Capítulo Cuatro
Un espanto terrorífico
Corriendo a la mansión iba Elisa, de tras Niel apenas caminado tipo Frankeinstein, ambas piernas abiertas, le estorbaba algo en el pantalón… era increíble la descripción de ese par, imaginarte corriendo a Elisa vestida de Stear con una peluca negra, con carbón en la cara los ojos con un marco blanco a su alrededor, mientras que Niel llevaba una peluca rubia, marcas de haber llorado despintaban su rostro de carbón por un espantoso rostro manchado, pero al caminar olía a un infierno extra bajo su cintura, entraban por la puerta principal.
En el recibidor había muchas personas, todas habían llegado horas antes, con batas amarradas a la cintura, asombrados por escuchar ruidos y gritos pidiendo ayuda, bajaron de sus habitaciones, la Tía Elroy, George, la Sra. Legan, el Sr. Vanderbid, una fila de empleados con enfado ante la solicitud de despertarlos y tener que levantarse, para ver entrar a dos personas vestidas de negro con rostros irreconocibles, haciendo que la Tía Elroy al verlos cayera de espalda asombrada y sin poder ser detenida ante el espanto sufrido.
- ¡Madame! ¡Madame Elroy! ¡Por Dios! ¿Qué broma es esta? … En ese momento sacó una pistola George de su pecho al ver que la Sra. Elroy no despertaba y las momias andantes gritaban y olían horrible.
Un grito de entre todos, hizo que Sara reconociera a Elisa y se atravesó frente a la pistola desenfundada de George que pretendía detener a ese par de cadáveres andantes.
- ¡Es Elisa! Detente George. Grito asombrada al tener que detener el enfado de George, de esos cuerpos caminantes que parecía sus hijos. Giro para ver llorar a Niel quien avergonzado dijo
- ¡Mamá! Vienen por nosotros… nos persigue Anthony y Alister… están enojados por profanar su descanso eterno. Bramaba Niel asustado.
La cara de terror del Sr. Vanderbid al ver a Elisa quitarse la peluca negra fue peor de lo esperado, su cara con carbón y ese traje que la hacía lucir bastante tétrica, hicieron que el hombre corriera despavorido por las escaleras, hacia su dormitorio, haciendo que otros invitados presentes, se le quedarán viendo por su valentía salir huyendo.
La madre de los Cornwall, molesta grito.
- ¡Malditos Legan! Como se atreven a jugar bromas pesadas y espantar a las personas de esta casa. ¡Nunca crecerán! ¡Son unos mocosos engreídos!
Gritaba molesta, al ver el cuerpo de Madame Elroy sin reaccionar, se acercó colocando el brazo en su cabeza, estaba dura y pesada, de inmediato reacciono y agregó
- ¡Esta muerta! Haciendo que se espantaran todos los presentes.
El mal olor, el terror y todo pasó a segundo punto al oír a la dama gritar que Madame Elroy estaba muerta, se hizo un silencio tal que ni un espectador daba crédito a lo escuchado…
En el laboratorio de Stear, los tres hombres se encontraban, quitándose por completo los atuendos blancos y recuperando la cordura perdida, Stear movía la cabeza de un lado a otro recordando comentó
-… Cada que subía y bajaba las piernas se escuchaba un crac, crac y era que se le estaba vaciando el estomago a Niel. Archie levantó el rostro y respondió
- Estúpido Niel, como fueron capaces de creer que Candy no tendría quien la defendiera, si ahora cuenta no solo con nosotros sino con Albert. Este abrumado levantó el rostro después de terminar de vestirse con ropa de dormir y una bata para no llamar la atención, serio y sin un gesto por descifrar respondió
- Stear… estoy preocupado varias razones que no hemos hablado… hoy me enteré que tienes una hija, que ese par de sobrinos están más vengativos que nunca y que…mañana todos estarán esperando un cuerpo para despedir, mientras nosotros estamos jugando bromas.
Stear soltó la boca de estar con una sonrisa burlona, se quedo petrificado al escuchar la palabra hija, mientras que Archie abría sus ojos y respondió
- No vayas a reaccionar como Niel porque no pienso seguir oliendo cochinadas, como te atreviste a embarazar a Paty y huir como si nada a una maldita guerra… Ahora comprendo todo, como no iba a ser tu Paty si bien que la habías echo tu mujer y hasta una hija… ¿Una hija? Albert vio la reacción de ambos, agregó
- Candy jamás me comentó nada… creo que es un secreto de Patricia, pero escuche claramente gritar a la pequeña para proteger a su madre.
