Death note no me pertenece.


"Los humanos son muy interesantes"

-Ryuk.


Capítulo 3


Se hizo un silencio que podría haberle helado la sangre al mismísimo diablo. Incluso Mikami decidió omitir cualquier comentario de mal gusto, y para que él llegara hasta aquel extremo, se podía notar que el asunto no era para reírse.

Namikawa negó con la cabeza mientras trataba de tranquilizarse. Caminaba por la habitación con teléfono en mano, y Mido estaba a pocos segundos de comenzar a hacer lo mismo. Decir que aquella noticia lo había dejado pasmado era muy poco, aun no podía terminar de procesarlo. No lo comprendía.

:- ¿Estás seguro?- preguntó el castaño, y Reiji bufó.- ¿Crees que acaso mentiría con algo así?

Al sentir a su novio tensarse la rubia se acercó y le apretó un poco el hombro. No fue muy fuerte, pero si lo suficiente para que se diera cuenta de su presencia, y para tratar de que no perdiera la calma. Silenciosamente le estaba diciendo que Misa lo apoyaba.- Sé que no, amigo. Pero aún no puedo terminar de creerlo. Es… no lo sé…

Namikawa dejó de caminar mientras él mismo trataba de entrar en razón.- Yo… será mejor que demos esto por terminado de una vez. Tenemos cosas mucho más importantes que discutir- miró a todos en la sala.- Largo.

Mikami resopló, pero no dijo nada. Mido se alejó un poco de Misa y mientras el pelinegro se retiraba estruendosamente de la sala, este comentó:

:- Por favor vuelvan a su trabajo de siempre, y espero que no haya ningún otro incidente como el de hace unos minutos.- miró a Misa especialmente.- ¿Soy claro?- ella asintió (un poco de mala gana). El castaño suspiro, cansado.- Apenas sepamos concretamente lo que pasó se los haremos saber.- caminó hacia la puerta.- Hasta luego.

Al haberse ido ambos, la rubia pudo sentir como se alivianaba un poco la tensión, pero no totalmente. Mikami volvió a resoplar, mientras ordenaba sus cosas y se preparaba para abandonar la habitación.- Buen show, por cierto.- tomó su maletín.- Perfecto lugar para trabajar, si me preguntan.

:- Pues, nadie te preguntó, hombre.- ambos se quedaron sorprendidos ante la actitud de Darril. Misa tenía la boca abierta, estaba segura que esas iban a ser sus palabras, no las de él.- Así que, si no vas a aportar nada productivo, voy a pedirte muy cordialmente que te retires. ¿Puede ser?

El pelinegro se quedó pensando unos segundos. Abrió la boca para decir algo, sin embargo, nada parecía ser lo suficientemente bueno, ya que, a los pocos segundos tomó sus cosas y se retiró de la sala.

Misa miró al chico con una pequeña sonrisa en los labios.- Así que… "nadie te preguntó, hombre"

Él se encogió de hombros.- Fue lo primero que se me ocurrió.- luego sonrió.- Pero lo otro fue más elaborado, ¿no crees?

La rubia rio un poco mientras lo rodeaba con su brazo.- Debo admitir que me sorprendiste un poco, señor maduro.

:- Aun no conoces nada de mi Misa Amane, anota eso.

La rubia negó con la cabeza mientras ambos salían de la oficina y se despedían. De la nada, el aire divertido que había tenido momentos atrás murió, reemplazado por un aura de tristeza, o más bien de pesar. Al ver a los demás la rubia podía decir que ya sabían la noticia. Todos se encontraban haciendo su trabajo, pero el ánimo había decaído completamente.

Caminó rápidamente hasta su oficina, y al entrar cerró la puerta. Era raro, había pasado muchísimo tiempo desde que Misa estuvo cerca del ambiente moribundo (y el único ejemplo que tenía eran sus padres, cuando ella era una niña). Y aunque no conocía personalmente a la tal Natalie, lamentaba de verdad una muerte tan prematura, era muy triste. Para ella, y para sus familiares y amigos, seguramente.

