Hola, hola Luna de Acero reportándose. Bueno, les traigo la continuación de esta historia, espero les guste, no sé, yo quería que fuera por un rumbo y parece que se fue por otro. En fin, no sé si saben pero yo no controlo a los personajes, ellos hacen lo que se les canta y así derivan las cosas. Bueno, me dejan sus apreciaciones por favor? Muchas gracias.

Disclaimer: Ya saben, AUN no soy dueña de los derechos de estos hermosos personajes, pero ya veremos cuando sea rica y famosa, ya veremos Isayama Hajime...

Advertencia: Lemon, R18, feels, angs, lean bajo su propia responsabilidad, ahora si, a disfrutar.

Deseo Culpable 4

Era la maldita navidad, era su maldito cumpleaños número 16, y Mikasa solamente lo había llamado por teléfono. Tenía una herida muy grande en su corazón, no que estuviera desesperado por volver a "su casa", pero ya había pasado cerca de un año, y sólo había visto a su hermana una vez, hacía seis meses, una tarde que lo fue a visitar y lo llevó a comprar ropa.

Periódicamente le enviaba dinero, que Levi guardaba celosamente, gastando estrictamente lo necesario. Sabía que tanto Eren como ella ganaban más que bien en sus actuales trabajos, y le pasaban por aparte una mensualidad a los padres de Erwin, un dinero más que suficiente para sus gastos en la casa.

Esa tarde Levi se había sentido casi cerca de la felicidad, ver a su hermana sonreír y abrazarlo como años atrás. Consentirlo y hablarle con dulzura, pero luego volvió a perder el contacto, y apenas si le escribía escuetos mensajes en la semana. Dolía. Mucho. Y más dolía el hecho de que Eren estuviera más pendiente de él que su propia hermana. Ahora para navidad, había esperado que lo fueran a buscar, que lo llevaran aunque más no fuera uno o dos días. No había dicho nada, pero había agarrado un libro y se había sentado en el sillón cerca de la ventana, lo cual había sido peor, porque escuchaba un auto estacionarse y se le aceleraba el corazón, para luego comprobar con tristeza que no era a él a quien venían a visitar. Al final Siena lo había consentido y había tratado de reconfortarlo, ya que había visto la desilusión en sus azules ojos.

Se sentía abandonado y odiaba sentirse de esa manera, pero así era. Últimamente había comenzado con clases de boxeo, para descargar sus frustraciones y de paso mejorar su condición física. Su profesor se sorprendía de lo hábil que era y la gran fuerza que poseía a pesar de su menudo tamaño, había crecido casi 6 cms en ese año, y aunque no fuera lo ideal, algo era algo.

Las cosas con Erwin no estaban muy bien, estaba evitándolo bastante y eso frustraba al rubio, que lo acorralaba en cada ocasión que podía. A Erwin ya no le molestaba o avergonzaba en absoluto amenazarlo frontalmente, de manera que Levi decidió un día tener sexo duro con él para dejarlo casi fuera de combate. Cuando vio que estaba dormido y roncando a todo pulmón, tomó su móvil, pero grande sería su sorpresa cuando vio que tenía contraseña, claro, era obvio. Ni lerdo ni perezoso, buscó un tutorial en youtube para hacer un reinicio general al aparato. De esa manera borró absolutamente todo, tanto de la memoria del celular, como de la memoria externa del mismo. Luego se fue a su pieza y se encerró allí.

Al otro día Erwin quería voltear su puerta abajo. Nuevamente sus padres se habían ido a una convivencia espiritual para parejas, organizada por la parroquia del barrio.

-: ¡Oi, cállate ruidoso!- le gritó Levi desde la cama – Estoy tratando de dormir…

-: ¡Levi, maldito embustero! – Gritaba el rubio - ¿Tengo un backup, sabes? Así que no creas que porque has reiniciado mi celular los archivos desaparecieron. Así que abre la puerta de inmediato y deja de hacerme perder el tiempo.

Levi suspiró cansado, esto era ya un acoso total. Abrió la puerta y el rubio entró mirándolo con ira. Luego sin una advertencia ni nada le bajó una tremenda cachetada que le dejó ardiendo el rostro. Levi lo miró sorprendido.

-: No vuelvas a intentar una estupidez como esta, ¿has entendido? O tu querido cuñado acabará tras las rejas y tu reputación será completamente destruida.

-: ¡Ya basta, Erwin! ¿Acaso no te cansas? ¿Acaso no cedí a todo lo que me pediste? ¿Por qué me odias tanto? ¡Ya no puedo vivir así!

-: Es tu castigo por ser una criatura tan lasciva y traicionera. De hecho, creo que lo que vives no es en absoluto suficiente, mereces sufrir mucho, Levi.

-: ¿Y ahora qué? ¿Tú serás el justiciero que me hará pagar mi condena?

Otra feroz cachetada hizo que el pelinegro terminara sentado en el suelo, mientras se sobaba la mejilla.

-: No seas insolente, Levi. Y te quiero listo en mi cuarto en una hora, ya sabes a lo que me refiero.

El pelinegro chasqueó la lengua y apretó la mandíbula, tomó su celular, que temblaba en sus manos, dudó unos segundos, pero finalmente envió un escueto mensaje.

