Naruto.
(Naruto y ninguno de sus personajes me pertenecen, son del fantástico Kishimoto sensei. )
Un Amante Para el Kazekage.
Holassss!!
Se preguntaran, por que escribo antes del fic, bueno seguramente me ignoren después de leerlo, primero pido una sincera DISCULPA por todos los errores que encontraran, pero entre el agregarle y quitarle ideas, el cansancio y mi ceguera, se hace lo que se puede. Ademas si encuentran pedazos medio cortados eso no es mio, cuando cargo el capitulo FF le hace algo -.-U lo corrigo pero a veces se me pasa un que otro parrafo.
Antes de continuar, la referencia que hice sobre las Kunoichi, entre es verdad y es mentira, lo cierto es que en su mayoría se formaron por mujeres viudas, que se agregaban a un señor feudal (era difícil se volvieran a casar y eso) eran excelentes espías se disfrazaban de geishas, o cualquier cosa similar, incluso debían tener relaciones sexuales, mataban normalmente con venenos. Si lo buscan en la web existen varias páginas que mas o menos lo explican.
Por otro lado, quiero mandar un gran saludo a todas las personas que leen la historia, ¡¡GRACIAS!! Son reconfortantes los comentarios y quienes no dejan me alegro que la lean, solo deseo expresar mis ideas, y si les gusta me pone muy feliz (pero si dejan Review más feliz jajaja), por lo mismo un saludo a las siguientes personas:
Stepha-Chan: me alegro te haya encantado, y si aquí esta la continuación, espero os siga agradando.
Istharneko: Oye, ¿tu estas O.o buscando se me baje el animo con la historia? xD honestamente disculpa todos los errores pero como mencione, no estoy usando beta y si cometo errores (estoy ciega y además me inspiro cuando estoy cansada en la madrugada) así que discúlpame u.u pero como sigas insistiéndome mucho T.T la mando con el beta para que la detenga un mes como mi otra historia, si esa es la razón por la que actualizo rápido. Pero no te preocupes, acepto la critica… O.o eso creo jajaja ntc, espero te siga gustando, procurare mejorar mis errores, pero aunque lo releo se me pasan, aun con ello espero te siga gustando.
Kagura0w0: el entrenamiento de seducción, bueno lo ira aprendiendo, pero… mas es una excusa jajaja, u.u soy una romántica empedernida, espero este capitulo os guste.
Luna-Yang1994: gracias por tu comentario, T.T me anima mucho, pues sobre que estés loquita (mientras no seas acosadora) en este mundo quien puede dictaminar quien o no lo esta, jajaja es broma, me alegro que te guste el fic. ¡Espero este capitulo te guste!
Yoshi.hina-gaa: me alegro que leeas mi fic y te guste, soy seguidora de los tuyos jaja, este ultimo que escribiste me gusto mucho, ósea ojala pudiera escribir cortos (este seria corto y mira ya cuantos capítulos lleva jaja) este yo creo que Hinata si quiere, pero Gaara te tomara en cuenta para cualquier emergencia, jajaja, ntc. De verdad gracias por tus comentarios.
RociRadcliffe: (espero no equivocarme al escribirlo) gracias por agregarme a tus alertas n.n, espero os guste la historia.
Etto… pues varias me agregaron a sus alertas e historias favoritas, de todo corazón gracias, me emociona mucho que mi historia les agrade, espero no decepcionarles. Por lo demás ya les dejo con el capitulo, y recuerden… ¡¡ANIMO!!
ADVERTENCIA: Este capitulo contiene LEMMON(como se escriba) si alguien es sensible (etto, esta lindo de verdad, pero cada quien) o esas cosas, pues casi se saltara todo el capitulo, espero les guste (por favor yosh.hina-gaa no te infartes T-T tienes que terminar tu fic xD). Y ya estando en advertencias, si seguro los personajes sean un tanto OOC, pero o.o pues tienen edades diferentes obviamente cambiaron un poco, si no os agrada disculpen u.u, pero la historia me gusta como va. Ahora si, después del testamento…
Capitulo 3: El cielo en ti.
Gaara sentía esa corriente eléctrica al sentir la piel de Hinata cerca de la suya, el sello que se había formado entre sus labios, los estaba volviendo loco, un intenso calor se arremolinaba en su interior, deslizo su mano que sujetaba el rostro de Hinata para su nunca, para profundizar el beso, mientras un calosfrió le recorría al sentir las manos femeninas acariciando su pecho. Sin saber tener una explicación razonable o haberlo mandando a su cuerpo, comenzó a empujar con suavidad el cuerpo de Hinata, no dejaba de besarla, pero intercalaba pequeños segundos de separación para respirar.
