Continuamos con el entrenamiento de forma pausada generalmente contaba solo con Alvin, por lo que los avances no eran tan rápidos a comparacíon de haber entrenado con Estoico, pero como pasaron un par de semanas antes de obtener noticias, y junto con ella la sensación de que la guerra era inminente, era un imperio naciente que quería conquistar nuevas tierras venían del sureste y se habían apropiado de muchas tierras a base de la fuerza, aquí en Berk solo se sentía la tensión me había dedicado al cuidado del ganado familiar después de la llegada de las noticias pues nadie más estaba ahí para hacerlo, por lo que dejé un poco de lado mi entrenamiento, pues en cuanto se supieron las noticias del frente muchos quisieron tomar las armas e ir a apoyar a nuestro jefe, lo que evidentemente no excluía a Alvin y Estoico, yo solo veía a la distancia el ajetreo, había ido a apoyar a Bocón en la forja, aunque también a Gothi empacando medicinas y demás, me preguntaba que sería de Estoico, pues no le había visto ni un solo mechón de su rebelde cabellera rojiza desde los entrenamientos a diferencia de Alvin quien iba casi a diario a la forja por lo que me lo topé más de alguna vez, los dragones no habían hecho ningún ataque en todo este tiempo algo fuera de lo común aunque me daba tiempo para respirar, supongo que sus sabios instintos les advertían que era peligroso atacar en un momento donde los humanos están preparados para hacer frente a cualquier enemigo.

Hoy pensaba ayudar a Gothi por la tarde pues terminé mis deberes temprano, por lo que me encaminé hasta allá, sin embargo Frigg Ingerman, la menor de este clan me atrapó a medio camino -Valka- dijo entre respiraciones parece que había corrido para alcanzarme, ella era una de las chicas más cotizadas de la isla, personificaba perfectamente el ideal de madre esposa, era realmente lo contrario a mi y para empeorar las cosas era la mejor cocinera de toda la isla -Frigg…- dije mientras continuaba caminando derecho a donde Gothi y aceleraba el paso demostrando que no tenía muchas ganas de hablar, sin embargo la rubia me cerró el paso abriendo una conversación -Valka estamos cocinando para los que están entrenando con el jefe suplente- dijo ella admito que con eso logró captar mi atención -y yo soy la encargada de que este toda la comida a tiempo, pero Hilda Sorensen ha amanecido con gripe y ha contagiado a otras tres de mis muchachas - ya veía a donde iba su propuesta y mi respuesta inmediata fue una negativa por razones obvias, nadie podía soportar mi cocina, empeoraría a aquellos que la probaran a tal punto que pasarían al menos la semana en cama, habría que tener realmente un estómago de acero al igual que el de Bocón quien hasta ahora es el único que ha podido con un bocado sin salir directo al sanitario.

Pero la insistencia de Frigg finalmente me llevó a aceptar eso y la manipulación emocional que usó, casi apelando a mi lado maternal por el modo en el que me miraba con ojos grandes y llegando al estado de catarsis -Aun así Frigg por centésima vez no creo que sea una ayuda, nadie querrá comer nada de lo que yo haga- decía a la rubia una y otra vez a medida que nos acercábamos a las cocinas comunitarias. Vi a Bocón pasar le hice gestos de auxilio, pero al parecer encontró la situación divertida y solo se quedó observando ya me las pagaría en algún momento, por no haber acudido en mi ayuda, probablemente sabía que yo había aceptado casi en contra de mi propia voluntad. A lo lejos ya en la puerta de la cocina, veo a Alvin, quien me sonríe.

-Vaya no sabía que estabas con las cocineras de Ingerman- suspiré y antes de que Frigg pudiera emitir comentario alguno yo misma negué nuestra relación por así decirlo -Solo vengo a ayudar por hoy- a lo que Alvin sonrió y me guiñó -Entonces estaré encantado de ir al comedor al final del entrenamiento, será una agradable sorpresa- dijo mientras se alejaba a la arena suspiré cabizbaja, sería una sorpresa, si pero no se que tan agradable resultara para la mayoría mi don mortal para cocinar afortunadamente era conocido por pocos, solo espero por amor a los dioses que no me dejen matar a la mitad de los hombres del pueblo si llegan a probar mi comida.