Stear estaba asustado, ya no era una broma, era real y no le estaban mintiendo, había una niña hija de Paty, a quien consideraban hija de él y esta jamás se atrevió a hacer tal cosa, pero… ahora estaba sin funcionar sus piernas, Paty era obligada a casarse con un viejo decrepito y le estaban dando la oportunidad de aceptar una paternidad que desconocía, sin embargo tomando la situación actual, y su incapacidad para caminar… acaso el podría ser padre de nuevo, o aceptar una hija de solo Dios quien y diciéndole mamá a su amada Paty.
Archie estaba abrumado, el debió investigar y seguir los pasos de Patricia, como debió sufrir sin Stear para que la protegiera, y si Stear hubiera muerto, el debió cuidarla y darle nombre a su sobrina, como no lo pensó, porque hasta ahora salía a relucir la pequeña hija de Stear. A caso Albert si estaba al tanto, para mencionarlo hasta ahora.
Albert pensativo viendo que Stear solo se había quitado las cicatrices extras, termino por ayudarlo a cambiarse por la pijama y abrocharle la bata azul que su hermano le había traído, mientras observaba que Archie ya no estaba molesto sino que su rostro lucía preocupado, pues ahora sabía que una niña estaba en la posición en la que conoció a Candy, sin apellido y el debió proteger a Paty en falta de su hermano. Ya que este si sabía que había algo entre ellos, para hablarle en ese tono en el que le respondió.
Candy en la cabaña veía dormir a Alice, la pequeña apretaba la almohada con una sonrisa
- Es del hogar de Pony… como yo… ¿Verdad Paty?
- Si Candy, le pedí a la hermana María que me dejará hacer compañía por ella, como iba a llegar a casa de tu hermano Tom, sola… pero sabes, Tom le dijo que podría adoptarla y ella se ha tomado muy en serio decirme mamá… me hace sentir tan bien, si la oyera mi abuela se reiría de mi. Ella dijo que eligiera un bebe y lo hiciera pasar por mi hijo para que Vanderbid se fuera.
- ¡Paty! La abuela te dijo eso.
- Si Candy, estamos casadas de ese tipo.
- Sabes Paty… tengo algo muy delicado que contarte…
- ¿Sobre qué? A caso es que te casas con Albert…
- ¡Paty! Que más diera por ello, realmente lo amo, pero… es algo más delicado Paty…
- ¡No! ¿Ya estuvieron en otras circunstancias? ¿Y ahora hay que casarse?
- ¡Paty por Dios! estas igual que la abuela, déjame explicarte… es sobre Stear.
- ¡Stear!
En ese momento, los ojos de Paty comenzaron a inundarse en llanto, cuando no lo esperaba, aun lo amaba y su corazón no lo dejaba escapar.
- No llores Paty… Stear… no murió… el está aquí en Lakewood.
- ¿Qué dices Candy?
- Archie fue por los restos de su hermano y resulta que fue herido, y lo rescataron los ingleses.
La cara de llanto a sorpresa y de esta, se desvaneció ante el acontecimiento enterado, Candy trato de abrazarla para que no cayera, acercarla a la silla que estaba junto a la cama improvisada de Alice.
Tom en el rancho sentado en una mecedora sonreía satisfecho, recordando al imbécil al que había roto la nariz, un estirado aprovechado de las damas y por demás bastante lanzado para todavía besar a Candy con su nariz chata, por el guamazo que le acababa de propinar.
Cerró los ojos y recordaba como gritó Alice, esa pequeña que hasta hace meses había estado a punto de perder la vida, si no fue por el doctor y ella… esa increíble dama que veló toda la noche para que Alice sanará, Carolina, la enfermera de planta que había en el hogar de Pony, la dama que robaba los suspiros de Tom y que con el pretexto de cuidar y proteger a los pequeños, visitaba cada tercer día el hogar de Pony, para ver llegar e irse a la dulce enfermera asignada a cuidar de los pequeños.
- ¡Carolina! Que bello nombre, soltó en un suspiro el hombre fuerte y alto en el que se había convertido Tom.
En la mansión Andrew, sigilosamente entraban escondiendo a un Stear en shock al saberse papá, así dejarlo en una cama para que descansara e hiciera su aparición al día siguiente después de que todos supieran que no había muerto en la guerra, sino que estaba herido y ahora había regresado sano y salvo.
Archie se iba despacio para entrar a su habitación, después de ver a Albert entrar en la habitación del fondo, donde este descansaría.
Un sonido fuerte en la puerta alteró a Albert quien se disponía a entrar en la cama, este levantó la cubierta que cuidaba su bullida y amplia cama para dejar un suspiro de cansancio y atender al llamado.
- ¡Si, Adelante!
- Joven William, ha ocurrido un espantoso incidente.