Hinata sentía como los labios del pelirrojo eran posesivos sobre los suyos, mas aquello no le intimidaba, realmente era agradable el tacto, pues era como si sufriera nerviosismo igual que ella, además la calidez que emanaba era realmente relajante, como su aroma embriagaba sus sentidos; cuando comenzó a deslizarse no se percato que era llevada por el, quien la empujaba con su andar, todo fue tan rápido que cuando menos lo espero se encontraba sobre la cama, semi recostada, con Gaara sobre ella aun besándola y sujetándola posesivamente, pero ahora sentía aquel cuerpo mas cerca del suyo y se percato de aquel bulto sobresaliente del cuerpo masculino que rozaba en sus muslos. Gaara abandono sus labios, para bajar con lentitud agonizante por el blanco cuello. Las manos de Gaara también se deslizaron con suavidad, uno acariciando la espalda de la pelinegra, mientras la otra acariciaba su nunca se deslizaba a sus hombros, y se deslizaba en el contorno de su cuerpo rozando levemente los suaves pechos. Suaves gemidos escapaban de la boca de Hinata, lo que provocaba en Gaara un ferviente deseo su instinto le pedía mas y su mente trataba de descifrar que era, además de comenzar con las dudas del siguiente movimiento. La ojiblanco sentía un calor que se apoderaba de su cuerpo haciéndose visible en toda ella, sus mejillas sonrojadas era solo el principio de aquello, sus pechos comenzaban a inflamarse y entre sus piernas un poderoso calor se apoderaba de ella; nunca creyó que aquellas sensaciones fueran tan agradables, entonces decidió que también debía moverse, así deslizando sus manos acaricio el cuello del pelirrojo, comenzando una lucha con su sus ropas que le cubrían casi completamente. Después de varios minutos de besos apasionados, y roces entre los cuerpos, la ropa comenzó a ser un estorbo desagradable entre ellos, Gaara sentía desesperación por volver a verla desnuda, de solo recordarla sentía que su entrepierna palpitaba además se agregaba la sensación de tocar su piel, jamás había tocado de esa manera a nadie, podría contar con una mano a la cantidad de gente con quien aunque fuera se había rozado, y sentir la cremosa piel nívea de Hinata con la yema d sus dedos era algo adictivo deseaba tanto recorrerla con sus manos, sus labios, de los pies a la cabeza, vencerse en el exquisito olor natural mezclado con su perfume de flores silvestres, pero entonces sintió a Hinata que lo empujaba con vehemencia para que se levantase, al principio no entendía la reacción, pero después de que su mente lo procesara se asusto y se levanto con rapidez quedando de pie frente a la cama, observando una visión de Hinata que solo en sus fantasías se había hecho posible; la joven Hyuga apoyada en sus brazos para estar semisentada, respiraba con pesadez, su cabello caía libremente sobre su espalda, mientras sus mejillas rojizas sostenían un par de óvalos blancos que le miraban con mucha serenidad y al mismo tiempo pasión.
Hinata visualizaba los ojos asustados de Gaara, lo había separado bruscamente de ella y el chico mostraba preocupación, aquella visión estrujó su corazón, sabia que Gaara a pesar de ser difícil de tratar y poco hablador era un chico tierno, agradable y protector, nada que ver con joven de los exámenes chunnin, no de ese Gaara solo existía la dificultad de relacionarse, por lo demás este hombre era atento, educado y… si, debía aceptarlo… irresistiblemente sexy. No era corpulento era esbelto pero igualmente musculoso y firme, sus hombros eran anchos, de caderas estrechas, tenia unos ojos comparados con el mar enigmáticos, volubles y al mismo tiempo hermosos, aquel cabello rojo fuego le daba ese aire de peligrosidad era como un indicativo de las pasiones mas ocultas de aquel chico, la piel blanca y pálida de su cuerpo le hacia resaltar todo los demás elementos en el.
- "¿No se si esto sea bueno? Gaara es muy apuesto… es algo que siempre supe, es alto, enigmatio y tan seguro de si mismo, atractivo para cualquiera… además ¿Por qué no puedo resistirme a sus labios? Su tacto es agradable, cuidadoso, inclusive cariñoso, no es como el de… espero esto sea buena idea" –Hinata se obstruía en sus pensamientos, hasta que noto, el suave tacto de Gaara sobre sus mejillas, cuando logro visualizar que había a su alrededor, solo se encontró esos profundos pozos aguamarina. El pelirrojo se había inclinado hasta quedar a su altura pero mantenía una distancia corta, aunque aun le daba su espacio las manos masculinas le sujetaban el rostro con infinita ternura. Y a ella, se le rompía el corazón de pensar que estaba ahí obligada por el marionetista, tenia deseos de decirle la verdad, pero no sabia como- Gaara…
- No te preocupes… lamento haberte asustado –dijo con un tono de melancolía en su voz, que hacia a la ojiblanco sentirse el peor criminal de la tierra- Si no estas segura, yo lo entiendo Hinata, además fue culpa mía… si soy sincero contigo –ella noto el rubor sobre las mejillas blancas del hombre- soy totalmente inexperto en esto… temo lastimarte… no quiero que sufras otra mala experiencia –mas que un comentario, sentencio la frase final y le dio una sonrisa tan intima que morena casi se desmaya, jamás pensó ver esa sonrisa en el, jamás vio algo tan bello en su vida, su corazón se acelero al triple de lo que estaba- Hinata… se que has preparado la cena, ¿puedo pedirte el favor que la dispongas? –Ella abrió los ojos ante la sorpresa- si no puedes, no te preocupes.
- N…no –dijo nerviosa- "¿Por qué volví a tartamudear?" Puedo hacerlo,.. Gaara kun –Entonces noto aquella mirada mar relajarse, y no pudo evitar sonreírle de la manera mas pura, en tanto sus manos se colocaban sobre las de el, sintiendo una calidez que le recorrió el cuerpo- ¿Si gustas puedes ducharte en lo que preparo todo para cenar?
- Te lo agradecería –dijo en un susurro que si no fuera por estar frente a frente seria inaudible. Hinata vio como el rostro del chico se acercaba e instintivamente cerró los ojos en la creencia que sellaría ese momento sobre sus labios, pero al sentir una calidez en su frente solo hizo que abriera sus esféricos blancos de la sorpresa, cuando reacciono a la acción fue observando como el pelirrojo se alejaba de ella con un ultimo roce en sus mejillas.
En las penumbras de la habitación el joven se adentro al cuarto de baño, estaba a dos segundos de estrellar su cabeza contra un muro y causarse un coma, en verdad no sabia lo que hacia no podía actuar de otra manera, Hinata le parecía tan frágil y delicada que se asustaba de cualquier acción o sonido extraño que hiciese. Comenzó a desvestirse necesitaba un baño, además le comenzó a doler la entrepierna de una forma casi insoportable, deseaba tanto a Hinata, le gustaba demasiado, la atracción que por ella precisaba, nunca imagino fuese tan colosal y eso mismo lo hacia desear que fuera perfecto y repetitivo.
Hinata estaba totalmente confundida, realmente esa faceta de Gaara la estaba perturbando, su corazón y respiración se aceleraban anticipadamente ante las acciones del pelirrojo, entonces fue cuando tono un ligero dolor en su intimidad, con delicadeza y temor froto por encima de esta notando con sorpresa la humedad cálida que predominaba.