-0-

Estaba parado muriéndose de frío en esa esquina, soplando su aliento sobre sus manos, ¿en qué momento se había puesto tan helado? Debería haberle hecho caso a Siena y llevarse la campera, pero si se suponía que ya estaban a tres semanas de que comenzara el verano. Se estaba saltando la escuela, pero debía aprovechar. Erwin tenía una feroz gripe que lo había tirado a la cama desde hacía dos días y no mejoraba, así que nadie sospecharía.

Miraba disimuladamente a la gente ir y venir, era viernes, entonces vio aparecer el auto y su corazón se aceleró. Estacionó frente a él y se subió de inmediato, suspiró aliviado, adentro la calefacción lo mantenía cálido. Eren tomó un buzo suyo de los asientos de atrás y se lo aventó a la falda.

-: Estás desabrigado, póntelo – le pidió con amabilidad.

Levi obedeció, disimuladamente aspiró el aroma de la ropa, y sintió mucha nostalgia.

-: ¿Adónde vamos? – preguntó, internamente tenía la esperanza de que lo llevara a un lugar más íntimo. Estar de esa forma con él le traía muchos recuerdos.

-: Bueno, no creo que sea buena idea quedarnos dando vueltas por la ciudad, pueden verte. Vamos a las afueras, manejando hacia aquí me encontré con un bonito café, creo que hacen unas malteadas muy buenas, ¿aún te gustan, no?

-: Sí, aún me gustan – dijo el jovencito apoyando su cabeza contra el vidrio de la ventana.

-: Pon la música que gustes – le pidió el mayor.

Levi tocó el estéreo y puso unos temas programados de Arctic Monkeys, le sorprendía que Eren aún los conservara en la memoria del aparato. En poco menos de media hora arribaron al lugar.

Era un café en verdad pintoresco, algo pequeño, apenas seis mesitas redondas, y las ventanas llenas de cortinas con vuelos. Eren le pidió su malteada de dulce de leche y unos sándwiches de jamón y queso calientes y tostados. Él se pidió en café cortado.

-: Bien, me pediste que viniera – Eren hablaba relajado, lo miraba con tranquilidad, mientras que Levi era un manojo de nervios. De alguna manera parecía como si los papeles se hubieran invertido.

-: Sí, bueno… eso…

-: Antes de que me cuentes lo que querías decirme, yo quisiera hablar primero, lamento interrumpirte, pero… toma tu desayuno y yo te contaré un par de cosas, ¿está bien?

El joven asintió sin entender demasiado.

-: Sé que Erwin te está chantajeando – Levi lo miró sorprendido, pero no lo negó – Y francamente eso es algo que… no soporto… de manera que hoy hablaré con sus padres. Espera – dijo levantando la palma de una de sus manos para detener al joven que quería hablar – No te preocupes, yo arreglaré esta situación de una buena vez. Desde que vine hace casi un mes, no he dejado de pensar en el asunto. Verás, las cosas con Mikasa están bastante mal. Voy a divorciarme, Levi, esto… fue un error… Ella ha querido embarazarse desde que nos mudamos a Sina, y la verdad es… que tener un hijo no solucionará nada, yo no quiero que otro ser esté sufriendo a causa mía, suficiente tengo con tu sufrimiento. Me negué a su… capricho y desde entonces todo se ha puesto más y más violento. También he pensado mucho y definitivamente no tiene sentido estar con una persona que no amo y que no amaré. Anoche se lo dije, y pues, eso fue el agua que rebasó el vaso.

Ahora que Levi prestaba atención Eren ya no tenía puesto su anillo matrimonial.

-: Si me voy de la casa, entonces pienso que no habrá problemas de que vuelvas, ¿cierto? Todo esto, está tan mal, yo no debería haber permitido que te quedaras, ni siquiera debería haberme ido la última vez… Perdóname, Levi – el joven no despegaba sus azules ojos del rostro de Eren, veía que se le humedecían las cuencas al hablar – Al final mi presencia solo complicó las cosas, por mi culpa tuviste que alejarte de tu hermana, y no voy a permitir que esto continúe así. Debes vivir tranquilo, y me aseguraré de que eso suceda.

Hizo una pausa para beber un sorbo de su café y continuó.

-: Todo ha sido mi culpa – gruesas gotas bajaron por sus mejillas – Se supone que era el adulto, debería haberte cuidado, debería haber detenido las cosas a tiempo… yo te corrompí… no tengo perdón para eso.

-: Pero, Eren, yo…

-: No digas nada, no hace falta… tú no hiciste nada malo, sólo eres un ni… un joven… que sentía curiosidad, y yo me aproveché de ti… Perdóname Levi, pero podrás volver, de nuevo, con Mikasa, ambos se necesitan. No te preocupes, yo me encargaré de lo que Erwin sabe, nadie volverá a obligarte a nada, te lo prometo. Arreglaré las cosas, de verdad lo haré, así que no tengas miedo – dijo secando sus lágrimas con un pañuelo y tratando de mantener la compostura.

-: ¿Qué harás, Eren? – Levi lo miró preocupado.

-: Me encargaré de todo, como debí hacer desde un principio…

Levi terminó su malteada en silencio e hizo ruido con el sorbete, Eren sonrió.