Frigg se puso a mi lado cuando comenzamos a rebanar los vegetales -Así que Alvin, ¿eh?- la miré con desconcierto su tono sugería algo pero yo no lograba captar que era -Ya sabes, está interesado en ti- dijo parpadeé un par de veces incrédula por lo que Frigg había dicho, y reí -Si claro en mi…- dije mientras las zanahorias que estaba cortando aparentaban tener un mayor interés que la conversación. -Los he visto, he visto como Alvin te sigue al bosque y no es el único- dice ella entre risas mientras termina de picar las zanahorias en círculos perfectos -Sabes Frigg aún no entiendo a que te refieres- dije serena y de forma casi indiferente pero eso no disipó el buen humor de la Ingerman ni por un segundo.

-Ya sabes tienes pretendientes, y de los mejores- decía soñadora cuando cambiaba su bol lleno de zanahorias listar para hervir a otro con más hortalizas, -No son pretendientes, entrenamos, bueno ellos me entrenan- dije mientras terminaba de picar, esto se sentía como un interrogatorio al menos tenía la garantía de que Frigg con lo dulce que es jamás comentaría nada, era lo más cercano que podía tener a una amiga, sin embargo no se acercaba ni un poco a la cercana relación que tenía con Bocón.

-Eso justifica porque iban con armas, pero piénsalo un poco Valka, no crees que al menos tienen un leve interés en tí aparte de el entrenamiento, es decir- continuaba ella aunque debo admitir que no tomaba en cuenta del todo lo que me decía, ella había crecido como una esposa, estaba lista para cumplir el ideal vikingo yo era diferente -¿Valka me escuchas?- dijo Frigg mirándome con cierto reproche, en realidad me había perdido. -Frigg en serio no creo que realmente les interese en la forma en la que tu crees, quizá me ven como un animalito desvalido y no se ¿apelé a el dulce y mullido vikingo que llevan dentro?- ella me miraba divertida -Quizá, quizá dijo ya algo rendida, pero te repito ten en cuenta que ninguno de los dos tiene mucho tiempo libre incluso antes de la situación actual, debes tener algo interesante Valka- dijo ella con una sonrisa de victoria, si, seguro que ganaría siguiendo los consejos de Frigg además de ilusionare en vano, pensaba ya cuando se había alejado dejándome a cargo de las albóndigas de yak, solo me ganaría una monumental decepción si me quedaba en las nubes como Frigg.

Solté un suspiro y en eso escucho un grito -¡Valka no!- era otra de las encargadas de la cocina, luego de ver su cara de temor noté que había pasado, suspiré yo no sabía cocinar y no se como había osado a intentarlo ahora las albóndigas que estaba cocinando habían tomado una apariencia negruzca creo que se me había pasado por mucho el tiempo de cocción, intente sacarlas lo mas rapido que pude no todas habían tomado aquel color algunas tenían incluso buena pinta, algo que se salvara, despues de todo los dioses no podían odiarme tanto ... o ¿Si?

Me equivocaba al instante cuando estaba casi todo listo apareció Estoico, supongo que el humo le dio el indicio de los problemas Frigg me hizo una seña yo solo solté un suspiro no venia por mi, lo que pudo comprobar Frigg al notar la sorpresa de Estoico al verme ahí, me pongo delante de el en cuanto veo que luce enfadado creo que quiere saber sobre el causante del desastre y le digo -Puede volver dentro, aquí no hay nada que ver señor- me encontré ante la sorpresa de Estoico mi tono no era el usual, ahora que lo meditaba quizá no debí haber sido tan dura con el hijo del jefe, pero que podía hacer ahora su mirada y la de las demás cocineras estaban sobre mi no bajé la mirada, de hecho amenacé a Estoico con un sartén cuando intentó demostrar su descontento y lo despache al exterior, las demás simplemente comenzaron a reír y a platicar en cuanto el se fue, llevando la mayoría de las cosas fuera a donde los que se entrenaban iban a comer, la comida se repartía equitativamente entre los reclutas de cualquier género. Yo miré las albóndigas que había arruinado y Frigg quien se había mantenido al margen todo este tiempo incluyó un consejo no solicitado, pero que de todos modos agradecí, el cual consistía en que no llevaba mi comida de todos modos arruinada, no aparecía en el gran salón por tanto y evitaba cualquier pregunta o reprimenda por casi encender toda la cocina, a cambio claro de un precio no menor lavar todos los platos.