Gaara bajo después de darse un buen baño con agua totalmente fría, se dirigió al comedor donde se encontraban las luces encendidas, hacia un par d minutos había comenzado a llover fuertemente a las afueras, era algo extraño en el desierto, pero seguro era la zona en la cual se encontraban, que era amplia, oculta y casi tropical.
- Hinata –dijo suavemente al encontrar a la mencionada sirviendo la cena, ella levanto la mirada suavemente sonriéndole, ocasionando que el pelirrojo se sonrojara débilmente y volteara el rostro para evitar que viera el tono rojizo en sus mejillas- gracias por la cena.
- No me agradezcas Gaara kun, la hice con gusto… toma asiento –le indico la joven.
- ¿También cenaras verdad?
- Claro –dijo con esa suavidad que le caracterizaba.
Gaara y Hinata tomaron asintió para tomar los alimentos, el Kazekage estaba fascinado con la delicadeza y educación de Hinata, eran tan grácil en cada movimiento como si estos fueran hipnotizantes.
- ¿Es normal este clima? –pregunto ambigua Hinata al escuchar la furia de aquella tormenta.
- No, pero debe ser este lugar, te aseguro que otras partes del desierto estarán secas, estas tormentas explicarían los manantiales subterráneos –comento agradecido por tener una conversación, aun cuando fuese tan banal.
- Es un lugar muy hermoso, ¿vienes seguido?
- No, solo cuando deseo estar solo, cada que me tomo un respiro de mis ocupaciones. Pero jamás me quedo mucho tiempo, mis responsabilidades no me lo permiten.
- Es verdad –contesto Hinata, mas a una respuesta mental- eres un Kage muy joven, Tsunade sama se excusa que Naruto aun es inmaduro para tomar su lugar, pero escuche que en un año máximo dos será presentado como Hokage. Pero tú… tomaste esa responsabilidad muy joven.
- Me agrada mi trabajo, amo a mi aldea y a sus pobladores, quiero protegerlos acosta de lo que sea.
- Eres un gran líder –le aseguro Hinata con la mas dulce de las sonrisas haciendo que el joven se sonrojara. Sus miradas se encontraban perdidas de nuevo, era como si se reflejasen en sus pupilas, pero entonces un sonido los saco de su ensueño- ¿Qué será eso?
- No te preocupes yo revisare –menciono levantándose- parece a la entrada de la casa.
Gaara se dirigió hacia la entrada de la residencia, Hinata le seguía muy de cerca, su mirada se encontraba preocupada provocando que el pelirrojo tuviese el deseo de protegerla. La puerta se abrió con suma violencia, dejando ver a una figura oscura, tras de el la noche y la tormenta reinaban, el ser dio un paso al frente y Gaara estiro su brazo para alcanzar a encender las luces, una vez completada la acción relajo su cuerpo al saber de quien se trataba.
- Kankuro –dijo suavemente el pelirrojo, mientras la mirada de Hinata se mostraba asombrada y después a disgusto, emociones que pasaron desapercibidas para el Kazekage pero no para el titiritero- ¿Qué haces aquí?
- Traje provisiones, pero ay una terrible lluvia y hace demasiado frio, no creo volver esta noche a la aldea.
- Claro no te preocupes –dijo secamente Gaara, se sentía un poco incomodo y suponía Hinata igual- Hinata preparo una cena exquisita.
- ¿Cómo? –Kankuro entendió la invitación de su hermano, sin embargo el no estaba para eso- gracias, pero no tengo apetito, colocare esto en su lugar –señalando una caja a su lado- y me iré a descansar.
- Claro, te ayudo –inquiero Gaara tomando la caja y dirigiéndose a la cocina.
Hinata estaba petrificada, observaba como Kankuro quitaba su capucha mojada, la colgó en el perchero cercano a la puerta. Cuando la ojiblanco levanto la mirada, el cuerpo del castaño estaba a un lado de ella, tembló suavemente, perdiendo su tranquilidad.
- Gatita –menciono en susurro casi inaudible- espero te portes bien con mi hermano y no digas nada indebido por que en verdad no quisiera que tu clan se enterara de tus secretos –esto ultimo lo dijo de forma sombría.
- No are nada mal –articulo la morena antes de darse la vuelta y acercarse a Gaara.
Para Kankuro le era muy obvia la incomodidad que sentía Hinata con el, pero observando a la distancia su comportamiento a lado de su hermano menor, la distinguí relajada, aquello por alguna razón no le agrado.
- Gaara estoy empapado, iré a darme una ducha para luego descansar, mañana temprano partiré, no se si pueda despedirme, si no lo hago, discúlpenme.
- Claro no te preocupes –exponía el pelirrojo mientras pasaba algunos embutidos a Hinata que los guardaba delicadamente.
- "Se ven bien juntos… y no me gusta, supongo debe ser una actuación de Hinata… demonios, Gaara es mi hermano y lo conozco, se que esto solo será un principio, pronto la olvidara cuando conozca a otra mujer" Buenas noches –se despidió el joven, para después desaparecer, lo ultimo que se escucho de el, fue la puerta cerrarse. Mientras Gaara y Hinata seguían en su labor, dentro de la cocina.
- Mmmm…
- ¿Qué pasa Hinata? –pregunto Gaara en su tono particular de voz.
- ¿Chocolate?
- Ah… es por mí, solo mi familia y ahora tu saben que tengo alguna… especie de inclinación por esa golosina.
- ¿En verdad? –Hinata lo miro sorprendida, así que busco su mirada- ¿Cuál es tu favorito? –pregunto la Hyuga.
- El oscuro, amargo o dulce.
- ¿En verdad? Igual a mi –contesto emocionada la joven.
- Mientras no sea blanco –dijeron al unisonó, para después volverse a ver dudosamente y por ultimo sonreírse con la mayor sinceridad.
- Tenemos algo en común, es muy agradable –menciono Hinata, tomando los chocolates.
- Toma lo que gustes sin reserva alguna –menciono Gaara tranquilo.