Empezó a pensar sobre las posibilidades, pero al darse cuenta que no sabía nada literalmente, (ni siquiera conocía el apellido) se rindió. Suspiró mientras se acomodaba en la silla y prendía la computadora. De ahora en más se encargaría en diseñar una parte de la tapa para la revista del próximo mes, y vería los atuendos, nada más. No podía hacer otra cosa.

Y así pasaron. Cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta y cinco minutos. La rubia estuvo al tanto de cuando se cumplieron las cuatro porque había estado (además de trabajando) mirando el reloj todo el tiempo. Empezó a morderse una uña mientras esperaba que su celular sonara con señales de Mido. Quería, y necesitaba, saber que era lo que había pasado. La estaban carcomiendo las preguntas.

Al final, luego de algunas horas más, Misa siguió sin saber qué demonios había sucedido. Cuando no quedaba mucho más por hacer sin ayuda de demás personas, la rubia salió de su oficina y trató de buscar a Mido, o a Namikawa. Preguntó por ellos, pero las respuestas fueron muy pobres. No se encontraban allí, y no iban a poder atenderla.

Con un suspiro se dirigió a la planta baja, y con un saludo al guardia de seguridad, salió a la calle para tomar un taxi y dirigirse a casa. Había sido demasiado por hoy.

Estaba a punto de salir del edificio, cuando una muchedumbre de gente afuera de este hizo que lo reconsiderara. Miró a Kota, quien asintió con la cabeza, y con su permiso, Misa caminó para retirarse por la parte trasera del edificio.

Había visto cámaras. Aquellos debían ser periodistas y fotógrafos que querían hablar con los encargados de la revista. Con los dueños y responsables de aquella nueva modelo.

Un escalofrió le recorrió la espalda mientras abría la puerta y chochaba contra otro cuerpo. La mujer llevaba el mismo bolso que Misa, y el impacto causó que ambos cayeran al piso. Ambas se recogieron a levantarlos.

:- ¿Puedes dejar de ver el piso y tener más cuidado la próxima vez?- no le había visto la cara, pero su voz fue reconocible al instante. Debía medir un metro sesenta y algo, cabello pelirrojo peinado en una coleta y ropa que obviamente era de todos los días, Misa se había topado con aquella mujer que la había despertado en una horrible mañana de resaca.- ¿Qué?- preguntó esta, al darse cuenta que la estaba mirando.

:- ¿Tú me conoces?

La mujer negó con la cabeza.- No, por supuesto que no. Sales en absolutamente cada revista que veo en la calle, en televisión, y hasta apareciste tirada cual perro en mi sofá, por supuesto que no te conozco, Amane.

Un poco (bastante) ofendida, Misa abrió la boca para replicar, cuando la voz de alguien la detuvo.- Nosotros ya nos vamos.- comentó Darril, mientras acompañaba a la mujer afuera, Misa se quedó en la puerta. El chico le dio un beso a la rubia en la mejilla.- Nos vemos luego dulzura, y no le hagas caso a Linda, es así siempre

:- Cierra la boca.- logró escucharla a lo lejos mientras Darril le guiñaba un ojo y ambos se iban.

Ella negó con la cabeza mientras salía del edificio. Lo único que le faltaba era que ahora Takada vaya a buscar a Mikami o algo así. Al pensar aquello frenó unos segundos y miró para todos lados de manera paranoica. Al darse cuenta que todo está bien, continúo.

Tenía tanta mala suerte que sabía que eso también podría llegar a pasarle.

Al llegar a su casa y entrar, Natsuki la abrazó. Misa se lo devolvió, un poco confundida. Pero luego, al mirar la televisión, se dio cuenta de por qué tanta preocupación. Su nana ya estaba enterada de que una modelo de la revista había muerto. La mujer obviamente iba a estar alterada al saber que era en el lugar donde su pequeña trabajaba.