-: ¿Realmente te gusta eso, no? ¿Quieres otra?

Levi no quería otra, sólo quería quedarse un rato más con el ojiverde.

-: Sí…

El hombre pidió otra y un nuevo café.

-: ¿Cómo te va en el colegio?

-: Excelente… Sólo tengo dos materias con muy bueno y el resto solo sobresalientes.

-: ¿Realmente eres un cerebrito, eh?

-: Supongo…

-: ¿Cómo te han tratado los padres de Erwin?

-: Son geniales… - Levi estaba bloqueado, realmente no sabía cómo reaccionar.

-: No tienes muchas ganas de conversar… bueno, vamos, te llevaré.

-: ¿Qué hora es?

-: Las diez.

-: No puedo volver tan temprano… se darán cuenta…

-: Está bien, les diré que te fui a buscar.

-: No, sería un problema… vamos a dar una vuelta en tu auto…

-: No… no creo que sea lo más adecuado. Espera, iré a pagar, ya vuelvo.

Siempre había sido muy seguro de sí mismo, pero ahora estaba perdido. Lo único que había entendido es que tal vez podría volver con Mikasa, y que Eren desaparecería de sus vidas. Todo ese tiempo había estado bien con su ausencia, porque tal vez inconscientemente sabía que de una u otra manera volvería a verlo, pero ahora… se iba a ir… para siempre.

Eren regresó y se fueron al auto, apenas arrancó, Levi lo miró fijamente.

-: ¿Qué sucede? – preguntó el mayor.

-: Va… vamos… vamos a otro lugar… - ¿Qué rayos pasaba con él y ese ataque de timidez de repente?

Eren se puso serio, pero no contestó. Levi se mordió el labio inferior, entonces se acercó al hombre, que frenó de inmediato a un costado de la ruta.

-: ¿Qué haces? – le dijo con una fría voz.

-: Vamos, Eren… vamos a un lugar donde podamos estar solos… - Su pequeña y blanca mano tiró de la manga de la camisa del mayo. Lo miró de manera necesitada, como tantas veces había hecho antes, como tantas veces le había funcionado.

-: No – respondió con firmeza el ojiverde suspirando pesado – Quiero arreglar, las cosas, y este no es modo. Lo siento.

-: Bésame, anda… - ¿qué quería ese hombre? ¿Qué se pusiera de rodillas y le rogara?

-: No.

Cada respuesta era como una puñalada, así se sentía, el dolor escurriendo por su pecho. Se sacó el cinturón con rapidez y prácticamente acorraló al mayor.

-: Eren, por favor – Intentó besarlo echando sus manos a su cuello, pero el mayor lo detuvo agarrándolo con firmeza de las muñecas corriendo el rostro – Ya… ¿ya no me amas? – Era malo, lo sabía, él era lo peor, estaba usando las peores artimañas posibles, pero estaba desesperado.

Eren cerró los ojos con fuerza y tensó la mandíbula.

-: No se trata de sentir o no, está mal, y lo sabes… ya ha sido suficiente, no vine hasta aquí a buscar "eso".

-: ¿Te doy asco? ¿Por qué Erwin lo hizo conmigo? – Levi no lo decía para esperar una reacción de Eren, le preguntaba porque quería saber auténticamente si el castaño ya no lo quería.

-: No tiene nada que ver con eso.

-: ¡¿Entonces, por qué?! – El pelinegro levantó la voz y lo miró con reproche.

-: Tal malcriado como siempre… - Eren soltó una de sus manos y le acarició una mejilla con suavidad – Ya no quiero jugar más…

-: No es un juego… ya no…

El hombre lo miró con intensidad. Levi estaba temblando, y ese preciso momento era capaz de mandar todo a la mierda.

-: Tú dijiste…

-: Sé lo que dije… pero no era así… - confesó el ojiazul, sintiendo una cálida lágrima rodando por su mejilla, hacía años que no podía llorar, se sentía como siglos de haber estado muerto en vida, y ahora sus sentimientos estaban burbujeando, como el magma a punto de salir del volcán – No era así… Yo… por Mika… yo…

Se aferró al pecho de Eren como si se le fuera la vida en ello y comenzó a llorar con fuerza, tantos años reprimiendo lo que sentía, el dolor de descubrir a su madre colgando de la viga, de ver a su hermana trabajando sin descanso, de desear al mismo hombre que ella amaba, de saber que estaba haciendo algo malo, de extrañar, de que lo ignoraran, de que… lo abandonaran…

Eren lo abrazó, mientras refregaba su espalda, era un niño después de todo, un caprichoso, egoísta y cruel niño que estaba sufriendo demasiado.

No supo cuánto tiempo estuvo en ese estado lamentable, no podía parar, como una locomotora que pierde su guía, estaba desbocado, indefenso, absolutamente vulnerable. A nadie más le importaba, todos venían tomaban un pedazo de él y desaparecían. Estaba harto. Cuando al fin pudo calmarse un poco, Eren sacó su pañuelo y limpió su rostro con cuidado, en la blanca tela, reposaban mudas, las lágrimas de ambos... Levi tiritaba, todavía conmocionado, ni él era consciente de todo el dolor que venía acarreando. Hipaba por momentos.

Volvió a su asiento y se puso el cinturón, sin decir más nada. Eren suspiró y arrancó.