- Entonces tomare algunos dulces pequeños (así como "besitos" -pero no diré marcas-) para ir a la cama.
- Sobre eso Hinata, creo apenas y estamos conociéndonos, no abra prisa, dormiré con Kankuro esta noche –la joven se sorprendió y bajo la mirada.
- ¿Estas seguro? No quiero ser una molestia… yo…
- No te preocupes Hinata, abra el tiempo suficiente –contesto el pelirrojo, que tomo un pequeño tazón y lo lleno de "besos" de chocolate, para luego depositarlo sobre las manos de la joven- Llévalos a tu lado, por si tienes antojo alguno –le sonrió con suavidad- buenas noches Hinata –dijo esto ultimo en un suspiro sensual.
- Bu… buenas noches, Gaara.
Hinata se retiro a la habitación, una vez en la parte alta de las escaleras miro hacia la otra habitación la cual ocuparía Kankuro, pensar en el le revolvió el estomago el no le agradaba para nada y ahora incluso lo detestaba. Con paso rápido se dirigió para cerrar la habitación. Una vez dentro, decidió mudarse la ropa para algo más cómodo para dormir.
Gaara por otra parte se después de apagar todas las luces, se dirigió a la habitación donde se encontraba su hermano, pero una vez frente a esta y al intentar abrirla se da cuenta que dicha puerta estaba cerrada con seguro.
- Kankuro déjame pasar, voy a dormir aquí –dijo con su autoritario tono, sin embargo no grito ni fue agresivo.
Ya la noche era profunda, habían pasado un par de horas desde que se despidió de Gaara, había estado sin poder dormir por lo que prefirió tomar un poco de leche tibia, salió de las cálidas mantas y se envolvió en una de las batas que se encontraban en la habitación, pero aun con ello sintió el frio que rodeaba el ambiente. Apresuro el paso hacia la cocina, y decidió bajar con sigilo, pero al bajar las escaleras una ronca y varonil voz rompió el silencio.
- ¿Hinata? ¿Pasa algo? –Hinata busco el proveniente de la voz, abrió sus ojos de sorpresa al encontrar a cierto pelirrojo parado con los brazos cruzados de manera imponente en el marco a la entrada de la sala de estar.
- Gaara, pensé que estarías dormido –indicó tímidamente.
- Lo mismo digo.
- Este… yo tengo dificultad para conciliar el sueño, decidí tomar un poco de leche tibia ¿gustas también?
- No… gracias –y como apareció desapareció entre las penumbras de la casa.
Minutos después Hinata ya estaba lista para descansar la leche le había relajado, por lo mismo se dirigía a su habitación cuando visualizo aquella pieza donde Gaara había aparecido, le entro curiosidad y se acerco a aquel lugar, cuando entro parecía no haber nadie, hasta que noto moverse un bulto sobre un sofá, ese bulto se puso de pie lentamente y camino hasta ella.
- ¿Por qué estas durmiendo aquí? –pregunto Hinata tímida al sentir su aguamarina mirada sobre ella.
- Kankuro cerró la puerta de la habitación y no planeo hacer escándalo alguno para abrirla, por lo que dormiré aquí.
- Pero… será incomodo, además hace fresco.
- Es… agradable que te preocupes por mi –dijo con una exquisita ternura- pero no abra problema estoy acostumbrado –Entonces el pelirrojo se dio cuenta como la morena negabava vemente con su cabeza.
- Compartiremos la habitación –el rostro de la Hyuga se torno tal color que competía con los cabellos fuego de Gaara- … además… este… tu sabes, entre nosotros –comenzó a jugar inocentemente con sus dedos.
- No quiero presionarte a nada… me gustas Hinata –soltó causando la gran sorpresa de la joven- y quiero compartir la cama a tu lado, pero tampoco a costa de la amistad que guardamos –con una suavidad, el pelirrojo coloco sus manos sobre los brazos de la joven sujetándola con suavidad, acerco su rostro hasta que su boca llego a la altura del oído de la morena- temo que si llega a gustarme, no te deje ir nunca –menciono de una manera tan suave, con aquella voz ronca y varonil que ocasiono un calosfrió de emoción en heredera del clan Hyuga. Entonces Gaara deslizo sus labios tan cerca que Hinata que sintió el aliento del joven pasar por su cuello, y después subir por sus mejillas, hasta acercarse a sus labios, los cuales tomo tan suavemente que ella no pudo hacer mas que reaccionar abrazándolo del cuello masculino, mientras el pelirrojo bajaba sus manos para tomarla de la estrecha cintura que lo enloquecía.
El beso de una manera apabullante de la ternura paso a la pasión, los labios de Gaara era quienes dominaban y trasmitían ese deseo sobre Hinata, la cual reaccionaba ante aquella electricidad que le traspasaba el cuerpo masculino haciéndola responder poco a poco a sus exigencias. Torpemente comenzaron a caminar hacia la habitación, tirando un par de adornos en su camino, pero poco les importo cuando ambos comenzaron a experimentar la necesidad de encontrar la piel, Gaara había desabrochado la bata encontrando la calidez de su cintura envuelta en suave satén de una pijama por demás provocadora, mientras Hinata abría aquel abrigo dejando traspasar el olor masculino que comenzaba a inundarla y por alguna razón la volvía desinhibida e impulsiva.
Los ruidos, además de los adornos posiblemente quebrados provocaron en Kankuro la necesidad de salir a revisar que sucedía, abrió con lentitud la puerta de la habitación que ocupaba, solo para encontrar a Gaara besando a Hinata mientras caminaban hacia al dormitorio principal, un extraño sentimiento se formo en el, tenia el deseo impulsivo de acercarse a ellos y separarlos mas logro controlarlo y regresar a la habitación recostándose en su cama tratando d conciliar el sueño.