Sin embargo, no fue eso lo que llamó la atención de la rubia, sino algo más. Algo que seguramente les habrá impactado a los cientos de televidentes. Bueno, tal vez no a cientos, pero estaba segura que había varios qué pensarían como ella al ver un encabezado como ese:

No había sido suicidio.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Se pasó la mano por la cabeza mientras ingresaba al edificio. Había sido un día largo, demasiado largo para que sea de su agrado.

Tomó un café de la máquina del vestíbulo, mientras le enviaba un mensaje a su esposa. Iba a llegar tarde esa noche, no deberían esperarlo despierto.

Trató de no pensar en las razones por las cuales había elegido ese empleo (porque sabía que serían muy pocas) y se concentró en seguir despierto. Ya tendría tiempo para dormir, ahora… ahora debía concentrarse en lo que era importante.

:- ¿Aisawa, solo trajiste café para ti? Vamos amigo, no eres el único que tiene que quedarse despierto.

Si, como si fuese a concentrarme justamente con estas distracciones.

:- Matsuda, por favor, eso no es lo importante.- comentó la única persona que, para el hombre del afro, lograba imponer algo de sentido en aquel lugar. El jefe Yagami era sin duda una persona admirable. Valiente y decidida, se podía notar porque él era su jefe.

Y por su gran optimismo y dedicación, era que hacía semanas se encontraban trabajando en lo mismo, sin hallar ningún resultado.

Respetaba al hombre, de verdad lo hacía, pero había veces que quería dormir. Y si no molestaba, también ver a su familia…

Encogiéndose de hombros empujó ese sentimiento lejos, y se dedicó a ser productivo. Después de todo, mientras más rápido termine, más rápido podría irse.

Una puerta se abrió de repente, y todos los oficiales que allí se encontraban presentes (eran cinco, como mucho) giraron a ver al más joven miembro de la policía de Japón. Habían pasado dos años, pero aun así Aisawa todavía no terminaba de comprender como demonios aquel chico se encontraba trabajando junto a ellos.

Varias veces trató de eliminar la teoría de que solo estaba allí porque era el hijo del jefe. Sabia, por algunos crímenes resueltos, que el joven Yagami era muy inteligente.

Sin embargo, no podía entender como un niño de veintidós años era su cuasi jefe. No le gustaba la idea en absoluto.

:- ¿Algo nuevo?- preguntó Soichiro, mientras se acomodaba los anteojos. Light no dijo una palabra. Solo ingresó rápido a la sala, y prendió el televisor. Sintonizó el canal de noticias y allí todos pudieron verlo fuerte y claro.

Nadie dijo nada, por lo que el castaño comentó:

:- Otra víctima.

El jefe suspiró cansado, mientras los demás fijaban su atención en la noticia. Se trataba de otra modelo, misma edad que las dos anteriores, mismo color de cabello, pero diferente revista.

:- ¿Por qué crees que se decidió por una revista diferente?- preguntó Mogi, mientras los demás pensaban en alguna teoría.

Para pesar de Aisawa, era obvio quien iba a responder primero:

:- No sigue un patrón en aquel sentido.- Light tomó asiento y concentró su mirada en la puerta.-Ya hubo tres: modelos, rubias, y exactamente entre veintiuno y veintidós años.- antes de que alguien pudiese corregirlo, siguió.- La última modelo estaba por cumplir los veintidós años, aun no los tenía.

:- ¿Entonces piensas que la revista es solo un detalle?, ¿Qué ataca modelos así como así porque se le da la gana?- preguntó Ukita, un tanto molesto ante tal atrocidad. Esa clase de crímenes lograban sacarlo de sus cabales.

:- Podemos descartar la teoría de que es una venganza contra esa revista.- explicó Soichiro.- Aunque no sabemos con claridad si tal vez tiene algo contra todas las revistas de modas en Japón.

:- O en el mundo.- añadió Light. Todos lo miraron confundidos.- Hace un par de años hubo un asesinato de este tipo, en Nueva York. Bueno, en realidad se calificó como un suicidio, pero ni los familiares ni los amigos lo creyeron.