No había hablado con Estoico en semanas, ahora solo le respondo duramente para evitar que regañen a alguien por mi culpa, pero por los dioses que tonta me siento, en mi abstracción pasé a levar un par de platos, quizá rompí un par o más, al menos los dejaba limpios pero no veía disminuir el cerro de vajilla que se levantaba ante mi, Agnetha e Inge un par de mujeres ya casadas me ayudaba, acarreando los platos bueno eso era lo que les tocaba además tenían tiempo para descansar pues no tenía la velocidad de un furia nocturna para limpiar trastes, aunque lo intentaba. Al menos me quedaba el consuelo de que el trato era justo pues las chicas que iban a limpiar habían cocinado a toda velocidad un banquete reemplazando mi desastre, Frigg me prometió nunca más pedirme ayuda para cocinar, sabía que era un peligro y había comprobado los rumores, mi cocina era un desastre, seguía fregando ensimismada y sentí que abrían la puerta por lo que mecánicamente señalé los platos -Esos están listos- por los pasos fuertes, pensé que podía ser Agnetha pero al no obtener respuesta me volteé, era Estoico, por la sorpresa de mi mano se soltó un jarrón rompiéndose en el suelo -Lo… lo siento- dije mientras recogía rápidamente los pedazos, el me ayudó pero noté que se cortó con uno de los trozos al parecer estaba tan acostumbrado a las labores del hogar como yo -Por Odin- dije en suplica pues no encontraba algo para curar, era una experta en eso, sin embargo ahora mis manos me traicionaban, fui al otro ambiente de la cocina estaba vacío, quizás muy probablemente este par sabía lo que hacía o era una coincidencia de lo más inadecuada -Val, estoy bien no te preocupes es solo una simple herida- le miré enfadada -De eso nada si se infecta, ahora siéntate- dije determinada al parecer tuve efecto inmediato, el hizo caso al instante, y para mi agrado al fin había encontrado algo que podía usar para limpiar y curar -Déjame ver la herida- dije mostrándole la palma de mi mano para que depositara su mano herida ahí y me permitiera examinar.

Era algo nada profundo, sin embargo había quedado restos dentro los que saqué con cuidado, estas cosas siempre resultaban en amputaciones por aquí pues no solo los dragones eran un problema la negativa ante el jabón ayudaba a que casi nadie conservara sus miembros intactos, el no parecía inmutarse de forma alguna ante mi trabajo pese a ser de un modo bastante artesanal una vez terminado mi trabajo sonreí por el resultado con un poco de ungüento estaría bien en dos días, o incluso menos. -¿Necesitabas algo?- dije con curiosidad a Estoico, mientras me levantaba dispuesta a continuar en mi labor, cuando le daba la espalda sentí que el se levantaba -Si te soy sincero no me trae ningún asunto oficial, solo simple curiosidad- dijo el mientras se acercaba a mi y llevaba la pila de utensilios y cosas que había lavado sin esfuerzo alguno -No sabía porque no habías aparecido en el banquete como las demás- completó a la vez que se ponía a mi lado y me ayudaba a lavar lo que quedaba, ya era tarde y no me faltaba mucho pero agradecía el gesto no sabía cuanto más podría aguantar haciendo el repetitivo movimiento de secar y mojar -Mi comida no es de lo mejor y casi incendio la cocina, por eso prefería mantenerme a raya, aunque como de todos modos había ofrecido mi ayuda a Frigg- claro omití la parte que decía que era en contra de mi voluntad y que fui manipulada vilmente por una muchacha con rostro angelical. -Pues me ofrecí para limpiar aunque tampoco soy una experta en eso-… el terminó de secar y llevó lo que quedaba a las gavetas correspondientes. -No se como agradecerte, es tarde aunque no creo que te gustaría que te invitara a cenar después de lo que viste hoy- dije pensante, mientras tomaba aquellas albóndigas que había echo para deshacerme de ellas y estaba lista para tomar mi bolso supongo que mañana iría con Gothi, sin embargo antes de alcanzar a cogerlo Estoico se me adelantó, un acto extraño debo admitir aunque no podía evitar sentirme alagada -¿Es un si?- dije mientras bruzaba mis brazos sobre mi pecho y miraba a Estoico con suspicacia -No es evidente, me gustaría comprobar los rumores por mi cuenta- dijo mientras salíamos -Quieres morir porque puede que eso pase- el rió -Se necesita mucho más que una simple cena para matarme, ¿además si no haces nada comestible como es que sobrevives cuando estás sola?- respondió cuando íbamos caminando -Pues tengo dos opciones, o solo comer vegetales crudos o ir a casa de Gothi, asi que espero que te agrade la ensalada- dije burlona, el frunció el ceño, supongo que pensó que bromeaba por su "inmensidad" una característica común, pero quien diría que a Estoico le iba a molestar más que alegrar esta característica, al menos a el no le trataban como a un palillo a punto de romperse, aunque supongo que la inconformidad es parte del humano -Comprendo, si quieres puedo ayudarte- dijo Estoico, en serio por Odin mismo había un hombre más perfecto en el mundo, porque hasta ahora no encontraba cosa que el no pudiese hacer era como una versión mejorada de Bocón quien también superaba mis dotes hogareñas, por un momento se me cruzó una idea por la mente, y si el era como Bocón …