Al primer paso que dieron una vez que cerraron la habitación, Gaara deslizo aquella bata por los hombros de Hinata haciendo que esta quedara en la pequeña camisola de rosa pálido, Gaara inmediatamente sintió su masculinidad despertar con violencia, la visión de su diosa no era para menos; aquel comisión de satén y leve encaje sobre el pecho, apretaba levemente los suaves pechos de Hinata, para después dejarse caer holgadamente por la cintura, hasta llegar a sus redondas caderas para volverse a ajustar sobre estas realzando la forma de sus nalgas, después la tela terminaba a la mitad de sus muslos, dejando la visión de aquellas largas piernas, Gaara extasiado se acerco a la joven para besarla profundamente, sentía como Hinata jugaba con sus cabellos mientras lo abrazaba del cuello; el rodaba sus brazos por la cintura con una posesión impresionante. Después de probar los labios de Hinata, beso la barbilla de la joven con suavidad, para comenzar a crear un camino de fuego con sus labios, pasando por el blanco cuello de ella, dirigiéndose a sus hombros, pasando por su pecho descubierto cada centímetro que recorría, la pegaba mas a su cuerpo, concibiendo que ella sintiese la expresión de su deseo.
Hinata comenzó a caminar hacia atrás y Gaara no accedió a soltarla ni un milímetro siguiéndola totalmente, como pudo ella se subió de rodillas a la cama, quedando casi a la misma altura del pelirrojo, quien se aparto de ella para que ambos se perdieran en sus miradas. Hinata le sonrió con gran dulzura y el respondió a la sonrisa con una similar, la cual se ensancho cuando ella poso sus delicadas manos sobre el pecho masculino buscando el comienzo de aquellas ropas, con la gracia en cada movimiento comenzó a desabrochar aquel abrigo y a cada tramo de piel era besado con gracia por ella.
Varios minutos delante la morena se encontraba de rodillas sobre la cama, mientras observaba la escultural figura masculina a su frente, el rubor bajo los ojos blancos no evitaba que ella esquivara la mirada que recorrían al hombre pálido frente a ella. El revuelto cabello rojo resaltando ante la noche, que se había iluminado en algún momento con la gran luna que despejo las nubes de lluvia. La mirada masculina perdida sobre ella, entonces Hinata denoto cada rasgo del hombre frente a ella, deseando que esos hermosos y carnosos labios se posesionaran sobre los suyos, para después bajar por aquel cuerpo blanco, ese cuello fuerte y masculino, que daba paso a los redondos hombros fuertes. El cuerpo de Gaara musculoso y marcado, su pecho tentador, cálido que la mirada femenina recorrió hasta el abdomen marcado que se estrechaba a comparación con la parte superior del cuerpo, y lentamente llego a las caderas del hombre frente a ella, revelando el resaltar de aquella figura imponente y altiva del hombre. Hinata trago tímidamente saliva, todo su cuerpo estaba rojo de la pena y el profundo deseo, asimismo estaba viendo por primera vez la masculinidad de una forma tan directa y con lujuria, por ello le daba vergüenza. Levanto la mirada cuando sintió las manos de Gaara sobre sobre sus muslos, el tacto de el era tan delicado, la acariciaba como si fuese un cristal que podría romperse causándole escalofríos a la mujer. El tomo la orilla del camisón para levantarlo con suavidad, mientras sus dedos aun tocaban la piel de Hinata, con tortuosa lentitud subió aquella tela hasta despojarla de la dueña dejando ver casi todo su cuerpo descubierto Gaara suspiro ante aquella visión, sin soportarlo se subió a la cama empujando con suavidad a Hinata para que se recostara y el sobre ella; comenzó a besarla con la pasión mas profunda mientras una de sus manos mantenía su peso altivo para no caerle plenamente a su compañera, su otra mano se deslizaba desde los muslos de Hinata hasta su abdomen, subiendo hasta sus senos que comenzó a tocar gradualmente, sintiendo como los rozados pezones se endurecían entre sus dedos. Hinata sentía el calor de su propia excitación, pero no deseaba quedarse paralizara por lo que comenzó a deslizar sus manos por la espalda de Gaara recorriendo por completo sus músculos, apretó sus hombros y se dirigió a su pecho, acariciando su suavidad, confirmando su dureza, comenzando a agradarle aquel tacto. Hinata comenzó a gemir suavemente al sentir como Gaara tocaba su pecho, además sentía como el miembro eréctil de el rozaba sobre su muslo dejando una sustancia espesa y cálida, similar a la que brotaba de la intimidad femenina.
- Deseo verte Hinata –la voz de masculina, ronca, suave, apasionante, fue un detonante a su excitación, no podía negarse, siquiera en sus pensamientos podía negarse a lo que el dijera.
Recostada sobre la cama, sintió y observo como Gaara se alejaba de su cuerpo, con suavidad deslizo las braguitas que al pensamiento del pelirrojo eran tiernas, de sencillo algodón en color claro, sin mucho mas las sujeto de los extremos y comenzó a deslizarlas por las largas piernas de Hinata hasta sacarlas del cuerpo de esta. La observo en la lejanía, miraba aquella musa que provocaba sus sueños mas exquisitos y al mismo tiempo era su mas grande tortura, estaba frente a la mujer que deseaba, que convertía cada fantasía en realidad. Silencioso se deslizo entre las piernas de ella, y comenzó a besarle desde los pies.
- No Gaara, por favor no beses mies pies… me da pena –susurro la joven.
Pero el Sabaku No menor le ignoro, besando por igual los pies femeninos, para subir con lentitud por los tobillos alternando en tiempos casi semejantes a cada miembro. Remontó con una tortura para ella por las blancas piernas, hasta encontrarse en la cara interna de los muslos, ella se retorcía de placer, gimiendo, apretando entre sus manos las sabanas. Cuando Gaara comenzó a besarle las ingles, ella gimió mas fuerte revolviendo las caderas y elevándolas con suavidad, esto lo aprovecho el hombre para meter sus manos bajo las caderas de ella y sujetarla por las nalgas las cuales acaricio y apretó suavemente, después las deslizo sobre la feminidad de Hinata la que acarici sobre el valle oscuro que le cubría, las mejillas encendidas de la joven resaltaban. Con lentitud el Kazekage separo los labios mayores develando la feminidad rosada, aspiro con suavidad su aroma, y miro cada rincón de aquella visión.