:- ¿No hubo investigación?- preguntó Matsuda.

:- Un poco, pero al no encontrar nada se declaró suicidio y fin del caso.- todos quedaron en silencio.- Lo que me pareció interesante fue que la modelo tenía veintidós, pelo rubio, y no tenía ningún sospechoso de asesinato. Ningún antecedente en nada que pudiese terminar en su muerte. Ni un novio o exnovio celoso, o alguna amiga que la haya traicionado. No estaba metida en las drogas y tampoco habían querido abusar de ella. Su muerte fue tan inesperada y de una manera tan "natural" que les hicieron creer a todos que fue solo un suicidio.

:- ¿A qué te refieres con "natural"?- preguntó su padre, mientras todos lo escuchaban atentamente.

:- No fue por herida de bala, ni con un arma blanca. La encontraron ahorcada en su apartamento. Y de tal manera, que pareciera que ella había sido la culpable.

:- Lo mismo con estás modelos.- comentó Ukita, pero aún no estaba convencido.- Lo que no entiendo es, ¿Por qué habría esperado dos años para continuar con sus crímenes? Dijiste que esto sucedió hace…

:- Si, hace exactamente dos años.- dijo Light, pensativo.- Estoy cien por ciento seguro que el que haya asesinado a esas tres modelos, mató también a la estadounidense.

:- Pero eso no tiene sentido.- exclamó Aisawa, Light lo miró sin cambiar de expresión.- Si la chica era yanqui, entonces el patrón de que solamente mata a modelos japonesas no sirve.

:- ¿Y quién dijo que era algo irrefutable?- Respondió Light, logrando que Aisawa lo mirara furioso.

:- Bueno, basta.- comentó el jefe mientras apagaba el televisor.- No tenemos mucho, pero debemos concentrarnos en lo importante: descubrir quién es el asesino y hacer que se pudra tras las rejas. El por qué podremos averiguarlo una vez que esté bajo custodia.

Siguieron trabajando por un par de minutos, pero de a poco todos fueron retirándose. El jefe Yagami fue el último.- Light, ya no hay más nada que hacer por hoy, debes venir a casa.

:- Padre… dirás que estoy loco, pero creo que sé quién podría ser la siguiente.

Soichiro abrió los ojos como platos y miró a su hijo como si le hubiese crecido una tercer cabeza.- ¿Qué? ¿Cómo puedes…?

:- No estoy seguro, es solo una teoría.- comentó el chico, mientras tomaba su celular y una idea que había estado vagando en su cabeza desde que comenzó el caso se hizo presente.- Creo que es momento de contactarlo.

Su padre negó con la cabeza.- Sabes que solamente elige casos de su propio agrado, no nos hará caso. Además, si ya sabes quién va a…

:- Papá.- dijo el castaño, frenándolo.- Pensé que sería más fácil, pero no lo es. Hemos resuelto crimines complicados, pero este… es peor de lo que pensé.- miró a la pantalla del ordenador.- Si de verdad fue él o ella quien asesinó a la mujer de Nueva York, entonces esto no solamente nos incumbe a nosotros, lo sabes.- Soichiro no dijo una palabra.- Además.- dijo con una pequeña sonrisa.- Tenemos el intelecto parecido, y estoy bastante seguro que le gustará un caso que hasta logra ser complicado para mí.

El hombre suspiró, mientras se rascaba la cabeza.- Esperemos a hablarlo con el grupo, necesitamos que…

:- Cuanto más demoremos, mayor peligro correrá la siguiente victima.- explicó Light, mientras marcaba el número de memoria.- Y tengo que decirte que no estoy de acuerdo contigo.- su padre lo miró extrañado.- Antes de saber su identidad, sabremos sus motivos. Tenemos que ponernos en su piel para poder resolver…

:- Llámalo.- dijo el hombre y Light sonrió.- Ya me doy cuenta porque se llevan tan bien. Es eso, o matarse el uno al otro.- salió del cuartel y con el fantasma de una sonrisa el castaño marcó y esperó en silencio.