-0-

La habitación era bonita, y ya quedaban menos de dos horas. El hostal estaba en las afueras de la ciudad. Eren se sacó los zapatos y se acostó, Levi hizo lo mismo y se acurrucó junto al mayor. Se sentía bien a su lado, esos hermosos y poderosos brazos, eran todo lo que necesitaba en ese momento. Se quedaron unos minutos, sintiendo la compañía del otro, sin palabras innecesarias.

Levi se movió apenas y se acercó al rostro del mayor, sabía que se estaba aprovechado, que seguramente Eren se sentía culpable, que estaba sensible por la situación, pero ya nada le importaba. Cerró los ojos, como si fuera su primer beso, esta vez Eren no lo rechazó, ni lo detuvo. Juntó sus labios y sintió que todo su cuerpo se agitaba, como si fuera una campana que siendo tañida una y otra vez, todo su sistema se contaminaba de esas vibraciones. Abrió un poco su boca y fue bien recibido, era una mezcla entre pasión y angustia, porque a pesar de lo bien que se sentía ese roce, también dolía. Eren lo apretó contra su cuerpo y exigió más, besándolo con fuerza, tanto que hasta sus labios se resintieron un poco.

Tanto tiempo hacía que su cuerpo no deseaba por sí mismo, que sus deseos eran forzados, que era como si hubiera estado adormecido, y ahora buscaba, anhelaba que el otro le respondiera con la misma necesidad.

La ropa comenzó a caer como los pétalos de una flor que se marchita lentamente. Todo iba despacio, como si les sobrara el tiempo, aunque en realidad fuera exactamente lo contrario. Eren cubría el cuerpo compacto y blanco de besos, lamidas y mordidas suaves, lo escuchaba gemir despacio, de esa manera que lo volvía loco, su cuerpo estaba un poco más desarrollado, sus músculos más definidos, pero seguía siendo sedoso y pulcro, con ese aroma a jabón que siempre tenía encima. Atacó sus pezones, que pronto pasaron de rosados a rojos, Levi estaba más apasionado que nunca, sus delicadas manos no dejaban de tocarlo, de tirar de sus cabellos, de acariciarlo y arañarlo suavemente. La respiración era agitada y ansiosa. La exploración de sus cuerpos se intercalaba con candentes y jugosos besos.

Lo tiró contra la cama y rápidamente dejó un camino de saliva por su pecho, bajando por su perfecto ombligo, hasta llegar a su entrepierna. Levi se arqueó profundamente, cuando Eren comenzó a lamer su hombría, sus manos estrujando las blancas sábanas, su boca que se abría y se cerraba, intentando no dejar de respirar. El ojiverde quería venirse, estaba completamente excitado y a la vez quería llorar, ¿cómo podía ser que algo que era tan malo se sintiera tan increíblemente bien? Un año entero… soñando… imaginando… recordando… ahora, era como estar en el paraíso y en el infierno al mismo tiempo…

-: Eren… Eren… aaah… - Su nombre se grababa a fuego en su piel, como tatuajes invisibles que marcaban por doquier su lugar de pertenencia, allí, con ese hombre, entre sus brazos. El ojiverde estaba extasiado, había caído en sus redes de nuevo, para él Levi era como una araña que tejía alrededor suyo y lo aprisionaba sin siquiera darse cuenta. No importaba cuánto hubiera querido olvidarlo, cuánto hubiera luchado para mantenerlo fuera de sus pensamientos, bastaban un par de palabras, sentir el roce de su piel para perderse indefinidamente.

Lamió a consciencia la erección del jovencito, descendiendo y perdiéndose entre sus nalgas, su cuerpo tan tentador como siempre, sus deseos reprimidos liberándose, aunque después llorara, aunque se sintiera culpable, ya no iba a detenerse. Era su maldición, el hechicero que lo había hipnotizado, con sus miradas, sus palabras, sus besos, su personalidad. Incluso amaba la forma en que masticaba su pulgar cuando estaba concentrado en algo, tantos detalles, tantos recuerdos que jamás se borrarían de sus memorias.

Levi se movió rápidamente, tomándolo por sorpresa, se sentó y tirando de su brazo hizo que el castaño se recostara, él también quería darle placer, se sentó a horcajadas sobre él y lo besó apasionadamente, con esa lengua inquieta que revolvía en su boca, arrancándole suspiros profundos. Luego torturó su cuello un buen rato, mientras Eren acariciaba su espalda logrando que se erizara la blanquecina piel. Levi lo miró fijamente y Eren sintió escalofríos.

-: Eres muy hermoso, Eren…

El hombre se quedó perplejo, jamás, en todo el tiempo que habían compartido el jovencito le había dado un cumplido así de sincero. Con él siempre eran berrinches, reproches, malos gestos, exigencias, pero ahora… El menor se agachó para lamer su pecho, mordiendo apenas, y comenzó a bajar para deleitarse con su ombligo por un rato. Levi conocía su cuerpo, los lugares que lo hacían perder la cabeza. Besó la v corta que formaban sus músculos antes de su hombría y finalmente engulló su hombría con verdadera voracidad.