- Gaara… me siento… expuesta. –Pero de nuevo no existió respuesta hablada.
Con suavidad el pelirrojo deslizo un dedo por la piel hinchada, sintió la humedad inundándole, toco los labios interiores, sintió aquel orificio que era el objetivo final, el cual decidió no invadir aun, después busco aquel pequeño órgano que según sabia era un botón detonante de placer y ahí estaba, levemente inflamado, resaltando del monte de carne rosa, paso la yema de su dedo sobre el, causando que Hinata se retorciera y gimiera con fuerza ocasionando que el sonriera. Coloco de nuevo su mano para abrir bien los labios tanto internos como externos, acerco sus labios y comenzó a lamer cada rincón de aquella abultada carne, la respiración de Hinata se agito visiblemente, y gritos descontrolados surgieron cuando la lengua del Sabaku No comenzó a juguetear con aquel pequeño botón que no tendría de tamaño mas que el de un guisante.
Momentos eternos paso Hinata con aquella invasión a la parte mas intima de su cuerpo, estaba a dos segundos de volverse loca y no creía siquiera que aquellos gritos de pasión fueran suyos, no podía controlar los sonidos que de su garganta eran emitidos, tampoco controlaba el contorsionar de su cuerpo, Gaara estaba enfrascado en hacerla sentir bien y aquella acción, el simple acto de lamer su intimidad lo hacia de la manera mas frenetica que jamás se pudiera creer, entonces lo sintió, una necesidad en su centro y una calidez derramada por el mismo, toda la energía de su cuerpo se comprimió, cada uno de sus músculos se comprimieron como si fuera a destrozarla, pero aquello en lo mínimo era doloroso, mentalmente caía en un pozo de placer; sin controlarlo mas su cuerpo vibro, mientras Gaara seguía enfrascado en probar los líquidos que derramaba, además de juguetear suavemente con aquel órgano de placer, sentía como se removía y le agradaba, todo le gustaba, sus alaridos, sus movimientos, eran excitantes para el, hasta que se atrevió a introducir uno de sus dedos en aquella zona, lo hizo con delicadeza apreciando la textura suave, humada y cálida que le proporcionaba aquella gruta rosada, escucho el chillido de Hinata y la elevación de caderas abriéndole mas el acceso, movió su extremidad de adentro hacia afuera, dedicándose a observar como se perdía en el interior de la Kunoichi, su otra mano seguía abriendo aquel recinto de placer al tiempo que jugueteaba con aquel órgano de maravilla, lo rozaba directo o los alrededores buscando mas el disfrute de la mujer. Eso quería, buscaba que Hinata disfrutara todo, le excitaba verla como lo hacia en sus sueños, sintió sutilmente aquel templo contraerse mientras Hinata no paraba de mover sus caderas, los ojos varoniles se deleitaban ante aquella visión, Hinata se estremecía con el, tardo unos segundos hasta que llego la calma lentamente y el decidido dejar el recinto casi sagrado, para acercarse al rostro de ella.
Hinata sentía que sus músculos contraídos se habían expandido en miles de explosiones dentro de si misma, aquella acción de Gaara le hizo sentirse que llenaba una necesidad que tenia con urgencia al tiempo que la hacia mas grande de algo mas. Cuando su primero orgasmo termino, sintió al Kazekage dejar su intimidad, para deslizarse hasta ella, se recostó a su costado y deslizo uno de sus brazo por debajo de su cintura moviéndola gradualmente hasta colocarla de lado, el estaba frente a ella y la cubrió con su otro brazo, rodeándola con suavidad. Sorprendentemente sintió los labios del pelirrojo sobre los suyos, su lengua se abría paso a su húmeda boca, las manos femeninas se deslizaron por el firme pecho de el, se perdieron en aquel beso, en el roce de sus cuerpos y a Hinata no le importo aquel firme guerrero alzado que esperaba con paciencia su momento de gloria.
- Gracias… -susurro Hinata cuando se encontraban mirándose a los ojos.
- ¿Por qué? –mostrándose confundido.
- Jamás experimente esa sensación –menciono con suavidad, es muy agradable.
Gaara no contesto a aquella confesión, comenzaron a surgirle dudas, y entonces recordó lo mencionado por la ojiblanco.
- "Dijo que su primera experiencia no fue agradable, entonces… si me dice el nombre de ese maldito le daré una lección de cómo tratar a una mujer… y mas una tan delicada como lo es Hinata".
El pelirrojo abrió desmesuradamente sus pozos aguamarina al sentir los labios de la Kunoichi sobre su cuello, ahora se encontraban totalmente pegados el uno a otro, Gaara se dejo boca arriba sobre la cama, jalando a Hinata que cayo sobre este y entonces la libro de la prisión de sus brazos. La morena sonrió, y comenzó a besar suavemente el pecho del hombre, sintiendo su la cremosa piel de este, su duro cuerpo, y los suaves quejidos que brindaba a cualquier roce de ella le gustaban.
- Gaara… discúlpame si cometo algún erro, no tengo experiencia –dijo mientras besaba suavemente la tetilla del pelirrojo.
- Hinata, deja de disculparte –le acaricio suavemente el rostro y lo levanto para que lo mirara a los ojos- no tengo experiencia y no es el momento de hablar Kunoichi, estas practicando conmigo… estoy a tu entera disposición –Hinata se sonrojo ante aquellas palabras- explota tu sensualidad Hinata… me vuelves loco.
Esto ultimo fue el detonante para que la ojiblanco se sintiera mas segura de si misma, comenzó pasando sus dedos por el pecho del Kazekage, para seguir formando ríos de pasión con sus labios sobre la piel, deleitándose con el sabor exquisito de el, lentamente descendió hasta llegar al vientre donde se encontró frente al miembro viril, con un poco de timidez se metió entre las piernas de Gaara y miro detalladamente la hombría de este.