:- ¿Hola?

:- W, soy Light Yagami de la fuerza policial japonesa. Del caso de los lirios blancos, yo…

:- Si, lo recuerdo joven Yagami. ¿Qué sucede?

Miró la taza de café y recordando viejos momentos sonrió con nostalgia.- ¿Podría comunicarme con Ryusaki? Hay un caso nuevo que quizás sea de su agrado.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

:- Es increíble.

Fue lo único que dijo al entrar y ver al grupo de policías en la sala. Su padre lo tomó del hombro, y fue presentándolo a los de su unidad: Aisawa, Ukita, Mogi y Matsuda. Ellos eran los compañeros y subordinados de su padre.

Próximamente, sus compañeros.

Luego de eso, se sentó en una de las sillas y los observó hacer su trabajo. Ya había visitado la comisaria antes, pero nunca se había quedado por mucho tiempo. Su padre había pensado que, luego de que asistiera a los cursos, comenzaría a trabajar con ellos.

Pues, irónicamente, Light Yagami comenzó a trabajar para su padre antes de lo previsto. Su primer caso fue el denominado "Lirios Blancos", y gracias a él, Light ahora era una figura bastante respetada, además del mejor policía e investigador de todo Tokio (y quién sabe si no también de Japón)

Se encontraba a mitad de sus cursos cuando sucedió. El castaño lo había visto en las noticias, y le había preguntado a su padre al respecto:

Una persona había matado a una niña de diez años, y habían encontrado el cadáver envuelto en una bolsa de plástico y con un lirio incrustado en su pecho.

El jefe había estado bastante horrorizado con aquel crimen, pero era su trabajo resolverlo y llevar al responsable a la justicia. Así que trabajó, con todos sus subordinados, pero no lograron encontrar nada.

Y así, dos víctimas más aparecieron.

Light había escuchado que su padre estaba en cero, y la gente se estaba desesperando. Las tres víctimas habían sido niñas, menores, y de familias adineradas.

Al ver que su padre no había podido llegar a nada concreto, Light comenzó a investigar por su cuenta. Sin que su padre supiera fue a las escenas del crimen, visitó los cuerpos y a los familiares de las víctimas.

Todas habían sido marcadas con un lirio blanco que les atravesaba el pecho.

De a poco, el castaño fue armando su hipótesis, y cuando estuvo a punto de contársela a su padre, algo muy extraño y que logró cambiarle la vida para siempre, sucedió:

El chico caminaba, un poco nervioso pero a la vez decidido, hacia la estación de policía para mostrarle a su padre lo que había conseguido.

Aun no sabía quién era el culpable, o quien sería la próxima víctima, pero creía saber cuáles eran los motivos del asesino, y eso era una gran ayuda para capturarlo.

Su madre le había dicho que él estaba muy ocupado, pero Light no podía esperar hasta verlo en su casa. Tenía que mostrarle todo en ese preciso momento.

Al preguntar por su padre, le habían dicho que estaba ocupado y que venga más tarde, pero sin hacerles caso, Light los esquivó y se dirigió corriendo hacia la oficina de los oficiales.

Allí se encontró con algo que lo hizo emocionar como un niño pequeño.

Los policías estaban hablando con L. Su detective favorito e ídolo, L. La persona que Light admiraba inimaginablemente estaba teniendo una conversación con SU padre. No podía creerlo, sentía que iba a llorar.

Al oír la puerta abrirse todos giraron y se encontraron con un Light, ahora nervioso, y con otros cadetes detrás de él, queriendo sacarlo.

:- ¡Light!- exclamó el jefe Yagami, con sorpresa.- ¿Qué estás haciendo aquí? Estamos ocupados, creí que tu madre te lo había…

:- Jefe Yagami.- una voz un tanto distorsionada sorprendió al castaño. Provenía de la computadora que tenía el símbolo de una L. Estaban hablando por allí con el detective.- Creí que les había dicho a todos específicamente las instrucciones. No hay interrupciones.