Era joven, y demasiado orgulloso, no iba a ponerse en plan de romántico, no iba con él, pero si lograba que la anatomía de Eren lo entendiera, se daba por satisfecho. "Te deseo, más que a nadie, te quiero para mí, no quiero compartirte. Mírame, Eren, mírame a mí, abrázame, dime todas esas bonitas palabras de siempre. No me dejes… no me dejes…"

Eren acariciaba las hebras negras y suaves, mientras observaba el desempeño del menor, era perfecto, no cambiaría nada en él, incluso si algunas cosas le molestaban o lo cabreaban, estaba bien así, incluso si crecía, incluso si… lo odiaba. El placer se enterraba en su carne, dominándolo por completo, y a la vez su corazón se estrujaba como papel mojado. Después de muchos resoplidos, gemidos y halagos a media voz, le regaló su primer orgasmo en más de un año de separados, se ofreció por completo, sin resistirse a nada. Luego Levi se sentó sobre sus piernas y relamió sus labios, complacido.

Eren lo levantó por sus axilas, como tantas veces antes y lo atrajo contra su cuerpo, para cubrirlos con la colcha. Afuera comenzaba a llover, el frío se sentía, pero sus cuerpos pegados se brindaban calor. Lo abrazó, mientras besaba su frente, sus párpados, su nariz respingada. Levi permanecía con los ojos cerrados y se dejaba mimar. No hubo mucho tiempo de espera, porque pronto sus piernas se estaban enredando y el roce de sus pieles volvía a encenderlos. Eren se posicionó entre las musculosas piernas del más bajo, sin dejar de besarlo, mientras Levi lo abrazaba, lo arañaba vagamente, apretaba con sus muslos su cadera. Mojó sus dedos y comenzó a prepararlo, el pelinegro se arqueaba hermosamente.

-: Eres tan lindo, Levi… Tan encantador… Me vuelves loco…

Cuando su entrada estuvo lo suficientemente dilatada, Levi lo miró de esa forma violenta que tenía, que parecía que sus ojos fueran rayos láser atravesando su alma.

-: Eren, hazme el amor… por favor…

Imposible resistirse a esa petición, el hombre tampoco podía esperar. Escupió en su mano para mojar su falo y empujó para entrar. Levi ardía por dentro, su cavidad estaba húmeda y apretada, deliciosa como siempre, dispuesta a engullirlo por completo. Las bocas caían descoordinadamente en sus cuellos, sus labios, sus orejas, sus pezones. Eren se enterraba profundo, levantaba ese menudo cuerpo y lo apoyaba contra el respaldar de la cama para que sus ojos pudieran encontrarse, mientras lo invadía generosamente una y otra vez. Quería mirarlo bien, no iba a perderse ninguna expresión, ningún sonido, esta vez quería asegurarse de recordarlos perfectamente. Entonces, se detuvo abruptamente cuando vio descender dos finas lágrimas por esas delicadas mejillas ahora teñidas de carmesí.

-: ¡No te detengas, idiota! – Le reprochó Levi con la voz doblegada por las emociones - ¡Muévete!

Uno de sus talones lo golpeó con fuerza en una pierna, Eren contuvo un quejido, pero tomó el rostro del menor con ambas manos.

-: ¿Por qué, ah, ah, por qué, ah, lloras? ¿Te du-duele?

-: ¡No! ¡Imbécil, no preguntes! – Levi comenzó a mover sus caderas haciendo que el mayor, gimiera con deleite - ¡Idiota, eres un idiota! – lo arañó con fuerza, mientras más lágrimas salían, no lo entendía, no sabía que lo llevaba a llorar de esa vergonzosa manera, y cada vez se cabreaba más, comenzó a golpearlo con los puños cerrados, mientras se le hacía difícil respirar - ¡No te detengas, no lo hagas! ¡Quiero que me rompas, quiero que me quiebres! ¡Maldito imbécil!

Eren lo tomó con rudeza de las muñecas y lo tiró sobre el colchón de nuevo, para ensartarlo de una sola estocada, el cuerpo del joven se crispó de inmediato ante la ruda intromisión, mientras su boca se abría agónicamente buscando algo de oxígeno con desesperación. El hombre no le tuvo contemplación y comenzó un ritmo de certeras embestidas a una gran velocidad. Levi apenas si podía gemir, entonces se vino copiosamente entre sus estómagos, mientras gruñía con ferocidad y sus piernas apretaban la cintura del castaño.

-: ¡Ya, ah, ah, cálmate! – le ordenó Eren, sus dedos atenazando las frágiles muñecas del menor – Lo siento, lo siento, Levi, siento haberme enamorado de ti, pero no pude evitarlo… lo siento… - Apoyó la cabeza sobre el blanco pecho, mientras dejaba salir sus lágrimas también.

-: Eres un idiota… - la voz del joven se escuchaba ronca – Yo no me arrepiento… - Eren levantó su cabeza y lo miró sorprendido, el joven seguía soltando lágrimas pero con más calma - ¿Eso me hace una mala persona, verdad? Es cierto, yo te busqué, porque quería saber… porque te deseaba… no me importó mi hermana… y luego… yo te pedí que te casaras… pero entonces… ya era tarde para mí… yo también soy… un mocoso idiota… pero no me arrepiento de esto… ¿estoy muy mal, cierto?