- ¿Me regresas lo que te hice pasar? –dijo Gaara con su voz ronca llena d excitación.
- Gaara… eres grande… -se puso roja- no es que sea experta, pero me intimida.
- Yo no quiero lastimarte Hinata.
La aludida se sintió reconfortada ante aquellas palabras y con suavidad deslizo sus dedos sobre la hombría del Sabaku No, causando que este comenzara a exponer quejidos de placer, mientras de su miembro comenzaba a brotar mas lubricante, Hinata en un acto improvisto deslizo totalmente aquella piel que cubría el glande, causándole un leve dolor a Gaara.
- ¿Pasa algo? –pregunto asustada soltando el miembro.
- No –dijo roncamente- es cuestión de acostumbrarse.
La Hyuga dudo unos segundos, pero entonces volvió a masajear al miembro viril, por un momento Gaara sentía punzadas de dolor que pronto se volvieron apasionantes, Hinata lo masturbaba con dedicación y el no sabia como reaccionar ante el tacto extremadamente intimo con otra persona, su razón comenzaba a nublarse y solo su cuerpo reaccionaba perdiéndolo cada vez mas en nuevas emociones que le embriagaban. Su perdición fue al sentir el cálido aliento de la morena sobre la zona mas sensible de su cuerpo, los gritos apasionados no pudieron hacerse esperar, Hinata estaba lamiéndolo, chupándolo con una dedicación que el sentía casi llegar al paraíso, se dejo caer totalmente sobre la cama, mientras rugidos emanaban de su boca, entonces sintió ese palpitar en su miembro, sentía que se hinchaba, su cuerpo se contrajo con violencia, lo torturo varios segundos hasta que exploto sintiendo un rio cálido derramarse en su virilidad.
Hinata sintió el sabor de la semilla del Kazekage, e inmediatamente se retiro, aquel sabor en aquella explosión no le fue agradable comenzando a toser y escupirlo, cuando se dio cuenta de su acción, esperaba que Gaara no se enfadara y menos le dijera a su hermano mayor. Cuando el pelirrojo se percato que a su amante, no le agradaba el sabor, se preocupo por lo que se acerco a ella, abrazándola con suavidad, se había sentando en la cama y ella estaba de rodillas, la atrajo a su pecho cubriéndola de nuevo, sin saber por que le agradaba la sensación de tenerla de aquella forma.
- Lo siento…
- No digas mas –dijo el hombre- no me pidas disculpas, arruinas el momento, no es nada para pedir disculpas, si no te gusta procuraremos no hacerlo.
- Pero… -oculto su rostro sobre el pecho de Gaara, mientras sus manos se enredaban en la cintura del mencionado- me agrado… lo que no me gusto fue… fue… el sabor de…
- … -Gaara sonrió levemente, entonces comenzó a besarle el cuello- no te preocupes, será como tu gustes –y siguió besándola con suavidad los hombros.
Gaara volteo a Hinata para que le diese la espalda, seguían sentados, ella entre las piernas de el, que sorprendentemente seguía erecto, Hinata gemía de nuevo con fuerza, pues el hombre besaba su espalda con dedicación, mientras sus manos jugueteaban con sus pechos, pero ella no se había quedado atrás y con su mano había tomando el miembro viril para acariciarlo suavemente en el movimiento del coito, una de las manos masculinas se deslizo a la dulce intimidad de Hinata para comenzar de nuevo la tortuosa estimulación. Pasaron varios minutos mientras se estimulaban, ambos disfrutan las delicias del acto, cuando el pelirrojo tomo a Hinata de nueva cuenta para colocarla frente a el, con veracidad le beso los labios y se deslizo por su cuello, mientras las manos masculinas le acariciaba la espalda y bajaba por sus glúteos, Hinata se sonrojaba ante las sensaciones e inhibiciones del pelirrojo que tocaba todo cuanto quería, los gemidos se hicieron mas fuertes cuando el se posesiono de los turgentes pechos con sus labios, haciéndola llegar a un limbo de necesidades; pero después solo lo vio recostarse sobre la cama, y sintió como la jalaba hasta el, la recostó en su pecho y escuchaba el fuerte latir de su corazón.
- Sube Hinata… te deseo… te necesito.
Hinata solo asintió con la cabeza, se deslizo hasta estar sobre el y dejar las piernas a los costados, se encontraba de cuclillas, nerviosa y temerosa.
- "Debo relajarme… no será como aquella ocasión, Gaara es diferente".
Gaara tomo su miembro con firmeza, recorriendo aquella piel que develaba la parte mas suave, Hinata sonrió con un poco de pena, cuando bajo las caderas, el glande se deslizo suavemente sobre la entrada de aquel maravilloso templo femenino, y ella lentamente comenzó a sumergirlo en su interior, el Kazekage sujeto las caderas de ella, apretando levemente sus dedos sobre la suave carne femenina mientras mas placer sentía, su rostro desfigurado por el placer y el comienzo de gruñidos de satisfacción ante la acción dada. Hinata por su parte se deslizaba con suavidad por el largo del miembro, su cuerpo lo recibía bien, la humedad de ambos era abundante permitiendo que se deslizara cómodamente, de alguna forma sentía como se abrían paso en su interior pero de una forma agradable que le calmaba ese calor que estaba quemándola desde un primer encuentro con el pelirrojo.
Sin contenerse mas por un primitivo instinto Gaara tomo la cadera de Hinata moviéndola violentamente hacia abajo al tiempo que elevaba su cadera, había cerrado los ojos ante las sensaciones, pero sus pozos aguamarina se abrieron con violencia al
escuchar el quejido de la Hyuga, sin pensarlo dos veces se inclino al frente quedando sentado, mirando una terrible (para el) lagrima correr por la mejilla de la joven, avergonzado temía tocarla, pero venció tal sentimiento sujetando entre sus manos el rostro de la dama.
- Perdóname –dijo de una forma tan arrepentida que Hinata no pudo evitar levantar el rostro y buscar la sinceridad en sus ojos- lo lamento tanto fui un idiota –dijo abrazándola con lentitud- te pedí que estuvieras arriba para que controlaras, soy un idiota.