:- Lo lamento.- dijo Soichiro, mientras les hacia una seña a los policías para que se retiren.- Es solo mi hijo, y no sé porque está aquí.

:- Voy a pedirle que se retire. Podrá hablar con su padre después.- la voz de L logró hacer que Light perdiera la concentración, y estaba a punto de retirarse, cuando recordó que fue lo que había ido a hacer allí.

:- ¡Esperen!- exclamó, y todos giraron de nuevo hacia él, pero esta vez lo miraban con fastidio.- Tengo algo.

:- Tienes algo que puede esperar.- dijo L.- Retírate.

:- No, no, escuchen.- Light se acercó hacia donde estaba su padre y la computadora.- Tengo algo sobre el caso de los lirios.

Su padre lo miró sorprendido.- Hijo, ¿Cómo…?

:- ¿Acaso tienes al culpable?- la voz distorsionada volvió a causarle un cosquilleo, pero esta vez no estaba emocionado. No, no era eso.- ¿O a la cuarta víctima? Porque si no tienes nada de eso, entonces no sirve. Ten un buen día.

Por primera vez en su vida Light sintió algo más que admiración por L. Apretó los puños mientras fulminaba a la maquina con la mirada. No tenía el derecho de tratarlo de estúpido. Aunque sea el mejor detective del mundo, no tenía por qué ser un idiota.

Su padre lo tomó del hombro para acompañarlo hasta la salida, pero Light frenó en seco, y dirigió su mirada a la maquina.- Escucha L, y escuchen todos, por favor.- carraspeó, un poco nervioso.- No tengo al culpable, ni a la próxima víctima, pero creo tener el motivo de los asesinatos.

:- ¿Eso es relevante?- preguntó uno de los oficiales, al cual Light reconoció como Aisawa.

Antes de que pudiese responder, L lo interrumpió.- ¿Y qué te hace pensar que ya no lo tenemos?

Light pensó por un momento y no pudo evitar sonreír.- Porque si ya lo tuviesen, y si tienen tu ayuda, hubiesen resuelto el caso con mayor facilidad, y el hombre ya estaría en la cárcel.- Hizo una pausa dramática.- Ah sí, estoy un noventa por ciento seguro de que es un hombre el cual cometió estos crímenes.

Casi todos se lo quedaron mirando con los ojos abiertos, inclusive su padre, quien se sentía un tanto orgulloso. Guardaron silencio, hasta que L habló:

:- Me parece, Yagami-kun, que has sido lo más interesante que ha pasado hasta ahora.- casi todos fulminaron a la computadora con la mirada.- Yo lo autorizo para que se quede y comparta lo que tiene, ¿Qué dice usted, jefe Yagami?

El hombre asintió con la cabeza.- Por supuesto. Hijo, dinos que encontraste.

Y con eso, Light se soltó y contó exactamente todo, llegando a una conclusión.- En todo caso, el lirio representa la pureza, la virginidad. Lo cual las niñas supuestamente tendrían a su edad, pero él igualmente decidió asesinarlas.

:- No lo entiendo.- dijo Matsuda.- Si ellas son puras, ¿Por qué las mató? Que les haya puesto el lirio tiene sentido, pero ¿Por qué asesinarlas?

:- Su muerte no era el objetivo, y los lirios son una metáfora de lo que no existe.- comentó L, y Light asintió. Era exactamente lo que él había pensado.

:- Lo que creo que el asesino piensa, es que, ni siquiera una niña pequeña es representación de la pureza. Por eso cada vez va por niñas de menor edad. Primero fue una de diez, luego de seis, y por último de cuatro.

:- Jefe Yagami, necesito que investigue a las familias de las niñas, ver si tiene algo "impuro", algo que haya llamado la atención del asesino.- luego hizo una pausa.- Light, necesito que busques a todas las niñas menores de cuatro años de la alta sociedad y me hagas un listado con ellas. Dentro de esa lista se encuentra la siguiente victima señores.