Bueno no tenía ningún inconveniente con sus gustos pero admito que sería una lástima, por varias razones -¿Tengo algo en la cara?- me preguntó, me debí haber quedado mirándolo por mucho tiempo, fijamente, debía aprender a no ser tan fácil de leer -N…No nada- dije bajando la mirada, sentía como todos los colores llegaban a mis mejillas -Bien aquí es- dije mientras le hacía el ademán de que entrara, no era una casa muy grande pues en teoría solo vivían dos personas ahí -Ponte cómodo, lamento que parezca un desastre esto mantener la casa no es lo mío- dije algo avergonzada porque los libros estaban tirados por todos lados y mi padre quien siempre se encargaba de recordarme que le debía ayudar en el orden estaba en el frente, por lo que el desastre se había acumulado, al menos podía estar orgullosa de no tener ropa sucia tirada por ahí.

-¿Val, donde puedo dejar esto?- dijo el señalado el bolso, yo miré el suelo recogiendo los libros que encontraba a mi paso -Pues tíralo por ahí- le dije ya me haría cargo de guardarlo luego -¿Puedes encender el fuego?- le pregunté se que era una visita, pero en vista de que estaba sola y había ofrecido su ayuda amablemente… decidí ser córtez y aceptarla de una buena vez después de todo cuando se puede tener al futuro jefe haciendo los labores del hogar, sentiré envidia de la que se case con el, pues con lo sumiso que es no sería extraño que mostrara dos personalidades una dura frente a su pueblo y una sumisa en frente de su mujer, no podía evitar reír sola con ese pensamiento aunque por alguna razón no me sentía tan cómoda con la idea de que Estoico se casara.

-¿Recojo los libros también?- escuché a Estoico hablar desde la sala, así que me asomé por la cocina y le sonreí -Será mejor que ahora me prestes tu ayuda- dije mostrándole el pescado que estaba por poner a cocer, el simplemente se acercó confuso. -¿Debo cocinarlo yo Valka?- dijo el con cierta sorna en su tono, fruncí el ceño -¿En serio tienes tantas ganas de morir?- le dije a modo desafiante, el solo respondió riéndose de mi, yo solo e devolví una mirada cargada en lo que yo creía era odio y podía resultar amenazante, pero eso en lugar de escarmentarlo causó que me desordenara el cabello supongo que en un intento de caricia quizá demostración de camaradería, creo que lo que me había dicho Frigg había terminado por freír mi cerebro