Eren se movió con suavidad y Levi cerró los ojos abandonándose a las sensaciones, lo besó mientras comenzaba a embestirlo de nuevo. Soltó sus manos y lo besó con fuerza, Levi lo abrazó por el cuello, para sostenerse mejor, mientras sentía que volvía a excitarse con esas profundas estocadas. Era como quemarse en vida, como consumirse en una hoguera, era porque… estaba con él… sólo con él sentía todo eso. El hombre salió de su interior despacio y lo giró para levantar su cadera y continuar en esa posición. Levi mordía las sábanas, mientras una mano grande aprisionaba su hombría y lo masturbaba fabulosamente. Eren miró su tersa espalda y descubrió algunas marcas, algunas morados de lo que parecían ser dedos o algo más grande, y cerró los ojos con bronca. ¿Se había resistido, Erwin lo habría forzado? No quería pensar en eso ahora, sólo quería cubrir su cuerpo con sus caricias, borrar esas experiencias con sus besos, iba a protegerlo, iba a hacer todo lo que tenía que hacer hasta asegurarse que nadie más volvería a lastimarlo de nuevo.

-: E-eren… ¡aaah, ahhh! ¡Eren! – el menudo cuerpo tiritaba, estaba a punto de venirse, por lo que el hombre lo acarició y cuando sintió que se convulsionaba, él también se liberó. No muchas veces habían podido acabar al mismo tiempo, para la mayoría se requería una sincronización asombrosa, pero esta vez todo había salido naturalmente. Se acostó de costado atrayendo su espalda contra su pecho, sin abandonar su interior. Su mano acariciando rítmicamente el contorno del menudo cuerpo. Levi aún tenía espasmos del suceso reciente. El ojiverde besó su cuello con delicadeza muchas veces, hasta que sus respiraciones volvieron a calmarse. Después de un buen rato, Levi escuchó a su celular sonar, y el encanto de la burbuja en la que habían estado metidos se deshizo. Eren lo soltó y salió de su cuerpo, el chico revolvió en su mochila y sacó el aparato.

-: ¿Hola?

-: ¿Levi? – Era Siena, que sonaba preocupada - ¿Dónde estás, Levi? Ya es muy tarde.

El joven miró rápidamente el reloj de la pieza, ¡las dos de la tarde! ¿En qué momento…? Normalmente los viernes salía a la una, y de allí a la casa le tomaba como mucho quince minutos.

-: Oh, oh, es que, em, Eren vino a buscarme, vino a la ciudad, fuimos a… ver unos libros y, lo siento, me olvidé de avisarte, pero ya estamos volviendo, lo siento por preocuparte Siena.

-: ¡Jesús, que susto! Está bien cariño, tómate el tiempo que necesites, ya me siento mejor. ¿Almorzarán allá o prefieren venir aquí? Hay suficiente comida.

-: Gracias, Siena, pero creo que almorzaremos aquí, entonces volveremos.

-: De acuerdo, tesoro, cuídate mucho, por cierto, vi tu campera aquí, y está haciendo mucho frío, no quiero que te enfermes.

-: No te preocupes, Eren me prestó un buzo.

-: De acuerdo, ahora si estoy aliviada. Cuídate, cariño, los estaremos esperando.

-: Gracias, Siena, adiós – Levi colgó y miró la pantalla de su celular, que afortunado era Erwin al tener una madre tan devota y cariñosa.

-: Ey, no tomes frío – Dijo Eren abrazándolo por la cintura - ¿Quieres que nos bañemos juntos?

-: Sí, vamos.

-0-

Comieron en el auto de Eren, del único lugar que encontraron abierto. Un Mcdonals. Levi amaba las hamburguesas con tocino y queso cheddar, sus favoritas, con una buena dosis de coca cola fresca, por más que afuera helara. Hablaron de deportes y algo sobre negocios, Eren era un reconocido economista al que se le daban muy bien los análisis. Fue una charla estimulante, a pesar de su corta edad Levi leía mucho y tenía ideas muy bien fundamentadas. A Levi le vibraba el celular, era Erwin que le mandaba mensajes sin parar, pero apagó el aparato y no le dio mayor importancia.

Después de comer, Eren manejó hasta la casa. Levi fue recibido por un fuerte abrazo de la mujer, y enseguida le ofreció café al castaño. El padre de Erwin ya había vuelto del trabajo para entonces.

-: Siena, necesito hablar contigo y con tu marido en privado, ¿podría ser ahora? Ya que debo partir antes de que se haga de noche.

-: Sí, claro, ya le aviso. Levi, cariño, ¿necesitas algo más?

-: No, iré a mi cuarto – miró de reojo a Eren quien le sonrió con tristeza y se marchó.

Los adultos se encerraron en el cuarto de huéspedes y estuvieron allí por más de dos horas. Levi ya se había hecho sangrar el pulgar de tanto mordisquearlo. Le dolía el estómago. Por momentos se escuchaban algunos gritos, luego nada. Finalmente sintió que abrían la puerta y llamaban a Erwin. Luego estuvieron allí una hora más. Cuando abrieron por última vez, se reunieron en la sala y Siena fuer a buscar a Levi. La mujer tenía los ojos muy rojos, y apenas el jovencito abrió la puerta de su pieza lo abrazó con fuerza para volver a llorar.