Todos los policías, salvo Light, quedaron boquiabiertos ante tal descubrimiento. L terminó la llamada y Soichiro y los demás felicitaron al joven castaño.

Luego de eso, él comenzó a trabajar con la policía, y con L para terminar de resolver el caso. Encontraron a la cuarta víctima, evitaron su muerte, pero siguieron sin encontrar al culpable. El hombre había logrado escapar.

:- ¿Y cómo sabemos que se trata un hombre?- comentó L, un día, mientras los demás trataban de dar con su ubicación y evitar que mate otra vez.

Al escuchar eso, miraron a la computadora, confundidos.

Light pensó por un momento, y entendió a lo que L se refería.- No tiene por qué ser un hombre, no hubiese logrado escapar tan fácil de la casa llena de mujeres si fuese un hombre.

:- Pero toda la metáfora…

:- Puede plantearla una mujer.- dijo L.- La única razón para pensar que era alguien del sexo masculino era que las victimas solo fueron mujeres. Pero eso no tiene por qué ser un patrón.

:- Se enfoca en la edad, no el sexo.- comentó el jefe Yagami.- Creo que tenemos una nueva pista.

Por cada día que pasaba, Light se acostumbraba más y más a trabajar con L. Era su maldito sueño hecho realidad, pero ahora era como algo más familiar. Como si L no fuese tan misterioso, era una extraña sensación.

Como si en realidad ya lo conociera.

Ya no tenía esos nervios tontos, y una vez que estuvieron a solas (con la máquina, por supuesto) Light, decidió decírselo:

:- Soy un admirador tuyo, sabes.- comentó el castaño mientras ordenaba unos papeles. Todos se habían ido a casa, y solo quedaban ellos dos. Eran las tres de la mañana.- Investigué varias cosas sobre ti, y es increíble. Verdaderamente eres el mejor detective del mundo.

:- No creo que el fanatismo sirva de nada, Light-kun.- el castaño rio.- Pero es bueno que te hayas comprometido con la justicia, sea por la razón que sea.

:- Supongo que tengo el deseo de llegar a ser como tú algún día.

:- Si supieras quien soy, dudo que tu declaración sea la misma.

Eso lo había dejado pensando. Y mientras más se concentraban en caso y más trabajaban juntos, Light cada vez más sentía que en verdad conocía a L. Que ya lo había visto, que había hablado con él.

Aunque no había podido escuchar su verdadera voz, ni verlo, sentía como si la lo conociera.

Fue un día, donde todavía no habían resuelto el caso de los lirios y otra muerte unida al crimen se hizo presente, que L decidió viajar a Japón para investigar en persona.

Light no estaba enterado de esto, obviamente, ya que L jamás hacia apariciones en público y solamente estaría unos minutos con el jefe Yagami. Sin embargo, Light sabía que algo andaba mal con su padre, y cuando este le dijo que no podría ir a trabajar hoy, se decidió a ver que estaba mal por si mismo.

Lo que encontró en la oficina donde trabajan, jamás podría olvidarlo.

Su padre se encontraba con los del equipo (para el descontento de L) halando con una persona que era idéntica a Ryusaki, o más bien, Hideki Ryuga, su compañero de su último año de secundaria.

No lo veía hace más de un año, pero él seguía idéntico. Mismo atuendo desaliñando, misma posición al sentarse, y mismo cabello despeinado.

Al atar los cabos Light se dio cuenta que tenía que ser alguna clase de broma. Comenzó a reír, pero al ver una pequeña sonrisa formaba en las comisura de los labios de Ryusaki, el castaño perdió el control.

Le había dicho que era su admirador, santo dios.

Corrió hacia el pelinegro, solo con el deseo de golpearlo, pero los del equipo lograron frenarlo y retenerlo. Cuando Light se calmó, ellos lo soltaron. El castaño fulminó a Ryusaki con la mirada.