Preparé el pescado, esta vez me fijé de quitarlo del fuego antes de que su color cambiara, Estoico como un caballero si prestó su ayuda pero en el corte de vegetales y trayendo algo de licor de miel, en menos de una hora tenía lista la cena, pero me encontraba algo exhausta, había estado en la mañana cocinado, para que después debiese deshacerme de lo que me tomó todo un día de trabajo y además use toda mi tarde en fregar trastes, sumado ahora que volvía a cocinar, al menos había sido un proceso corto, solo espero no envenenar al futuro jefe de la isla -Listo- dije saliendo con los dos platos, para Estoico era el plato fuerte, yo no comía en demasía y no confiaba de mis propias creaciones culinarias, el dio un bocado conté hasta diez con los ojos cerrados para ver si se había desmayado o algo peor, pero aparentemente nada, no había tenido la misma reacción que tienen la mayoría de los que comen mi comida, comencé a jugar con mi comida -¿Que tal?- dije con cierta timidez, creo que esperaba que alagara mi comida pese a que yo misma sabía que si lo hacía sería una enorme mentira, el no respondió hasta terminar un bocado, debo admitir que conté hasta diez para ver si tenía alguna reacción entiéndase vómitos, nauseas o perdida de conocimiento, hasta ahora eran esas las peores causas de probar mi comida si no se tenía un estómago lo suficientemente fuerte.

-No esta tan mal- dijo el gentilmente y se me escapó una sonrisa -Estas mintiendo…- le dije haciendo una mueca de enfado fingido, el tomó un sorbo del licor de miel el había usado un tono serio, aquel que siempre usa para hacer notar que no bromea, pero su semblante dulce no me permitía tomarlo en serio -Esta bueno, no me moriré si como esto- yo le miré con desconfianza y comí un poco de lo que había en mi plato -Aunque admito que te falto cocinarlo, este pez está apunto de huir de mi plato- dijo mirándome con una mirada que jamás había visto en el, ¿era burla?, ¿sarcasmo?, estaba conociendo un lado de Estoico que estaba segura no era conocido en público -Eso ha sido cruel- le dije apuntándole con mi tenedor -Debiste haberlo dicho antes de haber terminado- el tomó mi mano, aquella que estaba amenazándolo "peligrosamente" con un utensilio -No me habrías dejado comer de haberlo sabido ¿no?- abrí la boca para contradecirlo, pero ningún argumento se venía a mi mente, de hecho creo que estaba completamente de acuerdo con el -Tu ganas esta vez- dije cruzándome de brazos y hundiéndome en mi silla como una niña a la cual no le han cumplido un capricho.

El se rió a carcajadas de mi reacción y se levantó recogiendo los platos, entonces reaccioné al instante -Detente eres un invitado no debes recoger- le dije tras pararme como un resorte e intentar quitarle los platos que el mantenía en alto, le miré con un leve rencor, sabía que no era muy buena en los labores del hogar, pero de todos modos prefería hacerlo yo, agradecía que hubiesen hombres tan serviciales, pero ni que estuviésemos casados para … yo misma interrumpí el curso de mis pensamientos me había sonrojado sola, las ideas descabelladas de Frigg comenzaban a alterarme, yo llevé los vasos y me puse a secar lo que limpiaba Estoico, nos tocamos por la cercanía y no pude evitar alejarme rápidamente, no se había algo en lo que sentía ahora que no me agradaba, una vez terminamos de lavar, lo acompañé a la puerta para que se retirara, pero antes de irse se quedó mirándome creo que quería hacer otra cosa, lo que haya sido supongo que jamás lo sabré el se fue y cuando estaba a cierta distancia -Adiós Valka- yo me paré y le grite -Prefiero que me llames Val, ten cuidado en el camino de regreso- solo recibí su risa de respuesta cuando ya me había volteado, había sido una noche divertida.


Los personajes son de Dreamworks y a Cressida Cowell

Gracias si llegaron hasta aquí, cualquier sugerencia se agradece, comentario o critica (constructiva de preferencia XD) se agradece :')

Al fin he hecho un cuarto capítulo debo admitir que no sabía como arreglar mi propio desastre tras el capítulo anterior, solo espero que haya sido de su agrado

Y me gustaría agradecer a hh y a LaRojas09 por la ayuda de memoria he editado el capítulo tres con el nombre correcto gracias :) y como siempre gracias dala hadook por tu comentario, siempre es un gusto ver como disfrutas la historia :)