- Gaara… esta bien, ya paso –dijo la pelinegra con tranquilidad mientras le acariciaba y besaba el rostro- "Se muestra tan arrepentido cuando yo siento maravilloso al tenerlo dentro de mi" Se siente muy bien –dijo en el oído masculino, mientras le abrazaba del cuello y comenzaba a mover perezosamente las caderas.
- Hi… Hinata –soltó el hombre mientras sentía el paraíso a cada movimiento de ella, la acaricio con sus manos hasta colocarlas en los glúteos de ella, al tiempo que sus labios surcaban caminos de fuego por el rostro, cuello y pecho de ella.
Hinata se excitaba cada vez mas, sus gemidos se volvían audibles y Gaara le acompañaba, cuando menos lo habían pensado las embestidas se volvieron una danza frenética y violenta, entonces sucedió.
- No puedo mas Hinata –el hombre enterraba sus dedos sobre la piel carnosa de la joven, guiaba el movimiento con violencia dictaminándolo con sus manos- discúlpame.
Gaara no soportaba mas la tortura de aquella estrecha caverna húmeda que le llevaba al cielo, su cuerpo que tenia poco conocimiento de cualquier contacto se volvía loco con aquellas emociones nuevas, y el derramarse dentro del templo femenino fue algo que no logro soportar, aun a sabiendas que no lo deseaba, que anhelaba verla a ella verterse sobre el.
- Discúlpame Hinata –decía de nuevo mientras la abrazaba ahora de la cintura y ocultaba su rostro en el pecho de la aludida.
- No tienes nada de que disculparte –le acariciaba sus cabellos color fuego- Esta bien.
- No lo esta –dijo el hombre tomándola en sus brazos, y recostándola ahora, seguía entre las piernas de ella las cuales levanto un poco, y Hinata sonrió al sentirlo- debo compensártelo.
- ¿Acaso es insaciable Kazekage? –sonreía pícaramente Hinata logrando el sonrojo del pelirrojo, aquella Hinata también le gustaba.
- Supongo que tu me embriagas todo… y solo quiero disfrutar mas y mas de ti… soy ambicioso a ti.
- Gaara –ella rió con dulzura- solo has estado conmigo ¿Cómo sabes que solo es a mi?
- Soy el Kazekage lo se –bromeo el Sabaku No, mientras sus manos acariciaban las piernas de Hinata, esta acariciaba su bien formado pecho- aun te deseo.
Y dicho esto, tomo su miembro de nuevo para introducirlo en la intimidad de Hinata, en un solo movimiento certero que arranco un gemido en ambos, el comienzo de la fricción fue lenta, Hinata ya se encontraba muy avanzada en su pasión y el tener a hermoso Dios griego pelirrojo sobre ella la excitaba mas, le gustaban los brazos del Kazekage la hacían sentir protegida, segura; cuando comenzó a poner las masculinas manos sobre sus senos y jugueteo con ellos, la fogosidad aumento, y sintió de nuevo esa escalofriante y maravillosa sensación que es el orgasmo y Gaara descubrió los beneficios de este en su compañera, pues se dejo llevar por las violetas contracciones de aquel templo. Gaara no salió del cuerpo de la mujer, simplemente se deslizo sobre ella, abrazándola y besándola ella le respondió.
- Debes terminar –dijo Hinata con suavidad.
- Quiero que se repita de nuevo esto que acaba de suceder –sentencio Gaara- deseo que vuelvas a experimentar una y otra vez esa sensación.
- Pero… Gaara yo…
- No hables –dijo besándola suavemente, entonces abandono con pesar aquel recinto, para acostarse de nuevo a un lado de la dama, esta vez le indico que se recostara de lado dándole la espalda, una vez hecho el se pego todo a su femenino cuerpo, sin dejar de acariciarla y llenarla de besos, la mano con mas libertad se introdujo en la feminidad de Hinata, comenzando a jugar con aquel órgano diminuto, ella empezó a gemir de nuevo- ¿Te agrada? –ella solo asintió- me alegro.
Y Gaara manipulo su miembro que se froto entre las piernas de Hinata, hasta que por una estocada se adentrase totalmente, Hinata volvía a excitarse con rapidez, pero igualmente se estaba agotando demasiado, el Kazekage parecía insaciable a los placeres corporales y ella descubría que le secundaba.
Pasaron varios minutos entre el movimiento, Hinata se volvía loca, las manos de Gaara entre sus piernas y sus pechos, además de su miembro deslizándose con violencia en su interior, entonces sintió esa violenta sensación en su cuerpo, haciéndola temblar y mas con el movimiento mas rápido y brusco en Gaara, quien le siguió en el orgasmo poco rato después de ella.
Sus respiraciones trataban de regularizarse, y Hinata se giro a verlo hasta que sintió como abandonaba su interior. Ambos se perdieron en sus miradas, se besaron de nuevo como si fueran dos amantes, y el se recostó boca arriba atrayéndola sobre su pecho, no sin antes introducirse bajo la colcha de la cama. Gaara hacia círculos en la espalda de ella con la yema de sus dedos, en tanto Hinata lo hacia sobre el pecho de el, hasta que el cansancio y la sensación de paz le invadieron hacerla quedarse dormida.
- Hinata –suspiro el joven pelirrojo a un paso para también caer en brazos de Morfeo- "Estas sensaciones fueron mucho mas que maravillosas, el cielo se encuentra en Hinata, pero no me interesa experimentar mas, y tampoco hacer lo que sus videos de mi hermano muestran, fue perfecto… ahora se que Kankuro se molestara conmigo pero no puedo y no quiero dejar ir a Hinata, esto es mas intimo, jamás tuve algo tan perfecto, le pediré que sea la amante del Kazekage… y tal vez mas adelante pero…" –sonrió levemente, mientras retiraba los cabellos del rostro femenino- eres perfecta para ser la mujer del Kazekage de la árena…
Continuara…