:- Te dije que cuando supieras la verdad no seguirías con aquella declaración.- comentó el detective, mientras bebía un sorbo de café.- Y, Light-kun, creo que ya hemos peleado antes y no terminó muy bien ¿acaso no lo recuerdas?

El castaño respiro hondo, mientras escuchaba como su padre le pedía una explicación. Para su pesar, él solo estaba concentrado en entender lo que acababa de suceder.

Ryusaki, su compañero Ryusaki era L. Su ídolo L.

¿Qué clase de maldad había hecho para que le suceda algo como eso?

Pero, en realidad, tenía sentido. Que fuese el más inteligente de la clase sin si quiera intentarlo. Que no estuviese interesado en salir, igual que ir, sus raros hábitos, su repentina partida…

Ahora todo encajaba.

:- Así que… debo imaginar que Hideki Ryuga no es tu verdadero nombre, ¿no es así?

Ryusaki lo miró con la misma expresión de siempre.- Eres listo, Light, eso no puedo negarlo. Será un placer trabajar contigo para resolver el caso.

Light bufó.- Olvidemos lo que dije antes, ¿de acuerdo?

:- Tengo una memoria cien por ciento efectiva, lo siento.- Light rodó los ojos.- Pero no te preocupes, no tiene nada de malo admirar a quien fue tu compañero de clase. En realidad, me siento halagado.

Inexplicablemente, luego de la tensión y de todas las burlas, ambos lograron llevarse bien. Incluso mejor que en la escuela.

No eran amigos (ya le había quedado bastante claro que L no tenía amigos) pero si buenos compañeros, y se entendían bastante bien a la hora de resolver un crimen. A veces competían (no podían evitarlo) pero juntos, y con los demás integrantes del equipo, lograron resolver el caso.

Luego de descubrir a la culpable de "los lirios blancos", L partió de Japón, y desde allí Light no volvió a hacer contacto con él.

Bueno, hasta ahora.

Todos los del equipo se encontraban presentes para cuando el castaño se comunicó con L. La computadora estaba como siempre, y varios se sorprendieron al escucharlo.

:- ¿Desde cuándo decides quien forma parte o no del caso?- preguntó Aisawa, un tanto molesto que Light no les haya consultado que creían que era lo correcto.

:- Independiente de quien lo haya decidió, creo que hicieron bien en llamarme.- comentó L, y todos escucharon en silencio.- ¿Aun no saben nada?, ¿Light?

:- No mucho.- dijo él, un poco cansado.- Solo tenemos que hay una especie de patrón entre las víctimas, todas tienen las mismas características.

:- Pensamos que solamente atacaba en Japón, pero Light encontró varias coincidencias con una chica estadounidense.- dijo Ukita.

:- Las coincidencias no existen.- esta vez fue L quien habló.- También revisé eso, y estoy un noventa y siete por ciento seguro de que fue el mismo asesino.

Todos se quedaron en silencio, pensativos, hasta que un recuerdo se hizo presente en la cabeza del jefe y habló:

:- L, mi hijo había dicho que tiene una idea sobre quien puede ser la cuarta quinta víctima.

Light abrió los ojos como platos. Aun no estaba muy seguro, y tal vez no era conveniente contárselo a L. No todavía, al menos.

:- Padre, no creo que…

:- Light, si tienes algo, debes decirlo. Hay que considerar cada uno de los factores posibles.- comentó L, y el castaño suspiró.

:- Bueno.- todos los miraron expectantes.- si él vuelve a atacar en la misma revista como lo hizo con las otras dos… es muy probable que la modelo sea.- miró fijo a la pantalla.- Misa Amane.


Hola a todos mis lectores y a los que siguen esta fanfic. De verdad, de verdad, lamento tardar tanto como lo hice para actualizar. Pero estoy hasta la cabeza en exámenes y también comencé otros proyectos.

Pero bueno, aquí esta. Y no se preocupen, tal vez me lleve mucho tiempo hacerla, pero no abandonaré esta historia. L y Misa tendrán su segunda oportunidad, no se preocupen.

Nos vemos (espero que pronto)

Vigigraz