-: Ven cariño, tenemos que hablar.

Levi sentía que se iba a descomponer cuando encontró a todos sentados en los sillones del salón. Se sentó al lado de Siena que no soltaba sus manos y miró a los demás. Erwin estaba con la cabeza gacha y mudo, mientras su padre lo miraba severamente. Eren también estaba bastante afectado.

-: Levi – comenzó el padre del rubio – Como verás hemos tenido una extensa y extenuante charla con Eren. Lo sabemos todo – el ojiazul tembló un poco y la mujer lo sostuvo de los hombros – Primero que nada queremos decirte que no estamos molestos contigo, tú no hiciste nada malo, sólo fuiste una víctima de… las circunstancias… Este es un tema en extremo delicado, pero quiero que sepas que a partir de ahora, nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE – remarcó levantando un poco la voz – va a tocarte un solo cabello si no es con tu consentimiento. Realmente no puedo creer, me enerva completamente que hayan estado pasando estas horribles cosas delante de nuestras narices.

-: Lo sentimos tanto, cariño – dijo Siena en un mar de lágrimas - ¿Por qué no hablaste conmigo? Yo hubiera entendido.

-: Como sea, nada se puede hacer, lo que ha pasado, ha pasado. Mira, hijo, no estamos en condiciones de juzgar a nadie, pero yo quiero saber, si es verdad o no que este hombre te ha forzado – dijo señalando a Eren, quien miraba el suelo.

-: No, eso… no, Eren… jamás hizo nada en contra mía… - Levi juntó sus manos y se ruborizó por completo, con seguridad ahora se darían cuenta de lo mala persona que era, pero él los quería demasiado, no quería que sintieran asco de él – Lo siento, yo…

-: No, no lo lamentes, no estamos aquí para juzgarte Levi, ya te lo dije, no es tu culpa. Si no fuera porque Erwin ha sido una verdadera bestia, nos hubiéramos visto en la obligación de denunciar a Eren, sin embargo el único que puede tomar una decisión al respecto eres tú. Si tú quieres hacer una denuncia en contra de estos dos, te apoyaremos hasta el final, puede que Erwin sea nuestro hijo, pero ha hecho algo imperdonable.

-: No… yo no quiero denunciar a nadie – respondió el joven apenado.

-: Bien, Erwin irá a vivir por el momento a casa de mi hermano, que está en barrio colindante – avisó Mike – De manera que tú estarás a salvo aquí, y no deberás preocuparte de nada.

-: No, no es necesario – habló Levi muy nervioso – Por favor, no hagan eso, no quiero causarles más problemas, se los suplico. Además… podemos arreglar las cosas con Erwin, ¿verdad? – dijo mirando al rubio con dolor.

-: Lo siento mucho Levi, estoy muy arrepentido, en serio.

-: Lo vamos a considerar, pero al menos por estos días preferiría que se fuera. Estoy increíblemente decepcionado de ti – le dijo el padre al ojiceleste - ¿Así fue cómo te educamos, Erwin? ¿Esos son los valores que te hemos inculcado desde la cuna? Hemos fallado miserablemente como padres…

-: Lo siento, papá…

-: En fin, Eren se hace tarde, ¿cuándo hablarás con Mikasa?

-: Bueno, anoche ya hemos hablado claramente, por lo que en estos días retiraré mis cosas, firmaremos los documentos correspondientes y eso será todo. Supongo que luego ella se pondrá en contacto con ustedes para que Levi vuelva, o no, no lo sé, eso ya lo deberán decidir ellos. Bien, será mejor que me retire.

Todos se pusieron de pie, el padre de Erwin miró con seriedad a Eren y le habló.

-: Sinceramente espero no tener que volver a cruzarme con usted de nuevo – fue todo lo que le dijo, Eren asintió y se fue. Levi lo siguió hasta la puerta mientras Siena no lo soltaba. Lo miró subirse al auto y arrancar, mientras se le formaba un nudo en la garganta, hubiera querido despedirse… no, hubiera querido irse con él.

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Tal como dijo Eren, Mikasa lo visitó a las dos semanas. Los padres de Erwin no mencionaron una sola palabra de la visita de Eren e internamente Levi se sintió eternamente agradecido por ello. Como era de esperarse, la mujer le ofreció que volviera con ella a la casa, y el aceptó gustoso. Se abrazaron y Levi creyó que al fin las cosas volvían a arreglarse. Estúpidamente, inocentemente, creyó que podría volver a ser feliz de nuevo a su lado.

Ambos, Mike y Siena, lloraron mucho cuando Levi se tuvo que ir, pero el pelinegro les prometió que los visitaría periódicamente, y en cierta manera le dolía dejarlos, habían sido realmente un pilar muy importante en su vida.

Su nueva habitación era más grande, igual que la casa. Le rogó a Mika para tener una mascota y a regañadientes le aceptó que trajera un gatito. Era uno blanco, con la cola a rayas naranja, realmente una monada. Ya había pasado un mes y no tenía noticias de Eren, le había mandado tres mensajes, pero ninguno había sido contestado. Lo recibieron muy bien en su nueva escuela, pero debido a su personalidad parca y algo apagada se sentía bastante solo, en realidad estaba un poco deprimido.

