vampíricas que no eran del todo coincidentes con el libro. Al preguntar por los colmillos Jasper primero sonrió, dejando ver una doble hilera de dientes blanquísimos, pero normales. Y luego abrió la boca, para mostrarme como de repente sus caninos crecían, adoptando así su sonrisa perfecta un tinte macabro.
Es un mecanismo de camuflaje. Se retraen a voluntad- explico.
No te duele?- pregunte algo angustiada, ya que tenia terror a los dentistas y a todo lo que a dolor bucal se refería.
Como única respuesta se rió de mi pregunta y negó con la cabeza. Luego hizo un gesto para que continuara con mis interrogatorio.
No te resulta difícil estar cerca de mi? No tienes sed?
No. Nunca vendría a verte sin haber "comido"- se acerco para que lo viera- ves? Tengo los ojos rojos, no te preocupes.
Entonces..si me cortara un dedo, no te abalanzarías sobre mi para matarme?
Es posible... pero se controlarme. Soy un monstruo civilizado. - suspiro apesadumbrado- Nunca, jamás te haría daño. El solo pensar en la posibilidad de matarte, tu que eres la única persona que me tendió la mano, aun después que supiste lo que era, y que me entregaste lo mas preciado que tenias: tu corazón, me hace querer suicidarme.
Metió la cara entre las manos, abrumado por sus pensamientos. Una húmeda lagrima rodó por mi mejilla. Levante su cara, hasta que fijó los rubíes de sus ojos en el marrón caoba de los míos.
Jasper, escúchame-dije seriamente- Nadie esta exento de pecados o maldades. No tuviste la culpa del destino que te tocó. Eres solo responsable de tu buena voluntad de salir de la atrocidad en la que te hallabas sumido. Nadie te esta echando en cara tu pasado: no me interesa. Estas aquí conmigo ahora, eso es lo único que importa.
Volvió a suspirar. Curioso. Me miraba como si yo fuera un ángel caído del cielo, un ser maravilloso que había venido a salvarlo. Lo mismo que yo pensaba de él.
Gracias por amarme- dijo- aun cuando no merezco amor alguno.
Puse los ojos en blanco. Su histrionismo me estaba cansando.
Yo decidiré si mereces o no amor, ya que seré siempre la encargada de proveértelo- le dirigí una mirada asesina-Y ahora decido q si vuelves a mencionar siquiera el tema de tu supuesta falta de virtudes, cometeré vampiricidio. Veras lo que es en realidad una carnicería.
Si señora- contesto casi sin poder contener la risa, haciendo la venia como buen soldado.