La cara de sorpresa y cansancio al imaginarse de que se trataba dicho incidente. Albert levantó ambas cejas en señal de espera para escuchar la comedia de sus sobrinos los Legan.
- Estaban gastando bromas sus sobrinos Elisa y Niel, asustaron a Madame Elroy, llamamos a un doctor, pero ella… ya no respondió, ahora está en las manos de Dios.
- ¡Santo Cielo! ¿Qué dices George?
La cara que se suponía fingir, resulto realidad al escuchar a George con tremenda noticia, este con toda la paciencia del mundo le relató, cómo hasta él, sacó una pistola para detener a un par de cadáveres que corrían y caminaban extrañamente, como ese par habían sido Elisa y Niel, al entrar gritado espantaron a la Tía Elroy, provocando un paro cardíaco fulminante ante la dama de hierro de los Andrew, que esa broma resultó que Niel con el disfraz, se había caído sentado donde un animal había realizado sus necesidades, ahora estaba todo sucio y mal oliente, mientras que Elisa al quitarse la peluca, asusto más a la familia pues de un cabello negro salía una llamarada de cabellos rojizos, parecía haberse encendido una flama y algunos de los presentes huyeron despavoridos, tal fue el caso del señor Vanderbid, quien no ha querido salir de su habitación después del espanto recibido.
La pena mayor es saber que mañana no solo despedirán de nuevo a Stear, sino a Madame Elroy, quien había llorado tanto por volver a ver a sus sobrinos nietos, a los que anuncio en varias ocasiones extrañaba, más que a su difunto hermano William y que ella debía haberse ido antes que ellos.
La cara de cansancio de Albert, agotado por todo lo que se enteraba, tomaba un whisky escocés, para poder sopesar el cargo de conciencia en el que había intervenido no solo él, sino sus sobrinos Stear y Archie. Con toda la tranquilidad del mundo y con la voz apagada respondió,
- George, Stear no murió, está vivo y llegó hace un par de días, no sé porque Niel y Elisa se vistieron así y gritar de esa manera para espantar a todos en la casa, cuando deben respeto y solemnidad ante lo que esperábamos todos.
- Según escuche después, cuando todos se retiraban, ellos se explicaban con Sara, diciendo que solo estaban jugando una broma para asustar un poco a la Srita. Candy, quien duerme plácidamente en su habitación, pues no se levantó junto a todos los demás.
Solo a Elisa y Niel se les puede ocurrir semejante barbaridad, donde a la Srita. Candy intentarán asustar, solo dios en que otra tragedia hubiera terminado todo esto…
Pero Madame Elroy siempre adoraba a sus niños Legan, ahora comprendo que no dejarán de ser unos mocosos insolentes, aun con que Elisa se a una mujer viuda y Niel, ya esté comprometido en matrimonio.
Albert bajaba el rostro, el había participado en esa broma, y los había asustado aun más, si Candy los hubiera visto, la hubieran matado de un susto tremendo, como lo acababan de hacer con Tía Elroy que ya era muy mayor, ella no estaba para esa clase de arrebatos, debió pensar más en eso, antes de ayudar a Stear y Archie a vengar a Candy.
- ¿Y el doctor ya dictaminó el fallecimiento?
- Si señor, ya Madame Elroy había mostrado daños muy severos desde hace tiempo, la muerte de Anthony provocó en ella parte de un infarto, después, la desaparición de usted y el joven Stear, esto ya era algo de esperarse, Madame Elroy tomaba grandes dosis de medicamento para sub existir, por fin descansará de todo sufrimiento.
- Me siento culpable, George.
- No debe señor, la culpabilidad la tomarán sus sobrinos Elisa y Niel, para madurar un poco ante lo cometido, ayer nada menos estuvo de visita el doctor y ya había anunciado que era un milagro que Madame Elroy a su edad y con todos sus padecimientos estuviera viva.
- Si, me enteré de ello, pero esto… George lo interrumpió al ver que estaba culpándose su joven protegido.
- Esto hizo descansar a madame Elroy, ya era mucho tener que soportar tomar medicamentos a cada hora. Y el plan de ella era obligar a los ancianos del Clan que lo obligaran a usted a casarse con alguien de prestigio.
- ¿Qué dices George? Pregunto alarmado Albert al saber los nuevos planes de Madame Elroy para él.
- Bueno, su sobrina Elisa, estaba presionando a Madame Elroy para ser ella, la indicada por el Clan, ya que según ella, usted es un solterón amargado y ella puede ayudar a la familia a darle un heredero.
Tomando aire Albert solo respondió
- Que en Paz descanse mi Tía Elroy.
Gracias por leerme, por escribirme y sobre todo por seguir esta historia.
Feliz Año 2014
Mayra Exitosa