Estaba en su cama estudiando, cuando su celular sonó, su corazón dio un vuelco al ver el nombre que brillaba en la pantalla, atendió de inmediato.

-: ¿Eren?

-: Hola, Levi… - la voz del mayor sonaba desganada – Lamento no haber respondido, pero… creo que era lo mejor.

-: ¿Dónde estás? – preguntó el pelinegro sin importarle lo que el otro decía.

-: Partiendo a otro lugar – dijo el hombre – Sé que no debería haberte llamado, pero no pudimos despedirnos la última vez y creo que no era justo irme sin decirte nada – Levi se quedó de piedra – Es hora de que tratemos de empezar de nuevo, especialmente tú, ahora estás con Mika y eso me deja mucho más tranquilo, ya verás, las cosas volverán a ser como antes.

-: ¿Vas a irte?

-: Sí, tengo familia en… otro lugar y necesito despejar mi cabeza un poco. Escucha… aaahh – suspiró con mucho sentimiento – Sé feliz, Levi, lo único que verdaderamente deseo en este momento, es que seas feliz. Olvídame, y busca un nuevo camino, tienes tantas cualidades y tanta capacidad, estoy seguro que llegarás lejos, que lograrás lo que quieras, así que no dejes que nada te dentenga.

-: Oi, espera, espera Eren-

-: No, ya fue suficiente. Siempre serás especial para mí, Levi, siempre. Adiós.

Cortó la llamada y Levi se la devolvió de inmediato, ¡ese idiota! Tratando de terminar las cosas por su parte. Había estado atento a los ruidos mientras el otro hablaba, así que estaba casi seguro que era el aeropuerto. Llamó de inmediato a un taxi, se colocó la campera y las zapatillas y tomó su billetera, solo rogaba llegar a tiempo.

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Se detuvo resoplando agitado, había corrido de punta a punta el aeropuerto (que era inmenso) dos veces, y no había podido dar con él. Demasiada gente. Pero no perdería las esperanzas, maldita altura que no le servía en estos momentos. Caminó con prisa mirando a todos lados, suplicando poder encontrarlo, y cuando ya estaba a punto de desplomarse y llorar de la frustración. Lo vio salir del baño con su maleta de rueditas y dirigirse a la fila para embarcarla. Esperó que lo atendieran y lo encaró de frente.

Eren se detuvo en seco mientras sus ojos se agrandaban. Levi estaba transpirado de tanto correr. Se acercó a paso firme, mientras se anunciaba el pre-embarque por los altavoces.

-: ¿Qué haces aquí? – fue lo único que dijo el ojiverde.

-: Bueno, ya ves, vine a correr un rato porque estaba aburrido.

-: Levi… - dijo el hombre agachando la mirada.

-: Nada de Levi, ¡maldito idiota! ¿Te ibas a ir así, imbécil? ¿Sin dar la cara? ¿Cómo un cobarde? – El joven estaba molesto, muy enojado.

-: ¡Porque es difícil, maldición! – le contestó el otro de la misma manera – Porque… no podría soportar verte sufrir de nuevo…

-: No, pero si yo estoy en el paraíso, mi vida es la jodida perfección – respondió con doloroso sarcasmo - ¡No se puede evitar! Es así… es así, duele como los mil demonios – al joven le empezaron a escocer los ojos, pero se lo aguantó, no volvería a mostrar esa debilidad de nuevo – No te vayas…

-: Debo hacerlo…

-: No, no debes, nadie te obliga, ¿te irás y me dejarás aquí?

Eren lo miró con dolor.

-: Sé que no lo entiendes, pero esto debería haberlo hecho mucho antes de que las cosas se arruinaran – Levi se acercó mucho más.

-: ¿Eso soy para ti? ¿Una ruina?

-: No, no lo entiendas de esa manera, pero no hay forma que esto funcione, ¿no lo entiendes?

-: Sí, si la hay… - nuevamente su mano se prendió a la manga de Eren y le habló con los ojos brillantes y decididos – Llévame… Llévame contigo Eren… no me dejes aquí… por favor… - El adulto cerró los ojos y apretó los dientes, era demasiada angustia – Lo… lo prometo… seré bueno, no te daré problemas, yo… limpio muy bien… comeré lo que sea, las verduras, los guisos, lo que sea, no volveré a quejarme… - Eren no supo en que momento sus ojos estaban rebosantes de lágrimas – Pue-puedo conseguir un trabajo de medio tiempo, y tengo dinero ahorrado, no voy a pedirte nada, lo juro… Pero no me… abandones… me portaré bien… seré bueno, lo juro…

Eren lo abrazó contra su pecho con fuerza, lo amaba tanto… tanto que no se lo diría para que fuera libre.

-: Sé feliz, Levi… - besó su coronilla y lo soltó para dirigirse a la zona de embarque.

El joven se quedó parado allí, solo, mientras la gente iba y venía por todos lados. Su corazón se enfrió, fue como si una sombra lo hubiera obscurecido. Y no había lágrimas, no había llantos que repararan lo que se había roto en miles de fragmentos… Ya muy tarde, atendió su celular para decirle a Mikasa que estaba regresando, aunque el que regresara fuera ahora un Levi completamente diferente…

By Luna de Acero… atrapada en las tinieblas de la tristeza…